La candidiasis: una infección común plagada de mitos
Las redes sociales han generado cambios muy importantes en la percepción que la sociedad tiene de la información sobre la salud (Patrick et al., 2022). Aunque no se puede negar el efecto positivo de la divulgación científica que se ha masificado a través de las redes sociales, también es importante reconocer que en muchas ocasiones existe información sin fundamento científico que se mezcla y divulga con información veraz, generando problemas que afectan tanto la salud física, como la higiene mental (Mendes Rocha et al., 2021). En ocasiones, errores tan simples como confundir hongos con bacterias pueden llevar al uso de fármacos sin prescripción médica que no tienen ningún efecto sobre la causa de la enfermedad, pero sí numerosos efectos adversos sobre la microbiota.
Numerosos mensajes alarmistas pueden generarse en torno a temas comunes, tal es el caso de la candidiasis, sobre la cual se ha dicho que es un “hongo sistémico”, y que “se han vuelto comunes las intoxicaciones por Candida” y, sobre todo, que existen “curas milagrosas” para combatir este “terrible” mal.
En esta breve revisión, buscaremos separar los mitos de las evidencias científicas en torno a este tema.
¿Qué es la candidiasis?
La candidiasis es una infección causada por especies del género Candida, principalmente la especie C. albicans. Esta levadura es un hongo oportunista que comúnmente reside en la piel, así como en las mucosas de la boca, los intestinos y la vagina. Puede provocar infecciones cuando hay desequilibrios en la microbiota (disbiosis), lo que favorece el crecimiento excesivo de la levadura. Estos desequilibrios pueden ser consecuencia de diferentes factores que inducen una disminución en la efectividad del sistema inmunológico de la persona, ocasionando el sobrecrecimiento de la levadura en las mucosas de la cavidad oral, comúnmente en bebés, así como en la vagina y algunas regiones cutáneas (Lu et al., 2023).
Como se mencionó, C. albicans puede formar parte de la microbiota, lo que se denomina colonización, y se ha observado que está presente en el 60% de las personas sanas. En caso de que la levadura llegue a vencer las barreras inmunológicas cutáneas y de las mucosas, se origina una infección que puede variar desde ser asintomática, originar prurito e inflamación, hasta llegar a producir sepsis fulminante, en caso de no atenderse, y de que la persona padezca un severo problema con su sistema inmunológico; pero esta afectación sistémica es muy poco frecuente (Mahalingam et al., 2022). Generalmente las complicaciones sistémicas solo se presentan en el ámbito hospitalario, cuando el paciente con infección se encuentra bajo tratamientos como la quimioterapia o algún otro que genere un estado inmunocomprometido severo.
¿Cómo se origina?
La microbiota, un concepto acuñado a principios del siglo XX, se utiliza para referirse a un vasto número de microorganismos, como bacterias, levaduras y virus que coexisten en diferentes sitios del cuerpo humano y no producen efectos negativos cuando se encuentran en el equilibrio adecuado, que varía según la región corporal (Hou et al., 2022). Cuando se produce un desequilibrio entre las poblaciones microbianas, se genera una disbiosis.
La disbiosis puede ser ocasionada por diferentes factores, como el uso de antibióticos, cambios hormonales, estrés y alteraciones metabólicas, entre otros (Hrncir, 2022). Cuando en estas disbiosis se privilegia el crecimiento de C. albicans surge una respuesta inflamatoria local hacia la levadura y con esa inflamación se aumenta la percepción de ardor, picazón y molestia (Mahalingam et al., 2022). Es importante considerar que la intensidad de los síntomas no siempre se correlaciona con la gravedad de la infección. Las molestias de la candidiasis son reales, pero el acceso constante a información alarmista puede transformar, en la percepción de quien lo padece la infección localizada en un malestar crónico que aumenta los niveles de estrés y el posible surgimiento de otros padecimientos. La ansiedad y la expectativa fatalista intensifican la percepción del malestar y, aunque los síntomas son reales, la interpretación que hace nuestro cerebro de estos puede ser incorrecta.
La recurrencia de la candidiasis puede ser común, pero no es sinónimo de que el tratamiento no haya funcionado o de que exista un problema más grave que no se ha diagnosticado. Los padecimientos crónico-degenerativos, como la diabetes no controlada, la existencia de diferentes cepas de C. albicans con distintos patrones de sensibilidad a los fármacos utilizados, desajustes hormonales y otros, pueden hacer necesario ajustar el tratamiento y no necesariamente buscar remedios extremos o curas milagrosas infalibles.
Algunos mitos populares sobre la candidiasis.
- Es causada por el consumo excesivo de azúcar. La dieta no causa esta infección directamente. Candida forma parte de la microbiota, y el problema surge de desequilibrios locales en las poblaciones microbianas que se relacionan con otras causas (Lu et al., 2023).
- Es la primera etapa antes de que el cuerpo esté lleno de hongos (sistémica). A menos que exista un grave problema inmunológico, la candidiasis suele ser local (vaginal, oral o cutánea) (Sprague et al., 2022).
- Hay que utilizar duchas vaginales de forma intensiva y constante. Aunque la higiene es un importante factor profiláctico, el uso desmedido de este tipo de productos podría alterar la microbiota vaginal y aumentar el riesgo de diversas infecciones, no solo de candidiasis (Bardin et al., 2022).
