En reconocimiento a su destacada trayectoria como docente e investigador, además de los servicios que ha prestado a las ciencias de la salud, el doctor Humberto Astiazarán García, investigador de la Coordinación de Nutrición del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), fue admitido como miembro numerario en la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM).

 

“Me siento orgulloso, no solo por el reconocimiento, sino porque es el fruto de una vida dedicada a lo que me apasiona: hacer ciencia con sentido social. Poder aportar conocimiento que contribuye al desarrollo y bienestar de la población global”.

 

Astiazarán García agregó que, cuando tomadores de decisiones se basan en los datos científicos para fundamentar intervenciones (es decir, cuando el trabajo de laboratorio logra convertirse en la base para diseñar políticas públicas) y que cuando, gracias a los avances en las plataformas de comunicación digital, es posible conocer que la generación de nuevo conocimiento es valorado y utilizado alrededor del mundo por otros grupos de investigación, es satisfactorio saber que, en la medida de las propias posibilidades, se contribuye a crear un mundo mejor.

 

“Cuando veo hacia atrás y recuerdo mis inicios organizando un almacén en un recién constituido CIAD, recuerdo la convivencia con grandes amigos y el apoyo que recibí por parte de tantos maestros: los doctores Carlos Enrique Peña Limón, a quien le debo una eterna gratitud; Luis Mejía Canjura, un maestro que creyó en mí y me abrió una puerta hacía la investigación, e Inocencio Higuera, quién, con su visión y claridad de pensamiento, fue mi salvavidas en mi regreso al Centro después del posgrado, además de la pasión por el trabajo y el disfrute del arte de tres grandes científicos: Roberto Kretscher, mi admirado maestro Adolfo Martínez Palomo y la amistad y enseñanzas del Mauro Valencia”.

 

La Academia Nacional de Medicina de México fue fundada en 1864 y reconocida como órgano consultivo del gobierno federal por el presidente Francisco I. Madero en 1912. Cuenta con alrededor de mil miembros. Su misión es “Promover el estudio, la enseñanza y la investigación en el campo de la medicina, cuyos adelantos recoge, analiza y difunde con el fin de actualizar conocimientos y orientar criterios tanto de los profesionales y autoridades de salud como del público en general”.

 

Para ello se divide en cuatro departamentos: Salúd Pública y Sociología Médica, Biología Médica, Cirugía y Medicina (en esta última se ubica la disciplina de Nutriología). Cada área tiene un número finito de sitiales, los cuales pueden ser ocupados con base en méritos estrictamente académicos, siempre y cuando estén disponibles.

 

Para considerar el ingreso del Dr. Astiazarán García se evaluaron aspectos como su trayectoria profesional, la calidad en la formación de recursos humanos de pre y posgrado, su actividad institucional y su papel como líder académico dentro de la comunidad, así como su participación en organizaciones académicas nacionales e internacionales y su pertenencia a la Academia Mexicana de Ciencias. Además fue relevante el haber alcanzado el nivel máximo dentro del Sistema Nacional de Investigadores y la cantidad y calidad de sus publicaciones y citas académicas. Con este nombramiento, Astiazarán García se une a un connotado grupo de diez miembros a nivel nacional en el área de la nutriología.

 

Por último, el investigador del CIAD comentó que espera poder contribuir en la discusión y propuestas con base científica que permitan mejorar la calidad de vida en nuestro país en materia de salud, en particular dentro del tema de la nutrición.

 

 

Desde hace miles de años, el hombre ha empleado numerosas técnicas para el mejoramiento genético de las plantas, en especial desde los inicios de la agricultura y durante la domesticación de diversas especies vegetales. Dichas técnicas han favorecido la modificación de las características de la mayoría de las plantas que se cultivan actualmente, involucrando la introducción de nuevos rasgos y la selección de los materiales vegetales que los presentan, tales como una alta productividad, características específicas en flores y frutos, la tolerancia o resistencia a enfermedades, plagas o estreses abióticos (sequía, salinidad) e, incluso, la presencia de ciertas propiedades nutricionales, organolépticas y funcionales.

 

La selección de las características con utilidad agronómica involucra el uso de diversos marcadores genéticos, entre los cuales se encuentran los marcadores moleculares de ADN. Estos últimos se definen como segmentos de ADN polimórfico cuya herencia genética se puede rastrear de generación en generación, permitiendo así distinguir la presencia o ausencia de un gen que confiere una característica determinada en la descendencia, facilitando con ello la selección fenotípica basada en el genotipo.

