El cáncer se define como un grupo de enfermedades que puede empezar en casi cualquier órgano o tejido del cuerpo cuando las células crecen de una manera anormal e incontrolable, para después migrar más allá de sus límites y esparcirse a otros órganos, lo cual se conoce normalmente como metástasis, la principal causa de muerte por cáncer.

 

Este padecimiento es la segunda enfermedad que más muertes causa a nivel mundial, con un estimado de 9.6 millones de fallecimientos en 2018. Entre los tipos de cáncer más comunes en hombres se encuentran el de pulmón, próstata, colorectal, estómago e hígado, mientras que en mujeres son el de seno, colorectal, pulmón, cervical y tiroideo.

 

Además del sufrimiento físico que causa esta enfermedad en el individuo, también conlleva un pesar emocional y financiero sobre los pacientes, sus familiares y los sistemas de salud (Globocan, 2014; World Health Organization, 2018).

 

Existen diversas estrategias que podemos seguir para disminuir la incidencia de cáncer. La mayoría tienen que ver con nuestro estilo de vida y alimentación. Entre los factores para prevenir el cáncer se encuentran:

 

  • Evitar el uso de tabaco
  • Mantener un peso saludable
  • Ejercitarse regularmente
  • Limitar el uso de alcohol
  • Consumir una dieta rica en frutas y vegetales

 

 

En este último punto, el consumo diario de frutas y vegetales se ha asociado, en diversos estudios, con la disminución de la incidencia de diferentes tipos de cáncer. Entre los compuestos con potencial anticancerígeno en frutas y vegetales se encuentran los polifenoles, los carotenoides y la fibra dietética. Cada uno de estos compuestos ejerce su efecto protector en diferentes formas, ya sea mediante su acción antioxidante o interactuando con moléculas señalizadoras relacionadas con el desarrollo de células cancerígenas (Godic, Poljsak, Adamic y Dahmane, 2014; Goodman, Bostick, Kucuk y Jones, 2011; Gupta et al., 2014; Lambert y Elias, 2010; Marengo et al., 2016; Saeidnia y Abdollahi, 2013).

 

Por ejemplo, diversos estudios demuestran que el consumo de resveratrol, el cual se encuentra en uvas (pero no en vino), y de epigalocatequina galato, que se encuentra en infusiones como el té verde y el té oolong, pueden prevenir el cáncer de seno (Mocanu, Nagy y Szollosi, 2015).

 

Asimismo, la quercetina, un flavonoide con potente capacidad antioxidante, se ha relacionado con la prevención de diferentes tipos de cáncer como el colorectal, induciendo a la muerte de las células malignas a través de diversos y complejos mecanismos.

 

Otros compuestos que se han relacionado con la prevención de cáncer son las antocianinas, el ácido gálico, el ácido rosmarínico y la curcumina, entre otros.

 

La asociación entre el consumo de ciertos alimentos ricos en los compuestos anteriormente mencionados y la prevención de algunos tipos de cáncer se describirá en las siguientes secciones de esta serie de notas que acabamos de iniciar. Asimismo, es importante mencionar que adquirir un estilo de vida saludable, ejercitarse al menos treinta minutos cada día, consumir frutas y verduras, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, aunado a la realización de estudios frecuentes de salud para la detección temprana, puede prevenir y salvar vidas.

 

Por otro lado, es importante mencionar que en el Laboratorio de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se trabaja en la búsqueda de compuestos de diferentes alimentos y plantas con potencial antioxidante y anticancerígeno. Esto, con la finalidad de contribuir a la generación de conocimiento para incidencia social a través del impacto en la salud de las y los mexicanos.

 

Referencias

 

Globocan, W. (2014). Population Fact Sheet. Retrieved from http://globocan.iarc.fr/Pages/fact_sheets_population.aspx.

Godic, A., Poljsak, B., Adamic, M. y Dahmane, R. (2014). The Role of Antioxidants in Skin Cancer Prevention and Treatment. Oxidative Medicine and Cellular Longevity 6. doi:10.1155/2014/860479.

Goodman, M., Bostick, R. M., Kucuk, O. y Jones, D. P. (2011). Clinical trials of antioxidants as cancer prevention agents: Past, present, and future. Free Radical Biology and Medicine 51(5), 1068-1084. doi:10.1016/j.freeradbiomed.2011.05.018.

Gupta, R. K., Patel, A. K., Shah, N., Choudhary, A. K., Jha, U. K., Yadav, U. C., Pakuwal, U. (2014). Oxidative Stress and Antioxidants in Disease and Cancer: Asian Pacific Journal of Cancer Prevention 15(11), 4405-4409. doi:10.7314/apjcp.2014.15.11.4405.

Lambert, J. D. y Elias, R. J. (2010). The antioxidant and pro-oxidant activities of green tea polyphenols: A role in cancer prevention. Archives of Biochemistry and Biophysics 501(1), 65-72. doi:10.1016/j.abb.2010.06.013.

Marengo, B., Nitti, M., Furfaro, A. L., Colla, R., De Ciucis, C., Marinari, U. M. y Domenicotti, C. (2016). Redox Homeostasis and Cellular Antioxidant Systems: Crucial Players in Cancer Growth and Therapy. Oxidative Medicine and Cellular Longevity 16. doi:10.1155/2016/6235641.

Mocanu, M. M., Nagy, P. y Szollosi, J. (2015). Chemoprevention of Breast Cancer by Dietary Polyphenols. Molecules 20(12), 22578-22620. doi:10.3390/molecules201219864.

Saeidnia, S. y Abdollahi, M. (2013). Antioxidants: Friends or foe in prevention or treatment of cancer: The debate of the century. Toxicology and Applied Pharmacology 271(1), 49-63. doi:10.1016/j.taap.2013.05.004.

World Health Organization. (2018). Global Health Observatory Data. Retrieved from http://www.who.int/gho/en/.

