Notas

En su visita a Hermosillo, Sonora, Corin Robertson, embajadora del Reino Unido en México, tuvo oportunidad de conocer parte del quehacer científico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

Durante el encuentro con académicos y autoridades estatales, que se celebró en las instalaciones de la Universidad de Sonora, Pablo Wong González, Director General del CIAD, compartió con la canciller que el Centro sostiene, desde hace años, distintos convenios de colaboración con universidades y centros de investigación del Reino Unido, como la de Nottinhgam y Rothamsted Research, así como con el Centro de Ciencias del Medio Ambiente, Pesca y Acuicultura (Cefas, por sus siglas en inglés).

Asimismo, Wong González comentó que algunos de los actuales investigadores del Centro se formaron a nivel posgrado en el Reino Unido (Aberdeen, Glasgow, Hull, East Anglia, Stirling, Leeds y Londres, entre otras) y que muchos estudiantes de maestría y doctorado del CIAD han realizado estancias académicas de intercambio en instituciones inglesas.

Con el propósito de ejemplificar la relación que el CIAD sostiene actualmente con el Reino Unido, la investigadora Elisa Valenzuela Soto, investigadora de la Coordinación de Ciencia de los Alimentos, expuso una investigación que se desarrolla en conjunto con Rothamsted Research, la cual ha sido financiada con el Fondo Newton.

El objetivo de este proyecto, dijo, es encontrar cuáles son los mecanismos bioquímicos y moleculares (específicamente los genes, enzimas y metabolitos involucrados) que permiten a ciertas plantas de trigo que han sido generadas para enfrentar condiciones de calor responder a altas temperaturas y a condiciones de sequía.

Araceli Pinelli Saavedra, investigadora de la Coordinación de Nutrición del CIAD, también participó en el encuentro que sostuvieron con la embajadora en el marco de una reunión de exbecarios del programa Chevening, a través del cual mexicanos(as) han tenido la oportunidad de estudiar en el Reino Unido.

Nuestro acelerado ritmo de vida nos obliga a comprar frutas y verduras para una y hasta dos semanas por anticipado. Sin embargo, muchas veces estas se echan a perder o están inmaduras cuando deseamos consumirlas; por eso, Miguel Ángel Martínez Téllez, académico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos da consejos para superar estos obstáculos.

Comprar lo necesario

Es recomendable no acostumbrarse a tener mermas, pues a veces por la falta de tiempo para ir a la tienda, compramos frutas y verduras de más y un porcentaje de estas terminan descomponiéndose y van a la basura. Considerando el gran problema que representa el desperdicio de alimentos en nuestro planeta, podemos ayudar a combatir esta contrariedad haciendo un consumo responsable.

No lavar antes de guardar

Una vez que llegamos a casa y desempacamos los alimentos, las frutas y verduras deben guardarse en el refrigerador o a temperatura ambiente sin lavarse, ya que la humedad puede acelerar la descomposición o el crecimiento de microorganismos. El lavado o desinfección debe de realizarse en el momento justo antes de consumirse, utilizando de 10 a 15 gotas de cloro comercial por cada litro de agua y sumergiéndolas durante 2 a 3 minutos.

Temperatura ambiente y refrigerador

Existen frutas climatéricas, como plátanos, manzanas, mangos, que pueden seguir madurando lentamente a temperatura ambiente. No obstante, hay otras que no maduran a temperatura ambiente y requieren resguardarse en el refrigerador para su conservación. A medida que baja la temperatura se reduce la actividad metabólica de las frutas y verduras, por lo que es aconsejable que los alimentos que estén más “verdes” se dejen a temperatura ambiente en un frutero y los que se encuentren en una fase de mayor maduración se almacenen en el refrigerador.

