Notas

 

 

 

El proyecto Lazos de Vida del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), el cual tiene como fin mejorar el estado de salud de pacientes y sobrevivientes de cáncer de mama mediante la adopción de hábitos alimenticios y de actividad física diseñados por expertos de esta institución, se extenderá durante todo 2017.

 

En el marco del mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, este anuncio refrenda el compromiso del CIAD de contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad a través de la prolongación de este programa que inició desde octubre de 2016.

 

A través de la activación del micrositio electrónico www.ciad.mx/lazosdevida, el equipo de investigadores, coordinado por Graciela Caire Juvera y Humberto Astiazarán García, promueve los beneficios que pueden recibir las mujeres que participen en esta iniciativa.

 

Las participantes que acepten colaborar en el proyecto de investigación invertirán parte de su tiempo en el estudio y tendrán la oportunidad de monitorear su estado de salud al tener acceso a análisis clínicos completamente gratuitos en los que, de acuerdo a cada caso particular, se evalúa su composición corporal, estado nutricional e inflamatorio, perfil de lípidos, riesgo de osteoporosis y presión arterial, además de mamografías en algunos casos.

 

Caire Juvera aseguró que es importante que la sociedad esté enterada de que esta es una oportunidad que puede ayudar a fomentar estilos de vida saludables para las sobrevivientes de cáncer mamario, por lo que invita a todos los hermosillenses a compartir esta información como una forma de solidarizarse con las mujeres que actualmente luchan contra el cáncer de mama.

 

Además de ingresar al sitio electrónico anteriormente mencionado, puede recibir atención personalizada en el teléfono (662) 289 2400, ext. 291, en el celular (662) 429 5211 o en la página de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

 

 

En la próxima edición de Sábados en la Ciencia la niñez hermosillense disfrutará de un taller en el que aprenderá del extraordinario mundo de las aves migratorias que cada año surcan los cielos sonorenses hasta llegar a la “Ciudad del Sol”.

 

“Travesía emplumada” es el nombre de la edición de octubre de Sábados en la Ciencia, programa de divulgación científica dirigido al público infantil que mensualmente realizan el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), la Universidad de Sonora (Unison), “La Burbuja” Museo del Niño y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (COECYT).

 

En esta ocasión, “La Burbuja” será sede del evento que contará con la participación de integrantes del Club de Aves de la Unison, así como de la Red Sonorense de Educadores Ambientales.

 

De voz de Eduardo Gómez Limón, representante regional noroeste de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), las familias conocerán información científica sobre los procesos migratorios de las aves que cada temporada son vistas en nuestra entidad.

 

Una vez concluida la charla, las niñas y niños podrán participar en una serie de talleres en los que aprenderán a elaborar un comedero de aves y una galleta especial para alimentar a estos peculiares animalitos.

 

Asimismo, los pequeñines realizarán un par de prácticas artísticas en las que utilizarán las técnicas del “petroarte”, origami y pintura sobre lienzo, para que puedan plasmar lo que más les haya parecido interesante del taller.

 

La cita es el próximo sábado 28 de octubre de 10:00 a 12:00 horas en las instalaciones del Museo del Niño, ubicadas en Periférico Oriente y Boulevard Francisco Serna. Para asistir es necesario reservar su lugar en el registro electrónico disponible en el siguiente enlace bit.ly/2yWw5Tv, de la página de Facebook “Sábados en la Ciencia Noroeste”. 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) recibirá la visita de Silvia Inés Molina y Vedia del Castillo, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México, experta en comunicación política y migración.

 

Como parte de las actividades del posgrado en Desarrollo Regional del CIAD, la profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM impartirá el seminario “La metodología transdisciplinaria” y ofrecerá la conferencia “La resistencia al cambio desde una perspectiva transdisciplinaria”.

 

El primer evento está dirigido a la comunidad CIAD y se realizará en la sala 1 del edificio de la Coordinación de Desarrollo Regional, el próximo jueves 26 de octubre de 10:00 a 13:00 h.

 

El cupo para el seminario es limitado y requiere previa inscripción, la cual puede formalizar al llenar el registro que aparece en bit.ly/2zPM5Us, o a través de la Librería CIAD, con Vanessa Alejandra Armenta, disponible en la extensión 533 y en el correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Asimismo, puede registrarse con el profesor Jesús F. Laborín Álvarez, a quien puede encontrar en la extensión 314 o en la cuenta institucional Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

La conferencia se llevará a cabo al día siguiente, el viernes 27 de octubre a las 11:00 horas, en el auditorio “Dr. Inocencio Higuera Ciapara”.

