Primeros auxilios en las personas adultas mayores
En la actualidad se observan cada vez más personas de sesenta años y más (o personas adultas mayores) en todos los entornos: la familia, el trabajo, los servicios médicos, iglesias y centros comerciales. De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2025 en México existen 17’121,580 millones de personas de sesenta años o más. En porcentaje, México se reconoce como un país envejecido, ya que el 12.8% de la población total son adultos mayores.1
Esta población es muy heterogénea, ya que en este grupo etario se encuentran adultos mayores físicamente independientes y muchos otros que llegan a esta etapa de la vida con dos o más enfermedades, síndromes geriátricos como la fragilidad, síntomas depresivos, multimorbilidad y caídas, entre otras. Algunas de estas condiciones pueden determinar o demandar una emergencia en cualquier momento del día. Por ello, es importante saber qué hacer y cómo brindar los primeros auxilios de una manera temprana y acertada.
Los compañeros de trabajo, amigos, familiares y, en general, cualquier persona de la comunidad deberían conocer el manejo inicial básico que requieren las personas adultas mayores. Es importante considerar que el contenido de este artículo no pretende capacitar a la sociedad civil para que brinde los primeros auxilios, solo es una guía de apoyo para ofrecer ayuda a las personas que han sufrido un accidente o una enfermedad repentina, mientras llega el personal especializado.
Principales causas de emergencia en el adulto mayor
A medida que las personas envejecen son más vulnerables a accidentes y lesiones y son más susceptibles de contraer enfermedades y comorbilidades y de padecer diversos síndromes geriátricos. En casos de accidentes o emergencias, una intervención temprana puede resultar crucial para preservar la vida y reducir el riesgo de complicaciones graves.
La Secretaría de Salud, a través del Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes,2 reportó que el 24.4% de los adultos mayores fallecieron por accidentes de tránsito, asfixia, caídas, ahogamientos, envenenamientos e intoxicaciones. Un porcentaje muy bajo falleció por quemaduras. A nivel nacional, la mortalidad por caídas afectó más a los adultos mayores con una tasa de mortalidad de 7.1 defunciones por cada 100,000 habitantes. Es importante señalar que una proporción importante de las caídas sucedió en el hogar.2
Con respecto a las lesiones accidentales no fatales, las cuales demandan atención médica en servicios públicos, sociales o privados de salud, los datos sobre lesiones y causas de violencia publicados por la Dirección General de Información en Salud en 2019 mostraron que, en el grupo de adultos mayores, el 15.5% de los egresos hospitalarios no fatales fueron por caídas, posteriormente intoxicación y envenenamiento con 9,16% y, por último, quemaduras con el 7,24%.2 Ante este panorama, es crucial contar con conocimientos en primeros auxilios para actuar adecuadamente como primer respondiente ante cada una de estas situaciones.
Caídas en el adulto mayor
La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que las caídas son acontecimientos involuntarios que hacen perder el equilibrio y provocan que el cuerpo caiga en tierra u otra superficie firme; se clasifican en accidentales, de repetición “no justificada” y prolongadas.3
En México, el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades4 reportó que aproximadamente el 65 % de las personas adultas mayores que viven en comunidad sufren caídas antes de los 75 años; se ha observado que estas son más frecuentes en mujeres.3
Las caídas constituyen uno de los principales retos en materia de salud pública debido a su alta incidencia y la elevada morbimortalidad asociada. Se consideran parte de los síndromes geriátricos más comunes en la población adulta mayor del país y abarcan una amplia variedad de escenarios clínicos, que van desde una caída accidental hasta causas subyacentes como trastornos cardíacos o eventos vasculares.5
Las consecuencias de una caída pueden variar desde lesiones menores hasta discapacidad temporal o permanente. También pueden generar dolor localizado, inflamación, fracturas, pérdida de conocimiento, y alteraciones psicológicas como depresión, aislamiento social, deterioro funcional y cognitivo.6 Estas secuelas pueden afectar la calidad de vida de este grupo etario.
