Además de ser un elemento indispensable en la gastronomía mexicana, la cebolla es un alimento que destaca por sus múltiples beneficios para la salud humana. Por tal razón, Ramiro Baeza Jiménez, académico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos comparte algunas razones por las que debemos procurar su consumo.

 

Propiedades antibacterianas

 

Esta hortaliza contiene compuestos fenólicos como la quercetina, que le brindan la capacidad de inhibir el crecimiento de las bacterias a través de mecanismos que limitan la absorción de los nutrientes por las células bacterianas. Los estudios reportados refieren actividad microbiana contra cepas de Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa.

              

Asimismo, de acuerdo con diferentes investigaciones llevadas a cabo, la cebolla posee también las siguientes propiedades: antiviral, antidiabética, antiprotozoaria, antioxidante, anticancerígena, antiasmática, antiinflamatoria, hepatoprotectora, neuroprotectora, hipotensora, hipoglucemiante y prebiótica. Además de contener vitamina C y fibra, así como macro y micronutrientes que ayudan a mantener la salud en buenas condiciones, es un alimento de bajo aporte calórico.

 

Los compuestos que le brindan dichas propiedades son de naturaleza fenólica, como los flavonoides (quercetina, aliucida G, alicina, canferol), y compuestos que poseen azufre (alquenil cisteína sulfóxidos, disulfuros, trisulfuros, cepaeno y vinil ditiinas). Estos últimos son los responsables del olor y sabor propios de la cebolla y que, al llegar a los ojos, cuando esta es picada, producen el picor y lagrimeo característicos, así como un efecto mucolítico.

 

Un alimento funcional

 

Existen estudios que sugieren que su consumo puede prevenir o mitigar comorbilidades relacionadas con el síndrome metabólico: obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemias y presión arterial elevada y enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como algunos tipos de cáncer. La quercetina y compuestos sulfurados poseen actividad antiviral y pueden realzar la biodisponibilidad de algunas medicinas antivirales.

 

Como sucede con otros alimentos, la mejor forma de aprovechar los beneficios de la cebolla es consumirla cruda o en fresco; sin embargo, se ha demostrado que consumirla asada, caramelizada o en infusiones puede mantener algunas de sus propiedades benéficas para la salud.

 

Es importante destacar que aún hace falta más investigación: por un lado, referida al uso de métodos de extracción convencionales y no convencionales, y, por otro lado, referida a estudios de biodisponibilidad. A su vez, un potencial nicho es aprovechar los residuos de cebolla, que constituyen también una fuente interesante de compuestos bioactivos.

 

 

 

Blanca vs morada

 

Aunque hay personas que se dividen en opiniones sobre si la cebolla blanca o la morada tiene mejor sabor, lo cierto es que sus propiedades y cualidades nutricionales son similares. Sin embargo, la cebolla morada se distingue por ser rica en antocianinas, compuestos que, además de darle su coloración característica, han demostrado actividades antiinflamatorias y quimiopreventivas.

 

Cabe mencionar que existen también las cebollas amarilla, de sabor picante y ácido, y de cambray, ideal para guarniciones.

 

Un viejo mito

 

Aunque es una creencia que data de la época de la peste bubónica, cada vez es más popular el mito de que, si se parte una cebolla y se coloca enseguida de la cama durante la noche, su aroma puede ayudar a curar enfermedades del sistema respiratorio. Respecto a esto, es necesario precisar que no existe un trabajo científico que lo haya demostrado o que haya sido reportado. Sin embargo, sí existe evidencia científica que refiere que los tiosulfonatos y los cepaenos presentes en la cebolla poseen actividad antiasmática. Por lo tanto, para curar enfermedades del sistema respiratorio no hay mejor recomendación que seguir y aplicar las medidas que los profesionales de la salud nos indiquen.

 

Colaboración de Ramiro Baeza Jiménez, investigador de la Coordinación Regional Delicias del CIAD


 

 

 

 

 

Con el advenimiento de la revolución agrícola hace diez mil años y, recientemente, con la revolución industrial de los últimos doscientos años, se ha documentado una disminución del potasio en comparación con el sodio y un aumento en el cloruro en comparación con el bicarbonato en la dieta humana.

 

La proporción de potasio a sodio anteriormente era de 10 a 1, mientras que la dieta moderna tiene una proporción de 1 a 3. Algunos estudios indican que los humanos agrícolas tenemos una dieta pobre en magnesio y potasio, así como fibra, y rica en grasas saturadas, azúcares simples, sodio y cloruro, en comparación con el período pre-agrícola. Con esta base se ha desarrollado toda una teoría pseudocientífica que proclama que, a partir de estos cambios, la humanidad está propensa a una “acidosis metabólica” que, se argumenta, está en contra de requerimientos nutricionales genéticamente determinados.

