Notas

 

 

Un equipo de investigación integrado por académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y expertos estadounidenses fue reconocido con el segundo lugar del Premio en Investigación en Nutrición 2017 por sus hallazgos sobre el estudio de la diabetes.

 

Con el trabajo Aumento en diabetes tipo 2 y obesidad en indios pima y no-pima de México durante un periodo de 15 años: efecto del estilo de vida, el grupo liderado por el Dr. Julián Esparza Romero fue distinguido en la categoría Investigación Aplicada.

 

Desde 1991 Esparza Romero se ha dedicado a analizar la diabetes y obesidad en las comunidades pima de Maycoba, Sonora, México, y Arizona, EE.UU., con el propósito de determinar la importancia de los factores ambientales en el desarrollo de dichos padecimientos.

 

Las razones que motivaron al investigador del CIAD a emprender este proyecto es que sobre los pimas de Estados Unidos existe un seguimiento académico que data desde 1965, donde se ha demostrado que este grupo de personas son muy propensas a la obesidad y la diabetes, presentando la prevalencia de diabetes más alta a nivel mundial.

 

Dicha comunidad, que se caracteriza por llevar un estilo de vida occidentalizado, con dietas altas en grasas y bajos niveles de actividad física, contrasta con el de los pimas que radican en Sonora, con quienes comparten el mismo origen étnico, lo que propiciaba las condiciones para realizar un estudio comparativo.

 

En las conclusiones presentadas en 1995, Esparza Romero encontró que la prevalencia de diabetes y obesidad fue mucho menor en los indígenas mexicanos que en los estadounidenses, debido a que los primeros realizaban un mayor gasto de energía por actividad física y llevaban una dieta baja en grasa y con mayor fibra dietaria, lo cual funcionaba como factores protectores.

 

Para lo anterior fue necesario establecer un protocolo de investigación que cuidara utilizar similares procedimientos de reclutamiento y colección de información en ambas poblaciones, con el fin de salvaguardar la confiabilidad de las mediciones bioquímicas y sus resultados.

 

Quince años después, tras ver los cambios que había experimentado la etnia sonorense en su comunidad, que en 2010 ya contaba con energía eléctrica, agua entubada, televisión satelital, tiendas de conveniencia, aumento en vehículos, aparición de programas gubernamentales de apoyo social y apertura de empresas privadas, el grupo de investigación consideró importante repetir el estudio.

 

El nuevo proyecto planteó el objetivo de evaluar los cambios en la prevalencia de diabetes tipo 2 y obesidad en las mismas comunidades durante el periodo de 1995-2010 y su asociación con los cambios en el estilo de vida, principalmente en lo referente a la dieta y la actividad física, pero ahora agregando el índice de modernidad como un factor importante.

 

Gracias, nuevamente, al acceso de fondos económicos del Instituto Nacional de Salud (EE.UU.), los científicos del CIAD y del Instituto Nacional de Salud descubrieron que la prevalencia de diabetes aumentó de 1995 a 2010 en los hombres no-pimas (personas residentes en la comunidad que no comparten el origen étnico) y en menor grado en mujeres de ambos grupos.

 

Asimismo, encontraron que los índices de obesidad aumentaron en pimas y en no-pimas de ambos sexos. Dichos aumentos ocurrieron de manera concomitante a la transición de un estilo de vida muy tradicional a uno más moderno. Sin embargo, el hecho de que los pimas hombres mantuvieran una actividad física demandante ocasionó que estos no tuvieran aumento en diabetes, aunque hayan presentado obesidad.

 

Estos hallazgos, fruto de casi dos décadas en el estudio de la diabetes, y que le han merecido el segundo lugar en el Premio en Investigación en Nutrición 2017, significan una prueba fehaciente de que un estilo de vida basado en el ejercicio moderado y en una dieta rica en fibra y baja en grasas puede proteger al ser humano de desarrollar diabetes y obesidad, independientemente de su predisposición genética, concluyó Esparza Romero.

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC) firmaron un Convenio General de Colaboración Científica y Tecnológica a finales del pasado mes de septiembre.

 

Por parte del CIAD, este acuerdo lo refrendó María Dolores Muy Rangel, titular de la Coordinación Regional Culiacán, mientras que, por parte de la AMHPAC, los firmantes fueron Alfredo Díaz Belmontes, Director General, e Iris Carrasco, Directora de Inteligencia Comercial y Productiva.

 

Muy Rangel enfatizó que el objetivo principal de este convenio es continuar con el apoyo al sector agrícola, al ofrecer mayor calidad a sus productos, lograr que estén libres de patógenos y que tengan mayor valor agregado, lo que dará mayor certeza al momento de comercializarlos en mercados nacionales e internacionales.

 

Por su parte, Díaz Belmontes indicó que este proyecto busca realizar proyectos de investigación que mejoren las condiciones comerciales para los productores.

 

Mediante este convenio de colaboración, la AMHPAC y el CIAD alentarán la cooperación en las áreas que consideren de su interés, a través de la realización conjunta de proyectos de investigación científica y desarrollo de tecnología.

 

Asimismo, convinieron desarrollar propuestas de investigación básica y aplicada para ser sometidas a fuentes de financiamientos y llevar a cabo cursos, conferencias, seminarios, encuentros, talleres y congresos de interés común para ambas instituciones.

 

En la lista de acuerdos también destacan la generación de facilidades para participar en los programas contenidos en convenios celebrados con otras instituciones que puedan ser de interés mutuo.

