Notas

Como parte de la misión institucional de transferir a la sociedad el conocimiento que genera su planta científica, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) capacitará a sus investigadores de Cuauhtémoc y Delicias, Chihuahua, sobre emprendimiento y desarrollo de negocios.

A través de un curso-taller práctico y teórico se pretende identificar y estructurar proyectos emprendedores que hayan sido desarrollados en el CIAD y que se encuentren en una fase avanzada de desarrollo catalogada como TRL 3 (Technology Readiness Level), escala propuesta por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) para proyectos que, idealmente, cuenten con un prototipo funcional.

La capacitación ofrecerá temas como la actividad emprendedora como motor de desarrollo social y económico, la ciencia y el emprendimiento, conceptos asociados al desarrollo y evaluación de oportunidades de negocio, modelo de negocio Canvas y aplicación de conceptos a un desarrollo tecnológico.

La convocatoria será enviada al correo electrónico institucional de toda la planta académica de dichas coordinaciones regionales del CIAD para que se presenten las propuestas de proyectos del 12 al 23 de agosto de 2019, las cuales serán evaluadas a través de diferentes criterios establecidos en dicho documento. Las sesiones de capacitación para los proyectos seleccionados se realizarán del 9 al 11 de septiembre.

Pablo Wong González, Director General del CIAD, comentó que esta iniciativa busca aprovechar las ventajas científicas y tecnológica del CIAD y de su entorno, ya que el Centro cuenta con laboratorios de investigación y desarrollo con equipamiento de última generación y una base importante de proyectos ya desarrollados y de alto potencial para ser transferidos, además de una comunidad científica con una probada capacidad intelectual, así como con la audacia, entusiasmo y creatividad necesarios para transferir el conocimiento generado.

Por su parte, Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD, agregó que en la iniciativa privada existe la disposición e interés de invertir e impulsar los proyectos desarrollados en el CIAD que presenten un alto valor comercial, así como opciones de financiamiento público y privado que pueden ser aprovechadas en etapas posteriores para la creación de empresas productivas que detonen comercialmente los proyectos desarrollados.

Además, comentó que esta es la primera vez que el taller de desarrollo de ideas de negocios se realizará en las coordinaciones regionales ubicadas en Chihuahua.

David Sepúlveda, Coordinador regional en Chihuahua comentó, dijo, por su parte, que considera que es muy importante encontrar nuevas maneras de conseguir que la ciencia y tecnología desarrolladas en el CIAD tengan un impacto en la comunidad y en la sociedad; por ello, espera que con este taller se alcance este objetivo.

Si desea saber más información, puede enviar un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llamar al teléfono (662) 289 2400, ext. 700.

Más de ochenta personas que tienen el objetivo de formarse como profesionales altamente capacitados han sido aceptados para estudiar el posgrado en ciencias del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

La generación 2019-2021 de la Maestría en Ciencias del CIAD, que iniciará clases en agosto del presente año, ya está integrada por el nuevo bloque de estudiantes que llevarán en su educación los principios institucionales del CIAD y el compromiso por poner la ciencia al servicio del país. Por su parte, al programa Doctorado en Ciencias ingresará la generación 2019-2023.

Herlinda Soto Valdez, Coordinadora de Programas Académicos, manifestó su beneplácito, ya que año tras año el CIAD se consolida como una institución de educación superior de gran demanda por jóvenes de diferentes partes de México, así como de otros países, que desean formarse dentro de sus aulas.

Agregó que, tanto el Doctorado como la Maestría en Ciencias, se encuentran catalogados como programas de competencia internacional por el Programa Nacional Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y muestra de ello es que actualmente se cuenta con alumnos activos y aceptados de Cuba, Colombia, Bolivia, República Dominicana, Ruanda y República del Congo. 

Por último, añadió que el CIAD está altamente comprometido con que sus alumnos generen conocimiento científico y tecnológico acorde a los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) presentados por el Conacyt, así como que participen en actividades que promueve el Plan Nacional de Apropiación Social del Conocimiento.

 

 

Ante integrantes de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), capítulo Culiacán, María Dolores Muy Rangel, investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), ofreció una conferencia enfocada a empresarios que dan valor agregado a sus productos para comercializarlos en el mercado nacional o internacional.

