Notas

 

 

Miembros de la planta académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participaron en un taller a través del cual fortalecieron sus capacidades para el proceso de enseñanza aprendizaje en el nivel superior.

 

Los investigadores e investigadoras aprendieron a desarrollar instrumentos, herramientas y estrategias de evaluación que permitirán dar seguimiento, dirigir y valorar los logros y áreas de oportunidades para las diferentes cátedras que se imparten en el Centro.

 

Herlinda Soto Valdez, Coordinadora de Programas Académicos del CIAD y responsable de la organización del evento, destacó la importancia de este tipo de actividades, pues, dijo, es necesario que, en una época donde la información está al alcance de todos, los profesores se actualicen en las técnicas de cómo evaluar lo aprendido por los estudiantes y, adicionalmente, hagan uso de las tecnologías de la información y la comunicación para facilitar la evaluación.

 

Asimismo, agregó que es importante homologar los criterios de evaluación en la planta docente, así como implementar modelos de heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación, o la combinación de estos. Dichos modelos, además de ser herramientas útiles, pueden hacer cambiar también las técnicas de enseñanza.

 

La capacitación fue impartida por el Dr. Marcelino González Maitland, del Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativo del Estado de Sonora, quien explicó temáticas como los problemas y contradicciones de la evaluación de los aprendizajes, así como los modelos y métodos de la evaluación de los mismos.

 

En el taller, realizado del 12 al 16 de junio en la Sala de Usos Múltiples del CIAD, en Hermosillo, Sonora, también se estudiaron los niveles de interactividad social y cognitiva en las comunidades de aprendizaje y su aplicación a la evaluación educativa.

 

Para poner en práctica lo aprendido, los asistentes diseñaron un sistema de evaluación correspondiente a una asignatura que estos imparten en el CIAD, donde se consideró la interactividad social y cognitiva de la comunidad en la que se realiza el proceso de enseñanza.

 

En reconocimiento a los altos estándares de calidad con los que opera el Laboratorio de Aseguramiento de la Calidad Microbiológica de Alimentos (LACMA) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), este acaba de recibir la renovación de la acreditación por parte de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).

 

De acuerdo a Alfonso García Galaz, investigador del CIAD y responsable del LACMA, este es un proceso que se realiza cada cuatro años, en el cual se revisa por completo la implantación y funcionamiento del sistema de gestión de calidad del laboratorio.

 

Cada año se vigila el funcionamiento del laboratorio por parte de la misma entidad, pero se seleccionan solo algunos procesos para la revisión, mientras que en la reevaluación se lleva a cabo la inspección de todos los procesos que se desarrollan en el laboratorio.

 

En la visita de auditoria efectuada los días 8 y 9 de junio del presente, se revisaron la infraestructura y todas las técnicas analíticas que en él se realizan, así como los controles de calidad, rastreabilidad de las muestras desde que ingresan al laboratorio hasta que se emite el informe de resultados, supervisiones, confidencialidad en el manejo de los datos y todos los elementos que componen los diferentes ensayos analíticos que presta el laboratorio.

 

García Galaz explicó que los servicios acreditados que ofrece el laboratorio son los establecidos por las normas oficiales mexicanas, entre ellos, el conteo de mesófilos aerobios, hongos y levaduras, coliformes totales en placa y Staphylococcus aureus, el número más probable para coliformes totales y fecales e identificación de Escherichia coli, Salmonella spp y Listeria monocytogenes.

 

El LACMA actualmente forma parte del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA), una unidad para el desarrollo científico y la innovación en temas de inocuidad alimentaria. Entre sus funciones destacan realizar investigación, formar recursos humanos y prestar servicios a través de la vinculación con diferentes instituciones de los sectores social, científico y empresarial, encaminada al fortalecimiento de sus capacidades científico-tecnológicas.

 

Asimismo, el LACMA forma parte de los sistemas de calidad de diferentes empresas alimentarias de la región noroeste.