 

Semblanza profesional

 

Silvia Inés Molina y Vedia del Castillo es licenciada en sociología por la Universidad del Salvador (Argentina) y cuenta con una maestría en comunicación y un doctorado en sociología por la UNAM, misma institución que la distinguió con el premio Sor Juana Inés de la Cruz por una sobresaliente labor en la docencia, la investigación y la difusión de la cultura.

 

Silvia es miembro fundador de la Asociación Mexicana de Investigadores de la comunicación y de la International Association for Media Communication Research.

 

Su publicación más reciente es Crisis y Migración. Estrategias de los migrantes ante la crisis global (2016), obra en la cual compartió la coordinación con Alejandro Méndez Rodríguez.

 

Construir una experiencia de producir alimentos mediante la implementación de un huerto urbano resulta muy enriquecedora en términos de reflexión del proceso de producir los alimentos y de la alimentación misma. A continuación se describe el artilugio1 de la experiencia:

 

Básicamente la experiencia consistió en sembrar las semillas (espinaca, cilantro o rabanitos) en macetas; se siguió el procedimiento de sembrado de la semilla de hortalizas en el huerto familiar. Las macetas se colocaron en un lugar donde recibían la luz del sol. Se revisaban diariamente y, por vivir en un lugar árido y de mucha escasez de lluvia, se optimizó el agua. Durante el proceso se observaba si había señales de nacimiento de alguna germinación.

 

Desde su inicio, esta práctica agrícola dio lugar a la convivencia familiar y, cuando por fin nacieron las primeras plantitas, detonó la reflexión sobre “de dónde provienen nuestros alimentos y lo que implica producirlos”. Día con día observábamos su crecimiento y veíamos si había una mejor definición de las hojitas e, incluso, se vislumbró la posibilidad de hacer réplicas de esta práctica, en base a los resultados que se tenían a la vista.

 

Pero, en la implementación de este proceso, se hizo presente nuestra carencia de vocación campesina: un día la naturaleza se impuso y por la noche llovió a cántaros. Fue una lluvia sorpresiva que sorprendió a los pobladores de una ciudad semidesértica. Las macetas se inundaron de agua y las plantitas terminaron anegadas, cubiertas por el agua de lluvia; murieron por el exceso de agua. La experiencia nos permitió reflexionar en lo que implica producir alimentos en un contexto climatológico adverso, situarse en lo que pueden vivir y sentir los campesinos cuando les sucede algo parecido, la angustia y preocupación de no tener sus alimentos y en el cómo tienen que echar a andar su imaginación y creatividad para resolver los problemas en sus parcelas, porque para ellos lo que está en juego es su propia subsistencia –quizá sin saber que también la nuestra.

 

Esta vivencia misma de sembrar la semilla y de observar con detalle, en el día a día, todo lo que conlleva entender la realidad del proceso: los cuidados, el riego, el sentir lo que pasa ante eventos adversos y el extrapolar la situación a lo que puede representar tal hecho a pueblos o comunidades en desventaja social, sin duda fomenta en la familia la concientización y desarrollo de sensibilidad. Este reflexionar sobre todo lo implicado en el alimento que consumimos, en el contexto geográfico y natural que interviene y hace posible su producción, nos llevó a considerar la situación de vulnerabilidad de los pueblos en desventaja social y a reforzar nuestra responsabilidad como investigadores, ciudadanos e integrantes de una familia, en la necesidad de trabajar con mayor compromiso social y ambiental en cada frente que sea posible.  

 

Además, en un contexto donde, por un lado, la forma de alimentarnos ha modificado los patrones de alimentación en cada región por la influencia que ejercen las grandes empresas a través de los diversos medios de comunicación (se han enajenado las formas de alimentarse y complejizado los procesos de reflexión respecto a los procesos involucrados en tales prácticas) y, por otro lado, la contaminación ambiental asociada al uso de agroquímicos en la producción de los alimentos, problemática que afecta la fertilidad de la tierra, disminuye sus nutrientes y socava la producción de alimentos en el futuro, además de generar riesgos de salud.

