Notas

Beatriz Camarena Gómez y Margarita Peralta Quiñónez

Hoy por hoy, la desertificación y la sequía constituyen una expresión más de la problemática ambiental contemporánea, que tiende a afectar los equilibrios ecosistémicos que garantizan la vida en el planeta, al menos tal y como hasta hoy la conocemos. La problemática, sin duda, es compleja, de origen antropogénico, y ha tomado dimensiones globales.

Por ello, para sensibilizar y concienciar a la población sobre los riesgos socioambientales que tal situación representa, la Asamblea General de las Naciones Unidas hizo un llamado a los países para establecer medidas preventivas y de remediación y acordó también, quince años atrás (diciembre de 1994), celebrar el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía el 17 de junio de cada año (resolución A/RES/49/115)1.

La invitación incluye a todos los países, organizaciones internacionales, no gubernamentales y de la sociedad civil, entre otros actores e instituciones, para sensibilizar sobre las cuestiones relacionadas con la tierra y educar acerca de métodos efectivos para neutralizar su degradación. Se espera que la celebración del día 17 de junio se aproveche para motivar procesos de reflexión y acción social en y para la atención y combate de procesos que degradan la tierra, el suelo y la biodiversidad y para que se refuerce, incluso, la organización y movilización ciudadana para exigir a los representantes políticos tomar medidas claras y actuar en consecuencia.

En la citada resolución se plantea que la desertificación tiene su origen en complejas interacciones de factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos, y que afecta el desarrollo sostenible por su relación con importantes problemas sociales (pobreza, salud, nutrición deficiente, falta de seguridad alimentaria, los derivados de la migración, el desplazamiento de personas y la dinámica demográfica). En palabras de Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación:

No se trata sólo de arena, no es un problema aislado que desaparecerá por sí solo de manera silenciosa, y tampoco es el problema de otra persona. Se trata de restaurar y proteger la frágil capa de tierra que solo cubre un tercio de nuestro planeta, pero que puede aliviar o acelerar la crisis de doble filo a la que se enfrenta nuestra biodiversidad y clima. Se trata de un problema para cualquiera que quiera comer, beber o respirar; para lograr que su hogar en la ciudad o en el campo sea un lugar habitable y pueda utilizar tecnología, medicinas o infraestructura, así como tener un acceso igualitario al trabajo, el aprendizaje o el ocio. Para vivir.2

En nuestro contexto y particular ámbito de acción, a medida que crece la preocupación por la crisis ambiental y sus diversas manifestaciones locales (incluso problemas de alimentación y salud asociados a lo mismo), consideramos necesario actuar a través de diversos procesos educativos para reforzar prácticas alternativas al modelo de producción de alimentos industrial. Las prácticas agroecológicas (cultivo biointensivo, milpa tradicional agroecológica, bosque comestible, huertos, etc.), permiten reconstruir y mejorar la fertilidad del suelo, punto de partida para el desarrollo sustentable, al ofrecer la posibilidad de producir alimentos nutritivos y orgánicos orientados al autoconsumo familiar (agricultura ecológica)3.

Con ese interés en mente, de 2014 a la fecha, el grupo de investigación del Programa de Estudios Ambientales de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD, estudiantes de posgrado e investigadores, han empezado a establecer convenios de colaboración con diversas comunidades ejidales y centros escolares de educación básica y media superior, precisamente para reforzar cultivos biointensivos y posicionar al huerto escolar como una estrategia educativa que puede impactar positivamente la alimentación, fortalecer habilidades para la producción de alimentos y fomentar el cuidado del medio ambiente.

Este trabajo de intervención social ha detonado procesos reflexivos en torno al paradigma alimentario convencional y las posibilidades que ofrece el paradigma agroecológico. El fundamento de este último es la Tierra, a la cual se ve como un organismo vivo y en evolución, y se trabaja para mejorar la calidad del suelo desde nuestra casa y escuela, con sensibilidad y competencia, para fomentar esos procesos amigables con el medio ambiente en los principales espacios de nuestra vida cotidiana.

