Notas

 

Vivimos rodeados de publicidad comercial en la que se destaca la presencia de probióticos en ciertos alimentos, particularmente en productos lácteos como el yogur. Pero ¿qué son los probióticos y cuáles son los beneficios de incluirlos en la alimentación? Alfonso García Galaz, profesor investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos ayuda a entender esta interrogante.

 

Los probióticos son microorganismos vivos que aportan beneficios a quien los consume, entre los que se pueden mencionar la prevención de diarreas, la reducción de los niveles plasmáticos de colesterol, la estimulación del sistema inmunológico, etcétera. Estos son diferentes de los prebióticos, ya que estos últimos no son microorganismos, sino sustancias que pueden ser utilizadas por los probióticos para estimular su desarrollo dentro del huésped. 

 

Existen numerosos beneficios reportados por el consumo de probióticos, y aunque existe información controversial acerca de la utilidad de los mismos y la ausencia de los beneficios esperados cuando el consumidor los ingiere, también hay numerosas causas que pueden explicar esa falta de resultados benéficos. 

 

Las evidencias científicas

Los probióticos, por lo común, son bacterias ácido lácticas que atienden al principio de regionalidad; es decir, sus efectos se presentan solo cuando son utilizados en las mismas regiones donde son aislados. De tal manera, deben ser capaces de soportar el tránsito gastrointestinal para poder llegar vivos al intestino delgado, que es en donde ejercen sus beneficios.

 

Se ha reportado que algunos probióticos son utilizados en granjas, y entre los efectos benéficos observados se ha documentado el aumento de peso en los animales que los consumen, debido a la ausencia de cuadros diarreicos. Además, se ha comprobado que esta ganancia ha sido en masa muscular y no en materia grasa.

 

Existen estudios que han propuesto que el consumo excesivo de probióticos en humanos se correlaciona con una disminución del ritmo metabólico y, por ende, en la acumulación de energía y aumento de peso. Aunque no se pueden descartar, estas investigaciones son más escasas y no aportan tantas evidencias, en comparación con los numerosos estudios en los que se plantea el efecto benéfico de los probióticos en la salud humana.

 

Su relación con la obesidad

La obesidad es un trastorno multifactorial que es difícil asociar con el consumo de un solo tipo de alimento, por lo que no existen elementos científicos suficientes para aseverar que la ingesta excesiva de probióticos se asocia con dicho trastorno. 

 

Existen estudios que han propuesto que la presencia del probiótico Lactobacillus plantarum puede correlacionarse con una disminución del peso corporal. Sin embargo, es necesario que se generen más estudios para correlacionar plenamente el consumo de probióticos con la obesidad. 

 

La ingesta debe ser personalizada

Las dosis recomendadas para la ingesta de probióticos pueden ser variables, pero el consumo diario de uno a cien millones de estos microorganismos ha demostrado beneficios en el mediano plazo, lo cual es equivalente a comer 250 ml de yogur probiótico diariamente. Esto no implica que un consumo por encima de estas dosis sea perjudicial para el organismo, sino simplemente no se han observado más beneficios de los ya reportados. 

 

La flora intestinal o microbiota es una población activa que se modera constantemente dependiendo de la ingesta diaria, por eso es importante que el consumo de probióticos sea continuo. Además, como los probióticos no son un medicamento sino un complemento alimenticio, no se pueden establecer dosis generales para la población; en todo caso, deben ser recomendaciones personalizadas, dependiendo de factores como la edad, exposición a medicamentos, etcétera. 

 

Los alimentos fermentados son una fuente rica de probióticos: leches fermentadas, yogur, quesos y otros productos lácteos, así como formulaciones que indican claramente la presencia de probióticos, son una fuente adecuada para el consumo de los mismos. 

 

El pasado martes el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) recibió la visita de Jorge González Sánchez, investigador y coordinador del programa Epistemología y Cibercultur@, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ofreció una conferencia para la planta académica del CIAD.

