Notas

 

 

 

En 2008, un brote de Salmonella se detectó en Estados Unidos y fue atribuido a jitomates contaminados provenientes de México, sin que se presentara una evidencia científica sobre la fuente de contaminación. 

 

Si en la actualidad se presentara una situación de este tipo, en el país se cuenta con herramientas tecnológicas y capital humano altamente calificado para identificar con exactitud si las bacterias o virus en cuestión estuvieron presentes en México. Un sitio en que esto sería posible es el Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia), en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). 

 

Dotado de equipos de última generación, esta unidad especializada se conforma de cuatro laboratorios: Laboratorio de Cultivo Celular, Laboratorio de Microbiología Molecular, Laboratorio de Residuos Tóxicos y Laboratorio de Microbiológica Ambiental y de Alimentos; estos dos últimos acreditados ante la Entidad Mexicana de Acreditación y en vías de certificación ante ISO 9001-2015.

 

La investigación que se realiza en torno al Laniia contribuye a la detección de microorganismos y patógenos de importancia sanitaria, así como de aquellos que deterioran los alimentos, además de la detección de contaminantes químicos como plaguicidas, hormonas, antibióticos, aflatoxinas y metales pesados, entre otros, presentes en agua y alimentos.

 

El doctor Cristóbal Chaidez Quiroz, director del Laniia, explica a la Agencia Informativa Conacyt las líneas de investigación que ejecutan y la importancia de haber recibido en septiembre de 2014 la categoría de laboratorio nacional por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

Para ello pone como ejemplo el caso citado anteriormente, pues con la aplicación de la bioinformática y la microbiología molecular se puede hacer la secuenciación masiva del genoma e “identificar el punto exacto donde está la contaminación para saber realmente qué causó el brote y si el microorganismo responsable en alguna parte del mundo estuvo presente en México”.

 

Laboratorio nacional

 

Conforme a lo que establece el programa de laboratorios nacionales, el Laniia es una unidad para el desarrollo científico y la innovación en temas de inocuidad alimentaria; entre sus funciones destacan realizar investigación, formar recursos humanos y prestar servicios a través de la vinculación con diferentes instituciones de los sectores social, científico y empresarial, encaminada al fortalecimiento de sus capacidades científico-tecnológicas.

 

En ese propósito, el Conacyt le provee apoyo económico complementario para establecer o consolidar el laboratorio nacional, a lo que se sume la oferta de servicios que le permitan sostenibilidad financiera.

 

El doctor Cristóbal Chaidez detalla que entre las líneas de investigación que se desarrollan en este laboratorio nacional, destacan la caracterización, identificación y estrategias de prevención para patógenos que se transmiten por agua y alimentos, que pueden ser virus, bacterias o protozoarios; la evaluación de todos los tipos de desinfectantes (químicos, físicos y biológicos) que se usan en el sector productivo; alternativas de tratamiento de aguas residuales, y la elaboración de bases de datos sobre los microorganismos patógenos presentes en el país.

 

Para realizar este trabajo cuentan con importantes equipos como secuenciadores, instrumentos de PCR (reacción en cadena de polimerasa) de varios tipos, equipos de microscopía de inmunofluorescencia y cultivo celular, espectrómetro de masas y otros, que les permiten identificar contaminaciones microbiológica y química que comprometen la inocuidad de los alimentos.

 

Salud pública e inocuidad

 

Alrededor del mundo, más de doscientas enfermedades son transmitidas a través de alimentos insalubres y agua contaminada por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas, y van desde la diarrea hasta el cáncer, hasta escalar a padecimientos que pueden comprometer la vida.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que anualmente se enferman seiscientos millones de personas (casi uno de cada diez habitantes) por ingerir alimentos contaminados y cuatrocientos veinte mil mueren por estas causas.

 

Las infecciones diarreicas —las más asociadas al consumo de alimentos— enferman a quinientos cincuenta millones y provocan doscientos treinta mil defunciones al año. De los enfermos, 40% son niños menores de cinco años, provocando ciento veinticinco mil muertes en este grupo de población.

