Notas

 

Con el fin de desarrollar proyectos relacionados con la sustentabilidad alimentaria que impulsen la economía de los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, ha dado inicio en Acapulco, Guerrero, la construcción de las instalaciones de la Alianza Estratégica para el Desarrollo Sustentable de la Región Pacífico Sur (Adesur).

 

Con una inversión inicial de 67 millones de pesos, provenientes del Fondo Mixto Conacyt-Gobierno del Estado de Guerrero, de los Centros Públicos participantes y del Gobierno de Guerrero, la Adesur atiende aspectos relacionados con la sustentabilidad alimentaria a través del consorcio de cuatro Centros Públicos de Investigación Conacyt: Centro de Investigación en Geografía y Geomática (Centro Geo), Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) y Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).

 

El consorcio, que marca la presencia de los Centros Conacyt en la entidad guerrerense, tiene como eje el desarrollo de proyectos ambientalmente viables en ciencia, tecnología e innovación social: el CIAD elaborará un diagnóstico sobre la sustentabilidad alimentaria en la región Pacífico Sur, el Centro GEO realizará un análisis de las iniciativas a favor de la agricultura familiar, el CICY se centrará en el fortalecimiento a la cadena productiva del cocotero, mientras que el CIATEJ realizará un valorización de subproductos agroalimentarios y acuícolas de la región, así como el fortalecimiento a las cadenas productivas de cocotero y mezcal.

 

Al respecto, Lorenzo Felipe Sánchez Teyer, Director General del CICY, institución coordinadora del Consorcio, mencionó que la Alianza contribuye a la solución de uno de los problemas nacionales más importantes a través del conocimiento.

 

 “Los centros que participamos en el consorcio tenemos a los expertos, el equipo y la infraestructura necesarios para realizar investigación básica y aplicada relacionada con la sustentabilidad alimentaria, lo que demuestra la responsabilidad social y económica de los Centros Públicos de Investigación Conacyt”, comentó.

 

Asimismo, destacó el esfuerzo del gobierno del estado de Guerrero para invertir e impulsar el conocimiento y el desarrollo económico, que no sólo tendrá impacto en la entidad sino en toda la región Pacífico Sur, al impulsar el desarrollo sustentable y cerrar la brecha de desempleo, pobreza y desigualdad que afecta a dicha región del país.

 

El modelo de la Adesur está proyectado para compartir y optimizar infraestructura y recursos del consorcio de centros participantes que favorezcan el desarrollo estatal y regional. Para ello, se contará con laboratorios y equipamiento compartido para las líneas estratégicas de investigación y desarrollo tecnológico, áreas experimentales, aulas de posgrado, salas de juntas, así como oficinas de gestión del consorcio. También se contempla la incorporación del personal de los centros Conacyt, a través del Programa de Cátedras Conacyt, así como de estancias posdoctorales. 

 

Boletín de prensa del Departamento Comunicación Institucional del CICY

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha formalizado un convenio de colaboración en el que asumirá  la responsabilidad de auditar la inocuidad de los procesos de empresas establecidas en México y en la región sur de Estados Unidos, las cuales surten de jugos de frutas a empresas productoras de Alemania y otros países de la comunidad europea.

 

Lo anterior, a raíz del acuerdo al que ha llegado el Organismo de Certificación de Producto (OCP) del CIAD y la empresa alemana Sure Global Fair (SGF), compañía dedicada al aseguramiento de la inocuidad de todas las plantas en el mundo que suministran néctares frutales al mercado teutón.

 

Miguel Ángel Martínez-Téllez, profesor investigador del CIAD y Gerente Técnico del OCP, señaló que esto significa un reconocimiento a las capacidades del CIAD, a la calidad de sus servicios especializados y a la preparación técnica y científica de los investigadores e investigadoras que integran esta institución.

 

 “Nos están confiriendo la responsabilidad de auditar a plantas donde se producen jugos que se exportarán a Alemania, para garantizar que estas trabajen dentro de los lineamientos del Análisis de Peligros y de Puntos Críticos de Control (HACCP, por sus siglas en inglés) y asegurar su inocuidad; sobre todo porque son productos de origen vegetal, y hay mucha regulación en cuanto a peligros biológicos, físicos y químicos”,  indicó Martínez-Téllez.

