Notas

 

El uso de plaguicidas en México, como en muchas partes del mundo, tiene el propósito de contribuir a que los cultivos sean altamente productivos; sin embargo, su uso indiscriminado en diversas regiones ha provocado efectos adversos a la salud de poblaciones donde se realiza la actividad.

 

Con el objetivo de conocer el impacto que estas sustancias químicas tienen en comunidades con vocación agrícola en la costa de Hermosillo y el valle del Yaqui en Sonora, especialistas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) estudian la salud de la población a través de análisis de sangre —especialmente en niños— y aplicación de encuestas.

 

La doctora Jaqueline García Hernández, investigadora y titular de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD, explica a la Agencia Informativa Conacyt que este proyecto forma parte del trabajo realizado en la Red Temática de Toxicología de Plaguicidas, auspiciada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

El proyecto, en el que participarán investigadores de los departamentos de Desarrollo Regional y Ciencias de los Alimentos de Hermosillo y las coordinaciones regionales de Guaymas y Mazatlán del CIAD, así como diversas universidades e institutos de investigación del país, también incluye campañas de comunicación entre la población sobre el riesgo al que están expuestos.

 

La académica de este centro público de investigación detalla que recientemente se hizo un estudio previo en el que identificaron plaguicidas organoclorados, utilizados en las décadas de los años setenta y ochenta que todavía están presentes en suelos sonorenses, los cuales representan un riesgo para la salud y el medio ambiente por su toxicidad, bioacumulación, volatilidad y persistencia.

 

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿En qué consiste este proyecto?

 

Jaqueline García Hernández (JGH): Este trabajo está inserto en uno de los objetivos de la Red Temática de Toxicología de Plaguicidas para evaluar el impacto de estas sustancias en las comunidades agrícolas.

 

Lo haremos a través del análisis de sangre para evaluar la salud de la población, sobre todo de los niños, y con la aplicación de encuestas en las comunidades. Además contemplamos comunicar entre la gente el peligro de tener exposición a los plaguicidas.

 

Estamos trabajando en la costa de Hermosillo y el Valle del Yaqui. Será en poblaciones con más de trescientos habitantes y contemplamos colectar cien muestras de sangre de niños escolares.

 

AIC: ¿Por qué realizar este estudio?

 

JGH: El uso indiscriminado de plaguicidas en México, particularmente en el noroeste, es una problemática muy fuerte, y en su uso no hay ningún contrapeso, porque a los agricultores solo les llega la información de las compañías de lo que les “conviene” para combatir plagas y no se les dice que son químicos muy peligrosos.

 

Es así que buscamos hacer este contrapeso, porque si los productores ya están usando los plaguicidas, entonces debemos ver qué puede hacer la comunidad para disminuir las exposiciones y los riesgos.

 

AIC: ¿Cuáles son los niveles de pesticidas presentes en la zona?

 

JGH: La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tiene un mapa, pero es muy general porque está basado en reportes de las personas intoxicadas que han sido hospitalizadas; el uso de agroquímicos no se tiene normado y, por lo tanto, no se reporta qué y cuánto se usa, y eso es un grave problema.

 

Nosotros hemos identificado desde hace tiempo que no se reportan las cantidades, por lo que para conocer el estado de esta situación tenemos que ir al campo, hablar con la gente, pero no es fácil porque existen varias metodologías para determinar el uso de plaguicidas; por tal motivo esta información no se tiene de manera estadística.

 

La zona noroeste de México es la que mayor agricultura tecnificada tiene; por lo tanto, la que más utiliza agroquímicos. No obstante, hay regiones del país donde hacen un uso indiscriminado de plaguicidas, como lo es el centro, donde se han identificado cultivos de flores, mientras que en el sur todavía es muy común el uso de DDT o de algunas sustancias prohibidas para combatir la malaria.

