Notas

 

 

Los “pajaritos” son unos pequeños peces comestibles que forman parte de la tradición culinaria de Mazatlán y del sur de Sinaloa. Su preparación es muy simple, ya que sólo hace falta limpiarlos y freírlos en un sartén con aceite bien caliente, para luego acompañarlos con salsa de tomate, frijoles y tortillas.

 

Los “pajaritos” son un manjar, pero como sucede con muchas cosas buenas del mar, los seres humanos han acabado con ellos. Tal como lo explica Héctor Plasencia González, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo de Mazatlán (CIAD), la pesca del “pajarito” solía realizarse de manera sencilla entre abril y mayo. Sólo hacía falta esperar el atardecer, saber usar la atarraya y dirigirse a una zona tranquila, como la pequeña bahía arenosa que se ubica al noroeste del lado protegido de la Isla Venados o en Cardones, para encontrar grandes cardúmenes de “pajaritos” atraídos instintivamente por la luz de las lámparas.

 

Lamentablemente, dice Plasencia, desde 2012 la pesca del “pajarito” ha disminuido sustancialmente debido a diversos factores, entre los que destacan:

 

1. La pesca no regulada

 

El único límite para la pesca de los “pajaritos” es la capacidad de carga de las pangas, que es de entre una y dos toneladas. La demanda ha hecho de los “pajaritos” una especie sobreexplotada, ya que se le pesca en épocas de mayor vulnerabilidad. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una estrategia de remediación consistiría en aplicar medidas de conservación del recurso a través de una pesca responsable y vedas espaciales y temporales que protejan su apareamiento y reproducción.

 

2. El cambio climático

 

Debido a la variabilidad atípica en las temperaturas de las aguas marinas costeras, y de acuerdo con la propia experiencia de los pescadores, los “pajaritos” han migrado a zonas en las que el agua está más caliente, como el Canal de Navegación, cerca de la termoeléctrica, a donde acuden los pescadores del Parque Bonfil para capturarlos. A pesar de tenerlos ubicados, los pescadores afirman que ya no se forman los grandes cardúmenes, por lo que ahora se pescan con redes de cuchara. Si a esto se suma que la pesca se realiza en meses como noviembre y diciembre, se tiene como resultado la disminución de los volúmenes de captura.

 

3. El factor económico

 

En los tiempos de bonanza los pescadores de “pajaritos” sacaban la lancha llena de estos peces. El precio de una cubeta de “pajaritos” (unos 16 kilogramos) era de veinte pesos. En 2017, al escasear este producto, el precio subió hasta 120 pesos por kilogramo; es decir, que una cubeta podía venderse en casi dos mil pesos.

 

Este año surgió la esperanza de que el “pajarito” hubiera regresado, ya que a partir del 19 marzo los pescadores ya los tenían entre sus redes, aunque en un volumen menor al de otros años; apenas se juntaban entre tres y cinco kilogramos y ya estaba a la venta en el embarcadero de la Isla de la Piedra. Luego, simplemente el “pajarito” se esfumó.

 

De acuerdo con los expertos, si los mazatlecos quieren seguir disfrutando de los “pajaritos”, la estrategia para la protección y recuperación de sus poblaciones naturales sería decretar una veda espacio-temporal por unos años y, mediante una labor de seguimiento, control y vigilancia constantes, reconocer cuando la biomasa y la productividad de este recurso alcance el nivel deseable. De la misma forma se tendrá que regular la pesquería mediante el otorgamiento de un número limitado de permisos, con sus respectivas cuotas de captura, y reemplazar las atarrayas por cucharones que no afectan los sustratos de algas y las zonas donde los “pajaritos” depositan sus huevos. Todo esto contribuirá al desarrollo de una pesquería sustentable.

 

El manjar del mar

 

Los “pajaritos” son peces de hábitos epipelágicos, es decir, viven en la superficie de los mares tropicales y subtropicales, aunque algunos pueden habitar o penetrar en sistemas lagunares-estuarinos y ríos.

 

Para el Pacífico Oriental Tropical se tienen registradas siete especies, de las cuales cinco están presentes en las costas de Sinaloa.

 

En la Bahía de Mazatlán se pescan tres especies: Hemiramphus saltator, la cual es la más rara y grande (hasta 55 cm de longitud total), y dos especies más pequeñas: Hyporhamphus rosae (20 cm) e Hyporhamphus naos (25 cm).

 

La longitud de los “pajaritos” fluctúa entre los 55 y 20 cm, su coloración es verde o azul oscuro en la parte del lomo y plateado en los costados de la cabeza y del cuerpo y blanco en el vientre. Esta coloración es un tipo de camuflaje conocido como contracoloración o contrasombreado (Ley de Thayer) que tiene como efecto confundir con el entorno a sus depredadores y presas.

