El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), a través de su coordinación regional en Culiacán, apoyó los esfuerzos de la Secretaría de Economía del Gobierno del Estado de Sinaloa en la realización del webinar “Puro Sinaloa”.

Ante los diferentes retos y oportunidades en materia económica que propició la actual crisis sanitaria, el CIAD se unió a los esfuerzos del Gobierno de Sinaloa para capacitar a veinte mil emprendedores(as) y representantes de micro, pequeñas y medianas empresas, a través de doscientos talleres virtuales que se ofrecieron sobre diferentes temáticas.

María Dolores Muy Rangel, titular de la Coordinación Culiacán del CIAD, quien impartió un curso de capacitación a más de 120 empresarios(as) sobre la elaboración de la tabla nutrimental de acuerdo con la modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-051SCFI/SSA1-2010, comentó que con este tipo de alianzas se busca compartir el conocimiento a través de la socialización de la ciencia, a la vez que se refrenda el compromiso de ofrecer servicios y atención al sector productivo sinaloense para fortalecer el posicionamiento de las empresas del sector alimentos en las diferentes cadenas comerciales nacionales y extranjeras.

Agregó que, a través de esta participación, el CIAD apoya a los productores que desarrollan alimentos sinaloenses en busca de un posicionamiento comercial con productos de mejor calidad, que estén acompañados de la información nutrimental actualizada con leyendas precautorias de exceso de calorías, azúcares, grasas trans, grasas saturada y sodio, así como las diversas modificaciones que requieren los envases, de acuerdo con la nueva normativa.  

La iniciativa “Puro Sinaloa” estuvo encabezada por Javier Lizárraga Mercado, secretario de economía del gobierno de Sinaloa, y coordinada por Hilde Salgado Pauwells, subsecretaria de fomento económico, Morayma Yaseen Campomanes, subsecretaria de planeación económica y Dulce Bereniss Rodríguez López, directora del ecosistema sinaloense de emprendimiento.

Colaboración de Libia Limón Castro, enlace de vinculación de la Coordinación Regional del CIAD en Culiacán.

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha iniciado un nuevo año de actividades refrendando su compromiso con la sociedad mexicana de generar conocimiento científico y tecnológico innovador, promover su apropiación para los sectores público, social y privado y formar recursos humanos de alto nivel. 

Pablo Wong González, director general del CIAD, manifestó que este año, en el que se celebrará el 39° Aniversario de la institución, cuando el mundo entero está aprendiendo a adaptarse a la nueva normalidad y a enfrentar los retos que esta implica, el Centro redoblará los esfuerzos para continuar contribuyendo al desarrollo y al bienestar de México desde el ámbito científico y tecnológico.

Puntualizó que el personal científico especializado de la institución y la infraestructura tecnológica del Centro se encuentran listos y a la vanguardia de los desafíos de su competencia para continuar contribuyendo a atender los Programas Nacionales Estratégicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y sumándose a los esfuerzos para la contención de la pandemia de Covid-19.

Durante un mensaje bienvenida virtual dirigido a la comunidad del CIAD, Wong González agradeció el esfuerzo del personal académico y administrativo de la institución para mantener el funcionamiento del Centro a través del trabajo a distancia.

Por su parte, el titular de la Coordinación de Vinculación, Aarón González Córdova, señaló que este año habrá una serie de actividades enfocadas a promover, aún con mayor intensidad, la apropiación social de la ciencia, a través de los programas enfocados a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Asimismo, se continuarán impulsando el desarrollo de tecnología y el programa de educación continua.

Entre los primeros eventos en puerta, destacó que el CIAD organizará, junto con la Universidad de Sonora, el Diplomado Internacional “Violencias de género y prevención: formación para la intervención social”, el cual es apoyado por el Gobierno del Estado de Sonora a través del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt)

El CIAD iniciará este 2021 con 17 proyectos de grupo institucional, 26 individuales y 47 de investigación interinstitucional en temas de alimentación, nutrición, salud, desarrollo regional y recursos naturales, indicó, por su parte, Miguel Ángel Martínez Téllez, coordinador de investigación del CIAD.

Agregó que se iniciarán actividades de colaboración entre grupos de investigación del CIAD con la Universidad Panamericana y el Colegio de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de Teherán.

Además de apoyar a jóvenes tesistas de licenciatura, así como a quien desee participar en los diferentes programas de iniciación a la investigación que ofrece el Centro, este año se lanzarán las convocatorias de Maestría y Doctorado en Ciencias (febrero), así como del Doctorado en Desarrollo regional (septiembre), compartió Adriana Sañudo Barajas, coordinadora de programas académicos del CIAD.

Asimismo, añadió que se mantendrá la calidad en la enseñanza y la formación de recursos humanos de alto nivel en un entorno de educación a distancia que ha permitido el intercambio de conocimiento entre la comunidad académica. Por último, informó que se continúa con la adecuación de los procesos escolares para responder a las necesidades de la situación actual.