Los niveles del refrigerador

Las frutas y hortalizas deben de depositarse en los cajones inferiores del refrigerador, a una temperatura promedio de cuatro grados Celsius, que es la temperatura a la que funcionan los refrigeradores caseros, además de que la condición de hermetismo de los cajones propicia la mejor conservación de los alimentos en casa. Si no contamos con suficiente espacio, debemos procurar poner el resto en el estante inmediato superior a los cajones. Es importante subrayar que el frío excesivo daña el tejido celular de estos alimentos, por lo que deben de evitarse temperaturas que reduzcan su calidad, sabor y textura.

Estibar apropiadamente

Como sabemos, un tomate y una papa tienen diferente nivel de firmeza, por lo que, al guardar las diferentes frutas y verduras en el cajón del refrigerador, debemos evitar estibar las de menor firmeza debajo de las de mayor peso, ya que esto podría acelerar su deterioro.

Atmósfera controlada

Al ser máquinas con diferentes condiciones de funcionamiento y desgaste, los frigoríficos pueden producir diversas condiciones de humedad, por lo que un buen consejo es guardar las frutas y verduras en recipientes herméticos o bolsas de plástico (esta última no debe ser la primera opción, por cuestiones de sustentabilidad) con el fin de crear una atmósfera modificada que les ayude a conservar su turgencia (nivel de humedad) y que, a la vez, propicie la acumulación de CO2 liberado por el propio alimento y este ayude a extender su vida útil, debido a su efecto inhibidor del crecimiento de algunos microorganismos relacionados con el deterioro de las frutas y hortalizas.

Frutos secos y especias

Estos deben de almacenarse fuera del refrigerador a temperatura ambiente y en un lugar seco. Es relevante que se encuentren en recipientes o empaques sellados para evitar que absorban humedad del ambiente y que se contaminen por microorganismos o fauna nociva.

Almacenamiento mezclado

Existen frutas como la manzana, mango, guayaba y plátano, entre otras, que son productoras de etileno, el cual, al ser liberado, acelera la maduración de frutos próximos. Por ello, debemos evitar el “almacenamiento cruzado”. Al menos, claro, que lo que se desee sea lograr que una fruta madure más rápido de lo normal. Por ejemplo, si tenemos un aguacate que aún está “verde” y lo queremos comer al día siguiente, podemos guardarlo en el mismo recipiente junto a un plátano o una manzana a temperatura ambiente. En veinticuatro horas podremos notar un gran cambio.

Congelar para después

Algunas frutas como el mango, plátano y durazno, entre otros, así como verduras tales como el brócoli, coliflor y ejotes pueden ser congelados para comer después sin que esto afecte su consistencia y sabor, aunque sí pierden ligeramente su calidad nutricional. En el caso de los frutos solo es necesario cortar, almacenar en un empaque sellado y guardar en el congelador.

En el caso de las verduras, se puede realizar la técnica llamada “escaldado”, la cual consiste en sumergir dichas hortalizas en agua hirviendo por alrededor de un minuto o dos, enfriar con rapidez, escurrir y posteriormente empacarlas y congelarlas. Este proceso brinda un mejor gusto, color y sabor que si se guardan sin escaldar.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) visitó la comunidad de El Júpare en Huatabampo, Sonora, para compartir con niños(as) y jóvenes talleres, conferencias y prácticas sobre alimentación y salud.

Un equipo integrado por personal de ciencia y tecnología de las coordinaciones de Nutrición, Desarrollo Regional, Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal y Vinculación visitó a alumnos(as) de las primarias Basilio Vadillo y Adolfo López Mateos, así como de la Secundaria Técnica No. 63, en el auditorio de la Secretaría de Desarrollo Social de la comunidad.

Lo anterior se realizó en el marco del programa “Cómo como con ciencia”, iniciativa a través de la cual, desde 2014, el CIAD comparte parte de su quehacer científico y tecnológico con estudiantes de educación básica, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt).

