¿Nueva pirámide estadounidense o el plato del bien comer mexicano?
México y Estados Unidos actualizaron recientemente sus recomendaciones alimentarias para sus respectivas poblaciones. Aunque coinciden en algunas de ellas, tienen diferencias importantes:
Empecemos con las coincidencias:
Ambas guías reconocen que la dieta actual está relacionada con la obesidad y las enfermedades crónicas en cada país y promueven disminuir o eliminar la comida altamente procesada o ultraprocesada. Para transmitir este mensaje, las guías para la población mexicana incluyen las leyendas “alimentos de temporada y producción local” y “evita productos con sellos”, mientras que las guías estadounidenses utilizan el mensaje central “come comida real”. Además, ambas guías colocan las frutas y las verduras como base de una alimentación saludable, aunque en sus iconografías las proporciones son muy diferentes.
La gran diferencia:
Los objetivos de las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana 2025 (1) es comer mejor, gastar menos y cuidar la salud humana y la del planeta, mientras que las Guías Dietarias para los estadounidenses 2025-2030 (2) no consideran la sostenibilidad ambiental, ya que se enfoca en la promoción de las dietas altas en proteína proveniente de alimentos origen animal, incluyendo carnes rojas, el grupo de alimentos cuya producción es de mayor costo ambiental.
Comparemos las iconografías: ¿plato o pirámide?

Plato del bien comer 2025
El Plato del Bien Comer de las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana 2025 transmite un mensaje claro de salud y sostenibilidad: más alimentos vegetales, evitar ultraprocesados, preferir alimentos de producción local y de temporada, reducir el consumo excesivo de carne y beber agua natural.
La leyenda de “Evita productos con sellos”, acompañada del icono de los sellos de advertencia con el símbolo de prohibición, es clave para evitar el exceso de nutrientes críticos: calorías (energía), azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio. Además, se incluyen leyendas precautorias dirigidas a la niñez sobre el contenido de edulcorantes y cafeína, que no se recomiendan para este grupo de la población. También se incluyen imágenes de alimentos de cada grupo comúnmente consumidos en las diferentes regiones del país, lo que lo hace compatible con la cultura alimentaria tradicional.
El Plato del Bien Comer, además de mostrar los grupos de alimentos recomendados, orienta sobre las proporciones requeridas para cumplir con ambos objetivos de salud y sostenibilidad: la mitad del plato con verduras (en mayor proporción) y frutas de temporada (son más baratas) y de producción local (se evita el costo ambiental del transporte); una cuarta parte del plato para el grupo de cereales, granos y tubérculos (tortillas de maíz, arroz integral, avena, papas).
El apartado de las leguminosas ocupa un espacio importante en el plato e incluye frijoles, lentejas, habas y garbanzos, que son una buena fuente de proteínas (barata, comúnmente consumida y con un impacto ambiental más bajo que el de la producción de carnes de res). En consonancia con la sostenibilidad, sí se recomienda la inclusión de alimentos de origen animal, pero en una proporción menor que en los grupos ya mencionados, e incluyen pescado, carnes rojas, huevos, lácteos y sus derivados.
El grupo de grasas saludables se recomienda en pequeñas cantidades e ilustra cuáles son (aceites insaturados o vegetales, semillas de oleaginosas como pistaches, cacahuates o nueces y frutos como el aguacate). En el centro de la iconografía, el agua natural como bebida principal, en una jarra y un vaso que sugiere evitar las botellas de plástico de un solo uso (por su impacto ambiental y la contaminación por microplásticos).
El cumplimiento de las recomendaciones de las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana 2025 garantiza el consumo adecuado de nutrientes para los diferentes grupos de edad, con el menor impacto ambiental posible de los alimentos recomendados. Es importante destacar que las guías son para la población general; en caso de enfermedades, deben hacerse adecuaciones bajo la supervisión de profesionales de la salud y de la nutrición.
Nueva pirámide alimenticia para los estadounidenses 2025-2030
Las Guías dietarias para los estadounidenses, 2025-2030, utilizan una pirámide invertida, lo que transmite el mensaje de que las guías que le precedieron estaban equivocadas. La estructura de su “Nueva pirámide alimenticia” no transmite el mensaje sobre las proporciones de los distintos grupos de alimentos. Los organiza en tres grupos: “Proteína, lácteos y grasas saludables”, el cual se justifica bajo la premisa «Estamos poniendo fin a la guerra contra las proteínas; cada comida debe dar prioridad a las proteínas de alta calidad y densas en nutrientes, tanto de origen animal como vegetal, combinadas con grasas saludables procedentes de alimentos integrales como huevos, mariscos, carnes, lácteos enteros, frutos secos, semillas, aceitunas y aguacates».
En la representación gráfica de esta sección predominan las fuentes de origen animal: se observan ilustraciones de cortes de carne roja, salmón, huevo, camarón, atún enlatado y pollo, elementos que ocupan aproximadamente la mitad del espacio asignado. Otro cuarto del área se destina a productos como yogur, leche, mantequilla, aguacate y aceite de oliva, mientras que las fuentes vegetales —representadas apenas por 1½ nuez, 1 almendra, 1½ cacahuate y una mínima porción de leguminosas— se relegan a menos de una cuarta parte del diseño.
