Notas

 

Diversidad sexual es un término del que se habla en muchos ámbitos de la vida cotidiana: en la televisión, en las escuelas, en la política, en la literatura y en muchos otros lugares. No obstante, es un término que no está muy claro para la mayoría de las personas, considera Guillermo Núñez Noriega, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), autor del libro ¿Qué es la diversidad sexual?

 

El estudioso sonorense, miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), presentó durante la XXX Feria del Libro en Guadalajara (FIL) la segunda edición de esta obra, que nace a partir de la necesidad de información para activistas y personas encargadas de la política pública en el tema de diversidad y que ha sido retomado por diversas universidades en Latinoamérica y profesionales de la salud.

 

 “Este libro aborda el tema de una manera didáctica, sencilla, ordenada, pero a la vez sin perder rigor teórico y con referencia a las investigaciones científicas en el área”, comenta su autor.

 

 ¿Qué es la diversidad sexual? replantea el concepto general de diversidad sexual para despojarlo de sus malinterpretaciones y vestirlo con la riqueza y complejidad real del término, incluyendo conceptos como la diversidad amorosa.

 

Sexualidad, afectividad y matrimonio igualitario

 

Para Guillermo Núñez, el término diversidad sexual no debería ir disociado del concepto diversidad afectiva o del concepto orientación sexoafectiva, que permite visibilizar el amor en las relaciones personales y que permite entender que la diversidad sexual no solo se refiere al acto sexual, sino a un sentimiento afectivo que responde a las preguntas: ¿quién quiero que me ame?, ¿a quién quiero amar?, ¿a quién deseo expresarle ternura? y ¿de quién quiero recibir ternura?

 

La aceptación de la afectividad en la sexualidad permite transformar ideologías que han impedido entender y respetar la diversidad sexual.

 

Por ejemplo, para el autor, este fue un punto clave que afectó la propuesta del matrimonio igualitario. Pues al disociar el amor de la sexualidad, surgía fácilmente la pregunta: ¿para qué quiere casarse alguien que no es heterosexual?, pues en la ideología actual el amor solo viene asociado al modelo heterosexual de convivencia. "Es cuando se aborda el amor cuando se ve la importancia del matrimonio".

 

Diversidad sexual, clases sociales y grupos minoritarios

 

Para Guillermo Núñez, el arquetipo del amor romántico ha sido construido, en la sociedad actual, con base en los recursos del aparato ideológico que coloca a la heterosexualidad como la única forma de convivencia amorosa válida, sagrada y permitida, y que nos impide aceptar la diversidad amorosa.

 

Y justamente, por estar ligada a un estereotipo romántico, la diversidad sexual no ha podido librarse de todos los demás estereotipos que existen en la sociedad. Por ello, afirma que ha sido difícil imaginar a una persona homosexual, o trans, que forme parte de la clase baja, de un grupo obrero, de una comunidad indígena o de una persona de la tercera edad.

 

“Es necesario entender que la diversidad sexual y afectiva atraviesa una diversidad de clase, que cruza con la clase, la etnia y la edad (pues toda la gama existe en todas las clases sociales, en pueblos indígenas y en todos lados; por eso es un capítulo del libro), con el fin de que tengamos una visión mucho más rica de las personas, de la realidad y que vayamos rompiendo estereotipos, que la política pública sea más cercana a la gente”.

 

Diversidad en todos los sentidos

 

Desde el momento en que surge el término de diversidad sexual hasta el día de hoy, más que como palabra y concepto, se ha transformado en una nueva manera de entender la sexualidad humana, explica Guillermo Núñez.

 

El autor considera que la diversidad en los seres humanos es mucho más amplia de lo que se había aceptado, y que la respuesta a la pregunta: ¿cuántos sexos hay en la especie humana?, tiene una respuesta que debe incluir la diversidad. Pues, incluso a nivel cromosómico, lo que se consideraba como una dualidad XX y XY, en realidad incluye variantes cromosómicas como la XXY, XXX o XYY.