 

El científico del CIAD explicó que son dieciocho empresas establecidas en diferentes entidades de la república mexicana y tres más que cuentan con instalaciones en los estados de California, Arizona, Nuevo México, Georgia y Texas, en el sur de Estados Unidos, las cuales serán verificadas por el CIAD; única institución pública de investigación involucrada en este proyecto.

 

 “Es una auditoría de vanguardia; se hace presencialmente en México y en Estados Unidos, pero al momento en que se realiza, se registra la información en tiempo real en Alemania”, apuntó el investigador.

 

El convenio se llama “Aseguramiento de la inocuidad de la calidad y la autenticidad de materiales crudos y su buena terminación en el mercado de jugos de frutos” y entrará en vigor a partir del primer día del próximo año.

 

Para ser acreedor de esta responsabilidad, el OCP del CIAD fue objeto de una rigurosa evaluación  donde se examinaron sus méritos institucionales como organismo de certificación.

 

Recientemente una resolución judicial determinó suspendida la medida precautoria que prohibía, desde 2013, que en México se continuara sembrando maíz transgénico. Esto avivó la discusión entre la comunidad científica sobre la pertinencia del cultivo de esta semilla genéticamente modificada.

 

Respecto a esto, Mayra de la Torre Martínez, profesora investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), y especialista en el tema, comparte su opinión en un debate que ha dividido posturas en la academia.

 

Para contextualizar, la experta comentó que hay un grupo de científicos que se oponen a los transgénicos, específicamente del maíz, porque México es centro de origen y diversificación de este grano; en el país existen más de sesenta razas distintas, además de sus variedades. 

 

Se estima que el maíz ha existido en el noroeste de México por lo menos desde hace tres mil quinientos años, según indican evidencias científicas. Entre los granos que son naturales de esta zona se pueden mencionar el chapalote reventador, blando de Sonora, dulcillo del noroeste, harinoso de ocho, tabloncillo, tabloncillo perla y, recientemente detectado en la sierra de Mazatán, teocintle, la cual es la planta milenaria que da origen al maíz. Este último descubrimiento ha sido muy importante, porque es un indicio de que pudieran haberse originado otros tipos de especies en esta entidad, señaló la investigadora.

 

De acuerdo a de la Torre Martínez, el grupo de investigación opositor a los transgénicos logró hace dos años este dictamen, hoy suspendido, porque se habían realizado pruebas con maíz modificado genéticamente en Chihuahua, Coahuila, Durango, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, con el propósito de liberarlo para la siembra comercial en los estados del norte.

 

El principal argumento de los inconformes fue que, al ser México centro de origen y diversificación del grano, no se debe sembrar maíz genéticamente modificado, ya que los genes podrían pasar a otras plantas y malezas, incluyendo maíces nativos, y esto produciría una “contaminación por transgénicos”; además de desplazar a los maíces nativos.

 

Lo anterior podría ocasionar una irreparable afectación a la biodiversidad, ya que los maíces nativos tienen características de resistencia y adaptación que han sido obtenidas durante siglos por comunidades indígenas, y no hay un programa nacional serio para conservar esta biodiversidad, ni tampoco prácticas agroecológicas apropiadas para su cultivo, subrayó la científica.

 

Un grano ancestral

 

 “El maíz no es algo estático; si colecto hoy granos nativos en la sierra tarahumara no van a ser los mismos que colecté hace cuatro años, porque los grupos indígenas están continuamente mejorando la planta. Los tarahumaras siembran juntos diversos maíces para que haya una polinización y poder obtener nuevas variedades”.

 

Uno de los argumentos de los grupos que están a favor de los transgénicos es su rendimiento, pero, según expone la científica, estos comparan los datos por hectárea de “maíces construidos” contra estadísticas por hectárea de un maíz nativo que es temporal, sin riego y sin fertilizaciones.

 

Sin embargo, en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, se ha sembrado maíz nativo y se le ha regado y fertilizado como al transgénico, y con ello se pudo obtener un rendimiento muy alto, del orden de once o doce toneladas por hectárea. 

 

En medio de la polémica

 

Paralelo al riesgo de la controversial amenaza hacia la biodiversidad, un debate que siempre acompaña a la producción de transgénicos es la polémica sobre si el consumo es perjudicial para la salud humana. 

