Notas

 

 

La papaya es un fruto ampliamente consumido en México, ya que, además de su agradable sabor, posee propiedades nutricionales destacables, como son su alto contenido de fibra dietaria, compuestos antioxidantes, vitaminas, minerales y enzimas que favorecen la función del sistema digestivo.

 

Su cultivo se concentra, principalmente, en los estados de Veracruz, Colima, Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Yucatán; cada uno con su vocación productiva y cultura de manejo agronómico, apegadas a la realidad comercial de los productores.

 

La variedad más comercializada en el país, debido a que es la que destaca por su mayor superficie de cultivo, es la Maradol; sin embargo, el híbrido Tainung, que presenta algunas ventajas de resistencia, ha mantenido una superficie menor, pero en crecimiento sostenido, al tiempo que se abre paso en el mercado.

 

Los obstáculos a vencer

 

Para llegar hasta el consumidor final, esta fruta enfrenta una serie de obstáculos, entre los que se encuentran la resistencia a problemas fitosanitarios y adaptabilidad a condiciones climáticas.

 

La Dra. Adriana Sañudo Barajas, investigadora de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que las dificultades de manejo de la cadena productiva de la papaya inician desde su genética, pues la baja proporción de sexo hermafrodita requiere producir grandes cantidades de plántula.

 

La papaya presenta una biología sexual reproductiva que puede ser de tres tipos: macho, que no produce frutos; hembra, que da una fruta redonda, y hermafrodita, cuyo producto es alargado. Este último tipo sexual es el seleccionado agronómicamente, para cumplir la demanda comercial de los consumidores finales.

 

Entre las barreras fitosanitarias a vencer se encuentra la presencia de nematodos, insectos, hongos, virus y fitoplasmas, principalmente, cuyo combate eleva los costos de manejo agronómico.

 

Asimismo, la naturaleza del anclaje de las raíces de la planta provoca volcaduras considerables durante el periodo de lluvias o de alta producción de fruta.

 

Por otra parte, la salinidad de suelos, ya sea de manera natural (asociada a regiones con mayor presión de aridez) o, bien, adquirida (a través del cultivo intensivo, manejo incorrecto del riego, uso prolongado de agua de alto arrastre mineral y falta de drenaje), influye en la compactación del suelo y en la toxicidad de las plantas, como consecuencia de la alta concentración de sales solubles.

 

El damping-off, término con el que se conoce a un fenómeno de muerte de plántulas a causa de la invasión ascendente y ahorcamiento de la base del tallo por distintos hongos fitopatógenos, es otro motivo por el que se elevan los costos de producción, debido a la necesidad de desinfectantes, fungicidas químicos, fungicidas biológicos y productos de bioestimulación, entre otros.

 

Finalmente, las condiciones climáticas afectan el ciclo productivo del cultivo, ya sea detonando la aparición de desórdenes fisiológicos o por mermas productivas. En la actualidad, el clima es el principal factor reconocido como causa de carpeloidía, un fenómeno en el que los estambres de la flor se fusionan con los carpelos, provocando una deformación tanto de la flor como del fruto a desarrollar. Cabe destacar que no se cuenta con alternativas de control de este desorden fisiológico.

 

La especialista en horticultura señaló que, aunado a lo anterior, las estrictas normas de tolerancia que imponen las agencias regulatorias internacionales son otra limitante que afecta los volúmenes de exportación del productor mexicano, dado que se ve restringido en sus opciones de control químico para enfrentar los problemas de manejo agronómico del cultivo.

 

Por último, la doctora en ciencias indicó que la creciente tendencia de consumo de productos orgánicos representa una oportunidad, puesto que significa el acceso a otros nichos de mercado, pero, en el caso de la papaya, son varios los retos de manejo de plagas y enfermedades que se requieren controlar antes de emprender ese camino.