 

“El LACMA está preparado para continuar prestando sus servicios con profesionalismo y calidad, con miras a la ampliación de nuevos métodos analíticos en el futuro cercano, así como un fortalecimiento en la formación de recursos humanos que se verán beneficiados al conocer la dinámica de trabajo de un laboratorio de microbiología con un sistema de gestión acreditado y consolidado”, comentó el investigador del CIAD.

 

Por último, el especialista en biociencias comentó que, como parte del control de calidad, el LACMA, también integrado por Karina Alejandra Zamora Quiñónez e Isabel Quintana Esquivel, participa en ensayos de aptitud a nivel internacional en los que se comparan sus resultados analíticos con los generados por laboratorios reconocidos en diferentes partes del mundo, obteniendo resultados similares a los laboratorios internacionales. 

 

Los microorganismos patógenos están presentes en la vida cotidiana. En un gramo de tierra puede haber hasta cuarenta millones de células bacterianas, y su diversidad es tal, que se dice que noventa por ciento de las bacterias existentes no ha sido descrito. En la actualidad, estos organismos unicelulares están convirtiéndose en una amenaza para el ser humano debido a que se han hecho resistentes a los antibióticos.

 

Staphylococcus aureus es una bacteria que, aunque es parte de la microbiota de un humano, bajo ciertas circunstancias infecta la piel, provocando abscesos; además puede viajar al torrente sanguíneo e infectar cualquier parte del organismo. Gran cantidad de sus cepas ha desarrollado resistencia a los antibióticos, por lo que una alternativa para combatirla puede encontrarse en un virus.

 

En México, científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) trabajan en el control biológico de microorganismos que provocan enfermedades a los humanos, a través del uso de bacteriófagos (comedores de bacterias).

 

La doctora Nohelia Castro del Campo, adscrita a la unidad Culiacán, es la responsable de esta línea de investigación que tiene en la mira bacterias como Escherichia coli (E. coli), Salmonella, Listeria monocytogenes, Staphylococcus aureus y Campylobacter.

 

Desde hace siete años estudia a los bacteriófagos. Al principio lo hizo con el enfoque de aislar fagos con características ideales para combatir aquellos patógenos asociados al consumo de frutas y hortalizas; a la fecha, analiza el potencial alérgico y el impacto a la microbiota del humano.

 

La investigadora nacional nivel I explica a la Agencia Informativa Conacyt que, financiados por la Fundación Produce Sinaloa, aislaron y seleccionaron bacteriófagos; es decir, virus con la cualidad de infectar, de multiplicarse en el interior de las bacterias y de lisarlas, como una alternativa a los métodos de control microbiano tradicionalmente usados; esto, tras llevar a cabo otros proyectos de investigación en donde se evidenciaba cada vez más un aumento de la resistencia bacteriana a los antimicrobianos.

 

De esta forma, han aislado y caracterizado a los mejores candidatos de fagos, evaluando su aplicabilidad para inactivar bacterias patógenas como E. coli O157:H7 y diversos serotipos de Salmonella.

 

“Los virus han sido aislados del ambiente en el que naturalmente se encuentran; es decir, de agua de río y de canal; también muestras de heces de diferentes tipos de ganado como el bovino y equino, así como de aves de corral; hemos recolectado muestras de heces, ya que las bacterias que buscamos controlar residen en el tracto gastrointestinal de ciertos animales; por ende, si estas bacterias, la presa, se encuentran en el tracto gastrointestinal, ahí mismo vamos a encontrar al depredador, es decir, al bacteriófago”, detalla Nohelia Castro.

 

Control biológico

 

Los bacteriófagos están presentes en todos los ecosistemas. Se estima que en cada gramo de suelo puede haber unos cien millones de fagos y que en un milímetro de agua de mar podría haber hasta un millón, lo que representa que por cada célula que hay en la Tierra hay por lo menos diez fagos.

 

Se dice que deben existir cerca de diez millones de “especies” diferentes de estos agentes biológicos, los cuales miden entre 20 y 200 nanómetros y cuya estructura es simple: una cápside de proteínas que guarda su material genético. Cada “especie” de fago infecta exclusivamente a una especie bacteriana, describe el doctor Miguel Ángel Cevallos, investigador del Centro de Ciencias Genómicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el artículo "Virus contra bacterias, renovada esperanza para tratar infecciones".