 

Sobre esto, la experta explicó que el consumo de transgénicos no ha probado afectar la salud de las personas; sin embargo, enfatizó que ahora existen técnicas científicas que permiten identificar cambios a nivel genético, proteínico, metabólico, etcétera, que antes no habían sido contemplados en este debate. “En un organismo vivo, en una célula, todo está estrictamente regulado. Si yo modifico algo en un sitio, puede tener efectos en otro sitio, y eso es lo que no se ha analizado”.

 

 “Hubo un caso con la empresa transnacional Taco Bell, hace muchos años, donde surgió un problema con el maíz Bacillus thuringiensis, el cual está modificado para ser resistente a gusanos. Este grano tiene un gen de una toxina que, cuando el ser humano la consume, no la hidroliza totalmente y genera péptidos que producen alergias; esto ocasionó que se tuviera que retirar la planta del mercado. 

 

De la Torre Martínez señaló que no hay datos claros sobre la cantidad de maíz transgénico que importa México, porque una de las iniciativas a las que ha habido oposición es la que se refiere al etiquetado del maíz transgénico y sus productos: “lo más probable es que todo el maíz que se importa de Estados Unidos sea transgénico, que supuestamente es para usos industriales: obtención de aceites, almidón, etcétera”.

La doctora en biotecnología recordó que hace algunos años hubo un escándalo a nivel mundial, porque las comunidades de la sierra entre Oaxaca y Puebla querían vender a Europa lo que producían como un “maíz libre de transgénicos”. Sin embargo, cuando se hizo el análisis de la planta, se detectó que ese maíz nativo tenía los genes de los maíces transgénicos. “Fue un escándalo a nivel mundial, intervinieron muchas instituciones y, finalmente, se concluyó que estos granos provenían de las tiendas de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo).

 

Desafíos y oportunidades

 

Respecto a la reciente resolución que permitiría nuevamente el cultivo de transgénicos en México, la investigadora del CIAD mencionó que, si se desea ver el lado positivo, esto representaría una oportunidad para hacer estudios en el país que permitan ver, sobre todo, el flujo de genes del maíz modificado hacia la maleza, a otras plantas y a otros maíces. “El desafío es encontrar cómo controlar que se conserven los maíces nativos in situ y no solamente en los bancos de germoplasma”.

 

 “Lo que falta, a final de cuentas, es un balance entre estos monocultivos, como en el Valle del Yaqui, y las comunidades que tienen unas cuantas hectáreas; un plan para que puedan coexistir los pequeños productores, que mejoran y conservan los maíces nativos, y los productores industrializados con grandes extensiones de monocultivos. No se está viendo el problema desde un punto de vista integral: no solo es la autorización para la siembra comercial de maíz transgénico, hay que analizar el tema desde un punto de vista económico, social, medioambiental, etc., por todo lo que representa el maíz en México”, concluyó la especialista.

 

Con el propósito de impulsar el desarrollo del sector empresarial a través de la contribución de la ciencia y la tecnología que se requiere para fortalecer la innovación de productos y procesos, la Coordinación Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en colaboración con el Instituto de Apoyo a la Investigación e Innovación (Inapi), brindarán orientación para acceder a un paquete de estímulos financieros.

 

A través de un taller de asesoría, el Inapi y la Red Nacional de Consejos y Organismos de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt) asesorarán a quienes estén interesados en participar en la convocatoria 2016 del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

Dicho programa consiste en el apoyo a proyectos de innovación tecnológica que atiendan problemáticas de optimización de procesos, desarrollo de experimentos de validación, estandarización de técnicas, protocolos, así como el desarrollo de nuevos productos de investigación aplicada en el ámbito empresarial.

 

El curso será impartido por Fernando Guillén Guzmán, Gerente de Innovación del Grupo Comex, y tendrá lugar en el auditorio “Dr. Jorge Siller Cepeda” de CIAD Culiacán, los días 11 y 12 de septiembre.

 

Con el propósito de impulsar la innovación y la competitividad a través de alianzas estratégicas científico-empresarial-gubernamental, María Dolores Muy Rangel, Coordinadora de CIAD Culiacán, comentó que la institución se suma a estas acciones de difusión y apoyo para afianzar el  éxito de este tipo de programas e incentivos.

