Notas

Esta semana culminó el 2° Seminario de Propiedad Industrial, el cual fue organizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI).

A través de un esfuerzo que se desarrolló a lo largo de nueve meses, las instituciones realizadoras ofrecieron cursos, talleres y conferencias donde se capacitó sobre los esquemas legales para proteger ideas e invenciones de productos, servicios y procesos.

Al Seminario asistieron estudiantes del CIAD e investigadores –tanto de Hermosillo, Sonora como de las coordinaciones regionales de esta institución–, emprendedores hermosillenses y representantes del Gobierno del Estado de Sonora, quienes conocieron temas como la importancia de proteger la innovación, cómo realizar búsquedas de invenciones, sistemas de protección internacional, aspectos legales y técnicas de redacción, entre otras.

Aarón González Córdova, coordinador de Vinculación del CIAD, manifestó que para la institución ha sido muy importante esta iniciativa, pues parte de su misión es dar a conocer los servicios que ofrecen el Centro de Patentamiento y la Oficina de Transferencia de Tecnología del CIAD.

Agregó que, como institución pública, el Centro está capacitado para brindar orientación profesional a emprendedores, pequeños productores, Mypimes y, en general, personas o empresas que tengan la intención de proteger sus ideas de desarrollo tecnológico, por lo que invitó a acercarse al CIAD para recibir asesoría.

Asimismo, señaló que en el próximo 2019 habrá nuevas oportunidades de capacitación al respecto, así como la presentación de programas gubernamentales que incentivan la vinculación entre la academia y el sector empresarial para el desarrollo tecnológico.

 

Como parte de las acciones para compartir el conocimiento de la planta académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), se capacitó a un grupo conformado por pequeños y medianos productores(as), estudiantes y docentes de Michoacán sobre temas relacionados con el manejo adecuado de frutas y hortalizas.

La iniciativa se canalizó a través de la realización de la Primera Escuela de Inocuidad Agroalimentaria, celebrada los pasados 11 y 12 de diciembre en Apatzingán, Michoacán.

En este encuentro, los investigadores del CIAD, Miguel Ángel Martínez Téllez y Citlali Colín Chávez, así como el profesor Carlos Sosa Aguirre, de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, impartieron el curso taller “Implementación de programas de inocuidad agroalimentaria con base HACCP: frutas y hortalizas”

A la capacitación asistieron 28 personas que se desenvuelven profesionalmente en la producción primaria de mango.

Con el lema “Alimentos sanos del campo a la mesa”, el curso ofreció a los participantes información sobre enfermedades transmitidas por alimentos, buenas prácticas agrícolas en instalaciones, transporte y trazabilidad, así como los principios básicos del sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP, por sus siglas en ingles)

Martínez Téllez explicó que esta capacitación se realizó a través del Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Michoacán (Cidam), consorcio de investigación del cual el CIAD es asociado propietario.

Agregó que las principales preocupaciones compartidas por los asistentes, relacionadas con la inocuidad alimentaria, giran en torno a la problemática del control de microorganismos patógenos en los ambientes agrícolas, así como las formas para lograr un adecuado uso y manejo de plaguicidas, necesarios para la producción de frutas y hortalizas.

Por último, mencionó que es muy importante que los productores de frutas y hortalizas capaciten al personal de campo y empaques en la aplicación de las buenas prácticas agrícolas y las buenas prácticas de manejo, para reducir o eliminar la contaminación biológica, física y química de los productos agrícolas frescos y reducir la incidencia de enfermedades transmitidas por dichos alimentos.

 

Las formas en las que la familia, la comunidad y el entorno social impactan en la formación de rutinas, hábitos y procesos de desarrollo del niño (de cero a cinco años) antes de que se integre a la escuela son diferentes en el contexto urbano, rural, indígena o de migración, por lo que se requiere conocerlas para poder plantear los contenidos de los programas educativos.