 

Algunas especies ponen los huevos unidos por filamentos que se adhieren en las algas flotantes, mientras que otras son ovovivíparas.

 

 Los “pajaritos” también son utilizados como carnada para otras pesquerías de importancia comercial de grandes depredadores como picudos (marlines y velas).

 

Héctor Plasencia González es maestro en ciencias e investigador asociado del Laboratorio de Ictiología y Biodiversidad de la Coordinación Mazatlán del CIAD.

Fuente: Reportaje especial del periódico Noroeste / http://bit.ly/2wEIVQM

 

 

Luis Huesca Reynoso, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), participa en LatinMod, un modelo de microsimulación que evalúa, antes de que ocurra, lo que pasaría en las condiciones económicas y sociales de los hogares si la autoridad hacendaria de un país modifica un impuesto o una transferencia pública.

 

En el período 2002-2013 los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) registraron una presión fiscal (impuestos gobierno central + gobiernos estatales + seguridad social) promedio del 34%, mientras que, en América Latina, esta relación llegó apenas a un 20%, lo que muestra una brecha del 70% entre ambas regiones en materia de financiamiento.

 

En México esta presión fiscal pasó de 8.4 a 13.9% en el período 2012-2016 por las reformas fiscales recientes, nivel aún muy inferior al promedio de Latinoamérica.

 

El proyecto en el que están involucrados académicos de distintas instituciones de educación superior es coordinado por los economistas Alfredo Serrano y Nicolás Oliva del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), y busca simular integradamente el comportamiento de los sistemas fiscales de América Latina. Al día de hoy están incluidos Argentina, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Colombia y México.

 

LatinMod tiene dos grandes objetivos: por un lado, contribuir con nuevas metodologías al debate sobre la necesidad de contar con mejores políticas fiscales, con base en la experiencia comparada de Latinoamérica para afrontar la actual restricción externa, sin costo para las políticas de bienestar y, por otro lado, disponer de múltiples escenarios de reformas fiscales, con impactos potenciales en variables económicas y sociales fundamentales desde la perspectiva de la justicia distributiva y la eficacia, como, por ejemplo, comparar los sistemas pensionarios entre los países, su cobertura y nivel adquisitivo.

 

De acuerdo a los coordinadores de este proyecto, es urgente que los gobiernos de la región diseñen e implementen mejores políticas fiscales, tanto tributarias ­-que recauden en forma más eficiente y con más equidad- como de inversión social e inversión en infraestructura, conocimiento, mejora de la productividad y en las necesidades de aquellos sectores económicos que sean vitales para un cambio del modelo de desarrollo económico.

 

Evaluarán impacto en hogares

 

El economista del CIAD comentó que, con los hallazgos de este simulador, México contará con información confiable para estar en condiciones, primero, de realizar comparaciones de su sistema fiscal con respecto de los países involucrados -a los que, en un corto plazo, se incorporarán los faltantes- y, segundo, construir escenarios de lo que sucedería si se hacen ajustes en materia de política social, así como en materia tributaria.

 

“Ambos objetivos llevarán a una constante mejora de la política fiscal y social de nuestro país, de tal forma que, por ejemplo, permitirá conocer la adaptación en México del sistema de pensiones argentino o uruguayo y la factibilidad de financiarlo con un mejor cobro de los impuestos”, señaló el investigador.

 

Huesca Reynoso agregó que LatinMod otorgará de forma sencilla un simulador al ciudadano experto y no experto, en el cual podrá comparar, además de la carga fiscal, las pensiones y programas de transferencias directas en los países de Latinoamérica, y con ello realizar proyectos o informar al empresario o gobiernos en turno acerca de la forma de mejorar el bienestar y aprovechar el gasto social.

 

Por último, mencionó que se espera contar con el simulador Lartimod hacia finales de 2018, dado que durante el presente año han trabajado en elaborar manuales compatibles entre los países, para poder contar con las reglas fiscales y de programas de gasto social con las cuales se comenzará a trabajar en la homologación de las bases de datos y en la programación correspondiente para ejecutar las simulaciones fiscales por el equipo de trabajo. De esta forma, el acceso al público estaría listo en el tiempo concebido para el proyecto y lo mejor de ello es que sería sin costo alguno.

 

 

El proyecto “Desarrollo, Comercialización y Consolidación en el Mercado del Primer Biofungicida 100% Mexicano: Fungifree AB®” fue galardonado con el Premio INNOVAGRO 2017 en la categoría de desarrollo tecnológico.