 

Con estos argumentos se ha sugerido que una dieta alcalina puede prevenir una serie de enfermedades y generar importantes beneficios para la salud. Lo cierto es que no hay evidencia científica que respalde las bases de esta dieta ni que demuestre que “un cuerpo alcalino” es sinónimo de un cuerpo más sano.

 

El cuerpo humano tiene una capacidad asombrosa para mantener un equilibrio constante del pH en la sangre a través de los principales mecanismos compensatorios: renal y respiratorio. Existen razones específicas por las cuales el pH de algunas partes de nuestro cuerpo no es homogéneo. Por ejemplo, el pH del estómago varía entre 1.0 a 4.0, en el intestino delgado de 5.0 a 7.0 y en el intestino grueso es alrededor de 8.0. El mantenimiento de estos valores influye positivamente en la homeostasis celular, así como en la absorción de nutrientes y fármacos. El consumo excesivo de bicarbonato puede alterar el pH del estómago y esto podría originar un proceso de indigestión y deficiencias nutrimentales.

 

Como parte de esta complejidad, la orina puede tener un pH variable de ácido a alcalino dependiendo de la necesidad de equilibrar el organismo. Así, se ha documentado que las dietas alcalinas dan como resultado un pH de la orina más alcalino y pueden reducir el calcio en la orina. Sin embargo, esto puede no reflejar el equilibrio total de calcio debido a otros elementos reguladores como el fosfato.

 

Con base en lo anterior, podemos concluir que no hay evidencia sustancial de que esto mejore la salud ósea o proteja de la osteoporosis. Al contrario, este tipo de dieta, que sugiere eliminar alimentos de origen animal y lácteos (alimentos ricos en calcio), puede generar mayor riesgo de osteoporosis y pérdida de masa muscular.

 

Otros “beneficios” comúnmente atribuidos a la “alcalinización” es la idea de que las dietas "ácidas" hacen que la sangre se vuelva "demasiado ácida", lo que puede aumentar el riesgo de cáncer. Si bien es cierto que las células cancerosas no pueden vivir en un ambiente excesivamente alcalino, tampoco ninguna de las otras células del cuerpo. Aunado a lo anterior, se ha agregado la idea de beber agua alcalina como forma de "desintoxicación"; uno de los términos de marketing más brillantes del creciente negocio de la industria de “salud alternativa”. Sin embargo, si se poseen riñones funcionales (uno es suficiente), hígado, intestinos y glándulas sudoríparas, la desintoxicación es un hecho y es gratis.

 

Nuestros cuerpos están diseñados para soportar variaciones en la ingesta de alimentos y volúmenes. Así que puede comer ocasionalmente esa comida picante, tomar abundante agua (orinará más si bebe más) e incrementar su actividad física (su cuerpo “solicitará” más agua si camina o corre ese extra). No necesita agua alcalina para desintoxicarse. Inclusive si bebe agua que es ligeramente alcalina el ácido clorhídrico en el estómago la cambiará rápidamente antes de que sea absorbida.

 

También hay indicios de riesgos potenciales del agua alcalina. Un estudio, en concordancia con lo observado en estados de alcalosis, reportó que crías de rata que recibieron agua alcalina mostraron deterioro del crecimiento y daño al músculo cardíaco.

 

Normalmente la sangre suele ser ligeramente alcalina; esto está estrictamente regulado por los riñones dentro de un rango muy estrecho y perfectamente saludable. Es imposible cambiar su pH por un período de tiempo significativo por lo que se come, y cualquier ácido o álcali adicional simplemente se elimina en la orina. Se conoce que existe una condición llamada acidosis, que es una condición fisiológica que ocurre cuando los riñones y pulmones no pueden mantener el pH del cuerpo en equilibrio. Sin embargo, es el resultado de una enfermedad grave o envenenamiento; puede ser mortal y necesita atención médica urgente, pero no se reduce a dietas demasiado ácidas.

 

También sabemos que el microambiente inmediato alrededor de las células cancerosas puede volverse ácido. Esto se debe a la forma en que los tumores adquieren su energía y usan oxígeno en comparación con el tejido sano. Sin embargo, es un hecho asociado exclusivamente al microambiente del tumor y no hay evidencia que demuestre que la dieta puede alterar todo el pH del cuerpo, o que tiene un impacto en el cáncer. Así, el pH fisiológico de la sangre humana normal es de 7.35 a 7.45. Una disminución en el pH por debajo de este rango es acidosis (un estado patológico), un aumento en este rango es alcalosis (otro estado patológico).