 

Comunicado 77/17

Ciudad de México, a 18 de octubre de 2017.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), lamenta el sensible fallecimiento del Dr. Gabriel Siade Barquet, acaecido durante la madrugada del 18 de octubre del año en curso.

 

El Dr. Gabriel Siade Barquet obtuvo el título de Químico Farmacéutico Biólogo de la Facultad de Química de la UNAM; posteriormente, realizó su tesis de Doctorado en el Laboratorio Ben May de la Universidad de Chicago, cuyo Director fue el Dr. Charles B. Huggins, Premio Nobel de Medicina, y bajo la supervisión del Dr. Juan Pataki. Obtuvo el grado de Doctor en diciembre de 1970, en la misma Institución de la UNAM.

 

También realizó estudios en el Massachussets Institute of Technology en 1980, y en el Rensselear Polytechnic Institute en 1989 sobre Desarrollo Tecnológico, Innovación y Emprendedurismo.

 

Fue profesor de tiempo completo en la Facultad de Química de la UNAM durante 19 años, alcanzando la categoría de Titular “C”.

 

Recibió más de 35 reconocimientos y distinciones, entre las que se destacan: “Académico Honorario” de la Academia Mexicana de Criminalística; la Medalla “25 Años de Autonomía” de la Universidad Autónoma de Querétaro; el Premio “CIBA de Ecología”; el reconocimiento por el “20 Aniversario del CIQA”; así como el Premio “1er Lugar de Ahorro de Energía y Energía Renovable” que otorgaron la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía.

 

El Dr. Siade fue el responsable del proyecto de “Cera de Candelilla”, primer proyecto de Trasferencia Tecnológica del Conacyt, cofinanciado por CONAZA, que culminó con una planta instalada en Tecomán, Colima.

 

Fue Subdirector de Investigación y Docencia de la Comisión Nacional de Fruticultura (CONAFRUT); Director Fundador del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (CONCYTEQ), primer Consejo Estatal en desarrollar un Programa de Ciencia y Tecnología apoyado con recursos por el Conacyt y modelo para el establecimiento de Consejos Estales en 5 Estados de la República; Coordinador General de los proyectos Parque Tecnológico e Incubadora de Empresas de Base Tecnológica; Delegado Regional del Conacyt para la zona centro; Director Adjunto de Desarrollo Científico y Tecnológico Regional del Conacyt, responsable de poner en marcha los Sistemas Regionales del país y coordinar los Centros Conacyt; además Director Adjunto de Modernización Tecnológica del Conacyt; Secretario de Educación del Estado de Querétaro, logrando la regionalización del Estado, dotar de bibliotecas para fomento de la lectura en todas las aulas de educación básica, establecer los horarios de tiempo completo en las escuelas primarias y la edificación del Centro Cultural Manuel Gómez Morín, espacio dedicado a la educación y promoción de la cultura.

 

Fue Director General del CIATEJ, cuya administración se caracterizó por incrementar los indicadores de desempeño notablemente. Miembro de Órganos de Gobierno de los Centros Conacyt CIQA y CIDETEQ, y del Fideicomiso para Ciencia y Tecnología del CIDE.

 

Hasta el día de hoy se desempeñó como Director General del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica y Presidente del Consejo General Consultivo del Sistema de Centros Públicos de Investigación del Conacyt.

 

 

Con la participación de 12 equipos de trabajo de las coordinaciones regionales de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, y la de Ciencia de los Alimentos en Hermosillo, Sonora, dio inicio el curso taller sobre “Desarrollo de ideas de negocio”. Debido a la alta participación de las coordinaciones regionales del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Sinaloa, el taller está siendo impartido en Mazatlán, además de Hermosillo.

 

Dentro de los esfuerzos de vinculación con los sectores empresarial, gubernamental, académico y social que impulsa el CIAD, se ha decidido continuar fomentando el desarrollo de la cultura emprendedora, así como la transferencia del conocimiento y la tecnología generada por sus investigadores. Con esta iniciativa se busca, además, incentivar la creación de empresas de base tecnológica que generen empleos de alto valor y beneficios económicos en las comunidades en que se establezcan.

 

Las sesiones de trabajo se están llevando a cabo desde el pasado mes de septiembre y continuarán el presente mes de octubre y, en estas, investigadores y técnicos del CIAD se encuentran recibiendo capacitación en la materia. Los proyectos registrados son diversos: métodos de detección para enfermedades en crustáceos, métodos de diagnóstico para cáncer, generación de biogás a partir de desperdicios de origen acuático, inductores de brotación para plantas, desarrollo de alimento enriquecido con probióticos y prebióticos, bacteriófagos para el control de bacterias patógenas y alimentos para ranicultura y camoronicultura.

 

En los temas de emprendimiento social se trabaja con una Unidad de Manejo para la Conservación (UMA) de cactáceas y con un programa de educación sobre escuelas sustentables.

Perros ferales en área natural protegida. © Archivo Conanp.

Los perros ferales son perros feroces. La mayoría nunca ha experimentado una caricia humana y evitan cualquier contacto con el hombre. Los perros ferales no son perros callejeros, son depredadores implacables que cazan casi cualquier animal que se les ponga enfrente. Esta es la historia de una especie invasora y también la de una región, la Isla Cedros, en Baja California, un territorio sinuoso cubierto de niebla.

 

Por Amapola Nava

Ciudad de México. 27 de septiembre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Lo primero que Juan Pablo Gallo notó al llegar a la isla fue que había menos lobos marinos que la última vez que estuvo allí, muchos menos. La colonia se había reducido casi a la mitad si la comparaba con el último censo. Pero esta vez Juan Pablo no estaba allí solo para contar lobos marinos, así que echó un último vistazo a la playa y junto con sus colegas comenzó con la búsqueda.