 

 

Cada 8 de junio la Organización de las Naciones Unidas celebra el Día Mundial de los Océanos, con el propósito de unir a la población mundial en torno a la gestión sostenible de estos; para el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), esta es una tarea de todos los días.

 

A través de diferentes proyectos que realizan investigadores de la Coordinación Regional Guaymas, actualmente el CIAD monitorea las poblaciones de elefantes, lobos y aves marinas, además de distintos esfuerzos para promover la pesquería sustentable.

 

Jaqueline García Hernández, Titular del CIAD Guaymas, explicó que sobre el tema de conservación de océanos, actualmente se realizan proyectos como monitoreo de poblaciones de lobos marinos en el golfo de California y elefantes marinos en la isla de Guadalupe, pues al parecer estos mamíferos son susceptibles al cambio climático.

 

Agregó que también se vigilan poblaciones de aves marinas en las regiones de los valles de Cajeme y Guaymas, Sonora, pues se ha observado que las variaciones climatológicas, como el fenómeno de El Niño, afectan la disponibilidad de alimentos.

 

Entre las aves que se estudian se encuentran doce especies diferentes de garzas, además de gaviota, gallito marino, pedrete e iris blanco, entre otros. La especialista en ciencias ambientales señaló que también se analizan los efectos de contaminantes como plaguicidas en aves que habitan estas zonas agrícolas.

 

García Hernández subrayó que en Sonora, como en el resto de México, el punto más urgente por atender en la conservación de océanos es emprender acciones que garanticen una pesca sustentable, que esté por encima de intereses económicos.

 

Mencionó que esto también es responsabilidad de los consumidores, pues, por ejemplo, si se consume aleta de tiburón se debe estar consciente que solo se aprovecha dicha parte y no el resto del animal.

 

Con el fin de promover la pesquería sustentable, el CIAD impulsa el proyecto Piscatus, que consiste en la elaboración de un fertilizante con base en residuos de pescado que son resultado de la actividad productiva regional.

 

Por último, la experta en restauración de ecosistemas comentó que el CIAD monitorea la calidad del agua del Delfinario del Estado de Sonora, que está a punto de recibir cuatro ejemplares para la reactivación de sus servicios de terapia.

 

El Reporte de Riesgos Globales (Global Risk Report) de 2017, del Foro Económico Mundial, los agrupa en cinco grandes dimensiones: 1. Económicos, 2. Sociales, 3. Tecnológicos, 4. Geopolíticos y 5. Ambientales. Dentro de este último, son el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la crisis hídrica sus principales componentes, los cuales, en su conjunto, están llevando a la inminente 6ª extinción masiva de bioversidad, como un fenómeno geológico. Por ello, la comunidad científica está proponiendo que se reconozca una nueva era geológica, denominada Antropoceno, ya que la especie Homo sapiens (nosotros) se ha convertido en la principal fuerza biológica de la evolución de la vida en la Tierra.

 

Esta tendencia la confirma el Plan Nacional de Desarrollo de México (2013), el cual señala que la degradación ambiental en México continúa y le cuesta al país cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB).

 

El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio, y es el principal suceso que impulsa la Organización de Naciones Unidas (ONU) para estimular la conciencia medioambiental y poner atención y acción política sobre el tema. Fue declarado por la Asamblea General de ONU durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en su resolución del 15 de diciembre de 1972.

 

Este año la ONU lo dedica al síndrome de déficit de naturaleza. Ese nombre le dio el periodista y escritor estadounidense Richard Louv a un conjunto de síntomas cada vez más presentes en la vida de los individuos: estrés, ansiedad, falta de relaciones significativas con los demás y con el mundo y numerosos desequilibrios psicofísicos, adicciones e hiperactividad infantil, atribuidos por profesionales de distintas disciplinas a la pérdida de la relación hombre-naturaleza. Señala que la prescripción de antidepresivos en niños se ha duplicado en los últimos cinco años y que, según estudios médicos, el uso excesivo de los teléfonos inteligentes, la tableta o la pantalla de televisión, provoca un problema de desarrollo cerebral.