 

Dada la diversidad y la facilidad para su desarrollo, los marcadores moleculares de ADN se han utilizado ampliamente en lo que se conoce como selección asistida por marcadores moleculares de ADN, lo cual se ha aplicado con éxito en el mejoramiento de diversos cultivos de importancia, tales como el maíz, tomate, trigo, cebada y brassicas, entre muchos otros.

 

Investigadoras del Laboratorio de Biología Molecular y Genómica Funcional (Bimogen) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), de la Coordinación Regional Culiacán, las doctoras Josefina León Félix y María Claudia Villicaña Torres, participan en colaboración con Fundación Produce Sinaloa en el desarrollo de metodologías basadas en PCR para la evaluación y validación de marcadores moleculares de ADN que permitan identificar cultivares de tomate resistentes a patógenos, tales como el virus del rizado amarillo de la hoja del tomate (TYLCV) y el hongo Fusarium oxysporum, dos de los principales patógenos que afectan la productividad del cultivo de tomate en Sinaloa y en el resto del país.

 

Uno de los elementos clave del proyecto implica la validación de los marcadores moleculares como indicadores de resistencia hacia los patógenos, lo cual es esencial para trazar la herencia de dicha característica de manera confiable y, con ello, garantizar la obtención de cultivares mejorados con las características deseadas. Adicionalmente, la puesta a punto de las metodologías basadas en PCR generará herramientas confiables y estandarizadas que tendrán el potencial para emplearse en los diferentes aspectos del mejoramiento genético del tomate.

 

La Dra. Claudia Villicaña, catedrática Conacyt, menciona que el desarrollo de estas herramientas biotecnológicas impulsará diversos aspectos del mejoramiento genético del tomate, desde la identificación y conservación de los recursos genéticos y su potencial como genotipos parentales, hasta el desarrollo y caracterización de variedades con características novedosas, de acuerdo con los nuevos requerimientos ambientales y demandas del mercado de consumo.

 

Asimismo, el desarrollo de cultivares genéticamente resistentes a TYLCV y a Fusarium representa una estrategia amigable con el ambiente para contender contra estos patógenos y disminuir su impacto en la producción de tomate, ya que la utilización de dichas variedades resistentes reducirá el uso indiscriminado de agroquímicos que, lejos de ser efectivos contra los patógenos, contaminan los suelos y promueven la emergencia de patógenos cada vez más resistentes a estos tratamientos.

 

Colaboración de María Claudia Villicaña Torres, investigadora de Cátedras Conacyt, adscrita a la Coordinación Regional Culiacán del CIAD.

En la más reciente edición de la convocatoria Ciencia de Frontera, organizada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) resultó elegido con el fin de recibir fondos para la realización de cinco proyectos de investigación.

De acuerdo con la convocatoria, las propuestas autorizadas fueron reconocidas por ser propositivas en temas emergentes y de innovación, además de que en el mediano o largo plazo los resultados de dichos proyectos tendrían un impacto en nuestra sociedad y cultura, inclusive dando lugar al inicio de nuevos campos de investigación.

Medusa bola de cañón

La investigadora Adriana Muhlia Almazán estudiará las respuestas fisiológicas y moleculares de la medusa bola de cañón (S. meleagris), que le permiten al organismo controlar su metabolismo central y energético a través de la identificación, caracterización y análisis de transcritos y proteínas de las rutas metabólicas involucradas en la producción de energía química cuando los organismos (adultos y pólipos) enfrentan cambios ambientales como alta temperatura del agua y niveles cambiantes de oxígeno disuelto en el agua.

Niños promotores de salud

El equipo de trabajo de nutrición comunitaria coordinado por María Isabel Ortega Vélez desarrollará y evaluará un modelo de niños promotores de salud para el fomento de ambientes nutricionales saludables en los entornos del hogar y la escuela, como una estrategia comunitaria para impulsar prácticas de alimentación, ambiente alimentario y actividad física conducentes a la reducción de riesgo nutricio en escolares.