En las zonas rurales indígenas los procesos naturales de crecimiento, reproducción y muerte son importantes en la educación del niño, y los patrones de cuidado y promoción del desarrollo de madres indígenas tienen similitudes entre grupos distintos, como los yaquis en Sonora o los tzotziles en Chiapas, indicó José Ángel Vera Noriega, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

“Desde pequeños, los niños participan de las festividades patronales, lo mismo que de las mayordomías y las procesiones y de lo que se conoce como rituales de transición en el desarrollo, como el bautizo, la primera comunión, el matrimonio, y otros que forman parte de los procesos educativos en las comunidades rurales e indígenas”, explicó el especialista en el estudio de estilos de crianza y desarrollo del niño en zonas rurales. 

El doctor en psicología explicó que este tipo de estudios son vitales porque se enfocan en el establecimiento de los fundamentos morales, éticos, estéticos y epistemológicos de un niño que acudirá a la escuela entre 40% y 50% de su tiempo. De ahí que las escuelas indígenas tendrían que seguir educando al niño conforme sus rituales y las costumbres de sus comunidades. 

Vera Noriega ha trabajado en la zona rural mayo y yaqui en el estado de Sonora, también tzotzil y tzeltal en Chiapas, así como en los campos agrícolas en Sinaloa, Sonora y Baja California en donde se ha enfocado en los niños migrantes de comunidades zapotecas, mixtecas y choles para hacer estudios comparativos en estilos de crianza entre los niños indígenas que están migrando y los que permanecen en sus comunidades de origen. 

La metodología que utiliza es la observación participativa en las comunidades indígenas, lo que implica pasar semanas o meses en las comunidades para observar los comportamientos de la madre, el padre y el niño; otra estrategia es la entrevista estructurada y a profundidad, además de diferentes metodologías cuantitativas. 

En el caso de los estudios de identidad de los niños migrantes indígenas recurre al análisis del dibujo como expresión infantil para poder visualizar qué aspectos de su percepción personal, social y familiar se modifican cuando comienzan a migrar y qué cambios en el comportamiento materno y paterno se generan en los contextos de migración. 

Junto con investigadores del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), el investigador ha evaluado el impacto de los programas estatales y federales, así como los que se instalan en Sonora para apoyar el desarrollo del niño en las comunidades rurales e indígenas.

“Hemos identificado que aumentan los procesos de inequidad dentro de las comunidades porque las madres beneficiadas con una beca son las que están allegadas a los personajes públicos en el poder, y los contenidos están descontextualizados de la realidad específica del niño indígena, migrante y rural, y más relacionados con los procesos de desarrollo de las zonas urbanas”.

Es fundamental que todos los que proponen políticas o diseñen programas de estimulación temprana dirigidos a niños de esta edad, en la que se establecen los fundamentos de lo que llegará a ser el adulto, estén atentos a los datos que se generan en este tipo de investigaciones para que puedan enfocar sus programas y diseñar sus intervenciones basándose en los parámetros de cada contexto de los niños, destacó el investigador del CIAD.

Y para dar continuidad a lo que ha venido trabajando al lado de sus colaboradores, José Ángel Vera Noriega, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, analiza los procesos de socialización cuando el niño se incorpora a la escuela, cómo transforma la educación institucionalizada la visión del niño sobre su persona, familia y cultura y como esta confrontación da lugar a conflictos y enfrentamiento con la escuela, el currículo, sus pares y normatividad.

Colaboración de periódico Mirador, de Zacatecas

Fotografía: tomada de Internet

A lo largo de 15 años, Silvia Gómez Jiménez, doctora en fisiología animal e investigadora titular del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), ha capturado imágenes de un sinnúmero de criaturas marinas con la ayuda de su cámara fotográfica.

De las fotografías que la investigadora ha realizado en aproximadamente 790 inmersiones como parte de sus investigaciones, 186 fueron utilizadas para crear el libro México profundo. El mar de Cortés, impreso y publicado por la editorial AM Editores.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Gómez Jiménez dijo que el objetivo de haber creado este compendio de fotografías es presentar a todo público la vasta biodiversidad del mar de Cortés, ubicado en medio de la península de Baja California y los estados de Sonora y Sinaloa.

