Notas

Con el propósito de conocer las necesidades de pequeños, medianos y grandes productores de granos y hortalizas en el noroeste mexicano, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), desde su Coordinación Regional en Culiacán, y la asociación civil Fundación Produce Sinaloa, invitan al conversatorio “Cultivando hortalizas y granos sustentablemente”.

Se trata de un evento que tiene por objetivo proponer alternativas sustentables y amigables con el ambiente para el incremento en la producción de granos y hortalizas, a través de la vinculación de proyectos de investigación que contribuyan a la resolución de necesidades particulares del campo mexicano, como mejorar las estrategias de control de enfermedades e incrementar el rendimiento en la producción de los cultivos, con el uso de alternativas que disminuyan o eliminen el uso de agroquímicos.

En este encuentro virtual se abordarán diferentes temáticas sobre cómo generar acciones amigables con el ambiente enfocadas principalmente en tres aspectos que impactan la producción agrícola: 1) Alternativas para el tratamiento de enfermedades bacterianas en cultivos de importancia, utilizando tecnologías basadas en el uso de virus benéficos conocidos como bacteriófagos; 2) El desarrollo de productos orgánicos, como biofertilizantes, mediante microorganismos, para un mejor rendimiento de los cultivos; 3) La generación de herramientas para potenciar el mejoramiento genético asistido por marcadores moleculares, y con ello impulsar el desarrollo de variedades mejoradas con resistencia a múltiples enfermedades.

A través de la participación de grupos de investigación interinstitucionales (Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Sinaloa y Fundación Produce Sinaloa, además del CIAD), así como con la vinculación del gobierno e instituciones como la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa y la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC), que juegan un papel fundamental en la transferencia del conocimiento a los agricultores, se espera sumar esfuerzos con el fin de incidir en la soberanía alimentaria de México.

Con esta iniciativa se pretende ofrecer soluciones viables para que los productores(as) logren, a mediano plazo, reducir el consumo de agroquímicos y fertilizantes y disminuir con ello los efectos negativos al ambiente y en la salud humana y animal, así como otras ventajas socioeconómicas.

Asimismo, a través de este conversatorio se espera dar a conocer la importancia del aprovechamiento de los recursos naturales y la riqueza genética de variedades nativas vegetales de nuestro país como una alternativa para resolver algunos de los problemas que impactan al campo mexicano.

El evento es el próximo 5 de mayo a las 13:00 horas (GMT-6, Sinaloa, México). Quienes deseen unirse al diálogo podrán hacerlo a través de la plataforma Zoom (https://bit.ly/convocatoriaFPS-CIAD). También será posible presenciar la transmisión a través de Facebook Live en el enlace electrónico www.facebook.com/ciad.conacyt.

Aarón González Córdova, coordinador de vinculación del CIAD, comentó que este conversatorio es una oportunidad propicia para vincular a las comunidades académicas y profesionales, el gobierno y la sociedad en general.

Si desea más información del evento, puede solicitarla a los correos electrónicos Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

 

En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra y con motivo del Día Internacional del Libro, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) presentó una de sus más recientes publicaciones científicas, el libro Voces críticas emergentes en el contexto del sistema alimentario y problemática ambiental global.

La obra es de la autoría de Margarita Peralta Quiñónez y Beatriz Olivia Camarena Gómez, investigadoras de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD. A través de los cinco capítulos que componen el libro, las autoras destacan la importancia de reforzar la agricultura a pequeña escala y la agricultura campesina tradicional, orientadas por prácticas agroecológicas, particularmente por el potencial que representan para el cuidado del medio ambiente al utilizar procesos de producción que suponen un beneficio para la conservación de los nutrientes del suelo, así como por su contribución a la producción para el autoconsumo familiar; prácticas y procesos necesarios de fomentar en el contexto actual de deterioro ambiental y pérdida de soberanía alimentaria.

Las académicas del CIAD compartieron que el libro surgió motivado por una década de trabajo científico que ambas han realizado sobre cultivos biointensivos y huertos familiares. Asimismo, agregaron que la obra es una reflexión sobre qué es lo que podemos ser y hacer como ecociudadanos, ya que el destino del planeta podría estar marcado por la huella humana, por lo cual es importante visibilizar las prácticas sociales, industriales y políticas predominantes que afectan los procesos ecosistémicos.