Nuestro grupo de trabajo tiene claro que, ante una realidad que refleja seriamente la conjunción de diferentes crisis (ambiental, alimentaria, salud, económica), es imperativo conjuntar las inteligencias académicas con el conocimiento empírico de los pueblos que, en sus propias comunidades, a través de su historia, creatividad y sensibilidad por la tierra, han aprendido a resolver sus problemas, con acciones que ayudan a la regeneración de los recursos, respetando los ciclos naturales de la tierra, sin violentarla, para obtener de ella más de lo que necesitan para vivir.  

El mensaje “Construyamos el futuro juntos” enviado el pasado lunes 17 de junio por Ibrahim Thiaw a la comunidad internacional y sociedad civil, apunta claramente en ese sentido.

  1. https://www.un.org/es/sections/observances/international-days/index.html .
  2. https://www.un.org/es/events/desertificationday/background.html
  3. John Jeavons y Carol Cox. 2007. El huerto sustentable. Cómo obtener suelos saludables, productos sanos y abundantes (https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-79266/El%20huerto%20sustentable.pdf).

 

Científicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) desarrollan fórmulas alimenticias para su uso en la acuacultura, a partir de residuos agroindustriales.

El trabajo encabezado por las investigadoras Crisantema Hernández González y Nayely Leyva López, profesoras de la Coordinación Regional Mazatlán del CIAD, y de su equipo de colaboradoras(es), ha consistido en obtener compuestos con actividad biológica (bioactivos) de subproductos de la industria agroalimentaria, tales como bagazo de café, cáscara de frutas, hortalizas y cereales de rezaga, entre otros, con el fin de evaluar su calidad nutricional, así como su actividad antioxidante en el laboratorio.

Posteriormente, las integrantes del Laboratorio de Nutrición y Planta de Alimentos adicionan dichos compuestos en alimentos para peces o crustáceos y examinan el efecto que estos tienen sobre el sistema general de salud de los organismos; por ejemplo, si modulan el sistema inmune o la microbiota intestinal, si estimulan el sistema antioxidante de los organismos o si tienen algún efecto antibacteriano.

Tilapia, pez cebra y camarón

Leyva López señaló que esta contribución científica es resultado de los aportes de dos tesis de doctorado y una de maestría, y con ello se ha demostrado que añadir compuestos bioactivos, del tipo fenólicos, obtenidos de cáscara de mango y hoja seca de elote en alimentos para acuacultura, estimula la actividad de enzimas antioxidantes en pez cebra y tilapia, además de que se reduce el contenido de lípidos (grasas) en camarón.

Agregó que el sistema antioxidante está muy relacionado con un buen estado de respuesta de los organismos ante patógenos u otro tipo de estrés, como calor o una mala alimentación, por lo que estimular este sistema podría traducirse en una protección para los organismos acuáticos.

Dichas actividades están enmarcadas dentro del proyecto No. 729 "Biotecnologías aplicadas para el desarrollo de alimentos funcionales para acuacultura" del programa Cátedras Conacyt, en el cual Leyva López se encuentra comisionada.

La importancia de la tilapia

México es el noveno país productor de tilapia, la cual es cultivada en las treinta y dos entidades. Se exportan, en promedio, 4,340 toneladas, lo cual genera una derrama económica de 31.9 millones de dólares (Conapesca, 2018).

Dicha especie es un pescado rico en componentes nutricionales y representa una fuente de proteína accesible para la población. A diferencia del atún, la tilapia cuenta con bajo contenido de mercurio, por lo que es inocua para consumo humano, ya que no conlleva las posibles repercusiones por la ingesta y acumulación de este metal.

El filete de tilapia es rico en ácido docosahexaenoicon (DHA), esencial en el embarazo y en el desarrollo cognitivo en infantes.

