La papa es uno de los alimentos que se mantiene por más tiempo en buenas condiciones a temperatura ambiente. Por la misma razón, es común que, una vez que la hemos adquirido en el supermercado, pasen muchos días antes de que decidamos consumirlas, y a veces nos encontramos con extraños brotes verdes que han emergido de su cáscara.

Fernando Ayala Zavala, profesor de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que los brotes y el color verde que salen en las papas son el inicio del crecimiento de una nueva planta, por lo que su aparición indica el inicio de la reproducción. Normalmente estos brotes contienen clorofila que dan el color verde y solaninas que son alcaloides que pueden resultar tóxicos si se consumen en exceso.

El investigador del Laboratorio de Tecnologías Emergentes del CIAD agregó que las solaninas, como muchas otras sustancias, pueden resultar tóxicas si son consumidas en grandes concentraciones. De acuerdo con diferentes estudios que se han realizado, para que estas puedan provocar intoxicación en una persona, las concentraciones tendrían que ser de 2 a 5 mg por kilogramo de peso del individuo que la consuma.

En el control de calidad de las papas se establece que no debe existir la presencia de brotes y el límite máximo de solanina permitido para su comercialización es de 20 mg por 100 g de tubérculos, lo que hace poco probable que una persona pueda resultar con una intoxicación severa por consumir papas recién compradas, puntualizó el experto.

Agregó que un factor a favor que evita la ingesta en exceso de solanina es que dicha sustancia presenta un sabor amargo y astringente poco agradable, además de acompañarse del color verde de los brotes, lo que provoca que el comensal rechace su consumo a través del sentido del gusto.

No obstante, si una persona ha comido papas con brotes o coloraciones verdes, pudiera sentir efectos de intoxicación tales como inflamación gastrointestinal, náuseas, diarrea, vómito, dolor de cabeza e irritación de la garganta.

Ayala Zavala comentó que existe evidencia de que el cocinar las papas no reduce significativamente la presencia de solanina, por lo que la mejor opción, si no se desea desechar toda la papa, es remover cuidadosamente las partes enverdecidas y los brotes antes de consumirla para disminuir el riesgo de intoxicación.

Una recomendación para evitar la aparición de los brotes en las papas es cuidar su almacenamiento, ya que esto sucede, normalmente, por resguardarlas en lugares calientes y luminosos, por lo que se aconseja depositarlas en lugares oscuros y frescos para inhibir la brotación.

Existen otros tubérculos que igual presentan brotación, como los camotes, pero contienen menos solanina que la papa. Además, las solaninas pueden encontrarse en otros vegetales, principalmente en los de la familia solanácea, que incluye tomates, chiles y berenjenas; sin embargo, su contenido de alcaloides y riesgo de intoxicación son menores comparados con el consumo de papas con brotes, subrayó el investigador del CIAD.

Por último, Ayala Zavala mencionó que actualmente se realizan estudios para conocer más las propiedades de las solaninas, ya que se ha reportado evidencia de algunas ventajas, como el retraso en el crecimiento de células cancerosas y microbios dañinos para humanos, lo cual en un futuro puede favorecer desarrollos tecnológicos importantes. 

Fuentes para consultar:

PRODUCTOS ALIMENTICIOS NO INDUSTRIALIZADOS PARA USO HUMANO. TUBÉRCULO. PAPA (Solanum tuberosum, L) https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/204070/NOM-040-FITO-2002_210203.pdf.NMX-FF-022-2002.

Poisonous Plant Database. FDA. https://www.cfsanappsexternal.fda.gov/scripts/Plantox/Detail.CFM?ID=6537#:~:text=An%20oral%20dose%20of%20225,irritaion%20have%20also%20been%20reported.

Potatoes, Tomatoes, and Solanine Toxicity (Solanum tuberosum L., Solanum lycopersicum L.) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0011502909000340?via%3Dihub.

Colaboración de Jesús Fernando Ayala Zavala, profesor investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD.

Con el propósito de compartir el conocimiento científico que se genera en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), se impartió un curso virtual a docentes de la carrera de ingeniería de industrias alimentarias del Tecnológico Nacional de México, Campus Zitácuaro, sobre el tema de envases de alimentos.

 

La profesora Herlinda Soto Valdez, académica de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD, fue la responsable de dictar la capacitación titulada “Envases activos para alimentos”.

 

Como parte del curso, la investigadora abordó temas como la fabricación de envases a partir de materiales tradicionales como vidrio, papel y metal. Además, mostró los beneficios de los plásticos en la conservación de alimentos y su relación con la contaminación ambiental, así como las diferencias que los distinguen con aquellos que son biodegradables.