 

Fungifree AB® es el primer biofungicida desarrollado en México, cuyo principio activo fue aislado de follaje, y que cuenta con las ventajas de no dejar residuos tóxicos sobre la superficie del fruto, no tener efectos negativos en la salud ni el medio ambiente y contar con una efectividad biológica comparable a la de los productos químicos tradicionales.

 

Su desarrollo tecnológico fue realizado por los investigadores Enrique Galindo Fentanes y Leobardo Serrano, del Instituto de Biotecnología (IBT) de la Universidad Nacional Autónoma de México, que trabajaron más de una década en el proyecto y quienes en la etapa inicial contaron con el apoyo de Raúl Allende Molar, Raymundo García y Armando Carrillo Facio, especialistas del Laboratorio de Fitopatología de la Coordinación Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Este proyecto inició como un proyecto de ciencia básica, que consistía en la selección de microorganismos con potencial para el biocontrol in vitro de Colletotrichum gloeosporioides.

 

Gracias a la colaboración entre los científicos de la UNAM y el CIAD se buscó desarrollar una formulación que permitiera llevar a cabo pruebas a nivel comercial y semicomercial que compitiera con los pesticidas químicos utilizados comúnmente para el control de la antracnosis en mango, además de ser económicamente viable, inocuo, amigable con el ambiente, y con la calidad necesaria para su exportación.

 

Desde su salida al mercado en noviembre de 2012, Fungifree AB® se ha consolidado como una opción efectiva e inocua para el control de enfermedades fungales en un gran número de cultivos, lo que ha permitido que sus ventas se incrementen considerablemente en México.

 

Su efectividad ha sido avalada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural (Sagarpa) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Además, se ha certificado como producto orgánico (OMRI-2014) y se espera iniciar su comercialización en otros países de Latinoamérica.

 

El Premio INNOVAGRO es una iniciativa de carácter internacional, impulsada y coordinada por la Red INNOVAGRO, que en 2014 planteó la necesidad de reconocer la innovación generada en el sector agroalimentario, que dé cuenta de las innovaciones tecnológicas, institucionales, sociales y organizacionales, desarrolladas para atender las necesidades del sector.

 

 

Investigadores y estudiantes de la Universidad Estatal de Sonora (UES) desarrollaron un sistema que permite la producción de camarón mediante técnicas bioseguras, así como el incremento del rendimiento. Se trata del cultivo de ese crustáceo mediante una opción biosegura y de bajo impacto ambiental, el cultivo en biofloc.

 

El líder del proyecto, el profesor y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Anselmo Miranda Baeza, informó que una hectárea de cultivo mediante el sistema tradicional, es decir, en estanquería de tierra, produce entre 1.5 y dos toneladas por hectárea en los meses de mayo a julio, mientras que el sistema que desarrollaron produce de 40 a 60 toneladas por hectárea y por cada ciclo.

 

“Este tipo de sistemas se desarrollan en invernaderos. El producto no está en contacto permanente con el medio, eso hace que no haya transmisión de enfermedades entre granjas. En caso de registrarse algún problema, lo que resultaría muy raro, se aislaría porque son estanques pequeños”, comentó.

 

La camaronicultura en México

 

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), México ocupa el noveno lugar como productor mundial de camarón. El promedio de producción nacional de ese producto durante los últimos cuatro años es de 176,638 toneladas, superadas durante 2016. La producción en México aumentó hasta en 65.5% en cuatro años, lo que lo posiciona como el segundo producto más importante del sector pesquero del país. 

 

Sin embargo, en 2009 México llegó a producir 133 mil toneladas de camarón, solo por acuacultura. Ese año la pesca aportaba 60 mil toneladas de camarón. En 2013 incrementó el porcentaje de enfermedades en las granjas y la producción en pesca reportó la misma cantidad de producción, es decir, se mantuvo como en los cuatro años anteriores, mientras que en 2013 la acuacultura logró la producción de 70 mil toneladas, desplomándose a la mitad, debido a problemas sanitarios y brotes de enfermedades, generando repercusiones sociales y económicas.

 

Transferencia del conocimiento

 

A partir del año 2010 un gran número de empresas camaronícolas quebraron y algunas otras prácticamente sobreviven debido, principalmente, a problemáticas ambientales.

 

“A muchas empresas les va bien un ciclo y otro mal. No hay una seguridad en ese tipo de sistemas; sin embargo, a partir de 2014 comenzamos a transferir este conocimiento que habíamos acumulado en todo este tiempo, haciendo una especie de experimentos y ensayos en laboratorio, y comenzamos a transferirlo a las empresas con resultados sorprendentes: sobrevivencias muy altas”, dijo.