 

La alcalosis metabólica se define como un estado de enfermedad en el que el pH del cuerpo se eleva a más de 7.45 secundario a algún proceso metabólico. Los efectos biológicos de la alcalosis metabólica son el resultado directo de problemas asociados, como la hipovolemia y la disminución de potasio y cloruro. Estos cambios provocan disminución de la contracción cardiaca, arritmias, disminución del flujo sanguíneo cerebral, confusión, aumento de la excitabilidad neuromuscular y disminución de la descarga periférica de oxígeno. Además, hay un aumento compensatorio en el pCO arterial a través de la hipoventilación. En consecuencia, hay un efecto neto en el cuerpo que resulta en hipoxia. Quiere decir que, en caso de presentarse una “alcalinización”, este es un estado patológico que pone en grave riesgo la salud.

 

Con base en lo anterior, si bien, de conformidad a la dieta alcalina, comer muchas verduras verdes es ciertamente saludable, eso no se asocia ni debe atribuirse a ningún efecto sobre cuán ácido o alcalina es su dieta o pueda “volverse” su cuerpo. Debido a la carencia de evidencia científica, y por ser biológicamente contrarios a los principios fisiológicos conocidos de la regulación del pH en el organismo, los profesionales de la salud serios y documentados no recomiendan ningún método de alcalinización. Los beneficios de una alimentación saludable (variada, equilibrada, completa, suficiente e inocua) puede aportar los beneficios que le atribuyen erróneamente a la dieta alcalina, y muchos más, como prevención de enfermedades crónicas, osteoporosis, etc. Esto si está científicamente comprobado y un profesional en el área de nutrición que utilice evidencia científica y no ideologías o modas podrá adaptar las cantidades y alimentos necesarios para cada individuo o grupo poblacional específico.

 

 

Colaboración de Humberto Astiazarán García, investigador del CIAD, y Ana Teresa Limón Miró, egresada del posgrado en ciencias del CIAD.

 

 

 

 

La uva se cultiva prácticamente en todo el mundo. En México se produce uva de mesa, uva industrial y uva pasa, y de todos los estados productores, Sonora ocupa el primer lugar con el setenta por ciento del total nacional.

Recientemente la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que, tras varios años de negociaciones, se logró que hasta el momento diez empacadoras y diecinueve unidades de producción de Caborca, Hermosillo, Empalme, Carbó, San Miguel de Horcasitas y Guaymas, Sonora, estén autorizadas por el gobierno de Corea del Sur para exportar uva de mesa.

De acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) en México hay 24 mil hectáreas de viñedos, en las que se producen cerca de 375 mil toneladas de uva de mesa al año. Los principales estados productores son Sonora, con 319 mil; Zacatecas, con 43 mil, y Aguascalientes, con 5,475 toneladas. En los viñedos mexicanos se cosechan seis de cada mil toneladas de uva para mesa disponibles en el mundo.

Miguel Ángel Martínez Téllez, investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal y coordinador de investigación del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que dicho fruto producido en Sonora es de alta calidad e inocuidad y debería procurarse su consumo durante esta temporada debido a sus destacables cualidades nutricionales.

Poderoso antioxidante

Este fruto es rico en flavonoides, taninos y antocianos. Sus semillas contienen resveratrol, una sustancia que retrasa el envejecimiento celular, lo que las convierte en un poderoso antioxidante y antiinflamatorio. A estos compuestos bioactivos también se les han atribuido propiedades anticancerígenas.

Fuente de vitaminas y minerales

Las distintas variedades de uva ofrecen vitamina K, que ayuda a la coagulación de la sangre; vitamina C, la cual es indispensable para el sistema inmunológico, y vitamina B6, que desempeña un importante papel en la metabolización de alimentos, además de ácido fólico y vitamina E, cuya capacidad antioxidante previene el envejecimiento prematuro. También es rica en minerales como potasio, magnesio y calcio, principalmente.

Valor calórico

Además de contener una gran cantidad de agua, fibra y azúcares saludables, la uva es una gran opción de refrigerio, pues se calcula que cien gramos de uva blanca aportan cuarenta calorías, y la uva roja alrededor de sesenta, por lo que representan una excelente opción para las personas que buscan controlar su peso sin sufrir hambre.

Cardioprotección

Es importante que la uva se consuma con todo y cáscara, ya que en esta es donde se encuentra la mayor cantidad de sus beneficios, como los fenoles y taninos, a los que se les adjudica la capacidad de fortalecer las paredes arteriales, así como el ya mencionado resveratrol, que se ha asociado como coadyuvante contra enfermedades cardiovasculares.

Martínez Téllez agregó que el CIAD se ha distinguido a nivel nacional e internacional por su investigación sobre la uva, incursionando en campos particulares como el desarrollo de programas de inocuidad alimentaria, desarrollos tecnológicos para inducir naturalmente el color rojo del fruto que los mercados prefieren, así como en sistemas de conducción e inductores de brotación alternativos.  

