Notas

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad) participará en el Día del Niño Científico 2018, que organiza el Departamento de Física de la Universidad de Sonora (Unison), y que se celebrará el fin de semana del 25 y 26 de agosto, en Hermosillo, Sonora.

El propósito de este evento es estimular el interés de la niñez en la ciencia y la tecnología, lo cual se pretende lograr a través de exposiciones y experimentos sobre física, química y biología.

Las familias hermosillenses también podrán presenciar actividades relacionadas con geología, matemáticas, ciencias de la computación, mecatrónica, agricultura y electrónica, entre otras.

Serán más de sesenta módulos de información en los que se expondrán temas como Mundo Parásito, Lámpara de Lava, Dulce Química, Química Verde, La Ciencia es Divertida, ¿Por qué Flotan los Objetos?, Descifrando el Mensaje Secreto, Lotería de Dinosaurios, Sopa de Letras, Origen de la Vida, Panificación con Granos no Convencionales, Los Minerales y Yo, y muchos más.

Además, el origen de la vida y su desarrollo a través de las eras geológicas, con base en la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin, será narrado a través de un cuento.

Por parte del Ciad participará personal de ciencia y tecnología del Laboratorio de Tecnologías Emergentes, así como del Laboratorio de Química y Biotecnología de Productos Lácteos y de Calidad, Autenticidad y Trazabilidad de los Alimentos.

Las actividades iniciarán desde las 8:00 horas y se extenderá hasta las 14:00 horas, tanto del sábado como domingo. La entrada es gratuita.

Los compuestos bioactivos son sustancias que presentan acción biológica; esto es, que ejercen efecto o desencadenan alguna respuesta en el tejido vivo. Si bien estos compuestos no son considerados nutrimentos fundamentales, son requeridos para un estado funcional y de salud normales en los organismos.

Dentro de los compuestos bioactivos se encuentran los polifenoles (ácidos fenólicos, flavonoides, lignina, taninos), terpenoides (aceites esenciales, carotenoides), péptidos bioactivos y glucanos, por mencionar algunos.

Las principales bondades atribuidas a los compuestos bioactivos son las antioxidantes, antimicrobianas, moduladoras de la microbiota intestinal y promotores del sistema inmunológico. Es por esto que los compuestos bioactivos tienen potencial para su aplicación en la industria acuícola, en la cual se requiere que los organismos acuáticos de interés comercial conserven su salud y presenten resistencia a enfermedades.

Para la obtención de los compuestos bioactivos se propone la utilización de los residuos derivados de las prácticas agroindustriales; por ejemplo, del cultivo y procesamiento de frutas y hortalizas, del cultivo del maíz y residuos de la industria pesquera, entre otros.

En el laboratorio de Nutrición de Peces y Crustáceos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad), Coordinación Regional Mazatlán, el cual se encuentra a cargo de la Dra. Crisantema Hernández González, y donde la Dra. Nayely Leyva López está comisionada como investigadora bajo el programa de Cátedras Conacyt, se conjuntan esfuerzos al respecto.

En dicha área se trabaja en identificar los grupos de compuestos bioactivos que, utilizados como aditivos en los alimentos balanceados, ejerzan algún efecto benéfico en el crecimiento y la salud de los organismos acuáticos de interés comercial, tales como tilapia, robalo, camarón, etc.

Por ejemplo, se estudia el efecto de la adición de compuestos fenólicos de la cáscara de mango y de la hoja de mazorca de maíz en diversas especies de interés acuícola, como lo son el pez cebra, camarón y tilapia. El objetivo es evaluar estos compuestos sobre la salud general de los organismos (sistema antioxidante, inmunológico y microbiota intestinal).

Los péptidos bioactivos, obtenidos del músculo oscuro de atún (residuo de la industria pesquera), también están siendo estudiados como aditivo en alimentos para camarón para estimular el sistema antioxidante e incrementar el rendimiento.

Con estas investigaciones se busca dar uso y valor agregado a residuos y desechos de la industria agroalimentaria y generar conocimiento que pueda ser aplicado en beneficio de los acuicultores.

Colaboración de Nayely Leyva López y Crisantema Hernández González, académicas del Ciad Mazatlán.