 

Louv presenta evidencias sobre la necesidad de poner en contacto a los niños con la naturaleza, pues si tienen acceso a ella y al aire libre aprenden mejor, son más tranquilos, su comportamiento es más adecuado, son más creativos y dominan mejor el pensamiento crítico. Pasar tiempo en un entorno natural llena sus déficits físicos, emocionales y espirituales, resume el autor de El último niño de los bosques y seis libros más.

 

Mientras que la sociedad contemporánea se vuelve urbana (en México el 70% de la población ya viven en las ciudades) y la pobreza se concentra en las zonas urbanas, Richard Louv ha inspirado un movimiento internacional, encabezado por la Red de Niños y Naturaleza, para reintroducir a los niños en el medio ambiente, lo que generó el surgimiento en Estados Unidos y Europa de jardines de niños en el bosque, huertos escolares y programas educativos para no dejar encerrados a los infantes.

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) promueve actividades ecoturísticas con el fin de que estudiantes de diferentes niveles educativos conozcan esteros con bosque de manglar de Sonora, donde se realizan proyectos sustentables en beneficio de comunidades marginadas; con ello se persigue el objetivo de combatir el déficit de naturaleza.

 

Los invito a que celebremos este 5 de junio y tomemos cartas en el medio ambiante.

 

Elaborado por Diana Luque, investigadora del CIAD, con información tomada del sitio electrónico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (www.gob.mx/semarnat).

 

 

Un logro histórico, una hazaña científica, es la que ha obtenido la Planta de Piloto de Peces Marinos de la Coordinación Regional Mazatlán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo al conseguir la producción de huevos viables y la producción masiva de juveniles del róbalo blanco del Pacífico (Centropomus viridis), madurado y desovado en cautiverio por primera vez en el Pacífico de Latinoamérica.

 

Con el apoyo de la Comisión Nacional de Pesca (CONAPESCA) y el Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA), el equipo de trabajo de la planta piloto conquistó este éxito a través de una tarea que les tomó 3.5 años. Ya se había logrado la reproducción de otras especies similares en el Atlántico, pero no en el Pacífico; sin embargo, a diferencia de las experiencias de cultivo con otras especies de róbalo, se controló la maduración gonadal mediante la manipulación ambiental y, mediante el refinamiento de los métodos intensivos de cría larvaria, se logró la producción masiva de juveniles (120,000) con una alta tasa de supervivencia en el proceso (30%).

 

El róbalo blanco tiene un alto valor económico en toda Latinoamérica y la demanda supera ampliamente la oferta; asimismo, entre las razones por las que se decidió estudiar la reproducción de esta especie, es el gran potencial que tiene para la acuacultura, ya que puede cultivarse en estanques para camarón, jaulas flotantes y jaulas sumergibles, ya sea en cuerpos de agua dulce, salobres o marinas. El aprovechamiento económico de este proyecto científico también puede impulsar la pesca deportiva mediante la repoblación de los cuerpos de agua marinos, salobres o dulceacuícolas sobre-explotados.

 

Miguel Betancourt Lozano, Titular de la Coordinación Regional Mazatlán del CIAD, comentó que para la institución este logro representa la experiencia acumulada de muchos años en los cuales se ha logrado reproducir en cautiverio especies como el botete y el pargo, esta última incluso a escala piloto comercial. Se espera que estos esfuerzos eventualmente conduzcan a detonar la maricultura en nuestro país.

 

Como parte de la siguiente etapa de este proyecto, los juveniles actualmente producidos se utilizarán para hacer pruebas de engorda controladas. Existen ya contactos con productores que realizarán las pruebas en agua dulce y salada, utilizando diferentes tipos de jaulas; por otra parte, en tierra se probará en estanques para camarón.