 

Estos microorganismos tienen importantes ventajas con respecto a otros tratamientos biológicos: una de ellas es que pueden actuar de forma específica contra la bacteria de interés, son seguros en aplicaciones clínicas y pueden adaptarse rápidamente a los mecanismos de resistencia de la bacteria, señala el doctor Juan Ramón Ibarra Rodríguez, investigador del CIAD.

 

Estas características han atraído el interés de la comunidad científica, por lo que los investigadores del CIAD estudian que dichos virus no afecten a los seres humanos, pues, aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) los reconozca como seguros, es preciso verificar que estos agentes o sus componentes no ponen en riesgo la salud de las personas, ya sea del tipo alergénico como de impacto a la microbiota intestinal (bacterias benéficas).

 

La investigación

 

El trabajo de los académicos del CIAD –cuya prepropuesta fue aprobada por la Convocatoria de Investigación en Fronteras de la Ciencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)– contempla el estudio de cinco bacteriófagos que han identificado con alto potencial. Las características que buscan son que actúen sobre las bacterias patógenas de interés y que no contengan ningún elemento de riesgo para la salud del consumidor.

 

“Estamos buscando virus para el control biológico, por lo que estamos tras aquellos que no acarreen genes de toxinas. Por ejemplo, Shigella es una bacteria con toxinas muy potentes que causan padecimientos en el humano que la consume; estas toxinas han sido acarreadas por virus de bacteria en bacteria, porque hay virus que tienen la característica de entrar a una bacteria y permanecen en las células, por lo que esos virus no son candidatos ideales; los que buscamos son aquellos que entren a la bacteria y que la maten”, detalla la doctora Nohelia Castro.

 

En entrevista, refiere que en los últimos siete años han ido seleccionando virus y descartando aquellos con características no deseadas. A la fecha, han establecido protocolos para la selección de los virus y cuentan con un cepario integrado por 40 virus, aproximadamente; pero todavía falta ahondar un poco más el estudio de los que se perfilan como los candidatos idóneos, aquellos con las mejores características para ser utilizados como control biológico que proponen en la convocatoria Fronteras de la Ciencia. Adicionalmente, continúan en la búsqueda de más ejemplares que abarquen el control de otros géneros bacterianos de importancia en la salud pública.

 

El grupo del CIAD que desarrolla esta investigación trabaja con las bacterias E. coli O157:H7, de manera general E. Coli productoras de toxina Shiga (STEC); con Salmonella, particularmente con alrededor de cincuenta serotipos que se encuentran en alimentos y en el ambiente; Listeria monocytogenes, muy presente en productos lácteos, y con Staphylococcus aureus y Campylobacter, esta última considerada un patógeno emergente.

 

Entre los virus, destacan el de hepatitis A, cuya presencia en Sinaloa se identificó no solo en alimentos sino también en aguas costeras y marinas, al tiempo de estudiar diversos tipos de adenovirus, aquellos que infectan las membranas de las vías respiratorias, los ojos, los intestinos y las vías urinarias.

 

En cuanto a los protozoarios, trabajan con Cryptosporidium, así como con Giardia, ambos parásitos transmitidos por agua y que infectan el tracto digestivo, cuyos principales síntomas son la diarrea, cólicos abdominales, malestar estomacal y náuseas.

 

Uso de los bacteriófagos

 

Las investigaciones alrededor de los bacteriófagos han demostrado que son virus altamente especializados que únicamente reconocen bacterias, y han evolucionado de tal forma que su acción es específica para una bacteria en particular, lo que representa una oportunidad para contrarrestar los efectos de la multirresistencia antimicrobiana que algunos, como el Staphylococcus aureus, han desarrollado.

 

No obstante, las investigaciones del CIAD han evidenciado que el rango de hospederos de un bacteriófago puede ser más amplio, pues han aislado fagos que tienen la capacidad de lisar tanto Salmonella como Escherichia, es decir, que pueden lisar dos géneros distintos de bacterias.