Control de parásitos

Los monogéneos son parásitos que incluyen especies altamente patógenas para los peces en cultivo. El proyecto que coordinan José Ángel Huerta Ocampo y Francisco Neptalí Morales Serna abordará la identificación y análisis de las proteínas excretoras/secretoras de estos parásitos, con la idea de descubrir blancos farmacológicos, integrando enfoques transcriptómicos, proteómicos y bio/quimioinformáticos. Se busca beneficiar al sector piscícola, ya que el control efectivo de patógenos es importante para reducir las presiones sociales y económicas que demandan una producción más eficiente y sostenible, sin descuidar el bienestar animal. 

Garrapata canina y araña violinista

El grupo dirigido por Rogerio Sotelo Mundo estudiará proteínas antigénicas de la garrapata canina (Rhipicephalus sanguineous) y de la araña violinista (Loxosceles laeta), con el fin de apoyar la detección de la picadura de ambas. La garrapata es el vector transmisor de la bacteria Rickettsia, agente causal de la fiebre manchada. Este estudio ayudará a proponer métodos para identificar población de riesgo para la infección. En el caso de la araña violinista, la picadura en general no genera molestias, hasta que se presentan síntomas que pueden variar de molestos a muy graves en algunos pacientes. El estudio de sus proteínas también ayudará en el diagnóstico y, a largo plazo, ayudará a entender la respuesta inmune del humano.

Penca de agave

El estudio de la estructura, dinámica e interacción de las comunidades microbianas durante el ensilado de la pulpa de penca de agave para determinar si algunas de las bacterias del ensilado interactúan con las del rumen de vacas lecheras será materia del trabajo del equipo encabezado por Mayra de la Torre Martínez, junto con los equipos de Gustavo Viniegra (UAM Iztapala) y Mario Cobos (Colpos-Campus Montecillo). También se enfocarán en examinar el efecto de esta dieta en las características y producción de leche, con el fin de generar conocimiento y poder contribuir a mediano plazo en el desarrollo territorial de comunidades rurales en Hidalgo y Tlaxcala, en las que los sistemas-producto maguey, maíz y animales de pastoreo se integran y son básicos para la alimentación y economía campesina.

Al respecto, Miguel Ángel Martínez Téllez, Coordinador de Investigación del CIAD, comentó que, institucionalmente, este logro demuestra que la investigación que se realiza en el CIAD está tendiendo a la consolidación de grupos y redes, ya que en su mayoría fueron aprobados proyectos de grupo.

Un estudio realizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), que examina un método para reducir la población del mosquito transmisor de los virus del dengue, zika y chikungunya, ha recibido el premio Eustaquio Buelna, que otorga el Instituto de Apoyo a la Investigación e Innovación (Inapi) del estado de Sinaloa.

Como parte de su formación académica en el CIAD como maestro en ciencias, Eduardo López Guerrero, bajo la dirección del profesor Cristóbal Chaidez Quiroz, se enfocó en el aislamiento de bacteriófagos líticos, virus que tienen la capacidad de infectar y eliminar bacterias.

El trabajo de investigación tiene como objetivo generar un método amigable con el medio ambiente para reducir la población del mosco Aedes aegypti a través de la eliminación selectiva de bacterias esenciales del tracto intestinal que participan en el proceso de alimentación del mosco. Se trata de un método innovador, aún en proceso de experimentación, pero con excelentes resultados.

Una contribución importante de este estudio es que esta técnica podría reducir el uso de plaguicidas, principalmente organofosforados y piretroides, los cuales son utilizados comúnmente para eliminar mosquitos, pero con grandes problemas de contaminación y toxicidad.

Una alternativa amigable

A pesar de que la fumigación es un esfuerzo constante realizado por las autoridades sanitarias en diversos niveles de gobierno, la incidencia de enfermedades como el dengue y el zika ha aumentado, en parte por el desarrollo de resistencia de los mosquitos ante la repetida aplicación de insecticidas, volviendo inefectiva la estrategia.

Dado que la exposición a plaguicidas también tiene consecuencias en la salud humana y puede afectar especies benéficas como las abejas, es imperativo desarrollar nuevas alternativas amigables con el medio ambiente, indicó el investigador Chaidez Quiroz, académico de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD y Director General del Laboratorio Nacional para Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA).