 

La técnica

El investigador explicó que la técnica comenzó en la década de los setenta y posteriormente empezó a implementarse en Asia, donde iniciaron los problemas sanitarios. Sin embargo, cada país y región tiene condiciones particulares, desde el equipo que utiliza y el dimensionamiento de las granjas.

 

Los investigadores explicaron que el sistema trabaja las 24 horas con un suministro de aire permanente, ya sea a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o de sistemas de respaldo. Es importante debido a que, si el producto carece del sistema de aire durante 30 minutos, comienza la mortalidad de este.

 

El sistema cuenta con tres o cuatro kilogramos de producto por metro cuadrado. Además del camarón, cuenta con una alta concentración de materia orgánica, que es el alimento vivo existente en los estanques, que es reciclado a través de procesos microbianos y que es el alimento natural para el camarón, es decir, sistemas en los que no se tira agua porque todos los desechos de restos de alimentos son colonizados por bacterias benéficas que producen una alta cantidad de biomasa.

 

“Tienen una capacidad increíble de degradar materia orgánica, convertirla en alimento vivo y, a su vez, esa bacteria será consumida por un organismo pequeño (plancton) y este será consumido por el camarón, así que le estamos dando al camarón lo que naturalmente consume en el medio natural, además del alimento que le damos”, dijo.

 

“Estamos controlando el sistema, lo estamos haciendo bioseguro. Disminuimos la demanda de alimento peletizado, porque cada vez hay menos sardina que se convierte en harina para fabricar alimentos para camarón. Si somos capaces de disminuir esa cantidad de alimento que está siendo demandado para producir camarón, estamos también beneficiando al medio ambiente porque también esa sardina podría utilizarse para consumo humano o para otras actividades productivas”.

 

Los estanques

 

A diferencia de las granjas tradicionales que alcanzan hasta las cinco hectáreas, los estanques en los sistemas hiperintensivos son generalmente de un quinto de hectárea, es decir, de dos mil metros cuadrados, e incluso hasta de mil metros cuadrados, debido a que son de invernadero y se encuentran recubiertos por una geomembrana, por lo que el producto permanece en algo similar a albercas de gran tamaño.

 

El equipo de trabajo validó, investigó y comprobó los resultados que generaban de técnicas específicas para México, incluso para las empresas. Encontraron que el protocolo de producción de algunas empresas no es necesariamente el mismo de otras. Influye el nivel de tecnología, las instalaciones, el tamaño de los estanques y la preparación del personal, de tal manera que los investigadores prácticamente traducen el conocimiento y la experiencia a un protocolo manejable, que comienza con un curso de capacitación a los técnicos y posteriormente el seguimiento con la empresa. Al cabo de tres ciclos las empresas operan las técnicas por sí solas.

 

“No tenemos una técnica estándar, es una técnica que la vamos adaptando a las necesidades de la empresa; esta viene con nosotros, hacemos una visita, comenzamos a trabajar y con base en eso comenzamos a hacer el proceso de transferencia”, dijo.

 

En práctica en empresa sinaloense

 

En 2014 los investigadores de la UES asesoraron a la empresa Camaronicultores de Sonora S.P.R. de R.L. (Sonora); en 2015 a las empresas Proveedora de Larvas S.A. de C.V. (Fitmar, del municipio de Rosario, Sinaloa) y Proimax S.A. de C.V. (de El Salvador); en 2016 y 2017 asesoraron a la empresa Unión de SPR de RI Ceferino Valenzuela (Granja: Acuícola Polifuncional Camahuiroa, Sonora).

 

El caso más importante es el de la empresa Fitmar, en Rosario, Sinaloa, que, con apoyo del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), logró la producción de 60 toneladas de camarón por ciclo y por hectárea.

 

“Dado que contaba con financiamiento, pudimos implementar muchas de las estrategias que habíamos venido trabajando, pero que por falta de infraestructura o de capacidad de inversión no habían podido hacerlo. Ahí se logró”, comentó.

 

La empresa contaba con instalaciones adecuadas; sin embargo, su producción no era estandarizada: durante algunos ciclos producía 30 toneladas de camarón y en otros 20 por hectárea, incluso menos. Carecer de un estándar repercutía en los niveles de producción.

 

“Cuando llegamos no tenían laboratorio para trabajar específicamente el biofloc. Sus técnicos, aunque ya lo hacían, no tenían los detalles finos de qué monitorear y cómo controlar las variables. Todo ese proceso de aprendizaje que tuvimos en los nueve años nos permite ahora crear diversos escenarios y dar alternativas de solución antes de que se dé el problema”, comentó.