 

Colaboración de Erick Paul Gutiérrez-Grijalva, investigador de Cátedras Conacyt comisionado al CIAD en Culiacán, y José Basilio Heredia, investigador titular de la Coordinación Regional del CIAD en Culiacán.

 

 

En el marco del diplomado internacional “Violencia de género y prevención. Formación para la intervención social”, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) invita a la conferencia magistral Jóvenes en relación de noviazgo: violencia y feminicidio”, que impartirá María Eugenia Covarrubias Hernández.

La ponente tiene formación académica en psicología y maestría en terapia familiar y actualmente cursa el doctorado en ciencias sociales en El Colegio de Michoacán. Hoy en día se desempeña como profesora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, campus Cuautepec, en la academia de psicología. Desde 1998 se ha desempeñado como docente y desde entonces ha ejercido de manera ininterrumpida la psicoterapia. Sus líneas de investigación son maternidad y estudios universitarios, violencia de género y violencia en el noviazgo y feminicidio.

Gilda Salazar Antúnez, investigadora del CIAD y coordinadora académica del Diplomado, comentó que esta conferencia magistral forma parte de un ciclo que, si bien integran el plan de formación de los participantes en este diplomado, está abierto a todo público.

Agregó que la idea de abrir estas conferencias magistrales al público en general tiene el fin de compartir con la comunidad y la ciudadanía interesada la reflexión intramuros que sobre el tema de violencias de género, feminicidio y masculinidades se realiza en el CIAD a través del trabajo de formación en el diplomado en mención, además de promover la participación ciudadana en la prevención de las violencias de género.

El evento virtual se celebrará el próximo jueves 3 de junio a las 12:00 horas (GMT-7) y se transmitirá en vivo a través de www.facebook.com/ciad.conacyt.

 

 

 

El amor de los humanos hacia las plantas de ornato es una relación milenaria. Actualmente, motivado, quizá, por una creciente tendencia de utilizar plantas como parte de la decoración del hogar y del diseño de interiores, hay un nuevo boom en la jardinería doméstica; prueba de ello es la cada vez más popular práctica de preparar “calditos” para cuidar las plantas.

En las redes sociales es común ver publicaciones sobre personas que preparan caldos de verduras o determinados alimentos para utilizar sus nutrientes a través de una infusión que ayude a las plantas como método de prevención o tratamiento ante alguna afección fitosanitaria.

Jaqueline García Hernández, investigadora de la Coordinación Regional Guaymas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y experta en ciencias ambientales, explicó que no se recomienda utilizar infusiones de alimentos en las plantas, ya que al hervirlos se pierden los nutrientes que pudieran beneficiar a la planta y solo se estaría agregando líquido con un bajo valor nutricional. Sin embargo, señaló, se pueden hacer extractos de alimentos como chile, ajo y pimienta como repelentes de plagas.

 

Extractos de alimentos

 

La académica compartió la siguiente receta que sirve como repelente multiplagas:

mezclar cien gramos de ajo molido, treinta gramos de pimienta molida y cien gramos de chile habanero molido; posteriormente, es necesario revolver la combinación de estos polvos en dos litros de agua y cien mililitros de alcohol. Cien mililitros de este concentrado se pueden diluir en seis litros de agua para asperjar el follaje de nuestras plantas una vez a la semana, en caso de presentar plagas.

 

Caldos minerales

 

Además de utilizar extractos de alimentos para el cuidado de nuestras plantas, también es posible usar minerales que ayudan a controlar insectos, proveer nutrientes y mejorar la calidad del suelo. García Hernández compartió la siguiente receta para ello: mezclar dos kilogramos de azufre, medio kilo de calhidra y medio kilo de ceniza, los cuales se deben de revolver en diez litros de agua. Posteriormente será necesario hervir esta mezcla durante cuarenta y cinco minutos moviendo constantemente. Una vez que hemos dejado enfriar el concentrado, podemos diluirlo en una proporción de doscientos mililitros en dos litros de agua para asperjar el follaje cada dos o tres semanas para mejores resultados.

 

La académica del CIAD indicó que, tanto los extractos de alimentos como los caldos minerales se pueden utilizar de forma preventiva para mejorar la salud del suelo y la planta, o cuando surge algún problema como plaga o poco crecimiento.

 

Por último, comentó que los residuos de alimentos deben utilizarse para elaborar composta, la cual se puede hacer al mezclar una parte de residuos orgánicos por dos partes de estiércol de vaca, o en su caso, pasto recién cortado; también se le puede agregar cuarenta gramos de levadura en polvo y la miel de un piloncillo. Esta combinación debe de revolverse cada tres días para lograr una fermentación adecuada, la cual estará lista en treinta días para nutrir la tierra.

 

Además de ser una actividad divertida y que se puede realizar en familia, la jardinería doméstica nos concientiza acerca del cuidado del medioambiente. Ya sea que usted opte por utilizar extractos de alimentos o caldos minerales, estas recomendaciones le ayudarán a tener un huerto sano y productivo. 

 

Colaboración de Jaqueline García Hernández, investigadora de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD, y Ramón Morales, de Agrexa (Agricultura Experimental Alternativa).

Anteriormente hablamos sobre los beneficios para la salud que se obtienen al consumir pan elaborado con masa madre; ahora, nuevamente con la orientación del profesor Francisco Vásquez Lara, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), conoceremos las bondades de comer pan hecho con poca levadura y con tiempos prolongados de fermentación en frío.

 

Una de las razones más frecuentes por las que las personas tienden a comer menos pan se debe a la sensación de pesadez estomacal que algunos individuos experimentan tras su ingesta, motivo por el cual los alimentos elaborados con masa madre han cobrado popularidad recientemente, ya que estos son más digeribles y contienen un menor índice glucémico.

 

¿Alergia a la levadura?

