¿Pueden los dispositivos inteligentes mejorar el monitoreo de la salud?
Durante los últimos años los avances tecnológicos han dado paso a dispositivos capaces de monitorear diversos aspectos fisiológicos del cuerpo humano. Entre esas innovaciones destacan dispositivos electrónicos portátiles conocidos en el idioma inglés como wearables (ej. relojes inteligentes y pulseras de actividad), que contienen sensores capaces de registrar información fisiológica en tiempo real. Estos dispositivos monitorean variables como la frecuencia cardiaca, nivel de actividad física y patrones de sueño, permitiendo a la persona usuaria obtener información sobre su estado de salud. En este contexto, los wearables se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada para el seguimiento del bienestar y la promoción del autocuidado en la vida diaria.
El crecimiento del uso de estos dispositivos inteligentes demuestra su impacto en la sociedad actual. Con base en a los datos de la International Data Corporation, en 2023 se distribuyeron más de 520 millones de dispositivos wearables en todo el mundo, lo que refleja el aumento de su popularidad entre el mercado (IDC, 2023). El aumento del consumo de dichos dispositivos inteligentes se relaciona con el interés en la prevención de enfermedades y el control de la salud personal. Por lo tanto, los wearables han sido una opción accesible para que la población monitoree su actividad diaria y obtenga información sobre su bienestar.
A pesar del incremento en su popularidad, aún hay un debate sobre la precisión y confiabilidad de estos dispositivos en situaciones relacionadas con la salud. Los profesionales de la salud señalan que los datos generados por los wearables pueden presentar variaciones en comparación con los instrumentos médicos tradicionales. Estas diferencias generan dudas sobre su uso para evaluaciones clínicas o diagnósticas. Por esta razón, resulta necesario analizar la evidencia científica disponible para comprender mejor los beneficios y limitaciones de estas tecnologías.
Como se mencionó, los dispositivos wearables funcionan mediante sensores que registran datos fisiológicos y de movimiento durante las actividades diarias de la persona usuaria. Entre los sensores más comunes se encuentran los acelerómetros, encargados de detectar el movimiento corporal, y sensores ópticos, que permiten estimar la frecuencia cardiaca mediante el flujo sanguíneo en la piel. Gracias a estos componentes, los dispositivos pueden medir variables como el número de pasos, la intensidad del ejercicio y el tiempo de descanso. Como resultado, la persona tiene la facilidad de acceder a información detallada sobre su actividad física y utilizarla para mejorar sus hábitos de salud (Profeco, 2023).
En el sector deportivo, el uso de wearables ha demostrado ser útil para el monitoreo del rendimiento físico y optimizar los programas de entrenamiento. Entrenadores(as) y atletas hacen uso de estos dispositivos para registrar variables como la carga de ejercicio, la recuperación y la frecuencia cardiaca durante la actividad física. Esta información permite realizar ajustes en los entrenamientos de manera más precisa y reducir el riesgo de sobrecarga o lesiones. Diversas investigaciones han señalado que el monitoreo mediante sensores portátiles puede contribuir a mejorar la eficiencia del entrenamiento y el control del esfuerzo físico (Chen et al., 2021; Prasanth et al., 2021).
Sin embargo, el uso de estos dispositivos también demuestra cambios significativos relacionados con la precisión de las mediciones. Estudios han encontrado que ciertos modelos comerciales pueden presentar diferencias en los resultados cuando se comparan con instrumentos médicos especializados. Por ejemplo, investigaciones sobre monitores de frecuencia cardiaca han identificado variaciones en determinadas condiciones de ejercicio o movimiento. Estas estadísticas han llevado a profesionales de la salud a recomendar que los datos obtenidos por wearables se utilicen con precaución y como complemento hacia evaluaciones médicas más rigurosas (Dunn et al., 2018; Fuller et al., 2020).
