Notas

 

¿No fue la domesticación del trigo lo que hizo prosperar a la humanidad en el periodo Neolítico hace doce mil años? Sí, así es, debido a que este cereal es una excelente fuente de energía. ¿Entonces, por qué su consumo se ha convertido en una amenaza a la salud de algunas personas? Esto se debe al gluten, como se denomina a la mezcla de las proteínas del trigo, que los humanos no digerimos bien.

 

Dicho de cierta manera, ahora estamos “pagando el pato” de este desarrollo tecnológico del Neolítico para domesticar al trigo. En ese periodo, el sistema inmune humano tuvo que adaptarse a un cambio de alimentación muy fuerte; pasó del consumo de frutos, tubérculos y, a veces, carne (de los cazadores recolectores de la Edad de Piedra), al consumo de trigo con diferente clase de proteínas. Cuando dicha adaptación falla, se dan respuestas inmunes anómalas.

 

Esas respuestas ocasionan alergias e intolerancias a las proteínas del trigo reconocidas desde hace años; la que abordaremos en este artículo es una intolerancia: la enfermedad celiaca o celiaquía. La prevalencia de esta enfermedad ha aumentado al doble e incluso al triple en los últimos veinte años en algunos países en donde se le da seguimiento después del diagnóstico. 

 

La enfermedad celiaca es una enfermedad autoinmune; se puede tratar y controlar, pero no curar. En su forma clásica se desencadena en niños menores de tres años, con diarreas, dolor e inflamación abdominal; también se asocia con retardo del crecimiento. Además, se puede perder la tolerancia al gluten del trigo en la edad adulta; es decir, los adultos podemos desarrollar enfermedad celiaca en cualquier momento, si tenemos la predisposición genética y nos exponemos a los factores ambientales que la inducen.

 

¿Cómo saber si se padece de enfermedad celiaca? 

 

Si se manifiestan los síntomas antes mencionados en los niños o hay anemia u osteopenia sin razón aparente en jóvenes o adultos, se debe acudir al gastroenterólogo. Este especialista ordenará análisis de sangre en la búsqueda de anticuerpos específicos; es posible que también indique un análisis genético y, seguramente, sugerirá una endoscopia para tomar una biopsia intestinal y analizarla. De acuerdo a los resultados, recomendará una dieta libre de gluten.

 

¿Qué alimentos se deben evitar si se es intolerante al gluten? 

 

Obviamente, no se deben consumir los productos derivados del trigo disponibles en el mercado, como tortillas, pan, pasteles, pizzas, galletas, donas, sopas y pastas, ya que, con seguridad, contienen gluten. Además, podrían contener gluten los productos envasados, enlatados o empaquetados, como salchichas, jamones, embutidos, queso fundido y amarillo, helados, patés y granola; si se padece celiaquía, lo mejor es no consumirlos.

 

Entonces, ¿qué puede comer un paciente celiaco?

 

Desde luego, un celiaco puede consumir los alimentos que se comercializan etiquetados como libres de gluten; el problema es su precio tan alto. Pueden costar de cinco a diez veces más que los productos convencionales con gluten. 

 

Sin embargo, no todo es tan malo como parece. Podemos deleitar nuestro paladar con exquisitos alimentos naturalmente libres de gluten como frutas y verduras frescas, arroz, maíz, leche, queso y mantequilla. Si le preocupa el consumo de carnes, le parecerá una excelente noticia saber que estas tampoco tienen gluten. Su dieta puede ser complementada también con frijol, lentejas, garbanzos, frutos secos, azúcar, miel y aceites vegetales.

 

En general, solo 1% de las personas de cualquier población padece enfermedad celiaca; así que las probabilidades están de su lado. En todo caso, si tiene dudas y no quiere pagar médicos ni exámenes de laboratorio, lo más recomendable es dejar de comer alimentos industrializados, no tomar refrescos ni consumir “comida rápida”. 