A través de la exposición “Etiquetado nutricional para productos alimenticios del mercado nacional y de exportación" se compartió información valiosa sobre las normas sanitarias internacionales que deben de cumplirse en los diferentes mercados para lograr la comercialización de varios tipos de alimentos.

Muy Rangel, quien es titular de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD, habló sobre los requerimientos que establece la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para permitir la importación de alimentos y garantizar la salud y bienestar de los consumidores.

En ese sentido, explicó que lo más sobresaliente en la nueva etiqueta nutrimental en Estados Unidos, además del incremento del tamaño de la letra del contenido calórico, es que hace obligatorio declarar la cantidad de potasio y de vitamina D, además de eliminar la información referente a la vitamina A y C, por considerarse que las personas consumen de manera natural la ingesta diaria recomendada.

Durante su disertación, hizo énfasis en la importancia de que la iniciativa privada se apoye en la comunidad científica para enriquecer la calidad de los alimentos, ya que las tendencias globales apuntan a desarrollar productos más nutritivos, que sean funcionales y nutracéuticos.

Además de explicar las características que debe reunir una etiqueta nutrimental para cumplir con las normas nacionales (NOM 051 SCFI/SSA1 2010) y estadounidenses, ahondó sobre la necesidad de promover entre los consumidores mexicanos la capacidad de leer la información nutricional de un producto, como una forma de monitorizar su ingesta de alimentos de una forma balanceada y preservar su salud.

En este apartado señaló las implicaciones de la información nutrimental presente en la porción de un alimento, ya que esta se transforma cuando se multiplica por el número de porciones del mismo.

Por último, compartió que tanto los agremiados de la Canacintra Culiacán, así como el sector empresarial de Sinaloa, cuentan con incentivos económicos especiales para realizar estos análisis nutrimentales en el CIAD, previamente acordados por los representantes de ambas instituciones.

 

Colaboración de Libia Limón Castro, enlace de Vinculación del CIAD Culiacán.

 

Tener un sistema analítico para la toma de decisiones en la vida diaria y en el campo profesional brinda mayores posibilidades de alcanzar nuestras expectativas, afirmó Diego Gastélum Chavira, profesor de la Universidad Autónoma de Occidente.

Lo anterior, lo expresó durante la conferencia “Análisis de multicriterio para la toma de decisiones en el diseño de nuevos productos”, que impartió a estudiantes del posgrado en ciencias, con enfoque en ciencia y tecnología de alimentos, así como en biotecnología, como parte de su visita a las instalaciones del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Culiacán, Sinaloa,

El mensaje del experto en informática y cálculo de probabilidades consistió en las perspectivas sobre los factores que se deben de considerar cada vez que se toma una decisión, ya sea en la vida diaria o en la investigación científica.

Gastélum Chavira exhortó a los jóvenes a “voltear a ver” el cuerpo de los proyectos que realizan, para revisar su dirección y, en especial, aquellos que se concentran en el diseño y desarrollo de nuevos productos alimenticios.

Agregó que es necesario tener presente cuál es la necesidad de la sociedad sobre los productos que se desarrollan desde la perspectiva científica y tecnológica, pues el ideal es que las investigaciones puedan ser llevadas a la práctica y no solo queden a resguardo como generadoras de conocimiento.

Por su parte, María Dolores Muy Rangel, titular de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD, comentó que estas actividades son importantes para la formación de profesionales altamente especializados, ya que el desarrollo tecnológico tiene mayores probabilidades de éxito cuando se vincula el conocimiento científico con las necesidades de la sociedad.

Colaboración de Libia Limón Castro, enlace de Vinculación del CIAD en Culiacán.

Distinguen a Rogerio Sotelo Mundo, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), con el nombramiento de nuevo miembro de la Junta Universitaria de la Universidad de Sonora (Unison)

Su designación entra en vigor en sustitución del profesor investigador emérito del CIAD, Ramón Pacheco Aguilar, quien cumplió satisfactoriamente con su encargo en el tiempo marcado por la legislación universitaria.

