Notas

Un estudio del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) analizó las expectativas laborales y el significado que estudiantes universitarios de Sonora atribuyen a distintos conceptos relacionados con el trabajo.

En Sonora los jóvenes presentan tasas altas de desempleo (5.8%), casi el doble que la cifra a nivel nacional (3.1%), según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de 2018. De los 15 millones de personas jóvenes ocupadas, 59.5% labora en el sector informal, lo que muestra la movilidad laboral en este grupo de edad. Los mercados de trabajo se caracterizan por su inestabilidad y el incumplimiento creciente de empleo disponible y con seguridad social.

El objetivo de este estudio fue analizar la satisfacción, implicación y compromiso que los jóvenes generan en torno al empleo. En el proyecto participaron 1,147 estudiantes de ocho universidades públicas y privadas de las regiones centro, sur, frontera y sierra de Sonora.

Los resultados mostraron que más hombres que mujeres trabajan (43.2% y 29.3%, respectivamente) y que más de la mitad de los estudiantes de frontera laboran, mientras que en la zona rural lo hace solo el 19.6%. Entre los hallazgos se indica que los jóvenes se emplean como comerciantes, agentes de ventas y que, en general, realizan actividades elementales y de apoyo, con salarios bajos.

Expectativas e incertidumbres

Un 38% de los estudiantes percibe su futuro laboral con incertidumbre. Las expectativas laborales y el sentido del trabajo reflejan que tienen un alto interés de que su opinión sea considerada, además de que muestran preferencias por la flexibilidad de horario y la conciliación entre la vida personal y profesional.

La estabilidad laboral no es necesariamente considerada por los jóvenes: están dispuestos a buscar nuevas oportunidades si el ambiente laboral no les satisface, por lo que no se visualizan permaneciendo por siempre en un mismo empleo.

Como es predecible, los jóvenes persiguen un crecimiento en corto plazo que no va de la mano con la realidad de las empresas o instituciones, situación de la que son conscientes, lo que les genera apatía y estrés.

La información cualitativa que emanó del estudio explica que los jóvenes buscan libertad de decisión; esto los diferencia de generaciones que los preceden y, sobre todo, en un mundo de precariedades, el salario les es muy importante.

Esta investigación corresponde a un estudio de tesis de Maestría en Desarrollo Regional de la alumna Sandra Anahí Sallard Barraza, la cual dirige la profesora de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD María José Cubillas Rodríguez.

Los hallazgos encontrados en este proyecto coinciden con datos arrojados por otros estudios realizados en México y que han contribuido a caracterizar a la llamada generación centennial.

Cubillas Rodríguez explicó que la importancia de generar este nuevo conocimiento radica en visibilizar el reto para los empleadores, que es el encontrar un balance entre las expectativas de los mejores egresados universitarios, que compartirán el entorno laboral con generaciones que presentan diferencias en su concepción del mundo y del trabajo.

Por su parte, Sallard Barraza añadió que le gustaría que esta tesis pudiera servir como base para comprender el significado y el sentido que los y las jóvenes le otorgan al empleo, a fin de mejorar las oportunidades del mercado laboral, entendiendo el cambio generacional que implica la era tecnológica actual.

 

Miguel Ángel Martínez Téllez, académico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), fue elegido por el Consejo Mexicano Vitivinícola y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) para formar parte del grupo de expertos representantes de México en la Comisión de Inocuidad Alimentaria en la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

El encuentro originalmente estaba planeado realizarse en París, Francia, durante todo el mes de marzo; sin embargo, debido a la contingencia sanitaria por el COVID-19 cambió su modalidad de presencial a virtual, iniciando las reuniones el pasado 10 de junio y congregando a expertos de 47 países miembros de la OIV.

Durante la reunión que se desarrollará en distintas fechas de junio, Martínez Téllez, quien es coordinador de investigación y profesor investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD, participará en las mesas de “Seguridad alimentaria”, “Desarrollo sustentable y cambio climático” y “Uva de mesa, pasas y productos fermentados de la vid”.

El experto en inocuidad alimentaria fue seleccionado junto con la Dra. Rufina Hernández Martínez, experta en fitopatología en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, en representación del Consorcio del Vino (Convid), una alianza de centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que tiene el objetivo de promover la actividad vitivinícola en el país.

Martínez Téllez comentó que de las distintas rondas de diálogo emanarán nuevos acuerdos sobre normatividad a nivel internacional respecto a temas como producción y comercialización de productos derivados de la uva.