 

El consumo de alimentos preparados en casa es uno de los pasos más importantes hacia una transformación de nuestro estilo de vida. Así, podrá comer un pan o una tortilla de vez en cuando y hasta una deliciosa rebanada de pastel, sin problemas. ¡El único daño que podrá hacerle el gluten que contienen estos alimentos es engordarlo! ¡Buen provecho!

 

 

 

“La naturaleza es sabia” dice un refrán muy conocido, y los mecanismos que las plantas poseen para crecer y reproducirse no necesitan de la ayuda humana; de hecho, probablemente, cualquier ecosistema sería más sano sin la intervención de las personas. 

 

Sin embargo, si usted disfruta del cuidado y mantenimiento de un jardín en casa, el investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Aldo Gutiérrez Saldaña, le comparte algunos consejos basados en la ciencia para aclarar dudas comunes en esta práctica.

 

¿Debemos regar las plantas de día o de noche?

 

Para el aprovechamiento del agua es recomendable que el riego se realice cuando la temperatura del ambiente es más fresca, durante la tarde noche o en las primeras horas del día, pues es cuando la planta tiene mayor actividad, lo que le permite aprovechar mejor los recursos. Además, se busca evitar que los rayos directos del sol produzcan la evaporación del líquido y que esto dañe las hojas de las plantas.

 

¿Todo desperdicio orgánico sólido o líquido beneficia a las plantas?

 

Existe la creencia de que cualquier residuo orgánico puede servir de abono para las plantas y que esto va a beneficiar su crecimiento, sin embargo, debemos considerar que no todos los desechos son aptos para usarse directamente, puesto que primero deben cumplir con su correcto proceso de descomposición. 

 

Tal es el caso de los restos de vegetales, que si son arrojados a la tierra directamente en grandes cantidades pueden emitir compuestos (ácidos y gases) dañinos para nuestras plantas, por lo que si se desea utilizarlos como fertilizante, lo adecuado es hacer una composta y posteriormente nutrir el suelo con esta.

 

Con respecto a las sobras de carne, estas no deben incorporarse a la tierra como sustento porque atraerá fauna nociva como insectos o animales rastreros.

 

¿Cómo saber con qué frecuencia se debe regar una planta?

 

Por lo general, las plantas que naturalmente están adaptadas para resistir una gran exposición al sol requieren ser regadas con menor frecuencia que aquellas que están condicionadas para vivir bajo la sombra o al interior del hogar. 

 

Una forma de notar si les hace falta humedad es revisar la capa superficial (2 o 3 centímetros) de la tierra, ya que esta no debe encontrarse muy seca. También, se debe prestar atención a sus hojas, porque cuando estas se ven decaídas o pierden coloración, son indicios de que pueden requerir ser hidratadas.

 

Para la vegetación que se encuentra en exteriores se recomienda repetir la irrigación tres a cuatro veces por semana, mientras que para la flora que se encuentra en espacios con luz moderada es favorable procurar que mantengan una humedad constante, siempre y cuando no se estanque, para que sus raíces puedan oxigenarse.

 

En el caso de los jardines con plantas desérticas se debe alargar la frecuencia de la irrigación, pues se trata de especies que se han adaptado para subsistir en climas adversos y el exceso de humedad les resulta perjudicial.

 

¿Cuál es la técnica correcta de poda?

 

Cuando se busca darle una forma estética a nuestros árboles y plantas, la técnica que nos ayuda a decidir cuáles son los brazos que debemos retirar consiste en elegir aquellos que van dirigiendo su crecimiento hacia abajo, y realizar un corte cerca del tronco que le da origen, lo cual ayudará a su pronta recuperación.

 

La época más adecuada para realizar la poda es durante los cambios de estación, preferentemente en octubre o abril, ya que así se propicia la recuperación de la planta. Otra recomendación para moldear su desarrollo es el uso de “guías”, las cuales son de gran utilidad para mantener nuestra vegetación de forma erguida. 

 

¿Cómo debo fumigarlas?

