Notas

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran más 15 millones de bebés prematuros en todo el mundo, y el parto pretérmino es la principal causa de mortalidad entre los recién nacidos.

 

Uno de los objetivos del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es coadyuvar en la prevención de partos prematuros en mujeres mexicanas, de acuerdo con Felipe Vadillo Ortega, investigador del Inmegen.

 

Desde hace varios años, ambas instituciones colaboran en proyectos de investigación relacionados con la salud materna y perinatal, que involucran el estudio y seguimiento de mujeres embarazadas de la Ciudad de México.

 

De investigaciones previas, el grupo de especialistas, que forma parte de un consorcio internacional que estudia la susceptibilidad genética para desarrollar nacimiento pretérmino, analiza la información de mujeres embarazadas atendidas en un consultorio del Hospital Materno Infantil Inguarán, ubicado en la delegación Venustiano Carranza.

 

Además, los especialistas mexicanos liderados por Vadillo Ortega, estudian otras condiciones alrededor del embarazo. Entre ellas, las infecciones cervicovaginales, las cuales aumentan el riesgo de desarrollar nacimiento prematuro.

 

Para este análisis, a las pacientes les toman “una muestra de exudado cervicovaginal con el fin de analizar un grupo de citosinas, que nos informan cómo está defendiéndose la madre de una infección local y determinar si es grave o no. Si tenemos una combinación de estas citosinas, eso nos va a permitir identificar a las mujeres que estén en riesgo de desarrollar un parto cercano”, explicó el doctor en Ciencias Biomédicas.

 

En este sentido, los investigadores también estudiaron, a través de secuenciación masiva de ADN y análisis bioinformático, el microbioma cervicovaginal de la mujer embarazada normal y lo contrastaron con diferencias presentadas en mujeres que desarrollaron nacimiento pretérmino. Este análisis confirmó que los métodos tradicionales solo pueden identificar 20 por ciento de las infecciones cervicovaginales.

 

“Estamos muy interesados en poder detectar específicamente el tipo de infección que pone en riesgo el embarazo humano y ahora –de este análisis– podemos detectar el 100 por ciento de los microorganismos que están presentes en una mujer de la que sospechamos podría tener una infección. Esto nos ha permitido tener un panorama totalmente nuevo”, expresó.

 

El objetivo de este proyecto es proponer nuevas metodologías para el diagnóstico de las infecciones cervicovaginales, que podrán contribuir a disminuir la prevalencia de nacimientos prematuros, así como otras complicaciones durante la etapa prenatal.

 

Un problema de salud pública

 

El investigador y también académico de la Facultad de Medicina de la UNAM añadió que se trata de un problema de salud pública, que deja a un gran número de niños prematuros sin acceso a servicios médicos.

 

 

“Tenemos muy pocas camas para atender neonatos pretérminos y la mayor parte de estas se encuentran en instituciones privadas. Hay una discordancia enorme entre la demanda y la capacidad de atención especializada. Quiere decir que la mayor parte de los niños prematuros no tiene acceso a la atención médica”, dijo.

 

Vadillo Ortega, quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con el nivel III, señaló que el método de atención para un bebé prematuro representa un costo muy elevado para el sistema de salud y las familias. Desafortunadamente, dijo, en muchos de los casos estos tratamientos no previenen todas las complicaciones como el daño neurológico de gravedad variable, debilidad visual, parálisis cerebral, entre otros.

 

“La única estrategia que nosotros podemos plantear son métodos clínicos que permitan identificar los embarazos que podrían complicarse, aunque todavía no tenemos nada a nivel mundial, estamos ensayando. Aprovechando la información que hemos obtenido en este proyecto, podemos empezar a delinear enfoques novedosos y los resultados de estos estudios los vamos a tener este mismo año”, manifestó.

 

México, pionero en la materia

 

A decir del doctor en Ciencias Biomédicas, con estas investigaciones se coloca a México como pionero en el análisis de la genómica del nacimiento pretérmino y en el desarrollo de metodologías de diagnóstico temprano.

 

“Estos estudios son patentables. La intención es protegerlo como propiedad intelectual de las instituciones participantes y eventualmente difundirlo a nivel mundial. Un primer producto será un panel diagnóstico que se patentará con apoyo de la institución”, puntualizó el especialista.

 

 

Adicionalmente, explicó que gracias a estos avances en la materia, el gobierno de Australia invitó al grupo de investigación a integrarse al Consorcio de Genómica del Parto Pretérmino, coordinado por la OMS.

 

El objetivo de este proyecto internacional, que inició en 2014, es integrar un mapa de la arquitectura genómica de nacimiento pretérmino, a través del seguimiento y análisis de mujeres y sus hijos que tuvieron un nacimiento prematuro, en el que participan seis etnias distintas: mexicana, caucásica norteamericana, africana, caucásica europea, china y australiana.

