Lixiviados mineralizados: una alianza entre microorganismos y minerales para revitalizar el suelo y fortalecer las plantas
En las últimas décadas el crecimiento acelerado de la población y el aumento de la demanda de alimentos han propiciado un uso intensivo de fertilizantes y agroquímicos en los sistemas agrícolas. Esta práctica ha contribuido al empobrecimiento de los suelos, a la pérdida de fertilidad y a la desertificación en diversas regiones agrícolas (Wu et al., 2020). Ante este escenario, la agricultura moderna, en particular la mexicana, busca alternativas de fertilización más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
Un lixiviado es un líquido natural que se forma cuando el agua atraviesa materiales orgánicos y minerales —como restos vegetales, suelo, compostas o rocas— y, en ese proceso, “arrastra” nutrientes, microorganismos y compuestos benéficos que se disuelven en el agua. En términos simples, es como un “extracto líquido” de la materia orgánica y los minerales, rico en sustancias útiles para el suelo y las plantas. Cuando este líquido se recolecta y se aprovecha de forma controlada, puede convertirse en un bioinsumo agrícola capaz de nutrir el suelo, fortalecer la vida microbiana y mejorar la salud de los cultivos de manera natural y sostenible.
En este contexto, los lixiviados orgánico-mineralizados surgen como una alternativa viable para reducir la dependencia de fertilizantes químicos. Estos lixiviados integran una fracción orgánica activa con microorganismos benéficos, así como una fracción mineral que aporta macronutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre) y micronutrientes esenciales (hierro, zinc, manganeso, cobre, molibdeno y boro), necesarios para el crecimiento, desarrollo y nutrición de los cultivos y que, además, contribuyen a la mejora de la estructura y fertilidad del suelo.
Uno de los pilares de estos lixiviados es la presencia de microorganismos promotores del crecimiento vegetal (PGPM o RPCV). Entre ellos destacan géneros como Rhizobium, Bacillus, Pseudomonas y Agrobacterium, capaces de colonizar la rizosfera cuando los lixiviados se aplican a semillas, al follaje o directamente al suelo. Una vez establecidos, estos microorganismos desarrollan interacciones benéficas con las raíces y el entorno edáfico, favoreciendo el crecimiento saludable de las plantas.
Algunos lixiviados orgánico-mineralizados incorporan, además, enmiendas minerales, como las zeolitas, que potencian la eficiencia del sistema suelo–planta–microorganismo. Las zeolitas son minerales de origen volcánico con una estructura porosa capaz de retener agua y nutrientes. En particular, la zeolita tipo clinoptilolita presenta una elevada capacidad de intercambio catiónico, lo que le permite capturar y liberar nutrientes de forma gradual, actuando como un reservorio natural (Méndez-Argüello y Lira, 2019).
Esta propiedad resulta especialmente relevante para el manejo del nitrógeno. La clinoptilolita tiene afinidad por cationes como el amonio (NH₄⁺), lo que reduce su transformación en nitrato y, en consecuencia, disminuye las pérdidas por lixiviación. De esta manera, se mejora la eficiencia del uso del nitrógeno y se garantiza un suministro nutrimental más estable para los cultivos (Bybordi et al., 2017).
Numerosas investigaciones han demostrado que muchas especies vegetales de interés agrícola establecen relaciones simbióticas con microorganismos del suelo, lo que permite reducir el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas (Cruz Cárdenas, 2021). Se estima que las bacterias promotoras del crecimiento vegetal representan entre el 2 y el 5 % de la microbiota de la rizosfera (Jha y Saraf, 2015), y su impacto es significativo debido a los múltiples mecanismos que emplean.
Entre los mecanismos directos destacan la fijación biológica de nitrógeno, la producción de fitohormonas, vitaminas y enzimas, la solubilización de fósforo y la reducción del estrés causado por metales pesados. Además, mediante la enzima ACC desaminasa, estas bacterias ayudan a regular los niveles de etileno, una hormona relacionada con el estrés vegetal, lo que favorece el crecimiento radicular y aéreo.
Por otra parte, los mecanismos indirectos están asociados al control de microorganismos fitopatógenos. Esto ocurre a través de la competencia por nutrientes y espacio, la producción de antibióticos y de enzimas líticas o la inducción de resistencia sistémica en las plantas (Abasolo et al., 2025). La producción de sideróforos, por ejemplo, mejora la nutrición férrica vegetal y limita la disponibilidad de hierro para patógenos, contribuyendo al equilibrio microbiológico del suelo.