Si desea más información de algunos de los servicios o convocatorias, puede llamar al teléfono (662) 289 2400, escribir al correo vinculacióEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o consultar el sitio electrónico www.ciad.mx o la página de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

 

 

La carne para hamburguesas es un alimento muy completo con alto contenido de proteínas, vitaminas del complejo B y minerales como el hierro, zinc y selenio, todos ellos necesarios para el buen desarrollo y mantenimiento de nuestro organismo. Sin embargo, también contiene otros nutrimentos como grasas saturadas, colesterol y sal, cuyo consumo excesivo se ha relacionado con diversas enfermedades.

Mejorar el perfil nutricional de la carne para hamburguesas adicionando nuevos ingredientes con probado efecto positivo en la salud, es ya una necesidad en la industria cárnica y una demanda de aquellos consumidores que buscan cuidar su salud a través de la alimentación.

La incorporación de ingredientes no tradicionales puede ser una opción para disminuir el contenido de grasa saturada y sal, a la vez que estos elementos podrían incrementar sus compuestos antioxidantes y mejorar la calidad final del producto.

Precisamente este fue el proyecto de investigación en el que Carlos Antonio Montalvo Navarro se concentró como parte de su formación como maestro en ciencias en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). Bajo la dirección de su tutor académico, el profesor Martín Valenzuela Melendres, académico de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal, estudió los efectos e interacciones de la harina de linaza, pulpa de mango y ciruela deshidratada sobre la calidad de hamburguesas de res.

Ingredientes funcionales

Montalvo Navarro explicó que cada uno de los ingredientes se seleccionó estratégicamente para influir en características tecnológicas, sensoriales y nutricionales de la carne para hamburguesa. La harina de linaza, señaló, es un alimento con alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados, entre los cuales predomina el ácido α-linolénico (omega-3), y cuyo consumo disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, no se ha logrado un porcentaje de incorporación de harina de linaza mayor al 3% sin modificar características tecnológicas y sensoriales en hamburguesas.

Por otro lado, añadió, diversas investigaciones han demostrado que la incorporación de ciruela deshidratada en productos cárnicos genera una alta aceptabilidad sensorial por los consumidores, además de aportar una gran cantidad de fibra en el alimento.

Finalmente, la pulpa de mango contiene una gran cantidad de compuestos antioxidantes y antimicrobianos como mangiferina y catequinas, los cuales pueden prolongar la vida útil de la carne para hamburguesas, debido a que esta es susceptible a la oxidación lipídica durante su almacenamiento en frío. Por medio de la combinación de estos tres ingredientes, se logró incrementar dos veces la cantidad máxima de harina de linaza en hamburguesas de res sin modificar significativamente su calidad tecnológica y sensorial, agregó el joven investigador.

Beneficios para la salud

Al utilizar estos ingredientes en la formulación de la carne para hamburguesas, añadió, se pretende brindar beneficios a la salud; sin embargo, aún es necesario realizar estudios en el campo de salud y nutrición para validar su efectividad en el organismo.

Se ha demostrado que el consumo de harina de linaza disminuye la probabilidad de padecer enfermedades del corazón, como arterosclerosis o enfermedades coronarias, las cuales en parte se han atribuido al consumo de grasas saturadas presentes en carnes rojas.

Por otro lado, la pulpa de mango y ciruela deshidratada aportan una gran cantidad de antioxidantes naturales (polifenoles, ácidos orgánicos y flavonoides, entre otros) que pueden sustituir a los conservadores comerciales (BHT o BHA) adicionados en estos productos, así como reducir la cantidad de sal necesaria para su conservación.

El cambio en el perfil nutricional de este producto generó un aumento de omega-3, antioxidantes naturales y fibra, mismos que se encuentran ausentes en la carne y que pueden complementar los beneficios de su consumo.

La opinión del consumidor

Dicha fórmula fue sometida a varios estudios, donde se midió su color, pH, rendimiento de cocinado, encogimiento por cocción, perfil de textura y análisis sensorial.

La hamburguesa optimizada se percibió como más blanda y jugosa que su contraparte comercial; sin embargo, el puntaje para sabor y color fue inferior a la hamburguesa comercial. Aun así, en ambos casos se obtuvieron puntajes considerados como aceptables en la escala sensorial.

Por último, Montalvo Navarro comentó que el valor comercial de este producto aún no se ha definido, no obstante, los ingredientes son accesibles y es posible desarrollar una estrategia de producción para obtener una relación costo-beneficio apropiada para los consumidores. “Debido a que México es uno de los países con mayor tasa de obesidad en el mundo y con alta prevalencia de enfermedades cardiovasculares, es necesario brindar alternativas más saludables a la comunidad para poder hacer frente a estos problemas. Además, se deben enfocar los esfuerzos en desarrollar una estrategia para que estos nuevos productos puedan competir con los actuales del mercado y sean accesibles para los consumidores”, concluyó el investigador.