 

Esta reflexión permite reconocer el trabajo del campesino, a valorar más su conocimiento de esas señales visibles e invisibles que manifiesta la naturaleza y, lo que es más importante, a reconocerle como actor social clave en la producción de alimentos y en el cuidado de la tierra. En todo caso, así como a nivel global se impulsan acuerdos internacionales respecto a las formas de producir alimentos que rescaten el conocimiento tradicional campesino y de los pueblos indígenas, en el Programa de Estudios Socio-Ambientales de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), se están llevando a cabo diversas prácticas agroecológicas a través de diferentes estrategias de educación ambiental in situ en localidades urbanas y rurales. Estas prácticas, además de fomentar la articulación familiar y producir alimentos libres de agroquímicos, propician el desarrollo de procesos reflexivos que inducen a un cambio de conciencia que bien podría traducirse en una ecología integral.2

 

Esta experiencia y reflexión nos motiva aún más a orientar esfuerzos para estrechar los vínculos que, como academia, necesitamos establecer con la comunidad en la búsqueda de alternativas productivas que coadyuven a conformar una sociedad más respetuosa del conocimiento del otro, del saber tradicional y de los equilibrios ambientales.

 

Bibliografía:

1 Benjamín Berlanga Gallardo. 2014. Fragmentos acerca del artilugio en la pedagogía del sujeto. Universidad Campesina Indígena en Red (UCIRed).

2 El Papa Francisco. 2015. La carta encíclica. Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común. Capítulo 4. Una ecología integral. Pág. 107.

Colaboración de Margarita Peralta-Quiñónez y Beatriz Camarena-Gómez

 

 

En el marco de las actividades de la Red Gestión Territorial para el Desarrollo Rural Sustentable (Red GTD), se realizó una jornada de acercamiento y diálogo con la población rural de Pueblo de Álamos, Sonora, en la que participó la investigadora de la Universidad del Cauca, Mayra Roxana Solarte Montoya, adscrita al proyecto de investigación Promoción e Innovación Social para el Desarrollo de la Cafeticultura del Cauca (Colombia)

 

La visita, llevada a cabo del 10 al 13 de octubre de 2017, forma parte del estudio “Prototipos regionales para la seguridad, la soberanía alimentaria y el combate a la pobreza en trece entidades de México”, encabezado por la Red GTD y promovido por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

En el recorrido por diversas unidades de producción, tanto de la comunidad de Pueblo de Álamos como de la Sierra Huérfana, se intercambiaron experiencias y saberes en torno a la gestión territorial del desarrollo para la soberanía alimentaria, se ofreció un taller con el Grupo Acción Participativa (GIAP) y se impartió una plática sobre la importancia del rescate de semillas nativas a jóvenes del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) de Ures.

 

En la semana de actividades también participaron Araceli Andablo Reyes y María del Carmen Hernández Moreno, investigadoras del CIAD. También lo hizo Nehiby Alcántara Nieves, que al igual que Hernández Moreno, también forma parte de la Red GTD, quienes conversaron con las familias sobre sus estrategias productivas y de alimentación, así como del uso de sus patrimonios naturales.

 

En seguimiento al proyecto, del 13 al 21 de noviembre se realizarán recorridos, talleres y ejercicios con la población, con la participación del agroecólogo Pío Giovani Chávez, con el fin de diagnosticar el estado de la vida de los suelos, por medio de cromatografía de tierras, de fácil apropiación, para conocer con alta precisión su estado físico, químico y biológico.

 

Chávez es integrante del Grupo de Estudios Ambientales, A.C. y tiene experiencia en el uso de microorganismos para la recuperación de suelos dañados tanto en ecosistemas tropicales como áridos de México.

 

La Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y el Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa (COBAES) firmaron un convenio de colaboración con el objetivo de promover la investigación científica y tecnológica entre los estudiantes de la preparatoria.

 

Firmado en Culiacán, Sinaloa, el 25 de septiembre del presente, y con el compromiso de María Dolores Muy Rangel, titular del CIAD Culiacán, y Sergio Mario Arredondo Salas, Director General del COBAES, el convenio está enfocado en incentivar la vocación científica de los jóvenes bachilleres.

 

El acuerdo establece favorecer el intercambio del personal académico para fines de experimentación, asesoría y docencia, así como exhortar a alumnos a vivir la experiencia del programa “Iniciación a la investigación”, que tendrá como sede las instalaciones del CIAD.

