Notas

 

 

Si en estas vacaciones viaja por las carreteras de Sonora y tiene la oportunidad de transitar por el municipio de Guaymas, procure conseguir un frasco de concentrado de pulpa de pitaya y otros productos elaborados por Aaki Nawa, un grupo de mujeres de la etnia yaqui, que trabaja con orientación del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Aaki Nawa, “Raíz de pitaya” en lengua yaqui, es el nombre de un grupo de mujeres yaquis, que ha recuperado alimentos tradicionales como los pinoles de maíz y trigo, la harina de péchita y el dulce de pitaya.

 

La pulpa concentrada de la pitaya se elabora utilizando una receta ancestral, a la cual no se le añaden azúcares ni conservadores, y que gracias a la utilización de equipo tecnológico diseñado por un equipo de investigación del CIAD, encabezado por Mayra de la Torre Martínez, tiene características de calidad e inocuidad sobresalientes.

 

Entre las propiedades del concentrado de pulpa de pitaya, destaca el contenido de 2.4%, 0.4%, 3.1%, así como una dulzura natural debido a los azúcares del fruto, además del deleite de consumir un producto con características gourmet, de acuerdo a la investigadora del CIAD.

 

Asimismo, según estudios que el CIAD ha realizado en dicho producto, se ha encontrado que todos sus estándares están dentro de normas sanitarias e, incluso, cumplen los requisitos necesarios para buscar su exportación.

 

Aaki Nawa es un producto completamente orgánico y las características del ecosistema sonorense en el que crecen los frutos con los que está elaborado, le brindan un sabor y propiedades únicas, dijo de la Torre Martínez.

 

La experta enfatizó que la pitaya (Stenocereus thurberi) tiene propiedades antioxidantes, lo cual se atribuye, principalmente, a la presencia de betalaínas que le brindan el color rojo; por ello el fruto representa una alternativa para incrementar y diversificar la ingesta de antioxidantes entre la población de las zonas áridas y semiáridas de México.

 

Mencionó que el producto era capaz de conservarse hasta dos años a temperatura ambiente, lo que hace suponer que la pulpa de pitaya debe contener inhibidores para el crecimiento de microorganismos.

 

Actualmente diez familias de distintos pueblos yaquis, principalmente en la localidad de Vícam, dependen de la labor de esta empresa.

 

El dulce de pitaya está disponible a la venta a un precio de $80.00 pesos en Náinari s/n en Vícam Estación, Guaymas, Sonora (casi frente a la parada de autobuses foráneos). Si desea adquirir este producto puede escribir un correo electrónico a aakinawa@gmail,com, llamar al teléfono celular (644) 233 0075 o a la línea fija del CIAD (662) 289 2400, ext. 543.

 

Para los niños y niñas que asisten a la escuela, las vacaciones de verano significan un período ansiosamente esperado en el que podrán disfrutar de un tiempo de esparcimiento extra al que normalmente no tienen acceso durante el ciclo escolar. Es eso mismo lo que se puede volver una pesadilla para los padres y madres que no saben qué hacer con sus hijos en casa.

 

Como parte de una recopilación de colaboraciones de divulgación científica que académicos y académicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) han hecho en el último año, le compartimos algunos consejos que puede poner en práctica en las próximas semanas.

 

Fomentar los talentos

El periodo vacacional puede utilizarse para realizar actividades académicas, culturales y deportivas, que ayuden a los más pequeños a descubrir vocaciones, talentos e intereses. Estas actividades las pueden realizar no solo en este lapso, sino como algo constante a lo largo de su vida. Busque campamentos de verano, talleres o cursos, y decida con sus hijos cuál es el que les resulta más atractivo a ellos.

 

Igual o más importante es aprovechar estos días para compartir sus conocimientos con los pequeños. Con solo tomar un paseo al aire libre puede enseñarles cosas increíbles de nuestro entorno. Además, en internet existe mucho material audiovisual con el que toda la familia puede aprender desde manualidades hasta experimentos científicos caseros.

 

Aliméntese sanamente

“Se vale porque son vacaciones” es el pretexto más socorrido para consumir alimentos con pobre aporte nutricional o alto contenido de azúcar, grasa o sal; sin embargo, es preferible utilizar el tiempo extra con el que se cuenta para preparar alimentos saludables y esforzarse en mostrar a los hijos el significado de tener buenos hábitos alimenticios. Esto es una de los mejores legados que los padres pueden hacer a sus hijos, porque se traduce en salud.