 

El Centro de Investigación Alimentación y Desarrollo (Ciad), a través de la Coordinación Regional Delicias, ayudará a que los pequeños productores de este municipio chihuahuense puedan colocar en los supermercados los bienes que elaboran.

Con dicha finalidad, el Ciad firmó un convenio de colaboración con el gobierno municipal de Delicias, Chihuahua, a través del cual estarán colaborando estrechamente con la dependencia local de Desarrollo Económico y con la asociación civil Fomento Agropecuario Integral Delicias (FAID).

David Sepúlveda Ahumada, titular de la Coordinación Regional Delicias del Ciad, apuntó que se le brindará asesoría y orientación a los pequeños empresarios que deseen obtener una tabla nutricional, con el fin de que sus productos puedan cumplir con este requisito necesario para su comercialización.

En ese mismo sentido, agregó que espera que esta iniciativa desencadene una importante derrama económica en la región.

En la firma de este acuerdo también estuvieron presentes Manuel González Arriaga, director de Desarrollo Económico de Delicias, así como Mario Medina Muñoz, director del FAID.

Por último, Sepúlveda Ahumada comentó que los productores interesados pueden acercarse al Ciad, institución que tiene una amplia experiencia en productos hortofrutícolas y lácteos.

 

Con el objetivo de promover la oportunidad de desarrollo empresarial que existe en la nueva edición del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI 2019), se realizará un taller de capacitación e inducción en Hermosillo, Sonora.

Este evento es organizado por la Coordinación de Vinculación del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad), a través de su Oficina de Transferencia de Tecnología, y por la Secretaría de Economía del Gobierno del Estado de Sonora, a través del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt).

La invitación es para que quienes deseen obtener incentivos económicos para mejorar un producto, proceso o servicio, conozcan las bases del PEI 2019, el cual ofrece una opción para que empresas de todos los niveles se vinculen con Instituciones de Educación Superior y Centros Públicos de Investigación.

El objetivo es que, en conjunto, academia y empresa, emprendan propuestas de desarrollo tecnológico y de innovación a través de estímulos financieros complementarios que otorga el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Aarón Fernando González Córdova, titular de la Coordinación de Vinculación del Ciad, comentó que será el próximo 21 de agosto cuando se imparta la sesión informativa en el auditorio de la Comisión Estatal del Agua (CEA), ubicado en Proyecto Río Sonora, Hermosillo XXI, enseguida del Museo de Arte de Sonora (Musas).

Asimismo, agregó que para los asistentes este evento representa una oportunidad para vincularse con el Ciad, institución que durante diez años consecutivos ha ayudado a empresas, a nivel regional y nacional, a impulsar sus proyectos a través del PEI, en investigación sobre producción, manejo y comercialización de alimentos, nutrición, salud, acuicultura, biotecnología y desarrollo regional.

Si usted desea orientación personalizada para desarrollar una propuesta y concursar en la convocatoria del PEI 2019, puede recibir apoyo del personal del Ciad. Para ello, escriba al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llame al teléfono (662) 289 2400, ext. 213.

 

El pasado viernes 10 de agosto se llevó a cabo la primera reunión del Comité Coordinador del Consorcio para el Desarrollo del Sector y las Regiones Vitivinícolas (Convid) con el objetivo de oficializar la creación del Consorcio y la donación del terreno para el desarrollo de las instalaciones en rancho el Mogor Badán, ubicado en el Valle de Guadalupe.

Este Consorcio es coordinado por El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) y se integra originalmente por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad) y El Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese).

A la primera reunión se dieron cita el Dr. Enrique Cabrero, director del Conacyt; el Dr. Alberto Hernández H., presidente de El Colef; el Dr. Guido Marinone Moschetto, director del Cicese, y el Dr. Pablo Wong González, director del Ciad, además de directores adjuntos de Conacyt y académicos y académicas de los centros de investigación que integran el Consorcio.

El consorcio tiene por objetivo ser una red de investigación aplicada y de vinculación para el desarrollo competitivo con valor social del sector vitivinícola, a través de diferentes líneas de acción que permitan afrontar los diversos retos que afronta este sector en las regiones en las que se ubica.

Entre las funciones que tendrá el Convid se encuentran el impulsar la competitividad y productividad, obtener y expedir certificaciones de laboratorio, promover la investigación sobre aspectos ambientales como cambio climático, uso de aguas tratadas, estudio de suelo y modelos de producción sustentables. Además, plantea un enfoque que privilegia la mejora de la calidad de vida en esta región.