 

Si desea más información para participar en este taller, puede llamar al teléfono (667) 760 5536 extensión 204, o escribir al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

 

 

En los últimos años los brotes asociados al consumo de frutas y hortalizas han ido en aumento, y con la introducción de Salmonella, E. coli y Listeria multiresistentes, el pronóstico no es nada halagador.

 

Se espera que más personas se enfermen y la industria reciba el impacto económico por cierre de fronteras a sus productos, por lo que el comercio de frutas y hortalizas frescas en el mundo globalizado actual exige cada vez más avances tecnológicos en la producción, manipulación, elaboración y distribución de los alimentos. Las investigaciones sobre las infecciones asociadas a las frutas y hortalizas van a ser radicalmente transformadas, a través de la secuenciación masiva del genoma. 

 

Actualmente las empresas y científicos Mexicanos, en lo general, avanzan a velocidades diferentes, pero siempre es un buen momento para encontrarnos en el camino. Son pocas las empresas que aplican técnicas de biología molecular para caracterizar las bacterias aisladas. La Electroforesis en Gel de Campos Pulsantes (PFGE, por sus siglas en Ingles) fue descrita en los años ochenta como una herramienta para examinar el genoma cromosómico de organismos vivos. Este ha sido uno de los progresos más útiles de la epidemiologia molecular en las décadas pasadas; emerge en los años noventa como “la huella dactilar”, considerada el “estándar de oro” para la tipificación molecular de microorganismos.

 

Sin embargo, la secuenciación masiva del genoma es una técnica mucho más precisa. El desarrollo en los últimos años de las denominadas tecnologías de secuenciación masiva permite actualmente obtener millones de secuencias de DNA a una velocidad sin precedentes y a un costo cada vez más reducido (menos de 50 dólares por corrida). De una manera coloquial podrías decir que la PFGE te ayuda a detectar el color y tipo de teléfono móvil que utilizas, mientras que la secuenciación masiva del genoma te provee información sobre los circuitos integrados del móvil.

 

Entre los beneficios que podríamos tener con el empleo de la secuenciación masiva del genoma se encuentra la rapidez y exactitud para conectar a un paciente enfermo, durante un brote, con el agente causal. Otro beneficio sería poder rápidamente (en días) identificar la fuente de contaminación, solo después de algunos pacientes enfermos, y así reducir el tiempo que se tarda para retirar el alimento contaminado de las tiendas de autoservicio.

 

Actualmente, la forma en que se realiza un rastreo de la fuente de contaminación puede tardar meses, ya que se requiere evaluar muestras de pacientes enfermos en laboratorios del gobierno federal; si un número significativo de pacientes coinciden con la misma especie bacteriana, se procede a realizar entrevistas para identificar alguna coincidencia de alimento consumido. Sin embargo, los resultados nunca han sido definitivos y mientras el proceso de investigación epidemiológica continua, más personas enferman. 

 

¿Qué se debe hacer?

 

Establecer una red nacional de laboratorios equipados y personal capacitado para secuenciar cepas bacterianas encontradas en pacientes enfermos y de muestras ambientales. Posteriormente estas secuencias deben ser colocadas en una base de datos. Lo interesante de la secuenciación masiva es que te permite no solo diferenciar entre especies, sino también la evolución y pequeñas mutaciones que se presenten a través del tiempo.  

 

Para ello, es necesario que la industria, gobierno y academia construyan una gran alianza que permita generar una base de datos robusta que garantice el rastreo de la fuente microbiana. Es decir, el rastreo desde su origen hasta la comercialización final, pasando por todas las fases de manipulación, transportación, arribo a destino y transformación final de un producto o materia prima, así como muestras ambientales (agua de uso agrícola, suelo, compostas, superficies de contacto, etc…) en campo y empaque.

 

El uso de tecnologías de última generación, como es la secuenciación masiva de los genomas, permitirá asegurar la fuente, el origen, y facilitar el rastreo de los productos, permitiendo en ambos casos el retiro temprano del producto de los anaqueles.

 

Colaboración del Dr. Cristóbal Chaidez Quiroz

Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria

Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD)

Carretera a Eldorado km. 5.5, Culiacán, Sinaloa, México, C.P. 80110. Tel. (667) 760-5536

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Este no fue un fin de semana cualquiera para decenas de niños y niñas de Hermosillo, Sonora, pues hubo quienes tuvieron la divertida oportunidad de asistir a la más reciente edición del programa “Sábados en la Ciencia”, que otra vez fue todo un éxito y que en esta ocasión llevó por nombre “Seguridad ConCiencia”.