 

En México, la mayoría de los cuadros diarreicos tienen naturaleza infecciosa, siendo los factores más importantes aquellos de carácter sanitario, socioeconómico y cultural.

 

Por tratarse de un asunto de salud pública, las medidas de inocuidad están dirigidas a garantizar la sanidad de los alimentos que se consumen, con el propósito de disminuir el número que tiene su origen en aquellos contaminados.

 

Y es que la contaminación puede darse en cualquier etapa del proceso, tanto de producción como del consumo, es decir, “de la granja al tenedor”.

 

 Sinergias

 

Desde hace casi dos décadas, el CIAD ha trabajado estos temas ofreciendo resultados significativos y acumulando una invaluable experiencia. Ello le abrió las puertas para tener el reconocimiento de laboratorio nacional para consolidar la vinculación con los sectores sociales, productivos y académicos.

 

“Tenemos más de 16 años de trabajar con el sector agroalimentario, ahora con el reconocimiento del Conacyt consolidaremos esas relaciones que establecimos tras habernos acreditado ante la Entidad Mexicana de Acreditación, y a la fecha tener en proceso la certificación ISO”, dice el doctor Cristóbal Chaidez.

 

Estas sinergias se están estableciendo no solo con el sector agroalimentario sino también con la industria; la doctora Nohelia Castro del Campo recuerda que esta vocación ha llevado al CIAD a establecer colaboraciones con empresas productoras de desinfectantes de uso doméstico de talle internacional, con el propósito de involucrar sus desarrollos en temas de investigación.

 

Entre los convenios académicos y de investigación que el Laniia ha firmado, destacan algunos con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Autónoma de Nayarit, la Universidad Autónoma de Querétaro y la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con el Instituto Tecnológico de Sonora (Itson). Adicionalmente, han reforzado los vínculos con colegas de las coordinaciones del CIAD en Sonora, Chihuahua, Sinaloa y Nayarit.

 

A nivel internacional tienen vínculos con la Universidad de Bath, en Inglaterra; con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la Universidad de Arizona y la Universidad de Texas, en Houston, así como con la Universidad de Panamá y con el gobierno de El Salvador, que les solicitó asesoría para establecer un laboratorio de inocuidad alimentaria.

 

“Con el reconocimiento de laboratorio nacional hemos tenido colaboración más estrecha con distintos centros de investigación e instituciones de educación superior, reforzando los trabajos de investigación. Además, hemos visto cómo se han afianzado las estancias e intercambios entre estudiantes de posgrado, así como con personal docente y de investigación”, añade la especialista que forma parte del Laniia.

 

Adicionalmente, esta categoría les ha permitido abrir las puertas a diversas disciplinas; por ejemplo, se ha integrado la Facultad de Informática de la Universidad Autónoma de Sinaloa para trabajar temas de bioinformática. “A través de la biología molecular identificamos los genomas de virus, bacterias y protozoarios y hacemos lo que hemos llamado, como línea de investigación, la trazabilidad genómica de patógenos que se transmiten por agua y alimentos”, concluye el doctor Chaidez.

 

Colaboración de Ana Luisa Guerrero, corresponsal de la Agencia Informativa Conacyt.

Fuente: bit.ly/2rlPaYj

 

 

 

En la próxima edición de Sábados en la Ciencia aprenderemos sobre la importancia de alimentarnos sanamente y tener buenos hábitos de higiene para preservar un buen estado de salud.

 

Con el título Súper héroes y Villanos, este taller ofrecerá recomendaciones para que tanto niños como adultos aprendan a alimentarse, con base en lo establecido en el Plato del Bien Comer y en la Jarra del Bien Beber (súper héroes), pautas que distintos organismos avalan como guías nutricionales basadas en evidencias científicas.

 

En el “bando de los villanos”, conoceremos a aquellos microorganismos que pueden causar enfermedades gastrointestinales si no se tiene cuidado en la preparación de alimentos, desde su conservación y preparación hasta su consumo; por ello, nuestros invitados aprenderán la técnica correcta del lavado de manos.