 

Diferentes estudios clínicos indican que un alto nivel de levadura en el cuerpo puede causar cansancio, mareos y vulnerabilidad a desarrollar diarreas o malestar estomacal como indigestión e hinchazón. Este tipo de alergias se han documentado, principalmente, con la levadura Candida albicans, la cual está presente en alimentos como pan, lácteos, vino y cerveza, entre otros.

Asimismo, se cree que el sistema inmunológico en muchos individuos es sensible a las variaciones específicas de la levadura, especialmente a las cepas encontradas en productos de cerveza y panadería. Entonces, cuando estas personas beben cerveza o comen pasteles en grandes cantidades, sus sistemas inmunológicos liberan histaminas como un estímulo para lidiar con el incremento de levadura que pasa a través del tracto gastrointestinal, provocando los síntomas anteriormente mencionados.

¿Comer pan sin levadura?

En primera instancia, es importante precisar que para obtener panes elaborados sin levadura o con masa madre, nos referimos a procesos muy largos: una fermentación sin levadura puede realizarse hasta por doce horas y al utilizar masa madre nos tomaría días poder lograrla. Aquí le compartimos una receta para ello.

La utilización de levadura comercial acelera el proceso de fermentación de manera significativa, ya que al usarla podemos reducir el tiempo de preparación de la masa, pudiendo lograr una buena fermentación hasta en una hora (el tiempo de fermentación dependerá mucho del proceso de panificación que se elija). No obstante, debemos tomar en cuenta que una fermentación inadecuada puede significar tiempos cortos de leudado que no permiten que hongos presentes en la levadura concluyan el proceso de fermentación y, por lo tanto, que este proceso continúe en el intestino, dando lugar a la formación de gases o a una digestión lenta.

Menos levadura, más tiempo de fermentación

Si a usted le gusta preparar sus propios panes en casa, un buen consejo es utilizar menos levadura en la receta e incrementar el tiempo de fermentación, ya que esto último permite una actividad metabólica óptima en la masa para la formación de sustancias que contribuyen al sabor y aroma, así como para prolongar la vida útil del producto en el estante (también la calidad del producto resulta mejorada); a niveles más altos de fermentación para elaborar un pan, se tendrán menos azúcares, por lo que se reducirá su aporte calórico y de azúcares.

Fermentación en frío

 

Con la fermentación en frío se trata de lograr que la maduración de la masa, posterior al leudado a temperatura ambiente, continúe en el refrigerador y así desarrolle aromas que en una fermentación corta no se consiguen. Además de las mejoras en el sabor del pan, retardar la fermentación en refrigeración permite controlar los tiempos al hacer pan; de esta manera es posible planificar mejor y decidir cuándo estamos listos para hornear.

Si usted desea realizar este proceso de fermentación, primero es necesario desarrollar el proceso de integración de materias primas para el amasado de manera normal y dejar fermentar. Una vez que se observa un volumen adecuado de la masa (puede variar dependiendo del tipo de pan y de la receta que esté elaborando) se debe cubrir el tazón y resguardar en refrigeración durante 24 a 48 horas en un recipiente hermético. La masa debe de sacarse para dejarla reposar a temperatura ambiente durante, aproximadamente, tres horas antes de moldear el pan y posteriormente hornear.

También se puede utilizar la fermentación en frío después de moldear los bollos de masa. Para ello será necesario cubrirlos con un plástico envolvente tipo film y meterlos en refrigeración hasta que se vaya a realizar la cocción; estos tiempos pueden variar de 9 a 12 horas. Esta fermentación en frío genera una corteza más crujiente y mejor alveolado, así como un sabor y aroma más disfrutables.

Como hemos visto, usar poca levadura y fermentar en frío conlleva nuevas experiencias para el paladar, así como en la digestibilidad de nuestros panes, por lo que es interesante a considerar esta práctica si usted disfruta de la repostería.

Colaboración de Francisco Vásquez Lara, investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD.

Con el objetivo de promover la difusión de conocimiento científico generado por académicos(as) del noroeste del país, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), sección noroeste, invitan a la sociedad en general a la primera edición del Seminario Académico Virtual.

El propósito de esta iniciativa es acercar a las personas con el quehacer científico que se realiza en instituciones públicas, con el fin consolidar la apropiación social del conocimiento.

El evento virtual se celebrará el próximo miércoles 26 de mayo a las 11:00 horas (GMT-7) y se transmitirá a través de la página oficial de Facebook del CIAD (www.facebook.com/ciad.conacyt). A través del chat del video, el público podrá plantear sus preguntas a los expositores, quienes son miembros de la AMC.

En esta primera edición, los ponentes serán Omar Lizárraga Morales, profesor de la Universidad Autónoma de Sinaloa, quien impartirá la charla “La transmigración placentera en tres destinos del noroeste mexicano”, y Gustavo González Aguilar, académico del CIAD, que dictará la ponencia “Los fenoles y su impacto en el eje intestino-cerebro”.

En su intervención, Lizárraga Morales compartirá su experiencia sobre la migración de ciudadanos estadounidenses hacia México, particularmente en los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California Sur, con sus principales características, causas y efectos.

Por su parte, González Aguilar explicará cómo los compuestos fenólicos contenidos en frutas tropicales tienen una gran variedad de acciones biológicas que, en forma sinérgica con otras moléculas, pueden mejorar algunas condiciones fisiológicas en beneficio de la salud de la población. Su papel como antioxidantes, inhibidores de enzimas digestivas, inhibidores de patógenos y sustratos para la microbiota son algunos de los aspectos que se discutirán en esta charla.

Rogerio Sotelo Mundo, investigador del CIAD y miembro de la mesa directiva de la AMC sección noroeste, invitó a presenciar estas charlas virtuales y agregó que este Seminario representa una oportunidad para vincular a los miembros de la academia con la comunidad y dar a conocer los resultados de investigaciones recientes en la región.