 

El grupo de científicos tardó más en bajar de la lancha que en encontrar el primer indicio. El excremento del depredador manchaba la isla y de una de las heces sobresalía el fragmento de una costilla de lobo marino. Tomaron muestras como evidencia y continuaron. Pronto otra señal, el cadáver de una cría. Tenía la piel desgarrada y le habían arrancado el vientre. Al analizar el cuerpo, las marcas de mordidas se hicieron evidentes.

 

La investigación prosiguió a lo largo de un arroyo seco, donde encontraron echaderos y huellas de lo que parecía ser un carnívoro grande. Pero unos metros más adelante la búsqueda terminó. Los ladridos se escuchaban cada vez más cerca y los científicos no estaban preparados para enfrentarse con un animal que ya había atacado a otros seres humanos.

 

Cuidado con el perro

Los perros ferales son perros feroces. La mayoría nunca ha experimentado una caricia humana y todos evitan cualquier contacto con el hombre. Los perros ferales no son perros callejeros, no esperan fuera de los restaurantes a que el comensal piadoso les aviente un trozo de pan y no rondan los basureros en búsqueda de alimento. Los perros ferales son depredadores implacables, que cazan casi cualquier especie que se les ponga enfrente. Y, aunque prefieren presas pequeñas, que no superen los 50 kilogramos, han matado al enorme kudú, un antílope africano que llega a rebasar los 200 kilogramos de masa corporal.

 

Estos animales son descendientes directos de otro tremendo depredador, son una subespecie del lobo gris, Canis lupus. Pero, contrario a lo que podría pensarse, pertenecen a la misma especie que el perro que descansa plácidamente en el sillón de una familia en la ciudad o del que cuida el ganado en una zona rural. Biológicamente, los perros ferales son perros domésticos, Canis lupus familiaris, que se han aislado de la influencia humana y han adoptado un comportamiento salvaje.

 

Los perros de Cedros

El mayor tenía alrededor de 45 años y una barba que le llegaba hasta el pecho, se la había dejado crecer durante la larga temporada de pesca. El otro era un “chavalo jovenzón”. Sacaban langosta como cualquier otro día, pero de un momento a otro, la lancha, las trampas, todo se les volteó y tuvieron que varar de emergencia junto a un acantilado.

 

Sin forma de comunicarse o transportarse no les quedaba más que atravesar casi nueve horas de sierra y costa para llegar al primer poblado, así que comenzaron la marcha. No imaginaban que además tendrían que enfrentarse a una jauría de perros ferales.

 

Eran alrededor de 10, todos amenazantes, y no dejaban de acechar a los dos hombres. Si no hacían algo no llegarían nunca al pueblo.

 

“Sabes qué, me les voy a enfrentar, los voy a corretear a ver si así, con la barba y todo, se asustan. Si corren, nos vamos”, le dijo el mayor de los pescadores al chaval.

 

“Así fue como la libraron, al final regresaron caminando hasta el pueblo”, cuenta Jorge Amador Alameda, al recordar el incidente. Jorge es el actual presidente de la sociedad cooperativa Pescadores Nacionales de Abulón, S.C. de R.L., la organización de pescadores que lleva ya 74 años pescando y 100 años llevando víveres, gasolina y útiles a Isla Cedros, Baja California, la isla mexicana más grande del Pacífico.

 

Después del ataque, la cooperativa no pudo quedarse de brazos cruzados, y en el verano de 2004, Ramón Castro Amador, quien era secretario del Consejo de Administración de la cooperativa pesquera, pidió ayuda al doctor Juan Pablo Gallo, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C. (CIAD), para informar a las autoridades que los perros ferales estaban agrediendo al venado, lobos marinos y a los pobladores.

 

Juan Pablo no pudo acudir al llamado en 2004, pero en enero de 2005 la cooperativa volvió a pedir su ayuda, y para mayo de ese año los investigadores ya estaban desembarcando en Isla Cedros, a punto de encontrarse con el cadáver destrozado de una cría de lobo marino.

 

 

Las heces

Aquella vez, al escuchar los ladridos, los investigadores tuvieron que huir de Isla Cedros. En ese momento ya no había nada más que pudieran hacer sin arriesgar su vida, pero de vuelta en su laboratorio Juan Pablo tenía otros métodos para obtener más pistas sobre los perros.

 

Las excretas del depredador podían revelar muchas cosas, una de ellas, su dieta. Juan Pablo lo sabía, y comenzó por separar todos los elementos que el sistema digestivo del perro no es capaz de desintegrar y que salen prácticamente completos en las heces. En su pesquisa obtuvo pelo, plumas y huesos de las presas.

 

Aprovechando que bajo el microscopio el pelo de cada especie de mamífero es diferente, el investigador pudo identificar en las cinco muestras de heces fecales un elemento en común, restos de Zalophus californianus. No había duda, los perros estaban comiendo lobo marino. Y no solo eso, también se alimentaban de elefante marino y de venado bura, una especie endémica en peligro de extinción.

 

Nosotros los vimos

“(Aun así) no teníamos forma de saber si el cadáver que encontramos lo habían matado los perros o si solo habían aprovechado para comerse la cría cuando ya estaba muerta. Los perros generalmente buscan carroña o cazan animales pequeños. Aunque si están muy hambreados, tal vez sí se arriesguen a cazar las crías”. Concepción García era parte del grupo de investigadores que llegó a la isla con Juan Pablo Gallo, y la única forma en la que se sentiría segura para contestar esta incógnita era si lograba observar el momento de la depredación. Cosa que no sucedió.

