Cámaras trampa: una mirada a la biodiversidad de Sonora
Las cámaras trampa se han convertido en una de las herramientas más importantes para el estudio, conocimiento y conservación de la fauna silvestre en Sonora. Gracias a estos dispositivos ha sido posible para la investigación científica observar especies difíciles de detectar en su ambiente natural y obtener información valiosa sobre el estado de conservación de los ecosistemas de Sonora. También resultan muy eficaces para la educación y sensibilización ambiental, permitiendo acercar a las personas a la vida silvestre de una manera no invasiva, así como generar material importante para la divulgación científica, fortaleciendo procesos de ciencia ciudadana.
Equipadas con sensores de movimiento, las cámaras trampa capturan fotografías y videos automáticamente cuando un animal pasa frente a ellas. Una de sus principales ventajas es que son herramientas no invasivas, ya que permiten registrar el comportamiento de la fauna sin alterar sus hábitos naturales. Además, pueden operar durante largos periodos en condiciones extremas, desde el intenso calor del desierto hasta las bajas temperaturas de las zonas serranas.

De acuerdo con los especialistas del Laboratorio de Ecofisiología de la subsede Guaymas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Juan Pablo Gallo Reynoso e Isai Barba Acuña, las imágenes obtenidas ofrecen evidencia científica sobre la distribución, comportamiento y estado de conservación de numerosas especies. Esta información resulta especialmente importante en un contexto marcado por amenazas como el cambio climático, la contaminación y la pérdida de hábitat.

El monitoreo con cámaras trampa también permite conocer la riqueza biológica de Sonora y entender cómo se desplazan los animales a través de corredores biológicos. Estos datos ayudan a identificar rutas migratorias y áreas prioritarias para la conservación, así como a evaluar la salud de los ecosistemas mediante la presencia de especies consideradas indicadoras de ambientes sanos. Asimismo, los registros permiten estimar densidad y abundancia de poblaciones, información fundamental para desarrollar estrategias de manejo y conservación.
Sonora silvestre
Actualmente, algunos de los sitios donde se realiza monitoreo de la biodiversidad con esta tecnología incluyen a la Sierra de Huachinera, específicamente en el Arroyo Bamochi; la Sierra del Aguaje, en la región de San Carlos, Guaymas, y el Pico de las Guacamayas, en la zona de Mesa Tres Ríos. Estos espacios representan distintos ecosistemas del estado y permiten estudiar fauna adaptada tanto a ambientes costeros como serranos.

Entre las especies detectadas destacan el oso negro, la nutria de río, el castor, el puma, el jaguar y el ocelote, además de especies como el águila real, el halcón pescador, el armadillo y la zorra gris. Los registros obtenidos incluyen más de cien especies de fauna entre mamíferos, aves y reptiles que habitan en Sonora. La presencia de algunos de estos animales reviste especial importancia debido a que varias especies se encuentran protegidas o tienen poblaciones vulnerables.
Las investigaciones en curso en el Laboratorio de Ecofisiología del CIAD, subsede Guaymas, abarcan proyectos como el monitoreo de nutrias en el noroeste de México (Sonora, Chihuahua, Michoacán y Querétaro), consideradas bioindicadoras del estado de conservación de los ríos, así como estudios sobre aspectos ecológicos de la fauna silvestre en diversas zonas costeras (costa oriental del Golfo de California) y sierras sonorenses (Sierra del Aguaje y Pico de las Guacamayas).

Además de su valor científico, estos proyectos tienen impacto directo en las comunidades. Las acciones incluyen talleres de educación ambiental en zonas serranas y costeras, capacitación y colaboración con instituciones como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y asociaciones civiles como Ecocimati, Pelagios Kakunjá, EcoGrande, CEDO y Naturalia, así como la participación de ciudadanas y ciudadanos organizados en grupos comunitarios y colectivos, así como la participación de guías turísticos que colaboran con el monitoreo de la biodiversidad (Grupo Lobos, Colectivo Trotamontes, Cabrera’s Tour y Rancho Nuevo Ecoturismo, entre otros). También se desarrollan iniciativas de restauración de ecosistemas riparios para evitar la erosión de suelos y recuperar vegetación nativa en el noroeste de México, así como contribuciones para el establecimiento de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC).
Los proyectos de monitoreo representan un esfuerzo multidisciplinario en donde los conocimientos y experiencia de distintas áreas se entrelazan y permiten tener una imagen más completa de las especies observadas. Además, nos muestran cómo las comunidades también tienen un aporte importante de su coexistencia con las especies a través de sus vivencias, historias, mitos y leyendas que dan cuenta de la interacción que las especies tienen con las comunidades.

Sin embargo, aún se requiere un mayor esfuerzo social para la protección de las especies. Los especialistas destacan que la participación de la sociedad es fundamental para proteger la biodiversidad. Entre las recomendaciones se encuentra respetar los equipos de cámaras trampa instalados en campo, reportar avistamientos mediante plataformas de ciencia ciudadana como iNaturalist (https://www.inaturalist.org), evitar dejar basura en áreas naturales, conducir con precaución para prevenir atropellamientos de fauna silvestre y promover la reforestación con especies nativas. También se invita a reducir el uso de plásticos y tomar medidas como la revisión y limpieza de las suelas del calzado para evitar la dispersión accidental de semillas o especies invasoras, contribuyendo así a la protección del hábitat natural de la fauna silvestre.
Autores(as): Isai David Barba Acuña y Juan Pablo Gallo Reynoso, académicos de la Subsede Guaymas del CIAD; Lucila del Carmen Armenta Mendéz y Adriana Estefanía Flores Morán, investigadoras de Estancias Posdoctorales por México comisionadas al CIAD; Usvaldo Gómez Cabrales y Laura Magallanes, integrantes del Colectivo Trotamontes; Manuel Muñoz Espinoza, pescador e integrante comunitario del Grupo Lobos, y Hugo Cabrera, biólogo y guía turístico de “Cabrera’s tour”.
CITACIÓN SUGERIDA
Barba Acuña I. et al (2026, 15 de mayo). Cámaras trampa: una mirada a la biodiversidad de Sonora. Oficina de Prensa. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). https://www.ciad.mx/camaras-trampa-una-mirada-a-la-biodiversidad-de-sonora/↗