 

El doctor Cristóbal Chaidez Quiroz, director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia) con sede en el CIAD, documenta la evidencia científica de la gran efectividad que tienen los fagos para eliminar bacterias sobre diversos alimentos.

 

En el artículo "Virus que combaten la contaminación alimentaria", detalla que se desarrollan productos a base de fagos contra Staphylococcus aureus, Salmonella, E. coli y Campylobacter, entre otros.

 

Un ejemplo es Listex, una sustancia natural y orgánica de fagos anti-Listeria, que puede ser usada en el procesamiento de todos los productos alimenticios susceptibles a Listeria monocytogenes, una vez que la FDA la aprobó en 2006 como “generalmente reconocido como seguro” (GRAS, por su sigla en inglés).

 

Un año después, la empresa OmniLytics Inc. tuvo la aprobación para el lavado de piel anti-E. coli y anti-Salmonella a través de una solución de lavado-vapor-spray en el tratamiento de animales vivos antes de su sacrificio, en tanto que Intralytix Inc. tuvo la autorización para “LMP 102”, una mezcla de seis fagos diferentes que se usan como aditivo contra Listeria monocytogenes durante el empacado de pollo y productos cárnicos listos para consumirse.

 

En el CIAD, un centro público de investigación del Conacyt, el desarrollo de alternativas para la descontaminación de alimentos ha llevado al aislamiento, identificación y caracterización de bacteriófagos silvestres provenientes de la zona centro de Sinaloa contra las cepas de E. coli O157:H7 y Salmonella sobre superficies de hortalizas, piel de pollo y carne de res.

 

El trabajo se ha traducido en la obtención del genoma de dichos microorganismos (constatando que no contienen elementos genéticos indeseables para el medio ambiente) y en el desarrollo de formulados de bacteriófagos como agentes de control biológico.

 

Adicionalmente se trabaja en las pruebas de toxicidad oral para demostrar que son inocuos para el ser humano y, por lo tanto, pueden tener aplicaciones en la industria alimentaria, médica, veterinaria y agrícola.

 

Colaboración de Ana Luisa Guerrero, reportera de la Agencia Informativa Conacyt.

Fuente original: http://bit.ly/2suraVA.

 

 

Mayra de la Torre Martínez, investigadora de la Coordinación de Ciencia de los Alimentos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), fue distinguida con el nombramiento de miembro honorario 2017, por parte de la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería (SMBB).

 

El galardón se otorga a los investigadores asociados que cuentan con una trayectoria y calidad académica sobresaliente, por lo que el título otorgado a la Dra. de la Torre tomó en consideración su contribución a la formación de grupos de trabajo y su compromiso a la generación de conocimiento especializado en el área de biotecnología.

 

La Dra. de la Torre comenzó sus actividades como miembro de la SMBB desde 1984. Más tarde, en el ciclo 1998-2001, asumió la vicepresidencia y, posteriormente, tomó posesión como presidenta de la Sociedad en el período 2001-2004, durante el cual se impulsó la apertura académica para la divulgación en medios de comunicación, se gestionó el contacto con empresas para lograr la transición a una sociedad de talla internacional y se profesionalizo las sociedad, incllusive se adquirió una oficina permanete en el inmueble de la Academia Mexicana de Ciencias.

 

A treinta y cinco años de su nacimiento, la SMBB reúne a más de ochocientos profesionales científicos, académicos, investigadores y estudiantes mexicanos interesados en promover el desarrollo, la vinculación y la transferencia de tecnología en el campo de la biotecnología y la bioingeniería, a través de congresos, seminarios y publicaciones para enriquecer el conocimiento y beneficiar al sector productivo público y privado.

 

La ceremonia oficial para el nombramiento se realizará en el marco del XVII Congreso Nacional de Biotecnología y Bioingeniería, que tendrá lugar del próximo 25 al 30 de junio, en Puerto Vallarta, Jalisco, y contará con la participación de expositores nacionales y de países sudamericanos, como Perú, Colombia y Argentina.