Como parte de su formación académica como maestra en ciencias, Mariel Rodríguez Jiménez estudió en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) la asociación entre la exposición a contaminantes ambientales y el riesgo de cáncer de mama en mujeres de Hermosillo, Sonora. También evaluó si esta asociación pudiera ser mayor cuando las personas presentan obesidad y un bajo consumo de antioxidantes.

La contaminación antropogénica es la introducción de elementos contaminantes en el ambiente que alteran su calidad, causando un efecto negativo, como consecuencia de las actividades desarrolladas por el ser humano.

Bajo la dirección de su tutora académica, la profesora de la Coordinación de Nutrición del CIAD, Dra. Graciela Caire Juvera, la joven investigadora analizó retrospectivamente la relación de la exposición a contaminantes ambientales antropogénicos con el cáncer de mama en mujeres de Hermosillo, Sonora, y analizó los efectos de la obesidad como un factor de riesgo adicional, así como el consumo de antioxidantes como una acción protectora de dicho padecimiento.

Para el estudio se contó con la participación de 205 mujeres que padecían cáncer de mama, así como de 206 mujeres que conformaron el grupo de control. Se realizó evaluación antropométrica (peso, talla, índice de masa corporal) y se estimó el consumo dietario de ambos grupos.

Una vez que se llevó a cabo la validación residencial por código postal de las participantes, se cotejó con la ubicación geográfica de sitios potencialmente riesgosos.

En términos nutricionales, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en las participantes fue de 77% para mujeres con cáncer y 83% para controles. En ambos grupos el consumo promedio de vitamina C, A y zinc fue superior a las recomendaciones científicas, mientras que el consumo de vitamina E fue inferior. Más del 50% de las participantes, en ambos grupos, tuvo deficiencia de consumo de fitoestrógenos, que son compuestos que se encuentran en los vegetales, similares a los estrógenos humanos, y que pueden tener función como antioxidantes.

Sitios potencialmente riesgosos

El número de mujeres con cáncer de mama que tuvieron residencia cerca de algún sitio potencialmente riesgoso fue mayor que en los controles. En mujeres con sobrepeso y consumo deficiente de zinc y vitamina A se observó una asociación de la exposición a contaminantes industriales con el cáncer de mama.

La estudiante y su directora de tesis hicieron énfasis en que esta investigación no es contundente y que se necesitan más estudios para poder hacer alguna recomendación sanitaria. No obstante, llamaron a que, como lo aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS), todas las mujeres mayores de cuarenta años se realicen una revisión anual para descartar cáncer mama y cervicouterino.

Por último, señalaron que existe suficiente evidencia científica acerca de que una alimentación balanceada y realizar constantemente actividad física son factores que pueden prevenir la aparición del cáncer y otras afecciones como la diabetes, por lo que recordaron la importancia de adoptar hábitos de vida más saludables.

 

Bajar de peso es, sin duda, un desafío para muchas personas, razón por la cual existe toda una industria dedicada a ofrecer soluciones fáciles y rápidas, pero, muchas veces, infructuosas. Asimismo, hay toda una colección de prácticas y creencias extrañas en torno a este tema; hoy abordaremos el mito de si es cierto que el frío ayuda a adelgazar.

Humberto Astiazarán García, investigador de la Coordinación de Nutrición del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que la creencia respecto a que el frío ayuda a bajar de peso radica en la hipótesis popular de que cuando una persona es expuesta a bajas temperaturas, acelera su metabolismo.

Aunque es verdad que existe un mecanismo metabólico llamado termogénesis adaptativa, que se refiere a la generación de calor por parte del cuerpo en respuesta a estímulos externos, y que se considera que fue fundamental durante la evolución humana para poder adaptarse a regiones más frías, no significa que esta sea una vía para bajar de peso, añadió el académico.

¿Podemos perder calorías con el solo hecho de pasar un poco de frío?

La evidencia científica nos dice que no; el ser humano acumula grasa principalmente en dos tipos de tejido: el tejido adiposo blanco y el tejido adiposo marrón (ambos constituyen el tejido adiposo). Ambos forman parte de una muy compleja red de reacciones bioquímicas en un delicado balance. En este, el tejido adiposo blanco funciona como sitio de almacenamiento de energía y producción de hormonas y citocinas (que son moléculas señales muy importantes y con múltiples funciones). Por su parte, el tejido adiposo marrón está diseñado para mantener la temperatura corporal, principalmente a través de producción de calor. Todo lo anterior regulado a través del sistema de señales del sistema nervioso central controlado desde el hipotálamo. Se ha demostrado que el cuerpo humano tiene un importante nivel de adaptación a las bajas temperaturas al aumentar la grasa marrón. Estos cambios se atenúan o revierten tras la exposición a temperaturas más cálidas.