 

En el marco de las acciones de monitoreo y vigilancia que realiza la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en la Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe, Baja California, se apoyó a investigadores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en convenio con la Universidad de California Santa Cruz (UCSC), en la instalación de instrumentos satelitales y de radio para el monitoreo de la población del elefante marino del norte (Mirounga angustirostris).

 

Se colocaron seis transmisores en hembras adultas con el fin de conocer los procesos migratorios de estos ejemplares durante sus viajes de alimentación hacia el golfo de Alaska y la zona de convergencia del Pacifico Norte y su regreso a la Reserva durante diciembre, además de conocer con detalle la aproximación de estas hembras a la isla Guadalupe para escapar de la depredación por parte del tiburón blanco.

 

Este proyecto apoya las acciones que lleva a cabo la Conanp para la conservación de esta especie, particularmente en la zona conocida como Rada Norte, en la costa noreste de la Isla Guadalupe (Baja California), la cual es el área de mayor agregación del elefante marino y en donde también habita el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), su depredador principal.

 

El elefante marino es el pinnípedo más grande del hemisferio norte, y sólo lo supera en tamaño el elefante marino del hemisferio sur. Estos animales pueden alcanzar hasta los 4.3 metros y un peso de dos toneladas.

 

La UCSC y el CIAD darán seguimiento al monitoreo de la especie a través del sistema satelital Argos. La Conanp apoyará en campo estos monitoreos en la Isla Guadalupe.

 

El Dr. Juan Pablo Gallo Reynoso, investigador de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD, junto con el Dr. Dan Costa (UCSC), son quienes iniciaron el proyecto titulado “Deep search hunting vs. deep arrival and departure: Predator- prey strategies of white sharks (Carcharodon carcharias) and northern elephant seals (Mirounga angustirostris) at Isla Guadalupe, Mexico”.

 

Gallo Reynoso explicó que la participación del Centro en este proyecto ha sido posible gracias a la obtención de fondos del convenio internacional de UC-Mexus-Conacyt, mediante el cual se compraron los instrumentos de buceo y localización satelital con los que fueron instrumentadas estas hembras.   

 

Los resultados colectados por los transmisores satelitales permitirán entender la ecología de estas dos especies y potenciar las acciones y lineamientos para su conservación dentro de la Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, en apego a su distribución, temporalidad y hábitos alimenticios.

 

El elefante marino es una especie sobreviviente de la cacería indiscriminada a la que fue sujeta durante el siglo XVIII, finalizando con la declaración de extinción a finales del siglo XIX. Se encuentra en la categoría de amenazada (NOM-059-SEMARMAT-2010), y con las acciones impulsadas por la Conanp y los centros de investigación mencionados, se asegura la conservación y recuperación de la especie. Actualmente el elefante marino supera los once mil ejemplares.

 

Boletín de prensa de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

 

 

Todos hemos estado en esta situación: abres el refrigerador para hacerte un sándwich, pero el jamón está cubierto con un líquido blanquecino o está baboso. He aquí el dilema: ¿comerlo o no? Hay quien diría que con un poco de agua se acaba el problema; pero ¿qué dice la ciencia?

 

Si alguna vez se ha preguntado qué es esa viscosidad que aparece en los embutidos tras varios días en el frigorífico, se trata de bacterias acido lácticas que han crecido dentro del paquete por el contenido de carbohidratos en el producto cárnico y porque hay un alto contenido de humedad.

 

Juan Pedro Camou Arriola, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), experto en productos cárnicos, explicó que se trata de bacterias benignas como los lactobacilos, que, si bien en bajas concentraciones no son dañinas para nuestra salud, sí producen un olor y sabor con matices ácidos.

 

De hecho, el crecimiento de estas bacterias dentro del paquete actúa como un inhibidor de bacterias patógenas (que causan enfermedades en el consumidor) e inhiben bacterias que descomponen el alimento como las Pseudomonas, que causan olores putrefactivos.