 

Entonces hay que identificar puntualmente cada región y, en este propósito, el trabajo que se hace dentro de la Red Temática abonará mucho porque los expertos que la integramos buscamos hacer este mapeo y además homogeneizar técnicas analíticas y de laboratorio para el estudio de los plaguicidas.

 

AIC: ¿Qué rubros de la salud afectan esas sustancias?

 

JGH: En cuanto a enfermedades, hay varios niveles; por ejemplo, si es una exposición baja, se observa un impacto en menor rendimiento académico en los niños; pero si es mayor o están expuestos crónicamente, puede haber problemas en el material genético.

 

La exposición continua puede llevar a problemas de cáncer y también a problemas hormonales, como el hecho de que las niñas se desarrollen más rápido y les dé el periodo antes.

 

Que estén en contacto con plaguicidas organoclorados puede causar alteraciones en el material genético o malformaciones en fetos.

 

AIC: ¿En torno a qué líneas han girado las investigaciones sobre el tema?

 

JGH: Ese es otro tema que atiende la Red, pues cada región está trabajando en el estado del arte del estudio de los plaguicidas. La idea es que en este año se publique la revisión de toda la bibliografía al respecto y se identifiquen los riesgos que hay.

 

Para la región noroeste del país, hemos identificado ochenta artículos publicados en los últimos diez años donde se prueba el efecto que tienen los plaguicidas en flora, fauna, ecosistemas y la salud humana.

 

 AIC: ¿Qué acciones de política pública podrían surgir a partir de estos trabajos?

 

JGH: Como investigadores tenemos poco acceso a las instituciones públicas que tienen la responsabilidad de hacer algo. Como Red se están haciendo recomendaciones, por ejemplo, para documentos que pide el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) que, dentro de su estructura, está haciendo propuestas para mejorar la situación.

 

Una de ellas es solicitar a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) la realización de los soportes para el uso de plaguicidas, así como el cumplimiento del convenio de Estocolmo (que firma México a nivel internacional) para descontinuar los plaguicidas que estén prohibidos, pues en el país ya hay algunos en la lista pero no se han traducido a acciones reales.

 

Colaboración de Ana Luisa Guerrero, corresponsal de Agencia Informativa Conacyt

https://bitly.com/

 

El estudiante de la maestría en ciencias, Ariel Arami Echenique, presentó parte de su trabajo de investigación durante el VII Congreso de la Asociación Mesoamericana de Ecotoxicología y Química Ambiental (AMEQA) y obtuvo el Premio a la Mejor Presentación Oral con la ponencia “Bioactividad de compuestos naturales; alternativas a fungicidas sintéticos contra Colletotrichum musae”.

 

El proyecto, realizado bajo la dirección del Dr. Alberto González León, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), tiene como objetivo prolongar la vida poscosecha del plátano por medio de la inhibición de los patógenos asociados a la antracnosis y a la pudrición de la corona, que se manifiesta con manchas oscuras perceptibles sobre la cáscara y la punta apical de la fruta, lo cual suele ser una causa de rechazo por parte de los consumidores.

 

El método innovador de la investigación consistió en determinar los efectos individuales y combinados de capsaicina, extracto etanólico de L. tridentata y quitosano, sobre la germinación de conidias del hongo Cm para demostrar su capacidad de combatir el crecimiento micelial y así poder utilizarlos como fungicidas orgánicos, al ser considerados agroquímicos potenciales de bajo impacto ambiental.

 

Uno de los principales beneficios de la investigación, según comenta Arami Echenique, sería aumentar la vida de anaquel del plátano y evitar las pérdidas de hasta el 40% de la producción generada en México como consecuencia de los efectos del hongo Cm en el período poscosecha, de modo que enfocar su aplicación al sector comercial podría resultar en el aumento de las exportaciones internacionales y en una reducción del costo de la fruta en el mercado nacional.

 

Asimismo, el joven investigador señaló que para Republica Dominicana, su país de origen, este estudio significa otra vía para mantener la producción de esta fruta en forma orgánica.