 

Pero los pescadores de Isla Cedros sí habían visto a los perros acechar y cazar a los lobos marinos. Habían visto al enorme venado bura adentrarse en el mar para huir del acoso de los cánidos y estaban preocupados por el ataque a los pescadores de la sociedad cooperativa.

 

 

 

La invasión o el origen de los perros

Cuando Isla Cedros se llamaba Huamalhuá, no tenía perros. Los cochimí la llamaban así, la neblinosa. Y probablemente así, cubierta en niebla, la encontraron los españoles cuando la “descubrieron” en 1540. Esta fue, quizá, la primera ocasión en que un perro tuvo la oportunidad de pisar la isla.

 

Pero los perros que hoy se alimentan de roedores, aves, reptiles, lobos marinos, elefantes marinos y del venado bura de Cedros, una especie en peligro de extinción que solo habita en esa isla, más bien son descendientes de las mascotas abandonadas por los pobladores del siglo XXI.

 

Parece que a los habitantes de Isla Cedros les gustan los perros de mascota, pero también parece que a algunos no les molesta que vaguen libres a ratos, ni tienen problemas con abandonar a sus cachorros, pues una gran cantidad de perros callejeros ronda por los poblados.

 

A estos perros no les hace falta comida, como Juan Pablo Gallo y sus colaboradores reportaron en un artículo de la revista Natural Areas Journal, la planta procesadora de alimentos suele desechar pulpo, langosta, abulón y pescado que no fue apto para el enlatado, y el festín se sirve en tiraderos a las afueras de los poblados sin supervisión humana.

 

Pero sin importar la abundancia de alimento, los perros son animales territoriales, y los grupos dominantes excluyen a otros perros del banquete. Poco a poco los desplazados amplían sus territorios a lugares menos poblados, comienzan a cazar y a adentrarse cada vez más en la isla, hasta que pierden completamente el contacto con las personas. Es allí cuando se acelera el proceso de asilvestramiento, los perros se multiplican, sus crías se vuelven ferales y se transforman en una especie invasora.

 

Los acarreados

Cuando los españoles llegaron al continente americano no llegaron solos. Los conquistadores no estaban dispuestos a abandonar el gusto de un jugoso tocino o de un buen vino, así que se aseguraron de que cada barco que navegaba con rumbo a la Nueva España fuera provisto de animales, plantas y semillas. Los conquistadores tratarían de establecer todo producto esencial de su cultura en el nuevo territorio.

 

Los perros tampoco llegaron solos a Isla Cedros, llegaron con sus garrapatas, sus virus, sus bacterias y sus parásitos. Por ejemplo, las tenias o solitarias encuentran un buen hábitat en el intestino del perro, al igual que algunas lombrices como Toxocara canis, y si por alguna razón estos parásitos entran al intestino humano, pueden infestarlo sin dificultad; tanto así que las personas comparten alrededor de 60 parásitos con los perros y los gatos.

 

Pero el peligro no es solo para los humanos, y el contagio fue uno de los temores que surgió en Concepción García y en Juan Pablo Gallo cuando observaron la interacción entre perros y lobos marinos en la isla.

 

Peligro de contagio en Cedros

El 25 de abril del año 2000, 50 crías de foca yacían muertas en Zuidwest Island, una región al noreste del mar Caspio. Ese fue el inicio de una epidemia que para el mes de julio, había matado al menos 11 mil focas en los cinco países que rodean el mar Caspio: Rusia, Kazajistán, Irán, Azerbaiyán y Turkmenistán.

 

Las focas que alcanzaron a ser vistas, enfermas y con vida, sufrían espasmos musculares parecidos a las convulsiones, estaban débiles, estornudaban constantemente y tenían escurrimiento nasal y ocular. Los análisis de laboratorio demostraron que la infección la había causado el virus del distemper canino, el mismo virus que provoca la enfermedad del moquillo en los perros.

 

Los científicos Thijs Kuiken y Seamus Kennedy, concluyeron en un artículo publicado en 2006, en la revista Veterinary Pathology, que el virus, en conjunto con un invierno inusualmente caliente y con otras bacterias que debilitaron su sistema inmunológico, aumentó la mortalidad de las focas 2.8 veces más que la media, es decir, mató a más de seis mil focas que en otras condiciones estarían vivas. 

 

El distemper canino probablemente había llegado a las focas por contactos ocasionales con perros ferales y lobos de las costas del mar Caspio y, de esa misma forma, podía llegar a contagiar a los elefantes y lobos marinos en Isla Cedros.

 

Moquillo en México

En 2005, cuando Concepción García Aguilar visitó Isla Cedros, ningún estudio había reportado la presencia del virus en mamíferos marinos de México, pero no por eso podía concluir que el contagio era imposible. Así que la investigadora del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) no abandonó la idea de indagar si los perros estaban transmitiendo sus patógenos a los lobos o a los elefantes marinos.

 

Tres años después de la visita de Concepción a Cedros, al otro lado de la península, en el golfo de California, Nora Rivera Gámez, estudiante de la maestría en veterinaria del Instituto Politécnico Nacional, tomaba con un hisopo muestras de mucosidad de la garganta de 50 crías de lobos marinos. El siguiente año, Nora volvió por más muestras y consiguió la mucosidad de otras 60 crías de lobo marino. Con los fluidos de 110 cachorros, Nora Rivera comenzó la búsqueda de morbillivirus, el grupo de virus al cual pertenece el distemper canino.