 

Cuide su salud

Las comidas fuera de casa pueden convertirse en pesadillas cuando se contraen enfermedades diarreicas por consumo de alimentos contaminados o malestares ocasionados por una larga exposición al sol. Es importante tomar precauciones que protejan la salud de su familia y evitar contratiempos que se pueden agravar, principalmente si está lejos de casa.

 

Al consumir alimentos en un restaurante o en la vía pública, debemos asegurarnos que se apliquen buenas prácticas higiénicas, tanto en la preparación como en el manejo de alimentos. De lo contrario podemos enfrentarnos a un cuadro severo de salmonelosis, fiebre tifoidea o hepatitis. Cualquiera de estas enfermedades causa como primer síntoma la diarrea, pero en personas susceptibles pueden tener complicaciones graves.

 

Coma en familia

El ritmo de la vida moderna frecuentemente impide a las personas disfrutar momentos elementales para fortalecer los lazos de convivencia y afecto. Comer reunidos en familia es un ritual que promueve el interés mutuo entre los miembros de un hogar. Ponerlo en práctica durante las vacaciones podría hacerle descubrir que se ha estado perdiendo de algo muy valioso.

 

Ejercítese

Por ningún motivo las vacaciones deben representar ocio e inactividad; por el contrario, es un momento propicio para educar a los infantes sobre la importancia del ejercicio regular como uno de los factores relevantes para mantener un buen estado de salud. Salga a caminar, cuidándose del sol, recorra los espacios públicos y conéctese con la naturaleza.

 

Planee sus gastos

Ciertamente las vacaciones son para disfrutarse y nadie nos puede quitar el placer de hacerlo. Sin embargo, es importante prever que los gastos que se realicen se planeen con suficiente anticipación. Lo anterior es para evitar que un consumo desmedido comprometa la estabilidad financiera de un hogar en cuestiones básicas como alimentación, educación, transporte y servicios básicos.

 

Si no se cuenta con los recursos económicos necesarios para realizar un viaje, se pueden idear múltiples actividades que pueden realizarse en familia, al interior del hogar o al aire libre en la ciudad de residencia. En caso de que decida viajar, intente ajustar sus gastos y procure ser "totalero" con las tarjetas, dado que las tasas de interés que se aplican en nuestro país son de las más altas a nivel internacional.

 

 

Con la colaboración de Mayra de la Torre Martínez, Humberto Astiazarán García, Cristóbal Chaidez Quiroz, Juana María Meléndez Torres, José Antonio Ponce Martínez y Luis Huesca Reynoso

 

 

El consumo per cápita de mango en México en el año 2016 fue de 11.6 kilogramos, lo cual evidencia la aceptabilidad de consumo por la sociedad, así como la importancia de su producción para la economía nacional, principalmente en lo que ser refiere a los cultivares Ataulfo, Haden, Kent, Tommy Atkins y Manila, entre otros.

 

De acuerdo a cifras del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (2016), en los últimos diez años México ha logrado sostener una producción de más de un millón de toneladas anuales, lo que ha llevado al país a ocupar la quinta posición a nivel mundial. Esta situación ha generado condiciones de disponibilidad de esta fruta en el mercado mexicano, especialmente entre los meses de abril y agosto.

 

El mango se consume, principalmente, como fruto fresco, por su pulpa, aunque también se obtienen productos de valor agregado como mermeladas, jugos, rebanadas en almíbar, rodajas en enlatados y productos congelados y deshidratados. Además de la pulpa, el aceite de la semilla es utilizado en la industria cosmética.

 

Sin embargo, en los últimos años se han generado líneas de investigación que favorecen la innovación y el desarrollo de tecnología para la obtención de productos de alto valor agregado del mango. Esto debido a la presencia de compuestos bioactivos en diferentes partes del cultivar, como la piel y la semilla del fruto, además de las hojas y la corteza de la planta.

 

Beneficios para la salud

La piel de mango contiene polifenoles, carotenoides, vitaminas, enzimas y fibra dietaria, elementos que han probado beneficios para la salud humana. Asimismo, la semilla es rica en compuestos fenólicos, a los cuales se les atribuyen propiedades antioxidantes, y se ha evaluado como ingrediente de alimento para animales.