Debido a las preocupaciones, muchos investigadores(as) han destacado la importancia de validar científicamente estos dispositivos. La validación consiste en comparar las mediciones de los wearables con métodos científicos establecidos para determinar su nivel de precisión y confiabilidad. Este proceso permite identificar posibles márgenes de error y mejorar el diseño de los sensores utilizados en estos dispositivos. En consecuencia, la investigación científica es fundamental para garantizar que estas tecnologías puedan utilizarse de manera segura en aplicaciones relacionadas con la salud (Canali et al., 2022).
La investigación sobre los dispositivos wearables tiene gran importancia social debido a su potencial para mejorar el monitoreo de la salud en la población. El uso de estas tecnologías permite registrar datos fisiológicos en tiempo real y compartirlos con profesionales de la salud, lo que facilita la detección temprana de cambios en el estado de salud de las y los pacientes (Dunn et al., 2018; Xie et al., 2020). Además, la integración de datos generados por wearables con registros médicos electrónicos puede mejorar la capacidad de predicción de distintos problemas de salud, contribuyendo al desarrollo de estrategias de atención médica más preventivas y personalizadas (Wang et al., 2025). Finalmente, los dispositivos también pueden contribuir al monitoreo remoto de pacientes y al seguimiento de enfermedades crónicas fuera del entorno hospitalario.
Asimismo, el avance en la investigación sobre wearables puede favorecer el desarrollo de sistemas de salud más preventivos, accesibles y basados en datos. Estudios han demostrado que los wearables pueden aumentar la actividad física y promover hábitos saludables al proporcionar retroalimentación constante sobre la actividad diaria de los usuarios (Hydari et al., 2023). En este sentido, los dispositivos wearables representan una innovación tecnológica que ha comenzado a transformar la forma en que las personas monitorean su salud y su actividad física. Este tipo de tecnología resulta especialmente relevante en la prevención de enfermedades crónicas, ya que permite a las personas tomar decisiones informadas sobre su estilo de vida.
En conclusión, los dispositivos wearables tienen el potencial de convertirse en aliados importantes para la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables. A medida que la tecnología avance y la investigación continúe validando su precisión, es probable que su uso en el monitoreo de la salud sea cada vez más común. De esta manera, los wearables podrían contribuir significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas y fortalecer los sistemas de atención médica.
Referencias
Canali, S., Schiaffonati, V. y Aliverti, A. (2022). Challenges and recommendations for wearable devices in digital health. npj Digital Medicine, 5(1): 1-7.
Chen, S., Lach, J., Lo, B. y Yang, G. (2021). Toward pervasive gait analysis with wearable sensors. IEEE Journal of Biomedical and Health Informatics, 25(1): 292-311.
Dunn, J., Runge, R. y Snyder, M. (2018). Wearables and the medical revolution. npj Digital Medicine, 1(1): 1-3.
Fuller, D., Colwell, E., Low, J., Orychock, K., Tobin, M., Simango, B. y Taylor, N. (2020). Reliability and validity of commercially available wearable devices. JMIR mHealth and uHealth, 8(9): e18694.
International Data Corporation (2023). Worldwide quarterly wearable device tracker.
Prasanth, H., Cabanas, E., Keller, J. y Hofmann, U. (2021). Wearable sensor-based real-time monitoring of physical activity and health. Sensors, 21(10): 3435
Profeco (2023). Relojes inteligentes y pulseras de actividad.
Autores(as): Jimena Monteverde-Gámez y Prisila Angélica Ibarra-Fraijo, estudiantes de la licenciatura en fisioterapia de la Universidad Durango Santander, campus Hermosillo, Sonora; Rigoberto Flores-Rubalcava y Javier Nicolás González-González, catedráticos de la Universidad Durango Santander; Ildefonso Guerrero-Encinas, egresado del Doctorado en Ciencias del CIAD, y Luis Quihui-Cota, académico de la Coordinación de Nutrición del CIAD.
CITACIÓN SUGERIDA
Monteverde - Gámez J, et al (2026, 01 de mayo). ¿Pueden los dispositivos inteligentes mejorar el monitoreo de la salud? Oficina de Prensa. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). https://www.ciad.mx/pueden-los-dispositivos-inteligentes-mejorar-el-monitoreo-de-la-salud/↗