 

Arredondo Salas señaló que Sinaloa es un estado que necesita diversificarse, generar industria y valor a su producción agrícola, lo cual implica la necesidad de mano de obra calificada, por lo que instó a los estudiantes a considerar la química, ingeniería y biología, entre otras profesiones, que en la actualidad significan una oportunidad de inserción laboral.

 

Por su parte, Muy Rangel invitó a los jóvenes a aprovechar productivamente sus periodos vacacionales y visitar el CIAD para que logren visualizar un panorama de lo que es posible hacer en un centro de investigación, así como lo interesante que es participar en las ferias nacionales e internacionales de ciencias.

 

Como parte del acto protocolario, la coordinadora del CIAD fue invitada especial a la inauguración del laboratorio de concentración para las prácticas de física y química del plantel 26, "Ángel Flores", que tuvo una inversión de tres millones de pesos en materia de remodelación y equipamiento general.

 

 

Un motivo de orgullo para los sonorenses es que el primer lugar del Premio en Investigación en Nutrición 2017 en la categoría de Investigación Aplicada lo obtuvo un grupo de investigación conformado por académicos de la Universidad de Sonora (Unison) y del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Los científicos emplearon una combinación de técnicas de alta precisión con las que, a través del suministro de agua marcada con óxido de deuterio a una madre en período de lactancia, es posible cuantificar la leche materna que consume su bebé, así como determinar la concentración de vitamina A en dicho alimento.

 

La importancia de este trabajo radica en que se formuló una estrategia innovadora en la cuantificación de transferencia de nutrientes entre la madre y el bebé, que hasta hace poco era solo estimativa, lo cual abre una ventana de posibilidades para aplicaciones en una amplia gama de mediciones de distintos elementos.

 

Su interés en enfocarse en la vitamina A reside en que México es un país clasificado con deficiencia subclínica; es decir, que un porcentaje de la población padece de deficiencia de dicho micronutriente, lo que se manifiesta en infecciones recurrentes. El grupo más afectado son los niños menores de dos años.

 

Esta propuesta cobra relevancia en el escenario actual, ya que los hallazgos brindan evidencia científica de los beneficios de esta práctica de alimentación, ponen de relieve la importancia de la cuantificación de los nutrientes para la nutrición del lactante y concientizan sobre la relevancia de la lactancia materna, una práctica que ha disminuido de manera importante en los últimos años.

 

El grupo de investigación coincide en que las políticas públicas de atención nutricional se han concentrado en la suplementación y fortificación de la dieta de los niños a través de diferentes programas. Sin embargo, la atención a la nutrición en el embarazo y la lactancia es limitada y esto repercute directamente en la salud del lactante.

 

Técnica y hallazgos

 

Para lograr esta investigación se utilizó la técnica denominada “dosis a la madre”, la cual consistió en dosificar con 30 gramos de óxido de deuterio a 59 mujeres residentes en Hermosillo, Sonora, quienes declararon alimentar a sus bebés al seno materno, de forma exclusiva o predominante.

 

Posterior a la dosificación se tomaron muestras de saliva a las madres y los lactantes en un período de 15 días, para medir la concentración de deuterio, misma que se determinó a través de ecuaciones matemáticas autorizadas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA).

 

Entre los hallazgos destacan que la mayoría de lactantes no consume la cantidad mínima requerida de vitamina A, a pesar de ingerir un promedio de 750 mL diarios de leche materna, en la zona urbana, y 810 mL en la zona agrícola.

 

Además, se encontró que la leche de aquellas mujeres que sufrieron desnutrición en su infancia tenía menor cantidad de vitamina A; esto es, que los niños alimentados al seno materno por madres con este historial están en desventaja en comparación con otros, por lo que la deficiencia de estos nutrientes puede hacerse transgeneracional.

 

El equipo integrado por Verónica López Teros, Ana Teresa Limón Miro, Humberto Astiazarán García, Sherry A. Tanumihardjo, Orlando Tortoledo Ortiz y Mauro E. Valencia Juillerat, afirma que en su horizonte de investigación está el continuar analizando las posibilidades de aplicaciones de esta innovadora técnica, la cual es útil no solo para medir la cantidad de micronutrientes, sino, también, compuestos tóxicos y metales pesados, entre otros.

 

Se puede acceder de forma gratuita a la información completa en Nutrients 2017, 9: 169 (http://www.mdpi.com/2072-6643/9/2/169).