 

“Es una evaluación del genoma humano que resulta en riesgo incrementado para desarrollar parto pretérmino. Lo hacemos con un financiamiento del gobierno de Australia y México. La idea es juntar diferentes poblaciones para encontrar un mapa genético común que explique la susceptibilidad para desarrollar nacimiento pretérmino. Vamos a obtener un resumen de genes que señalan la propensión a desarrollar parto prematuro”, expresó Vadillo Ortega.

 

“El biobanco que hemos desarrollado en el proceso del proyecto es uno de los más completos a nivel mundial y permite abordar diferentes preguntas en torno al nacimiento prematuro”, concluyó.

 

Una colaboración de Carmen Báez de la Agencia Informativa Conacyt

 

El Consejo Regional Noroeste de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) realizó este viernes los trabajos de la primera Sesión Ordinaria 2015, en la que se hizo un llamado a los rectores y representantes institucionales presentes a participar en la elaboración de propuestas de políticas públicas que fortalezcan al sector universitario nacional en los temas de cobertura, financiamiento y calidad académica.

 

La bienvenida al evento estuvo a cargo del presidente del Consejo Regional Noroeste de ANUIES y rector de la Universidad de Sonora, Heriberto Grijalva Monteverde, quien recordó que en la última sesión de 2014 de este consejo, se acordó la realización de la presente reunión en esta ciudad capital y con sede en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), y en este sentido agradeció la anfitrionía del director general del CIAD, Pablo Wong González.

 

Asimismo, en representación del secretario general ejecutivo de ANUIES, Jaime Valls Esponda, se contó con la participación del director general de Planeación y Desarrollo de esta Asociación, José Aguirre Vázquez, quien expresó su beneplácito por participar en la primera reunión del Consejo Regional Noroeste, la cual, reconoció, es una de las más dinámicas de este organismo. 

 

Durante su participación recordó la realización del encuentro “Diálogo sobre la educación superior en México”, convocado el pasado 27 de enero por la Presidencia de la República, un evento que significó la apertura de un canal de comunicación inédito con el sector universitario público del país, y donde, además, se reconoció la contribución de este sector educativo en el desarrollo de México.

 

En seguimiento a dicha reunión, añadió que próximamente se realizará un segundo encuentro con el titular del Poder Ejecutivo, lo que implica la oportunidad de entablar un diálogo más orientado a resultados y, por lo tanto, llevar propuestas de políticas públicas y de atención a los problemas más sentidos por las universidades de México, mismas que se deben realizar a corto plazo.

 

Para ello, dijo, se formarán diversas mesas de trabajo y trabajar en propuestas puntuales, y también convocó a los investigadores y especialistas universitarios a participar con sus conocimientos, pues “se requiere un gran esfuerzo para documentar la problemática --del sector universitario-- en torno a los temas de cobertura, financiamiento y calidad, y dar soluciones factibles que se traduzcan en nuevas políticas públicas que fortalezcan a las instituciones de educación superior”, recalcó.

 

En el tema de cobertura, resaltó la importancia de trabajar arduamente para alcanzar un promedio del 40%, ya que actualmente esta cifra se encuentra en 34.1%, y la necesidad de proponer una estrategia nacional que ayude a alcanzar esa meta.

 

En otros temas, indicó que se requiere la implementación de nuevos esquemas de financiamiento, con estrategias y condiciones más claras, y analizar el modelo vigente de calidad educativa, ver cómo funciona, identificar oportunidades de mejoramiento, así como abordar lo relacionado a la internacionalización.

 

Por otra parte, Grijalva Monteverde dio seguimiento al orden del día de la reunión, que contempló lista de asistencia y verificación de quórum, aprobación del orden del día y del acta de la Sesión Ordinaria 2014, presentación de los planes de actividades de las redes de Vinculación y Seguridad en Cómputo, y la de Planeación.

 

El rector de la Universidad de Sonora también presentó un informe de actividades correspondiente a 2014 y, por su parte, Aguirre Vázquez presentó el Programa de Gestión 2015-2019 de la Secretaría General Ejecutiva de ANUIES.

 

Igualmente, la directora general adjunta de los Exámenes Generales para el Egreso de la Licenciatura (EGEL) de Ceneval, Catalina Betancourt Correa, abordó la importancia de esta evaluación como un mecanismo para conocer indicadores básicos de la evolución y situación actual del sector universitario en el noroeste del país.

 

En esta reunión de trabajo se contó con la participación de la directora general de Asuntos Jurídicos de ANUIES, Yolanda Legorreta Carranza, así como rectores, directores y representantes de universidades de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora.

 

 

En la tercera reunión del Consejo General de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico e Innovación, máximo órgano de toma de decisiones sobre política científica en México, se reconoció la labor académica y científica de jóvenes investigadores con la entrega de Premios de Investigación de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) 2012, 2013 y 2014.

 

En el evento se recordó que México tiene el enorme desafío de convertirse en un país que, además de ser generador de conocimiento, también sea capaz de vincular los avances científicos y tecnológicos con los sectores social y productivo del país para impulsar a la innovación como palanca de crecimiento.