 

La corteza del árbol de mango contiene mangiferina, catequina y epicatequina, y de la hoja se puede extraer mangiferina; compuestos cuyas aplicaciones abarcan su uso como suplemento nutricional, cosmético y en fitomedicina.

 

Actualmente se comercializan algunos productos que dan valor agregado al cultivar de mango, como Vimang®, producto natural comercial a base de mango, utilizado para generar condiciones de calidad de vida por personas infectadas con VIH. Asimismo, Salaretin®, producto usado para el tratamiento de diabetes tipo II.

 

En el contexto de las áreas de oportunidad que existen en la investigación y desarrollo de productos a base de mango, actualmente la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realiza el proyecto “Desarrollo tecnológico e innovación de productos a base de mango como alternativa de valor comercial”.

 

A través de la elaboración de productos como mermeladas, piensos, fermentados y extractos con propiedades nutracéuticas, el CIAD Culiacán pretende enriquecer el uso y aplicaciones de mango en México para generar productos de alto valor agregado.

 

Colaboración del Dr. Eber Addí Quintana Obregón, catedrático Conacyt adscrito al CIAD Culiacán.

 

 

 

El libro Vidas Vulnerables. Hombres indígenas, diversidad sexual y VIH-Sida, obra de Guillermo Núñez Noriega, académico de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), ha sido editado en braille, sistema de escritura para ciegos que consiste en signos dibujados en relieve para poder leer con los dedos.

 

La obra, originalmente publicada por el CIAD y Edamex en el 2009, es el resultado de una investigación socioantropológica, que utiliza un método cualitativo, la historia de vida, para entender la vulnerabilidad frente al VIH de hombres indígenas, pobres, migrantes y con prácticas homoeróticas e identidad transgénero.

 

La iniciativa de trasladarla al braille surgió en el 2013, cuando Juan Carlos Méndez Torres, del Centro de Atención Integral para Ciegos y Débiles Visuales de Tabasco (institución que junto con el DIF de esa entidad sufragó el costo de impresión), contactó a Núñez Noriega para compartirle su interés en este proyecto por considerarlo relevante para la población con discapacidad visual, algunos de los cuales son indígenas o disidentes del sistema sexo-género, y para quienes no existen muchos libros que les permitan entender su condición de vulnerabilidad.

 

El investigador del CIAD explicó que publicar en braille es mucho más caro que hacerlo en libros convencionales, debido a que los materiales son costosos y es necesario utilizar una mayor cantidad de papel; por ejemplo, este libro, que originalmente es un solo volumen, traducido al braille resultó en nueve tomos.

 

Iniciativa que abre brecha

El autor donará un ejemplar a la Biblioteca Central de la Universidad de Sonora (Unison), ya que esta institución es poseedora del fondo más extenso de libros en braille en la entidad.

 

Al respecto, comentó que un profesor de la licenciatura de Trabajo Social de la Unison le comentó que usa su libro, en la versión tradicional, como material de referencia para sus clases, en donde ha tenido un par de alumnos ciegos, por lo que le causó gran agrado la noticia de esta nueva disponibilidad de consulta.

 

“Hay una gran necesidad de que los libros académicos se editen en braille. A veces se nos olvida que existen muchos estudiantes con este tipo de discapacidades en las universidades, quienes ven truncada o afectada su formación porque no existen los libros indicados para hacer las lecturas”, señaló el autor.

 

Núñez Noriega manifestó que publicará su más reciente obra (Abriendo brecha. 25 años de los estudios de género de los hombres y las masculinidades en México 1990-2014), a finales de septiembre de este año, y mostró su apertura para que se den nuevas iniciativas de publicar en braille en las que sus obras puedan ser consideradas. También invitó a otros colegas investigadores a que consideren la oportunidad de editar sus libros de divulgación científica en esta modalidad de lectura.

 

Como parte de uno de los objetivos institucionales de conectar el quehacer científico y tecnológico con las demandas y oportunidades de los sectores público y privado, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ofreció el taller “Envases Activos e Inteligentes”.