 

Respecto a si es recomendable consumir el jamón una vez que presenta dicha viscosidad, la primera respuesta es no, pues es imposible prever qué efecto tendrá en el consumidor, porque no se sabe que otros tipos de bacterias hayan crecido.

 

Sin embargo, si se insiste en comerlo, y al lavarlo con agua desaparece el mal olor y sabor, lo más probable es que no le cause ningún daño. Este tipo de bacterias acido lácticas son las que se utilizan comercialmente para fermentar productos alimenticios como el salami, yogur y quesos madurados, entre otros.

 

Por otra parte, si no desiste de su intención de comer la carne procesada, y tras enjuagarla con agua no desaparece el aroma a descompuesto, definitivamente no debe consumirla, pues los riesgos de contraer una infección gastrointestinal son mayores.

 

Camou Arriola señaló que, para su correcta preservación, los embutidos deben mantener la “cadena de frío”; es decir, ser conservados a temperaturas de 0 a 2 grados centígrados, desde que son empaquetados, trasladados a los supermercados, almacenados en vitrinas comerciales y hasta que llegan al consumidor final.

 

Es la ruptura de dicha cadena (la exposición a temperaturas superiores a 4°C), lo que propicia que el embutido desprenda agua y se acelere el proceso de descomposición.

 

El promedio de vida de anaquel de la mayoría de los embutidos es entre cuarenta y cinco a sesenta días (desde que son producidos); sin embargo, la interrupción de la cadena de frío y el abrir el empaque hacen que este período se acorte, sobre todo en regiones donde las temperaturas son más elevadas, y en hogares donde el refrigerador no está fijado en la temperatura adecuada (6 grados).

 

Por último, el investigador recomendó que, si las personas utilizan embutidos para la preparación de lonches, como sándwiches, es necesario procurar que estos sean refrigerados o, por lo menos, resguardados en empaques térmicos que conserven el frio, hasta el momento de ser consumidos.

 

Uno de los expertos más reconocidos a nivel internacional en el estudio del haz de electrones como método de esterilización para alimentos y materiales visitará el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) para ofrecer una presentación.

 

El Dr. Suresh D. Pillai, Director del National Center for Electron Beam Research de la University of Texas A&M, visitará por primera vez Hermosillo, Sonora, como parte del seguimiento de un proyecto que actualmente realiza en colaboración con el CIAD.

 

En coordinación con el Dr. Tomás Madera Santana, profesor de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD, los investigadores buscan hacer posible que a través de la utilización de un haz de electrones como método de esterilización se pueda lograr la inocuidad de frutas que puedan ser vendidas en máquinas expendedoras.

 

Dichas frutas serán envasadas en un material biodegradable, que también será esterilizado con bombardeo de electrones. Este proyecto busca que las personas tengan acceso a refrigerios saludables que, además, sean amigables con el medioambiente de forma integral.

 

En la presentación del Dr. Pillai se abordará este tema, así como las contribuciones que la institución que representa ha hecho a la ciencia, como, por ejemplo, las colaboraciones que ha realizado con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

 

El encuentro se realizará el próximo jueves 8 de junio en la Sala de Usos Múltiples del CIAD, en punto de las 11:30 horas, y de acuerdo a Madera Santana, anfitrión del evento, es una excelente oportunidad de aprendizaje para estudiantes de licenciatura y posgrados especializados en las áreas de alimentación y ciencias de los materiales. La entrada es libre.

 

 

 

En 2008, un brote de Salmonella se detectó en Estados Unidos y fue atribuido a jitomates contaminados provenientes de México, sin que se presentara una evidencia científica sobre la fuente de contaminación. 

 

Si en la actualidad se presentara una situación de este tipo, en el país se cuenta con herramientas tecnológicas y capital humano altamente calificado para identificar con exactitud si las bacterias o virus en cuestión estuvieron presentes en México. Un sitio en que esto sería posible es el Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia), en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). 