Pablo Wong González, director general del CIAD, fue el responsable de moderar el evento virtual donde participaron como comentaristas los académicos(as) Lucié Sauvé (Universidad de Quebec, en Montreal, Canadá), Jesús Meraz Jiménez (Universidad Autónoma de Aguascalientes) y Mario Alberto Rodríguez Corona (Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Sonora, campus Santa Ana).

La investigadora canadiense manifestó que el libro destaca desde la perspectiva de la acción social, ya que reclama el despertar de la inteligencia colectiva e interroga sobre cuál es el papel de la educación ante la crisis medioambiental y agroalimentaria. Además, enfatizó que se debe tomar conciencia sobre la dependencia que la humanidad tiene con el equilibrio de los ecosistemas, ya que el bienestar del medioambiente está directamente relacionado con la salud humana.

Por su parte, Meraz Jiménez expresó que, a través de sus cinco capítulos, el libro destaca la importancia de la agricultura familiar a nivel mundial y el papel de la mujer en el desarrollo de las comunidades rurales como agentes transformadores. De igual forma, agregó que en la obra se subraya el acaparamiento de tierras agrícolas en el país por lo grandes capitales como uno de los desafíos que se debe de enfrentar en la actual política social.

A su vez, Rodríguez Corona manifestó que, capacitar a los jóvenes sobre la importancia de los huertos familiares, hará posible que las nuevas generaciones se vinculen con la Tierra y permitirá que tomen conciencia de que hay alternativas para las prácticas de consumo agroindustriales que tanto dañan el medioambiente.

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La melatonina es una hormona que se produce en la glándula pineal de nuestro cerebro y es la principal hormona implicada en la regulación de la oscilación entre sueño y vigilia. Esta se produce a partir de la hormona serotonina, la cual se sintetiza a partir del aminoácido triptófano, que se obtiene a través de la dieta o de complementos alimenticios; por ello, para mejorar la regulación del sueño, debemos potenciar la ingesta de alimentos ricos en triptófano, con el fin de favorecer la producción de melatonina en el organismo.

Cambios en la producción de melatonina

En individuos sanos, la síntesis de la melatonina se inicia al oscurecer y alcanza su máxima concentración entre medianoche y las tres horas de la madrugada. A partir de esta hora, su producción decrece gradualmente, siendo mínima durante el día. El pico máximo de melatonina coincide con el valor mínimo de la temperatura corporal. Durante la noche, la concentración plasmática de melatonina es seis a diez veces mayor que durante el día.

Factores que afectan la producción de melatonina

Factores intrínsecos: es importante saber que la cantidad de melatonina no es constante a lo largo de la vida. En los humanos, la producción se inicia a los tres o cuatro meses de edad y se va incrementando durante la infancia hasta alcanzar el máximo entre los ocho y diez años. Con la llegada de la pubertad, su síntesis se reduce de forma brusca. A partir de los cuarenta años disminuye gradualmente y a partir de los setenta años sus niveles bajan considerablemente, lo que pudiera explicar porque el insomnio aumenta a medida que envejecemos.  

Factores extrínsecos: la exposición a la luz artificial, entre medianoche y las cuatro de la madrugada, causa una completa inhibición de la secreción de melatonina durante ese tiempo. Por el contrario, la exposición a la luz natural por la mañana generará que el pico de secreción de melatonina ocurra antes. Cuando la exposición tiene lugar por la tarde, la fase se retrasa, lo cual muestra que existe una respuesta de producción de melatonina al efecto de la luz que puede ser usada para tratar problemas de sueño.

Alimentos para el sueño

Como se mencionó anteriormente, una opción para mejorar la producción de melatonina y favorecer la regulación del sueño es consumir alimentos ricos en triptófano, entre los cuales se encuentra la leche, frutas como los plátanos, que son ricos en triptófano, melatonina y magnesio, y el kiwi, que es rico en serotonina. Asimismo, los cereales como la avena y el arroz, o los frutos secos como las almendras y las nueces son fuentes naturales de melatonina.

Dormir es una necesidad biológica que nos permite mantener el bienestar físico y mental. La falta de sueño disminuye las habilidades para realizar tareas domésticas o laborales y puede generar ansiedad y mal humor, además de afectar el rendimiento intelectual. En conclusión, para descansar, nuestro cuerpo necesita mantener niveles óptimos de melatonina en sangre.

