Notas

Distinguen a Rogerio Sotelo Mundo, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), con el nombramiento de nuevo miembro de la Junta Universitaria de la Universidad de Sonora (Unison)

Su designación entra en vigor en sustitución del profesor investigador emérito del CIAD, Ramón Pacheco Aguilar, quien cumplió satisfactoriamente con su encargo en el tiempo marcado por la legislación universitaria.

Durante el evento protocolario de toma de protesta, Sotelo Mundo dijo sentirse honrado por dicha responsabilidad, la cual describió como una tarea a través de la cual se compromete a aportar todos sus conocimientos y experiencia en el campo educativo, la investigación y la vinculación.

Agregó que espera contribuir con su mayor esfuerzo a impulsar el destino de la máxima casa de estudios de Sonora y mejorarla ante los retos que hoy se exigen en todos los ámbitos, especialmente pensando en las nuevas generaciones de jóvenes universitarios, para que tengan oportunidades de superación, crecimiento y amplias perspectivas de inserción en estudios de posgrado y en el mercado laboral.

Su nombramiento se dio en el marco de la vigésimo sexta sesión de la Junta Universitaria, ante la presencia del rector Enrique Fernando Velázquez Contreras, y estuvo a cargo de Francisco Abraham Paz Moreno, presidente en turno del órgano colegiado.

Sotelo Mundo tiene más de veinte años en la investigación y la docencia. Actualmente se desempeña en la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD. Es licenciado en Ingeniería Industrial Química por el Instituto Tecnológico de Chihuahua; Maestro en Ciencias, con especialidad en Nutrición y Alimentos, por el CIAD, y Doctor en Ciencias por el Departamento de Bioquímica de la Universidad de Arizona, en Tucsón.

En su mensaje de despedida, el doctor Pacheco Aguilar, quien se mantuvo durante doce años como miembro de la Junta, expresó su agradecimiento por haber tenido la oportunidad de formar parte de este órgano, donde pudo servir a la institución y a la sociedad sonorense.

El atún es uno de los productos más consumidos en México. Su producción en 2017 alcanzó cerca de 97 mil toneladas y sobrepasó los 2 mil millones de pesos (SIAP, 2019). La investigadora Catedra Conacyt en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Nayely Leyva López, nos proporciona información sobre sus beneficios nutricionales y las cantidades recomendables para su consumo.

Beneficios nutricionales

Este pez es una fuente importante de proteína (23%). Si bien contiene alrededor del 12% de grasa, es importante mencionar que esta se compone por ácidos grasos del tipo omega-3. El consumo de estos ácidos se ha asociado con la reducción en el riesgo de aterosclerosis y trombosis. Además, es un alimento rico en vitaminas A y D y en las pertenecientes al complejo B, así como de fósforo, magnesio y hierro.

Cantidades recomendadas

Una lata de atún contiene, aproximadamente, 8-52 microgramos de mercurio por cada 100 gramos de peso seco (Ruelas-Inzunza et al., 2011; Zamora-Arellano et al., 2018). De acuerdo a datos de 2017, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) señala que la ingesta semanal de atún debe restringirse a entre 220 y 340 gramos (menos de tres latas) para reducir los riesgos que este metal podría ocasionar

En el caso de los niños, se recomienda que el consumo sea una o dos veces por semana, como máximo, en porciones menores a 100 gramos, además de que se varíe la especie proporcionada.

Lo anterior, por que los niveles de mercurio varían dependiendo de la especie y del sitio donde estas residen. Algunas de las que se ha reportado contenido con mayores niveles son el atún patudo, marlín, pez espada y tiburón, entre otras. Entre las opciones para el consumo de peces con menos contenido de mercurio se encuentran la tilapia y el salmón.

La soya en el atún

La soya es una leguminosa que es fuente de proteína, grasas, fibra y vitaminas, cuyo consumo aporta múltiples beneficios a la salud, tales como reducir los niveles de azúcar y colesterol. La inclusión de esta en el atún enlatado permite a los fabricantes vender un producto de menor precio y llegar a mercados con diverso poder adquisitivo.