 

 

 

 

¿Te has preguntado qué cantidad de deshechos y subproductos derivan de la producción agrícola? Imaginemos el volumen de frutas y hortalizas producidas solamente en México, ¿parece bastante, no? Para que nos demos una idea, en México se cultivan 20.7 millones de hectáreas, las cuales producen 262.5 millones de toneladas de productos agrícolas, con lo que ocupa el décimoprimer lugar a nivel mundial en la producción de cultivos1.

México es el primer productor mundial de aguacate y zarzamora; segundo de chile verde, limón y frambuesa; tercero de espárrago, cártamo, papaya y fresa; cuarto de brócoli, coliflor y toronja, y quinto de calabacita, pepino y naranja.1

Sin duda a, los altos volúmenes de producción desprenden toneladas de desechos, las cuales, al final de la cosecha, se suelen desperdiciar: hojas, tallos y raíces. Esta biomasa se compone de residuos sólidos que contaminan aguas de riego, más aún si se combustionan, ya que pueden generar serios problemas de impacto ambiental y de salud pública. Además, su despojo en los vertederos propicia la aparición y proliferación de fauna nociva y olor fétido, alterando las comunidades vegetales aledañas.

De igual manera, se ha reportado que, si el ganado lo consume ad libitum, puede generarle desbalances metabólicos, además de una posible intoxicación si el material se contaminó de plaguicidas. También se presentan afectaciones paisajísticas y económicas debido a que las regulaciones y sistemas de gestión exigen un programa de manejo de residuos orgánicos que, si no se cumple, puede impedir la exportación de los productos.2, 3

Todo esto contribuye al concepto establecido por la FAO conocido como Food loss (pérdida y desperdicio de alimentos), el cual merma la seguridad alimentaria de la población, puesto que es el resultado de las decisiones y acciones de los encargados del suministro de alimentos, englobando la producción primaria.4

¿Entonces, qué podemos hacer con los residuos agrícolas? La comunidad científica y tecnológica desde hace décadas se ha preocupado por brindar una solución sustentable y eficiente a esta problemática medioambiental, surgiendo diversas soluciones, entre las que se incluyen las siguientes:5

  • Extracción de fitoquímicos con actividades bioactivas tanto para la salud pública como para la inocuidad vegetal
  • Extracción de aceites y ácidos grasos
  • Generación de biocombustibles y biofertilizantes
  • Desarrollo de bioquímicos y biopolímeros

La vinculación agroindustrial es vital para que esto se lleve a grande escala. Actualmente, en la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, específicamente en el Grupo de Investigación en  Alimentos Funcionales y Nutracéuticos, se llevan a cabo proyectos de valorización de subproductos agrícolas con enfoque hacia salud pública (figura 1), donde se busca vincular el factor social, ambiental y científico para brindar soluciones factibles a la población local.

Referencias

1 SIAP. Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (2020). Panorama Agroalimentario 2020. https://www.inforural.com.mx/wp-content/uploads/2020/11/Atlas-Agroalimentario-2020.pdf.

 

2 Polenta, G. (2016). Aprovechamiento de subproductos y valorización de recursos autóctonos: interrelación investigación-producción-desarrollo y sociedad. ISBN: 978-987-42-1627-4. http://www.cyted.org/es/biblioteca/aprovechamiento-de-subproductos-y-valorizacion-de-recursos-autoctonos-interrelacion.

 

3 ONU. Organización Mundial de las Naciones Unidas. Programa para el Medio Ambiente. (2020). El impacto de las quemas agrícolas: un problema de calidad del aire. https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/el-impacto-de-las-quemas-agricolas-un-problema-de-calidad-del-aire.

 

4 FAO. Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2021). Food Loss and Food Waste. http://www.fao.org/food-loss-and-food-waste/flw-data)

 

5 Nayak, A. y Bhushan, 2019. “An overview of the recent trends on the waste valorization techniques for food wastes”. Journal of Environmental Management. 233: 352-370. https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2018.12.041.

 

 

Figura 1. Aprovechamiento de biorresiduos agrícolas con potencial nutracéutico

 

 

Colaboración de Luis Alfonso Jiménez Ortega, estudiante de la Maestría en Ciencias, y José Basilio Heredia, investigador de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pasado 30 de abril, el gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Estado, informó que a partir de mayo se suspendería de manera indefinida la importación de camarón mexicano silvestre capturado en aguas profundas. Lorena Noriega Orozco, académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) nos habla sobre esta medida.

¿En qué consiste un embargo de este tipo?

 

La profesora del CIAD explicó que un embargo económico de esta naturaleza consiste, básicamente, en prohibir la entrada de un producto específico al mercado estadounidense, en este caso de camarón silvestre (aplica solo a camarón de altamar), bajo el argumento de que las embarcaciones camaroneras mexicanas utilizan métodos de captura depredadores o que afectan grandemente la diversidad del resto de las especies marinas al no utilizar los excluidores de tortugas, que evitan la captura incidental de estas especies protegidas.

 

¿Cuál es la razón por la que se dio el embargo?

 

El embargo camaronero no es un tema nuevo, ha estado sobre la mesa cerca de treinta años y ya se ha aplicado en otras ocasiones, las más recientes en 2010 y 2018. “En general, los embargos se ven venir y se pueden tomar acciones para aminorar el impacto o detenerlo. En la mayoría de los casos primero se emiten recomendaciones o se señala que se han roto acuerdos, etcétera, indicó la académica experta en inocuidad y normatividad de productos marinos.

 

Al igual que en esta ocasión, el embargo en 2010 fue también a causa de la falta de excluidores de tortugas, pero en aquella ocasión se logró levantar el embargo una vez que se capacitó al personal de las embarcaciones y se verificó que se utilizaban las artes de pesca apropiadas.