 

Referencias:

Poza, J. J., Pujol, M., Ortega-Albás, J. J. y Romero, O. (2018). “Melatonina en los trastornos de sueño”. Neurología. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2018.08.002.

Solari, B. F. (2015). “Trastornos del sueño en la adolescencia”. Revista Médica Clínica Las Condes 26(1): 60-65.

Godos, J., Grosso, G., Castellano, S., Galvano, F., Caraci, F. y Ferri, R. (2021). “Association between diet and sleep quality: A systematic review”. Sleep Medicine Reviews, 101430.

Colaboración de Leticia Xóchitl López Martínez, investigadora del Laboratorio de Antioxidantes y Alimentos Funcionales del CIAD.

 

 

Ya han pasado cincuenta años desde el primer Día de la Tierra y la comunidad científica continúa alertando sobre las consecuencias que el calentamiento global ha tenido y tendrá en nuestra salud, en la alimentación y, en general, en el futuro de la humanidad. La contingencia sanitaria que impera hoy a nivel mundial nos ha recordado, igualmente, nuestra vulnerabilidad frente a una amenaza de magnitud global.1

La pausa obligada que hemos tenido que hacer en el último año quizá sea lo que nos ha salvado de continuar por un camino incierto, en el que la salud de la Tierra está cada vez más quebrantada por el calentamiento global, pues la temperatura sigue subiendo y subiendo, de tal modo que en esta realidad es muy oportuna la analogía de la fábula de la rana hervida con el fenómeno de las altas temperaturas que la sociedad silenciosamente está viviendo. Esta fábula retoma la creencia popular que dice que “…la rana se quedará tranquila, sin darse cuenta de que el agua se está calentando. El aumento de la temperatura será tan sutil que su cuerpo se irá adaptando al cambio, hasta que finalmente muere hervida, casi sin darse cuenta”.2

Por otro lado, la crisis climática global que enfrenta la humanidad, en esta “nueva normalidad”, implica resistir además a la anormalidad ambiental3 lo cual puede representar el desencadenamiento de procesos de adaptación a esta “nueva realidad”.

La fábula de la rana se retoma como una analogía para expresar nuestra realidad medioambiental y facilitar una mejor comprensión de la problemática que vivimos. En este Día de la Tierra se espera que más voces se sumen al llamado de vivir en mundo sano, bajo la convicción de que el mundo sin ti, sin mí, sin nosotros, seguirá su curso. En el campo de la comunicación y la educación ambiental, la tarea implica visibilizar los problemas socioambientales, sus causas y procesos de origen, además de identificar cuáles alternativas existen para solucionarlos o mitigarlos y considerar después las más convenientes a las particularidades de cada contexto. En esto último es menester revisar y analizar los mecanismos de instrumentación social más adecuados para lograr concretar o reforzar esas alternativas.

Conmemorar el Día de la Tierra brinda la oportunidad de realizar actividades de comunicación y educación en atención a los problemas ambientales (ferias ambientales, procesos de reforestación, seminarios, talleres, charlas informativas, etc.) para reflexionar sobre lo que podemos hacer como ciudadanos comprometidos con el cuidado del planeta, pero también permite desplegar esfuerzos en el rescate de los espacios públicos para fomentar o desarrollar las competencias ecociudadanas que se requieren ante la necesidad de participar de manera organizada en la solución de los problemas socioambientales más apremiantes.

En esto último, motivar la participación ciudadana, se advierte una dimensión política, debido a que tal actuación social permite “…el desarrollo de una inteligencia colectiva indispensable para la comprensión y la resolución de las problemáticas, ello contribuye a invertir en los espacios públicos de democracia participativa y a expandirlos”4. Los problemas socioambientales exigen redoblar esfuerzos para encaminar los procesos educativos a la formación de ecociudadanía. Se trata de “contribuir al desarrollo de una forma de relación con el mundo centrada en el vivir aquí juntos, una relación contextualizada y ubicada, que implica la responsabilidad colectiva respecto a los sistemas de vida de los cuales formamos parte, una ciudadanía que necesita competencias para insertarse de manera eficaz en las dinámicas políticas de decisión y acción relativas a los asuntos socioecológicos” (4).

