Notas

Viernes, 13 Julio 2012 14:24

Lombricultura familiar: una forma de aprovechar la basura orgánica

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

 

La transformación de los residuos orgánicos generados en la cocina, en abono para las plantas, a través de organismos vivos como las lombrices, es el proyecto en el que trabaja la Dra. Jaqueline García Hernández.

 

La investigadora del Centro de Investigación  en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que al trabajo que realizan lo han llamado “Lombricultura Familiar” porque se trata de hacer un buen  uso de los residuos de verduras, frutas, tortillas y  todos los productos alimenticios que sobran en una cocina y que puedan degradarse.

 

“Para los interesados tenemos unos trípticos con información de cómo hacerlo en la casa, cómo separar la basura orgánica de la inorgánica y les proporcionamos lombrices para que las depositen en una caja con la residuos orgánicos y se realice el proceso de composta” dijo la investigadora de la Coordinación Regional de Guaymas.

 

Para dar difusión a este proyecto, explicó la Dra. García Hernández, se ha  trabajado con escuelas y con los empleados del CIAD y “cada  mes recogemos humus y se  reparte entre todos los que proporcionan la basura orgánica  al lombriciario y pueden usarlo como fertilizante orgánico en sus hogares”.

 

Abundó en que el humus es un compuesto que se origina de la descomposición de materiales orgánicos de origen vegetal y animal, con los cuales los microorganismos correspondientes, bacterias y hongos, se encargan de procesar, para liberar al suelo este tipo de compuesto, que le aporta al mismo, los nutrientes necesarios para que los cultivos y plantas que se encuentran en él obtengan suelos fértiles y con buenas características para su desarrollo.

Cabe mencionar que durante su proceso digestivo, la lombriz produce un agregado de bacterias dentro del humus o abono, que facilita a las plantas asimilar los nutrientes que contienen. El humus es el producto final de la compostización; es la vida del suelo y debe estar presente para que éste sea fértil. La presencia del 1 ó 2% de humus en el suelo, es suficiente para diferenciar un suelo fértil de otro que no lo es.

“Durante el proceso de composta y producción de humus, los microorganismos patógenos son consumidos por las lombrices por lo que también es una forma de transformar un material nocivo en un producto de alta calidad  y es una cultura que estamos empezando a implementar en CIAD” comentó la investigadora.

 

Visto 4229 veces Modificado por última vez en Lunes, 16 Julio 2012 08:48

Mobile Menu