 

En cuanto al nivel gonadal o genital, existen personas que tienen ambos sistemas. Y a nivel estadístico, la cifra no es insignificante, pues, según el investigador, entre uno y cuatro por ciento de la población presenta una situación de diversidad cromosómica, gonadal o genital.

 

 Y si a esto se le agrega el tema del género y de las orientaciones sexuales, se observa que la sexualidad y el comportamiento humano es diverso; que la sexualidad humana es mucho más cambiante de lo que se cree y forma parte de un proceso personal, influenciado por un constructo social e histórico.

 

Diversidad

 

Este libro ofrece un concepto más amplio y accesible de la diversidad sexual, que deja en claro que el término de diversidad incluye también el de heterosexualidad y que el código de conducta que en este momento norma a la sociedad vuelve a las personas vulnerables por ser minorías.

 

“El objetivo es que aporte a una sociedad mucho más respetuosa, más inclusiva y que nos alivie mucho del sufrimiento extra que tenemos en la vida. Ya la vida presenta demasiado sufrimiento con la enfermedad y la muerte como para agregarle el sufrimiento que agregan los prejuicios. Y, eso de sufrir porque el primo, el sobrino, la hija, la tía, no es como la ideología dominante dice que debe ser la sexualidad y el género es un sufrimiento extra que no merecemos y que no aporta nada, ni a nosotros ni a la felicidad de la sociedad”, concluye Guillermo Núñez.

Colaboración de Amapola Nava, corresponsal de la Agencia Informativa Conacyt.

 

 

Más de la mitad de la superficie de Sonora es un área desértica: al norte del estado se localiza la Reserva de la Biosfera El Pinacate y el Gran Desierto de Altar. A pesar de ser un ambiente aparentemente inhóspito, la realidad es que las zonas desérticas como estas constituyen ecosistemas ricos en una gran variedad de hongos y otras especies animales y vegetales.

 

Esto fue parte de lo que explicó el maestro Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), durante el taller “Los hongos de las zonas áridas de México”, impartido en el estand del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) durante la XXX Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

 

En este taller, niños, jóvenes y adultos pudieron conocer distintas especies de hongos, así como algunas de sus características, ubicaciones y usos. Como el Ganoderma lucidum, que tiene propiedades medicinales gracias a sus más de cuatrocientos compuestos bioactivos y se utiliza en forma de té o como suplemento para reforzar el sistema inmune.

 

En tanto, el investigador comentó que estos especímenes tienen diversas estrategias para sobrevivir al ambiente desértico, a temperaturas de hasta sesenta grados. El color oscuro y crecer enterrados para salir a la superficie hasta su madurez son algunos de estas estrategias para garantizar la adaptación al medio.

 

Algunos de los hongos que pudieron observar los asistentes fueron Agaricus deserticola, Myriostoma coliforme, Schizophyllum commune, Trametes villosa, Cyathus stercoreus y Phellinus fastuosus.

 

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el maestro Gutiérrez Saldaña platicó respecto a los hongos que se encuentran en el territorio desértico sonorense.

 

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cuál fue la intención de este taller?

 

Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña (AHGS): Que el público conociera que hay hongos en zonas áridas, porque es más común asociarlos a lo verde, y otra es que que se sepa que no hay problema si los tocas o interactúas con ellos. Si no lo conoces, mejor no lo consumas, porque hay demasiado parentesco entre ciertas especies que pueden parecer comestibles pero que no lo son. Siempre es bueno conocer el bueno y el malo; conocer los que son comestibles pero también los que pueden hacer daño. El problema es ingerirlos, pero también hay personas muy susceptibles que tan solo con olerlos pueden tener dolor de cabeza o escurrimiento nasal.

 

AIC: ¿Cuáles son algunas de las especies más populares en zonas áridas como Sonora?

 

AHGS: En Hermosillo tenemos comúnmente el Podaxis pistillaris y el Chlorophyllum molybdites. Esos son los más comunes, pero hay muchos hongos gasteroides (de forma redonda), que están muy adaptados a zonas áridas.

 

AIC: ¿Dónde los podemos encontrar?

 

AHGS: Se pueden encontrar donde sea, poniendo la atención suficiente. Por ejemplo, nosotros trabajamos con hongos que crecen directamente en el suelo. También en hongos en las ramas de los árboles.