 

El distemper canino, como todos los virus, tiene como componente principal un ácido nucleico, que es una cadena de moléculas que le permite replicarse. Estas cadenas se clasifican en cadenas de ácido desoxirribonucleico, o ADN, y cadenas de ácido ribonucleico, o ARN, y están presentes en el material genético de todos los seres vivos. Así que, aunque el distemper canino fuera un virus de ARN, en las muestras de Nora habría cadenas de ARN de lobo marino y de todas las bacterias, hongos y virus que el animal pudiera tener.

 

A la estudiante le interesaba encontrar solo el distemper canino, así que seleccionó una parte del virus, una secuencia de ARN que fuera exclusiva del distemper canino y separó todas las cadenas que tuvieran esa secuencia. Una vez separadas, las comparó con las secuencias completas de virus del distemper que otros científicos ya habían detectado y registrado en bases de datos internacionales.

 

En total, 21 muestras de sangre tenían el virus del moquillo, pero ninguna de las crías había presentado señales de la enfermedad. Nora Rivera concluyó que habría que realizar más estudios para conocer por qué el patógeno no estaba enfermando a los animales, y presentó su tesis en 2010.

 

Del perro al lobo marino

Tiempo después, cuando Liliana Suárez Ramírez leyó la tesis de Nora Rivera, pensó que sería interesante saber si los perros de la región portaban el mismo virus que los lobos marinos, pues podrían ser los perros los que les estaban contagiando el patógeno.

 

Como parte de su tesis de maestría, en 2012 y 2013, Liliana recolectó muestras de sangre de 141 lobos marinos del golfo de California y del Pacífico, y de 10 perros domésticos y una cría de coyote que habitaban en Isla Magdalena, una isla del Pacífico. Al analizar las secuencias de ARN en las muestras, Liliana encontró el virus en la sangre de tres crías de lobo marino de una isla del golfo de California, en uno de los perros domésticos y en la cría de coyote.

 

Para enriquecer el trabajo, Liliana realizó pruebas inmunológicas para detectar si la sangre de los animales contenía anticuerpos para combatir el virus del distemper canino, así sabría si el animal o su madre alguna vez habían adquirido el virus pero no habían caído enfermos, o si enfermaron lograron sobrevivir. Resultó que tanto del lado del Pacífico como del golfo de California, los lobos marinos y los perros habían tenido contacto con el virus del moquillo, y este patógeno representaba una presión más para los lobos marinos que de por sí ya se enfrentan a la contaminación, a la pérdida de hábitat y en el caso de Isla Cedros, al acoso de los perros.

 

Justo en noviembre de 2014, cuando Liliana Suárez publicaba los resultados en su tesis de maestría, otra estudiante, Etna Carolina Ziehl Quirós, trabajaba analizando las muestras de sangre de 46 crías de lobo marino que había obtenido en Isla Guadalupe, Reserva de la Biosfera en el Pacífico. Concepción García era la directora de esta tesis.

 

Etna Carolina Ziehl utilizó pruebas inmunológicas para detectar patógenos en los lobos marinos, y aunque no encontró el virus del distemper canino en Isla Guadalupe, sí detectó anticuerpos para tres variedades de una bacteria llamada Leptospira, una de ellas, la variedad canicola, característica de los perros.

 

Esperanza para Cedros

Ya desde hace varios años que Federico Méndez Sánchez sentía que, en el tema de los perros ferales, la asociación civil que dirige tenía “un gran pendiente con Isla Cedros”, y no solo por proteger a los mamíferos marinos, también por proteger a las personas de la isla y al venado bura al cual “estamos a punto de perderlo, está en grave peligro de extinción”.

 

No es que Grupo de Ecología y Conservación de Islas, A.C. fuera completamente ajena al problema de Cedros; en 2006, junto con la sociedad cooperativa Pescadores Nacionales de Abulón, habían llevado a la isla a veterinarios para realizar una campaña de esterilización en el poblado. Pero después de ese primer esfuerzo, al grupo ya no le fue posible apoyar a los pescadores, que tenían años preocupados por el problema.

 

Por fortuna, los pescadores no desistieron en sus esfuerzos por conservar la riqueza biológica de la isla y gracias a su iniciativa, en diciembre de 2016, Cedros se convirtió en área natural protegida y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) asignó personal y presupuesto para proteger el lugar.

 

Ahora, junto con la Conanp, el Grupo de Ecología y Conservación de Islas ha aceptado el reto de erradicar al perro feral y ayudar a la restauración de la isla. El trabajo ya ha comenzado y en julio de este año se realizó una semana de cultura ambiental para mostrar a los habitantes de la isla la dura situación en la que se encuentra el venado bura, especie de la cual parecen quedar menos de 20 individuos.

 

El siguiente paso será comenzar con el trabajo técnico en el norte de la isla, en el que diez personas de la asociación civil identificarán a las jaurías de perros, y mediante trampas y caza aérea y terrestre, capturarán a los animales. El grupo, además, realizará un censo exhaustivo de la población de venados bura.

 

Una fiera de mascota

Las opciones para controlar a un animal salvaje, como los perros del norte de Isla Cedros, son pocas. Dar en adopción a un perro así sería una irresponsabilidad, sería como regalar un perro de pelea que no obedece ni a su dueño. Por otro lado, mantener a un perro feral en un albergue pondría en riesgo al personal del lugar y le daría al animal una vida de encierro. Hay que tomar en cuenta que en las islas, una mordedura grave, una enfermedad como la rabia y cualquier emergencia médica es mucho más difícil de atender.