 

 

 

El pasado miércoles 14 de junio se realizó la entrega de reconocimientos para el grupo de personas que participó en el Diplomado en Procesos de Democratización Familiar para el Desarrollo Personal y Social, impartido por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en el marco del programa EnCausa.

 

EnCausa es un proyecto del gobierno municipal de Hermosillo, Sonora, que busca integrar los diferentes programas de desarrollo social, atención a la salud, educación, desarrollo económico y combate a la pobreza, entre otros, que existen a nivel municipal, estatal y federal, para que familias en condiciones vulnerables realicen actividades de educación, capacitación y desarrollo humano mediante talleres coordinados por instituciones públicas.

 

El objetivo del diplomado fue formar facilitadoras y facilitadores democráticos para el programa, con el fin de que puedan contribuir al desarrollo de procesos de reflexión-acción en las familias participantes, mejorar sus relaciones familiares y sociales, así como promover la solución pacífica de los conflictos desde una perspectiva de género.

 

La capacitación impartida a dieciocho personas se ofreció en cinco módulos, con una duración total de ochenta horas, bajo la coordinación de la Dra. Rosario Román Pérez, investigadora de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD.

 

La especialista en psicología social señaló que un propósito de este proceso de formación es lograr que quienes operan programas sociales relacionados con el bienestar familiar reflexionen sobre las prácticas autoritarias y evalúen los obstáculos personales para identificar y modificar las relaciones de género que promueven formas violentas de relacionarse entre las parejas.

 

Por su parte, Pablo Wong González, Director General del CIAD, felicitó a los graduados y dijo que desde que el Centro fue invitado a participar en EnCausa, él estuvo convencido de su éxito, pues es un programa que comparte la misión del CIAD sobre el desarrollo humano y la economía familiar, así como la visión de la colaboración interinstitucional y multidisciplinaria.

 

En representación de los graduados, Yuridia Guadalupe Cota Higuera manifestó su entusiasmo sobre lo enriquecedor que fue el diplomado, pues cumplió con el objetivo de desarrollar personal y profesionalmente a los involucrados. “Trabajar en lo que te apasiona es un tesoro, pero si con ello haces feliz a la gente, entonces es una bendición”, concluyó.

 

Para concluir el evento, Carlos Heberto Rodríguez Freaner, Director General de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Hermosillo, Sonora, explicó que el objetivo de EnCausa no es solo combatir las carencias materiales y sociales, sino crear un buen ejemplo en los padres de familia que puedan heredar las nuevas generaciones. Además, agregó, es un modelo de cómo deben de aliarse el gobierno y la sociedad civil para mejorar a la comunidad. 

 

Uno de los expertos más prestigiados a nivel internacional en la investigación del uso del haz de electrones para la esterilización de alimentos y materiales visitó el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) para compartir su experiencia y continuar con el desarrollo de un proyecto interinstitucional.

 

El Dr. Suresh D. Pillai fue invitado por el profesor Tomás Madera Santana (CIAD), quienes conjuntamente desarrollan un proyecto de investigación con el apoyo del Programa Universidad de Texas A&M – CONACYT. El cual tiene el propósito de utilizar el proceso de haz de electrones como método de esterilización para garantizar la inocuidad de frutas y verduras que puedan ser vendidas en máquinas expendedoras.

 

Agregó que también buscan crear un material polimérico biodegradable, que al ser bombardeado por electrones, pueda contener inocuamente una fruta. Esto intenta que las personas tengan acceso a refrigerios saludables que, además, sean amigables con el medioambiente.

 

Uno de los principales retos que presenta esta iniciativa es determinar datos con los que se puedan establecer métricas que se utilicen para comprobar estándares de calidad comerciales, como color, textura y apariencia; así como microbiológicos, relacionados con la vida de anaquel de los productos.

 

Por el otro lado, manifestó que el principal objetivo que persigue este proyecto es combatir el grave problema de obesidad adulta e infantil que enfrentan México y Estados Unidos, un padecimiento que se acelera rápidamente en el mundo, y que es causante de múltiples enfermedades.