Las noticias de la OIV se pueden seguir a través de la red social Twitter en la cuenta @OIV_int.

El pasado domingo 31 de mayo fue el Día Mundial Sin Tabaco. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), fumar es un factor de riesgo que puede complicar diferentes enfermedades. En México hay registro de que a diario mueren alrededor de 117 personas como consecuencia del tabaquismo y que la cifra anualizada es de 43 mil defunciones.

Según la más reciente Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas, Al­cohol y Tabaco (Encodat), la población fumadora se ha incrementado en años recientes, especialmente entre adolescentes y mujeres de entre 12 y 17 años.

El tabaquismo continúa siendo un grave problema de salud pública, ya que ocasiona diversas enfermedades que re­presentan un alto costo en salud pública para el gobierno y para todos los mexicanos.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) trabaja en colaboración con el Institute for Health Research and Policy de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), una institución que es socia de la Iniciativa Bloomberg (IB) para reducir el consumo de tabaco y realizar investigaciones en economía del tabaco y sobre los efectos de los impuestos a los cigarrillos en México. Estos proyectos son dirigidos por Luis Huesca Reynoso, profesor de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro. CIAD.

El trabajo de la UIC y la IB en América abarca tres países estratégicos para el control del tabaco, donde el CIAD, el Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS-Argentina), la Universidad Católica de Brasilia (UCB- Brasil) y el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP-México) coordinan este esfuerzo.

 

En el caso del CIAD y el CEDLAS, los proyectos están encaminados en calcular los impactos de los impuestos al tabaco sobre la pobreza, desigualdad y empleo en México y Argentina, respectivamente, mientras que la UCB y el CIEP realizan simulaciones y análisis de aumentos de impuestos a nivel de precios, consumo y recaudación en Brasil y México, respectivamente.

 

Se ha visto que en Estados Unidos las políticas de control pueden tener un impacto positivo para reducir el consumo de tabaco. Las tasas de tabaquismo están disminuyendo y el aire al interior de los lugares públicos se ha vuelto más limpio. Menos jóvenes están iniciándose, más fumadores adultos lo abandonan y las políticas integrales de control del tabaco están ganando terreno. Todo esto es bueno para la salud de este país y, paralelamente, surgen expectativas de menos muertes y enfermedades relacionadas con esta adicción, lo que se busca lograr también para América Latina en los años por venir.

 

Hallazgos preliminares

Los primeros hallazgos para México muestran que aumentar el impuesto al tabaco reduce su consumo y genera recursos a disposición del Estado. El resultado general es que un impuesto de 1.35 pesos por cigarrillo permitiría alcanzar el gravamen recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS); es decir llevar al impuesto hasta un 75% de carga en el precio final. Este aumento resultaría en una reducción del consumo de tabaco en México de alrededor del 34% (figura 1).

Figura 1: Reducción en el consumo de cigarrillos en México

 

Huesca Reynoso explicó que prevalece la creencia de que este tipo de impuestos puede perjudicar a la industria tabacalera y a la creación de empleos, así como a la economía de las personas fumadoras en estado de pobreza; sin embargo, dijo, la industria del tabaco apenas genera el 0.01% de los empleos en el país (no más de 3,200) y la condición de los fumadores en pobreza empeora cuando cuentan con una mayor asequibilidad de los cigarrillos a través del tiempo, ocasión en la que se presenta un doble problema:

 

Primero, dichas familias destinan una menor cantidad de dinero al gasto en educación y salud y, segundo, en el mediano plazo se agravan los problemas de financiamiento para cubrir los costos del sistema público de salud vinculados con enfermedades tabáquicas; costo que, eventualmente, tiende a ser financiado, en su mayor parte, por los fumadores con un mayor poder adquisitivo, según han demostrado los estudios realizados.

 

Las expectativas

Los apoyos internacionales que recibe el CIAD continúan en 2020 en “La industria del tabaco en México: un análisis de equilibrio general”. Este año el equipo liderado por Huesca Reynoso analiza el efecto de actualizar de manera constante los impuestos a los cigarrillos y al tabaco. Los resultados preliminares muestran que continúa siendo la mejor política costo-efectiva para disminuir su consumo y mejorar el sistema de salud, sin afectar la actividad económica en el país.