 

Además, los perros ferales ponen en peligro todo un ecosistema. Cuando se trata de especies invasoras, se debe pensar en el bienestar de la colectividad más que en el del individuo.

 

Aun así, el control se hace de manera compasiva. Las erradicaciones buscan reubicar a los animales cuando es posible y, cuando no, siguen los procedimientos de la Norma Oficial Mexicana NOM-033-ZOO-1995, que regula el sacrificio humanitario de los animales domésticos y silvestres. Bajo este concepto se trata de evitar cualquier dolor innecesario y el perro es anestesiado con fármacos que impiden su sufrimiento.

 

Dueños responsables

“El problema aquí es que muchas veces, cuando los perros domésticos tienen crías, los del pueblo los tiran en el basurero. Entonces los perros agarran para la sierra y de allí es como se ha poblado la sierra”. Jorge Amador sabe que sin la ayuda de los dueños, controlar los perros ferales será un problema irresoluble y lo saben también en el Grupo de Ecología y Conservación de Islas.

 

En todos lados, el problema de los perros ferales es un problema de tenencia irresponsable, de perros extraviados, perros abandonados o perros a los que se les permite vagar libremente.

 

Por esto, Federico Méndez y su grupo buscan involucrar a toda la comunidad en la resolución del problema e implementarán estrategias para que los perros de Isla Cedros no terminen de nuevo en la sierra. La esterilización es la medida de prevención por excelencia, pero si es posible, también explorarán la posibilidad de colocarles collares con chips de rastreo a los perros domésticos. De esta manera, los extravíos tendrían solución.

 

De vuelta a la isla

Sin el acoso constante de los perros es posible que el venado bura se reproduzca de nuevo, también es posible que los lobos y los elefantes marinos regresen a las playas del norte de la isla que hoy evitan y en las que solían resguardar a sus crías.

 

Pero eso solo el tiempo lo dirá. Por lo pronto, el grupo de conservación de islas espera que no sea necesaria la reproducción del venado en cautiverio, y los miembros de la cooperativa Pescadores Nacionales de Abulón esperan poder volver a mirar el venado entre la niebla.

 

 

Imágenes cortesía de:

© Archivo Grupo de Ecología y Conservación de Islas (GECI), J. A. Soriano.

© Juan Pablo Gallo.

© Archivo Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

© Archivo GECI, J. A. Soriano.

© Dag Peak.

 

 

 

Un equipo interinstitucional, al que pertenece el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, por su investigación sobre chile jalapeño. El objetivo del proyecto fue determinar si los capsaicinoides (los componentes químicos que causan la sensación de picor) del chile jalapeño, tras la digestión, pueden incorporarse a células intestinales y permanecer ahí intactos o no. A los capsaicinoides se les ha atribuido muchos efectos protectores de salud humana, tales como propiedades anticancerígenas, hipoglucémicas y antihipertensivas.

 

Con este propósito, y como parte del trabajo de maestría de Claudia Inés Victoria Campos, estudiante del CIAD, el equipo dirigido por su director de tesis, José de Jesús Ornelas Paz, e integrado por investigadores de The Ohio State University, la Universidad de Colima y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, realizó experimentos con los que descubrieron que los capsaicinoides sí se incorporan a células intestinales donde son totalmente metabolizados.

 

La importancia del jalapeño

 

El investigador del CIAD comentó que, si se considera la absorción gástrica de capsaicinoides puros reportada en la literatura científica, este estudio permite suponer que la absorción y efectos de protectores de estos compuestos son mayores a los imaginados, pues se demostró que los capsaicinoides del chile se incorporan también a células intestinales.

 

Asimismo, dijo, observaron que el procesamiento del chile redujo la incorporación de capsaicinoides a las células, mientras que solo en algunos casos la presencia de grasa insaturada favoreció esta variable. También encontraron que las células intestinales metabolizaron rápida y totalmente dichos compuestos.

 

Ornelas Paz enfatizó la importancia de destacar que el chile se distingue de la mayoría de los alimentos de origen vegetal por contener muchos otros compuestos protectores de la salud, que rara vez se pueden encontrar juntos en un solo alimento. Algunos de ellos son exclusivos de esta hortaliza, como la capsantina y capsorubina, compuestos a los que se les atribuyen beneficios como antioxidantes y para la salud cardiovascular.

 

El valor para México

 

La alta relevancia que tiene el chile jalapeño en la dieta mexicana, un creciente interés internacional sobre los beneficios a la salud que se le atribuyen a los capsaicinoides, así como el desconocimiento de algunas etapas del proceso absortivo de estos compuestos, son los principales motivadores que llevaron al académico del CIAD y a su equipo a emprender este proyecto.

 

El chile jalapeño es uno de los cultivos más importantes del país, sobre todo en Chihuahua, que típicamente se disputa el primer lugar en cuanto a la producción nacional, por lo que los resultados de este trabajo promueven el consumo y, consecuentemente, la producción de la hortaliza, la cual es una fuente rica de compuestos bioactivos.

 

Un logro personal, colectivo e institucional

 

Ornelas Paz manifestó su entusiasmo por el reconocimiento que ha recibido, puesto que esta investigación fue evaluada positivamente por un comité de tesis del CIAD, un comité editorial revisor de una revista científica de alto prestigio (donde se publicó formalmente el estudio) y ahora por el jurado calificador del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, conformado por investigadores mexicanos de alto prestigio a nivel internacional.