 

Soto Valdez profundizó respecto a la vanguardia tecnológica que caracteriza a los envases activos, como se les conoce a aquellos empaques o recipientes contenedores de alimentos que en su fabricación integran un componente que permite una mejor conservación de la comida o bebida.

 

Dentro de dichas cualidades de conservación, la académica del CIAD expuso

conceptos y ejemplos de aquellos envases que son absorbedores de oxígeno y de otro tipo de gases, así como los que tienen propiedades antioxidantes y antimicrobianas.

 

Por último, la experta del Laboratorio de Alimentos del CIAD presentó las nuevas tendencias en envases inteligentes, como se les conoce a aquellos empaques que como parte de su estructura contienen mecanismos tecnológicos que brindan información sobre la calidad e inocuidad de la bebida y alimento que contienen.

 

Si usted tiene interés en contar con esta capacitación para su empresa o institución, puede enviar un correo electrónico al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Alimentarse sanamente tiene su ciencia, de eso no hay duda. Un buen ejemplo es cuando hacemos uso de nuestra fuerza de voluntad para incrementar la ingesta de frutas y surgen dudas tales como: ¿es igual de saludable comer un fruto fresco que uno deshidratado? Luis Robles Ozuna, académico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) nos ayuda a responder esta inquietud.

 

El investigador del CIAD explicó que la aplicación de tratamientos térmicos a alimentos, liderados por fenómenos de transporte de calor y de masa, como es el caso de la deshidratación de frutas, provoca grandes cambios en textura, apariencia, color, sabor y valor nutricional.

 

En ese sentido, apuntó que los cambios más comunes son oscurecimiento no enzimático, desnaturalización de proteínas y destrucción térmica de vitaminas y pigmentos sensibles al calor. Se ha reportado, por ejemplo, una reducción de 6% en la vitamina A de la manzana, 55% en la tiamina del chabacano, hasta 10% en la niacina del durazno y hasta 56% en la vitamina C de la ciruela.

Pero, mo todo son malas noticias, ya que, a través de la deshidratación de frutas se da un aumento en la concentración de fibra. Sin embargo, todo esto depende de la forma de realizar el proceso de deshidratación e, incluso, pueden reducirse los efectos adversos con el empleo de técnicas y procesos adecuados, como sería la adopción de nuevas tecnologías que puedan permitir bajar tiempos de proceso, principalmente.

El dilema del azúcar

El secado de frutas y alimentos es una técnica ancestral y ampliamente empleada para conservar estos productos. Mediante la deshidratación se busca eliminar el agua (hasta 3-10%), y con esto disminuir las reacciones de deterioro propias de cada alimento. En la actualidad, la demanda de productos secos o deshidratados de calidad aumenta constantemente en todo el mundo, ya que estos tienen una larga vida de anaquel y los requisitos de embalaje son mínimos.

Un inconveniente, si se le quiere ver de esa manera, es que, durante la deshidratación de frutas frescas, el fenómeno de concentración de azúcares es inminente y, generalmente, estos solutos disueltos en el agua del alimento son transportados y redistribuidos en los diferentes componentes del fruto. En este sentido, los azúcares pueden concentrarse en mayor cantidad en la superficie del fruto debido al arrastre durante su evaporación.

Regularmente se presenta una concentración de sólidos mínima del 200% y se han reportado hasta 350 o 400% en relación con la fruta original o fresca, y esto depende de la fruta, tamaño, forma y método de secado.

Por tal razón, considerando que las frutas deshidratadas aumentan su concentración de solutos en hasta tres veces su contenido original, no sería apropiado consumirlas por personas que vigilan su ingesta de azúcares.

 

Desde el punto de vista de los tipos de azúcares que contienen los frutos deshidratados, algunos autores manifiestan que estos presentan la misma composición que los frescos, solo que con menor agua, y que el índice glucémico de los azúcares es bajo o medio, por lo que su consumo no implica ningún problema, con la salvedad de la cantidad de fruta seca que se coma.

 

Una comparación obligada

 

Robles Ozuna apuntó que es importante precisar que el mercado mundial de alimentos refiere a las frutas deshidratadas como “ingredientes”, por lo que su consumo final debe ser ese, aunque, claro está, esto no es limitante para que las personas las coman directamente como botana o colación. Sin embargo, el detalle es que las frutas secas son mucho más densas energéticamente que las frescas; es decir, contienen mayor cantidad de calorías. En el caso de manzanas deshidratadas, por citar un ejemplo, 100g de este producto aportarían seis veces más calorías que la misma porción en producto fresco, y en el caso del durazno sería cuatro veces más.