Nuevos horizontes económicos

Utilizar residuos de la industria agroalimentaria podría dar paso a la creación de cadenas de producción que sean sustentables, en las cuales los desechos puedan ser aprovechados por los acuacultores. Además, el uso de compuestos de origen natural para mejorar el estado de salud de los organismos podría dar paso a la suspensión del uso de antibióticos o compuestos sintéticos que tradicionalmente se usan para combatir enfermedades en los cultivos.

Sobre el futuro de este proyecto, la responsable manifestó que cada especie reacciona de manera diferente al uso de estas sustancias bioactivas, por lo que se requiere investigación de las dosis administradas a los organismos para que su uso sea controlado y mediante ello poder evaluar que no existan efectos secundarios por toxicidad.

Por último, indicó que se requiere probar el efecto de los compuestos fenólicos y otros grupos de bioactivos sobre el sistema inmune de los organismos, evaluar si ejercen alguna actividad moduladora de la microbiota intestinal o si ejercen efecto contra bacterias de interés en la acuacultura. Todo lo anterior enfocado en mejorar la salud y resistencia a enfermedades en los organismos.

 

 

 

La próxima edición del programa infantil Sábados en la Ciencia estará dedicada a conocer las bases científicas de la composición musical, desde las matemáticas, la física y hasta las humanidades.

“La ciencia suena así” es el nombre del taller, donde abordaremos el origen del sonido y se explicará cómo los diferentes materiales, formas, orificios, etcétera, afectan las ondas sonoras y hacen que estas suenen de forma grave o aguda.

También aprenderemos de forma muy divertida cómo las matemáticas están relacionadas con la producción de notas musicales (Pitágoras y la música) y analizaremos cómo se diferencian el ruido y la música, explorando conceptos como la melodía, la armonía y el ritmo.

Hablaremos de las ciencias que estudian la música y cómo lo hacen, desde las perspectivas de la historia, psicología, física acústica, antropología social y musicoterapia, entre otras, con lo cual conoceremos los beneficios y la capacidad de estimular el aprendizaje a través de la música.

Para finalizar, utilizando botes de jugos, popotes y ligas, todo material reciclado que se les proporcionará gratuitamente a las y los pequeños, elaboraremos una flauta y una guitarra para incentivar su interés por la música.

Luis Abraham Encinas García, músico de la Orquesta Filarmónica de Sonora, y Elisa Arballo Velázquez, directora del centro de educación preescolar “Tierra Azul”, serán los responsables de impartir este taller.

Las y los niños asistentes tendrán la oportunidad de comprender lo aprendido en esta sesión escuchando diferentes instrumentos musicales reales, tales como    contrabajo, chelo, viola, violín y clarinete.

La cita es el próximo sábado 22 de junio en punto de las 10:00 horas en las instalaciones de “La Burbuja”, Museo del Niño. Para asistir es necesario anotarse en el formulario electrónico que estará disponible en la página de Facebook “Sábados en la Ciencia Noroeste” el lunes 17 de junio, ya que el cupo es limitado.

Sábados en la Ciencia es un programa de divulgación científica dirigido al público infantil que mensualmente realizan el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora, “La Burbuja” Museo del Niño y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt).

 

Científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), junto con académicos del Tecnológico Nacional de México, Instituto Tecnológico de Tepic y de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, compartieron su conocimiento a través del taller “La jamaica: sus bondades y grandes retos”, que se impartió gratuitamente a micro y pequeños productores(as) de dicha planta en Tecoanapa, Guerrero, municipio pertenciente a la región de la costa chica.

Aarón González Córdova y Gustavo González Aguilar ofrecieron conjuntamente la presentación “Buenas prácticas de higiene en la producción y elaboración de alimentos”.

Esta capacitación se dio en el marco de un esfuerzo de la Red Iberoamericana de Alimentos Autóctonos Subutilzados (Alsub-Cyted), con el apoyo de más de diez instituciones, entre las cuales se encuentra el CIAD, así como dependencias gubernamentales.

En el encuentro, Sonia G. Sáyago Ayerdi, coordinadora de la Red Alsub, expuso el tema “¿Qué es la jamaica y dónde se cultiva?, mediante la cual compartió datos sobre sus características y su importancia agronómica a nivel mundial.