 

En 2010, agregó Noriega Orozco, la veda se levantó antes de terminar la temporada camaronera y parte del producto capturado y almacenado en las bodegas de algunos procesadores pudo ser exportado. Esto fue, en gran medida, por las negociaciones y buena voluntad de los dos países, que contribuyeron al levantamiento de la veda, aunque también influyó el hecho de que ese mismo año ocurrió uno de los derrames de petróleo más grandes en el Golfo de México, afectando las capturas de camarón silvestre en el país vecino, ya que, como resultado de este desastre ambiental, las embarcaciones camaroneras norteamericanas no pudieron capturar camarón debido a la contaminación.

 

En el 2018 el embargo no solo fue para camarón, sino para cualquier producto de la pesca capturado con red “agallera” en el Ato Golfo de California. En este caso, el impacto fue menor, pues ya existían zonas reservadas y de pesca comercial prohibida con el fin de proteger y conservar a la vaquita marina y otras especies en peligro.

 

Al igual que en 2010, el embargo de este año (2021) también está asociado a la falta de uso de los excluidores de tortugas, pero este es un problema que se ha recrudecido debido a la falta de legislación en México sobre pesquerías ilegales, no declaradas y no reguladas/reglamentadas (IUU, por sus siglas en inglés), que cada vez son más vigiladas en los mercados internacionales, ya que los consumidores exigen productos que se enmarquen en actividades económicas sustentables, comentó.

 

¿Cómo afectará la actividad económica de captura de camarón en México?

 

Noriega Orozco explicó que, aunque aún se desconoce la dimensión del impacto económico, este es innegable, ya que afecta severamente a pescadores, dueños de barcos y empacadoras de camarón congelado en México, sobre todo en el noroeste del país, además de Tamaulipas y otros estados que destinan la mayor parte de su captura de altamar a la exportación.

 

“La captura de camarón es una actividad de temporada y, normalmente, para un pescador representa altos ingresos por un tiempo determinado que le permiten subsistir el resto del año con otras actividades menos remuneradas”, comentó la investigadora. Agregó que, a pesar de que la producción de camarón de altamar es menor que la producción acuícola, el camarón silvestre representa la mayor parte de las exportaciones hacia Estados Unidos, lo que significaría un duro golpe a las exportaciones de camarón, que en 2018 dejó una derrama económica de 370 millones de dólares.

 

El camarón es uno de los productos pesqueros de mayor importancia económica en México y equivale, aproximadamente, a un tercio del valor de las exportaciones correspondientes a productos marinos. Datos de 2018 muestran que la producción total de camarón fue de 229,800 toneladas (71% producción acuícola, 17% captura altamar y 12% captura ribereña).

 

La producción y captura de camarón se concentra en unos pocos estados: Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Nayarit y Baja California Sur, mismos que contribuyen con poco más del 90% de la captura de altamar y ribereña de camarón. La mayor parte de la captura de camarón de estas entidades se destina a la exportación, por lo que serán los más afectados económicamente por el embargo. 

 

La académica del CIAD comentó que un punto importante a resaltar para dimensionar el impacto económico es que la mayor parte del camarón de exportación corresponde a camarón de altamar, ya que esta provee tallas de mayor tamaño y de alto valor, lo cual propicia que el producto mexicano esté bien posicionado, mientras que el producto de acuicultura, donde predominan tallas medianas y pequeñas, no puede competir en precio con el camarón asiático, por lo que su mercado tiende a ser nacional.

 

Por último, Noriega Orozco comentó que es posible una solución próxima al embargo, pues, aunque hay poco tiempo antes de que se levante la veda del camarón, ya hay propuestas para lograr la capacitación, además de que las autoridades de pesca mexicanas han manifestado un amplio interés por resolver este problema de forma inmediata.

 

Colaboración de Lorena Noriega Orozco, investigadora de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD.

 

Gran parte de la república mexicana sufren periodos de sequía que amenazan actividades productivas como la agricultura y la ganadería y ponen en riesgo la seguridad alimentaria. Académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) explican qué podemos esperar al respecto.

¿Cambio climático o un asunto cíclico?

 

Arturo Ruiz Luna, profesor investigador de la Coordinación Mazatlán del CIAD, explicó que, sin lugar a duda, la sequía o escasez de agua, al igual que las tormentas torrenciales, representan dos extremos que representan riesgos para actividades productivas que significan el sustento de gran parte de la población mexicana. Estos fenómenos son recurrentes, es decir, se presentan con cierta periodicidad, aunque no siempre de manera cíclica. En la mayor parte del planeta, puntualizó, la época de secas o estío y la época de lluvias, tienen periodos más o menos definidos, que se repiten estacionalmente, desde hace miles de años, y debido a esa estabilidad climática, fue posible que muchas poblaciones y civilizaciones florecieran.

 

Sin embargo, agregó, algunos de esos patrones se están modificando debido a la influencia humana sobre el clima y otros procesos que ocurren tanto en la atmosfera como en los océanos. De tal manera, fenómenos como las sequías extremas, que antes se presentaban ocasionalmente, se han vuelto más frecuentes.

 

El responsable del Laboratorio de Manejo Ambiental del CIAD comentó que, para el caso de México, algunas fuentes históricas refieren la existencia de sequías importantes desde el siglo XVI, pero los registros son más confiables a partir de la segunda mitad del siglo XIX, reportándose, en la mayoría de los casos, pérdida de cultivos y de ganado. En el siglo XX, las sequías registradas fueron numerosas y eso, en parte, dio lugar a la construcción de presas como estrategia para combatirlas.

 

Actualmente las sequías generan importantes daños en la industria agropecuaria, al turismo y a la población en general, al reducir la disponibilidad de agua potable, señaló Ruiz Luna. “Lamentablemente, el calentamiento global, la elevación del nivel del mar y los cambios de uso de suelo, están propiciando que este tipo de fenómenos se acentué y se vuelvan cada vez más frecuentes y extensos, favoreciendo otros riesgos ambientales, como es el caso de los incendios forestales, sin que hasta el momento puedan pronosticarse con precisión, debido a su naturaleza multivariable”.

 

 

¿Qué efectos se advierten por la sequía?