 

El Premio de Investigación fue instituido en 1961 y es considerado el galardón más importante que concede la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Durante la ceremonia de premiación se reconoció a investigadores cuyos trabajos destacaron en las áreas de las ciencias exactas, las ciencias naturales, humanidades, ingeniería y tecnología.

 

Los galardonados fueron:

 

2012

 

Ciencias Exactas: José Gabriel Merino Hernández, Química, Departamento de Física Aplicada, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Unidad Mérida, IPN.

Ciencias Naturales: José López Bucio, Biología Molecular, Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Ciencias Sociales: Irasema Alcántara Ayala, Geografía de Riesgos, Instituto de Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México.

Humanidades: Alexandra Cristina Pita González, Historia, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad de Colima.

Ingeniería y Tecnología: Francisco Javier González Contreras, Óptica, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

 

 

2013

 

Ciencias Exactas: Alfred Barry U’Ren Cortés, Óptica Cuántica, Instituto de Ciencias Nucleares, Universidad Nacional Autónoma de México.

Ciencias Naturales: Óscar Gerardo Arrieta Rodríguez, Medicina y Oncología, Investigación Clínica, Medicina y Oncología, Instituto Nacional de Cancerología.

Ciencias Sociales: José Ramón Gil García, Administración Pública, División de Administración Pública, Centro de Investigación y Docencia Económicas.

Humanidades: Erik Velásquez García, Historia del Arte y Escritura Jeroglífica Maya, Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional Autónoma de México.

Ingeniería y Tecnología: Daniel Ulises Campos Delgado, Electrónica, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de San Luis Potosí

 

 

2014

 

Ciencias Exactas: Luis Arturo Ureña López, Física-Cosmología, División de Ciencias e Ingenierías, Universidad de Guanajuato.

Humanidades: Claudia Paola Peniche Moreno, Historia de la Cultura y Organización Social Maya, Unidad Peninsular, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

Ciencias Naturales: José Francisco Muñoz Valle, Medicina-Inmunogenética, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara.

Ciencias Sociales: Gian Carlo Delgado Ramos, Desarrollo Sustentable, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México.

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) será sede de la Sesión Ordinaria 1.2015 del Consejo Regional Noroeste de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la cual se celebrará el viernes 17 de abril del presente.

Representantes de treinta instituciones educativas del noroeste del país se reunirán para establecer acuerdos de colaboración interinstitucional en materia de redes de vinculación, planeación y seguridad en cómputo, actividades vinculatorias que son fundamentales para los integrantes de esta asociación.

 

La sesión dará inicio con el acto de apertura a cargo de Heriberto Grijalva Monteverde, Rector de la Universidad de Sonora y Presidente del Consejo Regional Noroeste de ANUIES, seguido del mensaje de bienvenida por parte de Pablo Wong González, Director General del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo.

En el encuentro, Jaime Valls Esponda, Secretario General Ejecutivo de ANUIES, presentará el Programa de Gestión 2015-2019, periodo durante el que estará al frente de la Asociación, así como las líneas de acción que se emprenderán y los proyectos especiales que se buscan implementar en beneficio del común de los participantes

 

Además, se contará con la participación de Catalina Betancourt Correa, Directora Adjunta de Exámenes Generales para el Egreso de Licenciatura del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL), quien hablará sobre la importancia de los exámenes generales para el egreso de la licenciatura y los indicadores básicos que describen su evolución y situación actual en la instituciones educativas del noroeste del país.

 

 

Con el propósito de promover el uso de recursos de información que faciliten la redacción de artículos de investigación, se impartirá el taller “Taylor & Francis: herramientas y buenas prácticas para la comunicación científica de impacto”.

 

Este curso representa un esfuerzo de la Biblioteca “Dr. Inocencio Higuera Ciapara” del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) para impulsar el uso y dominio de la colección de bases de datos con las que cuenta esta institución y que continuará en posteriores sesiones de instrucción.

 

La ponente de este taller es la Dra. Yaniris Rodríguez Sánchez, investigadora del Instituto de Información Científica y Tecnológica (IDICT) de Cuba, quien desarrollará los temas “Redacción de artículos científicos”, “Gestión editorial y de publicación de artículos científicos” y “Conducta ética para la publicación científica”.

 

Gerardo Reyna Cáñez, responsable de la biblioteca del CIAD y organizador de este encuentro de capacitación, comentó que el objetivo fundamental de este taller es que la comunidad académica domine el manejo de la base de datos Francis & Taylor y contemple la utilización de las herramientas digitales para su investigación, además de los archivos físicos con los que cuenta el Centro.

 

La sesión tendrá lugar el jueves 16 de abril en el aula de videoconferencias de la Coordinación de Programas Académicos de las instalaciones del CIAD en Hermosillo, en punto de las 12:30 p.m., y se transmitirá por videoconferencia a todas las unidades regionales del Centro.

 
Para mayor información: (662) 2-89-24-00 ext 245 y 279

 

Especialistas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajan en la identificación y caracterización de moléculas y estructuras celulares, que participan en la replicación del virus del dengue en células humanas; esto con el propósito de diseñar estrategias para bloquear o reducir su infección.