“La biodiversidad que tienen estas aguas realmente es deslumbrante, uno queda impactado por esa belleza. Lo he buceado en primavera, verano, otoño e invierno, de día y de noche y siempre aparece una sorpresa (…) Las islas, las aves, mamíferos marinos, todo en su conjunto lo hace un ecosistema muy rico para los amantes de la naturaleza y para los científicos”, comentó.

Una obra que mezcla ciencia y arte

En México, la doctora Gómez Jiménez tomó cursos de fotografía terrestre, además de otros enfocados en la composición e iluminación. En Les Lecques, Francia, completó un curso de fotografía submarina avanzada, donde adquirió los elementos finales para realizar esta labor de manera profesional.

Para realizar fotografías submarinas, la doctora Gómez Jiménez utiliza una cámara Nikon modelo D800E alojada en una carcasa de la marca Seacam que permite a la investigadora tener total control de la cámara debajo del agua. Además, la investigadora tiene predilección por las lentes fijas, pues de acuerdo con ella, ofrecen una gran calidad óptica.

 

En tomas macro —acercamientos donde se ven los detalles—, ella utiliza una lente de 105 milímetros; para los peces, realiza tomas con una lente de 60 milímetros, y para tomas panorámicas, se inclina por lentes de 20 milímetros o de 10 a 17 milímetros, dependiendo del ángulo de cobertura que requiera capturar.

En la carcasa de la cámara, cuenta con dos puertos que sirven para proteger las lentes: uno amplio para tomas panorámicas y uno reducido para fotografiar especies pequeñas y peces. Asimismo, utiliza dos estrobos para iluminar artificialmente sus tomas en condiciones de poca luz, y que además puede combinar con la luz natural para obtener imágenes más llamativas.

“Todo este equipo lo armo y lo ensamblo a través de brazos movibles metálicos que tienen válvulas donde puedo hacer modificaciones. Todo esto lo hago bajo el agua, el posicionamiento de todo mi ensamble lo realizo en función de cada objeto que esté documentando y lo voy ajustando conforme voy buceando y encontrando diferentes tipos de animales”, explicó la fisióloga.

En adición al equipo fotográfico, la científica lleva consigo un equipo completo para buceo. Aunque el tanque de aire comprimido que la provee con oxígeno para poder respirar, solo le proporciona de 40 a 80 minutos de autonomía, en relación a la profundidad en que se encuentre.

“En tierra no tengo esa limitante, uno puede estar esperando un pájaro en un estero y protegido del sol y estar cinco o seis horas hasta que el ave aparezca, pero abajo del agua es muy diferente y tengo que enfrentar la limitante del tiempo. Tengo que programar muy bien mi buceo, elegir la zona y las condiciones para que ese tiempo que esté debajo del agua pueda utilizarlo de la mejor manera”, dijo.

Otra de las limitantes principales de este tipo de fotografía tiene que ver con las dinámicas del comportamiento de las aguas, pues las corrientes y el oleaje hacen extremadamente difícil tomar fotografías, empujando al fotógrafo y obstaculizando su visión. En otras ocasiones, las condiciones ambientales obligan a cancelar la inmersión a pesar de que el pronóstico meteorológico sea favorable. 

Una ventana a las maravillas marinas

“Con este libro busco compartir con las personas que no tienen la oportunidad de realizar buceo, los paisajes, las texturas, los colores y patrones que tienen los animales marinos y que a mí me han cautivado”, expresó la fotógrafa.

A través de estas fotografías, la investigadora quiere dar a conocer la extensa variedad de especies que viven en el mar de Cortés y de esa forma sensibilizar a la sociedad para que se interese por lo que hay en las profundidades y se sume al cuidado de las zonas costeras.