Los temas que se abordaron consistieron en exposiciones sobre cómo leer las etiquetas nutrimentales de los alimentos procesados, conocer la cantidad de azúcar que tienen los alimentos y la importancia de consumir verduras y frutas y hasta chile para llevar una dieta balanceada.

Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD, comentó que históricamente la institución ha estado comprometida con el desarrollo regional y una forma de hacerlo es garantizar que el conocimiento que se produce en el Centro llegue a las comunidades rurales. Agradeció al equipo de CIAD que se desplazó al sur del estado para atender esta actividad, la cual no hubiera sido posible sin el apoyo de las autoridades locales, quienes se mostraron siempre abiertos a colaborar para realizar los programas.

Asimismo, a través del Plan Nacional de Apropiación Social de la Ciencia que promueve la actual administración del Conacyt, el CIAD ha redoblado esfuerzos para incentivar las vocaciones científicas en niños(as) y jóvenes sonorenses.

 

Con el propósito de celebrar el Día del Inventor(a) Mexicano, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) inició un ciclo de actividades para compartir con la sociedad su quehacer científico.

En el marco de esta festividad que se conmemora cada 17 de febrero, Aarón González Córdova, investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD, impartió una conferencia en el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) en la ciudad de Mérida.

“Leches fermentadas funcionales con potencial efecto cardioprotector: de la ciencia básica al descubrimiento del cliente y del modelo de negocio” fue el título de la charla a través de la cual el profesor habló sobre su experiencia de más de dos décadas de investigación.

Asimismo, explicó ante un nutrido público las diferentes fases que un producto debe atravesar para ser validado, primero a nivel científico y después a nivel comercial, pues, dijo, una vez que es probado en el laboratorio se debe analizar si en el mercado existe demanda de este, con el propósito de que se pueda buscar inversión para su fase de comercialización.

Vincular la ciencia con la sociedad

Como una forma de acercar el conocimiento científico de la sociedad en el marco de esta fecha conmemorativa, personal científico y de vinculación del CIAD llevó el programa de divulgación científica dirigido a público infantil y juvenil “Cómo como con ciencia” a la comunidad rural El Júpare, en Huatabampo, Sonora.

González Córdova, quien también es Coordinador de Vinculación del CIAD, comentó que se ofrecieron talleres, conferencias y actividades recreativas sobre alimentación y salud para estudiantes de primaria y secundaria, con el fin de compartir el conocimiento científico de la planta de investigación del Centro.

Por último, agregó que en las próximas semanas se realizará una conferencia sobre invención e innovación científica y tecnológica en las instalaciones del CIAD en Hermosillo, Sonora, de la cual se informará a través de sus canales oficiales de comunicación, con lo cual concluirá el ciclo de actividades por el Día del Inventor (a) Mexicano.

Veida Janeth López Castro y José Carlos Lugo Vega, estudiantes de la secundaria Nhuman y del Instituto Chapultepec, respectivamente, obtuvieron una medalla de plata en el XIV Concurso Latinoamericano de Proyectos Estudiantiles de Ciencia, Tecnología y Emprendimiento, Sede Pacífico.

Como parte de su preparación, los alumnos recibieron la asesoría de Josefina León Félix, profesora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD); Héctor Carrillo Yáñez, químico del Laboratorio de Biología Molecular y Genómica Funcional (Bimogen), y Célida Martínez, química del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia).

Fue en el Centro de Convenciones de Mazatlán, Sinaloa, el pasado 14 de febrero donde los jóvenes presentaron el proyecto "El tourneé de los microorganismos", que consistió en determinar la carga microbiana de ambientes hospitalarios públicos y privados, con el fin de determinar si estos sitios exceden las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud y si esto indica la presencia de patógenos, principalmente respiratorios.

Como resultado del excelente trabajo realizado, se obtuvo la acreditación para participar en la competencia final continental, que tendrá lugar del 11 al 14 de marzo del año en curso en Guadalajara, Jalisco.