 

Esta es una enfermedad causada por cualquiera de los cuatro serotipos del virus del dengue y transmitida al hombre por la picadura de mosquitos del género Aedes.

 

Tras 17 años de estudio, el grupo de investigadores, liderado por la doctora Rosa María del Ángel, del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular (DIPM) del Cinvestav, ha detectado algunos de los elementos que el virus necesita para multiplicarse en las células de su huésped. De esta manera, el proyecto de ciencia básica ha evolucionado a la caracterización y diseño de antivirales para el tratamiento de infecciones producidas por el virus del dengue.

 

“Nuestro interés es tratar de ver qué necesita el virus de la célula para poder multiplicarse, de tal manera que si nosotros bloqueamos eso que usa, entonces vamos a lograr que no pueda reproducirse eficientemente en las células. Durante muchos años estuvimos trabajando de esa manera y en esa búsqueda encontramos que algunos de los componentes importantes para el virus son los lípidos y el colesterol”, señaló la doctora en Ciencias.

 

Al respecto, la especialista explicó que “las células infectadas producen más colesterol, porque el virus lo necesita para poder multiplicarse. Además, encontramos que si limitamos la cantidad de colesterol y lípidos que produce la célula, se inhibe la infección del virus”.

 

Por otro lado, dijo, “también hemos profundizado en algunas señales de defensa que se disparan en la interacción huésped-virus. Sin embargo, el éxito de la supervivencia del virus del dengue en su huésped depende en gran medida de que este logre evadir los mecanismos de defensa y, a pesar de ellos o beneficiándose de ellos, logre replicarse”.

 

Para la caracterización y diseño de los antivirales, los especialistas del Cinvestav utilizan compuestos que reducen los niveles de colesterol o lípidos celulares, y de esta forma se disminuye la capacidad del virus de contagiar células humanas como macrófagos y células hepáticas, que son infectadas eficientemente por el virus del dengue.

 

“Para probar el efecto de los antivirales, infectamos las células directamente, colocamos los antivirales en estas y vemos cómo se multiplica el virus en las células tratadas. Esto lo hacemos normalmente en cultivos celulares”, expresó.

 

Probar su eficacia

 

Actualmente, el grupo de investigación de la doctora Rosa María del Ángel ha iniciado un estudio clínico en pacientes afectados con el virus del dengue, con el objetivo de comprobar la eficacia de los antivirales desarrollados por los especialistas del Cinvestav.

 

“Los fármacos (drogas) que probamos in vitro y que tienen un efecto muy bueno en reducir el colesterol y los lípidos, los vamos a usar para el tratamiento de pacientes enfermos del estado de Morelos, con el fin de que al reducir la infección con el virus, se aminoren los síntomas y se reduzca el número de días de evolución de la enfermedad. Si estos antivirales funcionan, se podría tener en corto plazo un tratamiento para el dengue, el cual hasta ahora no existe”, resaltó la entrevistada.

 

Un problema que debe controlarse

 

De acuerdo con la especialista, quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con el nivel III, 29 de los 32 estados de la República han reportado casos de dengue, por lo que se considera un importante problema de salud pública en México y el mundo.

 

La doctora en Ciencias señaló que la infección puede presentarse de dos formas clínicas: dengue clásico, que es una infección leve que se caracteriza por presentar síntomas como fiebre, dolor intenso en cabeza, ojos y articulaciones, y en ocasiones erupción cutánea leve (esta enfermedad normalmente permanece siete días); y la otra forma clínica se conoce como dengue severo o hemorrágico.

 

En este último, explicó la investigadora, el paciente puede presentar fuga de plasma o sangrado, lo que ocasiona hemoconcentración (aumento de viscosidad en la sangre), que dificulta la circulación sanguínea y puede ocasionar la muerte del paciente.

 

De acuerdo con la doctora Rosa María del Ángel, para hacer frente a este problema de salud es indispensable una protección a través de una vacuna, o bien de un tratamiento antiviral. Sin embargo, reconoce que hasta el momento no hay vacuna disponible que proteja completamente contra los cuatro serotipos del virus del dengue, ni tratamientos antivirales específicos.

 

“Sin estos tratamientos lo único que puede hacerse con los pacientes graves es hospitalizarlos, vigilar su evolución y estar al pendiente de la pérdida de plasma o sangrados con la idea de reponer líquidos sanguíneos. En general, el plasma que se fuga se acumula en los pulmones. Este debe drenarse para evitar problemas respiratorios”, comentó.

 

Ante esta perspectiva, señaló que es necesario contar con un tratamiento específico que permita controlar el virus, y de ahí la relevancia de este desarrollo científico.

 

En el proyecto participan Rubén Soto Acosta, Humberto Ángel Ambrosio, Margot Cervantes Salazar, Humberto Pérez Olais, Liliana Ramírez Hernández, Patricia Bautista, Fernando Medina Ramírez, Jaime Zarco y el doctor Juan Ludert León.