 

Un problema común se da cuando las plantas son atacadas por plagas que dañan sus hojas, o que incluso pueden llevarlas a la muerte, por lo que es necesario ver el horario de actividad de estos organismos para rociar en ese momento el fumigante y con ello se logrará que el efecto de esta sustancia tenga mejores resultados. De igual manera, se recomienda siempre seguir las instrucciones de uso del fabricante. También, podemos incluir algún tratamiento casero (agua jabonosa con vinagre, café, extracto de ajo, etc.) o algunas plantas que liberen repelentes de manera natural (caléndula, citronela, menta, romero, albahaca, agérato, etc.).

 

 

El pasado lunes se colocó la primera piedra del Centro de Investigación y Desarrollo en Agrobiotecnología Alimentaria, proyecto en el que participa el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), y que estará ubicado en la denominada “Ciudad del Conocimiento y la Cultura”, en Pachuca, Hidalgo.

 

El nuevo centro potenciará las actividades primarias de la región a través de tecnologías postcosecha y el fortalecimiento de cadenas productivas, diseñará políticas públicas en pro de sistemas productivos agrícolas sustentables y pondrá énfasis en la vinculación y transferencia de tecnología a las pequeñas y medianas empresas del estado de Hidalgo.

 

Además, impulsará proyectos productivos factibles a partir del conocimiento de los sistemas agrícolas y alimentarios de las pequeñas unidades de producción campesina. “Queremos tener una amplia vinculación y generar una simbiosis con el entorno para hacer partícipe a toda la comunidad de las actividades que se lleven a cabo en esta institución”, señaló Enrique Cabrero Mendoza, Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), durante la ceremonia. 

 

Con el objetivo de conjugar talentos y complementar instituciones y disciplinas, además del CIAD, en este proyecto también participa el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ).

 

 “El Conacyt tiene como meta consolidar las alianzas estratégicas dentro del Sistema de Centros Públicos para abordar de manera articulada los problemas regionales y ofrecer soluciones”, recordó Cabrero Mendoza, quien apuntó que a través de los fondos mixtos, el Consejo y el Gobierno del Estado de Hidalgo aportaron 100 millones de pesos al proyecto. 

 

Posteriormente a este encuentro, Pablo Wong González, Director General del CIAD, comentó que para la institución que él encabeza, la participación en este proyecto representa el fortalecimiento de la presencia del Centro en otras regiones del territorio nacional, contribuyendo a la transferencia de sistemas de conocimiento que aceleren la competitividad económica, el desarrollo social equitativo y la sustentabilidad de los sistemas agroalimentarios. Asimismo, a través de esta alianza estratégica con el CIATEJ se apoya la política del Conacyt en la conformación de Consorcios de Investigación que potencien las capacidades regionales de ciencia, tecnología e innovación en México.

 

A la ceremonia también asistieron José Francisco Olvera Ruiz, Gobernador Constitucional del Estado de Hidalgo; José Pablo Maauad, Secretario de Desarrollo Económico, y José Alonso Huerta, Director General del Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo. 

 

 

 

Terminaron las vacaciones, pero la diversión apenas comienza, porque en abril, “el mes del niño”, llega la nueva edición del programa de divulgación científica preferido por la niñez y juventud hermosillense: Sábados en la Ciencia.

 

En esta ocasión, el taller organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison) y La Burbuja, Museo del Niño, será impartido por el astrónomo Julio César Saucedo Morales, profesor investigador de la máxima casa de estudios de Sonora, quien brindará una charla acerca de los meteoritos y otros objetos fascinantes que conforman el universo que conocemos.

 

Como parte de las actividades recreativas de dicho taller, quienes asistan tendrán la oportunidad de conocer y tocar “en vivo y a todo color” meteoritos de verdad. Además, realizarán experimentos a través de los cuales se simulará el impacto de rocas espaciales contra nuestro planeta.

 

El evento se celebrará en el planetario itinerante Explora Unison, que se ha habilitado para el público en general en la Sala Interactiva de Ciencias del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora. 