Factores de riesgo para caídas en los adultos mayores
Se reconoce ampliamente que el riesgo de caídas crece a medida que aumenta la edad. Cerca del 30% de los adultos mayores de 65 años sufre una caída por año, y este porcentaje aumenta al 50% en personas de 80 años y más. Diversos factores se han asociado al riesgo de caídas en las personas adultas mayores, entre los cuales se encuentra el género, siendo más frecuente en mujeres, la polifarmacia o medicamentos (antihipertensivos, diuréticos, tranquilizantes y antidepresivos); condiciones socioeconómicas, como bajos ingresos y bajo nivel educativo, y toxicomanías como el consumo de alcohol, así como algunos factores ambientales.3 Otras causas reconocidas son la pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento, la reducción de rango articular, alteraciones visuales (especialmente para ver de cerca) y diversas enfermedades (Parkinson, demencia, arritmias e hipotensión ortostática).7
Los factores relacionados con el entorno doméstico, también conocidos como factores de riesgo ambientales, representan una causa significativa de caídas en los adultos mayores. Entre estos se incluyen las alfombras sueltas, poca iluminación, objetos o cables mal ubicados, condiciones irregulares del piso y el uso de calzado inadecuado, entre otros elementos del entorno que comprometen la seguridad.
De acuerdo con los resultados sobre la Identificación de Factores de Riesgo en Hogares (IFRHo), en el 2020 se realizó una inspección de seguridad en seis entidades federativas, en las que se visitaron hogares en los que habitaban adultos mayores. Se encontró que el 15.7% tenía tapetes sueltos o desgastados. Un 26.9% de los hogares tenían el piso disparejo o irregular. Además, el 34.9% de los adultos mayores no utilizaban zapatos con suela antiderrapante, lo que aumenta el riesgo de sufrir una caída dentro de la vivienda. Otro porcentaje importante (30.8%) de estos hogares no contaba con pasamanos resistentes y de fácil agarre en las escaleras. Además, se encontró que, en las áreas de baños y regaderas, muchos no contaban con barras de apoyo o sujeción y tampoco tenían piso de material antiderrapante, lo que causa un riesgo mayor de caídas en estos adultos mayores.2
Primeros auxilios en caso de caídas
Ante la presencia de una caída, es importante considerar los principios básicos de los primeros auxilios. Primeramente, mantener la calma, actuando de una manera rápida y eficaz; segundo, llamar a los servicios de emergencia (911); tercero, evaluar la situación del entorno donde se encuentra la persona lesionada; cuarto, examinar al individuo (en este punto hay que verificar los signos vitales –la temperatura corporal debe estar entre 36.5 °C y 37.2 °C, la frecuencia respiratoria entre 12 y 20 respiraciones por minuto, la frecuencia del pulso entre 60 y 100 latidos por minuto y la presión arterial entre 120/80 mm Hg–, checar si la persona está consciente –responde al estímulo doloroso– y si presenta alguna herida expuesta –sangrado–; quinto, en el supuesto de que se encuentre consciente, indagar sobre los antecedentes médicos (hipertensión, diabetes y osteoporosis); sexto, mantener controlada la temperatura corporal; séptimo, tranquilizar a la víctima; octavo, no dejar sola a la víctima; noveno, no administrar ningún tipo de medicamento.8
Cuando hay consciencia y no hay problemas de movilidad
Si la persona está consciente, puede moverse por sí misma y no presenta dolor o mareo, debemos apoyarnos en la técnica de “aprender a levantarse”. A continuación, se enumeran los pasos.9
Después de una caída, primeramente se debe acomodar boca abajo (o decúbito prono) a la persona, sujetarla para que se apoye con los codos y las rodillas; segundo paso: una vez que se encuentre de rodillas y codos, colocarle las manos ya sea en la pared o en un objeto firme cercano (silla); tercer paso: una vez que se encuentre en dicha posición, comenzar a levantarla de manera lenta, firme y segura, asegurándose en todo momento de brindarle el apoyo necesario para evitar cualquier lesión o una nueva caída (después de que se levantó se debe recomendar que acuda al médico para una valoración detallada; si después de la valoración médica presenta pérdida del conocimiento, vómito, sangrado por la nariz u oídos, alteración en el sueño o apetito, deberá acudir al servicio de urgencias inmediatamente).