 

Las responsables de impartir esta divertida charla serán las expertas Rosina Cabrera Ruiz y Gloria Elena Portillo Abril, de las coordinaciones de Ciencia de los Alimentos y de Nutrición del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), respectivamente.

 

El evento se realizará en el salón Matatena del Parque Infantil del Estado de Sonora en punto de las 10:00 horas del sábado 10 de junio. Para asistir es necesario registrarse previamente en el formulario electrónico que aparece en el siguiente enlace: bit.ly/2rpfi4R, también disponible en la página de Facebook “Sábados en la Ciencia Noroeste”

 

Sábados en la Ciencia es un programa de divulgación científica dirigido al público infantil de Hermosillo, Sonora, que se realiza mensualmente y que en cada sesión cuenta con la participación del CIAD, la Universidad de Sonora , “La Burbuja” Museo del Niño y de distintos investigadores de instituciones de educación superior del país.

 

Con el propósito de analizar el nuevo contexto de la relación bilateral México-Estados Unidos y el futuro de la colaboración académica entre las Instituciones de Educación Superior, se realizó el II Coloquio sobre la Región Sonora-Arizona, los pasados 25 y 26 de mayo.

 

El evento organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison), El Colegio de Sonora (Colson) y la Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés), inició en el Centro de las Artes de la Unison con la firma de la Alianza Interuniversitaria Sonora-Arizona por parte de las autoridades de estas instituciones.

 

Esta alianza tiene el objetivo de contribuir efectivamente a los esfuerzos de gobiernos, empresas, y ciudadanos comprometidos con el avance de la región y asegurar que las relaciones y las aspiraciones de desarrollo fructifiquen para el beneficio de los pueblos de ambos lados de la frontera.

 

La ceremonia prosiguió con la conferencia magistral “La relación México-Estados Unidos en la era Trump y su impacto en la relación transfronteriza”, impartida por Tonatiuh Guillén López, investigador y expresidente de El Colegio de la Frontera Norte, en la que examinó el amplio contexto social, cultural y económico que une a ambos países.

 

“El nuevo contexto de la relación bilateral México-Estados Unidos, su impacto en la frontera y las perspectivas de colaboración académica” fue el tema de la mesa redonda con la que se concluyó el primer día de actividades, en la que participaron Heriberto Grijalva Monteverde, Rector de la Unison; Alfredo J. Artiles, Decano de la ASU; Pablo Wong González, Director General del CIAD, y Gabriela Grijalva Monteverde, Rectora del Colson.

 

El Salón de Usos Múltiples del CIAD albergó la segunda jornada, que comenzó con la mesa de discusión “Innovación y desarrollo regional transfronterizo”, donde investigadores de las instituciones organizadoras debatieron sobre cómo la innovación puede fortalecer la capacidad de la región para resolver problemas y competir con otras regiones del mundo.

 

Analizar los mecanismos que existen dentro de las universidades y centros de investigación para estimular y facilitar la investigación interinstitucional, fue el objetivo de la tercera mesa: “Coproducción de conocimiento y cooperación científica: el papel de las universidades de la frontera”.

 

El desarrollo regional también fue tema del coloquio, pues en el siguiente panel, expertos dialogaron sobre “La construcción de ciudades y comunidades sustentables y saludables en la región Sonora-Arizona”, y el papel de las instituciones de educación superior como fuente de conocimiento e ideas para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región Sonora- Arizona.

 

Para finalizar la jornada, se exploraron ideas sobre cómo las instituciones de educación superior, como generadores de ideas y de conocimiento nuevo, pueden idear y diseñar dichas políticas y orientar a los gobiernos para que las desarrollen y pongan en práctica, esto en el marco de la mesa “Políticas públicas, migración, derechos humanos y seguridad fronteriza”.

 

Como parte de los ejercicios de seguimiento del Coloquio, se socializará un documento que recabará la las principales propuestas surgidas de cada uno de los paneles y una agenda de trabajo de la Alianza para los próximos meses.