 

La cita es el sábado 9 de abril a las 10:00 horas, y es importante que quien desee acudir al evento reserve su lugar al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., pues el cupo es limitado. La dirección es boulevard Luis Encinas y Rosales s/n, colonia Centro. Para mayor información puede comunicarse al teléfono (662) 289 2400 extensión 505.

 

Sábados en la Ciencia es un programa dirigido a niños y niñas menores de once años de edad, que se realiza mensualmente y que no tiene costo de acceso para el público. Si desea obtener más información, consulte su página Facebook.com/sabadosenlaciencianoroeste.

 

Vivimos rodeados de publicidad comercial en la que se destaca la presencia de probióticos en ciertos alimentos, particularmente en productos lácteos como el yogur. Pero ¿qué son los probióticos y cuáles son los beneficios de incluirlos en la alimentación? Alfonso García Galaz, profesor investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos ayuda a entender esta interrogante.

 

Los probióticos son microorganismos vivos que aportan beneficios a quien los consume, entre los que se pueden mencionar la prevención de diarreas, la reducción de los niveles plasmáticos de colesterol, la estimulación del sistema inmunológico, etcétera. Estos son diferentes de los prebióticos, ya que estos últimos no son microorganismos, sino sustancias que pueden ser utilizadas por los probióticos para estimular su desarrollo dentro del huésped. 

 

Existen numerosos beneficios reportados por el consumo de probióticos, y aunque existe información controversial acerca de la utilidad de los mismos y la ausencia de los beneficios esperados cuando el consumidor los ingiere, también hay numerosas causas que pueden explicar esa falta de resultados benéficos. 

 

Las evidencias científicas

Los probióticos, por lo común, son bacterias ácido lácticas que atienden al principio de regionalidad; es decir, sus efectos se presentan solo cuando son utilizados en las mismas regiones donde son aislados. De tal manera, deben ser capaces de soportar el tránsito gastrointestinal para poder llegar vivos al intestino delgado, que es en donde ejercen sus beneficios.

 

Se ha reportado que algunos probióticos son utilizados en granjas, y entre los efectos benéficos observados se ha documentado el aumento de peso en los animales que los consumen, debido a la ausencia de cuadros diarreicos. Además, se ha comprobado que esta ganancia ha sido en masa muscular y no en materia grasa.

 

Existen estudios que han propuesto que el consumo excesivo de probióticos en humanos se correlaciona con una disminución del ritmo metabólico y, por ende, en la acumulación de energía y aumento de peso. Aunque no se pueden descartar, estas investigaciones son más escasas y no aportan tantas evidencias, en comparación con los numerosos estudios en los que se plantea el efecto benéfico de los probióticos en la salud humana.

 

Su relación con la obesidad

La obesidad es un trastorno multifactorial que es difícil asociar con el consumo de un solo tipo de alimento, por lo que no existen elementos científicos suficientes para aseverar que la ingesta excesiva de probióticos se asocia con dicho trastorno. 

 

Existen estudios que han propuesto que la presencia del probiótico Lactobacillus plantarum puede correlacionarse con una disminución del peso corporal. Sin embargo, es necesario que se generen más estudios para correlacionar plenamente el consumo de probióticos con la obesidad. 

 

La ingesta debe ser personalizada

Las dosis recomendadas para la ingesta de probióticos pueden ser variables, pero el consumo diario de uno a cien millones de estos microorganismos ha demostrado beneficios en el mediano plazo, lo cual es equivalente a comer 250 ml de yogur probiótico diariamente. Esto no implica que un consumo por encima de estas dosis sea perjudicial para el organismo, sino simplemente no se han observado más beneficios de los ya reportados. 

 

La flora intestinal o microbiota es una población activa que se modera constantemente dependiendo de la ingesta diaria, por eso es importante que el consumo de probióticos sea continuo. Además, como los probióticos no son un medicamento sino un complemento alimenticio, no se pueden establecer dosis generales para la población; en todo caso, deben ser recomendaciones personalizadas, dependiendo de factores como la edad, exposición a medicamentos, etcétera. 