 

El estudiante galardonado agradeció la contribución de otras instituciones en su investigación, como el apoyo del Dr. Daniel Nieto Ángel (El colegio de Postgraduados) y del Ing. José Jesús Sánchez Escalante (Universidad de Sonora), quien realizó la identificación taxonómica del proyecto.

 

En esta ocasión, la séptima edición del Congreso AMEQA se celebró en las instalaciones de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México del 1 al 5 de agosto de 2016, el cual contó con asistentes del ámbito científico, gubernamental, empresarial y social, quienes se reunieron para compartir conocimientos y tendencias en torno a la ecotoxicología y química ambiental.

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) avala el esquema nutricional de los integrantes de las 200 familias del programa EnCausa, que es impulsado por la Dirección de Desarrollo Social del Ayuntamiento para atender a familias en zonas de atención prioritaria del municipio.

“Felicito y celebro que el municipio esté llevando a cabo este tipo de programas de desarrollo social integrales, así como la iniciativa del presidente municipal, Manuel Ignacio Maloro Acosta, a través de la Dirección de Desarrollo Social, que es muy atinada, pues pocas veces instituciones municipales se adentran en resolver una problemática muy compleja”, expresó Pablo Wong González.

El Director del CIAD comentó que como institución los objetivos y las metas del programa EnCausa están muy alineados a su visión, misión y filosofía de trabajo, por lo cual sus investigadores participan en algunas acciones dentro del programa.

“Una de ellas es la elaboración de la canasta de alimentación y la vigilancia del cumplimiento, calidad de los productos; también damos capacitación a estudiantes sobre nutrición, para trabajar directamente con las familias; cursos de nutrición, preparación de alimentos y cultura alimentaria", indicó.

Wong González aseguró que la participación del CIAD, como de otras instituciones académicas de investigación y universitarias, le da mucha fortaleza al desarrollo de este tipo de programas.

En principio, dijo, el CIAD cuenta con una amplia tradición de investigación de acción participativa y también de desarrollo de políticas públicas; EnCausa engloba los grandes temas que llevamos a cabo.

Los factores centrales de EnCausa tienen que ver con alimentación y salud; por lo tanto, tener dos mesas de trabajo para esos temas permite contribuir en esas grandes áreas, en términos de desarrollo individual, familiar y social, para reducir la pobreza y la marginación.

 

La Universidad de Occidente y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) celebraron la firma de un convenio de colaboración para establecer trabajo conjunto entre investigadores de ambas instituciones.

 

Por la UdeO signó el documento su rector, Aarón Sánchez, y por el CIAD la Coordinadora en Culiacán, María Dolores Muy Rangel, ante la presencia del Coordinador de Vinculación del mismo, Aarón Fernando González Córdoba, y del director de la Unidad Culiacán de la UdeO, Juan Cayetano Niebla Zatarain.

 

Durante el evento que se celebró en la Unidad Culiacán, y al que asistieron estudiantes y profesores del Doctorado en Ciencias Administrativas y del Doctorado en Gobiernos Locales y Desarrollo Regional, el rector Aarón Sánchez destacó las investigaciones que se realizan en el CIAD, “que contribuyen al desarrollo regional”, así como que el “avance en la mejora de productos se debe en gran medida a las investigaciones que se realizan desde el CIAD”.

 

Dijo que para la UdeO “es ésta una oportunidad extraordinaria para vincularnos aún más con este centro de investigación, que representa la oportunidad para establecer una alianza estratégica”.

 

Señaló que en la UdeO, a través principalmente del Doctorado en Ciencias Administrativas, se realizan investigaciones de índice comercial, en diseño de estrategias de negocios y de nuevas formas de comercialización de los productos”.

 

Añadió que “las investigaciones que se hacen en el CIAD y en la UdeO en materia administrativa son un complemento ideal para potenciar los hallazgos que se hacen en materia científica”.

 

Indicó que también en la Unidad Culiacán se cuenta con el Doctorado en Gobiernos locales y Desarrollo Regional, donde igualmente se abre todo un campo de colaboración entre ambas instituciones.