¿Cuáles son los riesgos de exponerse al frío para acelerar el metabolismo?

Si bien es cierto que el cuerpo humano puede adaptarse hasta cierto punto a las bajas temperaturas, principalmente en el caso de deportistas extremos, no debemos dejar pasar por alto que, cuando la temperatura del cuerpo rebasa su capacidad de adaptación, el sistema nervioso, el corazón y otros órganos no pueden funcionar normalmente. Lo anterior puede provocar fallas orgánicas e, incluso, la muerte. Aun cuando la exposición a bajas temperaturas no sea extrema, se ha demostrado que los pacientes tratados con hipotermia están expuestos a riesgo de hiperglucemia como consecuencia de la desregulación metabólica provocada por un tratamiento con bajas temperaturas.

¿El cuerpo almacena más eficientemente las grasas en temporada de frío?

Astiazarán García, quien es miembro de la Academia Nacional de Medicina de México, señaló que la eficiencia para almacenar grasa en tiempo de frío es similar a la de verano. Sin embargo, una exposición prolongada al frío sí puede hacer que se desarrolle más tejido adiposo marrón que ayude al control de la temperatura corporal, y este no necesariamente impacta sobre el peso, ya que este es la suma de diferentes componentes del cuerpo: huesos, músculo, agua y tejido adiposo.

Agregó que normalmente todos los organismos, incluyendo al ser humano, si son expuestos a bajas temperaturas incrementan su ingesta de energía (comen en mayor cantidad) a fin de poder suministrar “combustible” y “reservas energéticas” al metabolismo para que pueda generar los cambios metabólicos que le permitan adaptarse a las nuevas condiciones. Sin embargo, este es un balance que, de forma equilibrada, puede regularse a través del apetito (hambre no “antojo”), haciéndolo de manera prudente y por medio de una dieta saludable.

Aunque, añadió, también se conoce que en este fenómeno interviene la menor exposición a la luz del sol (duración del día en invierno); esto último asociado con los ciclos de control circadiano celular que se relacionan con la exposición a la luz, la cual incide en una mayor producción de una hormona llamada melatonina, ligada al aletargamiento invernal y a la disminución del apetito.

Por último, puntualizó que los comportamientos sociales relacionados con las festividades decembrinas hacen que resulte más complejo relacionar la pérdida o ganancia de peso únicamente con componentes biológicos, ambientales o sociales y llamó a procurar mantener siempre una alimentación balanceada y realizar actividad física moderada diariamente, como caminar, de preferencia cambiando el ritmo, para tener un buen control del peso corporal.

 

 

En 2010 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) declaró a la gastronomía mexicana como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, sin duda porque ella se enriquece de la variedad de ingredientes que hay en cada estado.

Del norte al sur del país las comidas cambian debido a que cada platillo caracteriza su cocina típica con el toque especial y particular que le otorgan las especias mexicanas, las cuales llevan al comensal a un viaje aromático y gustativo a través de siglos de historia, culturas y pueblos.

Una especia es una sustancia vegetal, con cualidades principalmente aromáticas, que se utiliza para dar sabor a los alimentos; es decir, es un ingrediente que aporta sabor, aroma e, incluso, algunas veces color, a nuestras preparaciones. Entre las especias nativas mexicanas se encuentran el achiote, canela, chiles procesados (secos, encurtidos y ahumados), cilantro, clavo de olor, comino, epazote, yerba santa, laurel, orégano, perejil, pimienta blanca y negra, pimentón y romero.

Las especias se obtienen de tres distintas fuentes:

  • Corteza de los árboles, como la canela
  • Semillas, como el achiote, comino, anís, clavo y pimienta
  • Hierbas, como el epazote, laurel, tomillo, hierbabuena, menta, cilantro y orégano

Alimentos funcionales

Así como pueden aportar sabor, olor y color a los platillos, las especias también proporcionan numerosos fitoquímicos con potencial funcional a la salud de quien las consume, muchos de los cuales pueden contribuir a la prevención de varias enfermedades crónicas no transmisibles que aquejan al pueblo mexicano. Un grupo de estos compuestos son los polifenólicos (CPF), sustancias biológicamente activas que, desde un punto de vista nutricional, tienen propiedades antioxidantes asociadas a un papel protector contra enfermedades crónico-degenerativas, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, además del cáncer.

Sin embargo, es indispensable señalar que el potencial funcional de los CPF de las especias está sujeto al consumo de ellos, el cual, dentro de muchos otros factores, obedece a la cultura alimentaria y preferencia sensorial de quien los consume, así como a la cantidad que absorbe el cuerpo.