 

Los alimentos fermentados son una fuente rica de probióticos: leches fermentadas, yogur, quesos y otros productos lácteos, así como formulaciones que indican claramente la presencia de probióticos, son una fuente adecuada para el consumo de los mismos. 

 

El pasado martes el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) recibió la visita de Jorge González Sánchez, investigador y coordinador del programa Epistemología y Cibercultur@, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ofreció una conferencia para la planta académica del CIAD.

 

Con el tema “Epistemología genética e investigación interdisciplinaria: la alimentación como complejo alimentario”, González Sánchez explicó a la audiencia el origen de la epistemología genética, partiendo del trabajo de Jean Piaget, psicólogo y biólogo suizo considerado el padre fundador de esta teoría del desarrollo del conocimiento.

 

Como una síntesis de su disertación, el expositor manifestó que la epistemología es el estudio de cómo pasar de un estado de menor conocimiento a uno de mayor conocimiento. De tal manera, insistió en que al ser esto una estrategia de adaptación natural en el ser humano, el conocimiento debe estudiarse biológica, psicológica y socialmente.

 

 “Conocer es actuar para diferenciar, relacionar y, entonces, integrar los diferentes elementos que estructuran una determinada realidad. En cierto sentido, toda disciplina alcanza el grado de ciencia cuando a través de sus teorías son capaces de representar procesos cognitivos”, indicó González Sánchez para enfatizar cómo la epistemología significa una plataforma común para la interdisciplinariedad científica.

 

El catedrático de la UNAM subrayó que la epistemología permite que las diferentes disciplinas científicas puedan interactuar con base en la premisa de que todas comparten los mismos mecanismos de generación del conocimiento; sin embargo, para esto es necesaria la construcción de un marco conceptual y metodológico común entre las distintas áreas de especialización involucradas en un proyecto de investigación.

 

Por último, el ponente compartió algunos detalles metodológicos sobre el actual proyecto de investigación interdisciplinario del cual forma parte, el cual aborda la alimentación como un complejo alimentario. Además, invitó a los asistentes al taller “Construcción de objetos de estudio: el reto unidisciplinario-multidisciplinario-interdisciplinario-transdisciplinario”, que impartirá en las instalaciones del CIAD en Hermosillo, Sonora, del 30 de marzo al 1 de abril del presente.

 

Quien desee saber más sobre la trayectoria profesional del Dr. Jorge González Sánchez, dé clic aquí

 

 

La fuente de la eterna juventud de las frutas podría estar en la cutícula, una delgada capa protectora que se encuentra en la superficie más externa, cuyo mecanismo molecular de biosíntesis está siendo estudiado por científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) unidad Hermosillo.

 

A través del proyecto Elucidación del mecanismo molecular de biosíntesis de cutícula utilizando como modelo frutas tropicales, los investigadores analizan qué genes intervienen para que la cutícula permanezca en estado funcional, permitiendo que las frutas —una vez cosechadas— se conserven por mayor tiempo.

 

Esta investigación, a cargo del doctor Martín Ernesto Tiznado Hernández, es financiada por la Convocatoria de Investigación en Fronteras de la Ciencia 2015 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y contempla analizar el material genético de la guanábana, la papaya y la pitahaya para hacer alteraciones que permitan aumentar la vida poscosecha.

 

De acuerdo con el artículo "Composición, fisiología y biosíntesis de la cutícula en plantas", elaborado por el mismo Tiznado Hernández y otros colegas del CIAD, la cutícula tiene funciones importantes en la vida de anaquel de los productos, pues evita la acumulación de agua y partículas de polvo con el fin de mantener limpia y seca la superficie de las plantas o frutos. Además tiene un papel termorregulador en las interacciones de las plantas con el ambiente y las protege contra los rayos ultravioleta.

 

La cutícula participa en las interacciones planta-insecto y ayuda a evitar la proliferación de microbios patógenos, también activa el mecanismo de defensa.