 

AIC: ¿Cuántas especies de hongos hay en Sonora y cuáles son endémicas?

 

AHGS: En Sonora tenemos entre setecientos y ochocientos. Otros estados pueden llegar a tener más de cuatro mil y en México se conocen cerca de diez mil especies. Dependiendo de a quién consultes, te pueden decir que hay —a nivel mundial— desde un millón y medio hasta once millones de especies.

 

Uno de los hongos endémicos de la región es el Coltriciella sonorensis. Tenemos también algunos segundos registros, como el Tulostoma gracilipes, que solo había sido reportado en Sudáfrica. Así tenemos varios primeros y segundos registros.

 

AIC: ¿Qué significa para el CIAD estar en la FIL?

 

AHGS: Es casi un mundo nuevo. Traemos el libro Hongos de Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, que describe 56 especies trabajadas durante varios años de muestreo.  

 

Lo que queremos es tratar de que las cosas no se queden nada más en el laboratorio. [En el CIAD] tenemos nuestro herbario, nuestra colección de hongos numerada y registrada ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). ¿Pero de qué sirve ahí? La idea es difundir el conocimiento; muchas veces uno saca artículos pero no llegan al público en general. Queremos hacer más difusión y que las personas vean que el trabajo de los centros públicos también da frutos de esta manera.

 

AIC: ¿Cuáles son algunos de los proyectos a futuro en el área de hongos desde el CIAD?

 

AHGS: Estamos trabajando con un enfoque biotecnológico, ver qué compuestos tienen utilidad medicinal. Estamos también en planes de un segundo libro, enfocado en la reserva ecológica Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui. Por lo pronto, ya tenemos el listado que dice que son cerca de trescientas especies las que tendría ese libro.

 

Colaboración de Montserrat Muñoz, corresponsal de la Agencia Informativa Conacyt.

 

 

La playa El Verde Camacho, de Mazatlán, Sinaloa, fue acreditada como playa limpia para el periodo 2016-2018, tras cumplir los requisitos y especificaciones de sustentabilidad de calidad enunciados en la norma mexicana NMX-AA-120-SCFI-2006, según evaluación en la que participó el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

En un evento en el que se izó oficialmente el banderín que manifiesta dicha acreditación, esta comunidad se convirtió en una de las treinta y siete playas certificadas y de las de mayor extensión territorial en todo el país, en la modalidad “Prioritaria para la conservación”.

 

Esta certificación se brindó al haber comprobado la ejecución de medidas ambientales para la protección al ambiente en materia de calidad de agua, residuos sólidos, infraestructura costera, biodiversidad, seguridad y servicios, educación ambiental y contaminación por ruido.

 

La participación del CIAD en esta inspección fue a través de los investigadores Omar Calvario Martínez, María Carolina Ceballos Bernal y Miguel Ángel Sánchez Rodríguez, quienes integran el grupo técnico consultivo del Comité de Playas Limpias de Mazatlán, el cual, en conjunto con otras instituciones de los tres órdenes de gobierno, desempeña acciones locales en el desarrollo regional y global en las dimensiones económica, social y ambiental.

 

La concientización, factor fundamental

 

De acuerdo a Sánchez Rodríguez, experto en química acuática, las playas sinaloenses se caracterizan por ser zonas limpias y de excelente calidad en sus aguas; sin embargo, la presión antropogénica hace que en ciertas zonas la acumulación de desechos o contaminación por drenes se acentúe a niveles que no dan opción a los procesos de certificación de las mismas.

 

En ese sentido, el Comité de Playas Limpias y las empresas turísticas ubicadas en las zonas certificadas se han dado a la tarea de realizar importantes trabajos de limpieza, mantenimiento y preservación de las playas, principalmente a través de la disposición de botes de basura, adquisición de barredoras y, sobre todo, de las fuertes campañas de concientización sobre la limpieza de las playas, lo que ha permitido la recertificación de playas en el sur de Sinaloa, explicó el investigador del CIAD.