La complejidad que entraña la problemática ambiental contemporánea, caracterizada como global, compleja y de origen antropogénico,5 exige a todos (investigadores, docentes, estudiantes, políticos, empresarios, trabajadores y ciudadanos en general) un compromiso individual y social con el cuidado y protección del medio ambiente global (natural, social y humano); esto es, de los equilibrios ecosistémicos que garantizan la vida en este planeta, al menos tal y como hoy la conocemos, y en donde la formación de competencias en el campo de la educación ambiental despliega un amplio abanico de posibilidades en ese sentido.

 

1 Noticias de la ONU. https://news.un.org/es/story/2020/04/1473182.

2 Qué es el "efecto de la rana hervida" que hace que perdamos interés por el cambio climático. https://www.bbc.com/mundo/noticias-47448899#:~:text=Una%20creencia%20popular%20dice%20que,hervida%2C%20casi%20sin%20darse%20cuenta.

3 Contreras Baspineiro, Adalid. “Comunicación y nueva normalidad”. https://www.alainet.org/es/articulo/210334.

4 Sauve Lucie. 2014. “Educación ambiental y ecociudadanía. Dimensiones claves de un proyecto político-pedagógico”. Revista Científica. Universidad Francisco José de Caldas, patrocinada por el Centro de Investigación y Desarrollo Científico, Colombia. ISSN impreso: 0124-2253. e-ISSN: 2344-8350.

5 Camarena-Gómez B. 2006. “La educación ambiental en el marco de los foros internacionales: una alternativa de desarrollo”. Estudios Sociales 28: 7-42. ISNN: 01884557. http://www.ciad.mx/coordinaciones/desarrollo-regional/revista-estudios-sociales.html.

 

Colaboración de Beatriz Camarena Gómez y Margarita Peralta Quiñónez, académicas de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD.

 

La producción masiva de alimentos es una estrategia desarrollada desde hace décadas que ha intentado garantizar la disponibilidad de alimentos para la población mundial. Sin embargo, para lograr altos niveles de producción la agricultura se ha mecanizado y se han desarrollado prácticas que perjudican al medio ambiente, ya que explotan los recursos naturales (agua), deterioran y agotan el suelo y disminuyen la biodiversidad de especies.

 

Dentro de las prácticas agrícolas convencionales se puede mencionar el monocultivo, que consiste en dedicar el suelo al cultivo de una sola especie. Otras de estas prácticas son el uso de agroquímicos para el control de plagas y la fertilización del suelo, así como el uso de semillas híbridas o modificadas genéticamente (transgénicas). A pesar de este contexto mundial para la producción masiva de alimentos, la agricultura convencional no ha cubierto las expectativas de seguridad alimentaria; adicionalmente, la distribución equitativa de los alimentos no ha sido lograda.

 

Es importante destacar que, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados, la agricultura familiar es la forma predominante para la producción de alimentos. Es por ello que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) tiene entre sus metas actuales reposicionar esta actividad para promover un cambio hacia un desarrollo más equitativo y equilibrado en la producción, orientado al aprovechamiento de la biodiversidad para producir alimentos de manera sustentable, esto es, a través de prácticas agrícolas benévolas con el medio ambiente. En este sentido, hoy en día es indispensable un cambio de paradigmas para lograr la seguridad alimentaria en los hogares, siendo una de las alternativas la producción de alimentos orgánicos a través del desarrollo de una agricultura de conservación.

 

A continuación, se describen cinco razones sobre la importancia de la producción de alimentos orgánicos:

 

Prácticas agroecológicas

 

La producción de alimentos orgánicos contribuye a incentivar la producción primaria mediante el uso de prácticas agroecológicas basadas en el manejo sustentable del cultivo, tales como la aplicación de composta orgánica para la fertilización del suelo y el uso de cobertura natural con residuos de la cosecha, el uso de semillas adaptadas a las condiciones climáticas de la región, que favorece la preservación de especies nativas, y la rotación o asociación de cultivos para la diversificación de alimentos. En conjunto, estas prácticas agrícolas contribuyen al manejo integral del cultivo.

 

Incrementan la biodiversidad

 

La implementación de prácticas agroecológicas para la producción de alimentos orgánicos no daña a otras especies de plantas y animales cercanas al cultivo, sino que las integra al ecosistema formando un espacio ecológico que beneficia a la producción y favorece la biodiversidad, permitiendo la conservación de especies nativas. Por ejemplo, la incorporación de plantas alopáticas o medicinales como cultivos asociados, puede ayudar al control de plagas y enfermedades de las plantas. Esto también incrementa las comunidades de microorganismos benéficos que habitan en el suelo y que contribuyen al crecimiento de las plantas.