Mediante este tipo de actividades, el CIAD busca impulsar la vocación científica y el desarrollo de talentos a temprana edad, así como contribuir al Programa Nacional de Apropiación Social de la Ciencia y la Tecnología de México.

Elaborada por: Libia Limón Castro

Información proporcionada por María José Martínez Gallardo

Cristóbal Chaidez Quiroz, académico de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) impartió el taller de capacitación “Los Microbios y mi salud” a estudiantes, docentes y laboratoristas del Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa (Cobaes).

La plática consistió en una exposición sobre cómo identificar los peligros microbiológicos y químicos presentes en los hogares, que llevan a generar intoxicaciones e infecciones (gastrointestinales y respiratorias), así como estrategias de bajo costo para minimizar esos riesgos.

Lo anterior se dio en el marco del programa denominado “Brigadistas”, que forma parte de la agenda de ciencia y tecnología que promueve el Cobaes y cuyo objetivo radica en generar espacios que activen la información y reflexión de la sociedad en general, en torno a diversas temáticas de interés común expuestas por un equipo de brigadistas.

El evento fue inaugurado por el Sergio Mario Arredondo Salas, director general del Cobaes, el pasado 18 de febrero y se llevó a cabo en el centro de capacitación de la propia institución.

Actualmente el CIAD y el Cobaes mantienen un convenio de colaboración a través del cual promueven la investigación científica y tecnológica entre los estudiantes de la preparatoria, además de que favorece el intercambio del personal académico para fines de experimentación, asesoría y docencia y permite a los alumnos vivir la experiencia del programa “Iniciación a la investigación”, que tiene como sede las instalaciones del CIAD

Además de ser profesor del CIAD y director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia), Chaidez Quiroz es miembro del Consejo de Ciencia y Tecnología del Cobaes.

 

 

En una dieta balanceada, comer carne de res, puerco y pollo, además de pescado, como fuente de proteína animal, es fundamental para tener un buen estado nutricional. Sin embargo, hay cosas que debemos saber para no afectar nuestra salud. Armida Sánchez Escalante, académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), nos desvela algunos mitos y verdades sobre su consumo.

¿Por qué debemos cocinar la carne?

Aunque no hace falta ahondar mucho, se sabe que la carne cruda no es agradable al paladar, salvo costumbres de muy pocas culturas en el mundo. La razón científica para someter la carne a un tratamiento térmico, es decir, cocinarla, es para hacerla digerible y apetitosa, así como para eliminar los microorganismos, principalmente patógenos, que pueden estar presentes en ella y que pudieran ocasionarnos algún problema de salud.

¿El método de cocción impacta en nuestra salud?

Esto es cierto. Entre más altas son las temperaturas usadas para cocinar la carne, se generan compuestos que pueden ser potencialmente cancerígenos, como las aminas heterocíclicas y benzopirenos, entre otros. El consejo sería cocinar al vapor o al horno, lo cual reduce el riesgo, ya que en ninguna de estas opciones el alimento está en contacto directo con el fuego.

Si bien es cierto que no nos pasará nada si esporádicamente asamos la carne al carbón o a la parrilla, debemos tratar de utilizar este método de cocción lo menos posible, para evitar un factor de riesgo que pudiera ser detonante para la aparición de alguna enfermedad, como el cáncer.

Por otro lado, freír la carne con aceite conlleva la elevación de la temperatura, lo que favorece la generación de algunos cambios, tanto en el aceite como en el alimento, ya que durante este proceso ocurren diferentes reacciones, las cuales pueden afectar a proteínas, lípidos, carbohidratos y otros componentes de los alimentos.

También es importante comentar que, a mayor temperatura de cocción, se aumenta la pérdida de nutrientes, especialmente las vitaminas presentes en la carne, como las del complejo B. Particularmente, durante el freído también se produce deshidratación por la evaporación del agua contenida en la carne, afectando su calidad, ya que será más seca y dura. Además, se impregnará de aceite, lo que puede tener como consecuencia que absorba entre 5-40% del peso total, lo cual aumenta considerablemente su valor calórico.