 

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, el investigador refiere que el proyecto que está arrancando busca desarrollar protocolos y diseñar una estrategia que les permita modificar la cutícula de la fruta. Para ello analizarán los genes, especialmente los factores de transcripción, debido a que son los controladores maestros de muchos procesos.

 

“Queremos aumentar la vida de anaquel porque se puede tener una fruta fresca durante un periodo de tiempo más largo. Probablemente en la cutícula está la señal para iniciar la maduración del fruto. Por mucho tiempo se ha pensado que el etileno es el factor que inicia la maduración, pero ahora estamos en la búsqueda de otras señales”, dice.

 

Mayor rendimiento y más larga vida de anaquel

 

México es el principal productor de guanábana en el mundo con una cosecha superior a las 19 mil toneladas anuales, según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Es el principal exportador mundial de papaya, pues en 2014 envió 121 mil toneladas a Estados Unidos generando una derrama económica de más de 580 millones de dólares, de acuerdo con la organización Propapaya. En tanto, en el territorio se cultivan alrededor de dos mil hectáreas de pitahaya, de las cuales se obtiene una producción de casi siete mil toneladas.

 

Estas y otras frutas podrían abrirse más camino dentro y fuera del país a través de la creación de variedades con periodos poscosecha más prolongados, que permitan su traslado a otras latitudes y su comercialización en buen estado.

 

En entrevista, el doctor por la Universidad Purdue, en Estados Unidos, refiere que su colega, el doctor Reginaldo Báez, sembró en él la inquietud por estudiar las propiedades de la cutícula, y al realizar una revisión de los genes que participan en su biosíntesis y conocer un mutante de tomate con una larga vida de anaquel, concluyó que el doctor Báez muy probablemente tenía razón al considerar la cutícula de las frutas como un componente clave en el fenómeno de maduración de frutos.

 

A la fecha, ha realizado el transcriptoma de la epidermis de mango usando tecnologías modernas de secuenciación masiva, que ha permitido generar importante información sobre los genes que participan en la síntesis de su cutícula, en tanto que ha seguido de cerca el trabajo del doctor Jocelyn K. C. Rose, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, que ha centrado su investigación en estudiar la participación de diversos genes en la biosíntesis de la cutícula de diversas frutas.

 

A la par contemplan analizar el transcriptoma de aguacate que fue construido en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), en Irapuato. Estos trabajos previos sobre los genes que participan en biosíntesis de la cutícula servirán para la presente investigación.

 

 "Lo que queremos analizar es si existe un mecanismo molecular común de biosíntesis de cutícula en las diversas frutas. Una vez identificado el mecanismo, tendremos la posibilidad de realizar modificaciones mediante herramientas modernas de alteración genética en diversos factores de transcripción y estudiar qué sucede en el fenotipo de las frutas", indica.

 

 Miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el doctor Tiznado Hernández comenta que además del análisis genético también estudian los cambios que ocurran en los componentes de la cutícula durante la poscosecha del fruto.

 

Este trabajo de largo aliento consta de tres etapas. En la primera se realizará el transcriptoma y se analizarán los cambios en los componentes cuticulares de guanábana; mientras que en la segunda y tercera etapas se realizará lo mismo para la pitahaya y la papaya. Cada una se llevará a cabo en un tiempo estimado de dos años de ejecución.

 

El doctor Martín Ernesto Tiznado Hernández explica que han integrado un sólido equipo de trabajo integrado por el doctor Reginaldo Báez, investigador del CIAD que ha realizado trabajos analizando cutícula de tres variedades de mango y además es experto en poscosecha; el profesor Jocelyn K. C. Rose, de la Universidad de Cornell que ha trabajado con la cutícula del tomate y que tiene acceso a instalaciones para realizar el transcriptoma de las frutas; en tanto que la parte de informática estará a cargo del doctor Miguel Ángel Hernández Oñate, investigador comisionado en CIAD a través del programa de Cátedras Patrimoniales del Conacyt; mientras que el propio doctor Tiznado Hernández está a cargo de los experimentos con herramientas derivadas del ADN recombinante.