Vincular e implementar con éxito estos estudios es el gran reto. En el proceso se cuenta con el apoyo del equipo de la UIC encabezado por el Dr. Frank Chaloupka, experto mundial en el control de tabaco, así como con la coordinación con socios de la Iniciativa Bloomberg en México y la región, lo que hará posible continuar no solo con las siguientes fases de la investigación, sino mantener un lazo constante de apoyo a esta nueva área de investigación que significa para el CIAD un nuevo camino por recorrer.

Puede consultar un resumen de los estudios en el micrositio www.ciad.mx/tobacconomics .

 

 

La planta del té (Camellia sinensis) es popular a nivel global por su consumo en infusiones, pero ¿qué beneficios tiene realmente para la salud humana?

Académicos(as) del Laboratorio de Antioxidantes y Alimentos Funcionales del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) te cuentan más al respecto.

 

La producción mundial de esta planta se divide, principalmente, en tres grupos: verde (20%), que se obtiene de las hojas blanqueadas; negro (78%), se logra a través de la oxidación de las hojas exponiéndolas a una maceración y al oxígeno ambiental, y oolong (2%), una variedad semifermentada.

 

Las tres variedades tienen altas cantidades de polifenoles, específicamente de catequinas (que alcanzan hasta el 42% del peso del té seco), sustancias que se encuentran en distintos alimentos y que se caracterizan por su capacidad antioxidante; es decir, que pueden llegar a contrarrestan el envejecimiento celular, además de otros efectos benéficos para la salud.

Los beneficios de incluir el té dentro de nuestra dieta son muchos; por ejemplo, puede estimular el sistema antioxidante de nuestro cuerpo e inhibir o promover algunas hormonas y enzimas relacionadas con la saciedad, prolongando los tiempos entre comidas.

 

Además, se cree que las catequinas coadyuvan a la reducción de los depósitos de grasa en el cuerpo, pues ejercen un efecto en la termogénesis, el proceso a través del cual se queman las calorías ingeridas a través de los alimentos, teniendo un efecto antiobesogénico.

 

Existen estudios que indican que su consumo ejerce un efecto neuroprotector, y cada vez hay más investigaciones acerca de su relación para prevenir enfermedades como Alzheimer, Parkinson y demás trastornos asociados con el envejecimiento.

 

Asimismo, se le atribuye un posible efecto anticancerígeno contra algunos tipos de cánceres en las etapas tempranas de su desarrollo, como el de colón, estómago, páncreas, pulmón y mama.

 

Evidencias científicas sostienen que la ingesta de catequinas del té verde tiene un efecto anticaries, pues evita la proliferación de bacterias y sarro en las piezas dentales. Se aconseja tomar infusión de té diariamente en ayuno o entre alimentos. Es preferible tomarlo sin leche, ya que las proteínas presentes en esta pueden interactuar con los polifenoles y no permiten que se absorban y ejerzan sus propiedades. También es importante señalar que no se debe añadir azúcar, pues esta podría tener efectos contraproducentes en la salud y reducir los efectos positivos de la planta.

 

Con base en lo anteriormente expuesto, consumir té en sus distintas presentaciones puede ser una excelente vía para reemplazar bebidas azucaradas y promover grandes beneficios para la salud.

 

Colaboración de estudiantes de posgrado del Laboratorio de Antioxidantes y Alimentos Funcionales del CIAD, bajo la dirección del Dr. Gustavo González-Aguilar.

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha sido aceptado en el Banco de Proyectos-SDSN (Soluciones para el Desarrollo Sostenible) México para implementar 125 huertos familiares que serán distribuidos en cinco comunidades del noroeste de México.

Uno de los principales problemas que enfrenta México es la pobreza; de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 53 millones de personas están en esta situación.

La falta de recursos económicos afecta principalmente la adquisición de alimentos adecuados. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012), a nivel nacional la proporción de hogares con seguridad alimentaria fue de 30%; el resto (70%) se encuentra clasificado con algún grado de inseguridad alimentaria.

El acceso inestable a los alimentos resulta en problemas de emaciación (pérdida involuntaria de peso corporal), retraso de crecimiento infantil y carencias de micronutrientes. Por otro lado, el sobrepeso y obesidad es el resultado del consumo de alimentos de bajo costo, pero que en su mayoría son hipercalóricos, resultando en personas con desnutrición y obesidad al mismo tiempo.