¿El término medio de cocción de la carne tiene sabor a sangre?

Hay personas que aseguran que no les gusta el “término medio” de cocción de los cortes de carne porque aún es perceptible el sabor de la sangre; sin embargo, esto no es correcto. Cuando se sacrifica un animal en el rastro o matadero, si el proceso es llevado a cabo adecuadamente y cumpliendo con las normas establecidas, después de la muerte del animal casi la totalidad de la sangre se elimina. En realidad lo que pareciera ser sangre no es más que el agua de la carne (ya que contiene alrededor de 75%) con los pigmentos (proteína) que le dan el color rojo característico. Por tal razón, se puede mencionar que la carne cocinada a un “término medio” o “tres cuartos” son las formas más recomendadas de consumo para aprovechar su valor nutricional y no afectar la calidad que se ha logrado durante su producción.

¿Es seguro cocinar la carne en limón?

La cocción de la carne produce alteraciones en la textura, sabor, aspecto y valor nutricional, siendo esta una de las técnicas culinarias más comunes. Sin embargo, actualmente se utiliza un método que consiste en la aplicación de cítricos, como el limón, comúnmente en pescado, y con menor frecuencia en carne, esto es, marinándola.

Se tiene la creencia errónea de que el uso de limón sirve para “cocinar” la carne; es cierto, al poner en contacto el cítrico con la carne o el pescado, por su alta acidez da la impresión de que se cocina, pero lo que en realidad sucede es que hay un cambio de color e incluso de textura. El uso de limón no garantiza que se eliminarán los microorganismos patógenos que pudieran estar presentes en la carne, por lo que, si se planea comer carne preparada de esta forma, se debe tener conciencia del riesgo implícito, aunque lo más recomendable después del marinado es dar un tratamiento de cocción.

¿Comer vísceras se considera saludable?

De acuerdo con las guías nutricionales, las vísceras como el hígado y otras se recomienda consumirlas con poca frecuencia o evitarlas si el estado de salud no es bueno, ya que tienen alto contenido de grasas saturadas y colesterol. No obstante, es importante mencionar que son ricas en proteínas, hierro y otros minerales, además de vitaminas (A y D, principalmente).

Las distintas partes de un animal tienen diferente composición nutricional. La cabeza de la res y las tripas, por ejemplo, tienen mucha grasa, por lo que consumir estos alimentos con frecuencia puede incrementar nuestros niveles de colesterol.

Por otro lado, cuando hay prácticas irregulares de producción de ganado donde se utilizan aditivos no permitidos (entre ellos el clembuterol), estos invariablemente se depositan en las vísceras del animal y, eventualmente, podríamos ingerirlos, lo cual no es deseable para nuestra salud.

¿Cómo saber cuándo la carne no es apta para consumirla?

En ocasiones es difícil saber a simple vista cuándo la carne no es apta para su consumo. A pesar de ello, también se pueden detectar ciertos indicadores: en primera instancia, los cambios en el color, considerado como el más importante de los atributos de calidad para el consumidor, ya que dicho cambio puede detectarse a simple vista (café, verdoso, pardo) al ser diferente al de la carne fresca. Sin embargo, pueden detectarse otras características que nos indican que no será apta para consumirla; entre estas, la percepción de mal olor (que puede ser producido por crecimiento microbiano o por rancidez al estar en contacto con el oxígeno) o la presencia de líquido viscoso o pegajoso en la superficie, entre otras.

La obesidad es un asunto tan complejo que para comprender cómo se origina y cómo se soluciona es necesario un abordaje transdisciplinario; por tal razón, la académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), María Isabel Ortega Vélez, nos explica qué es un ambiente obesogénico y por qué es importante que en los hogares mexicanos se evite promoverlo.