Durante el evento protocolario de toma de protesta, Sotelo Mundo dijo sentirse honrado por dicha responsabilidad, la cual describió como una tarea a través de la cual se compromete a aportar todos sus conocimientos y experiencia en el campo educativo, la investigación y la vinculación.

Agregó que espera contribuir con su mayor esfuerzo a impulsar el destino de la máxima casa de estudios de Sonora y mejorarla ante los retos que hoy se exigen en todos los ámbitos, especialmente pensando en las nuevas generaciones de jóvenes universitarios, para que tengan oportunidades de superación, crecimiento y amplias perspectivas de inserción en estudios de posgrado y en el mercado laboral.

Su nombramiento se dio en el marco de la vigésimo sexta sesión de la Junta Universitaria, ante la presencia del rector Enrique Fernando Velázquez Contreras, y estuvo a cargo de Francisco Abraham Paz Moreno, presidente en turno del órgano colegiado.

Sotelo Mundo tiene más de veinte años en la investigación y la docencia. Actualmente se desempeña en la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD. Es licenciado en Ingeniería Industrial Química por el Instituto Tecnológico de Chihuahua; Maestro en Ciencias, con especialidad en Nutrición y Alimentos, por el CIAD, y Doctor en Ciencias por el Departamento de Bioquímica de la Universidad de Arizona, en Tucsón.

En su mensaje de despedida, el doctor Pacheco Aguilar, quien se mantuvo durante doce años como miembro de la Junta, expresó su agradecimiento por haber tenido la oportunidad de formar parte de este órgano, donde pudo servir a la institución y a la sociedad sonorense.

El atún es uno de los productos más consumidos en México. Su producción en 2017 alcanzó cerca de 97 mil toneladas y sobrepasó los 2 mil millones de pesos (SIAP, 2019). La investigadora Catedra Conacyt en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Nayely Leyva López, nos proporciona información sobre sus beneficios nutricionales y las cantidades recomendables para su consumo.

Beneficios nutricionales

Este pez es una fuente importante de proteína (23%). Si bien contiene alrededor del 12% de grasa, es importante mencionar que esta se compone por ácidos grasos del tipo omega-3. El consumo de estos ácidos se ha asociado con la reducción en el riesgo de aterosclerosis y trombosis. Además, es un alimento rico en vitaminas A y D y en las pertenecientes al complejo B, así como de fósforo, magnesio y hierro.

Cantidades recomendadas

Una lata de atún contiene, aproximadamente, 8-52 microgramos de mercurio por cada 100 gramos de peso seco (Ruelas-Inzunza et al., 2011; Zamora-Arellano et al., 2018). De acuerdo a datos de 2017, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) señala que la ingesta semanal de atún debe restringirse a entre 220 y 340 gramos (menos de tres latas) para reducir los riesgos que este metal podría ocasionar

En el caso de los niños, se recomienda que el consumo sea una o dos veces por semana, como máximo, en porciones menores a 100 gramos, además de que se varíe la especie proporcionada.

Lo anterior, por que los niveles de mercurio varían dependiendo de la especie y del sitio donde estas residen. Algunas de las que se ha reportado contenido con mayores niveles son el atún patudo, marlín, pez espada y tiburón, entre otras. Entre las opciones para el consumo de peces con menos contenido de mercurio se encuentran la tilapia y el salmón.

La soya en el atún

La soya es una leguminosa que es fuente de proteína, grasas, fibra y vitaminas, cuyo consumo aporta múltiples beneficios a la salud, tales como reducir los niveles de azúcar y colesterol. La inclusión de esta en el atún enlatado permite a los fabricantes vender un producto de menor precio y llegar a mercados con diverso poder adquisitivo.

En cuanto a la inquietud de si es mejor consumir una lata de atún con soya o una cien por ciento de atún, es preciso decir que ambas opciones tienen una contribución importante a la nutrición humana; lo importante es que se aclare en la etiqueta que el producto incluye la leguminosa para que el consumidor esté informado de lo que consume.

Colaboración de Nayely Leyva López, investigadora Cátedra Conacyt-CIAD.