 

También participarán en el proyecto el maestro Ángel Javier Ojeda, que posee experiencia en almacenamiento y análisis de calidad de frutos durante poscosecha, y el doctor Julio Tafolla, que realizará una estancia posdoctoral apoyando con sus conocimientos en análisis morfológico de cutícula y creación de genotecas para la plataforma Illumina.

 

Personal del Laboratorio de Fisiología, Bioquímica y Biología Molecular de Plantas

 

Por Ana Luisa Guerrero

Agencia Informativa Conacyt

 

Miguel Ángel Angulo Escalante, profesor Investigador de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), forma parte del proyecto Clúster Bioturbusina, donde aportará su experiencia en la generación de biomasa a partir de los estudios que ha realizado en plantas de la especie Jatropha.

 

Recientemente, a través del Fondo Sectorial CONACYT-SENER-Sustentabilidad Energética, que apoya la conformación de Centros Mexicanos de Innovación en Energía, se aprobó el Clúster Bioturbosina, con un presupuesto de más de 380 millones de pesos, que incluyen poco más de 9 millones de pesos de apoyo para el CIAD.

 

El Clúster está conformado por ocho Centros Públicos de Investigación, dos institutos de investigación nacionales y dos más extranjeros, además de una empresa pública y tres empresas privadas.

 

Como punto de partida de este proyecto, el pasado 24 de febrero se realizó la firma del memorando de entendimiento para el desarrollo de bioturbosina en México, entre el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), responsable técnico del clúster; Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), como proveedor de combustible a las aerolíneas, y las empresas de aviación Aeroméxico y Boeing, consumidoras del biocombustible.

 

La era de la transición

La transición energética en México está en proceso, y para que esto sea tangible se deben incorporar, lo antes posible, fuentes no fósiles para la generación de electricidad y biocombustibles como bioalcoholes, biodiesel, biocombustibles sólidos, bioturbosina y biogás; estos son obtenidos de la biomasa y forman parte de este proyecto. La bioturbosina se obtiene a partir de la lignocelulosa, previamente transformada en bioalcohol, o directamente de los aceites.

 

Como parte de los productos entregables del proyecto, el CIAD desarrollará los paquetes tecnológicos para la producción de la biomasa a partir de dos especies del género de Jatropha. La biomasa será transformada en bioalcohol y bioturbosina y, finalmente, llevada al mercado de la aviación.

 

Dicha alianza está sólidamente conformada para la formación de capacidades y recursos humanos, así como para la vinculación y la consolidación de la triple hélice: científico-tecnológico-empresarial, hacia una visión estratégica y prospectiva de la producción de bioturbosina en México; esto planteado por la Secretaría de Energía.

 

El plan de vuelo está en marcha y solo queda mover al Clúster hacia la generación de combustibles renovables que ayuden a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

La mayoría de los alimentos naturales como frutas, verduras y leguminosas, si los consumimos en las condiciones y cantidades adecuadas, son benéficos para nuestra salud. Sin embargo, en situaciones excepcionales estos pueden ser perjudiciales, según explica Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Almendras

Existe información sobre la ingesta de ciertos productos, incluidos algunos de origen vegetal, respecto a su nocividad. Un ejemplo de esto es el consumo de almendras. Se cree que comer en exceso estos frutos secos es malo, debido a un compuesto que poseen (amigdalina) que puede convertirse en perjudicial (cianuro). Sin embargo, este solo se encuentra cuando la almendra está verde o es de una variedad no comestible que puede llegar a mezclarse y confundirse. Si nota un sabor amargo en la semilla, lo más recomendable es evitar consumir esa porción.