 

Los expertos evaluaron diferentes marcas y dosis de probióticos, encontraron que la empresa contaba con datos excesivos y lograron reducir el gasto hasta en 70 y 80%. La asesoría indicaba cómo usar adecuadamente los insumos y el ahorro de recursos.

 

Actualmente el equipo utiliza la técnica de secuenciación masiva de ADN, que es metagenómica, y solo se había utilizado para estudios en salud humana y en ecología. Con apoyo del doctor Marcel Martínez Porchas, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Hermosillo, el equipo identificó las especies de bacteria que se encuentran en el medio natural e ingresan al estanque, y después cómo es que estas compiten con los probióticos comerciales que se agregan.

 

El equipo encontró que las especies que ya existían en el medio son capaces de prosperar y tener un desempeño similar o incluso mejor que las comerciales, dato que los expertos consideran valioso, ya que abre un panorama no solo para el área acuícola sino también en el área ganadera y avícola.

 

Colaboración de Janneth Aldecoa, reportera de la Agencia Informativa Conacyt.

Fuente: http://bit.ly/2vy5zhb 

 

La quinta edición del Festival del Queso de Tabasco se realizará del 25 al 27 de agosto en el municipio de Tenosique, y contará con la participación de un investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), como parte del jurado calificador.

 

Este año la exposición gastronómica que espera una asistencia de más de treinta y cinco mil personas y una derrama económica de más de treinta y tres millones de pesos, tendrá como país invitado a Italia, de acuerdo a la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo (SDET).

 

Con el lema “Tradición sin Fronteras”, y con sede en el Centro de Convenciones de Tenosique, este evento tiene el propósito de promover la cultura gastronómica, artesanal y turística del estado de Tabasco.

 

El certamen premiará al mejor queso artesanal y también a las categorías queso pasta molida, queso de poro, queso de pasta hilada y queso innovador, con un incentivo económico de diez mil pesos en cada una.

 

El jurado calificador está compuesto, por Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD e investigador experto en quimica y biotecnología de productos lácteos; Georgina Yescas, directora de la empresa Lactography y el chef Juan Pablo Loza, entre otras personalidades.

 

El investigador del CIAD destacó la relevancia de este evento, pues permite vincular el quehacer científico de la insititución, especificamente en lo relacionado a los lácteos, y generar un acercamiento con los productores artesanales de quesos.

 

Sobre la experiencia del CIAD en investigación de quesos artesanales, González Córdova explicó que desde hace más de diez años, en el laboratorio que dirige junto con Belinda Vallejo Galland, se trabaja con los principales quesos artesanales mexicanos, en la busqueda de caracterizarlos para su tipificación, en apoyo a las acciones para fortalecer esta importante actividad económica.

 

En ese sentido, agregó, se ha trabajado, principalmente, con el queso de Poro (Tabasco), Crema de Chiapas, Bola de Ocosingo (Chiapas), Fresco y Cocido (Sonora), entre otros.

 

Puede encontrar mayor información de este evento en www.festivaldelquesotabasco.com.

                                                                                             

 

 

 

Si en estas vacaciones viaja por las carreteras de Sonora y tiene la oportunidad de transitar por el municipio de Guaymas, procure conseguir un frasco de concentrado de pulpa de pitaya y otros productos elaborados por Aaki Nawa, un grupo de mujeres de la etnia yaqui, que trabaja con orientación del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Aaki Nawa, “Raíz de pitaya” en lengua yaqui, es el nombre de un grupo de mujeres yaquis, que ha recuperado alimentos tradicionales como los pinoles de maíz y trigo, la harina de péchita y el dulce de pitaya.

 

La pulpa concentrada de la pitaya se elabora utilizando una receta ancestral, a la cual no se le añaden azúcares ni conservadores, y que gracias a la utilización de equipo tecnológico diseñado por un equipo de investigación del CIAD, encabezado por Mayra de la Torre Martínez, tiene características de calidad e inocuidad sobresalientes.

 

Entre las propiedades del concentrado de pulpa de pitaya, destaca el contenido de 2.4%, 0.4%, 3.1%, así como una dulzura natural debido a los azúcares del fruto, además del deleite de consumir un producto con características gourmet, de acuerdo a la investigadora del CIAD.

 

Asimismo, según estudios que el CIAD ha realizado en dicho producto, se ha encontrado que todos sus estándares están dentro de normas sanitarias e, incluso, cumplen los requisitos necesarios para buscar su exportación.

 

Aaki Nawa es un producto completamente orgánico y las características del ecosistema sonorense en el que crecen los frutos con los que está elaborado, le brindan un sabor y propiedades únicas, dijo de la Torre Martínez.