 

Con el objetivo de impulsar los sistemas de producción agrícola en el valle del Mezquital, Hidalgo, se realizará un ciclo de foros y talleres científicos en la Universidad Tecnológica del Valle del Mezquital (UTVM-Ixmiquilpan, Hidalgo) el próximo 19 y 20 de octubre, dentro de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología. El evento es organizado por el Centro de Investigación y Desarrollo en Agrobiotecnología Alimentaria (CIDEA), consorcio del cual el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) forma parte.

A través de este evento se busca fortalecer las vocaciones científicas en estudiantes de nivel medio superior y superior, encaminados a fomentar el interés de los jóvenes participantes a iniciar una carrera científica y, a la vez, ser portadores y divulgadores del conocimiento para el desarrollo sostenible de sus comunidades. Además, se busca generar un intercambio de saberes entre productores, instituciones académicas e instituciones gubernamentales, que permita la exposición de problemas del sector productivo de la región y el planteamiento de posibles líneas de acción para su solución.

El encuentro se desarrollará en un esquema de cinco ejes temáticos: 1) Producción campesina y agrobiodiversidad, 2) Fortalecimiento de cadenas productivas, comercialización y organización de productores, 3) Remediación de suelos y agua para producción agrícola, 4) Propuesta de acciones, modelos o estrategias para el desarrollo sustentable, y 5) Sistemas productivos y alimentarios.

Entre los ponentes que participarán se encuentran productoras y productores representantes de los sistemas producto olivo, maguey, maíz y manzana, así como investigadores de instituciones de educación media superior y superior, centros públicos de investigación adscritos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), así como de la Secretaria de Agricultura (Sader) y autoridades estatales del sector agrícola del estado de Hidalgo.

El comité organizador está integrado por Rosina Cabrera Ruiz, Doris Arianna Trinidad Leyva, Juan Pablo Pérez Camarillo, Sergio Erick García Barrón y Víctor Manuel González Mendoza (CIAD-CIDEA), con la colaboración de Rubisel Téllez Reyes (UTVM), Nadia Landero Valenzuela (Universidad Politécnica de Francisco I. Madero ), Flora María Cornejo Oviedo (Instituto Tecnológico Superior del Occidente del Estado de Hidalgo), Juan Salazar Morales (Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 67), Víctor Leonel Pérez López (Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo).

El programa detallado de exposiciones será compartido próximamente a través de la página de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

Si las autoridades sanitarias estatales o federales lo consideran necesario, este evento podría ser reprogramado y se comunicará con suficiente anticipación a través de los canales de comunicación oficiales del CIAD.

 

 

Un estudio del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha analizado los impactos de la movilidad internacional de jubilados en las comunidades de Bahía de Kino y San Carlos, Sonora.

En los últimos años un cuantioso flujo de jubilados extranjeros se establece temporal o permanentemente en diversos destinos en México. Su presencia introduce una significativa serie de transformaciones en la población local, en su economía, sociedad, entorno físico y medio ambiente.

Desde hace más de veinte años, Sonora recibe la visita de miles de jubilados extranjeros que deciden establecerse temporalmente durante los meses de octubre a abril, repitiendo su presencia año tras año; incluso un importante número de ellos han adquirido propiedades en las localidades receptoras que se convierten en su segunda residencia o hasta en su residencia permanente.

En años recientes se ha reportado la presencia de más de 35 mil jubilados extranjeros, principalmente de Estados Unidos y Canadá, que se establecen en las playas de Bahía de Kino, San Carlos y Puerto Peñasco y en pueblos como Álamos y Magdalena. Se estiman entre 2,500 y 4,000 extranjeros radicando temporal o permanentemente en Bahía de Kino y entre 3,500 y 7,000 en San Carlos.

Con el fin de conocer la opinión de los pobladores de estas dos últimas localidades sonorenses se aplicó una encuesta a 170 residentes y jubilados extranjeros, con la que se obtuvo información para evaluar los impactos económicos, socioculturales y medioambientales generados por este particular tipo de migración. Asimismo, el estudio busca evaluar la convivencia y trato entre población local y jubilados extranjeros, pudiendo establecer los límites de tolerancia y la capacidad de carga de los sitios receptores.

Entre las respuestas más frecuentes que expresaron los encuestados, se encontraron impactos positivos como aumento del ingreso, calidad de vida, generación de empleos, oportunidades para abrir y hacer negocios, desarrollo económico local, disponibilidad de actividades recreativas, mejora de la infraestructura y servicios públicos, mejora de la imagen física de la localidad y desarrollo urbano.