 

Dotado de equipos de última generación, esta unidad especializada se conforma de cuatro laboratorios: Laboratorio de Cultivo Celular, Laboratorio de Microbiología Molecular, Laboratorio de Residuos Tóxicos y Laboratorio de Microbiológica Ambiental y de Alimentos; estos dos últimos acreditados ante la Entidad Mexicana de Acreditación y en vías de certificación ante ISO 9001-2015.

 

La investigación que se realiza en torno al Laniia contribuye a la detección de microorganismos y patógenos de importancia sanitaria, así como de aquellos que deterioran los alimentos, además de la detección de contaminantes químicos como plaguicidas, hormonas, antibióticos, aflatoxinas y metales pesados, entre otros, presentes en agua y alimentos.

 

El doctor Cristóbal Chaidez Quiroz, director del Laniia, explica a la Agencia Informativa Conacyt las líneas de investigación que ejecutan y la importancia de haber recibido en septiembre de 2014 la categoría de laboratorio nacional por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

Para ello pone como ejemplo el caso citado anteriormente, pues con la aplicación de la bioinformática y la microbiología molecular se puede hacer la secuenciación masiva del genoma e “identificar el punto exacto donde está la contaminación para saber realmente qué causó el brote y si el microorganismo responsable en alguna parte del mundo estuvo presente en México”.

 

Laboratorio nacional

 

Conforme a lo que establece el programa de laboratorios nacionales, el Laniia es una unidad para el desarrollo científico y la innovación en temas de inocuidad alimentaria; entre sus funciones destacan realizar investigación, formar recursos humanos y prestar servicios a través de la vinculación con diferentes instituciones de los sectores social, científico y empresarial, encaminada al fortalecimiento de sus capacidades científico-tecnológicas.

 

En ese propósito, el Conacyt le provee apoyo económico complementario para establecer o consolidar el laboratorio nacional, a lo que se sume la oferta de servicios que le permitan sostenibilidad financiera.

 

El doctor Cristóbal Chaidez detalla que entre las líneas de investigación que se desarrollan en este laboratorio nacional, destacan la caracterización, identificación y estrategias de prevención para patógenos que se transmiten por agua y alimentos, que pueden ser virus, bacterias o protozoarios; la evaluación de todos los tipos de desinfectantes (químicos, físicos y biológicos) que se usan en el sector productivo; alternativas de tratamiento de aguas residuales, y la elaboración de bases de datos sobre los microorganismos patógenos presentes en el país.

 

Para realizar este trabajo cuentan con importantes equipos como secuenciadores, instrumentos de PCR (reacción en cadena de polimerasa) de varios tipos, equipos de microscopía de inmunofluorescencia y cultivo celular, espectrómetro de masas y otros, que les permiten identificar contaminaciones microbiológica y química que comprometen la inocuidad de los alimentos.

 

Salud pública e inocuidad

 

Alrededor del mundo, más de doscientas enfermedades son transmitidas a través de alimentos insalubres y agua contaminada por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas, y van desde la diarrea hasta el cáncer, hasta escalar a padecimientos que pueden comprometer la vida.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que anualmente se enferman seiscientos millones de personas (casi uno de cada diez habitantes) por ingerir alimentos contaminados y cuatrocientos veinte mil mueren por estas causas.

 

Las infecciones diarreicas —las más asociadas al consumo de alimentos— enferman a quinientos cincuenta millones y provocan doscientos treinta mil defunciones al año. De los enfermos, 40% son niños menores de cinco años, provocando ciento veinticinco mil muertes en este grupo de población.

 

En México, la mayoría de los cuadros diarreicos tienen naturaleza infecciosa, siendo los factores más importantes aquellos de carácter sanitario, socioeconómico y cultural.