Atendiendo a las diferentes dinámicas que se albergan en la región vitivinícola, este consorcio buscará, también, impulsar el turismo, la gastronomía y otros ejes que impactan en el desarrollo regional.

A través del Convid se busca vincular a productores, ciudadanos y academia para plantear una visión alternativa de desarrollo. El Consorcio tendrá su sede en el Valle de Guadalupe, gracias a una donación de terreno de dos hectáreas que se realizó por parte de la Sra. Natalia Badán, propietaria de Rancho El Mogor Badán y promotora y productora de la región.

Con este acercamiento, el Consorcio tendrá una mirada directa hacia los retos que existen en el Valle de Ensenada. En un futuro se buscará que otros ranchos y viñedos, así como centros de investigación, se adhieran a este proyecto para que, de manera conjunta y sumando esfuerzos, se den soluciones integrales a los problemas del sector vitivinícola a lo largo y ancho del país.

Una oportunidad para consolidar la formación profesional y personal es la que ofrece la convocatoria 2019-1 de la oferta académica de doctorados del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), que será lanzada el próximo 20 de agosto.

Los programas académicos que comprende la convocatoria vigente son el doctorado en Ciencias y el doctorado en Desarrollo Regional, ambos acreditados en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Las líneas de investigación que conforman el posgrado en Ciencias, clasificado en el PNPC como de Competencia Internacional, son: Acuicultura, Biopolímeros, Horticultura, Biotecnología, Bioquímica, Ecología y Medio Ambiente, Microbiología, Nutrición, Ciencia y Tecnología de Alimentos y Toxicología. Este posgrado se imparte en Hermosillo, Sonora; Culiacán y Mazatlán, Sinaloa, y Cuauhtémoc y Delicias, Chihuahua.

El posgrado en Desarrollo Regional cuenta con las líneas de generación y aplicación del conocimiento en Economía y Desarrollo Regional, Estudios Sociales sobre Alimentación y Desarrollo, Estudios Ambientales y Socioculturales del Desarrollo, Estudios de Desarrollo Humano y Vulnerabilidad Social. Este posgrado se ofrece en Hermosillo, Sonora, y se encuentra catalogado en el PNPC como de Reciente Creación.

Todos los estudiantes aceptados en los programas académicos del CIAD que no tengan algún ingreso económico cuentan con la posibilidad de acceder a una beca de manutención que otorga el Conacyt, así como a apoyos de movilidad nacional e internacional que contribuyan a la formación de los estudiantes en instituciones ampliamente reconocidas por su calidad en investigación. 

Quienes deseen concursar por un lugar en los posgrados para los que se ha abierto la convocatoria deben cumplir los requisitos establecidos en el sitio www.ciad.mx/posgrados. La convocatoria cierra el 6 de noviembre para ingresar a los doctorados el 21 de enero de 2018. Para recibir atención personalizada puede llamar al teléfono (662) 289 2400, ext. 389.

Con el propósito de compartir con micro y pequeños empresarios sonorenses las oportunidades de financiamiento gratuito que ofrece el Fondo de Innovación Tecnológica (FIT), se realizará una presentación en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad).

Será en la sede de Hermosillo, Sonora, ubicada en el kilómetro 6 de la carretera al ejido La Victoria, donde se explicará quién, cómo, cuándo y cuánto dinero se puede conseguir para impulsar un proyecto innovador.

El FIT 2018 es una iniciativa del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y de la Secretaría de Economía, que tiene el propósito de brindar estímulos económicos a propuestas que tengan un alto potencial de ser colocadas en el mercado como innovaciones tecnológicas.

Teresa de León Zamora, Directora de Comercialización de Tecnología del Conacyt, será la responsable de presentar las bases de la convocatoria, en un encuentro organizado por la Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT) de la Coordinación de Vinculación del Ciad.

Aarón González Córdova, titular de la OTT del Ciad, destacó la importancia de este evento, pues, dijo, es una excelente oportunidad para emprendedores que, por las características de su régimen fiscal, no serían sujetos de apoyo del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI).