Por el lado contrario, manifestaron impactos negativos como inflación en bienes raíces, servicios, productos de consumo básico y comidas en la calle, así como el estancamiento de los salarios, aumento en alcoholismo, drogadicción, inseguridad y deterioro ambiental. A pesar de la molestia generada por los impactos negativos, próximos a desbordar los límites de tolerancia, la gran mayoría de pobladores apoyan la presencia de los jubilados extranjeros, esperando beneficiarse de los impactos positivos.

Este estudio forma parte de la tesis de investigación de Jesús Pedro Urquijo Andrade, estudiante del CIAD, para alcanzar el grado de doctor en Desarrollo Regional, quien es dirigido por el profesor, y titular de la Coordinación de Desarrollo Regional de la institución, Jorge Inés León Balderrama.

El estudiante del CIAD explicó que diversos pronósticos prevén aumento en el número de jubilados extranjeros hacia 2030, por lo que resulta importante generar información para que todos los actores involucrados busquen gestionar los impactos positivos e intentar minimizar los impactos negativos en el marco del desarrollo regional sustentable.

Por su parte, el profesor del CIAD señaló que la generación de este conocimiento científico puede ayudar al desarrollo de acciones dirigidas desde la propia sociedad receptora y a la elaboración de políticas públicas locales que busquen maximizar los impactos positivos como la derrama económica, generación de empleos y dinamización de la economía, buscando un proceso de progreso para la población, la economía y el medio ambiente de la región.

Un estudio del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha encontrado que la principal razón que las mujeres adultas sonorenses señalan como un obstáculo para realizar ejercicio con el fin de mejorar su salud es la falta de tiempo.

En la actualidad, el aumento de las enfermedades crónicas se ha asociado con los estilos de vida. Desde el punto de vista socioantropológico, los estilos de vida son un proceso de negociación entre la estructura social y las disposiciones, tanto individuales como colectivas, y no solo un conjunto de comportamientos o de factores de riesgo.

El objetivo de este proyecto, que es parte de la formación académica como maestra en desarrollo regional de Marisol Grijalva Castro, y que dirige la profesora de la Coordinación de Desarrollo Regional, Juana María Meléndez Torres, fue analizar las prácticas asociadas al riesgo cardiometabólico (enfermedades relacionadas con el corazón y la diabetes), así como las barreras que impiden a las mujeres adultas llevar un estilo de vida saludable, de acuerdo con sus condiciones de vida.

Con dicho propósito se aplicó una encuesta a 61 mujeres adultas de origen sonorense, residentes en Hermosillo, Sonora, principalmente madres, trabajadoras, con estudios universitarios y que viven en familias nucleares, encontrándose que 24.6% no presenta riesgo cardiometabólico, 52.5% presenta bajo riesgo (de 1 a 2 factores) y 22.9% está en riesgo (de 3 a 5 factores).

Entre los principales factores de riesgo encontrados en este grupo de mujeres fueron la obesidad abdominal y los triglicéridos elevados, así como el bajo nivel de actividad física. Entre las principales barreras que las encuestadas señalaron para lograr un mejor estado de salud se encuentran la falta de tiempo y el disgusto por realizar actividad física, así como la falta de control y de tiempo para planear y hacer sus comidas.

La estudiante del CIAD responsable de esta tesis señaló que la mejor comprensión de este problema permitirá buscar soluciones y desarrollar estrategias más acordes a los contextos sociales y culturales con la finalidad de atenuar los factores de riesgo para la salud, además de que esta información podría servir como pilar para el diseño de políticas públicas que coadyuven en la prevención y atención de la salud cardiometabólica en las mujeres.

Por su parte, su tutora académica, Meléndez Torres, agregó que esta investigación pretende hacer una aportación a la comprensión de la problemática de salud nutricional y alimentaria que aqueja a la sociedad contemporánea, en específico la relacionada con la obesidad y las enfermedades cardiometabólicas, asumiendo que este tipo de enfermedades también son parte del contexto sociocultural en el que se desarrollan las mujeres, de sus opciones y oportunidades; esto es, de cómo la mujer vive y afronta su situación.

Como parte del trabajo del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo para contribuir a recuperar y revalorar los saberes tradicionales del pueblo indígena yoreme/mayo sobre el tratamiento de la diabetes tipo 2, se realizó una investigación etnobotánica en la comunidad de El Júpare, Huatabampo, Sonora.

La diabetes tipo 2 es un padecimiento complejo que penetra en todos los rincones del mundo; México y Sonora no están exentos. En las comunidades indígenas su impacto es aún mayor debido a las condiciones de marginación y desigualdad en que viven desde hace décadas.

Se parte de la hipótesis de que los pueblos indígenas mayo son poseedores de una rica sabiduría tradicional etnobotánica que les ha permitido hacer frente a los problemas de salud y alimentación. Víctor Eduardo Téllez Palomares ha realizado su tesis de maestría en Desarrollo regional en este tema, bajo la dirección de la maestra Noemí Bañuelos Flores.