 

Comprar frutos frescos a granel es un desafío para calcular mentalmente las calorías, pero cuando se trata de productos empacados, actualmente el etiquetado nutricional que está establecido por ley nos ayuda a saber desde el momento de la compra la cantidad de alimento que podemos consumir. Por otro lado, el uso de tablas de composición de alimentos nos puede ayudar en forma más genérica a calcular la porción que queremos consumir, ya que es difícil considerar un factor, en general, por el cual multiplicar y obtener un resultado real del aporte calórico de cada fruta.

 

¿Cómo distinguir cuando se añaden sustancias a la fruta deshidratada?

 

En la actualidad la percepción sensorial de los productos alimenticios es un asunto muy importante mercadológicamente. En el caso de los frutos secos, su apariencia natural es opaca y su sabor es muy similar al característico de la fruta de la cual provienen. Por tal razón, algunas técnicas actuales basadas en el uso final del alimento, emplean diferentes aditivos para hacerlos más atractivos para los consumidores, y aplican sorbitol para dar una apariencia humectante y blanda. Incluso es común que se emplee glucosa y fructosa para tener el mismo efecto en diferentes productos. En otros casos, el empleo de sacarosa o glucosa en polvo, provoca un color diferente al fruto originalmente deshidratado.

 

La textura natural de los frutos deshidratados es crujiente, por lo que, cuando se les adiciona azúcar o cualquier otro aditivo lo hacen para tener una textura diferente, generalmente más blanda, lo cual impacta directamente el color y brillo del producto. En ese contexto, el investigador del CIAD precisó que en los productos empacados, la adición de estas sustancias debe estar visible en el empaque o la etiqueta.

 

Colaboración de Luis Robles Ozuna, investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD.

Con el propósito de socializar las agendas científicas, de desarrollo tecnológico y de vinculación de diferentes redes de investigación en alimentos de Iberoamérica, investigadores(as) integrantes de dichas asociaciones se reunirán virtualmente para explorar oportunidades de colaboración.

Las instituciones convocantes son las redes iberoamericanas de Aprovechamiento Integral de Alimentos Autóctonos Subutilizados (Alsub) y la de Productos Cárnicos más Saludables (Healthy Meat) del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (Cyted), además de las instituciones mexicanas Tecnológico Nacional de México-Instituto Tecnológico de Tepic, la Universidad Autónoma de Ciudad de Juárez y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), además del Centro Tecnológico de la Carne, con sede en Ourense en Galicia, España.

El encuentro se realizará el miércoles 21 de abril a las 07:30 horas (GMT-7) a través de la plataforma BlueJeans. Para unirse a la reunión virtual es necesario haberse registrado con días de anticipación en el siguiente formulario electrónico: http://bit.ly/encuentroderedes. El enlace de videotransmisión únicamente se les enviará a quienes se registren.

Aarón González Córdova, coordinador de vinculación del CIAD, invitó a la comunidad académica a asistir al encuentro y manifestó que es una oportunidad para conocer las agendas de trabajo de dos importantes redes del Cyted con fuerte presencia en América Latina, así como un instituto de alta especialización de Europa, como lo es el Centro Tecnológico de la Carne.

Por su parte, Sonia Sáyago Ayerdi, profesora investigadora del Tecnológico Nacional de México-Instituto Tecnológico de Tepic, y coordinadora internacional de la red Alsub junto con Emilio Álvarez Parrilla, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, agregó que esperan que de este evento surjan sinergias de colaboración entre los académicos(as) que participan en ambas redes.

 

 

 

 

Los cambios en la alimentación durante el ciclo menstrual pueden ser el resultado de la interferencia de las hormonas femeninas en el gusto y preferencia de las mujeres por ciertos alimentos en este periodo. Las variaciones que se presentan en este lapso están sujetas a infinidad de situaciones relacionadas con la salud reproductiva, por lo que en este escrito se pretende plasmar la importancia de una nutrición sana en el periodo menstrual.

El ciclo menstrual femenino dura aproximadamente 28 días y depende de varias hormonas. La menstruación es el proceso que prepara al útero de la mujer para el embarazo mes tras mes. En este periodo ocurre una serie de cambios fisiológicos que intervienen en procesos metabólicos como la formación de hueso sólido, metabolismo de las grasas y conservación de energía, entre otros.

Ciclo menstrual

Fuente de la gráfica: http://www7.uc.cl/sw_educ/enferm/metodos/gen/html/h17.htm.