La cita es el próximo jueves 23 de agosto en el auditorio Inocencio Higuera Ciapara del Ciad. Para asistir es necesario inscribirse previamente a través del siguiente enlace electrónico bit.ly/2MgC0tv.

Puede recibir mayor información en el teléfono (662) 289 2400, ext. 338, o al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Los humanos tienen una serie de bacterias funcionales dentro de su intestino que dibujan un panorama de la salud del huésped; lo mismo ocurre en las plantas, y analizar los microorganismos que habitan sus raíces podría ser la llave para generar las condiciones que puedan garantizar el sano desarrollo de las plantas como el chile.

El doctor Jorge Verdín, investigador del área de Biotecnología Industrial del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), trabaja en el análisis de la microbiota que se ubica en la rizósfera, que es la capa de suelo adherida a las raíces de plantas de chile (Capsicum annuum L.), con la intención de encontrar la composición y arquitectura de la comunidad de esos microorganismos.

“Al igual que en los humanos, las plantas tienen una microbiota asociada. Si la planta está sana, generalmente es porque tiene una microbiota adecuada que la defiende de enfermedades y la hace más productiva”, detalla el investigador, quien menciona que también analizó el rizoplano de la planta, es decir, la fracción de microorganismos asociados a la raíz.

El objetivo de este proyecto fue determinar el perfil taxonómico de las bacterias y hongos que se localizan en las raíces de las plantas de chile y, de esta manera, generar información que pueda utilizarse para crear biofertilizantes que mejoren el rendimiento de estas plantas.

“Se trata de saber lo que la planta tiene asociado y es benéfico y le funciona; si a esa misma especie de planta la cambias de suelo, quizás no tendrá la microbiota ideal, pero con ayuda de agrobiológicos o biofertilizantes esta planta pueda desarrollarse bien”.

Jorge Verdín explica que en las raíces de las plantas de chile se encuentran microorganismos como bacterias y hongos que son atraídos por exudados que secretan las raíces para que se asocien a ella; de esta manera, los microorganismos se adhieren y generan una serie de beneficios, aunque también existen algunos que pueden traer un daño.

Un mapa de bacterias

El objetivo de trabajo del investigador fue observar el tipo y abundancia de bacterias y hongos que habitaban la raíz de la planta, con la finalidad de determinar la composición de la comunidad microbiana, establecer la causalidad entre los microorganismos presentes y el beneficio o daño que traen al organismo huésped, así como las condiciones en las que estos se desarrollan de mejor manera.

“Se cultivaron plantas en varios esquemas agronómicos y en un estadio específico de desarrollo de la planta, en la floración; se extrajo la rizósfera y el rizoplano de las raíces de las que se tomó el ADN metagenómico para, a partir de ahí, identificar los microorganismos presentes. Adicionalmente, se hizo la determinación de la biometría y productividad de la planta”.

El doctor explica que el ADN metagenómico es la mezcla de los genomas de todos los microorganismos que se encuentran en la muestra analizada, a la cual se le aplican procedimientos para conocer la identidad de bacterias y hongos presentes.

Ciencia para desarrollar industria

Conocer la composición de la microbiota rizosférica del chile puede ser útil para mejores estrategias en su cultivo. Este proyecto está encabezado por el doctor Jorge Verdín y el doctor Ali Asaff-Torres, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), y surgió como una iniciativa financiada por la empresa Innovak Global, S.A. de C.V., y el Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

El investigador detalla que esa empresa se dedica a la producción de biofertilizantes. Agrega que después de este proyecto se busca aprovechar el conocimiento generado para crear otros productos que ayuden a mejorar la funcionalidad de la microbiota de las plantas de chile.

Durante el proyecto también se emplearon biofertilizantes en las plantas para conocer cómo se comportaba su microbiota; el doctor Jorge Verdín señala que estos casos fueron útiles para trazar estrategias que pudieran mejorar la composición de ese tipo de productos.

“El propósito es que, si una planta está en un suelo no favorable, los agrobiológicos o biofertilizantes modifiquen la microbiota y la hagan desarrollarse bien; sin embargo, los biofertilizantes deben diseñarse para que produzcan una microbiota adecuada”.

Jorge Verdín refiere que este estudio es específico para las plantas de chile; no obstante, este modelo puede aplicarse en otras especies para generar el mismo tipo de información. Por otra parte, el investigador menciona que, en un futuro, se buscará analizar otros factores del entorno de la planta, como el clima o los insectos que interaccionan con ella, pues son agentes que también influyen en el desarrollo de las plantas.