 

1 J. Ruelas-Inzunza, Patiño-Mejía, C., Soto-Jiménez, M., Barba-Quintero, G. y Spanopoulos-Hernández, M. (2011) “Total mercury in canned yellowfin tuna Thunnus albacares marketed in northwest Mexico”. Food and Chemical Toxicology 49: 3070-3073.

2 N.-Y. Zamora-Arellano, Betancourt-Lozano, M., Ilizaliturri-Hernández, C., García-Hernández, J., Jara-Marini, M., Chávez-Sánchez, C. y Ruelas-Inzunza, J.R. (2018) “Mercury Levels and Risk Implications Through Fish Consumption on the Sinaloa Coasts (Gulf of California, Northwest Mexico)”. Risk Analysis 38: 2646-2658.

 

Académicos(as) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participaron en el Coloquio de la Primera Generación de la Maestría en Inocuidad y Calidad Alimentaria de la Universidad de San Miguel (USM), en Culiacán, Sinaloa.

Nohelia Castro del Campo, Adriana Sañudo Barajas, Osvaldo López Cuevas, Andrés Medrano Félix y Cristóbal Chaidez Quiroz fungieron como sinodales, por lo que tuvieron la oportunidad de conocer los trabajos de investigación que proponen los estudiantes del posgrado; esto permitió que los investigadores del CIAD aportaran conocimiento científico para fortalecer las propuestas. 

Durante la inauguración del evento, Jorge Meléndrez Quezada, rector de la USM, misma que celebra su trigésimo aniversario fundacional, agradeció la participación de la planta docente del CIAD en el Coloquio, la cual parte, dijo, de un convenio de colaboración interinstitucional.

En representación de los investigadores participantes, Chaidez Quiroz comentó que, como parte de la misión del Centro, coadyuvar a la formación de profesionales altamente especializados es uno de los objetivos fundamentales del CIAD; por ello, contribuir al crecimiento de los alumnos(as) de la maestría en Inocuidad Alimentaria de la USM cumple con un deber institucional.

Asimismo, dijo que el CIAD continuará fortaleciendo las alianzas con instituciones de educación superior, ya que esta es una forma de contribuir a la apropiación social del conocimiento.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participó en el XV Foro Internacional del Mango 2019, que se celebró en Piura, Perú. Este evento fue organizado por la Asociación Peruana de Productores de Mango (Promango, Perú) y la National Mango Board (NMB, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

En representación del CIAD, la investigadora Nohelia Castro del Campo, profesora de la Coordinación Regional Culiacán, impartió las conferencias “Alternativas para el mejoramiento de la inocuidad en la industria del mango” y “Efecto de la calidad y temperatura del agua en la descontaminación del mango”.

Durante el evento, que reunió a académicos, productores y exportadores de mango, así como a autoridades gubernamentales de competencia sanitaria, se llevaron a cabo mesas de análisis, exposiciones científicas y se realizaron visitas a campos de plantación de mango.

Respecto a su participación, Castro del Campo comentó que este encuentro es un escaparate muy relevante para la socialización de los hallazgos científicos obtenidos a través de la investigación, y su transferencia al sector productivo, buscando su adopción para la potenciación de la industria de la producción y transformación del mango.

Agregó que los temas más recurrentes en cuánto a los desafíos científicos que representa la producción de mango fueron el cambio climático y su efecto en la producción de mango, el manejo de plagas que afectan a este fruto, el estudio de variedades enanizantes, así como métodos físicos y biológicos de descontaminación de mangos para el aseguramiento de la inocuidad.

 

Colaboración de Nohelia Castro del Campo, investigadora del CIAD, y Libia Limón Castro, enlace de Vinculación del CIAD en Culiacán.

Beatriz Camarena Gómez y Margarita Peralta Quiñónez

Hoy por hoy, la desertificación y la sequía constituyen una expresión más de la problemática ambiental contemporánea, que tiende a afectar los equilibrios ecosistémicos que garantizan la vida en el planeta, al menos tal y como hasta hoy la conocemos. La problemática, sin duda, es compleja, de origen antropogénico, y ha tomado dimensiones globales.

Por ello, para sensibilizar y concienciar a la población sobre los riesgos socioambientales que tal situación representa, la Asamblea General de las Naciones Unidas hizo un llamado a los países para establecer medidas preventivas y de remediación y acordó también, quince años atrás (diciembre de 1994), celebrar el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía el 17 de junio de cada año (resolución A/RES/49/115)1.