 

 

Con la finalidad de incentivar actividades conjuntas entre la Universidad de Purdue (EE.UU) y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Andrea Liceaga, profesora del Departamento de Ciencia de los Alimentos de la institución estadounidense, actualmente realiza una estancia de investigación en Hermosillo, Sonora.

 

Dentro de las actividades que Liceaga realizará en el CIAD, se contemplan las colaboraciones con la Coordinación de Vinculación, a través de la impartición de un curso dentro del Programa de Educación Continua (PEC), así como con la Coordinación de Programas Académico, mediante la participación en comités de tesis de estudiantes de los programas académicos institucionales.

 

Asimismo, la investigadora colaborará con académicos de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD en la caracterización sensorial de algunos quesos artesanales representativos de la región y del país.

 

Andrea Liceaga es ingeniera bioquímica especializada en procesado de alimentos por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, además de que realizó estudios de posgrado en la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), en donde obtuvo su maestría y doctorado, enfocados en las áreas de microbiología y química de los alimentos, respectivamente.

 

Desde 2009 se incorporó al Departamento de Ciencia de los Alimentos de la Universidad de Purdue en West Lafayette, Indiana, y desde 2013 es Directora del Laboratorio de Investigación en Evaluación Sensorial de la misma institución, donde mantiene una estrecha vinculación con el sector productor y procesador de alimentos y ofrece una amplia gama de servicios para evaluar la calidad sensorial de diferentes productos.

 

En el marco de la celebración del II Coloquio sobre la Región Sonora-Arizona, las máximas autoridades del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison), El Colegio de Sonora (Colson) y la Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés), firmaron la constitución de la Alianza Interuniversitaria Sonora-Arizona.

 

Para iniciar la ceremonia, Pablo Wong González, Director General del CIAD, manifestó que la segunda edición de este coloquio se desarrolla en un contexto diametralmente distinto al anterior: un contexto caracterizado por el emersión de un populismo globalifóbico y un nacionalismo demagógico que promueven el proteccionismo y el levantamiento de muros entre México y Estados Unidos.

 

Por ello, agregó, las razones por las que se constituye esta Alianza y se desarrolla este Coloquio son las de contribuir efectivamente a los esfuerzos de gobiernos, empresas y ciudadanos comprometidos con el avance de la región y asegurar que las relaciones y las aspiraciones de desarrollo fructifiquen para beneficio de los pueblos de ambos lados de la frontera.

 

En representación de la Presidencia de la ASU, Rafael Rangel Sostmann mostró su optimismo ante la nueva relación bilateral, específicamente en temas migratorios y educativos, y enfatizó que la cooperación interinstitucional, así como la persistencia de los investigadores serán fundamentales en esta empresa.

 

Por su parte, Yamilett Martínez Briseño, Directora de Enlace Internacional del Gobierno del Estado de Sonora y Coordinadora de la Comisión Sonora-Arizona, comentó que los catorce comités que actualmente operan en el marco de este proyecto, son la forma en que se trata de transformar la visión de ser “buenos vecinos” a convertirse “en buenos socios”, y este Alianza es otra vía para impulsar las potencialidades de la megarregión.

 

Actualmente se vive una etapa de revisión de los principales temas que unen a México con Norteamérica, y el compromiso de la academia sonorense para combatir esta incertidumbre es la creación de esta Alianza, explicó Heriberto Grijalva Monteverde, Rector de la Unison.

 

En ese sentido, agregó que esta colaboración incluye la creación de un fondo de fomento para la investigación y de un posgrado binacional de estudios fronterizos que ofrecerá doble titulación, por la máxima casa de estudios de Sonora y la ASU.

 

El evento se realizó el pasado jueves 25 de mayo en el Centro de las Artes de la Unison, y dentro de las actividades del Coloquio se desarrollaron conferencias, mesas redondas y paneles de discusión, que continuaron el viernes en las instalaciones del CIAD, donde se abordó el nuevo contexto de la relación bilateral México-Estados Unidos y el futuro de la colaboración académica entre las Instituciones de Educación Superior.