Por su parte, Abraham Wall Medrano, académico de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y miembro activo de la Red Alsub, ofreció la charla “Beneficios a la salud del consumo de la jamaica”.

González Córdova, quien además de ser investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD, también es el responsable del área de Vinculación, comentó que para la institución es muy importante realizar este tipo de acciones que abonan a la apropiación social del conocimiento científico.

“Ha sido una grata experiencia compartir con los productores y productoras de jamaica, en la zona que mayor produccón aporta a las estadísitcas nacionales, para dialogar sobre la revalorización de este cultivo”, señaló el profesor del CIAD.

Por su parte, González Aguilar, investigador en la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal y líder de la Red AlFaNutra del Conacyt, mencionó la importancia de una revaloración completa del cultivo desde una perspectiva sustentable y de economía circular que permita a los pequeños productores y productoras de la jamaica repensar el papel fundamental que juegan como base de la cadena de producción.

La coordinadora de la Red Alsub destacó la importancia del evento, el cual fue sucedido por la Jornada sobre Propiedades Funcionales de Alimentos Tradicionales Mexicanos, que se celebró en Acapulco, Guerrero, y manifestó que esfuerzos como este permiten el acercamiento con las comunidades productoras de alimentos, así como el diálogo de saberes, que genera riqueza en el proceso de apropiación social del conocimiento.

Con el fin de sentar las bases de formalización de un convenio general de colaboración interinstitucional, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), capítulo Culiacán, visitó las instalaciones de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

En aras de conocer la infraestructura y capacidad tecnológica con la que cuenta el CIAD para atender las necesidades del sector restaurantero de Culiacán, así como fortalecer los lazos entre ambas instituciones, en esta visita Miguel Taniyama Ceballos, presidente de la Canirac Culiacán, pudo conocer la labor de distintos investigadores(as) del Centro.

Libia Limón Castro, responsable de la Oficina de Vinculación del CIAD Culiacán, expuso parte de la labor institucional del Centro y guio a Taniyama Ceballos por los laboratorios de Tecnología de Alimentos, Microbiología y Alimentos Funcionales y Nutracéuticos.

Por su parte, Verónica Pérez Rubio responsable del Laboratorio de Tecnología de Alimentos, presentó los servicios que dicha área puede ofrecer y compartió casos de vinculación empresarial en los que su equipo ha trabajado para el desarrollo de productos.

Mencionando algunos ejemplos de productos que se han desarrollado en el Laboratorio de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos, así como el beneficio del consumo de estos para el consumidor, Erick Paúl Gutiérrez Grijalva también conversó con Taniyama Ceballos.

Miriam Vega Rodríguez, atendió la visita al Laboratorio de Microbiología y explicó los servicios que se ofrecen para garantizar la inocuidad de los alimentos que se producen en Sinaloa.

Actualmente la Canirac Culiacán busca mejorar la administración y los procesos que se realizan en los restaurantes de sus agremiados, a través de capacitación y acceso a desarrollos tecnológicos que les permitan optimizar recursos e incrementar sus ventas.

El CIAD Culiacán tiene el compromiso de impulsar positivamente el desarrollo del sector productivo a través de la aplicación de Investigación, Capacitación y Tecnología para el Desarrollo.

Colaboración de Libia Limón Castro, Oficina de Vinculación del CIAD.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participó en el Primer Foro Nacional sobre Inocuidad y Calidad Alimentaria, realizado en Mazatlán, Sinaloa, por la Asociación Nacional para la Inocuidad Alimentaria en México.

El encuentro fue organizado para conmemorar el Día internacional de la Inocuidad Alimentaria, que se celebra cada 7 de junio por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en ingles).

El investigador Cristóbal Chaidez Quiroz, académico del CIAD Culiacán, representó al Centro en este evento, donde participó en la mesa de análisis “La investigación en la inocuidad alimentaria”.

Chaidez Quiroz, quien es director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA), comentó que el Foro reunió a más de quinientas personas entre empresarios(as), académicos(as) y estudiantes.