En cuanto a la inquietud de si es mejor consumir una lata de atún con soya o una cien por ciento de atún, es preciso decir que ambas opciones tienen una contribución importante a la nutrición humana; lo importante es que se aclare en la etiqueta que el producto incluye la leguminosa para que el consumidor esté informado de lo que consume.

Colaboración de Nayely Leyva López, investigadora Cátedra Conacyt-CIAD.

 

1 J. Ruelas-Inzunza, Patiño-Mejía, C., Soto-Jiménez, M., Barba-Quintero, G. y Spanopoulos-Hernández, M. (2011) “Total mercury in canned yellowfin tuna Thunnus albacares marketed in northwest Mexico”. Food and Chemical Toxicology 49: 3070-3073.

2 N.-Y. Zamora-Arellano, Betancourt-Lozano, M., Ilizaliturri-Hernández, C., García-Hernández, J., Jara-Marini, M., Chávez-Sánchez, C. y Ruelas-Inzunza, J.R. (2018) “Mercury Levels and Risk Implications Through Fish Consumption on the Sinaloa Coasts (Gulf of California, Northwest Mexico)”. Risk Analysis 38: 2646-2658.

 

Académicos(as) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participaron en el Coloquio de la Primera Generación de la Maestría en Inocuidad y Calidad Alimentaria de la Universidad de San Miguel (USM), en Culiacán, Sinaloa.

Nohelia Castro del Campo, Adriana Sañudo Barajas, Osvaldo López Cuevas, Andrés Medrano Félix y Cristóbal Chaidez Quiroz fungieron como sinodales, por lo que tuvieron la oportunidad de conocer los trabajos de investigación que proponen los estudiantes del posgrado; esto permitió que los investigadores del CIAD aportaran conocimiento científico para fortalecer las propuestas. 

Durante la inauguración del evento, Jorge Meléndrez Quezada, rector de la USM, misma que celebra su trigésimo aniversario fundacional, agradeció la participación de la planta docente del CIAD en el Coloquio, la cual parte, dijo, de un convenio de colaboración interinstitucional.

En representación de los investigadores participantes, Chaidez Quiroz comentó que, como parte de la misión del Centro, coadyuvar a la formación de profesionales altamente especializados es uno de los objetivos fundamentales del CIAD; por ello, contribuir al crecimiento de los alumnos(as) de la maestría en Inocuidad Alimentaria de la USM cumple con un deber institucional.

Asimismo, dijo que el CIAD continuará fortaleciendo las alianzas con instituciones de educación superior, ya que esta es una forma de contribuir a la apropiación social del conocimiento.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participó en el XV Foro Internacional del Mango 2019, que se celebró en Piura, Perú. Este evento fue organizado por la Asociación Peruana de Productores de Mango (Promango, Perú) y la National Mango Board (NMB, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

En representación del CIAD, la investigadora Nohelia Castro del Campo, profesora de la Coordinación Regional Culiacán, impartió las conferencias “Alternativas para el mejoramiento de la inocuidad en la industria del mango” y “Efecto de la calidad y temperatura del agua en la descontaminación del mango”.

Durante el evento, que reunió a académicos, productores y exportadores de mango, así como a autoridades gubernamentales de competencia sanitaria, se llevaron a cabo mesas de análisis, exposiciones científicas y se realizaron visitas a campos de plantación de mango.

Respecto a su participación, Castro del Campo comentó que este encuentro es un escaparate muy relevante para la socialización de los hallazgos científicos obtenidos a través de la investigación, y su transferencia al sector productivo, buscando su adopción para la potenciación de la industria de la producción y transformación del mango.

Agregó que los temas más recurrentes en cuánto a los desafíos científicos que representa la producción de mango fueron el cambio climático y su efecto en la producción de mango, el manejo de plagas que afectan a este fruto, el estudio de variedades enanizantes, así como métodos físicos y biológicos de descontaminación de mangos para el aseguramiento de la inocuidad.

 

Colaboración de Nohelia Castro del Campo, investigadora del CIAD, y Libia Limón Castro, enlace de Vinculación del CIAD en Culiacán.

Beatriz Camarena Gómez y Margarita Peralta Quiñónez

Hoy por hoy, la desertificación y la sequía constituyen una expresión más de la problemática ambiental contemporánea, que tiende a afectar los equilibrios ecosistémicos que garantizan la vida en el planeta, al menos tal y como hasta hoy la conocemos. La problemática, sin duda, es compleja, de origen antropogénico, y ha tomado dimensiones globales.