 

Como una tarea impostergable y necesaria ante las nuevas formas de generar conocimiento del mundo contemporáneo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) decidió reorganizar su Sistema de Centros Públicos de Investigación a través de la creación de consorcios, los cuales facilitarán las sinergias entre los centros.

 

En el marco de la primera Sesión de Órganos de Gobierno del Conacyt, se llevó a cabo la firma de convenio de los nueve consorcios, que ofrecen un campo fértil para explorar acciones de optimización de instrumentos y apoyos que se encuentran en cada centro.

 

El objetivo de la reorganización es adoptar nuevas formas de trabajo del Sistema de Centros Públicos de Investigación sectorizados en Conacyt, mediante estrategias de integración y fortalecimiento para generar investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación orientadas a resolver los problemas nacionales y promover el desarrollo económico del país.

 

"Los consorcios que hoy se formalizan son la nueva forma de trabajar en conjunto. La creación de estos es la suma de sus fortalezas que al final tendrán un impacto fuerte en los sectores industriales, en las políticas públicas, por mencionar algunas. Estamos hablando de dos años de trabajo y hoy es el arranque formal, porque no es fácil y esta nueva forma de trabajar es sumar”, describió el doctor Sergio Hernández Vázquez, director adjunto de Centros de Investigación del Conacyt.

 

Comentó que también se concluye una fase de la reorganización, la cual tiene varias agendas, entre ellas, la creación de las cinco coordinaciones donde los 27 centros están repartidos en grupos con un promedio de seis centros por coordinación y los cuales ya tienen un proyecto emblemático.

 

El doctor Salvador Emilio Lluch Cota, director de área y director de Coordinación Sectorial de los Centros, resaltó que ya están trabajando en las cinco coordinaciones en las que a lo largo de 2016 y 2017 se han desarrollado talleres de diferentes niveles. “Un ejemplo es la propuesta de proyectos de la convocatoria de la Dirección Adjunta de Centros de Investigación (DACI) 2017, a nivel de coordinación, donde en cada una de ellas participan con objetivos compartidos y consensados”. Todos estos proyectos generan un impacto respecto a los que se presentaban en los centros de manera individual en el pasado.

 

Información proporcionada por el DACI

 

Los consorcios como fortalecimiento

 

Con este enfoque de reorganización, son nueve los consorcios que apuestan por una mayor comunicación y cooperación entre centros, identificando y aprovechando de manera multidisciplinaria las capacidades existentes y la planeación a futuro de la forma más eficaz y eficiente.

 

El director general de Conacyt, doctor Enrique Cabrero Mendoza, resaltó que todos los indicadores de los 27 centros han mejorado en términos de productividad y calidad de investigación, posgrados reconocidos por el Conacyt, número de miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), número de doctores, maestrías y doctorados y hasta de licenciaturas que algunos centros tienen.

 

“Esta firma de consorcios es un punto de partida en el diseño, pero es un punto de partida también en la implementación, y es aquí donde se tratará de ir inventando un nuevo camino para hacer investigación en el país. Debemos reconocer que los usos y costumbres de la investigación científica y tecnológica del país no son de colaboración necesariamente entre las instituciones y las disciplinas”, subrayó el funcionario.

 

Añadió que es necesario pensar más ambiciosamente, "ahora le queda a este grupo de centros mostrar al país esta vía de colaboración, de trabajo interdisciplinario interinstitucional; por lo tanto, impera el principio de la colaboración y del trabajo en conjunto”.

 

Los consorcios de centros públicos son una opción ágil, eficiente e integral de generar infraestructura y capacidades para acompañar el desarrollo regional, el crecimiento de sectores industriales clave, el diseño de políticas públicas y hacer más efectivo el aparato científico y tecnológico del país.

 

Estos nacen vinculados y representan la respuesta de Conacyt a una necesidad real de una región, ya sea por un tercero o visualizada por el propio Consejo en su visión estratégica del desarrollo regional y local de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI).

 

El directivo resaltó que el Conacyt es la segunda fuerza de investigación en el país; la primera es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

Información proporcionada por el DACI.