 

El Comité también es responsable de generar el programa de gestión para el saneamiento integral de Mazatlán, instrumento de planeación incluyente que organiza la participación de la sociedad y vincula las acciones necesarias que representan beneficio común: la preservación del medio ambiente y la mejora de la calidad de vida de los habitantes de las zonas costeras de este municipio.

 

 

Con la presencia de un grupo multidisciplinario integrado por diecisiete asistentes, estudiantes e investigadores de las áreas de biología, informática y genómica comparativa, se llevó a cabo el curso-taller “Herramientas informáticas para el análisis de datos genómicos”, durante los días 28 y 29 de noviembre, en las instalaciones del Parque de Innovación Tecnológica (PIT) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

 

El curso tuvo como objetivo dotar a los participantes de conocimiento de vanguardia para el análisis de datos de tecnologías de secuenciación masiva, mediante el uso de software especializado para generar ensambles de genomas, mismos que posteriormente son analizados para su aplicación con fines específicos de genómica comparativa.

 

Durante la instrucción se revisaron temas como: generalidades de Unix y Linux, principios básicos de Shell y Shell Prompt, ambiente de Shell y sus variables, sistema de archivos, entre otros. Las lecciones fueron impartidas por instructores de la Facultad de Informática Culiacán y la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas de la UAS, así como del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y del PIT-UAS, a través de su Laboratorio de Ingeniería y Ciencia de Datos.

 

Clausuraron dicho evento e hicieron entrega de las constancias de participación el director general del PIT-UAS, Mtro. José Ramón López Arellano, líder del Laboratorio de Ingeniería y Ciencia de Datos del PIT-UAS, Dr. Inés Fernando Vega López, además del Dr. Cristóbal Chaidez Quiroz, Director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia).

 

El doctor Vega aseguró que con esta colaboración, el PIT-UAS se incorpora a una iniciativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que se denomina Laboratorios Nacionales. “El Laniia nos invita a participar, entendiendo que para efectos de garantizar la inocuidad de los alimentos es necesario entender a los contaminantes biológicos que los afectan”.

 

Por su parte, Chaidez Quiroz expresó que dicho curso complementa un área del conocimiento que no se había podido integrar: la informática. “Somos del área biológica e incorporamos a la informática para trabajar la bioinformática aplicada a problemas agrícolas que afectan el estado de Sinaloa”.

 

Previo a este evento se impartió un curso en noviembre de 2015 y otro en agosto de 2016, con participaciones de catedráticos e investigadores de diferentes instituciones, como la UAS, el CIAD y la Universidad de Bath (Reino Unido).

 

Esta edición es parte del seguimiento de las actividades dedicadas a la integración del Laboratorio de Bioinformática en el PIT-UAS, además del desarrollo de diversos proyectos en el área.

 

Colaboración de Moroni Arellano, enlace del Departamento de Comunicación y Difusión, PIT-UAS.

 

 

No podemos dejar concluir este 2016 sin nuestra tradicional dosis mensual de ciencia, por lo que este diciembre, además de las posadas y clásicos villancicos, le traemos un regalo para toda la familia: el nuevo taller de Sábados en la Ciencia “Amigos cosmonautas”.

 

En esta edición del programa más popular de divulgación científica dirigido al público infantil en Hermosillo, Sonora, los niños que nos acompañen tendrán la oportunidad de conocer el nuevo planetario del Parque Infantil del Estado de Sonora.

 

Como actividad principal de este taller, los asistentes aprenderán a construir un reloj de sol a partir de las diferentes enseñanzas sobre los movimientos astrales que se proyectarán en este simulador sideral que tiene forma de cúpula y se ha vuelto una de las principales atracciones del Parque.

 

El curso será instruido por Adolfo Cabral Porchas, responsable del Planetario del Parque Infantil. Es importante mencionar que el planetario es un espacio interactivo incluyente, ya que, además de un aforo para cuarenta y siete personas simultáneamente, cuenta con lugares para tres sillas de ruedas.