 

En representación del CIAD, la Dra. Herlinda Soto Valdez impartió esta capacitación para pequeñas y medianas empresas de alimentos de los municipios sonorenses de San Luis Río Colorado, Caborca, Nogales, Cananea, Agua Prieta y Hermosillo. Los talleres se realizaron en las instalaciones de la presidencia municipal de Caborca y del DIF de Nogales los días 27 y 28 de junio, respectivamente.

 

La capacitación fue gestionada por la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC) y el Gobierno del Estado de Sonora, y comprendió temas como materiales utilizados en envases para alimentos, envases inteligentes, envases activos absorbedores de oxígeno y envases antioxidantes.

 

Durante la instrucción se presentaron materiales disponibles en el mercado que pueden representar una mejor opción de envasado. Los asistentes aprendieron cómo identificar los diferentes materiales plásticos y cómo combinarlos para solucionar algunos problemas que afectan la calidad de los alimentos que producen.

 

Además, se presentaron casos de envases inteligentes, así como la explicación de su funcionamiento, que pueden dar un valor agregado al producto. Entre los envases activos, se presentaron envases antioxidantes y aquellos que contienen absorbedores de oxígeno, elemento que acelera el deterioro de los alimentos, por lo que se han desarrollado tecnologías para eliminarlo.

 

Soto Valdez destacó la importancia de que la iniciativa privada sonorense se involucre en temas de ciencia y tecnología, no solo en el desarrollo del producto sino en su presentación.

 

“Normalmente el envase separa al alimento del medio ambiente, utilizándose solamente como un contenedor. Existen aditamentos y aditivos que pueden incorporarse al sistema de envasado con el fin de extender la vida de anaquel, uno de los problemas más comunes en alimentos producidos por pequeñas empresas”, comentó la investigadora.

 

Asimismo, señaló que en el mercado estatal existen condiciones para que se exploren nichos de oportunidad en el desarrollo de nuevos e innovadores productos en los que se pueden implementar tecnologías que han tenido éxito en otros sectores, incluyendo el desarrollo de envases.

 

La investigadora del CIAD ha ganado dos veces el Premio Nacional de Tecnología de Alimentos; el primero, en el año 2000, lo obtuvo gracias al desarrollo de una película plástica con capacidad para eliminar etileno para utilizarse en frutos sensibles a este gas, y el segundo, en 2010, lo logró con un proyecto sobre el desarrollo de un envase activo antioxidante a base del biomaterial ácido poliláctico y el antioxidante tocoferol.

 

Además de ser Coordinadora de Programas Académicos del CIAD, la labor de la doctora en el Centro comprende el desarrollo tecnológico de envases con funciones antioxidantes, antimicrobianas, absorbedores de oxígeno, bióxido de carbono, etileno, etcétera, así como el estudio de las interacciones existentes entre envases y alimentos para auxiliar en la extensión de la vida de anaquel de los alimentos envasados.

 

Diana Luque

Investigadora de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo

 

El pasado miércoles 21 de junio, a las 4.24 a.m., ocurrió el solsticio de verano del año 2017, según cálculos de los modernos astrónomos. Seguramente el lector habrá escuchado términos como la etnohistoria, etnoecología, etnobotánica, para referir los conocimientos tradicionales de las diversas culturas, generalmente de los pueblos indígenas. El prefijo etno antes del nombre de la ciencia nos señala que este tipo de disciplina científica tenía otro formato y otro contenido, según el grupo étnico en estudio. Así, por ejemplo, las etnobotánicas y etnofaunas dan cuenta del enorme acervo milenario en relación al uso y manejo de la biodiversidad que realizaban en sus territorios estas comunidades.

 

La etnoastronomía también ha sistematizado la gran diversidad de interpretaciones y representaciones que las comunidades indígenas han elaborado, a partir de la observación de los astros, el sol, la luna y las estrellas. Con base en estas observaciones, en particular de la luna, han surgido los calendarios, que generalmente son anuales, dándole seguimiento a los ciclos mensuales y a la identificación de los dos solsticios (verano e invierno), así como de los dos equinoccios. Es evidente que estos ciclos son iguales para cualquier grupo social. Sin embargo, cada grupo le ha dado nombres distintos; sobre todo, los “ajustes” tienen un fuerte componente simbólico que caracteriza a cada grupo y, más bien, están relacionados con sus sistemas de subsistencia.