 

Con el tema “Epistemología genética e investigación interdisciplinaria: la alimentación como complejo alimentario”, González Sánchez explicó a la audiencia el origen de la epistemología genética, partiendo del trabajo de Jean Piaget, psicólogo y biólogo suizo considerado el padre fundador de esta teoría del desarrollo del conocimiento.

 

Como una síntesis de su disertación, el expositor manifestó que la epistemología es el estudio de cómo pasar de un estado de menor conocimiento a uno de mayor conocimiento. De tal manera, insistió en que al ser esto una estrategia de adaptación natural en el ser humano, el conocimiento debe estudiarse biológica, psicológica y socialmente.

 

 “Conocer es actuar para diferenciar, relacionar y, entonces, integrar los diferentes elementos que estructuran una determinada realidad. En cierto sentido, toda disciplina alcanza el grado de ciencia cuando a través de sus teorías son capaces de representar procesos cognitivos”, indicó González Sánchez para enfatizar cómo la epistemología significa una plataforma común para la interdisciplinariedad científica.

 

El catedrático de la UNAM subrayó que la epistemología permite que las diferentes disciplinas científicas puedan interactuar con base en la premisa de que todas comparten los mismos mecanismos de generación del conocimiento; sin embargo, para esto es necesaria la construcción de un marco conceptual y metodológico común entre las distintas áreas de especialización involucradas en un proyecto de investigación.

 

Por último, el ponente compartió algunos detalles metodológicos sobre el actual proyecto de investigación interdisciplinario del cual forma parte, el cual aborda la alimentación como un complejo alimentario. Además, invitó a los asistentes al taller “Construcción de objetos de estudio: el reto unidisciplinario-multidisciplinario-interdisciplinario-transdisciplinario”, que impartirá en las instalaciones del CIAD en Hermosillo, Sonora, del 30 de marzo al 1 de abril del presente.

 

Quien desee saber más sobre la trayectoria profesional del Dr. Jorge González Sánchez, dé clic aquí

 

 

La fuente de la eterna juventud de las frutas podría estar en la cutícula, una delgada capa protectora que se encuentra en la superficie más externa, cuyo mecanismo molecular de biosíntesis está siendo estudiado por científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) unidad Hermosillo.

 

A través del proyecto Elucidación del mecanismo molecular de biosíntesis de cutícula utilizando como modelo frutas tropicales, los investigadores analizan qué genes intervienen para que la cutícula permanezca en estado funcional, permitiendo que las frutas —una vez cosechadas— se conserven por mayor tiempo.

 

Esta investigación, a cargo del doctor Martín Ernesto Tiznado Hernández, es financiada por la Convocatoria de Investigación en Fronteras de la Ciencia 2015 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y contempla analizar el material genético de la guanábana, la papaya y la pitahaya para hacer alteraciones que permitan aumentar la vida poscosecha.

 

De acuerdo con el artículo "Composición, fisiología y biosíntesis de la cutícula en plantas", elaborado por el mismo Tiznado Hernández y otros colegas del CIAD, la cutícula tiene funciones importantes en la vida de anaquel de los productos, pues evita la acumulación de agua y partículas de polvo con el fin de mantener limpia y seca la superficie de las plantas o frutos. Además tiene un papel termorregulador en las interacciones de las plantas con el ambiente y las protege contra los rayos ultravioleta.

 

La cutícula participa en las interacciones planta-insecto y ayuda a evitar la proliferación de microbios patógenos, también activa el mecanismo de defensa.

 

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, el investigador refiere que el proyecto que está arrancando busca desarrollar protocolos y diseñar una estrategia que les permita modificar la cutícula de la fruta. Para ello analizarán los genes, especialmente los factores de transcripción, debido a que son los controladores maestros de muchos procesos.

 

“Queremos aumentar la vida de anaquel porque se puede tener una fruta fresca durante un periodo de tiempo más largo. Probablemente en la cutícula está la señal para iniciar la maduración del fruto. Por mucho tiempo se ha pensado que el etileno es el factor que inicia la maduración, pero ahora estamos en la búsqueda de otras señales”, dice.