Colaboración de Pablo Miranda Ramírez, reportero de la Agencia Informativa Conacyt.

La Sociedad Sonorense de Historia, en la cual participa el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad), invita a la trigésima primera edición del Simposio de Historia, a celebrarse del 27 de noviembre al 1 de diciembre del presente.

La convocatoria va dirigida a investigadores, estudiantes, especialistas y público en general para que presenten ponencias relacionadas con el tema “Justicia, orden social, legalidad, transgresión y marginalidad en el noroeste de México.

Particularmente, se exhorta a presentar trabajos sobre los siguientes subtemas: Delincuencia del orden común, Construcciones discursivas e identidades proscritas, Instituciones de control, Legalidad y transgresión, Vicios y desorden y La víctima y el delincuente.

Los detalles específicos de la convocatoria, que estará abierta hasta el 15 de octubre del presente, así como las bases de participación y especificaciones técnicas de las ponencias, las puede encontrar en el enlace electrónico bit.ly/2w3fitK.

Además del Ciad, en la convocatoria también participan la Secretaría de Educación Pública, el Gobierno del Estado de Sonora, el H. Ayuntamiento de Hermosillo, la Secretaría de Educación y Cultura, el Instituto Sonorense de Cultura, la Coordinación Estatal de Fomento al Turismo, la Universidad de Sonora, el Instituto Municipal de Cultura, Arte y Turismo de Hermosillo, el Centro Inah Sonora, El Colegio de Sonora, la Dirección General del Boletín Oficial y Archivo del Estado, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y la Universidad Unilíder.

El ritmo acelerado en el que vivimos, en ocasiones nos impide ejecutar cabalmente importantes tareas del hogar, como lo es el lavado de ropa.

Es de todos conocido que lavar la ropa no es para nada divertido; por el contrario, puede ser pesado y extenuante por el tiempo de espera de cada ciclo; por eso se trata, en la medida de las posibilidades, de evitarlo.

Las estrategias más asistidas por las personas son el uso de la misma ropa en varias ocasiones, sobre todo pantalones de mezclilla, camisas e, incluso, aunque usted no lo crea, ropa interior.

También, para reducir el tiempo de lavado se opta por mezclar la ropa de las personas que habitan en el hogar.

Sin embargo, estas dos practicas pueden ser de riesgo, ya que el uso continuo (sin lavado) de la ropa puede generar que los microorganismos allí presentes se reproduzcan y, al mezclar la ropa interior y de otros usos, se pueden transferir a ropa limpia.

Se estima que en cada carga promedio de ropa sucia puede estar presente alrededor de treinta gramos de heces fecales, las cuales pueden contener bacterias (Salmonella y E. coli), parásitos (Giardia y amibas) y virus entéricos (rotavirus y Hepatitis A), que son causantes de infecciones diarreicas.

Estas heces pueden ser originadas por el desgaste promedio en el transcurso de un día de uso de la ropa interior o, también, por ejemplo, por la tierra que es recogida durante un juego de futbol.

Inclusive la ropa de trabajo (batas de personal médico, de laboratorios, veterinarias, empresas de preparación de alimentos y de plantas de tratamiento de agua residual, entre otras) llevada a casa para ser lavada, puede transportar patógenos.

En un estudio realizado por un grupo de investigación de la Universidad de Arizona, se demostró que en la ropa inoculada con Adenovirus, Rotavirus y Hepatitis A, estos microorganismos sobrevivieron el proceso de lavado (lavado, enjuague y secado) y fueron transferidos a la ropa limpia que fue mezclada con esta.

El estudio también demostró que el uso de cloro reduce significativamente la carga microbiana (99% de reducción). Para el caso de ropa que no puede estar en contacto con cloro se deben buscar otras opciones de desinfectantes.

En conclusión, es conveniente evitar la practica de uso continuo de ropa (sobre todo la interior), evitar mezclar diferentes tipos de ropa en los ciclos de lavado y usar adecuadamente agentes desinfectantes para reducir al mínimo el riesgo de la presencia de microorganismos en la lavadora.

Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador del Ciad.

Mobile Menu