Colaboración de Ricardo Capilla Vilchis, reportero de la Agencia Informativa Conacyt

Este 3 de diciembre, la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces recibió el cargo de Directora General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en un evento que contó con la presencia el Dr. Enrique Cabrero, Director saliente del Consejo, y de ambos equipos de trabajo.

 

En la reunión que sostuvieron, ambos reconocieron que la inversión del gobierno en materia de ciencia y tecnología, aunque ha sido grande, no ha sido suficiente. Coincidieron también en que es el momento de hacer que esa inversión rinda frutos en favor del avance del conocimiento y del bienestar de las y los mexicanos.

 

Como ejemplo de la inversión que se ha hecho en el país, la Dra. Álvarez-Buylla mencionó el capital intelectual formado con el apoyo del Conacyt que actualmente reside en el extranjero, ocupando puestos de liderazgo en universidades y empresas, y que se compone por alrededor de 30 mil investigadoras e investigadores.

 

“Hay que evitar la fuga de talento”, aseguró la nueva Directora, enfatizando la importancia de articular iniciativas para invitar a estas figuras a contribuir directamente en el desarrollo nacional.

 

“En México tenemos un gran rezago, graves crisis ambientales que redundan en impactos de salud e inseguridad, sobre todo en la población más vulnerable”, afirmó la Doctora, añadiendo que el quehacer de los académicos desde las humanidades, las ciencias y las tecnologías se puede y debe difundir para entender, prevenir y resolver problemáticas cuya solución es urgente.

 

Al agradecer las palabras y la entrega de los libros blancos por parte de la administración del Dr. Cabrero, durante el proceso de entrega y recepción, la Directora General del Conacyt indicó que éste es un momento histórico. “Estamos comenzando la cuarta transformación desde lo que será el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías”, misma que articulará de una manera más proactiva y horizontal, no solamente el quehacer de los científicos, sino también el conocimiento tradicional de este gran país pluricultural y biodiverso que es México.

 

“El equipo entrante está conformado por académicos de alto nivel y larga experiencia; y también de probado compromiso con la sociedad y el ambiente. Es así que a algunos nos han querido demeritar por dedicarnos al activismo científico. Considero que el servicio público al frente de la entidad que regirá la política científica, humanística y tecnológica del país en colaboración con universidades públicas, con la sociedad, otras entidades de los gobiernos federal y estatales, así como con entidades privadas, debe ser de una entrega desinteresada, como lo es el verdadero activismo”, mencionó la Dra. Álvarez-Buylla.

 

Articular las capacidades de la nación en torno a temas estratégicos y promover la colaboración y la convergencia, más que la competencia, será un enorme reto que se enfrentará con responsabilidad, declaró la investigadora. La administración será austera y eficiente, consolidando áreas y evitando duplicidades y dispendios, añadió.

 

La Directora General del Conacyt agradeció al Dr. Enrique Cabrero Mendoza la disponibilidad para atender y responder a las solicitudes que esta nueva administración requiera.  Por su parte, el Dr. Cabrero hizo un balance de su gestión al frente del Conacyt, institución a la que calificó como un baluarte para las y los jóvenes en formación, así como para el desarrollo de trabajo de investigación en todo el país. “El pendiente más importante que deja mi administración”, dijo, “es lograr la inversión del 1% del PIB en ciencia y tecnología”. Recordó también que para ello se requiere la participación del gobierno federal, de los gobiernos estatales, del sector privado y de la ciudadanía.

 

El Dr. Cabrero añadió que el cambio de visión de este gobierno permitirá poner el énfasis en políticas públicas en algunas áreas, lo que seguramente ayudará a concretar resultados.

 

Para concluir el acto, el Director saliente le deseó éxito a la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces y a todo su equipo de trabajo en esta nueva administración: “con el nivel de compromiso que he visto en ellos durante estos meses de trabajo, no dudo que así será”.

Un equipo de investigadoras del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realizó un estudio para conocer las trayectorias de consumo de sustancias nocivas legales e ilegales en mujeres recluidas en centros de rehabilitación de Sonora, con el propósito de conocer las causas y condiciones que las llevaron a desarrollar dependencia.