 

Así, en las sociedades agrícolas, como las mesoamericanas, la milpa –y el maíz como especie central– marcaba los ciclos de sembradío, de los que derivaban diversas celebraciones de corte religioso. La mayoría de estos grupos identificaron el inicio del año alrededor de los solsticios; algunos en el día más largo del año, en verano, y otros en el más corto, en invierno, como el que rige actualmente al mundo moderno, que proviene del calendario gregoriano, aceptado en Europa desde el año 1582.

 

Para la comunidad indígena comcaac, mejor conocida como seri (cazadores, pescadores y recolectores nómadas milenarios de la Costa Central del Desierto Sonorense y Golfo de California, en el Estado de Sonora), su calendario anual inicia alrededor del solsticio de verano, cuando aparece la estrella cmaanc, según la astronomía de los antepasados. Esto sucede a finales del mes de junio y principios de julio. Así, junio se denomina como Imám imám iizax (luna de las pitayas) y, julio, Icoozlajc iizax (luna cuando se espolvorean de arena las vainas o péchitas del mezquite). Es decir, tanto las pitayas como los mezquites formaban parte importante de la dieta ancestral.

 

Durante cuatro días, a partir del 30 de junio, la comunidad comcaac festeja el Año Nuevo, que en su lengua materna le llaman Hant cmah quih. En estos días los pueblos de Desemboque y Punta Chueca, donde actualmente habitan, realizan una serie de fiestas que agrupan a varias familias cada una de ellas. Se cocinan platillos tradicionales, en particular, la moosni, que es el nombre génerico para las cinco especies de tortugas marinas que migran y habitan en su territorio y que ha sido su principal alimento desde hace dos mil años, seguido por peces, moluscos y venados. El gobierno federal decretó la veda total de las tortugas marinas, debido al colapso de sus poblaciones, pero debido al valor cultural que tiene para los comcaac, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) les autoriza la pesca de un par de ejemplares para esta celebración. Así, su pesca, matanza, cocinado y saboreado se vuelve el ritual principal de esta fiesta.

 

También se elabora el imam hamaax, que es una bebida sagrada tradicional que se elabora con la pulpa de la pitaya. Tortillas de mezquite y pasteles de xnoiz (trigo marino) pueden enriquecer esta fiesta. En estos días, hombres mujeres y niños portan sus hermosos trajes tradicionales y se esmeran en exhibir las milenarias pinturas faciales. Por doquier se escucha a los grupos cantando en la lengua materna y se ven sus danzas típicas. También las mujeres se prestan a jugar el tradicional amoiij, y los hombres también tienen el suyo, que, se dice, apuestan. Al final, se reparten regalos entre los ganadores.

 

Así, el Hant cmah quih es una excelente oportunidad de celebrar la diversidad cultural de México, esta vez con la comunidad comcaac, una cultura milenaria cuyo conocimiento tradicional es único en todo el mundo.

 

Yooz quij mizj massaiia comcaac / Que Dios bendiga a los comcaac

Diana Luque Agraz es coautora del libro Del mar y del Desierto. Gastronomía de los Comcaac (Seris). Ecoturismo y Pueblos Indígenas

 

 

 

Científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) han emprendido un desarrollo tecnológico denominado Piscatus Biofertilizante, el cual consiste en una composta elaborada a base de residuos de pescado.

 

Esta iniciativa, encabezada por la Dra. Jaqueline García Hernández, investigadora de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD e impulsada por la Coordinación de Vinculación del Centro, forma parte de los proyectos desarrollados a partir de la convocatoria IDi4Biz “ciencia-vinculación-emprendimiento”, la cual busca atender la necesidad del sector agrícola de contar con una opción de fertilizante altamente efectivo y amigable con el ambiente, ideal para cultivos orgánicos.

 

Las opciones comerciales de biofertilizantes no contienen los nutrientes suficientes y por lo mismo no son tan efectivas, razón por la cual los agricultores siguen optando por los productos químicos, explicó García Hernández.

 

 “Con nuestro producto ofrecemos una composta superior, con un alto contenido de nutrientes y fácilmente aprovechable por las plantas, y a un precio competitivo”, añadió la especialista en ciencias ambientales.