 

Por su parte, González Córdova informó que dentro de su misión el CIAD contempla el sumar esfuerzos con los actores estatales para apoyar el desarrollo de las entidades; “creo que la firma de este convenio pone de manifiesto esta relación entre las instituciones”, agregó.

 

 “El mundo de hoy es de trabajo colaborativo, de trabajo en equipo donde cada quien aporta lo mejor que tiene para construir los proyectos y las acciones en común”, expresó.

 

La bienvenida estuvo a cargo del director de la Unidad Culiacán, Juan Cayetano Niebla  Zatarain, quien consideró que “es a través de estos convenios que brindamos a nuestros investigadores y estudiantes la oportunidad de asumirnos como sujetos reflexivos y activos de nuestras propias áreas de estudio, en donde la investigación y la difusión del conocimiento van de la mano con el diálogo de saberes, con la pertinencia de su contribución al desarrollo colectivo y con la responsabilidad social que tenemos con la sociedad”.

 

Colaboración del área de comunicación de la Universidad de Occidente

 

Es temporada de pitahayas (Stenocereus thurberi) y hay que procurar su consumo, pues además de ser un alimento que forma parte de la riqueza cultural y alimentaria de Sonora, es una fruta que tiene propiedades benéficas para la salud humana, además de que su compra favorece la sustentabilidad de comunidades rurales que se dedican a su comercialización.

 

Mayra de la Torre Martínez, profesora investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que se ha trabajado con el grupo Aaki Nawa (“raíz de pitahaya” en idioma yaqui), de mujeres yaquis, quienes en su planta de alimentos producen un dulce de pitahaya utilizando una receta ancestral con el apoyo de equipos diseñados en el CIAD.

 

Este dulce, dijo, es un concentrado de pulpa de pitahaya al cual no se le añaden azúcares ni conservadores, al que le quitan gran parte de la semillas, y que contiene 2.4% de proteína, 0.4% de aceites insaturados (linoleico y oleico), los azúcares de la pitahaya y 3.1% de fibra dietaria.

 

A pesar de que, antiguamente, las artesanas no contemplaban la esterilización de utensilios y frascos contenedores para su elaboración, prácticas que han cambiado gracias a la intervención de expertas del CIAD, la investigadora aseveró que el producto era capaz de conservarse hasta dos años a temperatura ambiente, lo que hace suponer que la pulpa de pitahaya debe contener inhibidores para el crecimiento de microorganismos porque no se “echa a perder”; cuestión que será analizada en futuros proyectos.

 

De acuerdo a estudios que el CIAD ha realizado en dicho producto, se ha encontrado que todos sus estándares están dentro de normas sanitarias e, incluso, cumplen los requisitos necesarios para buscar su exportación.

 

Actualmente diez familias de distintos pueblos yaquis (que incluyen a parientes de hasta tercer grado) dependen de la labor de esta empresa. El CIAD, en coordinación con la delegación Sonora de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, busca impulsar estrategias para ampliar su mercado.

 

Alimento ancestral con calidad de exportación

 

Cuando se consume pitahaya de Sonora, dijo, se debe tener presente que se come un fruto completamente orgánico y que las características de su ecosistema le brindan un sabor y propiedades distintos al de otras partes de México.

 

La experta enfatizó que la pitahaya tiene propiedades antioxidantes, lo cual se atribuye, principalmente, a la presencia de betalaínas que le brindan el color rojo;  por ello el fruto representa una alternativa para incrementar y diversificar la ingesta de antioxidantes entre la población de las zonas áridas y semiáridas de México.

 

De la Torre Martínez recomendó que si se compra pitahaya en la vía pública es necesario prestar atención al estado de madurez del fruto y revisar que su cáscara no esté reventada, para evitar consumir un producto que pudiera haberse contaminado durante su colecta, transporte, manejo y comercialización, y ocasionar infecciones intestinales.