- Los probióticos curan la candidiasis. Los probióticos pueden ser coadyuvantes y son auxiliares para evitar la recurrencia, pero no sustituyen el tratamiento con fármacos antifúngicos (Andrade et al., 2022).
- Si regresa, es porque el tratamiento no sirvió. Diversos padecimientos, cambios hormonales, incluso la presencia de diferentes cepas de C. albicans u otras especies del mismo género pueden originar recurrencia, por lo que se debe ajustar el tratamiento y darle seguimiento, pero no abandonarlo y sustituirlo por una cura milagrosa (Sobel y Nyirjesy, 2021).
- Se contagia exclusivamente por prácticas sexuales sin protección. La candidiasis no es una ITS, puede ocurrir sin contacto sexual; el sexo puede favorecer el recrudecimiento de algunos síntomas, pero no es la causa principal (Ré et al., 2021).
En conclusión
Confiar en profesionales de la salud para el diagnóstico y tratamiento de la candidiasis, cuidar el equilibrio de la microbiota, evitar prácticas de higiene invasivas, así como los remedios sin respaldo científico. Esta infección no es una señal de colapso corporal, sino una manifestación de disbiosis e inflamación local. Comprender el problema puede ser tan importante como tratarlo adecuadamente.
Referencias
Andrade, J. C., Kumar, S., Kumar, A., Černáková, L. y Rodrigues, C. F. (2022). Application of probiotics in candidiasis management. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 62(30): 8249-8264. https://doi.org/10.1080/10408398.2021.1926905.
Bardin, M. G., Giraldo, P. C., Benetti-Pinto, C. L., Sanches, J. M., De Araujo, C. C. y Do Amaral, R. L. G. (2022). Habits of genital hygiene and sexual activity among women with bacterial vaginosis and/or vulvovaginal candidiasis. Revista Brasileira de Ginecologia e Obstetrícia / RBGO Gynecology and Obstetrics, 44(02): 169-177. https://doi.org/10.1055/s-0041-1741536.
Hou, K., Wu, Z.-X., Chen, X.-Y., Wang, J.-Q., Zhang, D., Xiao, C., Zhu, D., Koya, J. B., Wei, L., Li, J. y Chen, Z.-S. (2022). Microbiota in health and diseases. Signal Transduction and Targeted Therapy, 7(1): 135. https://doi.org/10.1038/s41392-022-00974-4.
Hrncir, T. (2022). Gut microbiota dysbiosis: triggers, consequences, diagnostic and therapeutic options. Microorganisms, 10(3): 578. https://doi.org/10.3390/microorganisms10030578.
Lu, H., Hong, T., Jiang, Y., Whiteway, M. y Zhang, S. (2023). Candidiasis: from cutaneous to systemic, new perspectives of potential targets and therapeutic strategies. Advanced Drug Delivery Reviews, 199: 114960. https://doi.org/10.1016/j.addr.2023.114960.
Mahalingam, S. S., Jayaraman, S. y Pandiyan, P. (2022). Fungal Colonization and Infections – Interactions with other human diseases. Pathogens, 11(2): 212. https://doi.org/10.3390/pathogens11020212.
Mendes Rocha, Y., Acácio de Moura, G., Desidério, G. A., Henrique de Oliveira, C., Dantas Lourenço, F., Deadame, L., y Nicolete, F. (2021). The impact of fake news on social media and its influence on health during the covid-19 pandemic: a systematic review. Z Gesundh Wiss, 31: 1007-1016. 10.1007/s10389-021-01658-z.
Patrick, M., Venkatesh, R. D. y Stukus, D. R. (2022). Social media and its impact on health care. Annals of Allergy, Asthma & Immunology, 128(2): 139-145. https://doi.org/10.1016/j.anai.2021.09.014.
Ré, A. C. S., Martins, J. F., Cunha‐Filho, M., Gelfuso, G. M., Aires, C. P. y Gratieri, T. (2021). New perspectives on the topical management of recurrent candidiasis. Drug Delivery and Translational Research, 11(4): 1568-1585. https://doi.org/10.1007/s13346-021-00901-0.
Sobel, J. D. y Nyirjesy, P. (2021). Oteseconazole: an advance in treatment of recurrent vulvovaginal candidiasis. Future Microbiology, 16(18): 1453-1461. https://doi.org/10.2217/fmb-2021-0173.
Sprague, J. L., Kasper, L. y Hube, B. (2022). From intestinal colonization to systemic infections: Candida albicans translocation and dissemination. Gut Microbes, 14(1). https://doi.org/10.1080/19490976.2022.2154548.
Autores(as): Alfonso García-Galaz y Gabriela Ramos-Clamont Montfort, investigadores(as) de la Coordinación de Ciencia de los Alimentos del CIAD.
CITACIÓN SUGERIDA
García-Galaz A. y Ramos -Clamont Monfort G. (2026, 09 de enero). La candidiasis: una infección común plagada de mitos. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) https://www.ciad.mx/la-candidiasis-una-infeccion-comun-plagada-de-mitos/↗