 

En este evento, que es el resultado de un esfuerzo coordinado entre el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison) y la Academia Mexicana de Ciencias Sección Noroeste, ahora se sumó la empresa Holcim México, quien fue la encargada de impartir el taller a través de su grupo de expertos en materia de seguridad industrial.

 

Durante la sesión realizada en el Centro de las Artes de la Unison, las y los pequeños aprendieron conceptos relacionados con la seguridad, identificación de riesgos y prevención de accidentes en las actividades que desempeñan en su vida cotidiana. Además, en la charla se subrayó la importancia del compromiso que la sociedad, el sector público y el privado deben tener con el respeto al medio ambiente; un objetivo en común entre las instituciones participantes de este evento.

 

Rosina Cabrera Ruíz, investigadora del CIAD y principal responsable de la organización del evento, destacó que esta y las últimas ediciones de “Sábados en la Ciencia” han sido muy exitosas, pues se ha saturado el límite de asistencia y cada vez más empresas y personas estás interesadas en colaborar.

 

Asimismo, Cabrera Ruiz exhortó a padres y madres de familia a atender este programa que se realiza el primer sábado de cada mes y que en cada ocasión aborda una temática diferente, donde, a través de charlas, dinámicas y actividades recreativas, se trata de despertar en la niñez el interés por la ciencia. 

 

Si desea conocer más sobre las actividades que se realizan en el marco de esta iniciativa puede visitar la página Facebook.com/sabadosenlaciencianoroeste o escribir al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

En México un alto grado de escolaridad no garantiza un empleo bien remunerado ni tampoco ocupación en el área en el que una persona se ha formado académicamente; esto, según indica el análisis de los investigadores Luis Huesca Reynoso, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), y Javier Martínez Morales, de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).

 

Lo anterior quedó de manifiesto durante el seminario “La sobreeducación en el mercado laboral mexicano. Un análisis de probabilidad”, realizado el pasado viernes 28 de agosto en las instalaciones del CIAD Hermosillo, y en el cual participaron investigadores y estudiantes de posgrado de la Coordinación de Desarrollo Regional del propio Centro, quienes analizaron los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en el primer trimestre de 2015.

 

Entre los principales hallazgos que se encontraron en el estudio de dicho documento destaca que las y los profesionistas con mayor probabilidad de estar sobreeducados egresan de las carreras de derecho, ingeniería, negocios y administración, además de que este fenómeno se presenta con mayor recurrencia entre los hombres.

 

Por su parte, las profesiones con menos probabilidad de que sus egresados estén sobreeducados, son artes y humanidades y salud, particularmente en el caso de las mujeres. 

 

En el encuentro se recordó el dato de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior para 2003, en el que se establecía que “la estructura ocupacional de los profesionistas en México muestra que de los egresados universitarios que obtienen empleo, sólo el 60.17% se ha insertado en puestos profesionalizantes”.

 

Según se examinó, el empleo informal es un rubro que merece una indagación de mayor profundidad, pues tradicionalmente se cree que quienes componen este sector son, principalmente, personas no sobreeducadas, sin embargo, los datos de la ENOE (2015) revelan que la probabilidad de que personas con un posgrado se autoempleen informalmente existe y que es propiciada, quizá, debido a las escasas opciones laborales en el país.

 

Los organizadores de este encuentro, Luis Huesca Reynoso y Joaquín Bracamontes Nevárez, Jefe del Departamento de Economía Regional e Integración Internacional de la CDR del CIAD, subrayaron la importancia de la realización de estas actividades académicas porque promueven la publicación de artículos científicos y la colaboración entre investigadores de forma intra e interinstitucional.

 

 

¿Sabía usted que en México sólo dos instituciones están acreditadas por sus capacidades tecnológicas y científicas para brindar la certificación “México Calidad Suprema” en el camarón y que el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) es una de ellas?

 

Recientemente el Organismo de Certificación de Producto (OCP) del CIAD, con sede en Hermosillo, Sonora, recibió la renovación de la facultad que otorga la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) que avala al CIAD como certificador autorizado de los estándares que exige la Norma Mexicana NMX-EC-17065-IMN-2014, y el pliego de condiciones PC-018 de la marca oficial “México Calidad Suprema” en camarón.