Asimismo, indicó que este espacio tuvo el objetivo de escuchar las voces de expertos(as) en la materia y analizar el papel fundamental que tiene la inocuidad en cada etapa de la cadena alimentaria para garantizar alimentos seguros.

Durante su participación, titulada “Se acaba el tiempo de los antibióticos… y ahora es Phage time”, compartió su experiencia de investigación, donde habló sobre el problema que representa la creciente resistencia a antibióticos de ciertos organismos y de la alternativa que se encuentra en los bacteriófagos, virus capaces de controlar bacterias y lograr la inocuidad de los alimentos.

Como parte de su intervención, el doctor Chaidez mencionó que las malas prácticas higiénicas durante el manejo de los alimentos generan que anualmente más de 600 millones de personas desarrollen cuadros diarreicos y que, de esas, alrededor de 400 mil mueran. Por tal motivo, la conmemoración de este día, dijo, es de gran importancia en la búsqueda de la culturización de la inocuidad de los alimentos.

 

 

El pepino es un alimento básico en la gastronomía mexicana sobre el que existen varios mitos; por ello, Gustavo González Aguilar, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos contará qué dice la ciencia al respecto.

 

¿Cortar las orillas y frotar?

 

Una de las creencias más arraigadas respecto al consumo de pepino es que, para evitar que este tenga un sabor amargo, hay que cortar ambos extremos y frotarlas contra las orillas del fruto.

 

El profesor del CIAD explicó que las plantas pertenecientes a la familia de las cucurbitáceas, como el melón, calabacita, sandía, calabaza y pepino, sintetizan metabolitos llamados cucurbitacinas (los responsables del sabor amargo). Estos funcionan como defensa contra plagas.

 

Al madurar los frutos, disminuye la concentración de cucurbitacinas; por tal razón, mientras se escoja un fruto maduro, la posibilidad de que este tenga un sabor amargo es menor. Por lo tanto, no afecta el que se froten o no los extremos cortados del pepino para quitarle ese sabor amargo, explicó.

 

¿Las orillas no se comen?

 

La concentración de la cucurbitacina C varía dependiendo del tejido de la planta; es decir, si son hojas, tallo o fruto. La mayor cantidad de dicho metabolito se concentra en el extremo del tallo del pepino y en las orillas del fruto, por eso tienen un sabor más amargo, lo que explica la práctica común de cortarle dichos bordes.

 

Sin embargo, a pesar de que el sabor pueda resultar un poco desagradable, su consumo no representa ningún riesgo para la salud, ya que, incluso, algunos estudios han demostrado que tienen potencial antitumoral.

 

¿Qué hacer con las cáscaras?

 

González Aguilar comentó que existe la creencia de que se debe evitar consumir la cáscara del pepino, pero indicó que su ingesta es segura, siempre y cuando se lave bien para eliminar la presencia de bacterias patógenas, o que exista el caso de que una autoridad sanitaria hubiera emitido una alerta de brote de Salmonella o E. coli; en esta situación, manifestó, es mejor no comerla hasta que las dependencias pertinentes indiquen que el lote afectado ha sido retirado de los supermercados

 

De tal manera, recomendó procurar consumir su cáscara, ya sea de pepinos frescos o fermentados (pickles), pues esta es una rica fuente de clorofila y otros compuestos antioxidantes como flavonoides y fibra.  

 

¿Comer las semillas es dañino?

 

Al igual que en el caso de la cáscara, no existe ningún riesgo a la salud ocasionado por la ingesta de las semillas de pepino. Pudiera suceder que estas tengan un sabor amargo cuando el fruto no está en su máximo estado de madurez.

 

El académico del CIAD compartió que las semillas de pepino son comúnmente utilizadas en la medicina popular de la India y China como antidiarreicas y diuréticas. Además, algunos estudios han demostrado que poseen compuestos bioactivos con actividad antioxidante y anticancerígena. Las semillas se pueden usar también para la fabricación de ungüentos para la piel.