 

Una colaboración de Carmen Báez de la Agencia Informativa Conacyt http://bit.ly/1ODNAq0

 

 

Catalogada como la epidemia del siglo XXI, la obesidad es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares y/o diabetes mellitus tipo 2. A lo anterior, científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) suman un deterioro o deficiencia en la respuesta inmune ante infecciones.

“Un ejemplo de ello fue la pasada pandemia de influenza, en la cual observamos que las personas con obesidad presentaron un mayor riesgo a desarrollar complicaciones y fueron uno de los sectores de la población con mayores tasas de mortalidad”, indicó el doctor Jesús Hernández López, uno de los investigadores participantes en el proyecto.

Existen diferentes hipótesis para explicar el fenómeno, dijo el especialista en inmunología,  una de ellas plantea la deposición de tejido graso en la caja torácica que limita el funcionamiento pulmonar, especialmente el ingreso de oxígeno a los alvéolos; y otra sugiere que existe una deficiente respuesta antiviral del sistema inmune, pero no se han estudiado a profundidad los mecanismos responsables de ello.

Para entender cómo la obesidad afecta el sistema inmune, los científicos comenzaron investigando los niveles de producción de interferón. “Dado que uno de los mecanismos antivirales más importantes del sistema inmune son estas proteínas llamadas interferones tipo I, porque son una familia de proteínas que produce el sistema inmune en respuesta a una infección viral, fue importante evaluar su producción en personas con obesidad”, explicó el integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

Se estudió la sangre de 30 personas con obesidad y 30 no obesos. A través de una técnica llamada PCR en tiempo real, se analizó la expresión de interferón a nivel genético; es decir, al gen especial que codifica para la producción de  interferón. Después se observó la producción de interferón en el sobrenadante, una solución donde se estimulan a los glóbulos blancos.

Los glóbulos blancos se estimularon con moléculas que tratan de simular al virus y son ligandos de TLR (proteínas que forman parte del sistema inmune). En estas pruebas los investigadores observaron que había menos producción de interferón en personas obesas y mayor de SOCS 3, aquel que inhibe la acción del interferón.

Jesús Hernández explicó que como parte del equilibrio del sistema inmune, existe una familia de proteínas que regulan la producción de los interferones tipo I para que dejen de producirse cuando ya no son necesarios, y estas se conocen con el nombre SOCS. Dentro de esta familia, el SOCS3 es una de las más estudiadas y relacionada con las infecciones virales  y la obesidad.

“Fue necesario evaluar la expresión del SOCS 3 en la sangre, con la técnica de PCR en tiempo real, se analizó la expresión del gen que activa el SOCS 3 y con la técnica Western Blot, -la cual permite la detección de una sola proteína dentro de una muestra biológica- comprobamos que la célula estuviera expresando la proteína. En estas pruebas nos percatamos de que los niveles de SOCS3 –los reguladores del interferón- son bajos en una persona que no es obesa, mientras que en personas con obesidad los niveles son elevados”.

La investigación demuestra que las  personas con obesidad tienen una deficiencia en la producción de interferones de tipo I asociado a una alta expresión de SOCS3; y esta condición, aseguró el doctor Hernández López, podría ser un factor que contribuye al riesgo que presentan estas personas frente a ciertas infecciones y a desarrollar complicaciones de las mismas.

“Podemos concluir que las personas con obesidad tienen una menor capacidad para producir interferón. Esta menor producción está asociada a una aparente expresión del SOCS 3, esta característica nos hizo proponer la hipótesis de que el hecho de una persona con obesidad tenga menor capacidad para producir interferón cuando se infecta con el virus de influenza estas características la hacen más propensa a desarrollar complicaciones y pueden poner en riesgo su vida”, explicó el doctor en ciencias.

Colaboración de la revista Investigación y Desarrollo

 

 

Con el propósito de solucionar problemas en la cadena de producción de carne a nivel nacional, más de 40 colaboradores, entre ellos investigadores de ciencias de la carne de diferentes partes del país, y 19 prestigiosas instituciones, sumaron esfuerzos para realizar un vasto estudio sobre este tema.

 

El proyecto, llamado Indicadores de calidad en la cadena de producción de carne fresca en México, contó con especialistas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) –que pertenece al Sistema de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)–, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), entre otras instituciones.

 

De acuerdo con el doctor Diego Braña Varela, exinvestigador del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Fisiología y Mejoramiento Animal (Cenid) del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), este macroproyecto –en el que se muestrearon miles de animales, además de rastros, carnicerías y granjas; se monitorearon sistemas de embarque y desembarque y se trabajó muy estrechamente con todo tipo de productores alrededor del país durante cuatro años– contempló tres etapas.

 

La primera, entender cómo perciben los consumidores y la industria los conceptos de calidad de carne. La segunda, el diagnóstico nacional de la situación de la calidad de carne. Y finalmente, la investigación para entender los requerimientos de la industria, de los consumidores y las brechas de información existentes que impiden a los productores satisfacer las demandas del consumidor.