Por ello, para sensibilizar y concienciar a la población sobre los riesgos socioambientales que tal situación representa, la Asamblea General de las Naciones Unidas hizo un llamado a los países para establecer medidas preventivas y de remediación y acordó también, quince años atrás (diciembre de 1994), celebrar el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía el 17 de junio de cada año (resolución A/RES/49/115)1.

La invitación incluye a todos los países, organizaciones internacionales, no gubernamentales y de la sociedad civil, entre otros actores e instituciones, para sensibilizar sobre las cuestiones relacionadas con la tierra y educar acerca de métodos efectivos para neutralizar su degradación. Se espera que la celebración del día 17 de junio se aproveche para motivar procesos de reflexión y acción social en y para la atención y combate de procesos que degradan la tierra, el suelo y la biodiversidad y para que se refuerce, incluso, la organización y movilización ciudadana para exigir a los representantes políticos tomar medidas claras y actuar en consecuencia.

En la citada resolución se plantea que la desertificación tiene su origen en complejas interacciones de factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos, y que afecta el desarrollo sostenible por su relación con importantes problemas sociales (pobreza, salud, nutrición deficiente, falta de seguridad alimentaria, los derivados de la migración, el desplazamiento de personas y la dinámica demográfica). En palabras de Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación:

No se trata sólo de arena, no es un problema aislado que desaparecerá por sí solo de manera silenciosa, y tampoco es el problema de otra persona. Se trata de restaurar y proteger la frágil capa de tierra que solo cubre un tercio de nuestro planeta, pero que puede aliviar o acelerar la crisis de doble filo a la que se enfrenta nuestra biodiversidad y clima. Se trata de un problema para cualquiera que quiera comer, beber o respirar; para lograr que su hogar en la ciudad o en el campo sea un lugar habitable y pueda utilizar tecnología, medicinas o infraestructura, así como tener un acceso igualitario al trabajo, el aprendizaje o el ocio. Para vivir.2

En nuestro contexto y particular ámbito de acción, a medida que crece la preocupación por la crisis ambiental y sus diversas manifestaciones locales (incluso problemas de alimentación y salud asociados a lo mismo), consideramos necesario actuar a través de diversos procesos educativos para reforzar prácticas alternativas al modelo de producción de alimentos industrial. Las prácticas agroecológicas (cultivo biointensivo, milpa tradicional agroecológica, bosque comestible, huertos, etc.), permiten reconstruir y mejorar la fertilidad del suelo, punto de partida para el desarrollo sustentable, al ofrecer la posibilidad de producir alimentos nutritivos y orgánicos orientados al autoconsumo familiar (agricultura ecológica)3.

Con ese interés en mente, de 2014 a la fecha, el grupo de investigación del Programa de Estudios Ambientales de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD, estudiantes de posgrado e investigadores, han empezado a establecer convenios de colaboración con diversas comunidades ejidales y centros escolares de educación básica y media superior, precisamente para reforzar cultivos biointensivos y posicionar al huerto escolar como una estrategia educativa que puede impactar positivamente la alimentación, fortalecer habilidades para la producción de alimentos y fomentar el cuidado del medio ambiente.

Este trabajo de intervención social ha detonado procesos reflexivos en torno al paradigma alimentario convencional y las posibilidades que ofrece el paradigma agroecológico. El fundamento de este último es la Tierra, a la cual se ve como un organismo vivo y en evolución, y se trabaja para mejorar la calidad del suelo desde nuestra casa y escuela, con sensibilidad y competencia, para fomentar esos procesos amigables con el medio ambiente en los principales espacios de nuestra vida cotidiana.

Nuestro grupo de trabajo tiene claro que, ante una realidad que refleja seriamente la conjunción de diferentes crisis (ambiental, alimentaria, salud, económica), es imperativo conjuntar las inteligencias académicas con el conocimiento empírico de los pueblos que, en sus propias comunidades, a través de su historia, creatividad y sensibilidad por la tierra, han aprendido a resolver sus problemas, con acciones que ayudan a la regeneración de los recursos, respetando los ciclos naturales de la tierra, sin violentarla, para obtener de ella más de lo que necesitan para vivir.  