Podemos entender por dicho concepto como el conjunto de factores ambientales y sociales a los que un individuo está expuesto y que son motivo para que gane peso corporal hasta rebasar el límite ideal que le garantice un buen estado de salud.

Si bien es cierto que la obesidad puede tener un origen genético u hormonal en algunas personas, la mayor parte de la población que la padece lo hace porque, en una explicación más bien simplista, la cantidad de calorías que ingiere diariamente es mayor al gasto de energía correspondiente a la actividad física que realiza. Sin embargo, los factores socioculturales y económicos que determinan una alimentación y un gasto energético saludables requieren de una visión más compleja.

México no ha sido capaz de frenar el crecimiento de la epidemia de obesidad, y esto se debe a que la extensa variedad de factores que la determinan requieren una atención integral por parte del Estado, pero también de las decisiones de las personas para cambiar su estilo de vida a uno más saludable.

A continuación, exploraremos algunos de los factores que promueven un ambiente obesogénico sobre los que existe evidencia científica y otros tantos que nos invitan a reflexionar sobre qué podemos hacer para mejorar nuestro ambiente alimentario y mantenernos activos.

Compra de alimentos

No es ningún secreto que los alimentos ultraprocesados y densamente energéticos, es decir, lo que coloquialmente se conoce como “comida chatarra”, suelen ser más baratos que los productos saludables con un mejor aporte nutricional, como frutas, verduras y carnes magras. Lo anterior ocasiona que los segmentos poblacionales con menores recursos económicos tengan mayor dificultad de acceder a una dieta más equilibrada.

Aunado a esto, la mayoría de los productos que se venden en supermercados, tiendas de conveniencia y abarrotes, se distinguen por ser altos en grasas, azúcares y carbohidratos simples, lo cual desplaza a las opciones saludables anteriormente mencionadas al momento de elegir la despensa.

Oferta gastronómica

Aunque cada vez hay más restaurantes que se distinguen por ofrecer un menú saludable, la realidad es que la mayoría de la oferta gastronómica formalmente establecida en las ciudades, así como las carretas de venta de comida informales, se concentran en platillos que distan de ser saludables, si se consumen frecuentemente.

Tecnología

La utilización (y en muchos casos adicción) de dispositivos electrónicos como laptops, tabletas y celulares ha hecho a las personas más sedentarias. Esto, lamentablemente, es visible en niños(as), quienes ahora prefieren jugar en línea, interactuar en redes sociales o ver videos en internet, que jugar al aire libre, lo mismo que en jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, que no se escapan de estos pasatiempos virtuales.

Planeación urbana

El contar con banquetas adecuadas para caminar, ciclovías seguras, parques o áreas verdes, así como todo tipo de diseño urbano incluyente que propicie que un individuo pueda desplazarse de un lugar a otro eficientemente y de forma segura, también es motivo de que las personas decidan hacer ejercicio de dicha manera o que opten por trasladarse únicamente en vehículos automotrices, lo cual reduce su gasto de energía diario.

(In)seguridad pública

¿Culpar a la inseguridad por la obesidad? Quizá la suene a un pretexto descabellado, pero es verdad que cuando las personas no se sienten seguras caminando, trotando o haciendo ejercicio en la vía pública, por miedo a ser víctimas de la delincuencia, son más aquellos que prefieren quedarse en casa que asistir permanentemente a un gimnasio o simplemente salir a caminar.

Publicidad

El constante bombardeo mercadológico del que somos presa a través de los medios de comunicación, donde somos seducidos por mensajes que nos hablan del extraordinario sabor de un producto, pero donde jamás nos explican de su deficiente aporte nutricional y del alto contenido energético, también es causa de que las personas no tengan conciencia de lo que consumen. Por tal razón, la reciente reforma legislativa para que todos los productos alerten sobre el exceso de grasas, azúcares, energía y edulcorantes, se considera una regulación necesaria para mejorar el ambiente alimentario y reducir el ambiente obesogénico.