En la siguiente tabla se muestran las especias más utilizadas en la cocina mexicana, así como sus beneficios en los platillos y bebidas en las que se consumen comúnmente.

Especia

Beneficios

Platillos y bebidas en los que se emplean

Achiote

Es considerado una fuente importante de vitamina A y carotenoides que ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre, así como a desinflamar y a cicatrizar. Contiene un carotenoide llamado norbixina, que podría prevenir el desarrollo de distintos tipos de cáncer, tales como los de próstata, hígado y garganta, además de ayudar a prevenir diferentes enfermedades en los ojos como cataratas, ceguera prematura y degeneración macular visual.

Se utiliza para marinar y dar color a las carnes utilizadas para platillos: tacos al pastor y cochinita pibil, principalmente, además de arroces y carne de cerdo.

 

Canela

Contiene ácidos fenólicos y flavonoides como la catequina, que actúan como antioxidantes para hacer frente al cáncer. Se utiliza tradicionalmente para aliviar el dolor de estómago, ya que tiene un alto contenido de taninos, y también como expectorante.

Se utiliza para dar sabor a bebidas y panadería, principalmente, y en la elaboración de mole e infusiones.

Clavo

Contiene flavonoides y eugenol, que protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes, además de tener propiedades antiinflamatorias y contribuir a reducir los niveles de azúcar de la sangre. Se ha utilizado tradicionalmente como expectorante y para disminuir la presencia de placa bacteriana en la boca, ya que actúa como antimicrobiano.

Se utiliza en la elaboración de infusiones y bebidas calientes y en postres como galletas y arroz con leche, así como también en salsas y para marinar carnes.

Epazote

Contiene vitamina A, también conocida como retinol, y vitamina C. Además, contiene gran cantidad de antioxidantes como los flavonoides, que protegen del envejecimiento celular.

Como hojas secas, se utiliza para infusiones y para dar sabor a platillos como frijoles de olla, mole verde de olla, esquites y una diversa variedad de salsas.

Orégano

Contiene ácido rosmarínico y flavonoides que pueden inhibir la oxidación de las proteínas de baja densidad (LDL), lo cual podría prevenir enfermedades cardiovasculares y también el daño causado por los radicales libres. Tiene potencial para reducir la glucosa en sangre.

Es utilizado para la elaboración de aderezos para ensaladas, marinar carnes, infusiones y en panadería.

 

 

En resumen, es importante mencionar que, además de brindar una diversidad de sabores, olores y colores a los alimentos, las especias aportan una gran cantidad de compuestos bioactivos a nuestro cuerpo, los cuales se han relacionado con la prevención de enfermedades como diabetes, hipertensión arterial y, adicionalmente, podrían fortalecer el sistema inmunológico.

Colaboración de María Fernanda Herrera Salguero, estudiante del Tecnológico de Los Mochis adscrita al Programa de Iniciación a la Investigación del CIAD, y Erick Paul Gutiérrez Grijalva, investigador de Cátedras Conacyt comisionado a la Coordinación Regional Culiacán del CIAD.

 

 

Bibliografía.

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Monterrubio, P. (05 de mayo de 2020). Clavo de Olor y sus beneficios. Jalisco, México.

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Zamora, N. (12 de Septiembre de 2020). Beneficios que aporta el achiote. Colima, México.

 

Chicos y grandes esperamos los festejos de diciembre; sin duda, son fechas especiales en nuestras vidas, pero también es una época en la que cada año consumimos más y generamos muchos residuos que impactan negativamente en el medio ambiente. Por tal razón, te invitamos a celebrar esta temporada de manera diferente, con la que podemos iniciar una nueva forma de vida más justa, pacífica y sustentable.

Arbolito navideño

Uno de los temas de más controversiales es el árbol de navidad, principal protagonista de las fiestas decembrinas en muchos hogares, y que cada año nos hace plantearnos la gran pregunta: ¿Cuál debo elegir, natural o artificial?

Afortunadamente, cada vez hay opciones más sustentables; por ejemplo, los arbolitos de plástico pueden ser reutilizados por más de diez años, aunque debemos de estar conscientes de que durante su producción se emiten gases de efecto invernadero.

Por otro lado, si se elige el natural, lo mejor es que sea vivo (en algunos lugares existe la opción de renta para estas fechas) o que tengas tu propio arbolito en tu jardín (en internet puedes encontrar arbolitos diferentes al pino, que se ven hermosos con la decoración navideña).  

Si decides la alternativa de comprar un pino talado, asegúrate de que la empresa cuenta con un estándar de certificación que te garantice que tienen prácticas sustentables en su producción. Al finalizar la decoración navideña lleva tu arbolito a los centros de acopio donde podrán convertirlo en composta como una opción sustentable.