 

Agregó que esta distinción le genera una sensación particularmente especial, pues coincide con el cumplimiento de sus primeros diez años de servicio en el CIAD, mismo número de años posteriores a la culminación de sus estudios doctorales.

 

Por último, añadió que la siguiente etapa en esta investigación es enfocarse en los metabolitos de capsaicinoides, para tratar de caracterizar su transporte celular y los mecanismos moleculares mediante los cuales ejercen sus efectos protectores.

 

 

 

El 2° Congreso Internacional sobre Inocuidad y Calidad Alimentaria, que organiza la Asociación Nacional para la Inocuidad y Calidad Alimentaria en México (ANICA), se realizará del 25 al 27 de octubre de 2017 en Mazatlán, Sinaloa, México.

 

El evento tiene el objetivo de promover la vinculación de los sectores académico, científico, industrial, social y gubernamental, involucrados en la cadena de valor de los alimentos, para dar a conocer avances relacionados con la inocuidad y calidad alimentaria y la alimentación saludable.

 

En esta segunda edición se reunirán expertos nacionales e internacionales en la ciencia, tecnología, legislación, industria, comercio de alimentos y en las tendencias mundiales de los sistemas de gestión de seguridad alimentaria de la Iniciativa Global de Seguridad Alimentaria (GFSI, por sus siglas en inglés).

 

Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador del CIAD y director del Laboratorio Nacional para la Inocuidad Alimentaria (LANIIA), institución patrocinadora de este encuentro, destacó la importancia del Congreso para reforzar el sector agroindustrial mexicano para cumplir con la Ley de Modernización de la Inocuidad Alimentaria de Estados Unidos, así como normativas internacionales.

 

Por su parte, Nohelia Castro del Campo, académica del CIAD, subrayó la importancia de estos foros para la socialización de la investigación entre la comunidad académica, científica y empresarial.

 

Los principales temas de los que emanarán las presentaciones del Congreso giran en torno a las enfermedades transmitidas por los alimentos, desde la producción primaria hasta el consumidor, además de las enfermedades derivadas de la malnutrición, como la desnutrición y la obesidad.

 

Los organizadores concordaron en que es fundamental propiciar foros que congreguen a todos los sectores y aporten experiencia para orientar al consumidor sobre la compra, manejo, preparación y consumo de alimentos, respecto a su calidad, inocuidad y funcionalidad, que se traduzca en una mejor calidad de vida y estado de salud de las personas.

 

Si desea conocer el programa completo del Congreso y las modalidades de participación, puede ingresar al siguiente enlace electrónico: anicamexico.wixsite.com/anicamexico/2do-congerso-internacional.

 

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realizará una colaboración internacional con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile, a través del proyecto “Red de Transferencia Científico Técnica para el Reconocimiento y Monitoreo de Residuos Químicos en Productos Agroalimentarios de Chile y México”.

 

Este es un proyecto que tiene como propósito consensuar criterios entre ambos países para el monitoreo de residuos químicos tóxicos en productos agroalimentarios, para contribuir a la generación de una política integral en inocuidad alimentaria de productos agroalimentarios con énfasis en la salud pública.

 

La iniciativa inició en septiembre de 2017 y tendrá una duración de dos años, los cuales se enfocarán en el análisis de cultivos de consumo nacional, como tomate, lechuga, espinaca y chile Anaheim o ají, debido a que son productos locales que se producen en ambos países y que se someten a menor vigilancia sanitaria en comparación con aquellos que tienen estándares de exportación.

 

El estudio llevará a cabo una comparación de los resultados obtenidos en México y en Chile y consensuará los criterios para el monitoreo de sustancias químicas de interés, con el objetivo de encaminarlos a la creación de una política integral en inocuidad alimentaria y al establecimiento de protocolos para la disminución de residuos tóxicos y la mejora de la calidad de los productos agroalimentarios.

 

El proyecto es encabezado por Jaqueline García Hernández, coordinadora de Aseguramiento de Calidad y Aprovechamiento Sustentable de Recursos Naturales del CIAD, quien mencionó que el estudio representa una oportunidad para extender el área de impacto del quehacer científico del Centro y fomentar la vinculación con instituciones internacionales.

 

Además, la red científica contará con la colaboración de los investigadores mexicanos Miguel Betancourt Lozano, Pedro de Jesús Bastidas Bastidas, Luz Vázquez Moreno y Ana Isabel Valenzuela Quintanar, todos ellos del CIAD, y por parte de la Universidad Autónoma de Nayarit participa el académico José Belisario Leyva Morales.

 

En representación de Chile, trabajarán los investigadores Raúl Calderón Araya como corresponsable del proyecto, así como Paulina Palma Rubilar y Gonzalo Valenzuela del Laboratorio de Salud Pública, Ambiental y Laboral de Chile.

 

El proyecto es financiado por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) y la Cooperación Chilena para el Desarrollo (AGCID Chile).

 

 

La Red Nacional de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico en Alimentos Funcionales y Nutracéuticos (AlFaNutra) invita a participar en el 3er Congreso Internacional de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos, que en esta edición abordará como tema principal el “Diseño y desarrollo de ingredientes y alimentos funcionales y su impacto en la nutrición humana”.

 

El evento que se realizará del 20 al 22 de junio de 2018 en Mazatlán, Sinaloa, convoca a investigadores, académicos, estudiantes, industria de alimentos, autoridades del sector gubernamental y público en general, y tiene como propósito dar a conocer los últimos avances en el desarrollo y diseño de alimentos funcionales y nutracéuticos, así como los beneficios en la salud de los consumidores con requerimientos específicos.