El mensaje “Construyamos el futuro juntos” enviado el pasado lunes 17 de junio por Ibrahim Thiaw a la comunidad internacional y sociedad civil, apunta claramente en ese sentido.

  1. https://www.un.org/es/sections/observances/international-days/index.html .
  2. https://www.un.org/es/events/desertificationday/background.html
  3. John Jeavons y Carol Cox. 2007. El huerto sustentable. Cómo obtener suelos saludables, productos sanos y abundantes (https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-79266/El%20huerto%20sustentable.pdf).

 

Científicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) desarrollan fórmulas alimenticias para su uso en la acuacultura, a partir de residuos agroindustriales.

El trabajo encabezado por las investigadoras Crisantema Hernández González y Nayely Leyva López, profesoras de la Coordinación Regional Mazatlán del CIAD, y de su equipo de colaboradoras(es), ha consistido en obtener compuestos con actividad biológica (bioactivos) de subproductos de la industria agroalimentaria, tales como bagazo de café, cáscara de frutas, hortalizas y cereales de rezaga, entre otros, con el fin de evaluar su calidad nutricional, así como su actividad antioxidante en el laboratorio.

Posteriormente, las integrantes del Laboratorio de Nutrición y Planta de Alimentos adicionan dichos compuestos en alimentos para peces o crustáceos y examinan el efecto que estos tienen sobre el sistema general de salud de los organismos; por ejemplo, si modulan el sistema inmune o la microbiota intestinal, si estimulan el sistema antioxidante de los organismos o si tienen algún efecto antibacteriano.

Tilapia, pez cebra y camarón

Leyva López señaló que esta contribución científica es resultado de los aportes de dos tesis de doctorado y una de maestría, y con ello se ha demostrado que añadir compuestos bioactivos, del tipo fenólicos, obtenidos de cáscara de mango y hoja seca de elote en alimentos para acuacultura, estimula la actividad de enzimas antioxidantes en pez cebra y tilapia, además de que se reduce el contenido de lípidos (grasas) en camarón.

Agregó que el sistema antioxidante está muy relacionado con un buen estado de respuesta de los organismos ante patógenos u otro tipo de estrés, como calor o una mala alimentación, por lo que estimular este sistema podría traducirse en una protección para los organismos acuáticos.

Dichas actividades están enmarcadas dentro del proyecto No. 729 "Biotecnologías aplicadas para el desarrollo de alimentos funcionales para acuacultura" del programa Cátedras Conacyt, en el cual Leyva López se encuentra comisionada.

La importancia de la tilapia

México es el noveno país productor de tilapia, la cual es cultivada en las treinta y dos entidades. Se exportan, en promedio, 4,340 toneladas, lo cual genera una derrama económica de 31.9 millones de dólares (Conapesca, 2018).

Dicha especie es un pescado rico en componentes nutricionales y representa una fuente de proteína accesible para la población. A diferencia del atún, la tilapia cuenta con bajo contenido de mercurio, por lo que es inocua para consumo humano, ya que no conlleva las posibles repercusiones por la ingesta y acumulación de este metal.

El filete de tilapia es rico en ácido docosahexaenoicon (DHA), esencial en el embarazo y en el desarrollo cognitivo en infantes.

Nuevos horizontes económicos

Utilizar residuos de la industria agroalimentaria podría dar paso a la creación de cadenas de producción que sean sustentables, en las cuales los desechos puedan ser aprovechados por los acuacultores. Además, el uso de compuestos de origen natural para mejorar el estado de salud de los organismos podría dar paso a la suspensión del uso de antibióticos o compuestos sintéticos que tradicionalmente se usan para combatir enfermedades en los cultivos.

Sobre el futuro de este proyecto, la responsable manifestó que cada especie reacciona de manera diferente al uso de estas sustancias bioactivas, por lo que se requiere investigación de las dosis administradas a los organismos para que su uso sea controlado y mediante ello poder evaluar que no existan efectos secundarios por toxicidad.