 

PILA, agenda científica a largo plazo

 

Durante la inauguración del evento, se entregaron los tres primeros planes de los Programas de Investigación de Largo Aliento (PILA), que es la propuesta científica y tecnológica a más de 20 años.

 

El plan científico Naturaleza del Universo fue entregado por la doctora Esperanza Carrasco Licea, del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), y Adolfo Sánchez Valenzuela, del Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat); para el plan Cambio Climático y Sustentabilidad, los investigadores responsables en entregar el trabajo final fueron Arturo Muhlia Melo, del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor), José de Jesús Esparza, del Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (Ciatec), y Gerson Alducin, del Instituto de Ecología (Inecol); el tercer proyecto entregado fue el trabajo Sociedad y Desarrollo por parte de la doctoras Silvia Dutrénit Bielous, del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (Instituto Mora), y Regina Casa, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

 

Cada PILA está conformado por un Comité Científico donde participan representantes de los diferentes subtemas que abordan el programa. En este contexto, la participación en los PILA está abierta para cualquier especialista que quiera contribuir de manera individual o de proyectos financiados de cualquier fondo, los cuales puedan aportar al avance que se requiere.

 

 

Colaboración de Mercedes López, reportera de la Agencia Informativa Conacyt

Fuente: bit.ly/2s4wA6c

 

 

El tomate es ampliamente consumido en todo el mundo, en virtud de que es fuente de carbohidratos, minerales, ácidos orgánicos, vitaminas, fibra y compuestos nutracéuticos.

 

De 1994 a 2014, la producción mundial de esta hortaliza se ha concentrado, en orden de importancia, en China, Estados Unidos de América (EE.UU.), India, Turquía, Egipto, Italia, Irán, España, Brasil y, en décimo lugar, México (FAO, 2017).

 

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, en los últimos quince años nuestro país produce, anualmente, de dos a tres millones de toneladas de tomate.

 

En el mundo la ingesta de esta hortaliza es muy dinámica; los diez principales países productores presentan un comportamiento anual variable: en Brasil, México e India se consumen menos de 20 kg; en China, EE. UU. e Italia de 20 a 40 kg; en Irán y España entre 40 y 60 kg, y en países como Egipto y Turquía hasta 90 kg. Sin embargo, a nivel mundial, el consumo per cápita de tomate, en los últimos cinco años, es de aproximadamente 20 kg por año.

 

Comercialmente se producen tomates tipo bola, saladette, cereza y los “arriñonados”. En estos últimos, México cuenta con una gran riqueza genética en el centro y sur del país, de tal forma que actualmente se realizan esfuerzos, mediante mejoramiento genético, para aprovechar la diversidad de esta especie y presentar alternativas en la producción de tomate convencional.

 

En este sentido, se han reportado evaluaciones de poblaciones nativas de tomate, las cuales presentaron calidad superior en sólidos solubles totales, acidez, vitamina C, color y carotenoides, respecto a cultivares comerciales.

 

Sin embargo, los estudios sobre el contenido de carotenoides en tomates nativos son escasos en nuestro país, lo cual abre posibles líneas de investigación para estudiar este grupo de compuestos, debido a su impacto tanto en la salud humana como en la pigmentación del fruto.

 

Dentro de este conjunto de pigmentos se encuentra el β-caroteno (betacaroteno), que actúa como sustrato para la síntesis de vitamina A y, por otro lado, el licopeno, el cual presenta actividad antioxidante contra especies reactivas de oxígeno y otros radicales libres.

 

Se ha reportado que el consumo de licopeno puede reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas tales como cáncer de próstata, colon, osteoporosis y cardiovasculares.

 

Por tanto, actualmente en la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se estudia la presencia de licopeno y betacaroteno en acervos de tomate nativo de México, con el propósito de conocer su concentración, ampliar la oferta de cultivares a los productores del país y presentar alternativas de esta especie en beneficio de la salud del consumidor.