 

Brócoli

Otro caso que se menciona es el de las crucíferas, entre las que se incluyen la coliflor, coles, brócoli, etcétera. El brócoli es un alimento al que se le atribuyen ciertas propiedades antioxidantes, anticancerígenas, así como coadyuvante en la reducción del colesterol en la sangre. No obstante, existe una contraindicación para su consumo en personas que padecen de la tiroides, ya que posee compuestos que interfieren con la producción de hormonas de esta importante glándula. Por ello, para quienes padecen de hipotiroidismo, es recomendable evitar su consumo en grandes cantidades o, bien, cocerlo lo suficiente para eliminar la mayor parte del compuesto que influye en la tiroides.

 

Papas

Las papas son otro alimento con el que se debe tener cuidado en las condiciones en las que se consume. Cuando esta presenta una coloración verdosa o tiene brotes debe evitarse su consumo, ya que en dicho estado está presente una sustancia tóxica (solanina) que puede ocasionar desde problemas gastrointestinales leves (vómito, diarrea, etcétera) hasta trastornos graves en el ser humano.

 

Zanahorias

Las zanahorias tampoco se escapan. Se sabe que consumirlas en exceso puede ocasionar carotenemia, es decir, una pigmentación naranja o amarillenta en la piel. Lo anterior se debe a que el color anaranjado de este vegetal se lo da un compuesto llamado betacaroteno, el cual al entrar en nuestro organismo se transforma en vitamina A, y cuando lo consumimos en grandes cantidades el cuerpo no es capaz de transformarlo completamente y se deposita bajo la piel. Aunque estos efectos secundarios no son de riesgo, si pueden ser molestos estéticamente.

 

Frijoles

Los frijoles son el acompañamiento por excelencia en la mesa de todo hogar mexicano, y si bien su consumo en grandes cantidades no pone en riesgo nuestra salud, sus efectos pueden resultar molestos o vergonzosos. Estos, al igual que algunas otras leguminosas, poseen en su cáscara un azúcar denominada rafinosa que resulta de difícil digestión.

 

Las bacterias que se encuentran en la parte final del intestino convierten la rafinosa en carbohidratos más simples y de fácil asimilación; sin embargo, este proceso de fermentación produce gases. Estos se acumulan en el intestino y causan una gran presión; por ende, parte de ellos se evacuarán en forma de flatulencia.

 

Una forma de evitar esto es poner a remojar el frijol hasta que se hidrate completamente, tirar el agua y cocerlos con agua nueva.

 

Como se mencionó en un principio, lo importante es consumir los alimentos en la cantidad y calidad adecuada para no poner en riesgo nuestra salud (y la de los demás).

 

 

“La basura de una persona es el tesoro de otra”, dice un refrán popular, y en la nueva edición de Sábados en la Ciencia, “Alimentando a la tierra”, la niñez hermosillense podrá aprender el valor del aprovechamiento de los desperdicios domésticos para la elaboración de compostas como una forma de reciclaje para el cuidado del medio ambiente.

 

En esta ocasión, el taller organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora y La Burbuja, Museo del Niño, será impartido por Jaqueline García Hernández, investigadora del CIAD y especialista en restauración de ecosistemas, quien brindará una charla acerca de la reutilización de los materiales orgánicos de nuestro hogar para que estos pueden servir como nutrientes para la tierra.

 

Como parte de las actividades recreativas, los asistentes tendrán la oportunidad de aprender a separar la basura a través de una divertida dinámica. Además, los pequeños aprenderán a elaborar una lombricomposta, un método fertilizante natural que no daña las plantas ni la tierra, en el que se utilizan diferentes tipos de lombrices vivas para elaborar un abono de excelente calidad.

 

La cita es el próximo sábado 5 de marzo a las 10:00 horas en el Centro de las Artes de la Universidad de Sonora, ubicado en Av. Rosales y Luis Donaldo Colosio. Es importante que quien desee acudir al evento reserve su lugar al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., pues el cupo es limitado. Para mayor información puede comunicarse al teléfono (662) 289 2400 extensión 505.

 

Sábados en la Ciencia es un programa dirigido a niños y niñas menores de once años de edad, y que no tiene costo de acceso para el público. Si desea obtener más información, consulte su página Facebook.com/sabadosenlaciencianoroeste.

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