 

¿Es un alimento “vacío”?

 

Popularmente se cree que el pepino “es pura agua” y nada nutritivo, y aunque es cierto que tiene una alta cantidad de esta, es precisamente esta condición la que lo convierte en una excelente opción para integrarse en la dieta, con el fin de mantenerse bien hidratado; además, su bajo aporte calórico y el reducido contenido de carbohidratos ayuda al control del peso corporal.

 

Asimismo, su consumo aporta minerales como el potasio, además de algunas vitaminas en pequeñas cantidades, como vitamina K, C, A, E y algunas del grupo B. También se ha asociado, principalmente, con grandes beneficios en el cuidado de la piel, cabello, huesos y sistema inmune.

 

Con la colaboración de Gustavo González Aguilar, investigador del CIAD, y Ramón Pacheco Ordaz y Alejandra Preciado Saldaña, estudiantes del Doctorado en Ciencias del CIAD.

Una oportunidad para que las y los jóvenes conozcan la oferta académica disponible en instituciones académicas que se encuentran establecidas en Guaymas, Sonora, se ofrecerá en la séptima edición de la Semana de Posgrado Guaymas.

En esta ocasión, el evento se desarrollará el 6 y 7 de junio del presente y tendrá lugar en las instalaciones del Centro de Visitantes del estero “El Soldado”, de dicho municipio.

El evento es organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor), el Instituto Tecnológico de Sonora (Itson) y el Tecnológico Nacional de México, Campus Guaymas (ITG-TNM).

Como parte de las actividades se presentarán resultados y avances de proyectos de investigación de los alumnos de posgrado de estas instituciones y se contará con información para que los interesados(as) conozcan cómo cursar alguno de los posgrados que ofrecen las instituciones participantes.

Los asistentes podrán conocer opciones para estudiar maestrías y doctorados en áreas como acuacultura, biología, ecología, biotecnología, ciencias sociales y administrativas y sistemas de información, entre otras.

Jaqueline García Hernández, titular de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD, destacó la importancia de la realización de este evento, pues, dijo, es una oportunidad para que los estudiantes de posgrado de Guaymas se conozcan interactúen con compañeros de otras instituciones, ya que pueden surgir colaboraciones para mejorar sus investigaciones. 

Añadió que en el evento se realizarán exposiciones orales y de carteles científicos, además de que el 6 de junio se realizará una mesa redonda titulada “Servicios ecosistémicos del estero El Soldado: retos y oportunidades”, donde participarán expertos de las instituciones organizadoras, así como especialistas en medio ambiente y turismo.

Asimismo, señaló que el 7 de junio se impartirá la conferencia magistral “Los mamíferos de la sierra El Aguaje”, a cargo del profesor investigador Juan Pablo Gallo Reynoso, del CIAD.

Por último, agregó que, aunado a lo anterior, esta es una gran oportunidad también para los estudiantes de licenciatura, e incluso preparatoria, para conocer lo que se hace en las entidades académicas de esta región, así como para los sectores productivo, de gobierno y académico, quienes, eventualmente, se pueden ver beneficiados tanto por los resultados de las investigaciones como por el recurso humano altamente calificado que los egresados de los posgrados representan.

Puede encontrar el programa general de actividades en la página oficial de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

 

La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca ha inaugurado la Unidad Genética de Selección Masal Biosegura de Genética Acuícola Mexicana (Genamex), proyecto en el que participará el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

Se trata del primer centro de innovación e investigación para el mejoramiento genético del camarón, único por su alcance a nivel nacional, el cual es una alianza estratégica de seis empresas productoras de larvas y dos centros públicos de investigación adscritos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt): el CIAD y el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor).

En este proyecto participarán, en un inicio, 34 investigadores(as), 26 de ellos(as) con doctorado y reconocimiento por parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Conacyt, quienes buscarán sumar experiencias, procesos productivos y capacidad a fin de mejorar los reproductores de camarón.