Entre los hallazgos que presentaron Rosario Román Pérez, Elba Abril Valdez, Sandra Domínguez Ibáñez y María José Cubillas Rodríguez, profesoras de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD, fue que la droga conocida como “cristal” es la de mayor impacto en Hermosillo y Ciudad Obregón, mientras que, en Nogales, el narcótico más consumido resultó ser la heroína.

Las mujeres entrevistadas rondaron entre los 14 y 50 años de edad, con una escolaridad promedio de nivel secundaria; siete de cada diez afirmaron tener hijos o hijas.

Las investigadoras encontraron que las sustancias consumidas por las mujeres están casi siempre disponibles en el ambiente familiar, escolar o laboral, y que regularmente suelen ser las amistades, parejas o conocidos quienes las inician en la adicción.

Entre las razones que mencionaron como motivos para probar por primera vez una droga, se encontraron la curiosidad, la necesidad de escapar de problemas y la tendencia a imitar a personas consumidoras cercanas, entre otras.

La exposición a episodios de violencia intrafamiliar física y verbal, el abuso sexual y las tendencias suicidas, fueron reconocidos como factores de riesgo que pueden incidir en desarrollar la dependencia a una droga.

Las académicas explicaron que la mitad de las mujeres contestaron haber recaído en su adicción hasta cinco veces después de su proceso de rehabilitación, debido a que, regularmente, regresan a los ambientes donde esta se inició, que suelen ser círculos de convivencia muy cercanos, como la familia.

Dentro de sus recomendaciones manifestaron la necesidad de crear un censo estatal sobre adicciones, fortalecer programas de prevención como el D.A.R.E. y Escudo Ciudadano, incluyendo la perspectiva de género, además de profesionalizar los centros de rehabilitación públicos y privados para mejorar sus tasas de éxito, es decir, para evitar la reincidencia.

Al evento asistieron representantes de las secretarías estatales de salud pública y de seguridad, además de Blanca Luz Saldaña López, coordinadora ejecutiva del Instituto Sonorense de las Mujeres, quien agradeció al CIAD su apoyo para realizar esta investigación que fue financiada por el Instituto Nacional de las Mujeres.

Por su parte, la Dra. Román Pérez, quien encabezó el estudio, dijo que, ante el incremento registrado por las mujeres en el consumo de sustancias nocivas, legales e ilegales, es pertinente la unión de esfuerzos y recursos interinstitucionales e interregionales.

“Si bien hay acciones por parte del estado e instituciones privadas, estas resultan insuficientes para prevenir y atender el problema”, concluyó.

 

Como parte de un esfuerzo coordinado entre la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), se realizó el Cuarto Taller Anual de Bioinformática en las instalaciones del Parque de Innovación Tecnológica-UAS.

 

Esta capacitación fue brindada por expertos científicos del CIAD (Culiacán), la Facultad de Informática de la UAS, el Centro de Ciencias Genómicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (Guasave) y la Coordinación de Inocuidad del Gobierno del Estado de Sinaloa.

 

Durante las últimas dos semanas de noviembre se impartieron cátedras a científicos, estudiantes y empresarios del ramo informático interesados en aplicar herramientas bioinformáticas para mitigar los riesgos asociados con la presencia de microorganismos patógenos en los alimentos y el ambiente.

 

El taller fue inaugurado por Cristóbal Chaidez Quiroz, director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA) y por Inés Vega López, director de la unidad de bioinformática LANIIA-UAS.

 

Al término de las actividades, Vega López destacó la relevancia que implica realizar encuentros académicos para capacitar personal especializado en el análisis de datos que permita atender la problemática que representa la pérdida de la inocuidad en alimentos y su afectación en el medioambiente.