Las fases del ciclo menstrual son:

  1. La menstruación, cuyo periodo comprende el desprendimiento de la capa interna del útero y donde los niveles de estrógeno y progesterona son bajos. b) La fase folicular, que corresponde desde el primer día del periodo menstrual hasta la ovulación; en esta etapa los niveles de estrógeno aumentan y el ovario se prepara para desprender un óvulo. c) La ovulación, que ocurre cuando se libera el óvulo en el ovario a mitad del ciclo. Los niveles de estrógeno alcanzan su punto máximo justo antes de que esto ocurra y poco después disminuyen. d) La fase lútea o premenstrual, que es el tiempo entre la ovulación y el inicio de la siguiente menstruación; el cuerpo se prepara para un posible embarazo, los niveles de progesterona aumentan y disminuyen posteriormente. e) La fase secretora, aquí la capa uterina ayudará o no a un embarazo y se dispondrá para un nuevo ciclo de desprendimiento en forma de menstruación.

Cerca de un 80% de las mujeres padece dismenorrea, también llamado dolor uterino o, coloquialmente, “cólicos menstruales”, en días previos o durante la menstruación. Suele intensificarse al día siguiente de comenzar a menstruar y se puede prolongar de dos a tres días. Los posibles síntomas y signos que presentan las mujeres que menstrúan en forma regular pudieran ser: irritabilidad, insomnio, acné, hinchazón, dolor de cabeza, fatiga, problemas de tránsito intestinal, náuseas y poliquiuria (aumento en la sensación de querer orinar). Estos síntomas pueden repercutir en ausencias escolares, laborales y aislamiento social en, aproximadamente, un 10% de las mujeres.

Son varios los estudios que indican que existen cambios en el consumo de alimentos durante el periodo menstrual. Por ejemplo, en mujeres jóvenes en edad fértil, que fueron seguidas durante tres meses, se observó una disminución en el consumo de proteína antes de la menstruación, mientras que la ingesta de minerales como potasio, calcio y magnesio estuvo por debajo de las recomendaciones. Sin embargo, aumentó la ingesta de sodio, principalmente porque se incrementó el consumo de sal. Asimismo, las voluntarias mostraron una menor sensibilidad al sabor ácido. Las indagaciones indican que el ciclo menstrual cambió la percepción del sabor ácido, lo que puede afectar la elección de alimentos en la fase lútea y sugieren que intervienen hormonas que pudieran influir en la percepción del gusto, controlando el consumo de ciertos alimentos.

En mujeres sanas de ente 18 y 44 años con menstruación regular que fueron seguidas durante hasta dos ciclos menstruales, se observó que la proteína total y la proteína de origen animal fueron más altas durante la fase lútea media, en comparación con la fase preovulatoria. También hubo aumentos significativos en el apetito, el deseo de chocolate y dulces en general, así como la atracción por el sabor salado durante la fase lútea tardía o premenstrual, en comparación con las fases menstrual, folicular y ovulatoria.

También se observó en mujeres con edades comprendidas entre 18 y 30 años que los consumos de energía fueron menores en la fase menstrual, en comparación con la fase premenstrual, pero no en la fase posmenstrual. Las ingestas de carbohidratos, proteínas y grasas fueron mayores en la fase premenstrual. De manera similar, las ingestas de vitamina C y vitamina B fueron mayores en la fase premenstrual. En conclusión, se observó que la ingesta de energía y nutrientes varió durante las diferentes fases del ciclo menstrual. Estos resultados confirman la hipótesis de que la ingesta de alimentos difiere entre las diferentes fases del ciclo menstrual.

En general, se ha comprobado que en la fase lútea o premenstrual existe un estímulo mayor para consumir calorías provenientes de los dulces y aumento en el apetito. Se ha observado que una apropiada selección de los alimentos complementada con cambios en el estilo de vida pudiera lograr la disminución de algunos síntomas premenstruales. Una alimentación equilibrada, variada, rica en vegetales como frutas, hortalizas, verduras, cereales integrales, legumbres, y baja en grasa saturada –de origen animal– ayudará a la salud de las mujeres. 

Recomendaciones para una alimentación sana en el ciclo menstrual

Recomendación sugerida

Impacto I

Impacto II

Reducir consumo de grasa: manteca, mantequilla, margarina y aceite

Disminución de estrógenos

Disminución de dolor

Elevar consumo de ácidos grasos “buenos”: atún, trucha, salmón, sardina

Disminución del dolor abdominal

Disminución en la sensibilidad de los pechos

Consumir vitaminas del complejo B relacionadas con la serotonina: cereales integrales, legumbres, carne, pescado, leche y derivados (yogur, queso, jocoque)

Contrarresta la irritabilidad

Disminución del dolor abdominal

Consumir hierro: carnes rojas, hígado y vegetales verdes

Disminución del riesgo de anemia

Disminución de la sensación de cansancio

Consumir proteína de origen animal: pollo, pescado y queso bajo en grasa

Mantenimiento de músculos y huesos

Mejora en la salud en general

Favorecer la absorción de hierro y minerales: frutos secos (pistaches, almendras, nueces)