 

 

 

El consumo de la carne de puerco ha sido estigmatizado al límite de que la desinformación que genera la sabiduría popular recomienda evitar su ingesta. Sin embargo, la evidencia científica indica que este desconocimiento provoca que nos estemos perdiendo de una excelente fuente nutricional de origen animal.

 

De acuerdo a Juan Pedro Camou Arriola, profesor investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), experto en el estudio de productos cárnicos, existen mitos arraigados sobre la higiene en la crianza de los cerdos y respecto a que su carne es transmisora de algunas enfermedades.

 

Existe la creencia popular de que la ingesta de puerco causa, por ejemplo, triquinosis, una enfermedad producida por el microrganismo Trichinella spiralis, el cual invade los tejidos musculares y provoca diarreas severas y dolor muscular, entre otros síntomas; no obstante, esto es mínimamente probable que ocurra, explicó el investigador.

 

Actualmente el cerdo que se cría en las empresas porcícolas sonorenses, dijo, se produce con altos estándares de inocuidad y bajo una rígida vigilancia de las autoridades sanitarias en toda su cadena productiva para evitar cualquier tipo de contaminación que afecte a los consumidores.

 

“En la década de los años sesenta al puerco se le criaba para producir 50% carne y 50% grasa, que era usada como manteca para cocinar; hoy el cerdo produce 75 por ciento proteína; es decir, carne magra y 25% grasa, la cual es de cobertura (envuelve el cuerpo del cerdo), disminuyendo también, en gran medida, la grasa entreverada muscular, señaló el experto en cárnicos.

 

El investigador explicó que se tienen indicios de que el ser humano empezó a comer puerco hace más de cinco mil años y que en la actualidad es la carne más  consumida a nivel mundial, principalmente en el continente asiático.

 

“No hay que temer comer puerco, es una excelente opción nutricional; en un filete cerca del 20% es proteína, su carne tiene menos del 10% de grasa y es una rica fuente de complejo B, hierro, fósforo y magnesio”, concluyó Camou Arriola.

 

 

Si piensa realizar algún viaje con amigos o con la familia en las próximas vacaciones, lo mejor es planear para así evitar cualquier contratiempo que pudiera convertirlas en una pesadilla. En esta ocasión no nos referimos al presupuesto que debe invertir o al número de maletas que prevé llevar. Estas líneas están dedicadas a exponer los riesgos microbiológicos que es posible encontrar y nos pueden llevar a pasar los días de asueto en el cuarto de un hospital.

 

Para evitar lo anterior debemos prestar atención a las buenas prácticas higiénicas del hotel que elegiremos, a las costumbres alimentarias de la región que visitamos y a la inocuidad de los alimentos que consumimos. A continuación se mencionarán los principales microorganismos que podemos encontrar en nuestro tiempo de vacaciones.

 

Hongos, esporas y algunos insectos microscópicos estarán presentes, sin duda, en las sábanas, almohadas y alfombras del cuarto de hotel. Estos nos pueden provocar alergias, por lo que debemos requerir frecuentemente (una vez a la semana, por lo menos) el cambio de ellas. Además, es recomendable solicitar que el control remoto de la televisión y el auricular del teléfono sean debidamente desinfectados, ya que una gran cantidad (¡millones!) de bacterias pueden permanecer allí.

 

A quienes disfrutan de las albercas se les recomienda no beber el agua, independientemente de que el agua esté clorada, ya que existe el riesgo de ingerir Giardia lamblia, un parásito intestinal altamente resistente a los niveles de desinfección que se usan en albercas. Este microorganismo provoca un fuerte dolor abdominal acompañado de diarrea severa.

 

Al consumir alimentos en cualquier tipo de establecimiento debemos asegurarnos que se aplican buenas prácticas de higiene, tanto en quienes preparan los platillos como en el manejo mismo de los insumos; de lo contrario, podemos enfrentarnos a un cuadro severo de salmonelosis, fiebre tifoidea o hepatitis. Cualquiera de estas enfermedades causan como primer síntoma diarrea, pero en personas susceptibles estas enfermedades pueden tener complicaciones graves.