Por su parte, el joven galardonado con el premio explicó que la propuesta contenida en su tesis propone una solución biotecnológica, utilizando bacteriófagos capaces de actuar sobre la microbiota esencial de los mosquitos para alterar procesos esenciales de digestión, nutrición y reproducción.

Por último, el equipo de investigadores comentó que, ya que han podido identificar y caracterizar los bacteriófagos para modificar los procesos vitales del mosquito, se enfocarán en una nueva fase en la que puedan validar el modelo experimentalmente y en campo para evaluar su efectividad y bioseguridad como herramienta de control biológico.

 

 

Estudios preliminares realizados en el laboratorio de Ecotoxicología del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) Unidad Mazatlán han revelado que embriones de pez cebra (Danio rerio) expuestos a glifosato presentaron distintas malformaciones y alteraciones.

 

El glifosato es uno de los herbicidas más utilizado a nivel mundial, ya sea por su bajo costo, su fácil aplicación, efectividad o por el desarrollo de paquetes tecnológicos con cultivos resistentes genéticamente modificados. Desde finales de los años sesenta se descubrió el potencial de este compuesto como herbicida y, desde ese momento, se presentó un incremento de uso a nivel mundial. Su mecanismo de acción herbicida se basa en interferir con la síntesis de aminoácidos de las plantas, lo cual inhibe drásticamente la capacidad de crecimiento y altera su ciclo de vida. Con base en esto, se sugirió que glifosato afectaba selectivamente el metabolismo de las plantas, sin efectos aparentes en otras formas de vida, lo cual se ha demostrado que no es del todo correcto. Por ejemplo, a pesar de su relativa baja toxicidad aguda en animales, diversas investigaciones científicas han asociado exposición a glifosato con daños en los sistemas nervioso, renal y reproductivo, además de inducción de alteraciones durante el desarrollo embrionario. Por estos motivos, en algunos países se ha regulado su utilización y comercialización.

 

El pez cebra es nuestro caballito de batalla en estudios ecotoxicológicos

 

Así lo indica el investigador colombiano Rubén Díaz Martin, quien actualmente se encuentra realizando una estancia posdoctoral en el Laboratorio de Ecotoxicología del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). Él nos comentó que, debido a sus características morfológicas y a la traslucidez de sus embriones, el pez cebra es un organismo modelo altamente valorado en estudios toxicológicos, farmacológicos y ambientales. Asimismo, nos indicó que es fácil de mantener en laboratorio, es de rápido desarrollo y cuenta con múltiples antecedentes de estudios genéticos y moleculares que favorecen el estudio a detalle de diversos eventos fisiológicos. Su parecido a nivel genético con animales superiores como los mamíferos, lo convierten en un modelo ideal para estudios ecotoxicológicos y biomédicos.

 

¿El glifosato afecta el embrión de un pez cebra?; de ser así, ¿estas alteraciones podrían ser heredadas a sus hijos y nietos?, son algunas de las preguntas que el equipo del trabajo del Laboratorio de Ecotoxicología, integrado por los investigadores Miguel Betancourt, Beatriz Yáñez y Rubén Díaz, desean responder. El equipo de investigación ha encontrado que el glifosato a ciertas concentraciones tiene efectos a nivel embrionario, produciendo alteraciones morfológicas en el desarrollo del cráneo y defectos en el sistema óseo, así como deformidades en la columna vertebral, los cuales posiblemente estén relacionados con la alteración de receptores para hormonas sexuales. El proyecto de investigación involucra diversos aspectos de investigación en colaboración con la Dr. Alejandra García, el Dr. Roberto Rico y el Dr. Raúl Llera y cuenta con la participación de varios estudiantes de licenciatura y de posgrado. En conjunto, no solo se estudian los posibles efectos teratogénicos del glifosato, es decir, la inducción de malformaciones, sino que además se analizan sus efectos a nivel genético, reproductivo y metabólico, así como los cambios en la microbiota intestinal del pez cebra producidos por el glifosato presente en el alimento. Con lo anterior, la investigación pretende obtener evidencias de posibles efectos heredados a los hijos y nietos de los peces expuestos, lo cual puede ser debido a reprogramación de la información genética que pueda transmitirse a futuras generaciones.