Disminución del riesgo de anemia

Disminución de la sensación de cansancio

Consumir zinc: ostras, carnes rojas, carnes de ave, mariscos como cangrejo y langosta, cereales para el desayuno fortificados, cereales integrales, productos lácteos, frijoles, frutos secos

Posible corrección de períodos irregulares, ya que estos pueden ser causados por una deficiencia de zinc

Mejora en la salud en general

Favorecer consumo de hierro y minerales: verduras de hojas verdes; por ejemplo, espinacas, acelgas, col, berros

Disminución del riesgo de anemia y favorecimiento de la evacuación intestinal

Disminución de sensación de cansancio

Favorecer la absorción de hierro vegetal: limas, limones, naranja, mandarina

Disminución del riesgo de anemia

Disminución de sensación de cansancio

Procurar el consumo de almendras, plátano, kiwi, arroz integral, semillas de girasol, garbanzo y espinaca, lechuga

Disminución de la migraña menstrual

Favorecimiento de la evacuación intestinal

Consumir fibra presente en cereales integrales (arroz, avena, lenteja, frijol entero), frutas y verduras (pera, manzana, zanahoria, betabel y apio)

Promueven la eliminación de estrógeno

Alivio del dolor

 

 

Sugerencias y recomendaciones para las fases pre y post menstruación

Recomendación sugerida

Impacto I

Impacto II

 

Disminuir o evitar sustancias tóxicas como licor, tabaco y drogas, así como bebidas estimulantes

Disminución de la menstruación difícil y sus molestias

Alivio del dolor y descanso

Disminuir o eliminar la ingesta de sal, azúcar, cafeína, alimentos procesados o ultra procesados (empaquetados)

 Disminución de la menstruación difícil y sus molestias

Alivio del dolor y descanso

Manejar técnicas de relajación corporal

Disminución del dolor uterino

Alivio del dolor y descanso

Comer pequeñas cantidades con intervalos más cortos de tiempo (de 4 a 5 comidas diarias)

Disminución de la incidencia de los síntomas premenstruales

Alivio del dolor y descanso

 

 

 

Colaboración de María del Socorro Saucedo Tamayo, investigadora del Departamento de Nutrición Pública y Salud de la Coordinación de Nutrición del CIAD.

 

 

Referencias

 

López Luengo, M. Tránsito. 2004. https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-sindrome-premenstrual-13069632.

Palomino, Paola y Beltrán Vázquez, Rocío. 2019. https://revistauniversitaria.uaemex.mx/article/view/13394

Tucci, S.A. y cols., 2009. Endocrinol Nutr 56(4): 170

Roselló Soberon M.E. y cols. 2003. http://www.inper.mx/descargas/pdf/Ciclo%20Mestrual.pdf.

Aguilar-Aguilar, E. 2020. https://dx.doi.org/10.20960/nh.03358.

Gretchen Spetz, M.S. https://femalehealthawareness.org/site/wp-content/uploads/2020/04/Consideraciones-Nutricionales-para-un-ciclo-Menstrual-Sano_2019FFHA.pdf.

Barbosa, D.E.C. y cols. 2015. https://www.longdom.org/open-access/changes-in-taste-and-food-intake-during-the-menstrual-cycle-2155-9600-1000383.pdf.

Gorczyca, A.M. y cols. 2016. Eur J Nutr 55(3): 1181-8.

Cheikh Ismail, L.I. y cols. 2009. Ann Nutr Metab 54(2): 124-8.

 

 

Un proyecto del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) busca probar que las plantas y, sobre todo, los frutos de pimiento morrón no son atacados por el moho azul del tabaco (Peronospora tabacina) y, con ello, demostrar que la cuarentena impuesta por Japón no tiene sustento científico, por lo que debería abrirse la importación a la producción mexicana.

El hongo Peronospora tabacina se caracteriza por atacar únicamente, dentro de las solanáceas, a las plantas de tabaco; ninguna otra planta de este grupo (tomate, chile, papa, berenjena) es afectada. El tabaco es originario de América Latina y existen registros que desde la época prehispánica las plantas eran afectadas por este patógeno; sin embargo, fue hasta que la industria tabacalera se estableció en México, en 1876, cuando empezó a tener importancia económica por los daños que el hongo causa en el follaje de las plantas de tabaco, mismo que pueden ser insignificante o provocar la pérdida de la totalidad del cultivo.