 

La tercera edición del Congreso es organizada por la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). Por parte de la UAS, el Dr. Jorge Milán Carrillo, Director de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas, será el organizador anfitrión del evento de la Red AlFaNutra, la cual es liderada por los doctores Gustavo Adolfo González Aguilar y Aarón Fernando González Córdova, del CIAD.

 

La Red AlFaNutra está integrada por más de dieciséis instituciones nacionales e internacionales de países como Canadá, España, Brasil, Argentina, Panamá y Costa Rica.

 

El objetivo del encuentro es que los asistentes reciban información sustentada en resultados de investigaciones científicas realizadas por los miembros de la Red, sobre alternativas de alimentos funcionales que pueden ser incluidos en la dieta, bioactividad de moléculas alimentarias, aprovechamiento de subproductos para la obtención de moléculas bioactivas, efecto del procesamiento sobre los compuestos con actividad biológica, entre muchos otros, comentó González Aguilar.

 

Entre los temas que se abordarán se encuentran el diseño y caracterización de alimentos funcionales y nutracéuticos, tecnologías emergentes e ingredientes funcionales, la estructura de los alimentos y bioaccesibilidad y biodisponibilidad de nutrientes, modelos de digestión in vivo, in vitro e in sílico, tecnologías “omhicas” (nutrigenómica, metabolómica, proteomica, etc), alimento-microbiota-salud, legislación y comercialización sobre alimentos funcionales, el perfil de consumidor, nanotecnologías y salud, así como microbioma y obesidad.

 

Si desea más información sobre el evento, puede enviar un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o vinculacion@ciad.mx

 

 

Con la presencia del Dr. Enrique Cabrero Mendoza, Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y el Secretario de Educación, el Mtro. Aurelio Nuño Mayer, los Centros Públicos de Investigación Conacyt celebraron su XXV Aniversario como un sistema comprometido con el apoyo al desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación en favor de todos los miembros de la sociedad mexicana.

 

El Dr. Cabrero enfatizó que cada uno de los Centros Públicos de Investigación Conacyt se destaca por trabajar de manera conjunta con distintos sectores del país buscando generar una sinergia que permita crear conocimiento entre la sociedad, el gobierno y la iniciativa privada para convertir a México en un país que transite hacia una economía basada en el conocimiento.

 

“Durante la actual administración hemos trabajado para consolidar el Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt, pues tenemos el compromiso de vincular a la sociedad, gobierno e iniciativa privada en beneficio de toda la población de nuestro país”, comentó.

 

El funcionario señaló que en la actualidad los 27 Centros Públicos de Investigación Conacyt cuentan con 7,000 trabajadores, de los cuales el 72% se dedican a las actividades científico-tecnológicas, lo cual se ve reflejado en las 2,163 plazas que ocupan sus científicos dentro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

 

Por su parte, el Secretario de Educación, el Mtro. Aurelio Nuño, expresó el beneplácito que representa para la dependencia a la cual encabeza que los Centros Públicos de Investigación Conacyt continúen con el compromiso de fomentar y acercar la ciencia y tecnología a todos los mexicanos, pues gracias a estas se fortalecen las bases del desarrollo del conocimiento en nuestro país.

 

Por último, el Dr. Gabriel Siade Barquet, presidente del Consejo Consultivo de Centros Públicos de Investigación del Conacyt, comentó que la reorganización de los Centros está enfocada en el trabajo interdisciplinario en favor de la ciencia, pues el conocimiento es el resultado de distintos enfoques.

 

“La investigación científica tiene que dejar de ser una isla, se debe trabajar en conjunto, pues sólo de esta manera podemos tener nuevos enfoques que enriquezcan las investigaciones en favor de la sociedad”, enfatizó.

 

El Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt es un conjunto de 27 instituciones de investigación que cubren los principales campos del conocimiento científico, tecnológico, social y humanístico, los cuales se agrupan en Ciencia Exactas y Naturales (10 Centros), Ciencias Sociales y Humanidades (8 centros), Desarrollo Tecnológico y Servicios (8 centros) y uno especializado en el financiamiento de estudios de posgrado, además de contar con 150 programas educativos pertenecientes al Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC).

 

Los principales objetivos de los Centros Públicos de Investigación Conacyt son:

  • Generar conocimiento científico y promover su aplicación a la solución de problemas nacionales
  • Fomentar recursos humanos de alta especialización, sobre todo a nivel posgrado
  • Fomentar la vinculación entre la academia y los sectores público, privado y social
  • Promover la difusión y divulgación de la ciencia y tecnología en las áreas de competencia de cada uno de los Centros que integran al sistema.

 

El evento contó con la presencia del Dr. Enrique Graue Wiechers, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; el Dr. Enrique Fernández Fassnacht, Director General del Instituto Politécnico Nacional; el Dr. Elías Micha Zaga, Coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de Presidencia de la República; el senador Patricio Martínez García, Presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República; el diputado Carlos Gutiérrez García, Presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados; el Dr. Arturo Menchaca Rocha, Coordinador General del Consejo Consultivo de Ciencias; el Dr. José Mustre de León, Director General del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del I.P.N.; el Dr. Sergio Hernández Vázquez, Director Adjunto de Centros de Investigación del Conacyt; el Dr. José Franco López, Coordinador General del Foro Consultivo Científico y Tecnológico; el Mtro. Manuel Quintero Quintero, Director General del Tecnológico Nacional de México, además de funcionarios y representantes de los medios de comunicación.

Mobile Menu