 

Lo que no sabía de la carne

 

Al identificar las demandas, intereses y precisar diagnósticos, los especialistas examinaron factores inherentes a la cadena de producción, que de manera positiva o negativa repercuten en la calidad de la carne fresca en México.

 

“Por ejemplo, en el país existe un problema de abuso en la comercialización de productos marinados, en los que no se reporta ni el grado de marinado ni los ingredientes con los que se está marinando la carne. En este sentido, se detectó una competencia desleal, en la que se vende al mismo precio la carne inyectada y la no inyectada, cuando la inyección con agua puede llegar hasta más del 50 por ciento, con niveles excesivos de sodio y fósforo que van en contra de la salud de los consumidores”, afirmó el doctor Braña Varela.

 

La mejor forma de hacer que la carne retenga agua, explicó, es inyectarle sodio. El fosfato, por su parte, hace que se abra la proteína para que quepa más agua entre ella.

 

“Es posible y está permitido vender carne inyectada o marinada, pero hay que declararlo. En otros países, las etiquetas indican si el producto tiene 20 o 30 por ciento de agua añadida y los porcentajes de fósforo y sodio. En México, esta regulación aún no existe”, explicó el entrevistado, actual director de servicios técnicos en ciencias de la carne para América Latina en el laboratorio Elanco.

 

“Hay comerciantes que compran 700 gramos de carne y venden un kilogramo porque ponen hasta 50 por ciento de agua en arracheras marinadas. El consumidor ignora que en ocasiones el producto que adquiere es más agua que carne”, añadió.

 

Por una normalización en la venta

 

En todo el mundo, la información sobre los procesos que se aplican a la carne está regulada y se le informa al consumidor a través de las etiquetas. Sin embrago, en México no se reporta si la carne está congelada, refrigerada o picada, y se vende como carne fresca cuando no lo es, comentó el especialista.

 

Agregó que al respecto se propusieron tres Normas Oficiales Mexicanas que buscan regular el tipo de enfriado, los procesos que recibe la carne, la cantidad de inyección y el etiquetado para que la gente sepa qué es lo que consume.

 

Se espera que este año esas tres normas estén en el Programa de Normalización de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), cuya trascendencia desde el punto de vista económico y de salud será a favor de los consumidores, manifestó el exinvestigador del INIFAP.

 

En principio, la normalización propuesta busca evitar el consumo de carne que no ha sido previamente refrigerada, lo cual, además de atentar contra la salud de quien la consume, limita la calidad de la carne que se produce en México, en donde la principal deficiencia tecnológica se relaciona con la cadena de frío”, detalló.

 

Actualmente, agregó, no hay ninguna sanción ni regulación, y por eso muchos procesadores y comercializadores hacen negocios enormes vendiendo carne sin refrigerar o inyectando sodio y fosfato en ella.

 

El especialista explicó que los nutrientes no se pierden, son los mismos. Solamente cambia el proceso y para mantener la carne fresca se requiere, además de métodos muy rigurosos, una excelente higiene.

 

En México, muchas veces consumimos músculo y no carne porque el animal, una vez muerto, no se somete a todos los procedimientos de maduración a los cuales debería; por lo que la consistencia es dura cuando comemos músculo en lugar de carne, dijo el entrevistado.

 

Resultados del macroproyecto

 

A decir del doctor Braña Varela, nuestro país carece de una cultura en ciencias de la carne y en general ignoramos aspectos importantes sobre el manejo, cuidado y preparación de este alimento. De ahí que esta investigación derivara en más de 100 publicaciones que difunden un amplio conocimiento acerca de este tema.

 

“Uno de los principales resultados consistió en la creación de cartas o patrones de color que describen las diversas carnes y permiten una comercialización efectiva y honesta entre diferentes actores de la cadena de producción y consumo. Esto es importante porque así la carne se puede negociar dentro de determinados rangos de color y servir como guía tanto para estudiantes como para consumidores”, comentó.

 

Además, se impartieron más de 100 conferencias sobre el tema, 16 cursos, diplomados de los que se han titulado siete generaciones, médicos de rastros incluidos; se escribieron más de 30 resúmenes, además de 20 manuales y libros.

 

“Aun cuando la industria de la carne en nuestro país es de gran importancia, el nivel tecnológico y el grado de conocimiento varía mucho entre los participantes de esta actividad. De manera que hay productores con un nivel técnico similar al que pueden tener en Estados Unidos o Europa y, al mismo tiempo, gente con nulo conocimiento sobre la ciencia de la carne, su inocuidad y la calidad de los productos”, aseveró el investigador.

 

Por lo anterior, toda la información que se concentró pretende cuando menos estandarizar los conocimientos más esenciales a diferentes niveles.

 

Manuales INIFAP en calidad de carne

 

Entre los manuales que se generaron con esta investigación, algunos se dirigen a las amas de casa o jefes de familia; otros a los carniceros, técnicos, operadores de rastros, porcicultores, transportistas, productores, comerciantes; es decir, se consideró a todos los diferentes agentes de la cadena de producción.