Una solución de fondo a los problemas de inseguridad alimentaria que impactaría directamente en la disponibilidad de alimentos es la implementación de huertos familiares. Las técnicas agroecológicas permiten una producción alta de hortalizas en un espacio pequeño de tierra, además se hace uso de los residuos orgánicos generados en la preparación de alimentos, así como de los desechos de los animales de granja, para la elaboración de fertilizantes orgánicos. Los productos cosechados son de alta calidad y se pueden consumir por las familias directamente y, en caso de haber remanentes, se pueden cambiar por otros productos de primera necesidad en la misma comunidad.

Alcances del proyecto

Las comunidades que serán beneficiadas se encuentran en la zona de influencia o dentro de las áreas naturales protegidas de la región noroeste de México, así como en comunidades rurales marginadas del desierto sonorense, las cuales se definirán en los próximos meses.

A través de esta iniciativa se empoderará a las mujeres para producir su propio alimento libre de tóxicos y con alto valor nutricional, se proporcionará un mejor desarrollo a los niños menores de cinco años y se promoverá un mejor estado de salud física y emocional en todos los miembros de la familia a través del cuidado del huerto. Asimismo, se coadyuvará a disminuir la dependencia al salario de un miembro de la familia y se fomentará la conservación del agua y de los recursos naturales terrestres y marinos.

El equipo de trabajo está coordinado por Jaqueline García Hernández y en él participan Germán Leyva García, Daniela Aguilera Márquez, Isabel Ortega Vélez, María del Carmen Hernández Moreno y Alfonso Gardea Béjar (todos adscritos al CIAD), además de Joaquín Murrieta, ecólogo de la organización Watershed Management Group (Arizona, EE.UU); Alicia Gutiérrez Valenzuela, de la organización Emanuel Arturo IAP; Ramón Morales Valenzuela, presidente de la empresa Agrexa, y Alfonso Madero Bautista, quien realizó su maestría en el CIAD con la evaluación nutricional de las familias con huertos.

El proyecto se realiza en alianza con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Dirección Regional Noroeste y Alto Golfo de California.

 

 

 

 

 

La Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) otorgó al Laboratorio de Fitopatología del Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario (Cidam), consorcio científico del cual es asociado propietario el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), una acreditación para distintos servicios analíticos altamente especializados.

El Cidam, ubicado en Morelia, Michoacán, está conformado por el CIAD, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, El Colegio de Michoacán y el Gobierno del Estado de Michoacán y fue creado a través de un Fondo Mixto otorgado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en 2013.

Una de las actividades sustantivas del consorcio es la prestación de servicios analíticos a los pequeños productores de frutas de la región, por lo que este reconocimiento que ha recibido el Laboratorio de Fitopatología tendrá un beneficio directo para este sector social, que podrá acceder más fácilmente a los diferentes análisis especializados que requiere para su labor.

La acreditación recibida lo distingue como “Laboratorio de ensayo bajo la norma NMX-EC-17025-IMNC-2018 (ISO/IEC 17025:2017) para la rama de sanidad agropecuaria. Algunos de los servicios analíticos que podrá ofrecer son la detección de bacterias fitopatógenas en plantas (semillas, raíz, tallo, hojas, frutos) por PCR, con fecha de acreditación 2020/05/28.

Quienes unieron esfuerzos para conseguir la acreditación, apoyadas por el equipo del Cidam, fueron Fabiola Esquivel Chávez, Kinberli Marcela Valles Méndez, Yunuén Guadalupé Leal Carbajal y Citlali Colín Chávez.

Miguel Ángel Martínez Téllez, coordinador de investigación del CIAD y comisionado del Centro en el Cidam, puntualizó que, con la acreditación de este laboratorio se cumple con el objetivo planteados en el del Modelo Cidam, siendo ya una realidad el apoyo a los productores y exportadores de frutas en Michoacán y estados circundantes.

 

 

Cada 1 de junio se celebra el Día Mundial de la Leche, una fecha promovida desde 2001 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) con el fin de destacar la contribución de los productos lácteos en la nutrición del ser humano, así como en el crecimiento económico de las naciones, de una forma sustentable.

Desde la perspectiva nutricional, la leche y sus derivados son una fuente de proteínas, vitaminas y minerales, constituyendo un pilar fundamental en la dieta del ser humano a través de las diferentes etapas de la vida.