 

Miguel Ángel Martínez-Téllez, profesor investigador del CIAD y Gerente Técnico  del Organismo Certificador, explicó la relevancia de esta acreditación, pues coloca al Centro a un nivel de competitividad internacional para la verificación de la calidad, inocuidad,  sanidad y trazabilidad en el sistema-producto camarón, y destaca a la institución por contar con el equipo, personal técnico, organización y métodos operativos que respaldan su competencia en este rubro.

 

El científico del CIAD señaló que el OCP está avalado para certificar granjas acuícolas, empacadoras y barcos de captura de altamar. Dicho organismo tiene cuatro años de existencia y la acreditación de la EMA se debe renovar anualmente.

 

Una opción ante la crisis

 

El especialista apuntó que la diferenciación del producto certificado favorece la comercialización, al dar confianza al consumidor y distribuidores, principalmente de la calidad e inocuidad del producto, además de que al ser el CIAD una institución sin fines de lucro, y cuyo compromiso es impulsar el desarrollo regional, es la opción económicamente más accesible frente a su competidor, quien pertenece a la iniciativa privada.

 

Asimismo, comentó que actualmente se realizan gestiones ante la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y Pro-México para apoyar a empresas productoras que pudieran estar interesadas en la certificación. De tal manera, Martínez Téllez exhortó a quienes estén interesados a acercarse al CIAD para encontrar asesoría especializada, pueden solicitar información al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Por su contribución a la atención de emprendedores y trabajar para el desarrollo y consolidación de empresas mexicanas, la Planta de Procesos Tecnológicos y Biotecnológicos de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) recibió el reconocimiento por parte del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), como Incubadora de Alto Impacto.

 

Esta distinción es resultado de un proceso de dos años de gestión de un grupo de colaboradores multidisciplinario. Inadem otorga este reconocimiento de aceleradoras e incubadoras de empresas a instancias que formarán parte de la Red de Apoyo al Emprendedor para Mover a México; con esto, el CIAD se compromete a ofrecer al emprendedor un espacio físico dotado con laboratorios, equipamiento e infraestructura para desarrollar modelos de negocio que muestren posibilidades de crecimiento en corto tiempo y de alta escalabilidad.

 

El propósito fundamental de la Incubadora de Alto Impacto del CIAD es apoyar en la generación y desarrollo de empresas cuyos productos y servicios sean innovadores y difíciles de imitar, con capacidad de crecimiento por encima del promedio, que generen empleos formales, especializados y de alto impacto, que sean competitivas a nivel local e internacional en los sectores estratégicos y que contribuyan a la economía nacional.

 

El Dr. José Basilio Heredia, profesor investigador del CIAD y responsable de esta Incubadora, explicó que se espera que este proyecto tenga beneficios económicos, sociales y ambientales, pues se impulsará a empresas que generan empleos en la comunidad, se brindará capacitación especializada al personal y se promoverá la optimización de los recursos naturales en fomento a la sustentabilidad.

 

Asimismo, añadió que estos esfuerzos de vinculación son importantes porque promueven la colaboración entre los centros de investigación y el sector productivo, pues se impulsa la generación de políticas públicas que respalden la asignación de mayor presupuesto para aplicar ciencia y tecnología para el desarrollo de las empresas, concluyó.

 

“La ciencia, la tecnología e innovación son fundamentales para avanzar hacia la sociedad del conocimiento y son la base para contribuir en la solución de los grandes problemas nacionales y regionales”, señaló el doctor Pablo Wong González, director general del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), durante la conferencia magistral: “La investigación científica y tecnológica vista desde los Centros Públicos de Investigación”, llevada a cabo en el Colegio de Postgraduados (Colpos), campus Puebla.

 

Con el fin de enriquecer la experiencia y el conocimiento de su comunidad estudiantil, el Colpos Puebla organizó una serie de conferencias, la cual tuvo su fin con la ponencia magistral impartida por Wong González, académico con amplios méritos en el ámbito de producción científica.

 

El doctor en Planeación Regional por la Universidad de Londres, indicó que la ciencia y la tecnología actual deben estar abiertas y vinculadas a las necesidades de la sociedad para contribuir a la solución de los problemas con que se enfrenta.