 

Ayudan a conservar el medio ambiente

 

Debido a que en las prácticas agroecológicas se considera la producción orgánica de alimentos, uno de los beneficios es la eliminación de agroquímicos, los cuales contaminan los suelos, el agua y el aire. Además, estos productos químicos son tóxicos para el ser humano y contaminan los alimentos.

 

Productos saludables y nutritivos

 

Una visión productiva de alimentos bajo una agricultura de conservación, en la que se contemple el uso de abonos naturales para enriquecer el suelo y el control de plagas y enfermedades sin el uso de agroquímicos, permite obtener alimentos frescos e inocuos. El consumo de estos productos favorece una alimentación nutritiva, pues son una opción para sustituir el consumo de alimentos altamente procesados, los cuales causan daño a la salud.

 

Contribuye a la economía familiar

 

La producción de alimentos orgánicos en los hogares contribuye a la economía familiar, ya que estos productos serán incorporados a la dieta, significando un ahorro en el gasto. Asimismo, es una estrategia para la reducción de excedentes, el cual es un problema en la producción convencional, donde la producción excedente de alimentos normalmente acaba destruida en el campo.

 

En México, la seguridad alimentaria es un derecho constitucional, orientado a garantizar una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad a toda la población. Sin embargo, el porcentaje de la población mexicana con algún grado de inseguridad alimentaria aún es crítico. La producción de alimentos orgánicos, utilizando semillas nativas, tales como maíz, frijol, hortalizas, etc., bajo una agricultura de conservación mediante prácticas agroecológicas, es un sistema realizado de manera ancestral por los productores en pequeño que puede contribuir a combatir este rezago de seguridad alimentaria en los hogares. Es muy importante mencionar que dichas prácticas agrícolas permiten la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente.

 

Colaboración de Rosina Cabrera Ruiz, académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo.

El estreñimiento es uno de los diez problemas de salud más frecuentes en los niños; lo padece hasta una tercera parte de los menores que acuden a consulta con pediatras gastroenterólogos. En el 95% de los casos se trata de estreñimiento funcional, así llamado cuando no hay una enfermedad subyacente. Muchas veces, el origen es el adiestramiento inadecuado para control de esfínteres, fobia o rechazo al inodoro y regímenes dietéticos restrictivos. En esta condición resulta crítico el periodo de entrenamiento, cuando los niños pasan de dos a tres evacuaciones diarias a una vez al día, después de los tres años y durante toda su vida.

Los síntomas asociados al estreñimiento son recurrentes y, muchas veces, incapacitantes, perturbando el sueño y dificultando el desarrollo social de los niños. En forma concomitante, no es raro que tanto los niños como los adultos desarrollen trastornos psicológicos como ansiedad y depresión con este problema. De hecho, los gastroenterólogos pediatras comentan que la prevalencia de estreñimiento ha aumentado en los niños debido a la ansiedad provocada por la actual pandemia.

Los pediatras tratan el estreñimiento con laxantes, y la mitad de los niños se alivia, pero el restante permanece con el padecimiento hasta después de cinco años de tratamiento. De acuerdo con algunos especialistas, el tratamiento con probióticos o con estimuladores de motilidad no son efectivos y la fisioterapia pélvica y la estimulación del nervio sacro son opciones prometedoras, pero que requieren mayor ensayo.

No obstante, el tratamiento más accesible para prevenir o aliviar el problema de estreñimiento es la modificación de la alimentación. De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el 64% de los niños mexicanos menores de cinco años consume botanas no saludables y dulces, el 49% toma cereales endulzados como desayuno y el 83% ingiere bebidas azucaradas a diario. Solo el 37.5% de los niños en ese grupo de edad consume frijoles; poco menos de la mitad ingiere alguna fruta y únicamente la quinta parte de los niños come verduras. Esta forma de alimentar a los infantes no les aporta la suficiente fibra dietética, y por eso están expuestos a padecer estreñimiento. Se requiere darles a diario más fruta y verdura, además de leguminosas como frijol o lentejas.

Los adolescentes, en su afán de independencia, son un grupo etario con la dieta menos equilibrada que cualquier otro grupo. Toman menos agua, consumen menos leguminosas, frutas y lácteos y más comida rápida que los menores y los adultos (Ensanut, 2018). Además, pasan muchas horas de inactividad física con sus videojuegos, música grabada y computadoras. Por esto, no es raro que padezcan estreñimiento, cuando hace unos años eran el grupo con menos problemas de ese tipo, debido a su actividad física.