Estas son las soluciones convencionales, pero una idea muy original es hacer nuestro árbol con material reciclado de botellas de plástico (PET), madera u otros materiales que tengamos a la mano, con lo que estaríamos reutilizando residuos y reduciendo nuestra huella ecológica.

Adornos

Respecto a los adornos del árbol o de la casa, lo mejor es que sean de un material que podamos reusar. Si aún no los has comprado, es buen momento para echar a volar la imaginación y crear tu propia decoración con tu toque personal. Puedes considerar recolectar algunas ramas o piñas de los mismos pinos naturales, reutilizar muñecos de peluche, dibujar, pintar y reciclar junto a toda la familia. Esta actividad les brindará horas de diversión.

Iluminación

Pareciera que, en la cultura occidental, es muy necesario que las luces navideñas iluminen el exterior de los hogares (como si quisiéramos ganarle a Martha May Quien de la película El Grinch). Sin embargo, lo mejor sería evitarlas, para reducir el consumo de energía.

No obstante, si usted es un fanático(a) de esta decoración, actualmente puede encontrar luces cuyo suministro de energía sea solar o LED, pues no solo son opciones más amigables ambientalmente, sino que tendremos un menor impacto en el recibo de luz.

Otra cosa que debemos de considerar en el caso de las luces es el tiempo de encendido, en todo momento busquemos disminuir el tiempo que estarán encendidas para que sean menos emisiones.

Alimentos

Para ser sinceros, una de las mejores cosas de la época decembrina es el placer de comer cosas tradicionales de esta temporada. Sin embargo, en el caso de los alimentos, es importante elaborarlos con productos locales, ya que podemos impulsar el comercio local, además de reducir nuestra huella ecológica, porque estos alimentos no requieren transportarse a través de grandes distancias. Existen buenas opciones de cena navideña con recetas que utilizan productos locales.

Durante la cena lo mejor será usar vajilla y evitar cualquier plástico o unicel de un solo uso; recuerda que la opción menos sustentable es el unicel, por el tiempo que tarda en descomponerse.

 

Regalos

 

Debemos cambiar nuestra mentalidad respecto a que el costo del regalo es proporcional a la cantidad de amor que se tiene hacia una persona. Antes de comprar, piensa en ese ser querido y elige algo que sea útil y necesario para esa persona; de preferencia busca algo que sea elaborado en la localidad o que tú mismo elabores. Si compras algo, evita los empaques y adornos exteriores; si eres alguien que gusta dar obsequios envueltos, puedes hacerlo con papel reciclado, que te será más barato y contamina menos, ya que la mayoría de las envolturas terminan en la basura.

 

Estas fechas son excelentes para hacer limpieza en casa y donar todo aquello que está en buenas condiciones y que nosotros ya no usamos. Podemos buscar un grupo de ayuda que requiera estos artículos o llevarlos a las colonias periurbanas, donde, seguramente, encontraremos quién pueda darles uso. Con esto no solo estaremos ayudando a una persona o familia, sino también al ambiente donde vivimos y del cual dependemos todos.

 

Cualesquiera que sean sus creencias religiosas o prácticas espirituales, esta época es un buen pretexto para reflexionar en el valor de la familia y no solamente sobre el año que termina, sino en la forma de vida que hemos llevado y en lo qué podemos hacer para mejorar nuestro entorno el próximo año; sin duda, hay mucho que replantearnos sobre aquello a lo que le damos más valor en nuestras vidas y hace que nos movamos en cierta dirección.

 

Una de nuestras sugerencias a considerar en algunas de tus doce uvas podría ser participar en una campaña de reforestación, limpieza de playas, ríos o lagunas cercanas, separar la basura, iniciar una composta doméstica o, incluso, hacer una reflexión más profunda a través de la iniciativa internacional Carta de la Tierra.

 

Hagamos de nuestra vida una acción sustentable a cada paso y apoyemos a que las personas de nuestro alrededor lo hagan también.

¡Felices fiestas de parte de la comunidad del CIAD!

Colaboración de Carolina Ceballos Bernal, educadora ambiental de la Coordinación Regional Mazatlán del CIAD.

Aunque durante el invierno la gastronomía característica de las fiestas decembrinas es la que predomina el menú, es importante no descartar los pescados y mariscos de nuestra dieta, señala Lorena Noriega Orozco, académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

Si bien es cierto que cuando hace frío se antoja más comer tamales y menudo que un ceviche, o que es más probable que la tradición nos motive a consumir postres en lugar de mariscos, es importante recordar que muchos de los platillos de esta época del año se caracterizan por ser altos en carbohidratos, azúcares, grasas y calorías, indicó la investigadora.

Los beneficios de comer pescados y mariscos dos o tres a veces a la semana, como es recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), es que estos aportan proteínas de alto valor biológico, minerales, vitaminas, grasas y antioxidantes naturales, además de que son de fácil digestión y ayudan a mejorar la salud cardiovascular y ósea, lo que propicia a tener un mejor estado de salud.