 

 

Con el inicio de las fiestas decembrinas también comienza un periodo donde la convivencia puede propiciar que nuestra ingesta de alimentos, aunado muchas veces al consumo de alcohol, se vea incrementada, lo cual puede propiciar algunos problemas a la salud, indica el investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD Humberto Astiazarán García, coordinador de Nutrición del CIAD, quien explicó que consumir alimentos con altas cantidades de calorías, además de ocasionar aumento de peso, puede detonar la aparición de ciertos padecimientos o, bien, agravarlos.

El menú de las tradicionales “posadas”, señaló, no suele caracterizarse por platillos balanceados, ya que, por ejemplo, un solo tamal de carne puede representar una cuarta de la ingesta calórica recomendada por día.

Exponer nuestra salud a altos niveles de azúcar, alcohol o grasas saturadas, dijo, puede conducir al desarrollo de obesidad, diabetes, cardiopatías o enfermedades cerebrovasculares.

Asimismo, beber alcohol en exceso, además del riesgo inmediato que representa en la pérdida de nuestra capacidad de reacción (motilidad, equilibrio, razonamiento, etc.), puede derivar o acentuar cuadros clínicos de gastritis, úlceras, intoxicación o enfermedad hepática.

El experto en patología experimental recomendó vigilar la dieta permanentemente y no descuidar la actividad física, procurando no exponerse a las bajas temperaturas de esta temporada, particularmente infantes y adultos mayores.

Agregó que una estrategia efectiva para no perjudicar nuestra salud durante las fiestas es tratar de que el platillo siempre contenga una buena porción de verduras y consumir una variedad de frutas, y sí se sabe que el banquete no es tan saludable, evitar que las demás comidas del mismo día sean similares.

Respecto a la preparación de alimentos, recomendó evitar la estufa de leña al interior de las casas, sin una adecuada ventilación. Si se utilizan calentadores de gas en zonas con frío extremo (zonas serranas o sitios vacacionales), indicó, es necesario verificar el aislamiento térmico de las líneas de conducción.

El especialista subrayó que es muy importante que, si se padece alguna enfermedad, no se debe descuidar la toma de medicamentos durante esta temporada. Con esta y otras medidas que se han señalado, concluyó, todos pasaremos una feliz navidad y un agradable año nuevo.

 

Las enfermedades en la camaronicultura son causadas muchas veces por microorganismos y cada año los brotes de bacterias y virus causan enormes pérdidas económicas. Existen diversos tratamientos para combatirlos, pero ninguno alcanza la eficacia necesaria, por lo que se buscan alternativas mejores.

Recientemente los científicos han puesto atención en la nanotecnología ­-una herramienta poco aplicada en la acuicultura-, principalmente con uno de los nanomateriales más investigados: las nanopartículas de plata (NPAg), debido a su actividad antimicrobiana, antifúngica y antiviral; sin embargo, se desconoce qué tan seguras son para los camarones en cultivo y su posterior consumo.

Con el propósito de saber si las NPAg son tóxicas para los camarones y eficientes para combatir la infección por el virus del síndrome de mancha blanca (WSSV), Karla Juárez Moreno (Centro de Nanociencias y Nanotecnología, UNAM) y sus colaboradores probaron las NPAg de la marca Argovit, que son esferas de 35 namómetros de diámetro y cuentan con certificado para su uso en aplicaciones veterinarias y humanas.

En los experimentos, los investigadores utilizaron camarones blancos (Penaeus vannamei) de diez gramos y les inyectaron tres concentraciones de NPAg. Los resultados revelaron que las NPAg no afectaron la supervivencia de los camarones y tampoco les causaron estrés.

Los niveles de consumo de oxigeno no aumentaron a lo largo del experimento, lo que significa que la administración de NPAg en los organismos no afectó su tasa metabólica. Asimismo, el número de hemocitos no cambió, lo cual indica que tampoco se inició alguna respuesta de defensa celular.

Las NPAg no afectaron la viabilidad ni el comportamiento de los organismos y se tuvieron altas tasas de supervivencia ante el virus de la mancha blanca. Este tipo de investigaciones prueban el potencial de las NPAg como un posible tratamiento para las infecciones virales presentes en la acuicultura.