 

Finalmente, para alejar al fantasma de la diarrea de nuestras vacaciones, es recomendable siempre llevar consigo agentes desinfectantes como toallitas impregnadas con desinfectante y gel a base de alcohol, beber solo agua purificada y procurar consumir alimentos cocinados; si no puede resistirse a comer mariscos frescos, asegúrese que estén debidamente desinfectados.

 

Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador del CIAD

 

 

Como resultado de las sesiones de trabajo realizadas en el marco de la Comisión Sonora-Arizona, se acordó la creación de un consorcio que será integrado por las instituciones de educación superior y de investigación de ambas entidades, el cual tendrá el propósito de fomentar la innovación científica y tecnológica como factor de desarrollo para esta región.

 

Así lo manifestó Pablo Wong González, Director General del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), quien, con base en sus experiencias anteriores como participante de este encuentro, calificó la edición de este año como una jornada particularmente productiva.

 

“Veo una convergencia de ideas, voluntades e intereses entre los gobiernos de Arizona y Sonora, lo cual es una base muy importante para impulsar el proyecto de promover ambas entidades como una sola región”, indicó Wong González.

 

Asimismo, celebró que en dicha iniciativa existiera consenso acerca de que la innovación debe ser un elemento fundamental para los proyectos que se propongan, y que estos tengan como objetivo integrarse a la sociedad y economía del conocimiento como una forma de promover un desarrollo sustentable y economías más competitivas de ambas entidades.

 

Innovación y liderazgo

 

La propuesta de conformar un consorcio universitario obedece a la necesidad de crear una plataforma científica y tecnológica para impulsar los procesos de innovación e investigación de ambos estados, con base en temas estratégicos que se definan en el seno de la Comisión, explicó el titular del CIAD.

 

Aunque se prevé que la estructura del Consorcio estará organizada por nodos de especialización, esta se definirá en los próximos meses; sin embargo, adelantó que recibió el exhorto para que el CIAD, por su liderazgo en el área, coordine la sección de Innovación.

 

Durante su participación como ponente del subcomité de Educación, el también doctor en desarrollo internacional presentó los resultados del trabajo realizado en los cuatro ejes temáticos que integraron el Seminario sobre Desarrollo Humano en la Región Transfronteriza Sonora-Arizona 2015-2016, en el que se analizaron temas sobre salud, desarrollo sustentable, migración y crecimiento con equidad.

 

Dicha información fue generada por académicos del CIAD, El Colegio de Sonora, la Universidad Estatal de Sonora, la Arizona State University, la Universidad de Arizona, El Colegio de la Frontera Norte, la Universidad de Sonora, El Colegio de la Frontera Sur, la Universidad Autónoma de Baja California y la Universidad Nacional Autónoma de México, y será útil para el diseño de estrategias que emanen del encuentro celebrado en Phoenix, Arizona (EE.UU.) los días 23 y 24 de junio pasados.

 

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) presentará su agenda de investigación sobre los efectos de los plaguicidas en comunidades rurales de Sonora, en el marco de un encuentro nacional entre expertos investigadores de este tipo de químicos.

 

Con sede en la Ciudad de México, los integrantes de la Red Temática de Plaguicidas se reunirán el 30 de junio y 1 de julio con el propósito de formalizar la presentación de proyectos de investigación y establecer un programa de actividades.

 

En este evento participará la Red de Investigación de Plaguicidas del CIAD (REDIP), la cual se formó en 2011 con la colaboración de investigadores de diferentes coordinaciones: Miguel Betancourt Lozano (Mazatlán, Sinaloa), Pedro Bastidas Bastidas (Culiacán, Sinaloa), Jaqueline García Hernández (Guaymas, Sonora), Luz Vázquez Moreno, Ana Valenzuela Quintanar, Carmen Bermúdez Almada y Beatriz Camarena Gómez (Hermosillo, Sonora), quienes contaron con el apoyo del personal técnico y científico asociado a sus proyectos o a sus laboratorios.