 

La cita es a las 10:00 horas del próximo 10 de diciembre y el registro es a través de la página Facebook.com/sabadosenlaciencianoroeste. Es imprescindible que los pequeños estén siempre acompañados por un adulto durante el recorrido. Para mayor información puede comunicarse al teléfono (662) 289 2400 extensión 505.

 

Sábados en la Ciencia es un programa dirigido a niños y niñas menores de once años de edad, que se realiza mensualmente a través del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora y La Burbuja, Museo del Niño, en el que por primera vez se suma el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Estado de Sonora (DIF Sonora).

 

Para celebrar veinte exitosos años de una encomienda científica y tecnológica que ha contribuido al desarrollo del puerto de Guaymas, así como del estado de Sonora y la región noroeste del país, la Coordinación Regional Guaymas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) conmemoró un aniversario más de su fundación.

 

Dicha ceremonia significó una oportunidad para hacer un recuento de los logros académicos, científicos y de contribución a los sectores productivo, social y privado, que el CIAD Guaymas ha realizado desde que inició labores oficialmente en 1996 como un laboratorio de servicios enfocado al aseguramiento de la calidad de la industria pesquera local.

 

El evento fue inaugurado por Pablo Wong González, Director General, quien destacó la importancia del CIAD en la región Guaymas-Empalme y sur de Sonora por su contribución en la mejora de la calidad de los sistemas productivo y pesquero. Además, realzó la importancia de los estudios que se llevan a cabo en sus diferentes áreas.

 

Asimismo, Jaqueline García Hernández, Coordinadora del CIAD Guaymas, manifestó el orgullo por este vigésimo aniversario y compartió esta satisfacción con la planta académica y administrativa, así como con clientes, socios, colaboradores, personal de apoyo y estudiantes que han hecho posible escribir este capítulo de su historia.

 

Posteriormente se dio paso a una jornada de conferencias impartidas por investigadores del Centro en las que se abordaron temas como la importancia de los microorganismos en la industria alimentaria, la inocuidad y trazabilidad en la producción acuícola, los mitos y verdades sobre los plaguicidas, la conservación de vertebrados en mares, islas, ríos, desiertos y montañas y un análisis de la actividad productiva de la quesería artesanal en Sonora.

 

Nuevas metas para una nueva década

 

Actualmente la Coordinación Guaymas cuenta con tres líneas de investigación: “Inocuidad y aseguramiento de la calidad para la industria alimentaria”, Recursos naturales y medio ambiente” y “Polímeros naturales”, en las cuales, entre otras acciones, se basan los programas académicos de maestría y doctorado para la formación de profesionales altamente especializados, así como la vinculación con el sector productivo.

 

El CIAD Guaymas sigue cosechando éxitos, como el recientemente logrado por Juan Pablo Gallo Reynoso, profesor investigador experto en biología de poblaciones, ecofisiología de los mamíferos acuáticos y aves marinas, quien el pasado mes de octubre fue distinguido por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas con el Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2016.

 

De acuerdo a la titular de esta coordinación, para el corto y mediano plazo se tienen como principales objetivos continuar fomentando los proyectos de ciencia básica y aplicada en curso, fortalecer las áreas de genética y metodología estadística, a través del programa de cátedras del Conacyt, y consolidar la vinculación del Centro con los sectores productivo y social.

 

En la más reciente edición del Congreso Internacional en Ciencias Alimentarias y Biotecnología (CICAB) diferentes académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) fueron reconocidos por la aportación científica de sus proyectos de investigación.

 

Uno de los trabajos distinguidos en este certamen fue el coordinado por la profesora Yolanda L. López Franco, miembro del Grupo de Investigación en Biopolímeros del CIAD, quien, al participar en la exposición de carteles en el área de Nutrición, Nutracéuticos y Alimentos Funcionales, fue acreedora al primer lugar en esta categoría.

 

El estudio que encabeza López Franco se basa en el uso de polisacáridos de mezquite (Prosopis spp) y quitosano como estructurantes de aceites vegetales por medio de la oleogelación. La incorporación de estos aceites en forma de sólidos suaves funcionales (oleogeles) es una estrategia novedosa para sustituir el uso de grasas saturadas y ácidos grasos trans de la formulación de muchos alimentos. Esto, de acuerdo a la investigadora, permitiría el mejoramiento del perfil nutricional de los alimentos.