Sin embargo, aún faltan experimentos en diferentes organismos y más duraderos para evaluar efectos positivos o negativos a largo plazo y así poder elucidar si en realidad son un tratamiento seguro contra las enfermedades que aquejan la acuicultura.

Además de la evaluación ambiental, faltaría integrar datos económicos, ya que la producción de nanomateriales es bastante costosa y eso mermaría su uso en los sistemas acuícolas.

Actualmente en la Coordinación Regional Mazatlán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se lleva a cabo un proyecto, bajo la dirección de Cristina Chávez Sánchez, para evaluar de manera integral el uso de las NPAg en la acuicultura.

 

Artículo de referencia

K. Juárez-Moreno, C.H. Mejía-Ruiz, F. Díaz, H. Reyna-Verdugo, A.D. Re, E.F. Vázquez-Felix, E. Sánchez-Castrejón, J.D. Mota-Morales, A. Pestryakov y N. Bogdanchikova. “Effect of silver nanoparticles on the metabolic rate, hematological response, and survival of juvenile white shrimp Litopenaeus vannamei”. Chemosphere, 169: 716-724. 2017.

Esta es una colaboración de Julissa Enciso Ibarra, estudiante del programa de Maestría en Ciencias del CIAD, quién participó en la fase inicial del posible impacto ambiental de las NPAg en sistemas acuáticos. Actualmente su tesis versa sobre la filogenia del género Photobacterium.

Este artículo fue supervisado por Beatriz Yáñez Rivera y Francisco Neptalí Morales Serna, profesores del CIAD Mazatlán.

 

Cumpliendo su misión de formar profesionales altamente especializados, en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se graduaron diez jóvenes más en sus coordinaciones regionales de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa.

La ceremonia de graduación se celebró en la unidad Mazatlán, en el marco de su 25° Aniversario, evento donde siete estudiantes de maestría y tres del doctorado en ciencias celebraron la culminación de sus estudios. La unidad Culiacán también celebra su 24° Aniversario en el mes de noviembre de cada año.

En el presídium estuvieron presentes Miguel Betancourt Lozano y María Dolores Muy Rangel, coordinadores de Mazatlán y Culiacán, respectivamente, así como los investigadores representantes de los posgrados, Pablo Almazán Rueda y Adriana Sañudo Barajas, además de la titular de la Coordinación de Programas Académicos del CIAD, Herlinda Soto Valdez.

Mercedes Verdugo Perales, egresada del Doctorado en Ciencias, fue la elegida por los estudiantes para dar el discurso de las y los graduados.

Después del acto protocolario, las y los graduados disfrutaron de un convivio en compañía de sus familiares y amistades, quienes, junto a sus profesores(as), son pilares indispensables para la consecución de sus metas académicas.

Soto Valdez compartió que 2018 ha sido un año prolífico para la CPA del CIAD, pues se ha logrado egresar a 44 Maestros(as) en Ciencias y 16 Doctores(as) en Ciencias, de los cuales el 27% pertenecen a las unidades de Culiacán y Mazatlán.

Asimismo, destacó que en las unidades sinaloenses del CIAD cada año se preparan excelentes profesionales que cuentan con los conocimientos necesarios para coadyuvar en la innovación de los sectores económicos estratégicos de la entidad, principalmente en la agricultura y acuacultura.

En ese sentido, agregó, en 2017 y 2018 han egresado 11 Maestros(as) en Ciencias y 4 Doctores(as) en Ciencias de la Coordinación Regional Mazatlán. En el mismo periodo egresaron 12 Maestros(as) en Ciencias y 11 Doctores(as) en Ciencias de la Coordinación Regional Culiacán.

Las principales opciones terminales que ofrece la unidad Mazatlán son Acuicultura, Ecología y medio ambiente y Toxicología. En cuanto a Culiacán, ofrece Horticultura, Bioquímica, Biotecnología, Microbiología y ciencia y Tecnología de los alimentos.

 

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