Asimismo, es importante que, como consumidores, apoyemos la pesca como actividad económica, pues se calcula que, tan solo en Sonora, poco más de veinte mil pescadores y sus familias subsisten gracias al mar, mientras que a nivel nacional son cerca trescientos mil personas las que se dedican a esta actividad, indicó la profesora de la Coordinación Guaymas de Aseguramiento Calidad y Aprovechamiento Sustentable de Recursos Naturales del CIAD.

Por último, comentó que, aunque el consumo de pescados y mariscos se asocia con una presentación fresca o fría, estos se pueden comer en caldos, guisos y horneados; incluso, dijo, en el sur del país, combinar romeritos con pescado o camarones es una comida típica de diciembre, por lo cual no hay pretexto para evitarlos.

 

 

 

En la búsqueda de extender sus lazos de cooperación, el CIAD celebró un convenio general de colaboración académica, científica y tecnológica con la Universidad Panamericana (UP), campus Aguascalientes.

La reunión realizada de manera virtual el día 11 de diciembre fue encabezada por Pablo Wong González, director general del CIAD, y Jorge Enrique Franco López, vicerrector general de la UP, junto a la presencia de autoridades y representantes académicos(as) de ambas instituciones.

La firma, realizada en el marco del 38° aniversario del CIAD, responde a la misión y a la visión institucionales del CIAD de contribuir al desarrollo sustentable y al bienestar de la sociedad en las áreas de alimentación, nutrición, salud, desarrollo regional y recursos naturales, que operan en concordancia con los programas estratégicos guiados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Ramiro Velázquez Guerrero, vicerrector de Investigación de la UP, presentó las líneas de estudio y capacidades de su instituto, que abarcan las áreas de derecho, ingenierías, empresas, pedagogía, negocios gastronómicos y humanidades. Además, manifestó que, entre los objetivos de esta casa de estudios, está el convertirse en un referente en el ámbito de la investigación, motivo por el que el convenio representa una estrategia para asegurar el crecimiento de la universidad.

Por su parte, Wong González expresó que la firma del documento inicia con gran disposición para la colaboración bilateral, ya que la producción científica es un trabajo colectivo que contribuye a hacer a las comunidades más resilientes. Asimismo, destacó que la creación de alianzas favorece el aprovechamiento de los recursos para lograr que los centros educativos formen profesionistas preparados para lograr cambios en beneficio de la sociedad.

El vicerrector general de la UP agradeció al equipo de ambas instituciones que llevó a cabo la tarea de materializar esta propuesta y manifestó que el convenio abre grandes oportunidades de sinergia orientadas a detonar el desarrollo de nuevos proyectos y el alcance de retos que permitan agregarle valor a las distintas regiones del país.

Este convenio resulta de un ejercicio colaborativo encabezado por las instituciones a través de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través del cual ambas casas de estudio trabajaron en conjunto con la Universidad de las Indias Occidentales en Jamaica, gracias a un equipo interdisciplinario encabezado en el CIAD por Gustavo Adolfo González Aguilar y Jesús Fernando Ayala Zavala, profesores de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal. La colaboración tripartita sentó las bases para establecer un acuerdo y mantener el intercambio en un modelo a largo plazo, comentó Aarón Fernando González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD.

Miguel Ángel Martínez Téllez, Coordinador de Investigación, añadió una descripción de los programas de los posgrados en Ciencias y en Desarrollo Regional para la formación de recursos humanos, los programas de vinculación social y divulgación científica “Sábados en la ciencia” y “Cómo como con ciencia”, encaminados a incentivar las vocaciones científicas, y completó con los aportes del Centro a la innovación tecnológica mediante la formación de redes transdisciplinarias y la creación de ciencia de frontera con proyectos de impacto socioeconómico y ambiental.

Mercedes Urzúa González, directora de Negocios Gastronómicos, también participó en el evento y detalló que el convenio es el resultado de meses de esfuerzo y que la colaboración, que será extensiva para todas las facultades de la UP, desprenderá grandes beneficios para la generación de nuevos conocimientos, principalmente en el área del desarrollo alimentario de México.

En representación del CIAD también asistieron Alberto Castañeda Rosas, encargado de Despacho de la Dirección Administrativa; Josefa Adriana Sañudo Barajas, coordinadora de Programas Académicos; Alma Rosas Islas Rubio, coordinadora académica de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal; Humberto González Ríos, coordinador académico de Tecnología de Alimentos de Origen Animal; Verónica Mata Haro, coordinadora académica de Ciencia de los Alimentos; Graciela Caire Juvera, coordinadora académica de Nutrición, además de Crisantema Hernández González y María Dolores Muy Rangel, titulares de las coordinaciones regionales de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, respectivamente.