 

El académico del CIAD, quien es experto en ecología de paisaje, recursos acuáticos y diversidad de ecosistemas, considera que no es fácil o confiable el realizar pronósticos sobre la duración de la sequía, y tampoco es fácil delimitar el alcance de su impacto. “Con base en eventos ocurridos recientemente, por ejemplo, en California, EE.UU., la sequía de 2011-2012 generó pérdidas de miles de millones de dólares, en tanto que se asume la pérdida de más de 17,000 empleos, ejemplificó.

En el caso más recientemente documentado en México, 2011 y 2012, algunos de los datos reportados mencionan más de 1,200 municipios de 19 estados afectados en distinto nivel por el fenómeno. También se contabilizaron más de 1,500 comunidades sin agua potable, con cerca de dos millones y medio de pobladores.

Asimismo, se estimó una pérdida de entre 600,000 y 2,700,000 hectárea de cultivo, principalmente maíz y frijol, lo que puso en riesgo la soberanía alimentaria.

 

“Debe considerarse que, aun cuando la sequía sea seguida por una temporada regular de lluvias, es posible que el déficit de agua prevalezca, por lo que la lluvia por sí misma no será garantía de recuperación inmediata de los efectos de la sequía”, advirtió el investigador.

 

 

¿Qué puede hacer la ciencia para mitigar estos efectos?

 

Aunque hasta el momento no es posible pronosticar la ocurrencia de sequías con un buen nivel de confiabilidad, al parecer se están dando grandes avances en la modelación de este tipo de fenómenos, que podrán coadyuvar a la generación de estrategias locales para paliar los efectos, indicó Ruiz Luna. Asimismo, la rehabilitación y restauración de ambientes terrestres perturbados y todos los esfuerzos realizados para contener la elevación de la temperatura ambiente, reducirán, sin duda, los impactos de las sequías.

 

Desde la academia, la participación de los investigadores en la identificación de las causas y patrones que definen a las sequías, sus tendencias y su posible impacto, ayudarán a afinar los mecanismos que, desde el gobierno y de las propias comunidades, existen o pueden estructurarse para contender con este fenómeno de forma proactiva, con carácter de prevención y no solamente en reacción a este, subrayó.

 

Por su parte, Jaqueline García Hernández, investigadora de la Coordinación Guaymas del CIAD, compartió que, para mitigar los efectos de la sequía en la agricultura y ganadería, se pueden usar tecnologías de captura de agua de lluvia, que ayuden a que la poca agua pluvial se aproveche lo mejor posible.

“Una opción es el uso de bordes que retienen por más tiempo el agua de los arroyos, otra es el uso de arados especiales, como el tipo "Yeomans", que almacenan una mayor cantidad de agua por un tiempo más prolongado, generando humedad para cultivos o pastos para el ganado”, explicó la responsable del Laboratorio de Ciencias Ambientales del CIAD.

 

¿Qué podemos aportar como sociedad?

Desde hace décadas se ha promovido una cultura de prácticas para el cuidado del agua en el hogar, que ahora más que nunca debemos tener presente. Esto es relevante sobre todo a nivel local, ya que un consumo moderado e inteligente del vital líquido garantiza una mejor distribución de este, lo que se traduce en un acto de justicia social, enfatizó el investigador del CIAD Mazatlán.

 

“Sin embargo, el mayor consumo de agua no es necesariamente el que se realiza para consumo en zonas urbanas o rurales, sino el que se destina a la producción de alimentos (agricultura, ganadería) y a la industria. En ese sentido, lo que debiéramos cambiar es nuestra forma de consumo, hacia un esquema más sostenible, que privilegie la producción de alimentos básicos, con técnicas agrícolas de bajo impacto y productos adaptados a las condiciones locales, y no aquellas que privilegien el desmonte de grandes extensiones de tierra para destinarse a la agricultura intensiva de productos con alta demanda de agua”, concluyó Ruiz Luna.

 

Por último, la investigadora del CIAD Guaymas coincidió en que es necesario que todos hagamos esfuerzos para conservar el agua, ya que es un recurso muy preciado y necesita valorarse en la sociedad. “El agua que se consume en las ciudades se colecta de ríos y cuencas que ya se encuentran estresadas, por lo que debemos disminuir nuestra huella hídrica para reducir esta presión.

 

De igual forma, agregó, es necesario hacer cambios en la agricultura extensiva porque el tipo de riego que se usa (por gravedad) ocasiona grandes pérdidas por evaporación y genera grandes volúmenes de agua contaminada con sedimentos, nutrientes y otros contaminantes químicos que afectan los ecosistemas de ríos y bahías, además de que generan desigualdad social, pues, contrario a lo que se piensa, un gran número de comunidades establecidas en valles agrícolas padecen inseguridad alimentaria, a pesar de las bondades naturales de su entorno. Por lo tanto, concluyó, es necesario mejorar las condiciones sociales en estas comunidades y remediar los impactos ambientales.

 

Colaboración de Arturo Ruiz Luna y Jaqueline García Hernández, investigadores de las coordinaciones regionales del CIAD en Mazatlán (Sinaloa) y Guaymas (Sonora), respectivamente.

Los taninos, compuestos presentes en diferentes plantas, son moléculas complejas conformadas por alrededor de 12 a 16 grupos fenólicos, lo cual les otorga gran capacidad de interaccionar con otras moléculas de interés biológico (Hassanpour et al., 2011). En su gran mayoría, se dividen en taninos hidrolizables y taninos condensados.

 

Los taninos tienen funciones de defensa en las plantas, ya que poseen propiedades astringentes y antinutrimentales (que interfieren con la absorción de nutrientes), como la capacidad de ligarse a las proteínas de la dieta, impidiendo su absorción, lo cual confiere a la planta protección contra herbívoros e insectos. Sin embargo, estas características también son de interés para los sectores de alimentos y de la salud; se ha reportado que, bajo dosis adecuadas de 1.5 a 2.5 gramos al día, los taninos presentan propiedades benéficas sin llegar a ser antinutrimentales (Sharma et al., 2019).