 

La experta enfatizó que la pitaya (Stenocereus thurberi) tiene propiedades antioxidantes, lo cual se atribuye, principalmente, a la presencia de betalaínas que le brindan el color rojo; por ello el fruto representa una alternativa para incrementar y diversificar la ingesta de antioxidantes entre la población de las zonas áridas y semiáridas de México.

 

Mencionó que el producto era capaz de conservarse hasta dos años a temperatura ambiente, lo que hace suponer que la pulpa de pitaya debe contener inhibidores para el crecimiento de microorganismos.

 

Actualmente diez familias de distintos pueblos yaquis, principalmente en la localidad de Vícam, dependen de la labor de esta empresa.

 

El dulce de pitaya está disponible a la venta a un precio de $80.00 pesos en Náinari s/n en Vícam Estación, Guaymas, Sonora (casi frente a la parada de autobuses foráneos). Si desea adquirir este producto puede escribir un correo electrónico a aakinawa@gmail,com, llamar al teléfono celular (644) 233 0075 o a la línea fija del CIAD (662) 289 2400, ext. 543.

 

Para los niños y niñas que asisten a la escuela, las vacaciones de verano significan un período ansiosamente esperado en el que podrán disfrutar de un tiempo de esparcimiento extra al que normalmente no tienen acceso durante el ciclo escolar. Es eso mismo lo que se puede volver una pesadilla para los padres y madres que no saben qué hacer con sus hijos en casa.

 

Como parte de una recopilación de colaboraciones de divulgación científica que académicos y académicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) han hecho en el último año, le compartimos algunos consejos que puede poner en práctica en las próximas semanas.

 

Fomentar los talentos

El periodo vacacional puede utilizarse para realizar actividades académicas, culturales y deportivas, que ayuden a los más pequeños a descubrir vocaciones, talentos e intereses. Estas actividades las pueden realizar no solo en este lapso, sino como algo constante a lo largo de su vida. Busque campamentos de verano, talleres o cursos, y decida con sus hijos cuál es el que les resulta más atractivo a ellos.

 

Igual o más importante es aprovechar estos días para compartir sus conocimientos con los pequeños. Con solo tomar un paseo al aire libre puede enseñarles cosas increíbles de nuestro entorno. Además, en internet existe mucho material audiovisual con el que toda la familia puede aprender desde manualidades hasta experimentos científicos caseros.

 

Aliméntese sanamente

“Se vale porque son vacaciones” es el pretexto más socorrido para consumir alimentos con pobre aporte nutricional o alto contenido de azúcar, grasa o sal; sin embargo, es preferible utilizar el tiempo extra con el que se cuenta para preparar alimentos saludables y esforzarse en mostrar a los hijos el significado de tener buenos hábitos alimenticios. Esto es una de los mejores legados que los padres pueden hacer a sus hijos, porque se traduce en salud.

 

Cuide su salud

Las comidas fuera de casa pueden convertirse en pesadillas cuando se contraen enfermedades diarreicas por consumo de alimentos contaminados o malestares ocasionados por una larga exposición al sol. Es importante tomar precauciones que protejan la salud de su familia y evitar contratiempos que se pueden agravar, principalmente si está lejos de casa.

 

Al consumir alimentos en un restaurante o en la vía pública, debemos asegurarnos que se apliquen buenas prácticas higiénicas, tanto en la preparación como en el manejo de alimentos. De lo contrario podemos enfrentarnos a un cuadro severo de salmonelosis, fiebre tifoidea o hepatitis. Cualquiera de estas enfermedades causa como primer síntoma la diarrea, pero en personas susceptibles pueden tener complicaciones graves.

 

Coma en familia

El ritmo de la vida moderna frecuentemente impide a las personas disfrutar momentos elementales para fortalecer los lazos de convivencia y afecto. Comer reunidos en familia es un ritual que promueve el interés mutuo entre los miembros de un hogar. Ponerlo en práctica durante las vacaciones podría hacerle descubrir que se ha estado perdiendo de algo muy valioso.

 

Ejercítese

Por ningún motivo las vacaciones deben representar ocio e inactividad; por el contrario, es un momento propicio para educar a los infantes sobre la importancia del ejercicio regular como uno de los factores relevantes para mantener un buen estado de salud. Salga a caminar, cuidándose del sol, recorra los espacios públicos y conéctese con la naturaleza.

 

Planee sus gastos

Ciertamente las vacaciones son para disfrutarse y nadie nos puede quitar el placer de hacerlo. Sin embargo, es importante prever que los gastos que se realicen se planeen con suficiente anticipación. Lo anterior es para evitar que un consumo desmedido comprometa la estabilidad financiera de un hogar en cuestiones básicas como alimentación, educación, transporte y servicios básicos.