 

Un futuro sin hambre

El distinguido invitado fue recibido por Pablo Wong González, Director General del CIAD, y por investigadores del Centro, quienes presentaron una breve descripción del quehacer institucional, así como de las posibilidades de colaboración entre las líneas de investigación que comparten.

 

El científico de la Universidad de Texas A&M comentó conocer el alto nivel de calidad de investigación del CIAD, así como de otras entidades que conforman el Sistema de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

 

Para finalizar la jornada, el Dr. Pillai ofreció una conferencia ante la comunidad académica del CIAD, donde compartió su experiencia sobre el uso de haz de electrones en el sector alimentario, lo cual, advirtió, es una técnica que podría contribuir en un futuro cercano a contribuir de manera sustantiva al desarrollo de diversos campos de la ciencia y la tecnología.

 

 

Con motivo de la celebración del aniversario de su fundación, la Sociedad Sonorense de Historia convoca a participar en el XXX Simposio de Historia, que se llevará a cabo del próximo 28 de noviembre al 1 de diciembre del 2017, con el tema “Centenario de las constituciones federal y estatal. Constitución y constitucionalismo”.

 

La invitación está dirigida a asociados, investigadores, estudiantes, especialistas y al público en general interesado en presentar sus ponencias en las temáticas “Entorno político y social de 1917”, “Contexto político y los procesos constituyentes”, “Historia constitucional de México”, “Congresos constituyentes”, “Reformas a las constituciones”, “Cultura y derecho constitucional”, “Constitucionalismo y política”.

 

También se podrán abordar los temas “Constitucionalismo y partidos políticos”, “Constitucionalismo y gobierno”, “Actores políticos y diputados constituyentes en Querétaro, Querétaro, y en Magdalena de Kino, Sonora”, “Redacción y promulgación” y “Principales aportes sociales, económicos y culturales del constitucionalismo de principios del siglo XX en Sonora y México. Formación de las instituciones nacionales, arquitectura, muralismo, desarrollo económico, Educación”.

 

El evento se realizará en coordinación con el Gobierno del Estado de Sonora, el Ayuntamiento de Hermosillo, la Universidad de Sonora, El Colegio de Sonora, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, el Centro INAH Sonora, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el Seminario de Cultura Mexicana, la Universidad Unilíder, la Fundación Healy, el Comité de Festejos de Magdalena de Kino, Telemax y Radio Sonora.

 

Los participantes deberán enviar o entregar al Comité Organizador del Simposio un resumen de su ponencia con extensión de una cuartilla (300 palabras) a más tardar el 15 de septiembre del 2017, a través del correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en las oficinas de la Sociedad Sonorense de Historia, ubicadas en Rosales 123 entre Monterrey y Elías Calles, en Hermosillo, Sonora.

 

Si desea más información sobre las bases puede consultar el enlace http://ssh.org.mx/xxx-simposio-de-historia/.

 

 

 

La papaya es un fruto ampliamente consumido en México, ya que, además de su agradable sabor, posee propiedades nutricionales destacables, como son su alto contenido de fibra dietaria, compuestos antioxidantes, vitaminas, minerales y enzimas que favorecen la función del sistema digestivo.

 

Su cultivo se concentra, principalmente, en los estados de Veracruz, Colima, Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Yucatán; cada uno con su vocación productiva y cultura de manejo agronómico, apegadas a la realidad comercial de los productores.

 

La variedad más comercializada en el país, debido a que es la que destaca por su mayor superficie de cultivo, es la Maradol; sin embargo, el híbrido Tainung, que presenta algunas ventajas de resistencia, ha mantenido una superficie menor, pero en crecimiento sostenido, al tiempo que se abre paso en el mercado.

 

Los obstáculos a vencer

 

Para llegar hasta el consumidor final, esta fruta enfrenta una serie de obstáculos, entre los que se encuentran la resistencia a problemas fitosanitarios y adaptabilidad a condiciones climáticas.

 

La Dra. Adriana Sañudo Barajas, investigadora de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que las dificultades de manejo de la cadena productiva de la papaya inician desde su genética, pues la baja proporción de sexo hermafrodita requiere producir grandes cantidades de plántula.