 

Díaz Martín explicó que algo destacable de estos estudios es que se analizan los efectos directos producidos por el compuesto puro y no las mezclas comercialmente disponibles con glifosato como principio activo, mismas que presentan otros compuestos que por sí solos pueden producir efectos tóxicos. Ante los resultados preliminares, señaló que espera que la generación de nuevo conocimiento científico se traduzca en políticas públicas que promuevan un uso más racional de agroquímicos, con un enfoque primero a su disminución y, si hay riesgos identificados, una eventual eliminación acompañada de implementación de alternativas. Asimismo, agregó que es necesario tomar conciencia de la población asociada a la producción en el campo, expuestas a éste y numerosos compuestos peligrosos, por lo que es necesario incentivar la investigación en toxicología ambiental para promover políticas públicas que mejoren prácticas agrícolas para la protección del ambiente y de la salud humana.

 

 

 

 

 

La Red Temática de Toxicología de Plaguicidas, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), realizará un evento virtual en el que expertos(as) reconocidos internacionalmente compartirán conocimiento de vanguardia sobre este campo de investigación.

Bajo el lema “Ambiente y salud”, del 12 al 16 de octubre se realizarán conferencias magistrales, plenarias, mesas de análisis y simposios sobre temas como “Agricultura, sociedad y biodiversidad”, “Plaguicidas y salud humana”, “Plaguicidas e inocuidad alimentaria” y “Regulación de plaguicidas y perspectivas”.

Los investigadores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) que forman parte de la red y participaron en la organización del evento son Jaqueline García Hernández, Ana Valenzuela Quintanar, Beatriz Camarena Gómez, Miguel Betancourt Lozano y Pedro Bastidas Bastidas de las coordinaciones regionales Hermosillo, Guaymas, Mazatlán y Culiacán, respectivamente.

García Hernández comentó que la importancia de este evento radica en presentar la información más actualizada de los efectos de los plaguicidas en la salud y el medio ambiente, así como discutir las posibles acciones a tomar para disminuir los peligros de estos compuestos.

Asimismo, explicó que parte del diálogo que se desarrollará en esta plataforma virtual está relacionado con temas que son de relevancia para México, como el cambio de políticas en el sector agrícola para disminuir el uso de plaguicidas altamente peligrosos, las evidencias de los efectos transgeneracionales de estas sustancias, la inocuidad alimentaria, los vacíos legales y las implicaciones en derechos humanos del uso de plaguicidas.

El programa detallado del evento se encuentra albergado en www.ciad.mx/congresonacionaldeplaguicidas. La transmisión del Congreso se realizará vía Meetmaps. Si requiere más información, puede consultar el sitio electrónico www.redtoxicologiadeplaguicidas.org/. El registro cierra el 7 de octubre a las 19:00 horas.

 

Este 2020 se celebrará el primer Día Internacional de Concienciación sobre las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para mitigar ese serio problema, por lo que el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, en coordinación con otras instituciones, realizará un evento virtual especial.

Pérdida y desperdicio de alimentos: una mirada integral de un problema en común. Crónicas del desperdicio, es el título del panel de discusión que se celebrará el próximo viernes 9 de octubre de 9:00 a 11:00 horas (tiempo de Hermosillo) y que se trasmitirá por Facebook Live a través de la página oficial “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

¿Qué desafíos existen?, ¿qué acciones podemos tomar desde los diferentes ámbitos? y ¿cómo generar conciencia? son algunas de las preguntas que intentarán responder los participantes, en un debate que será moderado por Aarón Fernando González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD.

El diálogo estará integrado por Antonio García Hernández (Grupo Empresarial Menchaca), Luis Alberto Guerrero Memije (chef), Laura Celina Ochoa Meza (Disco Sopa), Juliana Morales Castro (Red 12.3 PDA), Esmeralda Paz Lemus (Sociedad Mexicana de Inocuidad y Calidad para Consumidores de Alimentos), Adam Tafazoli (Un Mundo con Puentes) y Sonia Sáyago Ayerdi (Tec NM-IT Tepic / Red ALSUB-CYTED).

González Córdova explicó que se ha hecho un esfuerzo importante para realizar un evento que convoque el interés de toda la sociedad, ya que combatir el desperdicio de alimentos es un reto que necesita de familias, industria, gobierno y academia, por lo que la conversación pretende alejarse brevemente del diálogo académico para despertar conciencias.

En el CIAD queremos ser parte importante de esta articulación de esfuerzos conjuntos para promover la conciencia para no desperdiciar alimentos y disminuir las pérdidas. Para ello, es necesario pensar en lo local y regional para abordar este lamentable problema.