El objetivo fundamental de este trabajo fue identificar cuáles son los saberes etnobotánicos para el tratamiento de la diabetes tipo 2 entre los mayos de Sonora. Para lograrlo, se utilizó una estrategia metodológica que permitió escuchar las voces de tres actores sociales clave. Para ello, se entrevistó a treinta enfermos de diabetes tipo 2, dos curanderas y dos enfermeras. También se realizó un taller de participación comunitaria para abrir un espacio de diálogo y reflexión sobre este problema de salud.

Se registra en principio que, desde el sentir mayo, la diabetes no solo sucede por herencia, sedentarismo y cambios en los hábitos alimenticios, como lo sugiere la concepción biomédica; para ellos, las emociones fuertes, como el susto, el coraje, la mortificación o la tristeza, provocadas por la muerte de un familiar, por ejemplo, también son causas de diabetes. En su concepción sobre la causalidad se refleja una mirada holística que está relacionada con aspectos biológicos, sociales, económicos y culturales.

En estas comunidades la enfermedad es atendida en tres espacios sociales: el familiar, donde las mujeres juegan un papel nodal, conocido como medicina doméstica; el comunal, donde los curanderos o médicos tradicionales son los responsables, y el de la medicina oficial ejercida por médicos y enfermeras que trabajan en las clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Salud.

Se encontró que, para curar la diabetes, los mayo acuden con mayor frecuencia a los médicos oficiales, quienes les recetan metformina, glibenclamida e insulina. Estos medicamentos se combinan con remedios elaborados a base de hierbas medicinales. Es decir, existe una convergencia entre los saberes médicos tradicionales y oficiales. 

La planta más utilizada es el mezquite (Prosopis glandulosa), que es una especie con un gran valor material y simbólico para los mayo: alimenticio, medicinal y ritual. El mezquite es considerado sagrado en la cosmovisión mayo. Con la madera de esta planta hacen una cruz para protegerse de los malos espíritus, entre otros usos. También utilizan plantas que han sido introducidas a la región, como la moringa (Moringa oleifera) y el nim (Azadirachta indica), lo cual confirma que la medicina tradicional es una práctica viva, flexible y dinámica.

Las curanderas

Las curanderas enfrentan una enfermedad que no era tan común, según algunas expresiones recogidas: “Yo creo que desde que vivo está, pero no había tanto como ahora”, “Es la enfermedad más peligrosa que puede haber […] es una enfermedad nueva que viene por el sobrepeso y por el susto”. Las curanderas comentan que la diabetes está relacionada con las modificaciones en su medio ambiente natural y con su cultura alimentaria, como lo revela un testimonio oral:

“Mucha gente ya no come los quelites, ahorita a la juventud no le gusta, como que batallamos para darles, pero yo a mis nietos les enseñé a comer de todo […] chichiquelites, verdolaga, quelites de agua, calabacitas, garbanzo verde, elotes, ejotes, de todo.”

 

Las enfermeras

 

Por su parte, las enfermeras explican que la diabetes es una enfermedad que cada día aumenta más, inclusive en población muy joven, como se detalla en el siguiente testimonio:

 

Tengo 42 pacientes con diabetes; es por la mala alimentación, también es hereditario […] pues todo lo que son los azúcares, los refrescos, las harinas, pues es lo que más consume la gente. Los medicamentos son gratis, les damos la glibenclamida, la metformina y la insulina […]  se les recomienda no azúcar, no harinas, salir a caminar unos 40-45 minutos diarios […] el problema es que algunos no aceptan la enfermedad, hay pacientes que la tienen y no aceptan y no quieren venir a la consulta porque dicen que están sanos, que no tienen nada”.

 

El estudiante del CIAD, Téllez Palomares, manifestó que su mayor satisfacción sobre la investigación realizada radica en la experiencia vivida en el trabajo de campo realizado en la región yoreme/mayo. Esta investigación le permitió darse cuenta de que, al habitar en una de las regiones agrícolas más importantes del estado, como lo es el valle del Mayo, y vivir cerca de zonas urbanizadas como Huatabampo y Navojoa, este grupo indígena ha cambiado su forma de pensar. Pero aun así, dijo, el pueblo lucha por mantener sus tradiciones, su medicina tradicional y alimentación, compartiendo amablemente a un desconocido lo que saben, hacen y sienten para enfrentar la diabetes.

Por último, su tutora académica, Bañuelos Flores, agregó que la principal contribución de esta tesis es hacer visible la sabiduría de los pueblos indígenas. Las palabras de Aguilar y Xolalpa (2002: 24) son muy elocuentes: “La herbolaria mexicana representa un recurso que hasta la fecha ha sido poco valorado en los medios académicos […] sería deseable dejar atrás nuestro etnocentrismo científico y apreciar en toda su cabal magnitud el potencial de ese conocimiento…”, concluyó la profesora del CIAD.