Por último, indicó que se requiere probar el efecto de los compuestos fenólicos y otros grupos de bioactivos sobre el sistema inmune de los organismos, evaluar si ejercen alguna actividad moduladora de la microbiota intestinal o si ejercen efecto contra bacterias de interés en la acuacultura. Todo lo anterior enfocado en mejorar la salud y resistencia a enfermedades en los organismos.

 

 

 

La próxima edición del programa infantil Sábados en la Ciencia estará dedicada a conocer las bases científicas de la composición musical, desde las matemáticas, la física y hasta las humanidades.

“La ciencia suena así” es el nombre del taller, donde abordaremos el origen del sonido y se explicará cómo los diferentes materiales, formas, orificios, etcétera, afectan las ondas sonoras y hacen que estas suenen de forma grave o aguda.

También aprenderemos de forma muy divertida cómo las matemáticas están relacionadas con la producción de notas musicales (Pitágoras y la música) y analizaremos cómo se diferencian el ruido y la música, explorando conceptos como la melodía, la armonía y el ritmo.

Hablaremos de las ciencias que estudian la música y cómo lo hacen, desde las perspectivas de la historia, psicología, física acústica, antropología social y musicoterapia, entre otras, con lo cual conoceremos los beneficios y la capacidad de estimular el aprendizaje a través de la música.

Para finalizar, utilizando botes de jugos, popotes y ligas, todo material reciclado que se les proporcionará gratuitamente a las y los pequeños, elaboraremos una flauta y una guitarra para incentivar su interés por la música.

Luis Abraham Encinas García, músico de la Orquesta Filarmónica de Sonora, y Elisa Arballo Velázquez, directora del centro de educación preescolar “Tierra Azul”, serán los responsables de impartir este taller.

Las y los niños asistentes tendrán la oportunidad de comprender lo aprendido en esta sesión escuchando diferentes instrumentos musicales reales, tales como    contrabajo, chelo, viola, violín y clarinete.

La cita es el próximo sábado 22 de junio en punto de las 10:00 horas en las instalaciones de “La Burbuja”, Museo del Niño. Para asistir es necesario anotarse en el formulario electrónico que estará disponible en la página de Facebook “Sábados en la Ciencia Noroeste” el lunes 17 de junio, ya que el cupo es limitado.

Sábados en la Ciencia es un programa de divulgación científica dirigido al público infantil que mensualmente realizan el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora, “La Burbuja” Museo del Niño y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt).

 

Científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), junto con académicos del Tecnológico Nacional de México, Instituto Tecnológico de Tepic y de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, compartieron su conocimiento a través del taller “La jamaica: sus bondades y grandes retos”, que se impartió gratuitamente a micro y pequeños productores(as) de dicha planta en Tecoanapa, Guerrero, municipio pertenciente a la región de la costa chica.

Aarón González Córdova y Gustavo González Aguilar ofrecieron conjuntamente la presentación “Buenas prácticas de higiene en la producción y elaboración de alimentos”.

Esta capacitación se dio en el marco de un esfuerzo de la Red Iberoamericana de Alimentos Autóctonos Subutilzados (Alsub-Cyted), con el apoyo de más de diez instituciones, entre las cuales se encuentra el CIAD, así como dependencias gubernamentales.

En el encuentro, Sonia G. Sáyago Ayerdi, coordinadora de la Red Alsub, expuso el tema “¿Qué es la jamaica y dónde se cultiva?, mediante la cual compartió datos sobre sus características y su importancia agronómica a nivel mundial.

Por su parte, Abraham Wall Medrano, académico de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y miembro activo de la Red Alsub, ofreció la charla “Beneficios a la salud del consumo de la jamaica”.

González Córdova, quien además de ser investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD, también es el responsable del área de Vinculación, comentó que para la institución es muy importante realizar este tipo de acciones que abonan a la apropiación social del conocimiento científico.

“Ha sido una grata experiencia compartir con los productores y productoras de jamaica, en la zona que mayor produccón aporta a las estadísitcas nacionales, para dialogar sobre la revalorización de este cultivo”, señaló el profesor del CIAD.

Por su parte, González Aguilar, investigador en la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal y líder de la Red AlFaNutra del Conacyt, mencionó la importancia de una revaloración completa del cultivo desde una perspectiva sustentable y de economía circular que permita a los pequeños productores y productoras de la jamaica repensar el papel fundamental que juegan como base de la cadena de producción.