 

Investigación de impacto internacional

 

También del grupo de Biopolímeros, Daniel Fernández Quiroz, recibió el segundo lugar por su participación oral en el área de Biotecnología con el trabajo coordinado por el investigador Waldo Argüelles Monal (CIAD Guaymas), el cual consiste en la preparación y caracterización de criogeles a partir de un copolímero de quitosana modificado por injerto de poli (N-vinil caprolactama).

 

El material desarrollado por este grupo es termosensible, es decir, responde a los cambios de temperatura absorbiendo y liberando líquidos, cualidad que favorece su utilización en distintas aplicaciones, tales como la elaboración de sistemas inteligentes de liberación de fármacos, ingeniería de tejidos y la encapsulación de moléculas bioactivas.

 

El prestigio profesional del área de Biopolímeros del CIAD es de alcance internacional. Como resultado de su amplia trayectoria, actualmente cuenta con tres patentes otorgadas y dos más en licenciamiento, además de contar con colaboraciones académicas en países como España, Inglaterra, Francia, Alemania, Cuba y Canadá, entre otros.

 

Hallazgos que cambian paradigmas

 

La Coordinación Regional Guaymas del CIAD, que acaba de celebrar su vigésimo aniversario, también participó en el Congreso con la exposición de Alfonso Martínez Borraz, en representación de un trabajo en equipo coordinado por la profesora Lorena Noriega Orozco, el cual obtuvo el primer lugar en la categoría de Microbiología y Toxicología.

 

A través de la modalidad de cartel se presentaron los resultados de una investigación en la que se trató de probar la presencia de una bacteria que no es reconocida como patógeno de importancia, pero que sí ha causado problemas y está presente en el camarón crudo de Sonora.

 

Con este trabajo titulado “Presencia del gen vmh de Vibrio mimicus en camarón y muestras clínicas del estado de Sonora, México”, Noriega Orozco y su equipo de colaboradores, esperan se le dé mayor importancia a las medidas de higiene y manejo, especialmente en producto fresco que será destinado al consumo en crudo; principalmente al inicio de la temporada camaronera, donde altas temperaturas ambientales favorecen el crecimiento de V. mimicus, y el producto fresco puede no ser adecuado para consumo en crudo.

 

Una oportunidad para que las familias que asistan a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016 (FIL 30) conozcan parte de la investigación que se realiza en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se ofrecerá en la exposición “Los hongos de las zonas áridas de México”.

 

En una presentación a cargo de Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña, especialista del CIAD en micología, se exhibirán diferentes especies de hongos que habitan en nuestro país y se explicará en un lenguaje accesible a todos los miembros de la familia las distintas características científicas y culturales de estos organismos.

 

En el evento se realizará una exposición física de algunas de sus variedades, con el propósito de que los asistentes puedan identificar las diferentes clases de las zonas áridas de México y aprendan cómo evitar las especies tóxicas para el consumo humano, así como los beneficios nutricionales y medicinales de estas.

 

La FIL también es ciencia

 

Durante la charla, que se celebrará el jueves 1 de diciembre a las 17:30 horas, estará disponible a la venta el libro Hongos de reserva de la biósfera El Pinacate y gran Desierto de Altar, una obra en la que participó Gutiérrez Saldaña en colaboración con destacados investigadores de México, y que es una coedición entre el CIAD, la Universidad Estatal de Sonora y la Sociedad Mexicana de Micología.

 

La FIL 30 es considerada como la feria literaria más importante en Latinoamérica y un espacio en el que converge un público compuesto por perfiles muy diversos; por ello, desde el año 2014 se creó el programa “La FIL también es ciencia”, para que, con la íntima colaboración del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la ciencia se coloque en un punto central de la Feria.

 

De tal manera, la exposición del CIAD se realizará en el stand del Conacyt, que está ubicado en la sección zona nacional, entre los pasillos L7 y N4. La FIL 30 se celebrará en el Centro de Exposiciones Expo Guadalajara, que se encuentra en Av. Mariano Otero 1499, Colonia Verde Valle, en Guadalajara, Jalisco.