Por parte de la UP estuvieron también Julieta Domínguez Soberanes, secretaria de Investigación de Negocios Gastronómicos; Claudia Nallély Sánchez Gómez, secretaria de Investigación de Ingeniería, y Mayeli Peralta Contreras, coordinadora operativa de Posgrados de la Dirección de Negocios Gastronómicos.

Igualmente, estuvieron presentes María del Carmen Gutiérrez Guerrero, coordinadora operativa de Posgrados de la Dirección de Negocios Gastronómicos; David Eduardo Mendoza Pérez, secretario académico de la Dirección de Negocios Gastronómicos; Linda Carolina Hernández Lozano, coordinadora de Laboratorios de la Dirección de Negocios Gastronómicos, y Mitzie Judith Pérez Alvarado, secretaria de Asuntos Estudiantiles.

 

La tesis de doctorado de Gloria María Cañez de la Fuente, académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), fue distinguida con el galardón Javier Romero Molina, en el marco de los Premios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) 2020.

La investigación, que fue reconocida en la categoría de Antropología Física, buscó hacer visibles los cambios que se han dado en las últimas décadas en la sociedad hermosillense en cuanto a lo que se cocina y se come en los hogares, en el papel que tiene la mujer en la alimentación familiar y las razones del por qué se han dado estos cambios.

En ese sentido, en este estudio se les preguntó a mujeres de diversas edades y de diferentes colonias de la ciudad sobre sus experiencias, con el fin de observar qué ha cambiado en cuanto a lo que comen, con quién conviven cuando comen, por qué comen de la manera en que lo hacen, quién es la persona que cocina y sobre el tipo de preparaciones más comunes en la familia, entre otros temas.

Son otros tiempos

Tradicionalmente, las mujeres han sido las encargadas de la preparación de los alimentos en el hogar, además de transmitir dichos conocimientos a sus hijas. Sin embargo, esto ha cambiado.

El trabajo de Cañez de la Fuente encontró que las mujeres más jóvenes están perdiendo esa práctica en la actualidad. Además, halló que estos cambios tienen que ver con otros procesos más amplios que han ocurrido en la sociedad, como, por ejemplo, la transformación del ambiente alimentario.

“Ahora tenemos muchos productos industrializados, más tiendas donde adquirirlos a precios más económicos. Y sigue siendo la mujer, aunque no necesariamente la madre, quien enseña cómo cocinar y también la que busca estrategias de subsistencia para comer y compartir con las otras personas cuando hay épocas de escasez”, explicó la investigadora de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD.

Una experiencia enriquecedora

La antropóloga considera que una de las principales aportaciones al conocimiento científico que se desprende de esta tesis es el abordaje teórico metodológico que se construyó para analizar el objeto de estudio: la relación mujeres-alimentación-cocina en un contexto de cambio social. Para ello, se consideró a la alimentación como un hecho biosociocultural y se trabajó desde una perspectiva histórica, dando visibilidad a diferentes generaciones de mujeres y su relación con la cocina y la alimentación familiar, quienes son agentes de cambio en épocas de escasez.

Agregó que, haber trabajado en este estudio, le resultó una experiencia muy enriquecedora, no solo en cuanto al conocimiento sobre el tema de la tesis, sino también en términos más humanos. “Este acercamiento a la vida y experiencias de estas mujeres me recordó cuán vulnerables somos, pero también el hecho de que, como investigadoras(es), no debemos perder la sensibilidad, la comprensión y el interés por la manera en la que las personas viven, interpretan y perciben los efectos tanto de los grandes procesos globales como de aquellos que se han dado localmente en un contexto histórico y social muy cambiante, además de que, de alguna manera, este proceso de comprensión nos permite incidir en las diversas problemáticas sociales de una manera más apegada a las distintas realidades”, añadió.

Actualmente Cañez de la Fuente trabaja en la publicación de varios de los hallazgos surgidos de esta tesis y tiene claro que continuará con el estudio y comprensión de la alimentación contemporánea desde una visión holística, con el propósito de contribuir a la consolidación y crecimiento de su línea de investigación en la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD.

Aunque el evento protocolario de premiación se realizará hasta el 14 de enero de 2021 en el auditorio “Jaime Torres Bodet” del Museo de Antropología en la Ciudad de México, tras enterarse de que su trabajo Cambios socioculturales en la relación de las mujeres con la cocina, la alimentación familiar y la transmisión culinaria en el ámbito doméstico fue seleccionado ganador, manifestó sentirse muy contenta y agradecida con la distinción, lo que describió como un gran aliciente para su trabajo como investigadora y, en especial, para su trayectoria profesional como antropóloga de la alimentación. Además, externó su agradecimiento hacía las doctoras Florencia Peña Saint Martin y Juana María Meléndez Torres, directoras de esta tesis, con quienes comparte el logro del reconocimiento académico.