Proyecto binacional México–Chile fortalece el monitoreo de micotoxinas en alimentos de alto consumo
Con el objetivo de fortalecer y promover las capacidades instrumentales y humanas para el monitoreo de micotoxinas en alimentos de alto consumo, se desarrolla un proyecto binacional México-Chile, en el cual participa un grupo interdisciplinario de académicos y académicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), que busca atender un problema de alto impacto en la salud pública y la inocuidad alimentaria.
La iniciativa impulsa la cooperación científica entre ambos países para mejorar la detección, análisis y control de estas sustancias tóxicas en productos básicos como el maíz, el chile seco y el frijol.
Las micotoxinas son compuestos altamente tóxicos producidos por ciertos hongos que pueden desarrollarse tanto en el suelo agrícola como durante el almacenamiento y procesamiento de alimentos. Su presencia representa un riesgo significativo para la salud humana y animal, ya que se asocia con efectos carcinogénicos, hepatotóxicos y alteraciones del sistema inmunológico.
En México, a diferencia de otros países, no existe aún un plan nacional de micotoxinas que permita vigilar de forma sistemática el cumplimiento de la normativa en productos alimenticios de consumo masivo, lo que subraya la relevancia de este esfuerzo binacional.
Desde el punto de vista científico y social, el proyecto busca generar capacidades técnicas para el análisis confiable de micotoxinas y sentar las bases de una futura política pública en la materia. Uno de los beneficios más relevantes es la posibilidad de colaborar con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para avanzar, eventualmente, en el diseño de un Plan Nacional de Micotoxinas que proteja a la población mexicana.
La participación mexicana en el proyecto ha sido activa desde su concepción. Investigadoras e investigadores nacionales colaboraron con colegas chilenos en la elaboración de la propuesta presentada ante la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), la cual fue aceptada para su financiamiento y ejecución. Posteriormente, se ha dado seguimiento puntual a la adquisición de equipos, materiales especializados y a la coordinación de reuniones técnicas del grupo de trabajo.
En el grupo representativo del CIAD que analiza resultados, afina procedimientos y define estrategias para las siguientes etapas, participan Rosina Cabrera y Maritza Acosta (subsede Hidalgo); Jaqueline García y Daniela Aguilera (subsede Guaymas) Luz Vázquez, Diana Fierros, Haydé González, Ma. Eugenia Flores, Leticia Miranda y Sandra García (Coordinación de Ciencia de los Alimentos), y Rosalba Troncoso Tania González (Coordinación de Tecnología de Alimentos de origen Vegetal).
Entre los avances más destacados se encuentra el trabajo de vinculación comunitaria realizado con campesinas de Hidalgo, México, quienes enfrentan problemas recurrentes de hongos en el cultivo de maíz y, por tanto, una mayor exposición a micotoxinas. Asimismo, el equipo mexicano reporta un avance cercano al 60% en el montaje y validación de técnicas analíticas para la detección de estas moléculas, además de la realización de una visita técnica a Santiago de Chile que permitió el intercambio de experiencias y buenas prácticas.
A corto y mediano plazo, los próximos pasos del proyecto incluyen concluir la validación de metodologías para la detección de aflatoxinas, ocratoxinas y fumonisinas en harina de maíz, chile seco y frijol, iniciar una colaboración formal con Senasica y diseñar un programa de muestreo que permita realizar las primeras determinaciones en campo. Estos resultados sentarán las bases para fortalecer la vigilancia sanitaria, proteger la salud de la población y avanzar hacia una política nacional integral en materia de micotoxinas.