 

Algunos de los alimentos en los que se encuentran presentes los taninos son las uvas, manzanas, bayas, arándanos, sorgo, cacao, avellanas, nueces, canela y bebidas como el vino tinto (Vázquez-Flores et al., 2012).

 

Diferentes estudios atribuyen propiedades benéficas a los taninos, como su capacidad antioxidante, reducción del estrés oxidativo, prevención del envejecimiento celular, así como un factor antiproliferativo, reductor o con capacidad de cesar la multiplicación de células cancerígenas (Gomes de Melo et al., 2010).

 

Asimismo, se ha reportado que también tienen propiedades antinflamatorias y ayudan a regular la expresión de ciertos genes (Nf-kb) relacionados con este proceso, por lo que evitan que se presenten otro tipo de daños en el organismo por la inflamación (Husain et al., 2018). De igual forma, se ha asociado su gran capacidad para regular los niveles de glucosa al promover incremento en la captación de la misma en la célula (Sharma et al., 2019).

 

Hablando de taninos específicos podemos mencionar a la epicatequina, la cual posee capacidad de reducir la glucosa sanguínea al promover la regeneración de las células β del páncreas (Kim et al., 2003); la molécula epigalocatequina galato, por su parte, reduce la absorción de glucosa ingerida en la dieta (Kao et al., 2000) y también regula la absorción de glucosa por parte de hepatocitos, posiblemente por la regulación del estado redox (reducción de oxidación), con lo que evitan el daño celular por estrés oxidativo (Bagchi et al., 2003).

 

Una de las fuentes comunes de taninos es el té negro, en el cual se ha reportado que las catequinas inhiben enzimas relacionadas con la digestión de los carbohidratos como la α-glucosidasa y, de esta forma, regulan su disponibilidad y absorción de nivel intestinal (Kumari y Jain, 2012).

 

Otro de los atractivos que representan los taninos se encuentra a nivel industrial, ya que también contribuyen al sabor y la palatabilidad (disfrute del sabor) de los vinos y alimentos por su propiedad astringente, al curtido de pieles en la industria textil y en la producción de tintas y colorantes, así como en la industria farmacéutica, donde son parte de la formulación de agentes antidiarreicos, antibacteriales, antivirales, inhibidores de enzimas, hepatoprotectores y vasodilatadores, entre otros (Isaza, 2007).

 

En conclusión, es importante resaltar que, aunque los taninos poseen potencial antinutrimental, si estos se consumen en dosis por debajo de los 2.5 gramos se logra conservar las aportaciones benéficos sin llegar al efecto negativo. Algunos de los alimentos que tienen mayor concentración de taninos son los frutos con colores vivos en su cáscara, como las bayas, uvas, arándanos, etc. Es por ello por lo que el consumo de alimentos que contengan taninos (sin exceder los 2.5 gramos) puede traer beneficios a la salud en la prevención de enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo y de algunos padecimientos crónicos como la diabetes, la obesidad y el síndrome metabólico. Asimismo, es indispensable continuar con investigaciones que brinden bases científicas sobre las diferentes propiedades de los taninos y sus posibles usos en la vida cotidiana, así como los tipos de taninos presentes en los alimentos y su concentración en sus diferentes partes.

 

Referencias

Bagchi, D., Sen, C. K., Ray, S. D., Das, D. K., Bagchi, M., Preuss, H. G. y Vinson, J. A. (2003). Molecular mechanisms of cardioprotection by a novel grape seed proanthocyanidin extract. Mutation Research/Fundamental Molecular Mechanisms of Mutagenesis, 523, 87-97. doi: https://doi.org/10.1016/S0027-5107(02)00324-X.

Gomes de Melo, J., De Sousa Araújo, T. A., E Castro, T. N. de A., Lyra de Vasconcelos Cabral, D., Do Desterro Rodrigues, M., Carneiro do Nascimento, S., Cavalcanti de Amorim, E. L. y De Albuquerque, U. P. (2010). Antiproliferative activity, antioxidant capacity and tannin content in plants of semi-arid northeastern Brazil. Molecules, 15(12), 8534-8542. doi: 10.3390/molecules15128534.

Hassanpour, S., MaheriSis, N. y Eshratkhah, B. (2011). Plants and secondary metabolites (Tannins): A Review. International Journal of Forest, Soil and Erosion, 47-53.

Husain, I., Akhtar, M., Shaharyar, M., Islamuddin, M., Abdin, M. Z., Akhtar, M. J. y Najmi, A. K. (2018). High-salt-and cholesterol diet-associated cognitive impairment attenuated by tannins-enriched fraction of Emblica officinalis via inhibiting NF-kB pathway. Inflammopharmacology, 26(1), 147-156. doi:https://doi.org/10.1007/s10787-017-0437-x.

Isaza, J. H. (2007). Taninos o polifenoles vegetales. Scientia et technica, 1(33).

Kao, Y.-H., Hiipakka, R. A. y Liao, S. (2000). Modulation of endocrine systems and food intake by green tea epigallocatechin gallate. Endocrinology, 141(3), 980-987. doi: https://doi.org/10.1210/endo.141.3.7368.

Kim, M.-J., Ryu, G. R., Chung, J.-S., Sim, S. S., Rhie, D.-J., Yoon, S. H., Hahn, S. J., Kim, M.-S. y Jo, Y.-H. (2003). Protective effects of epicatechin against the toxic effects of streptozotocin on rat pancreatic islets: in vivo and in vitro. Pancreas, 26(3), 292-299. doi:10.1097/00006676-200304000-00014.

Kumari, M. y Jain, S. (2012). Tannins: An antinutrient with positive effect to manage diabetes. Research Journal of Recent Sciences, 2277, 2502.