Derivado de la revolución tecnológica y el creciente acceso de niños(as) y adolescentes a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el fenómeno del ciberacoso se ha intensificado. Aunque crece en todo el mundo, los estudios de prevalencia provienen de países industrializados; por ello, académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) consideraron necesario examinar la situación en Sonora.

El acoso cibernético es una nueva modalidad para la agresión social, por lo que es un fenómeno que ha sido poco estudiado. Diversos autores lo definen como una conducta agresiva ejercida por medio de formas de contacto electrónicas de manera repetida a lo largo del tiempo, llevada a cabo por parte de un grupo o un individuo hacia alguien que tiene poca capacidad para defenderse ( Vivolo-Kantor, Martell, Holland y Westby 2014). Otras características relevantes que diferencian el ciberacoso del acoso escolar tradicional es que puede ser perpetrado a cualquier hora y en cualquier lugar, que puede ser captado por un público mayor y que el agresor puede ejercer el acto desde el anonimato.

Para el estudio del CIAD se conformó una muestra de un total de 1,505 estudiantes de ambos sexos de 10 a12 años procedentes de 101 primarias públicas distribuidas en seis municipios de Sonora (Nogales, Guaymas, Caborca, Hermosillo, Cajeme y Navojoa).

En cuanto al sexo y su participación en el ciberacoso, se puede observar que las mujeres suelen involucrarse más que los hombres en dicha práctica. Se encontró que si los estudiantes tienen amigos o amigas que pertenecen a una pandilla, su percepción acerca del clima escolar y su bienestar subjetivo es más bajo. Además, suelen estar más involucrados en episodios de ciberacoso (como perpetradores), a diferencia de los alumnos que no tienen amigos que pertenecen a una pandilla.

Los alumnos que están dentro de la categoría de “cibervíctima” y “ciberagresor”, perciben un clima escolar más bajo y su bienestar subjetivo también resulta ser bajo en comparación con los que no son cibervíctimas o ciberagresores.

Descanso

Esta investigación corresponde al trabajo de tesis de Ivett Alejandra Bustamante Castro, quien es estudiante de la maestría en desarrollo regional del CIAD, bajo la dirección del profesor Ángel Vera Noriega.

La alumna del CIAD comentó que los factores personales de riesgo para ciberbullying son: comportamientos de riesgo en línea, desconexión moral y problemas con la autogestión de emociones, mientras que entre los de protección en la familia se encuentran la supervisión adecuada, prácticas de convivencia y de libre expresión en la familia. En la escuela son protectores el buen clima escolar y el apoyo social de los docentes, además de las relaciones positivas con los pares.

Por su parte, el tutor académico de Bustamante Castro, Vera Noriega, explicó que la generación de este conocimiento científico contribuye a identificar a los ciberagresores, con un perfil en donde predominan deficiencias en habilidades sociales, comunicación y resolución de conflictos, falta de empatía y ausencia de sentimientos de culpa, además de que se excusan con facilidad, culpan a los demás restando importancia a sus actos y justifican las agresiones (desconexión moral).

La cibervíctima, quien se caracteriza por aspectos muy similares a los que se presentan en el acoso escolar tradicional, refleja baja autoestima, inseguridad y aislamiento, entre otros. Asimismo, carece de habilidades tecnológicas o desconoce los procedimientos para evitar conversaciones o sitios electrónicos que la sitúan en vulnerabilidad de riesgo de agresión.

En cuanto a factores de riesgo que son motivo de agresión, se encuentran: tener alguna discapacidad, rasgos físicos distintivos, estilos de crianza a los que un menor ha sido expuesto y pertenencia a alguna minoría étnica o sexual.

Por último, el equipo de investigación señaló que, conocer las diferentes variables asociadas al ciberacoso escolar que existen en Sonora, puede servir para el diseño de políticas públicas que intenten desarrollar programas preventivos integrales para la escuela en su totalidad, incluyendo padres, directivos y docentes, en los cuales se desarrolle la responsabilidad social y moral en el manejo de las redes digitales. “Considerando los niveles básicos de alfabetización digital en todos los actores de la escuela urgen hoy más que nunca modelos analíticos y de intervención que permitan transitar hacia un comportamiento social virtual responsable y comprometido con la convivencia entre pares”, concluyeron.

Referencias

Vivolo-Kantor, Alana, Brandi Martell, Krsitin Holland y Ruth Westby (2014). “A systematic review and content analysis of bullying and cyber-bullying measurement strategies”, Aggression and Violent Behavior, vol. 19, núm. 4, pp. 423-434.