Si presenta limitación en la movilidad
Ante una caída, lo primero que se debe hacer es llamar al número de emergencias (911); segundo paso: no mover a la persona lesionada si hay sospecha de lesión (cuando existan signos de fractura, heridas graves o pérdida de conocimiento, es fundamental vigilar y mantener la temperatura corporal mientras llegan los servicios de emergencia; en caso de hipotermia –temperatura corporal baja–, se debe proteger con una manta seca; si, en cambio, existe hipertermia –temperatura corporal elevada–, se debe aplicar una compresa mojada; después, mover cuidadosamente la cabeza hacia un lado para que pueda respirar correctamente); tercer paso: es importante saber cómo sucedió la caída, la ubicación o cualquier otro detalle que se recuerde para informar a los profesionales de la salud; cuarto paso: se debe revisar la causa de la caída y hacer un seguimiento; quinto paso: ofrecer apoyo emocional.9
Si la persona está inconsciente
Si un adulto mayor pierde el conocimiento después de una caída, es crucial actuar con rapidez, eficacia y calma.9 Primer paso: llamar de inmediato al número de emergencias (911) para recibir ayuda profesional (se debe proporcionar información necesaria sobre la caída y el estado general de salud del adulto mayor; segundo paso: se debe evaluar la escena para identificar peligros inmediatos que puedan haber causado la caída, como pisos resbaladizos u objetos en el camino y retirarlos si es seguro hacerlo: tercer paso: si la persona está inconsciente y no presenta signos de fractura, dolor, inestabilidad o deformidad en brazos o piernas, colocar al adulto mayor en posición lateral para evitar que se ahogue; cuarto paso:si se aprecian algunas de las condiciones anteriores o heridas graves o pérdida del conocimiento, no intente mover a la persona hasta que llegue el servicio de emergencia; quinto paso: monitorear la respiración (observar levantamiento del pecho) y el pulso (colocar dos dedos y ejercer presión por 6 a 7 segundos al costado de la tráquea para checar el pulso) de la persona mientras espera la llegada de los servicios de emergencia; sexto paso: brindar información general al personal paramédico acerca del lesionado, la hora y causa de la caída e informar de los primeros auxilios que se brindaron.
Referencias
1 INEGI (2021). Síntesis metodológica y conceptual 2020.
2 Secretaría de Salud (2023). Implementación del Modelo Integral para la Prevención de Accidentes (MIPrA) en Grupos Vulnerables en México: Informe de actividades 2020.
3 Organización Mundial de la Salud (2021). Caídas.
4 Cenaprece (2015). Guía de Consulta para el Médico de Primer Nivel de Atención. Prevención y Atención de las Caídas en la Persona Adulta Mayor.
5 Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (2024). Manual para la Prevención y Atención de Caídas en Personas Adultas Mayores.
6 Alvarez-Rodriguez, L. M. (2015). Síndrome de caídas en el adulto mayor. Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica, LXXI(617): 807-10.
7 Appeadu, M. K. y Bordoni, B. (2023). Falls and fall prevention in older adults. StatPearls Publishing.
8 Costa, J. (2007). Primeros auxilios. Nociones básicas de auxilio ante situaciones de emergencia. España: Editorial Ideas Propias.
9 Universidad del Azuay (2022) Manual de primeros auxilios para el paciente mayor en la comunidad.
Autores(as): Valeria Alicia Mísquez Gutiérrez y Abel Martínez García, estudiantes de la Universidad Tecnológica de Hermosillo (UTH); José Antonio Ponce Martínez, técnico académico de la Coordinación de Nutrición del CIAD; Jezabel Castañeda Porras, profesora de la UTH, y Heliodoro Alemán Mateo Heliodoro, investigador de la Coordinación de Nutrición del CIAD.
CITACIÓN SUGERIDA:
Mísquez Gutiérrez V. A. et al (2025, 29 agosto). Primeros auxilios en las personas adultas mayores. Oficina de Prensa. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). https://www.ciad.mx/primeros-auxilios-en-las-personas-adultas-mayores/↗