Este evento es coorganizado por la Red de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico en Alimentos Funcionales y Nutracéuticos (Red AlFaNutra), la Red Iberoamericana de Alimentos Autóctonos Subutilizados (Alsub-Cyted) y la Sociedad Mexicana de Inocuidad y Calidad para Consumidores de Alimentos (Someicca).

 

El sodio es un elemento indispensable para el desarrollo de varias funciones fisiológicas; entre estas, la regulación del volumen de los líquidos corporales. Su adecuada concentración en el organismo está estrictamente regulada por los riñones, de modo que ante una baja ingesta de sodio, el organismo mantiene el equilibrio con una excreción urinaria baja y eleva la excreción cuando el consumo es elevado.

El sodio se encuentra en varios alimentos como la leche y la carne, pero su consumo principal es a través de la sal. Entonces, el sodio es aportado por la sal agregada durante la preparación de los alimentos, por el consumo de alimentos ultraprocesados (tocino, jamón, quesos, etc.), condimentos preparados (salsas de soya, salmuera) y por la incorporación elevada en la dieta diaria de panes, pasteles, bebidas azucaradas y más.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para adultos un consumo de sal menor a 5 g/día (2 gramos de sodio) para reducir la presión arterial alta y, así, el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Se estima que en 2017 murieron casi 18 millones de personas por enfermedades cardiovasculares como el ataque cardíaco y los accidentes cerebrovasculares.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2016) la prevalencia de hipertensión es del 25.5% y el consumo de sal es de 7g/día en mujeres y 9g/día en hombres. Si se atendiera el consumo de sal recomendado, los casos de hipertensión se reducirían de manera importante y así las muertes asociadas.

De igual manera, una disminución drástica en el consumo de sodio, insuficiente para alcanzar los niveles normales en sangre aun con las medidas de retención realizadas por los riñones, implica un elevado riesgo de mortalidad en personas con insuficiencia cardíaca.

En personas con presión arterial normal existe un bajo riesgo de que al consumir más sal se eleve la presión arterial, pero es oportuno señalar la importancia de mantener un nivel de ingesta adecuado que prevenga riesgo de exceso y de deficiencia, como cualquier otro nutriente.

Entre las estrategias orientadas a disminuir el consumo de sal, se indican la siguientes: 1) preparar los alimentos en casa, con una considerable disminución en la cantidad de sal agregada y adicionando en su lugar condimentos y especias para dar sabor a los alimentos, 2) disminuir el consumo de alimentos procesados (carnes frías, hamburguesas, sopas instantáneas, salsas, verduras enlatadas, etc.). En general, en los productos alimenticios procesados es común que el contenido de sodio sea excesivo y el de potasio deficiente y ambos casos son factores de alto riesgo de hipertensión.

El nuevo etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados (modificación a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010) incluye una etiqueta frontal de advertencia con uno o hasta cinco octágonos negros, que permite visualizar de manera rápida el exceso de sodio, azúcares, calorías, grasas saturadas y grasas trans, según corresponda al producto. Igualmente, incorpora información sobre ingredientes que representen un riesgo a la salud.

De esta manera, el consumidor podrá elegir los alimentos sin excesos al contar con la información clara, veraz, sencilla y directa de los nutrimentos críticos antes mencionados.

Entonces, partiendo de que son varios los factores de riesgo de hipertensión no modificables (herencia, edad y sexo, con mayor riesgo en mujeres), el hecho de asegurar el cumplimiento de la ingesta de sodio, a través del uso de cantidades adecuadas de sal al preparar los alimentos en casa y al seleccionar alimentos procesados, se logrará disminuir el riesgo de hipertensión o, en su caso, apoyará las medidas de control.

Colaboración de Rosa Olivia Méndez Estrada, investigadora de la Coordinación de Nutrición del CIAD.

 

La economía circular es un modelo en donde los productos y materiales se mantienen en circulación el máximo tiempo posible, se reducen al mínimo los residuos y el uso de recursos y, cuando un producto llega al final de su vida útil, se vuelve a utilizar para generar más valor.

México es la segunda economía que más desechos genera, ya que se producen 44 millones de toneladas de estos al año, y de las cuales el 40% son de tipo orgánicos.