Políticas públicas

Tal como ha ocurrido con la reciente reforma del etiquetado nutrimental de advertencia, así como con el alza en la carga impositiva en refrescos y la prohibición para que en tiendas escolares se vendan productos densamente energéticos, por dar algunos ejemplos, en el combate contra la obesidad es necesario que el gobierno promueva políticas públicas eficaces que alerten a las personas sobre el consumo de alimentos y bebidas poco saludables.

Como se señaló en un principio, explicar las causas de la obesidad es un desafío interdisciplinario de gran envergadura, y aunque el propósito de este artículo no ha sido profundizar en reflexiones teóricas, esperamos que los lectores(as) se hayan familiarizado con el concepto de “ambiente obesogénico” y que en sus hogares hagan lo necesario para promover la educación nutricional y realizar cambios en beneficio de la salud de la familia.

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) es la mejor institución educativa de nivel superior en Sonora y la vigésima novena en México, de acuerdo con el más reciente reporte del proyecto Webometrics.

Para la elaboración del ranking, Webometrics evaluó 1,213 instituciones de educación superior a nivel nacional y consideró parámetros como el impacto logrado a través de las citas académicas de trabajos científicos, así como la visibilidad en sitios electrónicos.

Actualmente el CIAD tiene presencia en siete ciudades y cuatro estados de México. Además, su maestría y doctorado en ciencias están catalogados como de competencia internacional por el Conacyt, y su maestría y doctorado en desarrollo regional como consolidada y en desarrollo, respectivamente.

Por otra parte, su factor de impacto global promedio, es decir, el número de veces que el resultado de un trabajo de investigación es citado por colegas investigadores en otras partes del mundo es de 1.9.

Tras conocer estos resultados, Pablo Wong González, Director General del CIAD, destacó el trabajo de los profesores(as) investigadores(as) que conforman el Centro, quienes, dijo, son los que hacen posible estos reconocimientos, y manifestó que este es un aliciente para continuar consolidando el prestigio de esta institución que en 2020 celebrará su 38 aniversario, al tiempo que extendió el reconocimiento al personal técnico y administrativo del Centro.

Webometrics es un sistema de clasificación elaborado por el Laboratorio de Cibermetría (Cybermetrics lab) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

El centro de Investigación en Alimentación y desarrollo (CIAD) convoca a participar en el curso “Limpieza, desinfección y uso de químicos en la industria de pescados y mariscos”, que será impartido los días 26 y 27 de marzo de 2020 en las instalaciones del CIAD en Hermosillo, Sonora.

Los procesos de limpieza y saneamiento son las piedras angulares de la inocuidad en la cadena productiva de pescados y mariscos. Estos aplican para todos los productos procesados y con mucha mayor relevancia en productos crudos. Parte fundamental de los sistemas de aseguramiento de calidad y reducción de riesgos (BPM y HACCP) son los programas de limpieza y desinfección.

La adecuada higiene en el manejo de alimentos junto con los procesos de limpieza son los que ayudan a mantener la calidad e inocuidad del producto. Durante el curso se hará énfasis en la importancia del uso y selección adecuada de productos químicos en los procesos de limpieza y desinfección.

La capacitación que impartirá Lorena Noriega Orozco, investigadora del CIAD, está dirigida a gerentes de producción, responsables técnicos, profesionistas, inspectores de calidad, consultores /asesores y personas responsables del programa de inocuidad, limpieza y desinfección en plantas procesadoras, bodegas o granja acuícolas, así como a profesionistas involucrados en el desarrollo e implementación de las buenas prácticas u otros programas de control y prevención de riesgos sanitarios en el procesamiento de pescados y mariscos.

El costo de este curso es de $5,500 más IVA. Puede reservar su espacio o solicitar más información escribiendo un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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