 

Si no se cuenta con los recursos económicos necesarios para realizar un viaje, se pueden idear múltiples actividades que pueden realizarse en familia, al interior del hogar o al aire libre en la ciudad de residencia. En caso de que decida viajar, intente ajustar sus gastos y procure ser "totalero" con las tarjetas, dado que las tasas de interés que se aplican en nuestro país son de las más altas a nivel internacional.

 

 

Con la colaboración de Mayra de la Torre Martínez, Humberto Astiazarán García, Cristóbal Chaidez Quiroz, Juana María Meléndez Torres, José Antonio Ponce Martínez y Luis Huesca Reynoso

 

 

El consumo per cápita de mango en México en el año 2016 fue de 11.6 kilogramos, lo cual evidencia la aceptabilidad de consumo por la sociedad, así como la importancia de su producción para la economía nacional, principalmente en lo que ser refiere a los cultivares Ataulfo, Haden, Kent, Tommy Atkins y Manila, entre otros.

 

De acuerdo a cifras del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (2016), en los últimos diez años México ha logrado sostener una producción de más de un millón de toneladas anuales, lo que ha llevado al país a ocupar la quinta posición a nivel mundial. Esta situación ha generado condiciones de disponibilidad de esta fruta en el mercado mexicano, especialmente entre los meses de abril y agosto.

 

El mango se consume, principalmente, como fruto fresco, por su pulpa, aunque también se obtienen productos de valor agregado como mermeladas, jugos, rebanadas en almíbar, rodajas en enlatados y productos congelados y deshidratados. Además de la pulpa, el aceite de la semilla es utilizado en la industria cosmética.

 

Sin embargo, en los últimos años se han generado líneas de investigación que favorecen la innovación y el desarrollo de tecnología para la obtención de productos de alto valor agregado del mango. Esto debido a la presencia de compuestos bioactivos en diferentes partes del cultivar, como la piel y la semilla del fruto, además de las hojas y la corteza de la planta.

 

Beneficios para la salud

La piel de mango contiene polifenoles, carotenoides, vitaminas, enzimas y fibra dietaria, elementos que han probado beneficios para la salud humana. Asimismo, la semilla es rica en compuestos fenólicos, a los cuales se les atribuyen propiedades antioxidantes, y se ha evaluado como ingrediente de alimento para animales.

 

La corteza del árbol de mango contiene mangiferina, catequina y epicatequina, y de la hoja se puede extraer mangiferina; compuestos cuyas aplicaciones abarcan su uso como suplemento nutricional, cosmético y en fitomedicina.

 

Actualmente se comercializan algunos productos que dan valor agregado al cultivar de mango, como Vimang®, producto natural comercial a base de mango, utilizado para generar condiciones de calidad de vida por personas infectadas con VIH. Asimismo, Salaretin®, producto usado para el tratamiento de diabetes tipo II.

 

En el contexto de las áreas de oportunidad que existen en la investigación y desarrollo de productos a base de mango, actualmente la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realiza el proyecto “Desarrollo tecnológico e innovación de productos a base de mango como alternativa de valor comercial”.

 

A través de la elaboración de productos como mermeladas, piensos, fermentados y extractos con propiedades nutracéuticas, el CIAD Culiacán pretende enriquecer el uso y aplicaciones de mango en México para generar productos de alto valor agregado.

 

Colaboración del Dr. Eber Addí Quintana Obregón, catedrático Conacyt adscrito al CIAD Culiacán.

 

 

 

El libro Vidas Vulnerables. Hombres indígenas, diversidad sexual y VIH-Sida, obra de Guillermo Núñez Noriega, académico de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), ha sido editado en braille, sistema de escritura para ciegos que consiste en signos dibujados en relieve para poder leer con los dedos.

 

La obra, originalmente publicada por el CIAD y Edamex en el 2009, es el resultado de una investigación socioantropológica, que utiliza un método cualitativo, la historia de vida, para entender la vulnerabilidad frente al VIH de hombres indígenas, pobres, migrantes y con prácticas homoeróticas e identidad transgénero.

 

La iniciativa de trasladarla al braille surgió en el 2013, cuando Juan Carlos Méndez Torres, del Centro de Atención Integral para Ciegos y Débiles Visuales de Tabasco (institución que junto con el DIF de esa entidad sufragó el costo de impresión), contactó a Núñez Noriega para compartirle su interés en este proyecto por considerarlo relevante para la población con discapacidad visual, algunos de los cuales son indígenas o disidentes del sistema sexo-género, y para quienes no existen muchos libros que les permitan entender su condición de vulnerabilidad.