 

Colaboración del Dr. César San Martín Hernández, catedrático Conacyt adscrito al CIAD Culiacán.

bit.ly/2q8HQ59

 

Con el propósito de analizar el contexto de la relación bilateral entre México y Estados Unidos, así como el futuro de la colaboración académica entre las instituciones de educación superior, se realizará el II Coloquio sobre la Región Sonora-Arizona, los próximos 25 y 26 de mayo del presente.

 

Con la participación de las máximas autoridades del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison), El Colegio de Sonora (Colson) y la Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés), así como de investigadores de estas instituciones, se examinarán diversas temáticas.

 

A través de conferencias, mesas redondas y paneles de discusión, se abordarán tópicos como la relación México-Estados Unidos en la era Trump, las perspectivas de colaboración académica, innovación y desarrollo regional transfronterizo, coproducción de conocimiento y cooperación científica, construcción de comunidades sustentables, y políticas públicas, migración, derechos humanos y seguridad fronteriza.

 

La meta es priorizar una agenda de educación e investigación transfronteriza que fortalezca la capacidad de la academia en el desarrollo de soluciones a los complejos desafíos sociales, económicos, tecnológicos, culturales, y ambientales confrontados por esta región.

 

Dentro de las actividades que se realizarán en el evento, destaca la creación de la Alianza Interuniversitaria Sonora-Arizona, definida por los constituyentes como “la forma de contribuir a los esfuerzos de gobiernos, empresas, y ciudadanos comprometidos con el avance de la región, para asegurar que las relaciones duraderas y las aspiraciones de desarrollo compartidas por Sonora y Arizona fructifiquen para el beneficio de los pueblos de ambos lados de la frontera.

 

El Centro de Artes de la Unison y el Salón de Usos Múltiples del CIAD, en sus sedes de Hermosillo, Sonora, albergarán este coloquio. Puede consultar el programa completo en el siguiente enlace electrónico: bit.ly/2q8HQ59, en el sitio electrónico www.ciad.mx o en la página de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

 

 

Tradicionalmente los mexicanos consumimos las hojas secas del orégano como condimento. No obstante, esta especia también ha sido utilizada como infusión para tratar enfermedades respiratorias, problemas digestivos, cólicos, dolores de cabeza, reumatismo y otros desórdenes relacionados con procesos de inflamación.

 

Orégano es el nombre común que se utiliza para definir un aroma y sabor característico proveniente de un amplio grupo de géneros y especies vegetales usados como especia. Más de sesenta especies de plantas son conocidas en el mundo con el nombre de orégano; en México existen alrededor de cuarenta, la más comúnmente comercializada es Lippia graveolens, pero Lippia palmeri y Hedeoma patens también son encontradas en el mercado.

 

Las propiedades benéficas del orégano, como antioxidante y antiinflamatoria, están asociadas a la presencia de aceites esenciales y compuestos fenólicos, como los ácidos fenólicos y los flavonoides.

 

Dichos atributos cobran especial importancia en una era en la que la humanidad demanda alternativas farmacológicas de origen vegetal, pues existe evidencia de que el uso prolongado de antiinflamatorios comerciales contra padecimientos crónicos puede tener consecuencias dañinas en la salud, como gastritis, úlceras o daño hepático, por lo que el desarrollo de nuevos fármacos con base en el orégano se vuelve de interés.

 

Sin embargo, para que los compuestos fenólicos presentes en el orégano ejerzan su efecto antiinflamatorio, es necesario que se encuentren biodisponibles, es decir, que pasen por el tracto digestivo y sean posteriormente absorbidos al torrente sanguíneo. Durante este proceso, los compuestos fenólicos pueden ser modificados y sus propiedades bioactivas pueden ser afectadas; sin embargo, estos cambios aún no han sido estudiados.

 

Un campo lleno de posibilidades

 

La inflamación es una reacción biológica de defensa provocada por un daño en el organismo, en la que se activan células (macrófagos) que promueven la producción de mediadores involucrados en la respuesta inflamatoria, tales como especies reactivas de oxígeno, óxido nítrico, TNF-α, IL-1β, IL-6, IL-8, entre otros. La sobreproducción de estos mediadores está relacionada en la aparición de enfermedades crónico-degenerativas como artritis, aterosclerosis, asma, etc. Es por ello que la inhibición de la producción de los mediadores inflamatorios es un objetivo importante en el tratamiento de este tipo de padecimientos.