 

La papaya presenta una biología sexual reproductiva que puede ser de tres tipos: macho, que no produce frutos; hembra, que da una fruta redonda, y hermafrodita, cuyo producto es alargado. Este último tipo sexual es el seleccionado agronómicamente, para cumplir la demanda comercial de los consumidores finales.

 

Entre las barreras fitosanitarias a vencer se encuentra la presencia de nematodos, insectos, hongos, virus y fitoplasmas, principalmente, cuyo combate eleva los costos de manejo agronómico.

 

Asimismo, la naturaleza del anclaje de las raíces de la planta provoca volcaduras considerables durante el periodo de lluvias o de alta producción de fruta.

 

Por otra parte, la salinidad de suelos, ya sea de manera natural (asociada a regiones con mayor presión de aridez) o, bien, adquirida (a través del cultivo intensivo, manejo incorrecto del riego, uso prolongado de agua de alto arrastre mineral y falta de drenaje), influye en la compactación del suelo y en la toxicidad de las plantas, como consecuencia de la alta concentración de sales solubles.

 

El damping-off, término con el que se conoce a un fenómeno de muerte de plántulas a causa de la invasión ascendente y ahorcamiento de la base del tallo por distintos hongos fitopatógenos, es otro motivo por el que se elevan los costos de producción, debido a la necesidad de desinfectantes, fungicidas químicos, fungicidas biológicos y productos de bioestimulación, entre otros.

 

Finalmente, las condiciones climáticas afectan el ciclo productivo del cultivo, ya sea detonando la aparición de desórdenes fisiológicos o por mermas productivas. En la actualidad, el clima es el principal factor reconocido como causa de carpeloidía, un fenómeno en el que los estambres de la flor se fusionan con los carpelos, provocando una deformación tanto de la flor como del fruto a desarrollar. Cabe destacar que no se cuenta con alternativas de control de este desorden fisiológico.

 

La especialista en horticultura señaló que, aunado a lo anterior, las estrictas normas de tolerancia que imponen las agencias regulatorias internacionales son otra limitante que afecta los volúmenes de exportación del productor mexicano, dado que se ve restringido en sus opciones de control químico para enfrentar los problemas de manejo agronómico del cultivo.

 

Por último, la doctora en ciencias indicó que la creciente tendencia de consumo de productos orgánicos representa una oportunidad, puesto que significa el acceso a otros nichos de mercado, pero, en el caso de la papaya, son varios los retos de manejo de plagas y enfermedades que se requieren controlar antes de emprender ese camino.

 

 

Cada 8 de junio la Organización de las Naciones Unidas celebra el Día Mundial de los Océanos, con el propósito de unir a la población mundial en torno a la gestión sostenible de estos; para el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), esta es una tarea de todos los días.

 

A través de diferentes proyectos que realizan investigadores de la Coordinación Regional Guaymas, actualmente el CIAD monitorea las poblaciones de elefantes, lobos y aves marinas, además de distintos esfuerzos para promover la pesquería sustentable.

 

Jaqueline García Hernández, Titular del CIAD Guaymas, explicó que sobre el tema de conservación de océanos, actualmente se realizan proyectos como monitoreo de poblaciones de lobos marinos en el golfo de California y elefantes marinos en la isla de Guadalupe, pues al parecer estos mamíferos son susceptibles al cambio climático.

 

Agregó que también se vigilan poblaciones de aves marinas en las regiones de los valles de Cajeme y Guaymas, Sonora, pues se ha observado que las variaciones climatológicas, como el fenómeno de El Niño, afectan la disponibilidad de alimentos.

 

Entre las aves que se estudian se encuentran doce especies diferentes de garzas, además de gaviota, gallito marino, pedrete e iris blanco, entre otros. La especialista en ciencias ambientales señaló que también se analizan los efectos de contaminantes como plaguicidas en aves que habitan estas zonas agrícolas.