 

Mayor rendimiento y más larga vida de anaquel

 

México es el principal productor de guanábana en el mundo con una cosecha superior a las 19 mil toneladas anuales, según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Es el principal exportador mundial de papaya, pues en 2014 envió 121 mil toneladas a Estados Unidos generando una derrama económica de más de 580 millones de dólares, de acuerdo con la organización Propapaya. En tanto, en el territorio se cultivan alrededor de dos mil hectáreas de pitahaya, de las cuales se obtiene una producción de casi siete mil toneladas.

 

Estas y otras frutas podrían abrirse más camino dentro y fuera del país a través de la creación de variedades con periodos poscosecha más prolongados, que permitan su traslado a otras latitudes y su comercialización en buen estado.

 

En entrevista, el doctor por la Universidad Purdue, en Estados Unidos, refiere que su colega, el doctor Reginaldo Báez, sembró en él la inquietud por estudiar las propiedades de la cutícula, y al realizar una revisión de los genes que participan en su biosíntesis y conocer un mutante de tomate con una larga vida de anaquel, concluyó que el doctor Báez muy probablemente tenía razón al considerar la cutícula de las frutas como un componente clave en el fenómeno de maduración de frutos.

 

A la fecha, ha realizado el transcriptoma de la epidermis de mango usando tecnologías modernas de secuenciación masiva, que ha permitido generar importante información sobre los genes que participan en la síntesis de su cutícula, en tanto que ha seguido de cerca el trabajo del doctor Jocelyn K. C. Rose, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, que ha centrado su investigación en estudiar la participación de diversos genes en la biosíntesis de la cutícula de diversas frutas.

 

A la par contemplan analizar el transcriptoma de aguacate que fue construido en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), en Irapuato. Estos trabajos previos sobre los genes que participan en biosíntesis de la cutícula servirán para la presente investigación.

 

 "Lo que queremos analizar es si existe un mecanismo molecular común de biosíntesis de cutícula en las diversas frutas. Una vez identificado el mecanismo, tendremos la posibilidad de realizar modificaciones mediante herramientas modernas de alteración genética en diversos factores de transcripción y estudiar qué sucede en el fenotipo de las frutas", indica.

 

 Miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el doctor Tiznado Hernández comenta que además del análisis genético también estudian los cambios que ocurran en los componentes de la cutícula durante la poscosecha del fruto.

 

Este trabajo de largo aliento consta de tres etapas. En la primera se realizará el transcriptoma y se analizarán los cambios en los componentes cuticulares de guanábana; mientras que en la segunda y tercera etapas se realizará lo mismo para la pitahaya y la papaya. Cada una se llevará a cabo en un tiempo estimado de dos años de ejecución.

 

El doctor Martín Ernesto Tiznado Hernández explica que han integrado un sólido equipo de trabajo integrado por el doctor Reginaldo Báez, investigador del CIAD que ha realizado trabajos analizando cutícula de tres variedades de mango y además es experto en poscosecha; el profesor Jocelyn K. C. Rose, de la Universidad de Cornell que ha trabajado con la cutícula del tomate y que tiene acceso a instalaciones para realizar el transcriptoma de las frutas; en tanto que la parte de informática estará a cargo del doctor Miguel Ángel Hernández Oñate, investigador comisionado en CIAD a través del programa de Cátedras Patrimoniales del Conacyt; mientras que el propio doctor Tiznado Hernández está a cargo de los experimentos con herramientas derivadas del ADN recombinante.

 

También participarán en el proyecto el maestro Ángel Javier Ojeda, que posee experiencia en almacenamiento y análisis de calidad de frutos durante poscosecha, y el doctor Julio Tafolla, que realizará una estancia posdoctoral apoyando con sus conocimientos en análisis morfológico de cutícula y creación de genotecas para la plataforma Illumina.