Actualmente, en los adultos, desde jóvenes, prevalece el estreñimiento, a diferencia de hace dos décadas, cuando era un problema de personas mayores. Para ellos se recomienda cambio en el estilo de vida y modificación de la dieta para aliviar síntomas de estreñimiento crónico. Es muy importante la actividad física, iniciando con veinte minutos de caminata al día, lo que redundará en muchos beneficios para la salud. La suplementación de una fuente de fibra extra no es lo más recomendable, si acaso fibra soluble como psilum, pero no salvado. Lo más efectivo es tomar la fibra de los alimentos en forma natural; frutas, verduras y leguminosas son buena fuente.

Es muy importante seguir las recomendaciones, porque de no tratarse adecuadamente, el estreñimiento se vuelve crónico y cada vez más difícil de controlar. Además de la dieta rica en fibra, suficiente agua y ejercicio cotidiano, se recomienda no automedicarse. La accesibilidad de antiácidos e inhibidores de la bomba de protones son tentación para muchos, pero terminan recrudeciendo el problema del estreñimiento.

Colaboración de Ana María Calderón de la Barca, investigadora de la Coordinación de Nutrición del CIAD.

 

La búsqueda de alimentos orgánicos, con etiquetas limpias y locales, es una tendencia que está al alza entre los consumidores de todo el mundo, motivada, en parte, por los cada vez más conocidos perjuicios a la salud que la investigación científica atribuye a los alimentos ultraprocesados. Simultáneamente, la elaboración “artesanal” de los alimentos es una práctica que cada vez cobra mayor popularidad y demanda. Hoy hablaremos de la leche, alimento altamente consumido en el mundo y sobre la cual existen muchos mitos.

Frente a los anaqueles del supermercado podemos resultar abrumados por las diferentes formas de presentación en las que encontramos a la leche: entera, semidescremada, deslactosada, en polvo, pasteurizada y ultrapasteuorizada. Incluso, las bebidas vegetales a base de arroz, almendra y soya, que si bien no son fórmulas lácteas, pueden confundir a más de una persona, ya que comúnmente son mal llamadas como “leche de origen vegetal”.

Comencemos haciendo la distinción de que la leche es el alimento extraído directamente de la ubre de la vaca u otras hembras de los mamíferos, por lo que las bebidas de origen vegetal no clasificarían bajo el nombre genérico de leche. Ahora bien, en el supermercado podemos encontrar leche que se ha sometido a un proceso conocido como pasteurización, ultrapasteurización (UHT) o deshidratación, entro otros. ¿Qué hay, entonces, de la leche bronca, obtenida directamente después de la ordeña? ¿Es una buena opción para la salud? Aarón González Córdova, Lilia Beltrán Barrientos y Belinda Vallejo Galland, académicos de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) nos aclaran las dudas al respecto.

Los profesores(as) del CIAD señalaron que, en primera instancia, es necesario enfatizar que la piedra filosofal en la que descansa el sector alimentario es garantizar las buenas prácticas de higiene en la producción y preparación de alimentos. En este sentido, la calidad e inocuidad de la leche bronca se ve directamente afectada por diversos factores; entre ellos, las prácticas de higiene en el ordeño y su manipulación posterior, como el almacenamiento y traslado. Asimismo, las buenas prácticas influyen la calidad sanitaria (inocuidad) y la vida de anaquel.

En caso de presentarse malas prácticas en la manipulación de la leche, esta puede verse contaminada con algunos microorganismos que pudieran causar infecciones gastrointestinales. Por ello, los expertos del Laboratorio de Química y Biotecnología de Productos Lácteos del CIAD comentaron que la Norma Oficial Mexicana (NOM-243-SSA1) establece que la leche bronca debe de someterse a un tratamiento de calor, conocido como pasteurización. En este sentido, la recomendación general es que la leche bronca se hierva al menos por treinta minutos antes de ingerirse; sin embargo, si una persona decide consumir leche bronca directamente, lo más recomendable es asegurarse de que quien la comercializa ofrezca garantías de inocuidad en su producción.