En el contexto económico, la micro y pequeña actividad lechera significa el medio de sustento para millones de familias en el mundo que se dedican a su producción y transformación, mientras que la producción a gran escala de este insumo y sus derivados representa una actividad de gran envergadura para empresas transnacionales y para la economía global.

Acorde a la importancia de la leche, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) tiene una Coordinación de Tecnología de Alimentos y Productos Lácteos (Delicias, Chihuahua), un Laboratorio de Química y Biotecnología de Productos Lácteos (Hermosillo, Sonora) y un Laboratorio de Innovación Rural (Hermosillo, Sonora), por solo mencionar ejemplos en los que se realizan esfuerzos científicos para encontrar nuevas formas de promover esta actividad en beneficio de la salud y el desarrollo regional.

Desafíos presentes y futuros

Pese a su relevancia nutricional, la leche enfrenta actualmente el reto de superar el estigma generado por campañas que recomiendan no consumir lácteos, sustituyéndolos por bebidas de origen vegetal.

Al respecto, Aarón González Córdova y Belinda Vallejo Galland, investigadores de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD y especialistas en química y biotecnología de productos lácteos, explicaron que se debe de reforzar el principio de una dieta equilibrada, que permite el consumo en cantidades adecuadas de todos los tipos de alimentos, incluidos la leche y sus derivados.

Uno de los grandes retos del sector es cómo detener el desperdicio de productos lácteos en el mundo, ya que, según cifras de la FAO, miles de toneladas de productos lácteos se desperdician anualmente, lo que no solo es una alarma para las empresas dedicadas a su comercialización, sino para la imperiosa necesidad de garantizar la seguridad alimentaria para la humanidad.

 

El panorama mexicano

González Córdova y Vallejo Galland comentaron que, en un país como México, con altos índices de obesidad, diabetes e hipertensión, entre otros padecimientos, el diseño de alimentos funcionales, es decir, productos cuyo consumo conlleve un beneficio específico para la salud, es un campo de investigación con muchas oportunidades.

Respecto a los productos lácteos, comentó que actualmente laboratorios públicos, como a los que ellos pertenecen, enfocan sus esfuerzos en desarrollar lácteos fermentados con péptidos con probada actividad biológica, según lo demuestran los estudios realizados.

Asimismo, explicaron que es necesario fortalecer la producción artesanal de quesos y derivados lácteos a través de esquemas como la denominación de origen o marcas colectivas, estrategias que pudieran dar un impulso a que familias mexicanas que se sostienen de esta actividad pudieran tener una ventaja que les ayude a comercializar sus productos con un valor agregado.

Por último, llamaron a la sociedad mexicana a procurar consumir alimentos lácteos, con la certeza de que, si se lleva una dieta equilibrada, estos contribuyen, junto con los demás alimentos, a un buen estado de salud, además de consumir productos locales para ayudar al desarrollo de las comunidades mexicanas.

 

 

 

La avalancha de recomendaciones contradictorias confunde a los padres de niños pequeños. Que ¡No exageres la higiene, lo vas a criar sin defensas!, que ¡Qué cochi eres, dejas al niño que vuelva a chupar la paleta que se le cayó al piso!, que ¡No uses tantos desinfectantes, le pegará algún mal al niño cuando crezca!, y así por el estilo. ¿A quién creerle?

Una buena parte de la información que nos llega en este sentido proviene de hace 32 años. En ese tiempo, un científico planteó la “hipótesis de la higiene”, diciendo que la exposición a los agentes infecciosos relativamente tarde en la vida de los niños daba lugar a enfermedades alérgicas. Muy poco después, otro colega le modificó la plana y argumentó que el problema es la ausencia de infecciones específicas durante un periodo crítico en el desarrollo del sistema inmune.

La primera hipótesis ha evolucionado en la actualidad a la “teoría de alteración de la biota”, y está ganando consenso científico. Dicha teoría, que podríamos llamar de alteración del ecosistema, afirma que los grandes cambios fundamentales en el estilo de vida nos han llevado a una menor exposición a algunos microorganismos importantes para el desarrollo de los mecanismos que regulan el sistema inmune. Esto, además de los cambios en la alimentación, la poca actividad física y la falta de convivencia al aire libre.

Entonces, el punto no es la pérdida de infecciones tempranas en la vida del niño, sino los dramáticos cambios en los microorganismos normalmente asociados al cuerpo humano (simbiontes), conectados con las enfermedades inflamatorias. La explicación es la conexión tan estrecha entre cultura, ecosistema y salud humana.