La invitación incluye a todos los países, organizaciones internacionales, no gubernamentales y de la sociedad civil, entre otros actores e instituciones, para sensibilizar sobre las cuestiones relacionadas con la tierra y educar acerca de métodos efectivos para neutralizar su degradación. Se espera que la celebración del día 17 de junio se aproveche para motivar procesos de reflexión y acción social en y para la atención y combate de procesos que degradan la tierra, el suelo y la biodiversidad y para que se refuerce, incluso, la organización y movilización ciudadana para exigir a los representantes políticos tomar medidas claras y actuar en consecuencia.

En la citada resolución se plantea que la desertificación tiene su origen en complejas interacciones de factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos, y que afecta el desarrollo sostenible por su relación con importantes problemas sociales (pobreza, salud, nutrición deficiente, falta de seguridad alimentaria, los derivados de la migración, el desplazamiento de personas y la dinámica demográfica). En palabras de Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación:

No se trata sólo de arena, no es un problema aislado que desaparecerá por sí solo de manera silenciosa, y tampoco es el problema de otra persona. Se trata de restaurar y proteger la frágil capa de tierra que solo cubre un tercio de nuestro planeta, pero que puede aliviar o acelerar la crisis de doble filo a la que se enfrenta nuestra biodiversidad y clima. Se trata de un problema para cualquiera que quiera comer, beber o respirar; para lograr que su hogar en la ciudad o en el campo sea un lugar habitable y pueda utilizar tecnología, medicinas o infraestructura, así como tener un acceso igualitario al trabajo, el aprendizaje o el ocio. Para vivir.2

En nuestro contexto y particular ámbito de acción, a medida que crece la preocupación por la crisis ambiental y sus diversas manifestaciones locales (incluso problemas de alimentación y salud asociados a lo mismo), consideramos necesario actuar a través de diversos procesos educativos para reforzar prácticas alternativas al modelo de producción de alimentos industrial. Las prácticas agroecológicas (cultivo biointensivo, milpa tradicional agroecológica, bosque comestible, huertos, etc.), permiten reconstruir y mejorar la fertilidad del suelo, punto de partida para el desarrollo sustentable, al ofrecer la posibilidad de producir alimentos nutritivos y orgánicos orientados al autoconsumo familiar (agricultura ecológica)3.

Con ese interés en mente, de 2014 a la fecha, el grupo de investigación del Programa de Estudios Ambientales de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD, estudiantes de posgrado e investigadores, han empezado a establecer convenios de colaboración con diversas comunidades ejidales y centros escolares de educación básica y media superior, precisamente para reforzar cultivos biointensivos y posicionar al huerto escolar como una estrategia educativa que puede impactar positivamente la alimentación, fortalecer habilidades para la producción de alimentos y fomentar el cuidado del medio ambiente.

Este trabajo de intervención social ha detonado procesos reflexivos en torno al paradigma alimentario convencional y las posibilidades que ofrece el paradigma agroecológico. El fundamento de este último es la Tierra, a la cual se ve como un organismo vivo y en evolución, y se trabaja para mejorar la calidad del suelo desde nuestra casa y escuela, con sensibilidad y competencia, para fomentar esos procesos amigables con el medio ambiente en los principales espacios de nuestra vida cotidiana.

Nuestro grupo de trabajo tiene claro que, ante una realidad que refleja seriamente la conjunción de diferentes crisis (ambiental, alimentaria, salud, económica), es imperativo conjuntar las inteligencias académicas con el conocimiento empírico de los pueblos que, en sus propias comunidades, a través de su historia, creatividad y sensibilidad por la tierra, han aprendido a resolver sus problemas, con acciones que ayudan a la regeneración de los recursos, respetando los ciclos naturales de la tierra, sin violentarla, para obtener de ella más de lo que necesitan para vivir.  

El mensaje “Construyamos el futuro juntos” enviado el pasado lunes 17 de junio por Ibrahim Thiaw a la comunidad internacional y sociedad civil, apunta claramente en ese sentido.