 

De acuerdo a Jaqueline García Hernández, titular de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD y representante institucional de la REDIP, el objetivo de este encuentro será consolidar la colaboración con otras instituciones y universidades que estudien el tema de plaguicidas y sus riesgos en la salud y el medio ambiente, así como presentar avances del trabajo que realiza dicho grupo de investigación.

 

En ese sentido, García Hernández señaló que la investigación que el CIAD realiza en materia de plaguicidas es de vanguardia, ya que el Centro cuenta con laboratorios analíticos con tecnología de punta, así como con un grupo de trabajo experto en el estudio del uso y efectos de los plaguicidas en la salud y ambiente de la región.

 

Respecto al estudio sobre los efectos de los plaguicidas en comunidades rurales de Sonora, García Hernández manifestó que confía en que los resultados de este proyecto se traduzcan en un mejoramiento de la salud de los habitantes de comunidades de la costa de Hermosillo y el valle del Yaqui, al conocer sus efectos y las formas de prevenir su exposición. Los resultados del estudio se darán a conocer al público una vez que se hayan finalizado.

 

Si desea consultar mayor información sobre el trabajo de la Red, puede consultar el siguiente enlace: www.redtoxicologiadeplaguicidas.org/ 

 

  

Con sede en la histórica ciudad de Santiago de Querétaro, Querétaro, se llevaron a cabo las actividades científicas del II Congreso Internacional de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos del 21 al 24 de junio.

En esta ocasión la organización del evento correspondió a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), en coordinación con la Red Nacional de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico en Alimentos Funcionales y Nutracéuticos (Red Alfanutra) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). 

Ma. Guadalupe Flavia Loarca Piña, Secretaria de Investigación y Posgrado de la UAQ y líder del Cuerpo Académico Consolidado de Nutracéuticos de la Facultad de Química de la misma universidad, presidió el comité organizador del Congreso, quien en conjunto con los miembros de la Red Alfanutra, fueron responsables de llevar a buen término el encuentro científico. 

Durante la ceremonia de clausura, Gustavo Adolfo González Aguilar, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y Presidente de la Red Alfanutra, agradeció al Comité Organizador su trabajo y destacó la importancia de las acciones conjuntas que la Red ha desarrollado desde sus inicios. 

Por su parte, Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD y Coordinador de la Red Alfanutra, presentó a los presentes la relatoría del evento; el Congreso registró una asistencia de 470 participantes nacionales y extranjeros y se dictaron 18 conferencias magistrales por investigadores de España, Estados Unidos, Canadá y México. 

“Gracias al apoyo del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Conacytq) se pudo becar en forma completa a 35 estudiantes y beneficiar a medio centenar más con beca parcial del 50%. En cuanto a la participación con trabajos libres, el congreso presentó 154 carteles de investigación y 48 ponencias orales”, manifestó González Córdova.

Los trabajos presentados fueron evaluados por un jurado conformado por distinguidos miembros de la Red, y los mejores de ellos fueron reconocidos en la ceremonia de clausura. 

La Red Alfanutra es un esfuerzo conjunto que engloba a investigadores e investigadoras de las universidades autónomas de Querétaro, Estado de México, Sinaloa, Coahuila, Sonora y Ciudad Juárez, a los institutos tecnológicos de Durango, Tepic, Veracruz, al Instituto Politécnico Nacional (Ceprobi), Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Campus Monterrey y Querétaro), Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej) y Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

Finalmente, durante el cierre del evento se dio a conocer que la sede para la tercera edición del Congreso será Mazatlán, Sinaloa, misma que será organizada por la Universidad Autónoma de Sinaloa, los institutos tecnológicos de Durango y Tepic y la Coordinación Regional Culiacán del CIAD.

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