También existen productos que son elaborados a partir de leche bronca, conocidos como productos lácteos artesanales. A nivel mundial estos alimentos se han producido de forma tradicional y artesanal durante décadas. Entre ellos, se encuentran los quesos artesanales, que son los más conocidos y de los cuales destacan el queso Parmesano producido en Italia y el queso Roquefort producido en Francia. En México encontramos diferentes variedades de quesos elaborados a partir de leche bronca, como el queso cocido de Sonora, el queso crema de Chiapas, el queso poro de Tabasco y el queso bola de Ocosingo, entre otros. El hecho de que estos quesos se elaboren a partir de leche bronca les proporciona las características sensoriales específicas para cada producto. Además, durante la maduración de estos, las bacterias ácidolácticas presentes de forma natural en ellos nos protegen al ir disminuyendo la carga microbiana patógena que pudiera estar presente.

Los investigadores(as) del CIAD comentaron que diversos estudios han reportado la obtención de bacterias probióticas (benéficas para la salud) a partir de leche bronca y de los productos elaborados con base en la misma. De la misma manera, científicos(as) nacionales e internacionales han indagado los efectos benéficos para la salud que tiene el consumir productos lácteos artesanales.

Por último, destacaron que se requiere de un trabajo multidisciplinario para implementar programas que contribuyan a la apropiación social del conocimiento para que los productores de leche puedan establecer e implementar buenas prácticas de higiene para garantizar la calidad e inocuidad de la leche bronca.

Colaboración de Aarón González Córdova, Lilia Beltrán Barrientos y Belinda Vallejo Galland, académicos de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD.

En el marco del diplomado internacional “Violencia de género y prevención. Formación para la intervención social”, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) invita a la conferencia magistral “Masculinidades, violencias y vulnerabilidades. Reflexiones teóricas, empíricas y de intervención”, que impartirá Miguel Sarricolea Torres.

 

El ponente es profesor investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), adscrito a la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM-Chihuahua) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Actualmente es presidente de la Academia Mexicana de Estudios de Género de los Hombres, A.C.

Sus investigaciones de corte histórico y etnográfico versan sobre los ejes temático cuerpos, masculinidades, sexualidades y vulnerabilidades en contextos rurales y migratorios a mediados del siglo XX, que se exponen en diversas publicaciones científicas y muestra su experiencia en difusión y divulgación de la ciencia a través de la creación de exposiciones fotográficas, producción audiovisual, artículos y manuales de intervención social con sectores no académicos.

Gilda Salazar Antúnez, investigadora del CIAD y coordinadora académica del Diplomado, comentó que con esta charla inicia un ciclo de conferencias que, si bien forman parte del plan de formación de los participantes en este diplomado, la invitación está abierta a todo público.

Agregó que espera que con la conferencia de Sarricolea Torres se enriquezca el aprendizaje sobre el nacimiento de los estudios de las masculinidades y sus aportes a la teoría feminista y de género y se expongan herramientas de análisis para la comprensión de las violencias vividas desde la complejidad del género en distintos contextos de vulnerabilidad.

El evento virtual se celebrará el próximo viernes 23 de abril a las 14:00 horas (GMT-7) y será transmitido en vivo a través de www.facebook.com/ciad.conacyt.

 

 

 

 

La papa es uno de los alimentos que se mantiene por más tiempo en buenas condiciones a temperatura ambiente. Por la misma razón, es común que, una vez que la hemos adquirido en el supermercado, pasen muchos días antes de que decidamos consumirlas, y a veces nos encontramos con extraños brotes verdes que han emergido de su cáscara.

Fernando Ayala Zavala, profesor de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que los brotes y el color verde que salen en las papas son el inicio del crecimiento de una nueva planta, por lo que su aparición indica el inicio de la reproducción. Normalmente estos brotes contienen clorofila que dan el color verde y solaninas que son alcaloides que pueden resultar tóxicos si se consumen en exceso.

El investigador del Laboratorio de Tecnologías Emergentes del CIAD agregó que las solaninas, como muchas otras sustancias, pueden resultar tóxicas si son consumidas en grandes concentraciones. De acuerdo con diferentes estudios que se han realizado, para que estas puedan provocar intoxicación en una persona, las concentraciones tendrían que ser de 2 a 5 mg por kilogramo de peso del individuo que la consuma.