Desde la época prehispánica el cultivo de tabaco ha sido primordial. El pueblo mesoamericano fumaba o mascaba la hoja de tabaco solo o lo combinaban con cal u otras especias aromáticas y era utilizado para prácticas rituales, sociales y culturales. En 1807 los Borbón y sus virreyes inauguraron la Real Fábrica de Tabaco en la Ciudad de México y, a partir de 1876, se incrementaron los establecimientos de tabaco, siendo, en su mayoría, pequeños talleres artesanales, de los cuales solo unos pocos se consolidaron en el último tercio del siglo XIX.

Una larga cuarentena

Desde 1945 Japón estableció una cuarentena a todos los países que exportan tabaco, debido a que ellos como productores no tienen presente en sus cultivos al hongo Peronospora tabacina. Con esta medida han buscado que el hongo no llegue en otras solanáceas. Es el único país que ha adoptado esta restricción en cuanto al microorganismo en cuestión. La cuarentena consiste en no permitir la importación de frutos de pimiento o chile y berenjena.

México ha implementado técnicas de inocuidad para mitigar la presencia de dicho patógeno, como lo es el mejoramiento genético de la planta del tabaco para obtener variedades resistentes al ataque del hongo, además de medidas de control químico, biológico y cultural. Aunque otras solanáceas no son afectadas con este hongo, los frutos son desinfectados con diferentes tipos de sustancias, ya sea de tipo químico u orgánico, mismas que tienen la capacidad de matar a las esporas del hongo.

La ciencia derrumba mitos

Japón es el país que mejor paga el pimiento morrón (bell pepper) a nivel mundial (más de 2.7 €/kg). Este país importa más de tres millones de kilos de pimiento por un valor superior a los cuatro mil seiscientos millones de euros. En el año 2019, el principal proveedor de Japón fue Corea del Sur, que le vendió más de treinta y cinco millones de kilos, seguido por Holanda con cinco millones y por Nueva Zelanda con cerca de cuatro millones de kilos.

En cuanto al mercado estadounidense, México, con más de novecientos millones de kilos al año, es su mayor proveedor.

El proyecto de investigación del CIAD, coordinado por Raymundo S. García Estrada e integrado por Isidro Márquez Zequera, Isabel Cruz Lachica, Luis A. Osuna García, Juan M. Tovar Pedraza y Yadira Margarita Ramos, busca determinar la susceptibilidad de híbridos comerciales de pimiento morrón (Capsicum annum) ante el moho azul del tabaco.

En su primera etapa, catorce diferentes híbridos de plantas de pimiento se encuentran en la etapa de floración y amarre de los primeros frutos. Se estima que a finales de marzo se obtenga la primera cosecha y se inicien los trabajos de inoculación de cincuenta frutos de cada híbrido de chile y de plantas de tabaco, con una concentración de 5X105 esporangios /ml de agua. Asimismo, en una fase posterior se evaluarán tratamientos de diferentes combinaciones de desinfectantes para determinar su efectividad en la muerte de esporangios del hongo. Esta iniciativa se desarrollará de marzo a junio de 2021.

El proyecto está programado para concluir en diciembre del presente año y, posteriormente, se sostendrán reuniones con el ministerio de agricultura del país asiático, con el fin de demostrar la veracidad de los resultados y que estos sirvan como fundamento para que se pueda levantar la cuarentena.

En el 2006 este grupo de investigación del CIAD generó el sustento científico suficiente para romper la cuarentena para los frutos de tomate y, desde entonces, México exporta este producto a Japón.

Colaboración de Raymundo García Estrada, investigador de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD, con el apoyo de Libia Limón Castro, enlace de vinculación del CIAD.

En el marco del Día Mundial de la Tierra se presentará el libro Voces críticas emergentes en el contexto del sistema alimentario y problemática ambiental global, de la autoría de las académicas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Margarita Peralta Quiñónez y Beatriz Olivia Camarena Gómez.

En el evento participarán como comentaristas los académicos(as) Lucié Sauvé (Universidad de Quebec, en Montreal), Jesús Meraz Jiménez (Universidad Autónoma de Aguascalientes) y Mario Rodríguez Corona (Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Sonora, campus Santa Ana).

El libro, compuesto por cinco capítulos, destaca la importancia de reforzar la agricultura a pequeña escala y la agricultura campesina tradicional, orientadas por  prácticas agroecológicas, particularmente por el potencial que representan para el cuidado del medio ambiente al utilizar procesos de producción que suponen un beneficio para la conservación de los nutrientes del suelo, así como por su contribución a la producción para el autoconsumo familiar, prácticas y procesos necesarios de fomentar en el contexto actual de deterioro ambiental y pérdida de soberanía alimentaria.