La coordinadora de la Red Alsub destacó la importancia del evento, el cual fue sucedido por la Jornada sobre Propiedades Funcionales de Alimentos Tradicionales Mexicanos, que se celebró en Acapulco, Guerrero, y manifestó que esfuerzos como este permiten el acercamiento con las comunidades productoras de alimentos, así como el diálogo de saberes, que genera riqueza en el proceso de apropiación social del conocimiento.

Con el fin de sentar las bases de formalización de un convenio general de colaboración interinstitucional, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), capítulo Culiacán, visitó las instalaciones de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

En aras de conocer la infraestructura y capacidad tecnológica con la que cuenta el CIAD para atender las necesidades del sector restaurantero de Culiacán, así como fortalecer los lazos entre ambas instituciones, en esta visita Miguel Taniyama Ceballos, presidente de la Canirac Culiacán, pudo conocer la labor de distintos investigadores(as) del Centro.

Libia Limón Castro, responsable de la Oficina de Vinculación del CIAD Culiacán, expuso parte de la labor institucional del Centro y guio a Taniyama Ceballos por los laboratorios de Tecnología de Alimentos, Microbiología y Alimentos Funcionales y Nutracéuticos.

Por su parte, Verónica Pérez Rubio responsable del Laboratorio de Tecnología de Alimentos, presentó los servicios que dicha área puede ofrecer y compartió casos de vinculación empresarial en los que su equipo ha trabajado para el desarrollo de productos.

Mencionando algunos ejemplos de productos que se han desarrollado en el Laboratorio de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos, así como el beneficio del consumo de estos para el consumidor, Erick Paúl Gutiérrez Grijalva también conversó con Taniyama Ceballos.

Miriam Vega Rodríguez, atendió la visita al Laboratorio de Microbiología y explicó los servicios que se ofrecen para garantizar la inocuidad de los alimentos que se producen en Sinaloa.

Actualmente la Canirac Culiacán busca mejorar la administración y los procesos que se realizan en los restaurantes de sus agremiados, a través de capacitación y acceso a desarrollos tecnológicos que les permitan optimizar recursos e incrementar sus ventas.

El CIAD Culiacán tiene el compromiso de impulsar positivamente el desarrollo del sector productivo a través de la aplicación de Investigación, Capacitación y Tecnología para el Desarrollo.

Colaboración de Libia Limón Castro, Oficina de Vinculación del CIAD.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participó en el Primer Foro Nacional sobre Inocuidad y Calidad Alimentaria, realizado en Mazatlán, Sinaloa, por la Asociación Nacional para la Inocuidad Alimentaria en México.

El encuentro fue organizado para conmemorar el Día internacional de la Inocuidad Alimentaria, que se celebra cada 7 de junio por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en ingles).

El investigador Cristóbal Chaidez Quiroz, académico del CIAD Culiacán, representó al Centro en este evento, donde participó en la mesa de análisis “La investigación en la inocuidad alimentaria”.

Chaidez Quiroz, quien es director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA), comentó que el Foro reunió a más de quinientas personas entre empresarios(as), académicos(as) y estudiantes.

Asimismo, indicó que este espacio tuvo el objetivo de escuchar las voces de expertos(as) en la materia y analizar el papel fundamental que tiene la inocuidad en cada etapa de la cadena alimentaria para garantizar alimentos seguros.

Durante su participación, titulada “Se acaba el tiempo de los antibióticos… y ahora es Phage time”, compartió su experiencia de investigación, donde habló sobre el problema que representa la creciente resistencia a antibióticos de ciertos organismos y de la alternativa que se encuentra en los bacteriófagos, virus capaces de controlar bacterias y lograr la inocuidad de los alimentos.

Como parte de su intervención, el doctor Chaidez mencionó que las malas prácticas higiénicas durante el manejo de los alimentos generan que anualmente más de 600 millones de personas desarrollen cuadros diarreicos y que, de esas, alrededor de 400 mil mueran. Por tal motivo, la conmemoración de este día, dijo, es de gran importancia en la búsqueda de la culturización de la inocuidad de los alimentos.

 

 

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