La pesca y la acuicultura contribuyen de manera importante al volumen de residuos que genera la sociedad, por lo que es necesario que las comunidades involucradas transiten hacia una economía circular. Esta acción puede reportar muchos beneficios, no solo por el uso más eficaz de sus recursos locales y por disponer de ecosistemas acuáticos más sanos y economías más resistentes, sino también por las oportunidades para generar más valor agregado a nivel local y contar con nuevos trabajos cualificados.

Producción de camarón en México

 

En México se ha propiciado un aumento en la producción de camarón desde 2016, debido a una mayor implementación de medidas para su cuidado y vigilancia durante el periodo de reproducción, reclutamiento y crecimiento del camarón. Según datos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), en 2018 se produjeron más de 230 mil toneladas de camarón en nuestro país, siendo el estado de Sinaloa el principal productor, con más de 105 mil, lo que representó alrededor del 46% del total nacional.

 

Importancia económica del camarón en México

 

Los crustáceos son un grupo de animales comestibles, los cuales son utilizados en un sinfín de platillos. Entre estos, el camarón es una especie con gran aceptación por parte de los consumidores, por lo que se encuentra posicionada en el segundo lugar de la producción pesquera. De esta forma, debido a su alto valor en el mercado, se encuentra en el primer lugar de importancia económica, teniendo a Estados Unidos, Vietnam y Francia como sus principales destinos.

 

Según la Conapesca, en 2018 su comercialización produjo una derrama económica de 16,888 millones de pesos, siendo el sustento de alrededor de 300 mil pescadores (véase figura 1). 

 

 

 

 

 

Figura 1. Producción de camarón en México

 

Fuente: adaptado de Conapesca.

 

 

Desechos de camarón y su impacto al medio ambiente

 

A pesar de que el camarón es un crustáceo ampliamente consumido, no todas sus partes son comestibles y, generalmente, se desecha la cabeza, la cola y el exoesqueleto, los cuales representan entre el 45-60% de su peso total. Para 2018, estos desechos representaron entre 103,671 y 138,228 toneladas en México, las cuales son generalmente depositadas en vertederos, confinamientos controlados o arrojados directamente en el océano, provocando un alarmante impacto ambiental, ya que es un material que se descompone rápidamente, emite olores fétidos y provoca inestabilidad en la flora y fauna de la región, lo que repercute negativamente en la salud de la sociedad.

 

Potencial económico de los desechos de camarón

 

Diversos estudios han demostrado que los desechos de camarón están constituidos por compuestos que son de interés en la industria, como proteínas, minerales, lípidos y pigmentos, además de un compuesto llamado quitina (véase cuadro 1).

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro 1. Área de aplicación de los compuestos obtenidos

a partir de desechos de camarón

 

Compuesto

Área de aplicación

Astaxantina

Alimentos, cosmetología, medicina

Lípidos

Alimentos, farmacéutica

Proteína

Alimentos para ganado, farmacéutica

Quitina

Agricultura, alimentos, farmacéutica, medicina, tratamiento de agua

 

 

 

 

La quitina es un compuesto ampliamente usado en la industria, ya que se utiliza como floculante en el tratamiento de agua y como espesante y estabilizador en alimentos. Asimismo, es ampliamente utilizada en la agricultura, ya que posee importantes propiedades como actividades antivirales, antifúngicas e induce resistencia a patógenos. La quitina actualmente se obtiene a nivel industrial a partir de desechos de camarón y cangrejo mediante procesos químicos y biológicos, con niveles altos de pureza.

 

Se ha comprobado que los demás componentes de los desechos de camarón podrían tener valor en el mercado. Por ejemplo, los lípidos de estos son ricos en ácidos grasos poliinsaturados omega-3, los cuales tienen efecto benéfico a la salud en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Las proteínas de estos desechos también pueden incorporarse como ingrediente en la alimentación de animales y peces, además de que contienen diversos pigmentos antioxidantes, como la astaxantina que posee diversas propiedades benéficas a la salud, ya que se ha demostrado que su ingesta previene la inflamación, retarda el envejecimiento y ralentiza el desarrollo de tumores cancerígenos.