Tras advertir cómo en diferentes tiempos, magnitudes y espacios del globo terráqueo se presentan enfermedades asociadas con la escasez de alimentos, pero, también, paradójicamente, con su abundancia, se analiza la forma en que la producción agrícola intensiva utilizada por el sistema alimentario industrial tiende a afectar el medio ambiente y la salud de los seres humanos. Desde una perspectiva global, se señala el vínculo complejo que existe entre las prácticas de los grandes corporativos agroindustriales y el cambio climático, creando o exacerbando diversas problemáticas socioambientales que se entretejen con la inseguridad alimentaria y tienden a menoscabar la soberanía alimentaria. A través de un marco de análisis crítico –transferible a diversas regiones del mundo– se examinan los impactos ecológicos, económicos, políticos, éticos y sanitarios de las prácticas extractivas que despojan los territorios, los alimentos, la salud, dignidad y, finalmente, la cultura e identidad misma de los pueblos.

El hilo discursivo se construye retomando las voces de diferentes instituciones, organismos y activistas socioambientales, así como diversos planteamientos que, desde la periferia, y posicionadas a favor de alternativas de desarrollo adaptadas a contextos locales (prácticas agroecológicas a pequeña escala), evidencian los fenómenos y procesos de alcance global que se considera son coadyuvantes del deterioro ambiental y la inseguridad alimentaria.

En el prólogo, Lucie Sauvé destaca ese interés manifiesto en la obra por “explorar las vías de solución que aportan las prácticas campesinas agroecológicas y las políticas públicas que pueden favorecer la reapropiación de las tierras y de los modos de producción local de alimentos, para caminar hacia la ecologización de una economía que sea a la vez endógena, incluyente, solidaria y justa”.

En ese horizonte de posibilidades, las autoras reconocen la necesidad de que el conocimiento y desarrollo tecnológico derivado de la investigación científica se oriente a reforzar tales prácticas agroecológicas a través del establecimiento de procesos y canales de dialogo para propiciar el trabajo colaborativo entre los actores sociales de ambos campos (empírico y científico).

La presentación del libro se realizará el próximo 22 de abril a las 12:00 horas (GMT-7) y se transmitirá en vivo por www.facebok.com/ciad.conacyt.

Las frutas tropicales son alimentos que crecen en climas tropicales o subtropicales en la zona geográfica que se extiende desde 30° latitud sur hasta 30° latitud norte. Las condiciones de temperatura en esta zona son, en promedio, de 25 °C y varía entre 16 a 36 °C durante el año.  

Las de mayor consumo, como el mango, piña, papaya y aguacate, se encuentran disponibles prácticamente todo el año para quienes habitan en zonas con climas templados. Sin embargo, otras frutas tropicales consideradas como exóticas, como la yaca, mamey, litchi, durián, jabuticaba, chicozapote y rambután, entre otros, son difíciles de encontrar en mercados y sitios de venta regionales, ya que se importan de países productores tradicionales, además de que, a menudo, integran solo platillos étnicos o forman parte del ecoturismo.

No obstante, estas frutas exóticas empiezan a ser demandadas en los mercados internacionales no solo por su apariencia de colores llamativos y sabores característicos, considerados como deliciosos y únicos, sino también por ser excelentes fuente de compuestos bioactivos como fibra, vitamina C, carotenoides, betalaínas, polisacáridos, ácidos fenólicos y polifenoles, los cuales han sido asociados a la reducción de los riesgos de enfermedades crónicas causadas por el estrés oxidativo.

Dichos compuestos bioactivos han demostrado que poseen varias actividades biológicas in vitro e in vivo, incluyendo actividad antioxidante, antimicrobiana, antiviral, inmunomodulatorias, mantenimiento de la piel, efectos en la prevención de la artritis y de las enfermedades mentales relacionadas con el envejecimiento, entre otras.

Además, las frutas tropicales son alimentos de gran valor nutricional y gran contenido de agua, por lo que pueden consumirse de diversas formas, ya sea en rebanadas, aguas frescas, jugos y en diversos postres.

México es un país con una amplia variedad de frutas debido a su gran diversidad de climas y tipos de suelos geográficos, donde casi cualquier tipo de fruta puede ser cultivada, por lo que se ha destacado como una nación en la que existe una cantidad de frutas exóticas que solo son consumidas en pequeños mercados locales.

En el Laboratorio de Antioxidantes y Alimentos Funcionales del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se realiza investigación sobre diferentes frutas exóticas de origen mexicano, enfocando sus esfuerzos en la obtención de compuestos bioactivos presentes en pulpa y cáscara, así como en los diferentes beneficios que puedan aportar estas frutas a la salud humana, más allá de la nutrición propiamente dicha.

Colaboración de Leticia Xóchitl López Martínez, Salma A. Enríquez Valencia y Gustavo A. González Aguilar, académicos del Laboratorio de Antioxidantes y Alimentos Funcionales del CIAD.

 

 

 

 

Académicos de la Coordinación Regional Mazatlán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) lograron secuenciar el material genético del virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. Gracias a este esfuerzo, se pudo obtener la primera secuencia del genoma del virus realizada totalmente en Sinaloa y la segunda para el estado.

 

La muestra analizada fue de una persona que presentaba síntomas de COVID-19 y que acudió a un hospital en Mazatlán, Sinaloa, para realizarse la prueba los primeros días de febrero del presente año.

 

Esta secuencia permitió asignar esta variante del virus dentro de uno de los varios grupos o clados que existen en el mundo; en este caso al denominado 20G (figura 1), clasificado también como del linaje B.1.2. Este clado está ampliamente distribuido en el mundo, pero preponderantemente en Estados Unidos (figura 2) y no se ha considerado como de mayor preocupación.

 

Con esta investigación, el equipo de CIAD que encabeza el profesor Bruno Gómez Gil Rodríguez Sala, aportará capacidades técnico-científicas a la red nacional de vigilancia epidemiológica, que pretende hacer seguimiento de la distribución de los diferentes linajes del virus en el noroeste de México, insumo básico para que las autoridades sanitarias diseñen medidas de contingencia de la pandemia y que podría incidir en el plan de vacunación.

 

La siguiente etapa de la investigación será la secuenciación de muestras históricas en el estado de Sinaloa para conocer la evolución de las variantes del virus, así como realizar una vigilancia epidemiológica.

Figura 1

 

Figura 2

Nota elaborada por Dr. Bruno Gómez Gil R. S., Dra. Alejandra García Gasca y M. en C. Julissa Enciso-Obarra, académicos del Laboratorio de Genómica Microbiana, como parte del Fortalecimiento del Laboratorio de Diagnóstico Molecular del CIAD, A.C., Unidad Mazatlán, para la detección molecular del SARS-CoV-2, apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en el marco de la convocatoria Programa de Apoyos para el Fortalecimiento de Capacidades para el Diagnóstico de covid-19.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) convoca a profesionales con doctorado a participar, bajo la modalidad de las convocatorias del Conacyt, para realizar una estancia posdoctoral o una estancia sabática.

Miguel Ángel Martínez Téllez, coordinador de investigación del CIAD, comentó que durante el presente mes de marzo el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) lanzará la convocatoria para postdoctorados y sabáticos, por lo que invitó a personas con vocación científica a considerar al Centro como una opción para continuar su formación académica.

Agregó que en las distintas coordinaciones académicas del CIAD, ubicadas en Hermosillo y Guaymas (Sonora), Mazatlán y Culiacán (Sinaloa), Cuauhtémoc y Delicias (Chihuahua), Morelia (Michoacán) y Pachuca (Hidalgo), existen diferentes líneas de investigación sobre alimentación, nutrición, salud, desarrollo regional y aprovechamiento de recursos naturales, que se han distinguido por su contribución a la generación de nuevo conocimiento científico y desarrollo tecnológico.

Asimismo, indicó que en el CIAD se desarrollan proyectos de investigación alineados con los Programas Nacionales Estratégicos del Conacyt (Pronaces) y emergentes como investigaciones sobre covid-19, lo cual es un incentivo para la aprobación de la solicitud de estancia académica.

Puntualizó que para la estancia sabática se convoca específicamente a investigadores(as) adscritos a instituciones de educación superior u otros centros de investigación, públicos y privados, mientras que para los posdoctorados se abre la invitación a toda persona con doctorado afín a las líneas de investigación del CIAD.

¿Cómo participar?

Los interesados(as) pueden ingresar a www.ciad.mx/investigacion o www.ciad.mx/coordinaciones, identificar el grupo de investigación, el tema de interés y al investigador(a) afín a dicho tema. Asimismo, en el siguiente enlace electrónico puede consultar una lista de la planta docente del CIAD que solicita aspirantes para realizar estancias académicas: bit.ly/estanciasacademicas. Este documento se actualizará semanalmente durante las siguientes semanas y hasta que concluya la convocatoria.

Posteriormente es necesario enviar un correo electrónico al académico(a) de su elección y solicitarle colaborar en la modalidad de estancia posdoctoral o sabático. En caso de recibir una respuesta positiva por parte del profesor(a) del CIAD, con apoyo de este(a) se elaborará una propuesta de investigación para aplicar a la convocatoria del Conacyt que se lanzará en el presente mes. Puede solicitar más información al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..