Contribución científica

Se pretende que Genamex obtenga reproductores de camarones certificados, saludables y de alta variedad genética y provea a los laboratorios de larvas a nivel nacional para mejorar el rendimiento en la producción.

 

En el acto inaugural, que fue encabezado por Rafael Ruiz Valdez, Presidente del Consejo de Administración, y donde también participó Miguel Betancourt Lozano, Coordinador e investigador del CIAD Mazatlán, se dijo que Genamex estará conformada por tres unidades de investigación e innovación, ubicadas en los municipios de Mazatlán y El Rosario y que contará con una inversión de 250 millones de pesos.

 

Como parte de las innovaciones en las que se trabajará, se encuentran la aplicación de tecnología de diagnóstico molecular multiplex mediante sistema de lotes, la clarificación de los organismos del virus de la mancha blanca mediante un biofármaco molecular, la depuración de los organismos de bacterias patógenas mediante terapia de fagos que eviten el uso de antibióticos y la marginación de bacterias patógenas en procesos de mantenimiento de reproductores mediante tecnología de bioflóculos, entre otras; en total serán doce los proyectos de innovación que se desarrollarán.

 

Innovación tecnológica

 

En el mediano plazo se espera que arranque la Unidad Genética de Biomarcadores y Bioensayos, la cual se especializará en la selección genética asistida por biomarcadores moleculares, el desarrollo de biomarcadores moleculares SNP y QTL, la genotipificación por NGS de los patógenos ya existentes y detección de mutaciones y la innovación de bioensayos de resistencia con cepas de patógenos genotipificados y variedades genéticas de camarón.

 

Asimismo, se trabaja en el desarrollo de la Unidad Genética Biodiversa de Selección Familiar, la cual generará investigación e innovación sobre biodiversidad genética de poblaciones naturales de Litopenaeus vannamei, entre otros temas.

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha sido invitado por la Secretaría de Economía de Sinaloa (SE) a formar parte de la Red de Mentores del Ecosistema de Emprendimiento.

Esta asociación está integrada por especialistas en las áreas de emprendimiento e innovación, quienes contribuirán con el gobierno estatal en la creación y fortalecimiento de MiPyMes más competitivas y generadoras de empleo.

Con este propósito, se contará con la representación de Libia Limón Castro, enlace de vinculación del CIAD Culiacán, quien fungirá como “mentora oficial” tras haber sido certificada por la SE mediante el diplomado “Formadores Emprende en México LEAN MX”.

Limón Castro comentó que se trata de una red de incubadoras que tiene el fin de orientar a personas que deseen iniciar un negocio o impulsar el crecimiento de los que ya se encuentren operando.

La primera generación de la Red está conformada por treinta mentores con amplio reconocimiento y experiencia en el tema, respaldados por un proceso de selección que incluyó validación profesional y conocimientos técnicos, experiencia en atención a emprendedores y vinculación institucional pública y privada.

Las y los mentores participarán proactivamente con la Secretaría de Economía del Gobierno de Sinaloa en programas de fomento al emprendimiento, incubación y aceleración de empresas y MiPyMes, exposiciones y ferias para emprendedores, desarrollo comercial, programas de financiamientos y equipamiento productivo, entre otros.

La especialista en negocios internacionales señaló que en el CIAD Culiacán se cuenta con una Incubadora de Alto Impacto, de la cual es responsable José Basilio Heredia, área desde la que se promueve el emprendimiento con base científico tecnológica, desde el campo de especialización del Centro.

Por su parte, Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD, explicó que la institución cuenta con diversas áreas para el impulso del emprendimiento, como la Unidad de Transferencia de la Innovación, que alberga el Centro de Patentamiento (Cepat), así como la Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT).

Con los esfuerzos realizados por el equipo responsable de las acciones de vinculación y gestión tecnológica de la Coordinación Regional de Culiacán, se complementan las estrategias institucionales para incidir de forma directa en el apoyo científico y tecnológico para el fortalecimiento para las MiPyMes en el noroeste de México.

Colaboración de Libia Limón Castro y Basilio Heredia, del CIAD Culiacán.

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