 

 

Un equipo de investigación integrado por académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y expertos estadounidenses fue reconocido con el segundo lugar del Premio en Investigación en Nutrición 2017 por sus hallazgos sobre el estudio de la diabetes.

 

Con el trabajo Aumento en diabetes tipo 2 y obesidad en indios pima y no-pima de México durante un periodo de 15 años: efecto del estilo de vida, el grupo liderado por el Dr. Julián Esparza Romero fue distinguido en la categoría Investigación Aplicada.

 

Desde 1991 Esparza Romero se ha dedicado a analizar la diabetes y obesidad en las comunidades pima de Maycoba, Sonora, México, y Arizona, EE.UU., con el propósito de determinar la importancia de los factores ambientales en el desarrollo de dichos padecimientos.

 

Las razones que motivaron al investigador del CIAD a emprender este proyecto es que sobre los pimas de Estados Unidos existe un seguimiento académico que data desde 1965, donde se ha demostrado que este grupo de personas son muy propensas a la obesidad y la diabetes, presentando la prevalencia de diabetes más alta a nivel mundial.

 

Dicha comunidad, que se caracteriza por llevar un estilo de vida occidentalizado, con dietas altas en grasas y bajos niveles de actividad física, contrasta con el de los pimas que radican en Sonora, con quienes comparten el mismo origen étnico, lo que propiciaba las condiciones para realizar un estudio comparativo.

 

En las conclusiones presentadas en 1995, Esparza Romero encontró que la prevalencia de diabetes y obesidad fue mucho menor en los indígenas mexicanos que en los estadounidenses, debido a que los primeros realizaban un mayor gasto de energía por actividad física y llevaban una dieta baja en grasa y con mayor fibra dietaria, lo cual funcionaba como factores protectores.

 

Para lo anterior fue necesario establecer un protocolo de investigación que cuidara utilizar similares procedimientos de reclutamiento y colección de información en ambas poblaciones, con el fin de salvaguardar la confiabilidad de las mediciones bioquímicas y sus resultados.

 

Quince años después, tras ver los cambios que había experimentado la etnia sonorense en su comunidad, que en 2010 ya contaba con energía eléctrica, agua entubada, televisión satelital, tiendas de conveniencia, aumento en vehículos, aparición de programas gubernamentales de apoyo social y apertura de empresas privadas, el grupo de investigación consideró importante repetir el estudio.

 

El nuevo proyecto planteó el objetivo de evaluar los cambios en la prevalencia de diabetes tipo 2 y obesidad en las mismas comunidades durante el periodo de 1995-2010 y su asociación con los cambios en el estilo de vida, principalmente en lo referente a la dieta y la actividad física, pero ahora agregando el índice de modernidad como un factor importante.

 

Gracias, nuevamente, al acceso de fondos económicos del Instituto Nacional de Salud (EE.UU.), los científicos del CIAD y del Instituto Nacional de Salud descubrieron que la prevalencia de diabetes aumentó de 1995 a 2010 en los hombres no-pimas (personas residentes en la comunidad que no comparten el origen étnico) y en menor grado en mujeres de ambos grupos.

 

Asimismo, encontraron que los índices de obesidad aumentaron en pimas y en no-pimas de ambos sexos. Dichos aumentos ocurrieron de manera concomitante a la transición de un estilo de vida muy tradicional a uno más moderno. Sin embargo, el hecho de que los pimas hombres mantuvieran una actividad física demandante ocasionó que estos no tuvieran aumento en diabetes, aunque hayan presentado obesidad.

 

Estos hallazgos, fruto de casi dos décadas en el estudio de la diabetes, y que le han merecido el segundo lugar en el Premio en Investigación en Nutrición 2017, significan una prueba fehaciente de que un estilo de vida basado en el ejercicio moderado y en una dieta rica en fibra y baja en grasas puede proteger al ser humano de desarrollar diabetes y obesidad, independientemente de su predisposición genética, concluyó Esparza Romero.

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC) firmaron un Convenio General de Colaboración Científica y Tecnológica a finales del pasado mes de septiembre.

 

Por parte del CIAD, este acuerdo lo refrendó María Dolores Muy Rangel, titular de la Coordinación Regional Culiacán, mientras que, por parte de la AMHPAC, los firmantes fueron Alfredo Díaz Belmontes, Director General, e Iris Carrasco, Directora de Inteligencia Comercial y Productiva.