En el control de calidad de las papas se establece que no debe existir la presencia de brotes y el límite máximo de solanina permitido para su comercialización es de 20 mg por 100 g de tubérculos, lo que hace poco probable que una persona pueda resultar con una intoxicación severa por consumir papas recién compradas, puntualizó el experto.

Agregó que un factor a favor que evita la ingesta en exceso de solanina es que dicha sustancia presenta un sabor amargo y astringente poco agradable, además de acompañarse del color verde de los brotes, lo que provoca que el comensal rechace su consumo a través del sentido del gusto.

No obstante, si una persona ha comido papas con brotes o coloraciones verdes, pudiera sentir efectos de intoxicación tales como inflamación gastrointestinal, náuseas, diarrea, vómito, dolor de cabeza e irritación de la garganta.

Ayala Zavala comentó que existe evidencia de que el cocinar las papas no reduce significativamente la presencia de solanina, por lo que la mejor opción, si no se desea desechar toda la papa, es remover cuidadosamente las partes enverdecidas y los brotes antes de consumirla para disminuir el riesgo de intoxicación.

Una recomendación para evitar la aparición de los brotes en las papas es cuidar su almacenamiento, ya que esto sucede, normalmente, por resguardarlas en lugares calientes y luminosos, por lo que se aconseja depositarlas en lugares oscuros y frescos para inhibir la brotación.

Existen otros tubérculos que igual presentan brotación, como los camotes, pero contienen menos solanina que la papa. Además, las solaninas pueden encontrarse en otros vegetales, principalmente en los de la familia solanácea, que incluye tomates, chiles y berenjenas; sin embargo, su contenido de alcaloides y riesgo de intoxicación son menores comparados con el consumo de papas con brotes, subrayó el investigador del CIAD.

Por último, Ayala Zavala mencionó que actualmente se realizan estudios para conocer más las propiedades de las solaninas, ya que se ha reportado evidencia de algunas ventajas, como el retraso en el crecimiento de células cancerosas y microbios dañinos para humanos, lo cual en un futuro puede favorecer desarrollos tecnológicos importantes. 

Fuentes para consultar:

PRODUCTOS ALIMENTICIOS NO INDUSTRIALIZADOS PARA USO HUMANO. TUBÉRCULO. PAPA (Solanum tuberosum, L) https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/204070/NOM-040-FITO-2002_210203.pdf.NMX-FF-022-2002.

Poisonous Plant Database. FDA. https://www.cfsanappsexternal.fda.gov/scripts/Plantox/Detail.CFM?ID=6537#:~:text=An%20oral%20dose%20of%20225,irritaion%20have%20also%20been%20reported.

Potatoes, Tomatoes, and Solanine Toxicity (Solanum tuberosum L., Solanum lycopersicum L.) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0011502909000340?via%3Dihub.

Colaboración de Jesús Fernando Ayala Zavala, profesor investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD.

Con el propósito de compartir el conocimiento científico que se genera en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), se impartió un curso virtual a docentes de la carrera de ingeniería de industrias alimentarias del Tecnológico Nacional de México, Campus Zitácuaro, sobre el tema de envases de alimentos.

 

La profesora Herlinda Soto Valdez, académica de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD, fue la responsable de dictar la capacitación titulada “Envases activos para alimentos”.

 

Como parte del curso, la investigadora abordó temas como la fabricación de envases a partir de materiales tradicionales como vidrio, papel y metal. Además, mostró los beneficios de los plásticos en la conservación de alimentos y su relación con la contaminación ambiental, así como las diferencias que los distinguen con aquellos que son biodegradables.

 

Soto Valdez profundizó respecto a la vanguardia tecnológica que caracteriza a los envases activos, como se les conoce a aquellos empaques o recipientes contenedores de alimentos que en su fabricación integran un componente que permite una mejor conservación de la comida o bebida.

 

Dentro de dichas cualidades de conservación, la académica del CIAD expuso

conceptos y ejemplos de aquellos envases que son absorbedores de oxígeno y de otro tipo de gases, así como los que tienen propiedades antioxidantes y antimicrobianas.

 

Por último, la experta del Laboratorio de Alimentos del CIAD presentó las nuevas tendencias en envases inteligentes, como se les conoce a aquellos empaques que como parte de su estructura contienen mecanismos tecnológicos que brindan información sobre la calidad e inocuidad de la bebida y alimento que contienen.

 

Si usted tiene interés en contar con esta capacitación para su empresa o institución, puede enviar un correo electrónico al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

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