 

 

No podemos dejar concluir este 2016 sin nuestra tradicional dosis mensual de ciencia, por lo que este diciembre, además de las posadas y clásicos villancicos, le traemos un regalo para toda la familia: el nuevo taller de Sábados en la Ciencia “Amigos Cosmonautas”.

 

En esta edición del programa más popular de divulgación científica dirigido al público infantil en Hermosillo, Sonora, los niños que nos acompañen tendrán la oportunidad de conocer el nuevo planetario del Parque Infantil del Estado de Sonora.

 

Como actividad principal de este taller, los asistentes aprenderán a construir un reloj de sol a partir de las diferentes enseñanzas sobre los movimientos astrales que se proyectarán en este simulador sideral que tiene forma de cúpula y se ha vuelto una de las principales atracciones del Parque.

 

El curso será instruido por Adolfo Cabral Porchas, Director del Centro Ecológico de Sonora y profesor investigador de la Universidad de Sonora. Es importante mencionar que el planetario es un espacio interactivo incluyente, ya que, además de un aforo para cuarenta y siete personas simultáneamente, cuenta con lugares para tres sillas de ruedas.

 

La cita es a las 10:00 horas del próximo 10 de diciembre y el registro es a través de la página Facebook.com/sabadosenlaciencianoroeste. Es imprescindible que los pequeños estén siempre acompañados por un adulto durante el recorrido. Para mayor información puede comunicarse al teléfono (662) 289 2400 extensión 505.

 

Sábados en la Ciencia es un programa dirigido a niños y niñas menores de once años de edad, que se realiza mensualmente a través del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora y La Burbuja, Museo del Niño, en el que por primera vez se suma el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Estado de Sonora (DIF Sonora).

 

 

El maíz es un cereal económicamente importante a nivel mundial. En México se cultiva prácticamente en todos los estados, donde Sinaloa destaca como uno de los principales estados productores. Como consecuencia del cultivo del maíz, anualmente se generan aproximadamente 25.1 millones de toneladas de residuos, es decir, partes de la planta que quedan en el campo como resultado de la separación del grano; a estos residuos también se les llama soca de maíz.

 

La soca de maíz se ha utilizado como alimento para ganado; sin embargo, al ser un material alto en fibra, es difícil que los animales lo degraden completamente y que sea aprovechado en forma correcta. Además, el agricultor, al tener una gran cantidad de soca que muchas veces no se logra vender o sobre la que simplemente no tiene interés, la desecha quemándola, lo cual genera un impacto negativo tanto en el suelo como en el medioambiente.

 

A la fecha, se han buscado maneras de utilizar la soca de maíz y se han encontrado alternativas por diversos grupos de investigación; por ejemplo, se han evaluado formas de extraer compuestos que aún permanecen en la soca y que resultan de interés industrial.

 

El maíz contiene compuestos bioactivos que han mostrado tener actividad antioxidante, por lo que resulta de interés para la industria de alimentos, cosmética y farmacéutica. Entre los compuestos bioactivos encontrados destacan los ácidos fenólicos y lignina. Estos compuestos están presentes en diferentes proporciones en todos los órganos de la planta de maíz, por lo que es necesario evaluar tanto el tipo de compuesto como la actividad antioxidante que presentan para poder considerar su posible aprovechamiento.

 

El aprovechamiento y la generación de una alternativa de uso de la soca de maíz representaría una fuente de ingreso para los agricultores de la región, así como una reducción en el impacto ambiental que se genera debido a su quema.

 

Actualmente, en el CIAD Culiacán se realizan esfuerzos para evaluar los compuestos bioactivos presentes en la soca de maíz y determinar su distribución en cada órgano de la planta, así como la actividad antioxidante in vitro. De esta manera, se busca sentar las bases para un futuro desarrollo de tecnologías que hagan eficiente su extracción y posterior explotación comercial.

 

Colaboración de Gabriela Vázquez Olivo y Basilio Heredia, investigadores de la Coordinación Regional Culiacán.

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