 

Resultante de los análisis que se realizaron, se abordan una serie de mitos, que aunque extintos en el mundo hace 30 o 40 años, permanecen vigentes en México y en algunos países de América Latina, comentó el doctor Braña Varela.

 

Por ejemplo, dijo, algunas personas tienen la creencia de que al comprar la carne de cerdo esta debe ser blanca o pálida, cuando en realidad esa es la peor porque debe ser rosa o roja. Si es blanca significa que está mal procesada, tuvo una mala refrigeración o el animal sufrió mucho, señaló el investigador.

 

Lo mismo ocurre con el pollo, cuando durante su manejo o antes de la matanza las aves se someten a estrés o no son enfriadas adecuadamente, su calidad merma.

 

Las carnes crudas de color pálido o grisáceo, muy suaves y exudativas (es decir, que pierden mucha agua) tienen el mismo valor nutritivo que una carne fresca o normal. Sin embargo, cuando se cocinan son secas, duras y de sabor insípido, comentó el entrevistado.

 

En dichos manuales del INIFAP también se aborda el impacto positivo que tiene en la salud el consumo de diferentes tipos de carne y sus grasas (ave, cerdo, res, borrego, cabra); así como la relevancia de la ingesta de carnes rojas en una dieta saludable, entre otros temas de interés para el consumidor como la clasificación y distinción de la calidad de productos cárnicos en función de su color y el tiempo de vida en el anaquel.

 

Asimismo, se hicieron trabajos que compararon diferentes métodos de captura para la venta de animales, con el propósito de mostrarle a los productores la repercusión económica tan grande que se tiene en la calidad de productos finales, y que muchas veces por querer ahorrar recursos en mano de obra acaban por perder más dinero en la calidad de sus productos.

 

El proyecto continúa

 

Debido a la participación del doctor Braña Varela en más de 15 foros internacionales, donde le solicitaron los manuales del INIFAP, estos ya se están utilizando en países de América Latina como Colombia y Costa Rica.

 

La suma de todas estas líneas de investigación, que abarcaron de 2010 a 2014, ha sido tan intensa que se siguen manteniendo a través de estudiantes que están por graduarse y en el desarrollo de sus tesis.

 

Se crearon sinergias para estimular la investigación, el compromiso y responsabilidad en muchas áreas relacionadas con la carne, de tal suerte que numerosos alumnos se dedican a la microbiología de sistemas de corte de carnes y a la identificación de parámetros de calidad.

 

 

Colaboración de Yureli Cacho Carranza de la Agencia Informativa CONACYT
http://bit.ly/1EvcIwf

 

Somos testigos de un momento sin precedentes en la historia de la humanidad en el que un solo clic nos transporta a través de la amplia dimensión de la llamada “era de la información”. Sin embargo, la creciente popularización de los medios digitales ha conllevado igualmente implicaciones negativas donde la “desinformación” es también un elemento a tomar en cuenta cuando se navega por internet y se asumen como verdades creencias que no tienen bases científicas.

 

La alimentación es un campo plagado de mitos por la relevancia que esta tiene para la salud del ser humano. A continuación, Herlinda Soto Valdez, profesora-investigadora responsable del Laboratorio de Envases del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos explica algunos tópicos sobre el envasado de alimentos que popularmente se mueven entre la ciencia y la ficción:

 

¿EL ENVASE DE VIDRIO TIENE EFECTO EN EL SABOR DEL ALIMENTO O BEBIDA?

 

Efectivamente, los envases de vidrio son los más inertes y mantienen el contenido libre de oxígeno y substancias que migren del material. En cambio, los plásticos, aún con barrera al oxígeno, permiten pasar este gas que es responsable de oxidar y descomponer componentes del gusto y olor de la bebida o alimento. Los plásticos también pueden liberar componentes que pudieran afectar el sabor. Por otro lado, los envases metálicos, aunque son impermeables al oxígeno, contienen un recubrimiento interno a base de resinas epóxicas u orgánicas que pueden liberar compuestos que afectan el sabor.

 

¿EL AGUA EMBOTELLADA ES DAÑINA CUANDO SE EXPONE AL SOL?

 

El incremento en la temperatura de una bebida o agua envasada incrementa la migración de componentes del plástico. Sin embargo, el PET es uno de los materiales que presenta niveles de migración más bajos. Existe una leyenda urbana relacionada con la migración de bisfenol A, un compuesto utilizado para producir policarbonato. En el mercado mexicano existen garrafones de policarbonato que podrían liberar bisfenol A y lo hacen en bajas concentraciones. Pero hay que aclarar que las botellas de PET no liberan bisfenol A. Las tapas si pueden liberar compuestos que le dan sabor y olor a “plástico” al agua.

 

¿LOS ALIMENTOS SE DESCOMPONEN MÁS RÁPIDO SI SE DEJAN EN LA LATA UNA VEZ ABIERTA ESTA?