 

Por tratarse de un asunto de salud pública, las medidas de inocuidad están dirigidas a garantizar la sanidad de los alimentos que se consumen, con el propósito de disminuir el número que tiene su origen en aquellos contaminados.

 

Y es que la contaminación puede darse en cualquier etapa del proceso, tanto de producción como del consumo, es decir, “de la granja al tenedor”.

 

 Sinergias

 

Desde hace casi dos décadas, el CIAD ha trabajado estos temas ofreciendo resultados significativos y acumulando una invaluable experiencia. Ello le abrió las puertas para tener el reconocimiento de laboratorio nacional para consolidar la vinculación con los sectores sociales, productivos y académicos.

 

“Tenemos más de 16 años de trabajar con el sector agroalimentario, ahora con el reconocimiento del Conacyt consolidaremos esas relaciones que establecimos tras habernos acreditado ante la Entidad Mexicana de Acreditación, y a la fecha tener en proceso la certificación ISO”, dice el doctor Cristóbal Chaidez.

 

Estas sinergias se están estableciendo no solo con el sector agroalimentario sino también con la industria; la doctora Nohelia Castro del Campo recuerda que esta vocación ha llevado al CIAD a establecer colaboraciones con empresas productoras de desinfectantes de uso doméstico de talle internacional, con el propósito de involucrar sus desarrollos en temas de investigación.

 

Entre los convenios académicos y de investigación que el Laniia ha firmado, destacan algunos con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Autónoma de Nayarit, la Universidad Autónoma de Querétaro y la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con el Instituto Tecnológico de Sonora (Itson). Adicionalmente, han reforzado los vínculos con colegas de las coordinaciones del CIAD en Sonora, Chihuahua, Sinaloa y Nayarit.

 

A nivel internacional tienen vínculos con la Universidad de Bath, en Inglaterra; con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la Universidad de Arizona y la Universidad de Texas, en Houston, así como con la Universidad de Panamá y con el gobierno de El Salvador, que les solicitó asesoría para establecer un laboratorio de inocuidad alimentaria.

 

“Con el reconocimiento de laboratorio nacional hemos tenido colaboración más estrecha con distintos centros de investigación e instituciones de educación superior, reforzando los trabajos de investigación. Además, hemos visto cómo se han afianzado las estancias e intercambios entre estudiantes de posgrado, así como con personal docente y de investigación”, añade la especialista que forma parte del Laniia.

 

Adicionalmente, esta categoría les ha permitido abrir las puertas a diversas disciplinas; por ejemplo, se ha integrado la Facultad de Informática de la Universidad Autónoma de Sinaloa para trabajar temas de bioinformática. “A través de la biología molecular identificamos los genomas de virus, bacterias y protozoarios y hacemos lo que hemos llamado, como línea de investigación, la trazabilidad genómica de patógenos que se transmiten por agua y alimentos”, concluye el doctor Chaidez.

 

Colaboración de Ana Luisa Guerrero, corresponsal de la Agencia Informativa Conacyt.

Fuente: bit.ly/2rlPaYj

 

 

 

En la próxima edición de Sábados en la Ciencia aprenderemos sobre la importancia de alimentarnos sanamente y tener buenos hábitos de higiene para preservar un buen estado de salud.

 

Con el título Súper héroes y Villanos, este taller ofrecerá recomendaciones para que tanto niños como adultos aprendan a alimentarse, con base en lo establecido en el Plato del Bien Comer y en la Jarra del Bien Beber (súper héroes), pautas que distintos organismos avalan como guías nutricionales basadas en evidencias científicas.

 

En el “bando de los villanos”, conoceremos a aquellos microorganismos que pueden causar enfermedades gastrointestinales si no se tiene cuidado en la preparación de alimentos, desde su conservación y preparación hasta su consumo; por ello, nuestros invitados aprenderán la técnica correcta del lavado de manos.