 

El investigador del CIAD explicó que publicar en braille es mucho más caro que hacerlo en libros convencionales, debido a que los materiales son costosos y es necesario utilizar una mayor cantidad de papel; por ejemplo, este libro, que originalmente es un solo volumen, traducido al braille resultó en nueve tomos.

 

Iniciativa que abre brecha

El autor donará un ejemplar a la Biblioteca Central de la Universidad de Sonora (Unison), ya que esta institución es poseedora del fondo más extenso de libros en braille en la entidad.

 

Al respecto, comentó que un profesor de la licenciatura de Trabajo Social de la Unison le comentó que usa su libro, en la versión tradicional, como material de referencia para sus clases, en donde ha tenido un par de alumnos ciegos, por lo que le causó gran agrado la noticia de esta nueva disponibilidad de consulta.

 

“Hay una gran necesidad de que los libros académicos se editen en braille. A veces se nos olvida que existen muchos estudiantes con este tipo de discapacidades en las universidades, quienes ven truncada o afectada su formación porque no existen los libros indicados para hacer las lecturas”, señaló el autor.

 

Núñez Noriega manifestó que publicará su más reciente obra (Abriendo brecha. 25 años de los estudios de género de los hombres y las masculinidades en México 1990-2014), a finales de septiembre de este año, y mostró su apertura para que se den nuevas iniciativas de publicar en braille en las que sus obras puedan ser consideradas. También invitó a otros colegas investigadores a que consideren la oportunidad de editar sus libros de divulgación científica en esta modalidad de lectura.

 

Como parte de uno de los objetivos institucionales de conectar el quehacer científico y tecnológico con las demandas y oportunidades de los sectores público y privado, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ofreció el taller “Envases Activos e Inteligentes”.

 

En representación del CIAD, la Dra. Herlinda Soto Valdez impartió esta capacitación para pequeñas y medianas empresas de alimentos de los municipios sonorenses de San Luis Río Colorado, Caborca, Nogales, Cananea, Agua Prieta y Hermosillo. Los talleres se realizaron en las instalaciones de la presidencia municipal de Caborca y del DIF de Nogales los días 27 y 28 de junio, respectivamente.

 

La capacitación fue gestionada por la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC) y el Gobierno del Estado de Sonora, y comprendió temas como materiales utilizados en envases para alimentos, envases inteligentes, envases activos absorbedores de oxígeno y envases antioxidantes.

 

Durante la instrucción se presentaron materiales disponibles en el mercado que pueden representar una mejor opción de envasado. Los asistentes aprendieron cómo identificar los diferentes materiales plásticos y cómo combinarlos para solucionar algunos problemas que afectan la calidad de los alimentos que producen.

 

Además, se presentaron casos de envases inteligentes, así como la explicación de su funcionamiento, que pueden dar un valor agregado al producto. Entre los envases activos, se presentaron envases antioxidantes y aquellos que contienen absorbedores de oxígeno, elemento que acelera el deterioro de los alimentos, por lo que se han desarrollado tecnologías para eliminarlo.

 

Soto Valdez destacó la importancia de que la iniciativa privada sonorense se involucre en temas de ciencia y tecnología, no solo en el desarrollo del producto sino en su presentación.

 

“Normalmente el envase separa al alimento del medio ambiente, utilizándose solamente como un contenedor. Existen aditamentos y aditivos que pueden incorporarse al sistema de envasado con el fin de extender la vida de anaquel, uno de los problemas más comunes en alimentos producidos por pequeñas empresas”, comentó la investigadora.

 

Asimismo, señaló que en el mercado estatal existen condiciones para que se exploren nichos de oportunidad en el desarrollo de nuevos e innovadores productos en los que se pueden implementar tecnologías que han tenido éxito en otros sectores, incluyendo el desarrollo de envases.

 

La investigadora del CIAD ha ganado dos veces el Premio Nacional de Tecnología de Alimentos; el primero, en el año 2000, lo obtuvo gracias al desarrollo de una película plástica con capacidad para eliminar etileno para utilizarse en frutos sensibles a este gas, y el segundo, en 2010, lo logró con un proyecto sobre el desarrollo de un envase activo antioxidante a base del biomaterial ácido poliláctico y el antioxidante tocoferol.

 

Además de ser Coordinadora de Programas Académicos del CIAD, la labor de la doctora en el Centro comprende el desarrollo tecnológico de envases con funciones antioxidantes, antimicrobianas, absorbedores de oxígeno, bióxido de carbono, etileno, etcétera, así como el estudio de las interacciones existentes entre envases y alimentos para auxiliar en la extensión de la vida de anaquel de los alimentos envasados.

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