 

García Hernández subrayó que en Sonora, como en el resto de México, el punto más urgente por atender en la conservación de océanos es emprender acciones que garanticen una pesca sustentable, que esté por encima de intereses económicos.

 

Mencionó que esto también es responsabilidad de los consumidores, pues, por ejemplo, si se consume aleta de tiburón se debe estar consciente que solo se aprovecha dicha parte y no el resto del animal.

 

Con el fin de promover la pesquería sustentable, el CIAD impulsa el proyecto Piscatus, que consiste en la elaboración de un fertilizante con base en residuos de pescado que son resultado de la actividad productiva regional.

 

Por último, la experta en restauración de ecosistemas comentó que el CIAD monitorea la calidad del agua del Delfinario del Estado de Sonora, que está a punto de recibir cuatro ejemplares para la reactivación de sus servicios de terapia.

 

El Reporte de Riesgos Globales (Global Risk Report) de 2017, del Foro Económico Mundial, los agrupa en cinco grandes dimensiones: 1. Económicos, 2. Sociales, 3. Tecnológicos, 4. Geopolíticos y 5. Ambientales. Dentro de este último, son el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la crisis hídrica sus principales componentes, los cuales, en su conjunto, están llevando a la inminente 6ª extinción masiva de bioversidad, como un fenómeno geológico. Por ello, la comunidad científica está proponiendo que se reconozca una nueva era geológica, denominada Antropoceno, ya que la especie Homo sapiens (nosotros) se ha convertido en la principal fuerza biológica de la evolución de la vida en la Tierra.

 

Esta tendencia la confirma el Plan Nacional de Desarrollo de México (2013), el cual señala que la degradación ambiental en México continúa y le cuesta al país cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB).

 

El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio, y es el principal suceso que impulsa la Organización de Naciones Unidas (ONU) para estimular la conciencia medioambiental y poner atención y acción política sobre el tema. Fue declarado por la Asamblea General de ONU durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en su resolución del 15 de diciembre de 1972.

 

Este año la ONU lo dedica al síndrome de déficit de naturaleza. Ese nombre le dio el periodista y escritor estadounidense Richard Louv a un conjunto de síntomas cada vez más presentes en la vida de los individuos: estrés, ansiedad, falta de relaciones significativas con los demás y con el mundo y numerosos desequilibrios psicofísicos, adicciones e hiperactividad infantil, atribuidos por profesionales de distintas disciplinas a la pérdida de la relación hombre-naturaleza. Señala que la prescripción de antidepresivos en niños se ha duplicado en los últimos cinco años y que, según estudios médicos, el uso excesivo de los teléfonos inteligentes, la tableta o la pantalla de televisión, provoca un problema de desarrollo cerebral.

 

Louv presenta evidencias sobre la necesidad de poner en contacto a los niños con la naturaleza, pues si tienen acceso a ella y al aire libre aprenden mejor, son más tranquilos, su comportamiento es más adecuado, son más creativos y dominan mejor el pensamiento crítico. Pasar tiempo en un entorno natural llena sus déficits físicos, emocionales y espirituales, resume el autor de El último niño de los bosques y seis libros más.

 

Mientras que la sociedad contemporánea se vuelve urbana (en México el 70% de la población ya viven en las ciudades) y la pobreza se concentra en las zonas urbanas, Richard Louv ha inspirado un movimiento internacional, encabezado por la Red de Niños y Naturaleza, para reintroducir a los niños en el medio ambiente, lo que generó el surgimiento en Estados Unidos y Europa de jardines de niños en el bosque, huertos escolares y programas educativos para no dejar encerrados a los infantes.

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) promueve actividades ecoturísticas con el fin de que estudiantes de diferentes niveles educativos conozcan esteros con bosque de manglar de Sonora, donde se realizan proyectos sustentables en beneficio de comunidades marginadas; con ello se persigue el objetivo de combatir el déficit de naturaleza.

 

Los invito a que celebremos este 5 de junio y tomemos cartas en el medio ambiante.

 

Elaborado por Diana Luque, investigadora del CIAD, con información tomada del sitio electrónico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (www.gob.mx/semarnat).

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