  1. https://www.un.org/es/sections/observances/international-days/index.html .
  2. https://www.un.org/es/events/desertificationday/background.html
  3. John Jeavons y Carol Cox. 2007. El huerto sustentable. Cómo obtener suelos saludables, productos sanos y abundantes (https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-79266/El%20huerto%20sustentable.pdf).

 

Científicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) desarrollan fórmulas alimenticias para su uso en la acuacultura, a partir de residuos agroindustriales.

El trabajo encabezado por las investigadoras Crisantema Hernández González y Nayely Leyva López, profesoras de la Coordinación Regional Mazatlán del CIAD, y de su equipo de colaboradoras(es), ha consistido en obtener compuestos con actividad biológica (bioactivos) de subproductos de la industria agroalimentaria, tales como bagazo de café, cáscara de frutas, hortalizas y cereales de rezaga, entre otros, con el fin de evaluar su calidad nutricional, así como su actividad antioxidante en el laboratorio.

Posteriormente, las integrantes del Laboratorio de Nutrición y Planta de Alimentos adicionan dichos compuestos en alimentos para peces o crustáceos y examinan el efecto que estos tienen sobre el sistema general de salud de los organismos; por ejemplo, si modulan el sistema inmune o la microbiota intestinal, si estimulan el sistema antioxidante de los organismos o si tienen algún efecto antibacteriano.

Tilapia, pez cebra y camarón

Leyva López señaló que esta contribución científica es resultado de los aportes de dos tesis de doctorado y una de maestría, y con ello se ha demostrado que añadir compuestos bioactivos, del tipo fenólicos, obtenidos de cáscara de mango y hoja seca de elote en alimentos para acuacultura, estimula la actividad de enzimas antioxidantes en pez cebra y tilapia, además de que se reduce el contenido de lípidos (grasas) en camarón.

Agregó que el sistema antioxidante está muy relacionado con un buen estado de respuesta de los organismos ante patógenos u otro tipo de estrés, como calor o una mala alimentación, por lo que estimular este sistema podría traducirse en una protección para los organismos acuáticos.

Dichas actividades están enmarcadas dentro del proyecto No. 729 "Biotecnologías aplicadas para el desarrollo de alimentos funcionales para acuacultura" del programa Cátedras Conacyt, en el cual Leyva López se encuentra comisionada.

La importancia de la tilapia

México es el noveno país productor de tilapia, la cual es cultivada en las treinta y dos entidades. Se exportan, en promedio, 4,340 toneladas, lo cual genera una derrama económica de 31.9 millones de dólares (Conapesca, 2018).

Dicha especie es un pescado rico en componentes nutricionales y representa una fuente de proteína accesible para la población. A diferencia del atún, la tilapia cuenta con bajo contenido de mercurio, por lo que es inocua para consumo humano, ya que no conlleva las posibles repercusiones por la ingesta y acumulación de este metal.

El filete de tilapia es rico en ácido docosahexaenoicon (DHA), esencial en el embarazo y en el desarrollo cognitivo en infantes.

Nuevos horizontes económicos

Utilizar residuos de la industria agroalimentaria podría dar paso a la creación de cadenas de producción que sean sustentables, en las cuales los desechos puedan ser aprovechados por los acuacultores. Además, el uso de compuestos de origen natural para mejorar el estado de salud de los organismos podría dar paso a la suspensión del uso de antibióticos o compuestos sintéticos que tradicionalmente se usan para combatir enfermedades en los cultivos.

Sobre el futuro de este proyecto, la responsable manifestó que cada especie reacciona de manera diferente al uso de estas sustancias bioactivas, por lo que se requiere investigación de las dosis administradas a los organismos para que su uso sea controlado y mediante ello poder evaluar que no existan efectos secundarios por toxicidad.

Por último, indicó que se requiere probar el efecto de los compuestos fenólicos y otros grupos de bioactivos sobre el sistema inmune de los organismos, evaluar si ejercen alguna actividad moduladora de la microbiota intestinal o si ejercen efecto contra bacterias de interés en la acuacultura. Todo lo anterior enfocado en mejorar la salud y resistencia a enfermedades en los organismos.

 

 

 

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