Es de hacer notar que algunas infecciones promueven la enfermedad y otras la previenen. Así, no es cuestión de que tiremos los niños a que “chupen” el suelo; con ello, quizá solo se infecten con microorganismos patógenos que sean los únicos que sobreviven al ambiente actual de higiene colectiva. Porque este es general, se trata de un cambio cultural amplio. No me imagino a las abuelas de las abuelas ¡usando cuatro diferentes limpiadores para el baño!: uno para el sanitario, otro para el lavabo, otro para las paredes y otro para el piso. Tampoco llegaban de pasada a una tienda de conveniencia a comprar la comida ya lista, y después al microondas. Esto no significa que en aquellos tiempos fueran muy saludables; de hecho, de una docena de hijos que nacían en una familia, solo sobrevivían a la niñez tres o cuatro. La mortalidad era muy alta por las infecciones.

Cuando se descubrieron los antibióticos y otras medidas profilácticas se redujeron las infecciones y se alcanzó una vida mucho más larga, aunque no siempre muy saludable. Desde ese entonces han caído sobre la humanidad diversos males, muchos atribuibles a los grandes cambios en el estilo de vida en general. Difícilmente se puede manipular el ambiente si cada vez hay más población. Lo que sí podemos hacer es cuidarnos y cuidar a nuestros niños un poco mejor.

Los microorganismos no se encuentran solamente en el ambiente, también forman parte de nuestro propio cuerpo; la mayoría, alojada en el intestino. A la flora intestinal actualmente se le denomina microbiota y está conformada por microorganismos de todo tipo. Aunque el medio ambiente influye sobre nuestra propia microbiota, podemos colaborar a su mantenimiento adecuado y así preservar mejor la salud. En el intestino se encuentran los simbiontes, que no tienen nada de extraterrestres, sino que son microorganismos muy terrenales, que ayudan a modular favorablemente el sistema inmune.

La microbiota se forma desde el nacimiento, y esta es más favorable cuando el parto es por vía vaginal, no por cesárea; también es mejor equilibrada cuando la lactancia es al pecho, no por fórmula. Después, la forma de iniciar al niño en los alimentos sólidos también influye: papillas recién preparadas, mejor que latitas industrializadas. Ya más adelante en la vida, si el niño toma agua suficiente en lugar de bebidas endulzadas y frutas en trocitos en lugar de jugos, la microbiota tendrá un buen balance. Esta será mejor si el niño aprende a comer de todo, especialmente alimentos frescos preparados en casa.

Así, olvidémonos de la “hipótesis de la higiene”, que no se sostiene actualmente con fundamentos científicos; mejor intentemos algunas medidas como buena alimentación, ejercicio en cuanto sea posible, al aire libre, y ambiente agradable en casa. Con estas medidas podremos contrarrestar, al menos en buena parte, la influencia de un ecosistema afectado por el estilo de vida actual, sobre la salud nuestra y la de nuestros niños.

 

Colaboración de Ana María Calderón de la Barca, investigadora de la Coordinación de Nutrición del CIAD

 

A propósito del día mundial sin tabaco, que se conmemora el 31 de mayo, compartimos algunos datos sobre el tabaquismo como problema de salud pública.

El tabaquismo constituye el principal problema de salud pública prevenible en los países desarrollados. Es, además, la principal causa de mortalidad evitable en todo el mundo. Anualmente mueren ocho millones de personas por enfermedades relacionadas al consumo del tabaco (una persona cada cuatro segundos), de las cuales, 1.2 millones no fueron fumadores activos sino pasivos; es decir, estuvieron expuestos a humo del cigarro.1 Se estima que en este año el tabaco sea la causa del 12% de todas las muertes a nivel mundial2. Por ello, es necesario prevenir su consumo en la población, en especial entre los más jóvenes.