 

Las responsables de impartir esta divertida charla serán las expertas Rosina Cabrera Ruiz y Gloria Elena Portillo Abril, de las coordinaciones de Ciencia de los Alimentos y de Nutrición del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), respectivamente.

 

El evento se realizará en el salón Matatena del Parque Infantil del Estado de Sonora en punto de las 10:00 horas del sábado 10 de junio. Para asistir es necesario registrarse previamente en el formulario electrónico que aparece en el siguiente enlace: bit.ly/2rpfi4R, también disponible en la página de Facebook “Sábados en la Ciencia Noroeste”

 

Sábados en la Ciencia es un programa de divulgación científica dirigido al público infantil de Hermosillo, Sonora, que se realiza mensualmente y que en cada sesión cuenta con la participación del CIAD, la Universidad de Sonora , “La Burbuja” Museo del Niño y de distintos investigadores de instituciones de educación superior del país.

 

Con el propósito de analizar el nuevo contexto de la relación bilateral México-Estados Unidos y el futuro de la colaboración académica entre las Instituciones de Educación Superior, se realizó el II Coloquio sobre la Región Sonora-Arizona, los pasados 25 y 26 de mayo.

 

El evento organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison), El Colegio de Sonora (Colson) y la Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés), inició en el Centro de las Artes de la Unison con la firma de la Alianza Interuniversitaria Sonora-Arizona por parte de las autoridades de estas instituciones.

 

Esta alianza tiene el objetivo de contribuir efectivamente a los esfuerzos de gobiernos, empresas, y ciudadanos comprometidos con el avance de la región y asegurar que las relaciones y las aspiraciones de desarrollo fructifiquen para el beneficio de los pueblos de ambos lados de la frontera.

 

La ceremonia prosiguió con la conferencia magistral “La relación México-Estados Unidos en la era Trump y su impacto en la relación transfronteriza”, impartida por Tonatiuh Guillén López, investigador y expresidente de El Colegio de la Frontera Norte, en la que examinó el amplio contexto social, cultural y económico que une a ambos países.

 

“El nuevo contexto de la relación bilateral México-Estados Unidos, su impacto en la frontera y las perspectivas de colaboración académica” fue el tema de la mesa redonda con la que se concluyó el primer día de actividades, en la que participaron Heriberto Grijalva Monteverde, Rector de la Unison; Alfredo J. Artiles, Decano de la ASU; Pablo Wong González, Director General del CIAD, y Gabriela Grijalva Monteverde, Rectora del Colson.

 

El Salón de Usos Múltiples del CIAD albergó la segunda jornada, que comenzó con la mesa de discusión “Innovación y desarrollo regional transfronterizo”, donde investigadores de las instituciones organizadoras debatieron sobre cómo la innovación puede fortalecer la capacidad de la región para resolver problemas y competir con otras regiones del mundo.

 

Analizar los mecanismos que existen dentro de las universidades y centros de investigación para estimular y facilitar la investigación interinstitucional, fue el objetivo de la tercera mesa: “Coproducción de conocimiento y cooperación científica: el papel de las universidades de la frontera”.

 

El desarrollo regional también fue tema del coloquio, pues en el siguiente panel, expertos dialogaron sobre “La construcción de ciudades y comunidades sustentables y saludables en la región Sonora-Arizona”, y el papel de las instituciones de educación superior como fuente de conocimiento e ideas para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región Sonora- Arizona.

 

Para finalizar la jornada, se exploraron ideas sobre cómo las instituciones de educación superior, como generadores de ideas y de conocimiento nuevo, pueden idear y diseñar dichas políticas y orientar a los gobiernos para que las desarrollen y pongan en práctica, esto en el marco de la mesa “Políticas públicas, migración, derechos humanos y seguridad fronteriza”.

 

Como parte de los ejercicios de seguimiento del Coloquio, se socializará un documento que recabará la las principales propuestas surgidas de cada uno de los paneles y una agenda de trabajo de la Alianza para los próximos meses.

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