 

Las tortillas elaboradas artesanalmente con variedades nativas de maíz azul tienen un contenido nutricional y de compuestos bioactivos significativamente superior a las producidas comercialmente a partir de harinas industrializadas, encontró un estudio del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cada vez es más frecuente que los consumidores busquen alimentos saludables y tradicionales como una forma de incluir en su dieta fitoquímicos y nutrientes que mejoren su estado de salud.

Este estudio fue diseñado con el objetivo de evaluar y comparar las propiedades nutricionales, y composición de compuestos bioactivos, de tortillas artesanales y tortillas producidas comercialmente a partir de harinas industrializadas, adquiridas en un supermercado, tal y como están disponibles para el consumidor final.

Los resultados demostraron que las tortillas artesanales de maíz azul tienen más fibra dietética y calcio, mayor contenido de compuestos fenólicos libres, así como el doble de capacidad antioxidante, en comparación con las tortillas adquiridas en el supermercado.

A través del método de cromatografía líquida de alta eficacia (HPLC, por sus siglas en inglés) se encontró que las tortillas de maíz azul tienen cuatro veces más ácido ferúlico que las adquiridas en el supermercado; esto es relevante debido a que este ácido fenólico se ha relacionado con varias actividades biológicas, incluyendo la actividad antioxidante, antiinflamatoria y anticarcinogénica.

José Juan Virgen Ortíz, catedrático Conacyt asignado al CIAD, y responsable de esta investigación, comentó que es recomendable preferir el consumo de nuestros alimentos tradicionales, en este caso las tortillas artesanales de maíz nativo, para aprovechar sus mejores propiedades nutricionales y nutracéuticas en beneficio de nuestra salud. Explicó que, si la tortilla de maíz azul se incluye dentro de una dieta balanceada, además de aportar nutrientes básicos, puede contribuir a prevenir enfermedades asociadas con el estrés oxidativo, debido a su excelente contenido de antioxidantes, antocianinas y ácidos fenólicos.

Por último, agregó que el consumo de tortillas artesanales de maíz nativo, además de ser benéfico para nuestra salud, podría promover la conservación de este recurso genético, además de apoyar el desarrollo económico de las comunidades campesinas que producen este cultivo mediante prácticas agroecológicas tradicionales. 

Ante la emergencia sanitaria en México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha emprendido acciones múltiples de apoyo para aquellas iniciativas nacionales del ámbito científico, tecnológico y de innovación que contribuyan a combatir la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2.

A través del Programa de Apoyos para el Fortalecimiento de Capacidades de Diagnóstico de COVID-19, que tiene el objetivo de apoyar a los laboratorios científicos del país que cumplan con los criterios establecidos por la Secretaría de Salud para elaborar pruebas de diagnóstico mediante la técnica RT-PCR (tiempo real), el Laboratorio de Diagnóstico Molecular (Mazatlán, Sinaloa), el Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Culiacán, Sinaloa) y el Laboratorio de inmunología (Hermosillo, Sonora), todos ellos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), fueron seleccionados por contar con las capacidades de infraestructura y bioseguridad requeridas.

Actualmente, con los recursos facilitados por el Conacyt y con el esfuerzo del personal científico que los integran, estos laboratorios se encuentran colaborando con los gobiernos estatales de Sinaloa y Sonora en el análisis de muestras de personas con síntomas de COVID-19.

Estancias posdoctorales

El CIAD también resultó beneficiado al otorgársele dos aprobaciones de la convocatoria “Estancias posdoctorales por México en atención a la contingencia del COVID-19”, a través de la cual dos jóvenes investigadores se sumarán a la labor de investigación de la institución.

Se trata de Adán Valenzuela Castillo, quien es graduado del Programa de Biociencias de la Universidad de Sonora, que coadyuvará a los esfuerzos del Laboratorio de Inmunología para la realización de pruebas moleculares de RT-PCR en tiempo real para el diagnóstico del virus SARS-CoV-2. Asimismo, contribuirá en el desarrollo de una prueba serológica para detectar anticuerpos en personas convelecientes o con infección activa del virus SARS-CoV-2. Ambas pruebas serán herramientas fundamentales en el control del COVID-19 en México.

Por su parte, Lourdes Santiago López, egresada del doctorado en ciencias del CIAD, se unirá al proyecto "Péptidos bioactivos derivados de la fermentación láctea: una alternativa para incrementar la inmunidad contra COVID-19", iniciativa del Laboratorio de Química y Biotecnología de Productos Lácteos, que busca evaluar si algunos componentes bioactivos generados durante la fermentación de la leche, entre ellos péptidos bioactivos, tienen la capacidad de bloquear el receptor ACE2 y disminuir la respuesta inflamatoria generada.