En el mundo, la edad de inicio del consumo de cigarros es a los 13 años, mientras que, en México, datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017 señalan que es a los 14.3 años, con un promedio de 5.8 cigarros por día y una prevalencia global de tabaquismo en adolescentes del 4.9% (mujeres 3% y hombres 6.7%). Estas cifras se deben disminuir para evitar que el tabaquismo cree una adicción y se mantenga hasta la edad adulta.3

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017 señala que el 20.1% de los adultos con edades entre los 18 y 65 años son fumadores actuales de tabaco, de los cuales el 31.3% son hombres y 9.8% mujeres. El producto más común es el cigarro convencional, que adquieren principalmente en tiendas de abarrotes o supermercados. Se consume un promedio diario de 7.8 cigarros en el caso de los hombres y 6.4 en las mujeres y se fuma más en las zonas urbanas que en las rurales. Llama la atención y a la reflexión que el 98.5 % de los fumadores conoce las consecuencias tóxicas del tabaco y reconoce que causa enfermedades graves como cáncer y enfermedades respiratorias. Sin embargo, menos del 15% está dispuesto a abandonar este hábito, y es que la nicotina es una droga legal tan adictiva como la cocaína y la heroína.4

La nicotina es el principal componente activo del tabaco y es una droga psicoactiva estimulante que induce tolerancia y dependencia química con un fuerte poder adictivo. Lo mismo aplica para los cigarros electrónicos en los que el líquido que se les agrega también tiene nicotina. En tan solo siete a diez segundos ésta llega al cerebro y aumenta la liberación de dopamina, que genera la sensación de placer y estado de alerta, pero el efecto desaparece a los pocos minutos, por lo que se requiere seguir fumando.5 Además de la nicotina, el humo del tabaco contiene más de siete mil compuestos, de los cuales varios son tóxicos y al menos 69 son carcinogénicos.

La exposición al humo del cigarro se relaciona con el desarrollo de enfermedades de vías respiratorias, diversos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.6 En 2016, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se ubicó dentro de las diez primeras causas de mortalidad hospitalaria en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y en Sonora causó 388 defunciones (tasa de 15.5 por 100 mil habitantes). En ese mismo año, se registraron en el país 6,717 casos de tumor maligno de tráquea, bronquios y pulmón, acentuándose en las edades de 15 años en adelante.

El monóxido de carbono del humo del tabaco y la nicotina alteran la pared interior de los vasos sanguíneos al ocasionar pequeñas erosiones que favorecen la formación de placa. Esta es la acumulación de sustancias que se encuentran en la sangre, como lipoproteínas y colesterol. A medida que pasa el tiempo, la placa se endurece y obstruye el flujo de sangre. Además, la nicotina provoca un aumento de la presión arterial, lo que lleva a que el corazón trabaje más.7

El tabaquismo está relacionado también con otras afecciones como resistencia a la insulina, diabetes, deterioro de la función renal y obesidad. En la mujer se asocia, además, con osteoporosis y adelanto de la menopausia.5,7

El consumo de tabaco no solo afecta la salud de los fumadores, sino también la economía de sus familias y supone además un gasto de atención por el sector salud.

El costo que el tabaquismo representa para las instituciones públicas de salud es muy alto. Ejemplo de ello es la atención anual de un paciente con infarto agudo al miocardio en una delegación del ISSSTE, que costaba en promedio 301,789 pesos, mientras que el cáncer de pulmón atendido en el Instituto Nacional de Cancerología de México tiene un costo promedio al año de 1’073,191 pesos. Además, los costos de atención médica del infarto agudo de miocardio, enfermedad cerebrovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer de pulmón se estiman en 43,000 millones de pesos.8

El gasto adicional innecesario del tabaquismo evita que este recuso se destine a otras necesidades prioritarias en los hogares. Por ello, se requiere de políticas públicas estrictas y estrategias que ayuden a disminuir lo más posible este problema.

En el informe sobre la epidemia mundial de tabaquismo se reportan progresos desde que se adoptó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco en el 2003. Se han afrontado muchos retos y se han vencido obstáculos, tanto de la industria tabacalera como políticos. Así, se ha logrado proteger a cinco mil millones de personas en el mundo, con al menos una medida de control del tabaco, tres mil novecientos millones más que en el 2007. Sin embargo, todavía queda trabajo por hacer para evitar los riesgos del daño que causa el consumo de tabaco a la salud y la economía.1

Las estrategias globales de la OMS, para el control del tabaco que han mostrado ser eficaces son: vigilar su consumo y las políticas de prevención, proteger a la población del humo del tabaco, ofrecer ayuda para dejar de fumar, advertir sobre los peligros del tabaco. También, hacer cumplir las prohibiciones de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco, además de aumentar los impuestos al tabaco.1 Si bien se reconoce el trabajo y compromiso realizado por el gobierno, las fallas persisten en el control de los medios de comunicación y ambientes libres de humo. Hay, también, prácticas de enganche no cuantificadas, comentadas por los jóvenes, como la distribución gratuita de cigarros en eventos masivos.