 

En el Laboratorio de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD, el grupo de investigación dirigido por el Dr. José Basilio Heredia investiga el mecanismo molecular antiinflamatorio y la bioaccesibilidad de los compuestos fenólicos del orégano mexicano.

 

Este estudio está financiado por un proyecto de Ciencia Básica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y cuenta con la colaboración de la Dra. Nayely Leyva López y del estudiante de doctorado en ciencias Erick Paul Gutiérrez Grijalva.

 

Colaboración del Dr. José Basilio Heredia, profesor investigador del CIAD.

 

 

La próxima vez que consuma espárragos, por favor recuerde dos cosas: 1) Sonora es líder nacional con un 70% de la producción, la cual se exporta en un 90% a Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, y 2) el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en colaboración con el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), está a la vanguardia a nivel internacional con un protocolo para la producción ilimitada de plantas de espárrago mediante cultivo de tejidos. ¡Provecho!

 

Desde hace más de cinco años, un equipo encabezado por Martín Esqueda, investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD, e integrado por Gabriela Millán, Aldo Gutiérrez, Georgina Vargas y Manuel Robert, este último investigador de la Unidad de Biotecnología del CICY, iniciaron un proyecto que respondía una demanda del Sistema Producto Espárrago, con el propósito de mejorar la producción de espárrago en Sonora.

 

Con el apoyo económico de la Fundación Produce Sonora, el CIAD y el CICY iniciaron el reto de producir in vitro plantas de espárrago con las características deseadas por los productores, a partir del rizoma o tallo modificado de la planta, tarea que duró alrededor de tres años y medio para un protocolo eficiente en medio de cultivo sólido.

 

“Se estableció un protocolo eficiente en un medio de cultivo sólido para una producción ilimitada de vitroplantas de espárrago con las características acordes a los estándares de calidad en el mercado internacional”, explicó Martín Esqueda.

 

Líder global en investigación

 

Actualmente se realizan ensayos para producir espárrago en un biorreactor, un proceso que representa mayor eficiencia, pues no requiere agar (insumo costoso), reduce mano de obra, requiere menos espacio y produce más individuos en tiempos más cortos.

 

Esqueda señaló que en países como Canadá, España, India e Irán, existen protocolos de producción similares; sin embargo, hasta el día de hoy, los científicos mexicanos han logrado un protocolo más eficiente con un factor de multiplicación más alto, mayor número de individuos en menos tiempo.

 

“El objetivo a corto plazo es que las plantas producidas in vitro se aclimaten, endurezcan y trasplanten a campo, y evaluar su adaptación en las áreas de cultivo”, concluyó el investigador.

 

Un orgullo sonorense

 

El espárrago es un alimento gourmet; su elevado precio se debe a que su producción solo es posible en un período muy corto del año, sumado a que es altamente demandado por mercados internacionales. Además, se le atribuyen propiedades nutricionales, como vitaminas A, C, B1, B2 y E; minerales como calcio, hierro, fósforo y potasio, y fibra dietaria y asparagina, aminoácido no esencial al que se le atribuyen propiedades diuréticas.

 

Las condiciones climáticas en Caborca favorecen el cultivo de este vegetal, debido a que el “choque de temperatura” provocado por la quema y el frío invierno desencadena el proceso de formación de los turiones, la parte del espárrago que se consume.

 

En 2014, la producción mundial de espárrago fue de 8’301,482 toneladas, siendo China el mayor productor con 7’353,200. México ocupa el tercer lugar en producción con 119,789 toneladas obtenidas de una superficie de aproximadamente 16,233 hectáreas (FAO, 2014). El municipio de Caborca es el “corazón del espárrago” en Sonora y donde se encuentra el productor líder a nivel Latinoamérica. 

Mobile Menu