Esta jerarquía visual proyecta la idea de que las proteínas de origen vegetal deben tener un papel marginal en la dieta, lo cual entra en conflicto directo con el contenido del propio documento de las guías2025-2030. Existe una marcada disonancia entre la iconografía de la pirámide y la instrucción escrita donde se describe: «Consuma una variedad de alimentos proteicos de origen animal, como huevos, aves, mariscos y carne roja, así como una variedad de alimentos proteicos de origen vegetal, como frijoles, guisantes, lentejas, legumbres, frutos secos, semillas y soja». De este modo, la sección gráfica no refleja fielmente las directrices de diversidad que el propio texto promueve.
El grupo de vegetales y frutas, definido en el documento como componente esencial para una nutrición adecuada, recomienda: «Consumir una amplia variedad de verduras y frutas enteras, coloridas y ricas en nutrientes en su forma original, dando prioridad a la frescura y al mínimo procesamiento», además de que establece metas específicas de tres raciones diarias de verduras y dos de frutas.
Sin embargo, en la representación gráfica se percibe una ligera inconsistencia respecto a la prioridad de la "frescura" mencionada, ya que la iconografía combina productos frescos y mínimamente procesados. Entre los elementos identificables como brócoli, lechuga, zanahorias, papas y diversas frutas enteras, también se incluyen ilustraciones de ejotes enlatados y chícharos empaquetados, lo que contrasta con el mensaje de las guías mexicanas, que recomiendan que este grupo de alimentos sea de temporada y de producción local. Esto hace aún más evidente que el impacto de los alimentos en la sostenibilidad no es una prioridad en estas guías, pues el enlatado y el empaquetado, así como el congelado, contribuyen a la contaminación, a la mayor utilización de agua en su procesamiento, a la contaminación durante el transporte y al gasto de energía para mantenerlos congelados.
Finalmente, la base de la pirámide es el área más pequeña destinada a los “granos integrales”. Sobre este grupo, el documento recomienda: «Priorice los cereales integrales ricos en fibra y reduzca significativamente el consumo de carbohidratos refinados altamente procesados que desplazan los nutrientes reales», estableciendo un objetivo de 2 a 4 raciones diarias. Resulta paradójico que, a pesar de que esta sección ocupa un espacio visualmente marginal en la pirámide, el número de raciones recomendadas para los cereales integrales sea numéricamente similar, o incluso superior, al de las proteínas. Esta discrepancia entre el diseño gráfico (que minimiza su importancia) y la recomendación cuantitativa (que sugiere un consumo sustancial) resulta paradójica.
La emisión de las guías alimentarias para los estadounidenses 2025-2030 evidencia que no se integró el tema de la sostenibilidad ambiental, ampliamente señalado por la Comisión EAT-Lancet, confirmada por expertos en nutrición, clima, economía, salud, ciencias sociales y agricultura, que alertan en el restablecimiento de los límites del planeta, disminuyendo a más de la mitad las emisiones de los gases de efecto invernadero ocasionados por los sistemas alimentarios en el escenario actual, basado en la economía (3).
Afortunadamente, en México, la Secretaría de Salud adoptó las Guías Saludables y Sostenibles para la población mexicana 2025, que fueron actualizadas considerando las recomendaciones de la Comisión EAT-Lancet, con la participación y el consenso de un comité de expertos y expertas nacionales e internacionales de diversas disciplinas y de un comité multisectorial nacional más amplio, conformado por diversos sectores del gobierno, organismos internacionales y la sociedad civil (1). El resultado: las guías con las que actualmente contamos, muy innovadoras, con solidez metodológica, técnica y científica, libres de conflictos de intereses y reconocidas a nivel mundial (4).
¿Aceptas el reto?
El gran reto es implementarlas y hacerlas cumplir. Actualmente se encuentran en etapa de implementación, como el programa “Vive saludable, vive feliz” (https://vidasaludable.gob.mx/), impulsado por la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud, que se está implementando en los diferentes estados de México a través de las escuelas de nivel básico, medio y superior, así como en algunos entornos laborales.
Lo que nos toca a todas las personas es dar a conocer las guías alimentarias saludables y sostenibles para la población mexicana y ponerlas en práctica en nuestras familias, en nuestros ambientes de trabajo y en el entorno escolar, por nuestra salud y la del planeta.
Referencias
1. SSA, INSP, UNICEF. (2025) Guías alimentarias saludables y sostenibles para la población mexicana. México.
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1029897/Guias_Alimentarias_Mexico_2025.pdf.
2. Department of Health & Human Services, USA. USDA. (2025) Dietary Guidelines for Americans. 2025-2030. https://cdn.realfood.gov/DGA.pdf.
3. Rockström, J., Thilsted, S. H., Willett, W. C. et al. (2025). The EAT–Lancet Commission on healthy, sustainable, and just food systems. The Lancet, 406(10299): 1625-1700. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(25)01201-2.
4.Secretaría de Salud (2025). México presenta Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles: llamado a una “revolución alimentaria” y a poner el hambre en el pasado. 16 de octubre. https://www.gob.mx/salud/prensa/mexico-presenta-guias-alimentarias-saludables-y-sostenibles-llamado-a-una-revolucion-alimentaria-y-a-poner-el-hambre-en-el-pasado?idiom=es-MX.
Autoras(es): Silvia Yolanda Moya Camarena, investigadora de la Coordinación de Nutrición del CIAD, y Sergio Francisco Laborín Castillo, estudiante de la Maestría en Ciencias del CIAD.
CITACIÓN SUGERIDA
Moya Camarena S. y Laborín Castillo S.F. (2026, 12 de febrero). ¿Nueva pirámide estadounidense o el plato del bien comer mexicano?. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) https://www.ciad.mx/nueva-piramide-estadounidense-o-el-plato-del-bien-comer-mexicano/↗