 

Personal del Laboratorio de Fisiología, Bioquímica y Biología Molecular de Plantas

 

Por Ana Luisa Guerrero

Agencia Informativa Conacyt

 

Miguel Ángel Angulo Escalante, profesor Investigador de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), forma parte del proyecto Clúster Bioturbusina, donde aportará su experiencia en la generación de biomasa a partir de los estudios que ha realizado en plantas de la especie Jatropha.

 

Recientemente, a través del Fondo Sectorial CONACYT-SENER-Sustentabilidad Energética, que apoya la conformación de Centros Mexicanos de Innovación en Energía, se aprobó el Clúster Bioturbosina, con un presupuesto de más de 380 millones de pesos, que incluyen poco más de 9 millones de pesos de apoyo para el CIAD.

 

El Clúster está conformado por ocho Centros Públicos de Investigación, dos institutos de investigación nacionales y dos más extranjeros, además de una empresa pública y tres empresas privadas.

 

Como punto de partida de este proyecto, el pasado 24 de febrero se realizó la firma del memorando de entendimiento para el desarrollo de bioturbosina en México, entre el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), responsable técnico del clúster; Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), como proveedor de combustible a las aerolíneas, y las empresas de aviación Aeroméxico y Boeing, consumidoras del biocombustible.

 

La era de la transición

La transición energética en México está en proceso, y para que esto sea tangible se deben incorporar, lo antes posible, fuentes no fósiles para la generación de electricidad y biocombustibles como bioalcoholes, biodiesel, biocombustibles sólidos, bioturbosina y biogás; estos son obtenidos de la biomasa y forman parte de este proyecto. La bioturbosina se obtiene a partir de la lignocelulosa, previamente transformada en bioalcohol, o directamente de los aceites.

 

Como parte de los productos entregables del proyecto, el CIAD desarrollará los paquetes tecnológicos para la producción de la biomasa a partir de dos especies del género de Jatropha. La biomasa será transformada en bioalcohol y bioturbosina y, finalmente, llevada al mercado de la aviación.

 

Dicha alianza está sólidamente conformada para la formación de capacidades y recursos humanos, así como para la vinculación y la consolidación de la triple hélice: científico-tecnológico-empresarial, hacia una visión estratégica y prospectiva de la producción de bioturbosina en México; esto planteado por la Secretaría de Energía.

 

El plan de vuelo está en marcha y solo queda mover al Clúster hacia la generación de combustibles renovables que ayuden a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

La mayoría de los alimentos naturales como frutas, verduras y leguminosas, si los consumimos en las condiciones y cantidades adecuadas, son benéficos para nuestra salud. Sin embargo, en situaciones excepcionales estos pueden ser perjudiciales, según explica Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Almendras

Existe información sobre la ingesta de ciertos productos, incluidos algunos de origen vegetal, respecto a su nocividad. Un ejemplo de esto es el consumo de almendras. Se cree que comer en exceso estos frutos secos es malo, debido a un compuesto que poseen (amigdalina) que puede convertirse en perjudicial (cianuro). Sin embargo, este solo se encuentra cuando la almendra está verde o es de una variedad no comestible que puede llegar a mezclarse y confundirse. Si nota un sabor amargo en la semilla, lo más recomendable es evitar consumir esa porción.

 

Brócoli

Otro caso que se menciona es el de las crucíferas, entre las que se incluyen la coliflor, coles, brócoli, etcétera. El brócoli es un alimento al que se le atribuyen ciertas propiedades antioxidantes, anticancerígenas, así como coadyuvante en la reducción del colesterol en la sangre. No obstante, existe una contraindicación para su consumo en personas que padecen de la tiroides, ya que posee compuestos que interfieren con la producción de hormonas de esta importante glándula. Por ello, para quienes padecen de hipotiroidismo, es recomendable evitar su consumo en grandes cantidades o, bien, cocerlo lo suficiente para eliminar la mayor parte del compuesto que influye en la tiroides.

 

Papas

Las papas son otro alimento con el que se debe tener cuidado en las condiciones en las que se consume. Cuando esta presenta una coloración verdosa o tiene brotes debe evitarse su consumo, ya que en dicho estado está presente una sustancia tóxica (solanina) que puede ocasionar desde problemas gastrointestinales leves (vómito, diarrea, etcétera) hasta trastornos graves en el ser humano.

 

Zanahorias

Las zanahorias tampoco se escapan. Se sabe que consumirlas en exceso puede ocasionar carotenemia, es decir, una pigmentación naranja o amarillenta en la piel. Lo anterior se debe a que el color anaranjado de este vegetal se lo da un compuesto llamado betacaroteno, el cual al entrar en nuestro organismo se transforma en vitamina A, y cuando lo consumimos en grandes cantidades el cuerpo no es capaz de transformarlo completamente y se deposita bajo la piel. Aunque estos efectos secundarios no son de riesgo, si pueden ser molestos estéticamente.

 

Frijoles

Los frijoles son el acompañamiento por excelencia en la mesa de todo hogar mexicano, y si bien su consumo en grandes cantidades no pone en riesgo nuestra salud, sus efectos pueden resultar molestos o vergonzosos. Estos, al igual que algunas otras leguminosas, poseen en su cáscara un azúcar denominada rafinosa que resulta de difícil digestión.

 

Las bacterias que se encuentran en la parte final del intestino convierten la rafinosa en carbohidratos más simples y de fácil asimilación; sin embargo, este proceso de fermentación produce gases. Estos se acumulan en el intestino y causan una gran presión; por ende, parte de ellos se evacuarán en forma de flatulencia.

 

Una forma de evitar esto es poner a remojar el frijol hasta que se hidrate completamente, tirar el agua y cocerlos con agua nueva.

 

Como se mencionó en un principio, lo importante es consumir los alimentos en la cantidad y calidad adecuada para no poner en riesgo nuestra salud (y la de los demás).

 

 

“La basura de una persona es el tesoro de otra”, dice un refrán popular, y en la nueva edición de Sábados en la Ciencia, “Alimentando a la tierra”, la niñez hermosillense podrá aprender el valor del aprovechamiento de los desperdicios domésticos para la elaboración de compostas como una forma de reciclaje para el cuidado del medio ambiente.

 

En esta ocasión, el taller organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora y La Burbuja, Museo del Niño, será impartido por Jaqueline García Hernández, investigadora del CIAD y especialista en restauración de ecosistemas, quien brindará una charla acerca de la reutilización de los materiales orgánicos de nuestro hogar para que estos pueden servir como nutrientes para la tierra.

 

Como parte de las actividades recreativas, los asistentes tendrán la oportunidad de aprender a separar la basura a través de una divertida dinámica. Además, los pequeños aprenderán a elaborar una lombricomposta, un método fertilizante natural que no daña las plantas ni la tierra, en el que se utilizan diferentes tipos de lombrices vivas para elaborar un abono de excelente calidad.

 

La cita es el próximo sábado 5 de marzo a las 10:00 horas en el Centro de las Artes de la Universidad de Sonora, ubicado en Av. Rosales y Luis Donaldo Colosio. Es importante que quien desee acudir al evento reserve su lugar al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., pues el cupo es limitado. Para mayor información puede comunicarse al teléfono (662) 289 2400 extensión 505.

 

Sábados en la Ciencia es un programa dirigido a niños y niñas menores de once años de edad, y que no tiene costo de acceso para el público. Si desea obtener más información, consulte su página Facebook.com/sabadosenlaciencianoroeste.

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y la Universidad de Sonora (Unison) serán anfitriones de un encuentro en el que especialistas del estudio de estructuras biomoleculares compartirán experiencias sobre los resultados más recientes en este campo, con el propósito de establecer las bases para crear redes de colaboración profesional en esta disciplina.

 

El Primer Coloquio de Estructura Biomolecular, organizado por el profesor investigador del CIAD, Rogerio Sotelo Mundo, busca convertirse en una reunión en la que estudiantes, académicos y profesionales de las ciencias biológicas en México tengan la oportunidad de conocer la investigación y los hallazgos en el estudio de diferentes biomoléculas que se realizan internacionalmente.

 

Para ello se contará con destacados participantes, como el Dr. Michael Toney (Universidad Davis, EE. UU), Dr. Bruno da Rocha (Universidad Federal Ceará, Brasil), Dr. Luis Brieba de Castro (Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Cinvestav, México), Dr. Enrique Rudiño Piñera (Instituto de Biotecnología de la UNAM, México), Dra. Gabriela Ramos Clamont Montfort (CIAD, México) y Dr. Enrique Velázquez Contreras (Universidad de Sonora, México), entre otros.

 

Sotelo Mundo señaló que la investigación en estructuras biomoleculares que se realiza en México es de primer mundo, y el CIAD, particularmente, destaca a nivel internacional por sus estudios en estructuras de las proteínas de bacterias patógenas para el camarón, carbohidratos con propiedades benéficas para la salud, entre otras.

 

“Actualmente el CIAD cuenta con un equipo de difracción de rayos X, adquirido mediante un proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y tecnología (Conacyt), el cual nos ha permitido realizar estudios mediante los que se han formado estudiantes de posgrado que han probado su preparación al ser aceptados en escuelas y talleres de capacitación en países como Estados Unidos y Brasil”, añadió el investigador.

 

El Coloquio se celebrará el próximo 11 de marzo en el Salón de Usos Múltiples de la Unidad Integral de Posgrado de la Universidad de Sonora, ubicado en la planta baja del edificio 7F (Boulevard Reforma y Luis Donaldo Colosio). Para quienes deseen asistir a este evento, el cual es completamente gratuito, pueden contactar al Dr. Rogelio Sotelo Mundo a través de su correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llamar al teléfono (662) 289 2400 extensión 352.

 

 

Como parte del fortalecimiento en infraestructura que posiciona al Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en la frontera de la ciencia, esta semana se impartió un curso para la activación de un nuevo equipo de electroforesis en gel con gradiente desnaturalizante. Con este equipo, la institución tendrá la posibilidad de ofrecer diferentes servicios analíticos en la detección e identificación de microrganismos, en apoyo a diferentes investigaciones.

 

De acuerdo a la Dra. Gabriela Ramos Clamont Montfort, Titular de la Coordinación de Ciencia de los Alimentos, la Plataforma Analítica Institucional (PAI), de la que es responsable la Dra. Luz Vázquez Moreno, será capaz de analizar diferentes tipos de alimentos para identificar cuáles microorganismos les brindan sus características particulares. Además, será posible identificar cambios en la microbiota intestinal en seres humanos y relacionarlos con su estado de salud.

 

Este avance también significa buenas noticias para el sector privado regional, ya que las aplicaciones analíticas de esta técnica brindan la posibilidad de mejorar un producto a partir de la identificación de los microorganismos que están presentes en él.

 

La responsable de capacitar al personal del CIAD sobre el uso y alcances de esta nueva adquisición fue la Dra. María Concepción de la Cruz Leyva, académica de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, quien ilustró a un equipo de investigadores, técnicos y estudiantes del grupo de investigación en Bioquímica de Proteínas y Glicanos a través del curso “Electroforesis en gel con gradiente desnaturalizante (DGGE)”, que se impartió durante la semana del 22 al 26 de febrero del presente. 

 

A partir de este curso se establecerá una colaboración más estrecha con la Dra. de la Cruz en diferentes investigaciones. La primera de ellas estará a cargo de Alfonso Gardea Béjar y Alfonso García Galaz, investigadores del CIAD, quienes estudiarán los consorcios microbianos involucrados en el diseño de biodigestores en los que se usa el estiércol producido por el ganado bovino de los productores de queso regional sonorense, para la producción de biol (fertilizante orgánico) y gas metano. 

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) será sede de un encuentro en el que especialistas del estudio de estructuras biomoleculares compartirán experiencias sobre los resultados más recientes en este campo, con el propósito de establecer las bases para crear redes de colaboración profesional en esta disciplina.

 

El Primer Coloquio de Estructura Biomolecular, organizado por el profesor investigador del CIAD, Rogerio Sotelo Mundo, busca convertirse en una reunión en la que estudiantes, académicos y profesionales de las ciencias biológicas en México tengan la oportunidad de conocer la investigación y los hallazgos en el estudio de diferentes biomoléculas que se realizan internacionalmente.

 

Para ello se contará con destacados participantes, como el Dr. Michael Toney (Universidad Davis, EE. UU), Dr. Bruno da Rocha (Universidad Federal Ceará, Brasil), Dr. Luis Brieba de Castro (Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Cinvestav, México), Dr. Enrique Rudiño Piñera (Instituto de Biotecnología de la UNAM, México), Dra. Gabriela Ramos Clamont Montfort (CIAD, México) y Dr. Enrique Velázquez Contreras (Universidad de Sonora, México), entre otros.

 

Sotelo Mundo señaló que la investigación en estructuras biomoleculares que se realiza en México es de primer mundo, y el CIAD, particularmente, destaca a nivel internacional por sus estudios en estructuras de las proteínas de bacterias patógenas para el camarón, carbohidratos con propiedades benéficas para la salud, entre otras.

 

“Actualmente el CIAD cuenta con un equipo de difracción de rayos X, adquirido mediante un proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y tecnología (Conacyt), el cual nos ha permitido realizar estudios a través de los cuales se han formado estudiantes de posgrado que han probado su preparación al ser aceptados en escuelas y talleres de capacitación en países como Estados Unidos y Brasil”, añadió el investigador.

 

El Coloquio se celebrará el próximo 11 de marzo del presente en el auditorio Inocencio Higuera Ciapara del CIAD. Para quienes deseen asistir a este evento, el cual es completamente gratuito, pueden contactar al Dr. Rogelio Sotelo Mundo a través de su correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llamar al teléfono (662) 289 2400 extensión 352.

 

En seguimiento a la solicitud de declaratoria de alerta de violencia de género en Cajeme, Sonora, que desde junio de 2015 demandó la asociación civil Alternativa Cultural para la Equidad de Género (ACEG), y que actualmente atiende la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), el pasado lunes se llevó a cabo la segunda mesa de trabajo interinstitucional en la que participaron representantes de instituciones públicas estatales y del grupo responsable de la investigación en campo realizada para tal efecto.

 

En la reunión, la directora del Instituto Sonorense de la Mujer (ISM), Esther Salas Reátiga, explicó que Sonora tiene un rezago considerable en los índices de violencia hacia las mujeres. Además, agregó que esta entidad se encuentra en los primeros lugares en este aspecto a nivel nacional.

 

En ese sentido, Salas Reátiga señaló que se sigue la instrucción de Claudia Pavlovich Arellano, Gobernadora de Sonora, para enfrentar la situación e implementar una política de igualdad de género y derechos humanos, establecida en el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2021.

 

Existen grandes expectativas

Entre sus impresiones sobre la segunda reunión de la mesa de trabajo, Gilda Salazar Antúnez, profesora investigadora del CIAD, comentó que por parte del equipo que realizó la investigación existen expectativas sobre la importancia y responsabilidad que el Gobierno del Estado tiene para atender las conclusiones del informe que le fue entregado el primero de diciembre por la Conavim.

 

Asimismo, añadió que se esperan acciones concretas y la máxima atención de los titulares de todas las dependencias estatales involucradas en las trece propuestas que el equipo de investigación estableció para combatir la violencia feminicida en el estado.

 

En ese sentido, subrayó que al gobierno estatal le restan tres meses para presentar un plan que contemple acciones preventivas, de seguridad y justicia para abatir los índices que se han presentado, además de las asignaciones de recursos presupuestales necesarios para hacer frente a la contingencia de alerta.

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