Todo lo anterior pone de manifiesto la problemática compleja y, en algunos aspectos, poco explorados del hábito de fumar, importante factor de riesgo a controlar para lograr y conservar una buena salud individual y poblacional.

Colaboración de María del Socorro Saucedo Tamayo y Adriana Verónica Bolaños Villar, investigadoras de la Coordinación de Nutrición del CIAD

 

 Referencias

  1. OMS (Organización Mundial de la Salud. Tabaco). 2019. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/tobacco (consultado el 26 de mayo de 2020).
  2. OMS-OPS (Organización Mundial de la Salud-Organización Panamericana de la Salud). 2020. Situación del tabaco en México. Disponible en: https://www.paho.org/mex/index.php?option=com_content&view=article&id=96:situacion-tabaco-mexico&Itemid=387 (consultado el 22 de mayo de 2020).
  3. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Instituto Nacional de Salud Pública, Comisión Nacional Contra las Adicciones, Secretaría de Salud. 2017. Encuesta nacional de consumo de drogas, alcohol y tabaco 2016-2017: Reporte de tabaco. Ciudad de México, México: INPRFM.
  4. OPS/INSP (Organización Panamericana de la Salud/Instituto Nacional de Salud Pública). 2017. Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos. México 2015. Cuernavaca, México: OPS/INSP.
  5. Messanna, L., Manresa, N., Castro Ortega, M. y Hernández, Y. 2010. Tabaquismo como factor de riesgo de enfermedades crónicas. Horiz Enferm. 21:55-62.
  6. Fernández González, E.M., Figueroa Oliva, D.A. 2018. Tabaquismo y su relación con las enfermedades cardiovasculares. Rev Haban Cienc Méd. 17:225-235.
  7. Reyes-Méndez, C., Fierros-Rodríguez, C., Cárdenas-Ledesma, R., Hernández-Pérez, A., García-Gómez, L. y Pérez-Padilla, R. 2019. Efectos cardiovasculares del tabaquismo. Neumol Cir Torax. 78:56-62.
  8. Reynales Shigematsu, L.M., Thrasher, J.F., Lazcano Ponce, E. y Hernández Ávila, M. 2013. Salud pública y tabaquismo, vol. I. Políticas para el control del tabaco en México. Cuernavaca, México: INSP.

Como resultado de un gran esfuerzo logístico interinstitucional derivado de la actual contingencia sanitaria, la cuarta edición del Congreso Internacional de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos se realizará de manera virtual del 10 al 12 de junio.

El evento, que lleva por lema “Innovación y tecnología: piezas clave para la producción de alimentos más saludables”, representa la suma de esfuerzos de casi veinte instituciones, con el respaldo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y con la coordinación de la Red Nacional de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico en Alimentos Funcionales y Nutracéuticos (AlFaNutra).

Como parte de las actividades se impartirán dieciséis conferencias magistrales que comprenden temas de investigación sobre alimentos funcionales relacionados con la industria pesquera, granos de producción nacional, frutos y plantas de zonas áridas, coproductos cárnicos, suplementación de atletas y subproductos de la industria alimentaria, entre otros, que serán dictadas por especialistas de países como España, Reino Unido, Dinamarca, Argentina, Estados Unidos y Canadá, además de México.

Complementan el programa la exposición de más de treinta ponencias orales y la presentación de más de un centenar de carteles científicos de estudiantes e investigadores que expondrán sus trabajos a través de la aplicación de videoconferencias por la plataforma Zoom, lo cual brinda a la sociedad el acceso público y gratuito al conocimiento.

En representación del comité organizador, los investigadores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Aarón Fernando González Córdova y Gustavo Adolfo González Aguilar, junto con Janet Alejandra Gutiérrez Uribe, del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla, destacaron la labor que se ha realizado para hacer posible este evento, así como la voluntad de expositores y estudiantes, pues ha requerido un cambio de paradigma de la comunidad científica al transformar un encuentro tradicionalmente presencial a una modalidad totalmente virtual.

Por último, invitaron a la comunidad académica internacional a atender las exposiciones virtuales que podrán seguirse a través de la página oficial de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”, el canal de Youtube “4o CIAFN” y a consultar el sitio electrónico www.ciad.mx/alfanutra para conocer los pormenores del Congreso.

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