 

Muy Rangel enfatizó que el objetivo principal de este convenio es continuar con el apoyo al sector agrícola, al ofrecer mayor calidad a sus productos, lograr que estén libres de patógenos y que tengan mayor valor agregado, lo que dará mayor certeza al momento de comercializarlos en mercados nacionales e internacionales.

 

Por su parte, Díaz Belmontes indicó que este proyecto busca realizar proyectos de investigación que mejoren las condiciones comerciales para los productores.

 

Mediante este convenio de colaboración, la AMHPAC y el CIAD alentarán la cooperación en las áreas que consideren de su interés, a través de la realización conjunta de proyectos de investigación científica y desarrollo de tecnología.

 

Asimismo, convinieron desarrollar propuestas de investigación básica y aplicada para ser sometidas a fuentes de financiamientos y llevar a cabo cursos, conferencias, seminarios, encuentros, talleres y congresos de interés común para ambas instituciones.

 

En la lista de acuerdos también destacan la generación de facilidades para participar en los programas contenidos en convenios celebrados con otras instituciones que puedan ser de interés mutuo.

 

Comunicado 77/17

Ciudad de México, a 18 de octubre de 2017.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), lamenta el sensible fallecimiento del Dr. Gabriel Siade Barquet, acaecido durante la madrugada del 18 de octubre del año en curso.

 

El Dr. Gabriel Siade Barquet obtuvo el título de Químico Farmacéutico Biólogo de la Facultad de Química de la UNAM; posteriormente, realizó su tesis de Doctorado en el Laboratorio Ben May de la Universidad de Chicago, cuyo Director fue el Dr. Charles B. Huggins, Premio Nobel de Medicina, y bajo la supervisión del Dr. Juan Pataki. Obtuvo el grado de Doctor en diciembre de 1970, en la misma Institución de la UNAM.

 

También realizó estudios en el Massachussets Institute of Technology en 1980, y en el Rensselear Polytechnic Institute en 1989 sobre Desarrollo Tecnológico, Innovación y Emprendedurismo.

 

Fue profesor de tiempo completo en la Facultad de Química de la UNAM durante 19 años, alcanzando la categoría de Titular “C”.

 

Recibió más de 35 reconocimientos y distinciones, entre las que se destacan: “Académico Honorario” de la Academia Mexicana de Criminalística; la Medalla “25 Años de Autonomía” de la Universidad Autónoma de Querétaro; el Premio “CIBA de Ecología”; el reconocimiento por el “20 Aniversario del CIQA”; así como el Premio “1er Lugar de Ahorro de Energía y Energía Renovable” que otorgaron la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía.

 

El Dr. Siade fue el responsable del proyecto de “Cera de Candelilla”, primer proyecto de Trasferencia Tecnológica del Conacyt, cofinanciado por CONAZA, que culminó con una planta instalada en Tecomán, Colima.

 

Fue Subdirector de Investigación y Docencia de la Comisión Nacional de Fruticultura (CONAFRUT); Director Fundador del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (CONCYTEQ), primer Consejo Estatal en desarrollar un Programa de Ciencia y Tecnología apoyado con recursos por el Conacyt y modelo para el establecimiento de Consejos Estales en 5 Estados de la República; Coordinador General de los proyectos Parque Tecnológico e Incubadora de Empresas de Base Tecnológica; Delegado Regional del Conacyt para la zona centro; Director Adjunto de Desarrollo Científico y Tecnológico Regional del Conacyt, responsable de poner en marcha los Sistemas Regionales del país y coordinar los Centros Conacyt; además Director Adjunto de Modernización Tecnológica del Conacyt; Secretario de Educación del Estado de Querétaro, logrando la regionalización del Estado, dotar de bibliotecas para fomento de la lectura en todas las aulas de educación básica, establecer los horarios de tiempo completo en las escuelas primarias y la edificación del Centro Cultural Manuel Gómez Morín, espacio dedicado a la educación y promoción de la cultura.

 

Fue Director General del CIATEJ, cuya administración se caracterizó por incrementar los indicadores de desempeño notablemente. Miembro de Órganos de Gobierno de los Centros Conacyt CIQA y CIDETEQ, y del Fideicomiso para Ciencia y Tecnología del CIDE.

 

Hasta el día de hoy se desempeñó como Director General del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica y Presidente del Consejo General Consultivo del Sistema de Centros Públicos de Investigación del Conacyt.

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