 

Promoviendo la sustentabilidad

 

El proceso de compostaje consiste en la liberación de los nutrientes atrapados en diferentes matrices mediante un proceso aeróbico llevado a cabo por microorganismos. Piscatus Biofertilizante realiza este proceso con seguimiento de pruebas de laboratorio, para obtener un producto estable y con alto contenido de nutrientes biodisponibles.

 

Los insumos para Piscatus se colectan de las actividades productivas de la región, derivados de la pesca en Guaymas y la agricultura en el valle del mismo municipio. Los residuos de pescado se obtienen del comercio local que genera más de doce toneladas al mes de residuos de pescados y mariscos de diferentes especies, los cuales normalmente son depositados en el relleno sanitario de la ciudad.

 

Sus creadores establecen como ventajas competitivas su alto contenido de materia orgánica y de nutrientes, así como un mayor rendimiento por hectárea. El proyecto ya cuenta con un plan de negocios y una marca registrada. Actualmente se produce a escala precomercial en la sede Guaymas del CIAD.

 

Planes y metas

 

García Hernández señaló que aun cuando su desarrollo fue ideado para la aplicación agrícola comercial, así como para el cultivo orgánico y de transición, su utilización es viable para su uso en invernaderos, hogares y áreas verdes en general.

 

 A mediano plazo, los científicos contemplan incrementar la escala de producción, utilizando maquinaria especializada, lograr la certificación orgánica de la marca a través de organizaciones como bio-agri cert inputs, realizar pruebas de fertilidad en diferentes cultivos y explotar derivados de la composta.

 

La Dirección General del CIAD, a través de la Coordinación de Vinculación, continuará impulsando el programa IDi4Biz “ciencia-vinculación-emprendimiento” para que en su próxima convocatoria se puedan sumar otros desarrollos tecnológicos del CIAD, evaluar alternativas de modelos de negocio y estructurarlos para ser transferidos al sector productivo nacional.

 

 

 

Un estudio realizado en 2012 por un investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) encontró que en un sector de los jóvenes sonorenses hay sutiles manifestaciones de discriminación hacia los indígenas migrantes que habitan en la entidad.

 

En medio de una polémica nacional a raíz de un estudio presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el que se expone que existe una relación entre el color de piel de los mexicanos y las oportunidades laborales a las que las personas pueden acceder, el estudio realizado por el CIAD recobra relevancia.

 

El trabajo llamado “Discriminación y prejuicios de jóvenes sonorenses hacia el migrante indígena”, elaborado por los profesores Jesús Laborín Álvarez (CIAD), Gloria Ciria Valdez Gardea y el estudiante Erik Parra Armenta, fue realizado a través de 780 encuestas aplicadas a estudiantes universitarios (hombres y mujeres), residentes en Hermosillo, Caborca y Nogales.

 

La primera dimensión evaluada, oposición al contacto, examinó el rechazo de los sonorenses para relacionarse con los migrantes indígenas en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, como la familia, los amigos, el vecindario, el trabajo y los espacios públicos.

 

La tendencia general observa que a los jóvenes no les molesta o molestaría mantener relaciones con los migrantes indígenas, por lo cual se puede pensar que los jóvenes del estudio son tolerantes y respetuosos con las personas indígenas procedentes de otros estados del país.

 

El segundo factor, amenaza y rechazo, refiere la percepción de los encuestados sobre los migrantes como “personas en las que no se puede confiar, que se aprovechan de las condiciones, los recursos y la gente que los acoge, así como el gasto innecesario que representan para el estado y la nación”.

 

Se reportó la poca aceptación a que las minorías étnicas reciban algún tipo de ayuda de carácter gubernamental, social o económica, pues se consideró que no es necesario ayudarlos, ya que pudieran salir adelante por ellos mismos si así lo quisieran, además de que se ve como injusto que estos grupos ocupen puestos de trabajo que debería de tener la población local.

 

Finalmente, el aspecto diferencias culturales analizó la opinión de los entrevistados sobre temas como las tradiciones, alimentación, higiene, religión, relaciones de pareja, etcétera, donde se encontró que los sonorenses conciben a los migrantes como “un grupo ajeno y distinto”.

 

Los hallazgos describen que fueron los hombres quienes presentaron mayores niveles de prejuicio, cuya oposición a relacionarse con los migrantes indígenas se basa en que los perciben como “personas aprovechadas y en las que no se puede confiar” y, además, refieren más que las mujeres una exageración de diferencias culturales entre los sonorenses y el grupo migrante.

 

Cinco años después de este estudio, y en medio de la controversia que ha suscitado la encuesta sobre movilidad social realizada por el Inegi, Laborín Álvarez señala que mantenemos formas sutiles de discriminación hacia los mismos grupos minoritarios, tales como personas enfermas o de la tercera edad, grupos culturales indígenas, o por factores como apariencia física, discapacidad y preferencia sexual.

 

Lo anterior se explica por el mantenimiento de estereotipos y prejuicios que enaltecen la ascendencia europea o regional de ser del sonorense. Por último, el investigador del CIAD enfatizó que hay que leer con precaución los datos del estudio de Inegi sobre el color de las personas como un predictor de logro y movilidad social.

 

 

 

El retiro de la inversión proyectada por la compañía automotriz Ford para la planta de Hermosillo, Sonora, es una llamada de atención para que la entidad anticipe la necesidad de diversificar sus fuentes de generación de empleo e inversión extranjera, advirtió Luis Huesca Reynoso, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Recientemente la transnacional informó que el ensamblaje del auto compacto Focus se producirá en China y no en México, como lo había comunicado hace meses, tras cancelar la construcción de una planta en San Luis Potosí, lo cual significará un ahorro de cerca de mil millones de dólares para el gigante automotriz.

 

Huesca Reynoso explicó que si bien esta decisión está basada en la rentabilidad de la empresa, para Sonora esto significa de 200 a 500 millones de dólares que se dejarían de invertir en la entidad entre 2017 y 2018 por esta decisión, mientras que medios de comunicación internacionales hablan de hasta el doble de la cifra para el país.

 

El economista del CIAD comentó que los empleos en el sector obrero que genera Ford son de los mejores pagados en Sonora, pues oscilan entre los 14 a los 16 mil pesos mensuales, y aunque indicó que no se anticipa pérdida de puestos en la planta de Hermosillo, de darse la situación impactaría negativamente el nivel de valor agregado por hora que genera el sector y, por ende, se reflejaría en el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de la industria.

 

“Un obrero en Estados Unidos gana, en promedio, 29 dólares la hora, mientras que un hermosillense obtiene 4 dólares, es decir, hasta 7 veces menos. En el país, el PIB per cápita es de 9,500 dólares, cuando en Sonora la cifra es algo superior a 11,500 dólares anuales”, indicó el investigador.

 

Las demandas del futuro

 

Huesca Reynoso expuso que la decisión de trasladar la producción del Focus a la ciudad china de Chongqing se basa en que esta es una de las cuatro ciudades más grandes de ese país, tiene conectividad marítima a través del río Yang-Tse y mano de obra calificada, además de que, según la compañía Ford, la planta está subutilizada.

 

“Chongqing cuenta con cerca de ocho millones de habitantes (y 30 millones con los suburbios), y en China existe un mercado de clase media emergente, razón que motiva a Ford a trasladarse a una región que tiene el potencial de convertirse en consumidora de sus autos, lo cual no sucede en México por la caída en el poder adquisitivo”, sentenció el especialista en desarrollo regional.

 

Agregó que la venta de los autos compactos cayó un 20% en Estados Unidos, dado que la baja en el precio de la gasolina motivó la mayor compra de carros grandes, lo cual afectó las ventas del Focus compacto, que era producido en Sonora.

 

Por último, enfatizó que se observa una paradoja, donde pareciera que la cercanía geográfica de México con EE.UU. ya no es garantía para que las empresas vengan a invertir, como tampoco utilizar el discurso de la mano de obra barata, ya que el obrero industrial chino percibe ya, en promedio, una remuneración igual o superior al trabajador sonorense.

 

Por ello, añadió, Sonora debe reinventar su estrategia de venderse al mundo de competitividad global, incentivando mayor competencia en sus sectores con mejores salarios, exigencia que se hará cada vez más tangible en este campo, como ha sucedido en Aguascalientes y Saltillo, donde actualmente sus obreros calificados ganan mejores sueldos.

 

“Queda abierta la expectativa de que se introduzcan innovaciones en el caso de Ford-Hermosillo, en una planta de más de treinta años, y que se popularice el consumo de automóviles eléctricos compactos en un mediano plazo. ¿Será China o Hermosillo quien tome la delantera en esta innovación?, concluyó el investigador.

 

 

 Una infección hospitalaria o nosocomial es un proceso contraído durante la asistencia médica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que, anualmente, más de 1.4 millones de personas contraen una infección en hospitales. En México, se reportan más de 450 mil casos de infecciones relacionados con atención sanitaria, los cuales provocan 32 muertes por cada 100 mil habitantes anualmente.

 

Pacientes geriátricos, personas inmunodeprimidas, receptores de quimioterapia y neonatos son los objetivos de estos agentes infecciosos oportunistas, debido a que su sistema inmune está debilitado, lo cual facilita la colonización de los microorganismos.

 

Bacterias, virus, hongos y otros patógenos están detrás de estas infecciones, que suelen ser difíciles de tratar con los antibióticos habituales. Puede haber contagios cruzados (cuando el agente se contrae de otro enfermo), endógenos (cuando procede de la flora del propio individuo) o ambientales (por contacto con material contaminado).

 

Algunos de los agentes infecciosos más comunes son: Klebsiella pneumoniae, Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus, Candida albicans, Aspergillus spp, Virus sincitial respiratorio y rotavirus, entre otros.

 

Lo sucedido recientemente en el Hospital Regional No.1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Culiacán, Sinaloa, donde se asocian al menos dos muertes de recién nacidos con una bacteria no definida aún, es un llamado de atención de la gran capacidad patogénica que tienen los microorganismos cuando acceden a ambientes donde se encuentran personas susceptibles.

 

La principal hipótesis es la presencia de una bacteria, y toda la atención se ha centrado en buscarla. Desde la perspectiva científica, se considera necesario averiguar en qué sitio del hospital estaba la bacteria que causó la infección y cómo llegó a este.

 

La forma de realizar un rastreo de la fuente de contaminación puede tardar meses, ya que se requiere evaluar muestras de pacientes infectados y muestras ambientales donde se presuma que estuvo la bacteria. Estos análisis se realizan en laboratorios acreditados del gobierno federal o en particulares.

 

Si un número significativo de pacientes coinciden con la misma especie bacteriana, se procede a cotejar con las muestras ambientales. Sin embargo, los resultados nunca han sido definitivos, y mientras el proceso de investigación epidemiológica continúa, más individuos se enferman.

 

Lo cierto es que la solución la tenemos todos. El cuerpo médico, el personal de limpieza y las personas que visitan el hospital. Si cada uno observara y aplicara las buenas practicas higiénicas que le corresponden, los riesgos de infección disminuirían significativamente.

 

En ninguno de los espacios hospitalarios se debe bajar la guardia, y esto incluye la sala de espera, donde frecuentemente personas consumen alimentos y deciden pernoctar hasta el momento de visitar a sus familiares enfermos.

 

El principal vehículo de contaminación son las personas; es decir, en algún momento esta bacteria y otras arribaron a los ambientes hospitalarios en un alimento, ropa, equipos de comunicación (teléfonos, tabletas, etc.) o en las personas mismas. Por lo tanto, se deben de aplicar de manera irrefutable las buenas prácticas higiénicas.

 

El personal de limpieza del hospital debe verificar que esto se cumpla, y los visitantes en las salas de espera deben evitar consumir alimentos y abstenerse de traer consigo, en la medida de las posibilidades, enseres del hogar.

 

A continuación se presentan algunas alternativas para minimizar el riesgo de infección:

 

  • Llevar consigo gel a base de alcohol o toallitas impregnadas con desinfectante
  • Frotar las superficies con las cuales se tendrá contacto
  • Frotar frecuentemente las manos con gel a base de alcohol antes de utilizar cualquier equipo personal
  • Evitar permanecer en sala de espera con síntomas parecidos a la gripe (estornudo, flujo nasal, entre otros) o enfermedades diarreicas
  • Evitar tocarse la cara (boca, nariz, ojos y oídos)
  • Exigir a las autoridades del hospital que la sala de espera y los baños estén limpios y desinfectados y que provean de estaciones de lavado de manos con gel a base de alcohol

 

Mantener alejados a los microorganismos de los ambientes hospitalarios previene infecciones a los más susceptibles.

 

Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD.

Mobile Menu