Sharma, K., Kumar, V., Kaur, J., Tanwar, B., Goyal, A., Sharma, R., Gat, Y. y Kumar, A. (2019). Health effects, sources, utilization and safety of tannins: A critical review. Toxin Reviews, 1-13. doi:https://doi.org/10.1080/15569543.2019.1662813.

Vázquez-Flores, A. A., López-Díaz, J. A., Wall-Medrano, A. y Laura, A. (2012). Taninos hidrolizables y condensados: naturaleza química, ventajas y desventajas de su consumo. Tecnociencia Chihuahua, 6(2), 84-93.

 

Colaboración de Luis Aurelio Montoya Inzunza, estudiante del posgrado en ciencias, y Erick Paul Gutiérrez Grijalva, investigador de Cátedras Conacyt asignado a la Coordinación Regional del CIAD en Culiacán

 

Como parte de su formación académica, Ana Zoe Navarro Apodaca, estudiante del doctorado en desarrollo regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), realizó la tesis doctoral titulada “Contaminación difusa en aguas subterráneas del acuífero ubicado en DR051 y escenarios para la agricultura de la región”, cuyo objetivo fue verificar los efectos de la agricultura intensiva en el flujo y la calidad de las aguas subterráneas del acuífero.

En su investigación analizó cómo los subsistemas económico, ambiental y social interactúan dentro del sistema tierra, con base en los planteamientos sistémicos que ofrece la economía ecológica, y encontró que las prácticas agrícolas que se han llevado a cabo en dicha región de la capital sonorense han afectado y continúan impactando al medio ambiente y a la sociedad.

El DR 051 se extiende desde la ciudad de Hermosillo hacia Bahía de Kino, en la porción oeste-central del estado de Sonora. Sus límites al norte son los municipios de Pitiquito y Carbó, al sur el municipio de Guaymas, al poniente el Golfo de California y al oriente la ciudad de Hermosillo. Dentro del DR 051 se encuentra el acuífero de la Costa de Hermosillo (unidad de análisis). 

En la presentación de su tesis, que fue dirigida por Beatriz Camarena Gómez (CIAD) y codirigida por Ana Isabel Valenzuela Quintanar (CIAD) y Martín Eduardo Molinar Tabares (Comisión Nacional del Agua), con el apoyo de Juan Martín Preciado Rodríguez y Jesús Robles Parra, ambos académicos del CIAD, como miembros del comité de tesis, la alumna explicó que, tras advertir cómo la contaminación difusa constituye uno de los grandes problemas ambientales de la actualidad, sobre todo en los cuerpos de agua (subterráneos y superficiales), en su investigación se señala el vínculo complejo que existe entre determinadas prácticas agrícolas y la polución hídrica, generando o exacerbando diversas problemáticas socioambientales, que se entretejen a partir de este vínculo.

De ahí el interés por identificar las externalidades asociadas a la agricultura intensiva y por hacer evidente su origen antropogénico. Así, a través de la modelación del comportamiento de las aguas subterráneas del acuífero ubicado en el DR 051, se evaluó la sustentabilidad de la agricultura intensiva en la región Costa de Hermosillo. El modelo de simulación elaborado permite reproducir el comportamiento hidráulico de los niveles piezométricos de 1949 (simulación estacionaria) y los de 2010-2018 (simulación transitoria), proceso validado por parámetros estadísticos de tendencia central y dispersión.

La agricultura es la principal fuente de nitratos, fosfatos y plaguicidas en cuerpos de agua, además de un factor muy importante para la intrusión marina de acuíferos costeros. Esta actividad afecta también a la base de su propio futuro a través de la degradación de la tierra, la salinización y el exceso de extracción de agua, entre otros.

Los resultados de las estimaciones del 2010-2018 y proyecciones para el año 2050 muestran un cono de abatimiento en el acuífero hacia el Poblado Miguel Alemán. Este cono indica un cambio en el sentido del flujo del agua: el Golfo de California pasó de ser zona de descarga a zona de entrada de agua al acuífero. Junto a estos resultados se obtuvieron los de la modelación digital del terreno, donde se observa cómo las concentraciones de los fertilizantes analizados (sulfatos y nitratos) y algunos micronutrientes (calcio y magnesio) aumentan con el paso de los años, incluso por arriba de límites permitidos (LMP) para consumo humano. En el caso de sulfato se encontraron máximos de 300 mg/L, siendo 400 mg/L el LMP los establecidos por la regulación mexicana (NOM-127-SSA1-1994). Respecto al nitrato se observaron LMP del orden de 25 mg/L, siendo el máximo permitido de 10 Mg/L.

Navarro Apodaca considera que una de las principales contribuciones de su investigación es la confirmación de que la presencia de desechos provenientes de las actividades antropogénicas (acciones humanas) tienen un impacto medioambiental y representan una amenaza hacia la calidad y la conservación del agua subterránea. Las conclusiones del estudio, afirma, son claras: a) el acuífero se ha sobreexplotado; b) el uso de agroquímicos ha sido de forma poco adecuada, lo cual se refleja al sobrepasarse los LMP establecidos en la (NOM-127-SSA1-1994) y, c) la sustentabilidad de la agricultura intensiva en el DR 051 es limitada e inviable en el mediano y largo plazo.

Los hallazgos de este trabajo, indicó, demuestran que, para mitigar la afectación medioambiental que las prácticas agrícolas han ocasionado en esta región, se requiere de la interacción colaborativa entre el sector productivo, la academia, las asociaciones de usuarios y las dependencias públicas competentes en agricultura y administración de recursos hídricos.

Por último, agregó que, para futuros trabajos derivados de este, sería idóneo profundizar en estudios de calidad del agua sobre contaminantes químicos encontrados en la zona para identificar qué porcentaje de estos provienen de la actividad minera, de granjas agrícolas, de la agricultura, de la intrusión marina o de otras actividades antropogénicas, con el fin de estar en condiciones de proponer soluciones más efectivas a los problemas presentados por el acuífero.