 

Comentó que los problemas contemporáneos requieren de un enfoque transdisciplinario, y por lo tanto no es posible resolver los problemas complejos bajo una sola visión, sino que debe existir una vinculación entre la ciencia y la sociedad.

 

Gracias a esta visión compleja e interdisciplinaria en la investigación de fenómenos se pueden evitar errores del pasado, contribuir en la solución de problemas, lograr un desarrollo sustentable y mejorar la calidad de vida para la población.

 

No obstante, dijo, si se carece de sustento político y financiero para la realización de las investigaciones, todas estas pretensiones “quedarían cortas “, y reconoció que contar con recursos crecientes para la ciencia, tecnología e innovación supone un gran reto en el país, pues éstos temas no siempre son prioritarios para los gobiernos.

 

La visión científica ante el cambio de paradigmas sociales

 

La sociedad está viviendo una constante trasformación de paradigmas, que se refleja en todos los ámbitos del conocimiento; dichos cambios han permeado en el sistema de investigación y en la forma de llevar a cabo los estudios científicos, explicó el académico.

 

Actualmente se ha dejado de lado lo artificial y se ha revalorizado lo natural, tomando en cuenta las ideas de desarrollo sustentable. En materia científica, la idea de la ciencia dura ha quedado paulatinamente relegada para adaptarse a la búsqueda de métodos alternativos que comprendan a los diversos fenómenos de la realidad a través de la innovación social y la inserción del científico en las comunidades. En el ámbito educativo, este cambio de cánones se manifiestan al suplir el concepto de conocer por aprender y en el vuelco de la educación jerárquica a una más participativa .Igualmente, en el campo económico existe un interés creciente por el capital humano; en lugar de hablar de consumismo ahora se habla de calidad de consumo y en modelos de producción más flexibles que en el pasado.

 

Detalló que en este nuevo contexto del mundo los fenómenos son cada vez más complejos; debido a ello la importancia recae en el surgimiento de otro tipo de sociedad, donde no solo se habla de tecnología sino de una alta tecnología y en donde la globalización se ha hecho presente, provocando el “achicamiento del mundo”; es decir, el tamaño del mundo se ha reducido en términos funcionales debido a las nuevas tecnologías.

 

 “Para las empresas y para los sectores sociales el mundo ahora es pequeño, pues la geografía ha perdido peso, no en su importancia, sino por los costos de transporte que han disminuido”, explicó.

 

Hacia la sociedad del conocimiento

 

Esta evolución de paradigmas ha provocado el avance hacia nuevos tipos de sociedades, con ciclos entre una y otra cada vez más cortos.

 

De acuerdo con la Unesco, una sociedad del conocimiento es aquella que tiene la capacidad de producir, procesar, transformar, diseminar y utilizar información para el desarrollo humano; sin embargo, para su resultado se necesita el empoderamiento, la inclusión y la participación de la sociedad. Es una herramienta social que abre caminos para la humanización del proceso de globalización.

 

 “La diferencia entre la sociedad de la información y la sociedad del conocimiento es que si esta información no se aplica en la sociedad entonces no hay conocimiento ni hay innovación; está sólo se da cuando el conocimiento es aplicado”, especificó el científico.

 

Informó que en este tipo de sociedad la producción y el consumo ya no dependen de factores básicos como recursos naturales o el capital, sino del conocimiento, el cual solo puede darse si se tienen mejoras en tecnología, ciencia y personal calificado.

 

 “Se piensa que con las nuevas tecnologías de sociedad del conocimiento las actividades tradicionales como la agricultura y pesca quedarían rezagadas, como si las industrias típicas de alta tecnología son las que habría que impulsar; al contrario, se deben aplicar nuevas tecnologías a los sectores agrícolas y ganaderos; no se trata de impulsar nuevas áreas, sino de cómo llevar nuevas tecnologías a los sectores tradicionales”, recalcó.

 

Las tecnologías poseen dos caras: pueden ser un factor de impulso para el cambio o un factor de rezago, al igual que la globalización, que presenta ventajas y desventajas, por lo cual es prioritario enfrentar estos fenómenos a través de políticas que favorezcan su crecimiento; de lo contrario no habrá un verdadero avance en la sociedad, concluyó.

 

Colaboración de Matlazin Guadarrama, reportera del periódico La Jornada http://bit.ly/1L5rF6Z

 

 

 

 

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