 

La recomendación de no dejar alimentos en las latas una vez abiertas viene de décadas pasadas, cuando se utilizaba soldadura de plomo en la fabricación de latas de acero u hojalata. Actualmente, debido a la toxicidad de este metal pesado, la soldadura de plomo ya no se utiliza, se ha sustituido por soldadura eléctrica. Por otro lado, las latas de aluminio no requieren ningún tipo de soldadura. No obstante, la recomendación es guardar los alimentos en un recipiente tapado para evitar cualquier contaminación externa.

 

¿PUEDE SER PERJUDICIAL CONSUMIR ALIMENTOS DE UNA LATA ABOLLADA?

 

En efecto, las latas están conformadas por varias capas de materiales metálicos y recubrimientos orgánicos en su interior. Una lata que ha sido golpeada puede haber sufrido rompimiento de las capas internas por lo que pierde su capacidad para proteger y conservar al alimento. Es más recomendable no comprarla y no consumirla.

 

¿HAY RIESGO DE CONTRAER LEPTOSPIROSIS POR NO DESINFECTAR LAS LATAS ANTES DE CONSUMIR EL ALIMENTO QUE CONTIENE?

 

La leptospira es una bacteria presente en la orina de roedores y otros animales. Esta bacteria puede transmitirse al ser humano por contacto directo con la orina. Actualmente no existen estudios que prueben que la bacteria sobreviva en la superficie externa de una lata que estuvo en contacto con orina de roedores. Es más probable que una persona adquiera la enfermedad al estar en contacto con agua contaminada en caso de inundaciones. Independientemente de esta enfermedad, es recomendable lavar las latas para evitar cualquier clase de contaminación.

 

¿CUÁNTO TIEMPO DESPUÉS DE LA FECHA DE CADUCIDAD ES SEGURO CONSUMIR UN ALIMENTO ENVASADO?

 

La fecha de caducidad de un alimento indica que su vida de anaquel ha terminado. En el caso de alimentos perecederos (con vida de anaquel de catorce días o menos) es un riesgo consumir uno que ya esté caduco, ya que su principal causa de deterioro es el desarrollo de microorganismos. En el caso de alimentos semiperecederos (con vida de anaquel de aproximadamente seis meses) puede haber un margen de seguridad de unas semanas, pero es mejor no correr el riesgo.

 

En el caso de alimentos estables, como los enlatados o deshidratados (con vida de anaquel mayor a seis meses hasta aproximadamente dos años) su principal causa de deterioro no es el crecimiento microbiano, sino otras como rancidez, cambios en el sabor, color, etc. Estos pueden tener un margen de seguridad de pocos meses, pero seguramente el alimento no tendrá la calidad organoléptica esperada por el consumidor.

 

En este tema es importante aclarar que si bien las empresas productoras de alimentos dan un margen de seguridad a los alimentos enlatados, estos se han reducido para evitar el desperdicio de alimentos. Esto se ha discutido en países de la Unión Europea y aplica para todos en cuestiones de seguridad alimentaria; es decir, el no desperdiciar alimentos para que estos lleguen a toda la población que los necesita.

 

¿LOS ALIMENTOS ENLATADOS SON MENOS NUTRITIVOS QUE LOS ALIMENTOS FRESCOS?

 

Los tratamientos térmicos a que se someten los alimentos para que se mantengan estables por largos períodos pueden degradar vitaminas y otros compuestos importantes para tener una buena nutrición. Pero hay que analizar cada caso porque hay alimentos enriquecidos o fortificados con vitaminas y minerales. Definitivamente los alimentos frescos y recién cocinados son mejores, pero los enlatados nos facilitan el consumo de alimentos que no son de temporada.

 

 

 

Como parte de sus esfuerzos por acercar la ciencia a la niñez y a la juventud hermosillenses, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en coordinación con la Academia Mexicana de Ciencias Sección Noroeste (AMC) y la Universidad de Sonora (UNISON), realizarán la nueva edición del programa “Sábados en la Ciencia”.

 

En este ocasión, los niños y jóvenes asistentes tendrán la oportunidad de descubrir los secretos y las maravillas que esconde el universo, en la charla “Mirando a las estrellas”, la cual será impartida por Jesús Galindo Trejo, quien es especialista en arqueoastronomía del México prehispánico.

 

Galindo Trejo es investigador titular en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y dentro de sus estudios realiza la llamada “astronomía cultural” , la cual trata de la influencia y participación de la astronomía en el desarrollo de las culturas antiguas y presentes.

 

También ha realizado investigación arqueoastronómica en Malinalco, en el Templo Mayor de Tenochtitlán,  en Teotihuacán,  en Oaxaca, en la Huaxteca, en Baja California  y en algunos sitios de la región Maya.

 

La cita es el próximo sábado 11 de abril en el Centro de las Artes de la Universidad de Sonora, ubicado en la Rosales y Luis Donaldo Colosio. El encuentro dará inicio en punto de las 11:00 horas. Es importante que los interesados reserven su lugar gratuitamente al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., pues el cupo es limitado.

 

 

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