 

Una oportunidad para México

 

Nuestro país es un importante productor de crustáceos como el camarón, el cual deja una importante derrama económica durante el periodo de captura, lo que representa el sustento de miles de familias. Sin embargo, esta actividad económica también genera un importante volumen de desechos que, si no son tratados adecuadamente, se convierten en un grave problema de contaminación.

 

Afortunadamente, los estudios científicos han demostrado que los desechos de camarón son una fuente de proteínas, pigmentos antioxidantes, minerales y quitina, los cuales tienen un alto valor comercial. Es por ello por lo que los desechos generados representan una oportunidad de comercio que, a la par, ayudaría a disminuir la contaminación ambiental y sus efectos perjudiciales en la salud de los mexicanos. Con todo esto, la industria camaronícola podría desarrollarse en un entorno de mayor sustentabilidad, encaminada hacia una economía circular.

 

Colaboración de Luis A. Cabanillas Bojórquez (estudiante de doctorado en ciencias), Erick P. Gutiérrez-Grijalva (cátedras Conacyt), J. Basilio Heredia (Investigador titular del CIAD).

El huauzontle (Chenopodium berlandieri ssp. nuttalliae) es una planta comestible distribuida en zonas áridas y semiáridas de nuestro país, como en los estados de Baja California Norte, Sonora, Chihuahua, Durango, Nuevo León, Hidalgo, Ciudad de México, Veracruz, Oaxaca, Campeche y Puebla.

Este pseudocereal ha sido parte de la alimentación básica en México desde tiempos prehispánicos; además, se piensa que se utilizaba para pagar tributo al imperio azteca. Su consumo tradicional ha sido, principalmente, como vegetal fresco o cocinado, abarcando desde las hojas en su etapa tierna en forma de quelite hasta las flores y semillas en su etapa de maduración.

Aunque en la actualidad se consume poco, quizá por su sabor un poco amargo, recientemente ha llamado la atención debido a su gran aporte nutricional, de manera especial por su balance de aminoácidos esenciales y su contenido de calcio, hierro, fósforo, vitaminas (A, C, E y del complejo B), micronutrientes (selenio, zinc, cobre, cromo) y fibra, además de su bajo aporte calórico respecto a los cereales, por lo que se ha llegado a utilizar como un reemplazo del trigo y el maíz.

Además, posee componentes como saponinas y polifenoles, responsables de sus propiedades antioxidantes. Aunque a la fecha no existen reportes que describan la población microbiana nativa del huauzontle, la microarquitectura de la superficie de la fruta-semilla provee características ideales para albergar una gran diversidad de microorganismos, incluyendo a algunos que podrían conferir beneficios a la salud de quienes lo consumen (probióticos).

Todas estas características hacen que el huauzontle pueda contribuir a la prevención de algunos padecimientos crónicos y degenerativos, incluidos algunas formas de cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes, entre otras, al disminuir los niveles de colesterol y azúcar en la sangre, reducir el estrés oxidativo y regular el proceso digestivo.

Por todas las grandes bondades que ofrece esta planta con esencia prehispánica, es que los investigadores Adrián Hernández Mendoza, Belinda Vallejo Galland y Aarón Fernando González Córdova, del Laboratorio de Biotecnología de Fermentaciones Lácticas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), junto con el profesor Hugo Sergio García, del Instituto Tecnológico de Veracruz, están desarrollando, en el marco colaborativo de la Red de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (Cyted) de Alimentos Vegetales con Funcionalidad Probiótica para Poblaciones Infantiles Desnutridas: proyecto ProInfant, una bebida fermentada a base de semilla de huauzontle, utilizando bacterias propias del pseudocereal que previamente han sido caracterizadas desde el punto de vista tecnológico y probiótico.

De acuerdo a los resultados obtenidos hasta el momento, la bebida fermentada posee actividad antioxidante y antiinflamatoria, por lo que se están realizando estudios con modelos animales para establecer la posible asociación entre dichas propiedades y su influencia en el estado de ánimo y modificación del comportamiento en algunos aspectos como la respuesta a la ansiedad y a la depresión. De esta forma, los investigadores(as) pretenden promover la difusión de los beneficios de esta valiosa planta tradicional sobre la salud física y un posible impacto favorable sobre la salud mental e impulsar así su reinserción en la dieta mexicana.

Colaboración de Adrián Hernández Mendoza, Belinda Vallejo Galland y Aarón Fernando González Córdova, investigadores de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD.