Notas

La investigación de un grupo de académicos(as) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) recibió una distinción internacional al ser seleccionada para aparecer en la portada de la revista científica Journal of Applied Polymer Science.

El proyecto que encabeza la Dra. Elizabeth Carvajal-Millan, profesora del Grupo de Investigación en Biopolímeros del CIAD, ha dado como resultado la elaboración de partículas a base de compuestos de maíz, que transportan insulina y probióticos en compartimentos separados, para ser suministradas por vía oral.

Bajo condiciones gastrointestinales simuladas, estas partículas no se degradan en el estómago ni en el intestino delgado, lo que les permite liberar insulina y probióticos principalmente en el colon.

En esta línea de investigación, el equipo de científicos desarrolla una alternativa de suministro de insulina para personas diabéticas diferente a las inyecciones, las cuales, por su naturaleza invasiva, representan una molestia para los pacientes.

Se ha comprobado que ciertas partes del colon son capaces de absorber la insulina cuando es transportada por estas partículas, pero su efectividad depende en mucho de qué tan sana sea la microbiota intestinal del individuo, de ahí la importancia de que estas proporcionen también probióticos.

Sin embargo, al encontrarse aún en un estado de perfeccionamiento tecnológico, las partículas no están disponibles en el mercado.

Además de Carvajal-Millan como autora principal, en el artículo publicado en el Journal son coautores Rita Paz‐Samaniego,  Agustín Rascón‐Chu,  Francisco Brown‐Bojórquez, Martin Pedroza‐Montero, Erika Silva‐Campa, Norberto Sotelo‐Cruz, Yolanda L. López‐Franco y Jaime Lizardi‐Mendoza.

Este trabajo es parte de la tesis doctoral de Rita Paz-Samaniego, concluida en septiembre de 2017, la cual se desarrolló en el proyecto FON.INST./31/2016 del Fondo Institucional CONACYT-Investigación en Fronteras de la Ciencia.

Respecto a este reconocimiento, la autora comentó que es importante para el grupo de investigación, ya que significa que la editorial consideró que la imagen seleccionada y el resumen de este artículo fueron los más representativos para ese número de la revista.

“Estar en la portada es un reconocimiento a la investigación realizada que, además, aumenta el impacto de la publicación, ya que incrementa su visibilidad y promueve la lectura y cita del mismo”, concluyó Carvajal-Millán.

México puede diseñar condiciones para ofrecer gasolina más barata a sus ciudadanos, afirmó Luis Huesca Reynoso, académico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad).

En una entrevista para el noticiero Proyecto Puente, el economista comentó que la propuesta del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de crear una nueva refinería, tiene sentido y, a diferencia de como lo han señalado sus detractores, no es un desacierto.

El profesor agregó que, si bien es cierto que en la agenda global existe la obligación de transitar a la utilización de energías renovables, esta es una meta que no es asequible en el corto plazo.

En ese sentido, indicó, el parque vehicular de países desarrollados como el de Estados Unidos e Inglaterra cuenta apenas con el 1% de autos eléctricos. En Francia e Inglaterra, el propósito es dejar de vender carros de combustión interna hasta 2040.

Para México, si se considera el rezago actual en energías limpias, este menester puede tomarle hasta tres o cuatro décadas, por lo cual es viable planear medidas, como la creación de refinerías, para que los consumidores puedan acceder a gasolinas más baratas en el presente.

Esto, mencionó, debe hacerse paralelamente a incrementar el poder adquisitivo de las personas, pues en nuestro país un carro eléctrico cuesta entre quinientos y seiscientos mil pesos.

Refinar gasolina, recuperar sectores estratégicos

Huesca Reynoso comentó que, al día 10 de julio, de acuerdo al portal GlobalPetroPrices.Com, México ocupa el lugar 68 en la lista de países que venden la gasolina más barata, ya que cuesta casi un dólar americano el litro; por su parte, Estados Unidos está en el lugar 38, con un precio de casi ochenta centavos el litro.

A nivel global, añadió, el costo promedio de un litro de combustible es de 1.17 dólares de la misma divisa, con excepciones como la de Venezuela, donde el valor es de un centavo, pero que tiene un subsidio público de cinco puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

El profesor del Ciad explicó que si se compara a México con Ecuador, un país con similar estructura, pero donde sí hay suficiencia alimentaria, actividad económica primaria y buena recaudación fiscal, vemos que en esta nación sudamericana se subsidia la gasolina y se vende a cuarenta centavos de dólar, por lo que si México sigue su ejemplo, no debería tenerle miedo a subsidiar los combustibles, en la medida que mejore la recaudación.

Respecto al tema de la recaudación fiscal, Huesca Reynoso ejemplificó que en Noruega, el país con el más alto ingreso per cápita a nivel mundial, un 33% de sus autos son eléctricos al día de hoy, y planean transitar al 100% hacia 2025, pero esto es, en parte, gracias a que el cobro de impuestos en ese país es de casi el 50% de su PIB, y en México apenas se llega al 18%, con todo y la reciente reforma fiscal.

En dicha nación, dijo, se han creado impuestos al patrimonio y a herencias millonarias, pero en México, además de no contar con tales impuestos, no se han eliminado huecos fiscales que permiten a las grandes empresas reducir sus utilidades reales y que, a la fecha actual, aún pueden diferir su pago de impuestos de tres hasta cinco años.

Incrementar apoyos fiscales o crediticios para abaratar la compra de autos eléctricos es una medida que también se ha tomado en el país nórdico, agregó el investigador, por lo que si en México se realizan acciones similares se podrían ofrecer más opciones a sus consumidores, potenciando el cambio hacia el uso de energías limpias.

No obstante, enfatizó, esta modificación no se logrará si no se mejoran los ingresos de las capas sociales medias y bajas, por lo que la refinería si ayudará a sobrellevar la transición energética en el país.

 

Herlinda Soto Valdez define su infancia como feliz. La sierra de Sonora parecía suya. Diariamente corría por los caminos de aquel ranchito apartado de la civilización.

Al soñar con ser mayor pensaba en sus profesores, aquellos docentes que impartían clases a dos o tres grupos al mismo tiempo. Esos jóvenes representaban su ejemplo a seguir. Parecía destinada a ejercer la docencia en esa comunidad rural. Pero no. Hasta ese momento desconocía que alcanzaría algún día el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y realizaría diversas aportaciones a la ciencia de su estado y el país.

Investigadora adscrita al Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), cursó un año en una primaria rural. Sus padres consideraron que el sistema de enseñanza-aprendizaje no era tan eficiente, así que decidieron dar más opciones al futuro de su descendencia. Tomaron sus pertenencias y se mudaron a Cananea, Sonora. Ahí cursaría primaria, secundaria y preparatoria.

Antes de llegar a la educación superior descubrió su interés por la química e ingresó a la Universidad de Sonora (Unison) con la intención de estudiar alguna carrera relacionada con análisis clínicos, o con la tendencia de medicina.

Se convirtió en química bióloga de alimentos. Estudió los polímeros y los plásticos, combinación con la que realizó un doctorado en envases de alimentos en la Universidad de Leeds, en Inglaterra, en 1996.

“Cuando llegué aquí a la Universidad de Sonora vi la opción de alimentos, que me pareció más interesante, entonces decidí tener la especialidad en esa área”, recordó.

A su llegada, encontró a un profesor japonés, el doctor Takeshi Ogawa, quien hablaba muy poco español, pero necesitaba gente en su laboratorio. El investigador trabajaba polímeros y Herlinda Soto ingresaría haciendo servicio social en ese laboratorio. Más tarde realizó su tesis y llevó cursos de maestría con ese especialista y con un grupo de japoneses que establecieron el Centro de Polímeros y Materiales en la Unison.

“Esto me abrió los ojos a un área ingenieril y de química que no conocía. Uno ve los plásticos, pero no sabe toda la ciencia y tecnología que hay detrás de ellos. Nos han hecho la vida fácil y a veces nos concentramos en ver lo negativo: en ver si contaminan, por ejemplo”.

El reto, indicó, es sintetizar esos materiales y llevarlos a la comercialización.

Parte de sus proyectos de investigación ha consistido en la biodegradabilidad de los envases que, considera, es el punto más crítico de esa área actualmente.

“No vemos un control en la producción de estos productos, control que debería hacer el gobierno, que debería involucrarse en esos controles”.

Un camino hacia el estudio de polímeros

Para sus estudios de doctorado se dedicó a la combinación de la parte de alimentos y polímeros. Realizó el doctorado en envases de alimentos. Para entonces ya trabajaba en el CIAD Hermosillo, que se encontraba en su época de crecimiento.

“Estaban enviando a diferentes técnicos para que se especializaran y estudiaran su doctorado en diferentes países para que luego regresáramos a abrir líneas de investigación importantes, que en ese entonces no tenían. Yo levanté la mano en el área de envases y me fui a Inglaterra por cuatro años, y regresé a fortalecer esta área”.

Durante su estancia en la Universidad de Leeds, en Inglaterra, realizó una tesis en interacción envase/alimento desde el punto de vista de migración de componentes del plástico al alimento, y el efecto que este podría tener a la salud pública. Con ese tema regresaría a México y emprendería los primeros proyectos.

“Vimos que las diferentes fuentes de financiamiento no se encontraban muy interesadas en ese tema. Eran, o son, poco financiables los temas relacionados con esa contaminación que no vemos, que está por ahí escondida, y que si se da, no es tan fácil conseguir financiamiento”.

Por tal razón decidió que si la parte negativa no era aceptada para financiamiento, por qué no estudiarla desde el punto de vista positivo. Comenzó por generar aditivos de origen natural y con cierta función, que a la hora que migran del envase al alimento tuvieran una función positiva y no problemas de toxicidad.

“De ahí comenzamos a entender cómo obtener financiamiento para hacer la investigación. Obtuvimos financiamiento de Conacyt, Sagarpa, Fomix, empresas, y a través de las diferentes fuentes de financiamiento a que tenemos acceso los investigadores”.

Otro proyecto que destaca es el estudio de la vitamina E, el tocoferol, como aditivo en plástico, y cómo este migra a los alimentos y puede generar un efecto antioxidante en los alimentos. Se trata de uno de los primeros alimentos en donde el equipo que integró, logró una patente.

“Después trabajamos con materiales de plásticos biodegradables, como ácido poliláctico, que es un material sintético, pero las materias primas se obtienen del maíz o vegetales ricos en almidón, del que se produce biotecnológicamente ácido láctico. Ahí generamos varios materiales aditivados con extractos de los residuos de los orujos de la uva, por ejemplo, que se producen en el vino”.

Utilizó además materiales tipo carotenoides, que en un principio se obtenían de la cabeza de camarón, que queda como residuo de la industria camaronícola; también de flor de cempasúchil, que es rica en carotenoides.

“Hemos utilizado diferentes fuentes materiales naturales, principalmente de origen vegetal, de los que hemos extraído ciertos compuestos que tienen actividad y los hemos puesto como aditivos en dos tipos de plásticos, ya sean bioplásticos o plásticos tradicionales”.

Trabajo actual

Actualmente trabaja con compuestos con actividad antimicrobiana, una de las causas del deterioro de los alimentos y crecimiento de bacterias y hongos. Se trata de un proyecto con tortillas de maíz, un alimento de alto consumo en México.

“Estamos buscando desarrollar un envase que tenga este tipo de aditivos, que si no evita, al menos extienda el tiempo en que crecen los hongos, incrementando su vida de anaquel, para tener tortillas que tengan una vida de anaquel larga, y que no tengan aditivos artificiales que cambien su sabor o que puedan resultar tóxicos. Queremos buscar una fuente de extractos naturales que tengan actividad antimicrobiana”.

El equipo de la doctora Soto Valdez ha sido galardonado por su aportación. En 1987, obtuvo una mención honorífica con su tesis de licenciatura en el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos, que financiaban Conacyt y Coca-Cola.

Fue en 2000, al egresar del doctorado, cuando ganaría por primera vez el Premio Nacional en Tecnología de Alimentos, con el desarrollo de un material de envase. La hazaña se repetiría en 2010, con el desarrollo de otro envase, esta vez hecho de ácido poliláctico con tocoferol, vitamina E, como un material de envase antioxidante.

El material desarrollado permite su utilización para botellas de aceite comestible. Implica que, en vez de añadir aditivos antioxidantes al aceite, el material del envase sea el que lo libere.

“Se puede utilizar también para productos alimenticios como nueces o almendras, todos estos susceptibles a oxidarse, y que saben a rancio en poco tiempo. Este material puede liberar este antioxidante y extender su vida de anaquel sin necesidad de añadir el antioxidante al alimento”.

La propuesta se realizó en aceite de soya, sensible a la oxidación. El equipo de la investigadora encontró que duplicaba la vida de anaquel del producto.

Este producto obtuvo una patente aprobada en México, y actualmente lo promociona el equipo que lidera la doctora Soto Valdez en espera de empresas interesadas en producir el material.

Si además de su exquisito sabor necesitas más motivos para consumirlo, te damos cinco razones por las cuales debes de comer mango esta temporada.

Las siguientes recomendaciones son por parte del Dr. Gustavo González Aguilar, profesor de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad).

El mango es uno de los frutos tropicales de mayor importancia a nivel mundial, con una producción de alrededor de veintisiete millones de toneladas al año. Actualmente es uno de los frutos de mayor éxito en la industria de los productos frescos-cortados.

Aunque este alimento es originario de la india, la variedad Ataulfo es mexicana y, al igual que la variedad Haden, su consumo ofrece extraordinarios beneficios para la salud humana.

Fuente nutricional

El mango es un potente proveedor de elementos indispensables para un óptimo estado de salud, tales como: vitaminas A, B1, B2, B3, B5, B6, B9, C, E y K, además de minerales como hierro, calcio, potasio, yodo, zinc, magnesio, sodio y fósforo.

Propiedades digestivas

Gracias a su alta cantidad de fibra y agua, esta fruta ayuda a combatir el estreñimiento, así que si usted busca un laxante natural, comer frecuentemente mango le ayudará a regular su sistema digestivo, limpiar su tracto intestinal y mejorar la microbiota.

Asimismo, a este producto se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y de regulación de los procesos energéticos del síndrome metabólico, lo cual ayuda a mantener el peso corporal, al ser también inhibidor de algunas enzimas digestivas como lipasa y glucosidasa.

Antioxidante

Este alimento es considerado como un poderoso antioxidante, pues sus compuestos bioactivos como polifenoles y carotenoides, que se encuentran en pulpa y en cáscara (la cual también puede consumirse en algunas variedades maduras si se lava apropiadamente), ayudan a contrarrestar el envejecimiento celular prematuro y a prevenir enfermedades degenerativas. Además, favorecen el crecimiento de bacterias benéficas en la microbiota e inhiben bacterias patógenas.

 

Sistema inmune

Esta fruta es considerada un alimento funcional y nutracéutico, ya que los compuestos que naturalmente contiene conllevan beneficios terapéuticos, como la vitamina A y C, que fortalecen el sistema inmune y son coadyuvantes en contrarrestar alergias, principalmente de tipo respiratorio.

Cardioprotector

Derivado de la cantidad de potasio que contiene este alimento, se estima que pudiera tener funciones cardioprotectoras, es decir, que pudiera ayudar a regular el ritmo cardiaco, mantener una apropiada presión arterial y, por ende, a prevenir accidentes cardiovasculares. De la misma forma, se ha visto que el consumo de mango puede ayudar a mejorar el perfil lipídico y prevenir la formación de la placa aterogénica, que conlleva al taponamiento de las arterias.

 

Gracias a la excelente respuesta que ha tenido la convocatoria del Programa de Iniciación a la Investigación para la Formación de Capital Humano de Alto Nivel 2018, y con el propósito de que más jóvenes puedan participar, se ha dado una prórroga en los plazos de vencimiento.

 

Herlinda Soto Valdez, Coordinadora de Programas Académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad), exhortó a las y los jóvenes que se encuentren estudiando una licenciatura afín a los posgrados de esta institución a realizar su tesis y prepararse con la guía de algunos de los mejores investigadores(as) de México.

 

La Coordinadora dijo que esta es una oportunidad para que estudiantes con interés en construir una carrera en la investigación científica tengan un acercamiento con el quehacer académico del Ciad y consideren ingresar a las maestrías en Ciencias o en Desarrollo Regional, una vez que terminen su formación universitaria.

 

La invitación es para que alumnos(as) que se encuentren en los últimos dos semestres de sus estudios universitarios y que tengan la intención de titularse a través de la elaboración de una tesis de investigación, se acerquen a los científicos(as) del Centro.

 

Con ese propósito, en la página de Facebook oficial “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”, se ha subido una decena de videocápsulas en las que un grupo de investigadores(as) explican lo que podrían aprender los jóvenes que sean aceptados en dicha convocatoria.

 

Si son aceptados, las y los estudiantes recibirán asesoría personalizada de los profesores y podrán desarrollar su talento y vocación por la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación.

 

La convocatoria estará disponible en el sitio electrónico www.ciad.mx/posgrados hasta el viernes 13 de julio y en esta se solicitan documentos como certificado de estudios universitarios, CURP, cartas de recomendación de profesores y carta de exposición de motivos, entre otros.

 

Cabe señalar que durante su estancia de su investigación, de agosto a diciembre de 2018, las y los participantes recibirán una beca mensual de tres mil pesos, siempre y cuando cumplan con los términos y condiciones de la convocatoria.

 

Para mayor información puede llamar al teléfono (662) 289 2400, ext. 262, escribir un correo electrónico a la cuenta Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., consultar el portal institucional www.ciad.mx/posgrados o la página de Facebook “Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo”.

 

 

Más de mil expertos en ciencia y tecnología de alimentos y en nutrición se reunieron en Mazatlán, Sinaloa, para celebrar el 3er Congreso Internacional de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos.

Con la presidencia del comité organizador a cargo de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), la realización del evento fue un logro de la Red de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico en Alimentos Funcionales y Nutracéuticos (AlFaNutra).

En esta tercera edición, el encuentro llevó por lema Diseño y Desarrollo de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos para la Nutrición Humana y congregó a estudiantes e investigadores de México, Estados Unidos, Europa y América Latina.

El congreso representó un esfuerzo conjunto apoyado desde la Rectoría de la UAS y la Dirección General del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad), además del apoyo de los cuerpos académicos y grupos de investigación de la Red AlFaNutra.

Del 20 al 22 de junio se presentaron 19 conferencias, 46 exposiciones orales y 347 de carteles científicos. Asimismo, se realizó el Primer Simposium de la Red Iberoamericana ALSUB- CYTED sobre Propiedades Funcionales de Alimentos Autóctonos Subutilizados (9 conferencias) y el Séptimo Congreso Internacional Nixtamalización (8 conferencias).

Durante la inauguración, Jorge Milán Carrillo, director de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas de la UAS, afirmó que este tipo de encuentros abonan para la construcción de estrategias encaminadas a la búsqueda de alternativas saludables que coadyuven a contrarrestar el efecto de ciertas enfermedades crónico degenerativas, además de evidenciar con bases científicas el efecto benéfico y proclamas de salud de los alimentos funcionales y nutraceúticos.

Por su parte, Gustavo Adolfo González Aguilar, líder de la Red Alfanutra, manifestó que el Congreso tiene el objetivo de compartir conocimientos para el desarrollo de alimentos que tengan beneficios de salud al consumidor. Asimismo, se congratuló de la realización del tercer congreso, el cual es muestra clara de la consolidación de la red.

Asimismo, el coordinador de la Red, Aarón González Córdova, quien al igual que González Aguilar es investigador del Ciad, reconoció el crecimiento numérico que ha tenido el congreso a través de sus tres ediciones, el cual ha pasado de 600 a más de 1200 asistentes; esto último es muestra clara del creciente interés en la temática, además del programa de conferencias y actividades que cada bienio se desarrollan, indicó.

González Aguilar y González Córdova apuntaron que se trabajará en los próximos años en la internacionalización de la red AlFaNutra, con el apoyo de los cuerpos académicos y grupos de investigación que la integran.

El cierre del tercer congreso estuvo enmarcado por el anuncio de la sede para la cuarta edición, que se realizará durante el mes de junio de 2020 en Puebla, Puebla, teniendo al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Puebla como responsable del Comité Organizador, bajo la presidencia de la Dra. Janet Alejandra Gutiérrez Uribe.

Las vacaciones de verano empezarán con el pie derecho, pues la diversión está de vuelta con la edición de julio del programa Sábados en la Ciencia, que esta vez permitirá a los pequeños convertirse en científicos en la cocina de su casa.

”Biomoléculas en la cocina” es el nombre del taller en el que los niños(as) tendrán la oportunidad de conocer la estructura molecular de algunos alimentos, a través de divertidos experimentos que realizarán con instrumentos científicos de verdad.  

Con este propósito, las investigadoras de la Universidad de Sonora (Unison) Irlanda Lagarda Díaz y Ana Gloria Villalba ofrecerán una charla en “La Burbuja” Museo del Niño, que será sucedida por dinámicas en las que los asistentes analizarán frutas, verduras y galletas.

De acuerdo al comité organizador, este evento tiene el objetivo de fomentar el interés en la ciencia en la niñez de Hermosillo, Sonora, mediante actividades con las que podrán aprender sobre bioquímica de los alimentos.

La cita es a las 10:00 horas del sábado 24 de marzo en el interior del museo. Es necesario reservar su lugar (ya que el cupo es limitado), lo cual puede hacerlo en un formulario electrónico disponible en la página de Facebook “Sábados en la Ciencia Noroeste”.

Recuerde que es muy importante que los niños que participen en los eventos de Sábados en la Ciencia vayan siempre acompañados por una persona adulta.

Sábados en la Ciencia es un programa de divulgación científica dirigido al público infantil que mensualmente realizan el Ciad, la Unison, “La Burbuja”, Museo del Niño, y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt).

La mayoría de la personas nos rehusamos a asistir regularmente al dentista. Las fobias a las agujas y a los sonidos de los escaladores ultrasónicos conectados a las unidades dentales son las principales causas de este rechazo.

Sin embargo, son pocas las personas que conocen los riesgos potenciales, no necesariamente fobias, de adquirir bacterias potencialmente patógenas del agua y de los equipos utilizados en los consultorios dentales.

Las jeringas de aire / agua y los escaladores ultrasónicos están conectados a las unidades dentales por una red de tubos de plástico de pequeño calibre a través de los cuales se propulsan el agua y el aire que son requeridos para los tratamientos dentales.

La mayoría de las unidades dentales están conectadas directamente a los sistemas de distribución de agua potable municipal, agua que obviamente no es estéril, y que contiene una microbiota, la cual termina adherida a las tuberías de las unidades dentales, generando agregados bacterianos también llamados biopelículas, las cuales una vez que se establecen son difíciles de eliminar 1.

El Dr. Jean Barbeau de la Universidad de Montreal reporta que el agua de las unidades dentales puede contener hasta doscientas mil bacterias por mililitro de agua 2. Además, reporta que en un estudio realizado en los Estados Unidos de América en 1993, se demostró la presencia de bacterias en el agua de ciento cincuenta unidades dentales en cincuenta y cuatro sitios en un área de tres estados.

En dicho análisis, se encontró un promedio de 49,700 bacterias por mililitro de las líneas de jeringas de aire / agua y 72,500 de las líneas de la pieza de mano. Aunque la mayoría de las bacterias presentes en agua potable no son de alto riesgo, existen reportes de la presencia de patógenos oportunistas (30% de la población bacteriana) de las cuales destacan Pseudomonas aeruginosa, Legionella pneumophila y Mycobacterium no tuberculoso.2

Es importante mencionar que las posibilidades de que un paciente experimente una infección asociada a un procedimiento dental es baja; sin embargo, existe una creciente preocupación y observancia al incremento de grupos bacterianos multirresistentes a los antibióticos que habitan las biopelículas.

Se cree que estas podrían ser un riesgo para la población en general, pero con mayor acentuación en poblaciones vulnerables (adultos mayores y niños) o con enfermedades crónico degenerativas (obesidad, diabetes, cáncer, etc.) que asisten a realizarse tratamientos dentales. Estas bacterias oportunistas pueden provocar infecciones respiratorias, septicemia e incluso, en casos graves, la muerte.3

¿Que hacer?

Se ha propuesto el uso de agua destilada o estéril en las unidad dentales; sin embargo, el personal que labora en los consultorios dentales debe tener presente que el sistema interno de la unidad dental pudo haberse colonizado con biopelículas bacterianas debido al uso previo con agua potable, por lo que el agua destilada o estéril se contaminará a medida que pasa a través de las líneas.

Es recomendable realizar un análisis de laboratorio para verificar la calidad microbiológica del agua que fluye por la unidad dental. Otra sugerencia es la implementación de sistemas de filtración por personal especializado en el tema.

También, al comienzo de cada día, se puede realizar una purga del sistema empleando para ello concentraciones adecuadas de desinfectantes (cloro y sus derivados y ozono, entre otros). Hacer fluir agua a alta presión en las unidades dentales puede ser otra opción para remover la presencia de biopelículas.

Finalmente, según las asociaciones dentales nacionales e internacionales, así como la Organización Mundial de la Salud, sugieren que se visite de manera regular al dentista (al menos cada seis meses) para tener una salud bucal adecuada.

Así que dejemos a un lado las fobias y démonos el tiempo para preguntarle al médico dentista cuáles son sus procedimientos de operación estándar de sanitación de las unidades dentales, que permitan asegurar una buena calidad microbiológica del agua.

Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador del Ciad.

Referencias

  1. E. E. Geldreich. Microbial quality of water supply in distribution systems. CRC. New York: Lewis Publishers. 1996.
  2. J. Barbeau. “Waterborne biofilms and dentistry: the changing face of infection control”. Journal of the Canadian Dental Association. 66: 539-541. 2000.
  3. C. L. Pankhurst. “Risk assessment of dental unit waterline contamination”. Primary dental care. 10 (1): 5-10. 2003.

 

 

María Dolores Muy Rangel, titular de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad), compartió con rectores y coordinadores académicos de Sinaloa su visión sobre los posgrados en la entidad.

Con sede en la Escuela Normal de Sinaloa, Muy Rangel impartió el Primer Taller de Análisis de Posgrado e Investigación, con el objetivo de dar conocer el estado actual del posgrado en Sinaloa y buscar alternativas que permitan incrementar el número de posgrados en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC).

En este encuentro participaron rectores y coordinadores de los programas académicos de postgrado de las diferentes instituciones educativas del estado, que forman parte de la Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior (Coepes)

Esta comisión tiene como objetivo incrementar la oferta educativa en posgrados de calidad pertinentes y el número de proyectos de investigación y de investigadores, todo acorde a los requerimientos del desarrollo económico del estado.

De acuerdo a Muy Rangel, en Sinaloa se tiene el registro de setenta y siete instituciones de educación superior públicas y privadas, entre ellas, universidades autónomas, universidades politécnicas e institutos tecnológicos.

Dichos organismos, dijo, deben ser considerados como una fuente de futuros estudiantes de posgrado. Sin embargo, dada las necesidades de crecimiento de Sinaloa, según las vocaciones regionales, el 12.9% de los posgrados se enfocan, principalmente, en los programas de Ciencias Naturales, Matemáticas y Estadística, Ingeniería, Manufactura y Construcción y Tecnologías de la Información y Comunicación.

Por lo anterior, concluyó, es importante hacer el análisis de fortalezas de las instituciones que ofertan estudios de maestría y doctorado en el estado, para dirigir, hacer más eficientes y ofrecer mejor calidad educativa a los egresados.

 

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) creó el consorcio Alianza Estratégica Sustentable de la Región Pacífico Sur (Adesur) para impulsar el desarrollo sustentable de la industria agroalimentaria de Guerrero, Chiapas y Oaxaca.

Este consorcio está integrado por cuatro instituciones pertenecientes a la red de centros públicos de investigación del Conacyt: el Centro de Investigación Científica de Yucatán (Cicy), el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad) y el Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (Centrogeo), que desde 2015 ya habían colaborado desarrollando proyectos conjuntos.

El objetivo primordial del consorcio, que contará con un área física de alrededor de mil cien metros cuadrados de construcción en Acapulco, Guerrero, es generar desarrollo científico y transferencia de tecnología en las diferentes cadenas de valor, desde la materia prima hasta su comercialización y nuevos mercados.

“En Adesur tenemos como visión ser el consorcio de referencia nacional en la actividad agroindustrial mediante la cooperación y el desarrollo de proyectos de investigación conjunta y queremos servir como una plataforma de incubación y aceleración tanto para Guerrero como para los estados de la región Pacífico Sur”, dijo el doctor Lorenzo Felipe Sánchez Teyer, director general del CICY en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.

La estrategia de investigación y transferencia de tecnología del consorcio se alinea a las agendas de los estados de la región Pacífico Sur para poder impactar en cadenas de valor. Señaló, además, que se prestarán servicios tecnológicos de calidad para la resolución de problemáticas del tejido productivo de la agroindustria de la región.

Tanto Cicy como Ciatej y Ciad poseen una gran experiencia en diferentes temáticas del área agroalimentaria y en distintos tipos de cultivos, mientras que Centrogeo tiene un amplio conocimiento de geomática, localización y de datos espaciales.

“La idea es integrar equipos de investigación con diferentes especialidades, trabajar de la mano con las instituciones de los estados y con asociaciones de productores y empresas para empezar a hacer la transferencia de tecnología y que esté disponible para todos los sectores”, señaló Sánchez Teyer.

Asimismo, dijo que el equipamiento del consorcio será moderado, ya que uno de los objetivos no es duplicar los esfuerzos e inversión, sino aprovechar las capacidades con que ya cuentan los centros de investigación y transferir la tecnología que han desarrollado durante años.

Adicionalmente, el director del Cicy enfatizó sobre los planes para que el consorcio se vuelva autosuficiente a mediano plazo. Dijo que la idea no es depender del gobierno federal, sino que, a través de la relación con empresas y productores, así como con la generación de valor agregado, se debe generar una tasa de retorno que permita alcanzar su autosuficiencia económica.

Por su parte, el doctor Inocencio Higuera Ciapara, director general de Ciatej, apuntó que inicialmente se trabajará sobre algunas de las cadenas alimentarias más importantes de la región del sureste de México, entre las que se encuentra el cocotero, el agave mezcalero, el mango, el café, el frijol y la producción acuícola.

El también investigador dijo que este consorcio busca resolver la problemática del desarrollo sustentable en las cadenas agroalimentarias de la región. Puso de ejemplo la cadena del mezcal, que en los últimos años ha tenido un gran auge en el mercado nacional e internacional.

“Debemos de diseñar políticas públicas que permitan que esa industria siga floreciendo, pero para que esto suceda y tenga un impacto positivo sobre las comunidades y los pequeños productores, es necesario instrumentar una política de repoblamiento de los agaves, debido a que la sobreexplotación de las poblaciones silvestres puede matar a la gallina de los huevos de oro”, comentó Higuera Ciapara.

Agregó que cada cadena agroalimentaria tiene sus problemáticas específicas que van desde la huella hídrica, la huella de carbono y el flujo energético, con la domesticación de especies cultivables y, en otros casos, con el uso de biotecnología para identificar marcadores moleculares que permitan el mejoramiento genético acelerado de las especies.

Zona estratégica

El estado de Guerrero, aunque sufre de un gran rezago en muchos indicadores, también posee un gran potencial, indicó Sánchez Teyer, y explicó que la decisión de instaurar el consorcio en Guerrero obedece al deseo de convertir el conocimiento en valor, de forma que el conocimiento repercuta en la calidad de vida de los habitantes de Acapulco.

Otra de las razones por las que se eligió Guerrero es porque ocupa el primer lugar en producción de coco y el segundo como productor de agave mezcalero. En el estado se conjuntan las materias primas, las cadenas de valor y la gente que vive de ellas, por lo que la ciencia y la tecnología pueden mejorar la calidad de vida.

El consorcio tiene asignados hasta el momento siete investigadores adscritos al programa cátedras y se pretende que el número aumente a veinte una vez que el arranque operaciones en su sede física durante el segundo semestre del 2018.

Adicionalmente, se tendrá una interacción con las instituciones de educación superior de Oaxaca, Guerrero y Chiapas para formar recursos humanos altamente especializados y capacitar a empresarios, productores y familias para trabajar de mejor manera el campo.

Colaboración de Ricardo Capilla, reportero de la Agencia Informativa Conacyt.

 

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