No obstante, los efectos benéficos de los microorganismos promotores del crecimiento vegetal pueden variar según la especie cultivada, el tipo de microorganismo y las condiciones del suelo. Por ello, resulta fundamental la caracterización microbiológica y funcional de los lixiviados orgánico-mineralizados, así como de sus componentes minerales, con el fin de optimizar su aplicación en sistemas agrícolas específicos (Xu et al., 2011).
Conclusión
Los lixiviados orgánico-mineralizados enriquecidos con microorganismos benéficos y con enmiendas minerales, como las zeolitas, representan una estrategia agroecológica integral. Su uso permite mejorar la eficiencia en el aprovechamiento de nutrientes, fortalecer la actividad microbiana del suelo y reducir el impacto ambiental asociado al uso intensivo de fertilizantes químicos. En un escenario de creciente presión sobre los recursos naturales, estas soluciones emergen como aliadas clave para avanzar hacia una agricultura más resiliente, productiva y sostenible.
Referencias
Abasolo-Pacheco, F., Zambrano-Ríos, K., Reinoso-Viteri, D., Troncozo-Correa, J. y Ferrer-Sánchez, Y. (2025). Rhizospheric actinomycetes with antagonistic activity to the black cocoa pod (Phytophthora palmivora). Revista Terra Latinoamericana, 43. https://doi.org/10.28940/terralatinoamericana.v43i.2196.
Bybordi, A., Saadat, S. y Zargaripour, P. (2018). The ef fect of zeolite, selenium and silicon on qualitative and quantitative traits of onion grown under salinity conditions. Archives of Agronomy and Soil Science, 64(4); 520-530. https://doi.org/10.1080/03650340.2017.1373278
Cruz-Cardenas, C.I., Zelaya-Molina, L., Sandoval-Cancino, G., Santos Villalobos, S., Rojas-Anaya, E., Chávez Díazi, F. y Ruiz Ramírez, S. (2021). Utilización de microorganismos para una agricultura sostenible en México: consideraciones y retos. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 12(5): 899-913. https://doi.org/10.29312/remexca.v12i5.2905.
Jha, C. K. & Saraf, M. (2015). Plant growth-promoting Rhizobacteria (PGPR): a review. Journal of Agricultural Research and Development, 5(2). doi:10.13140/RG.2.1.5171.2164
Méndez-Argüello, B. y Lira-Saldivar, R. H. (2019). Uso potencial de la zeolita en la agricultura sustentable de la nueva revolución verde. Ecosistemas y Recursos Agropecuarios, 6(17). 191-193. https://doi.org/10.19136/era.a6n17.1810.
Wu, L., Jiang, Y., Zhao, F. et al. (2020). Increased organic fertilizer application and reduced chemical fertilizer application affect the soil properties and bacterial communities of grape rhizosphere soil. Scientific Reports, 10: 9568. https://doi.org/10.1038/s41598-020-66648-9.
Xu, X. M., Jeffries, P., Pautasso, M. y Jeger, M. J. (2011). A numerical study of the combined use of two bio-control agents with different biocontrol mechanisms in controlling foliar pathogens. Phytopathology, 101(9): 1032-1044. https://doi.org/10.1094/PHYTO-10-10-0267.
Autoras(es): Oneyda Trejo Ibarra, estudiante del Doctorado en Ciencias del CIAD; Irasema Vargas Arispuro, Emmanuel Aispuro Hernández y Miguel Ángel Martínez Téllez, investigadores(as) de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD.
CITACIÓN SUGERIDA:
Trejo-Ibarra, O. Vargas-Arispuro, I., Aispuro-Hernández, E., y Martínez-Téllez, M.A. (2026, 30 de enero). Lixiviados mineralizados: una alianza entre microorganismos y minerales para revitalizar el suelo y fortalecer las plantas. Oficina de Prensa. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). https://www.ciad.mx/lixiviados-mineralizados-una-alianza-entre-microorganismos-y-minerales-para-revitalizar-el-suelo-y-fortalecer-las-plantas/↗







