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Jueves, 13 Diciembre 2018 14:49

NIÑOS DE ZONAS RURALES E INDÍGENAS REQUIEREN DE PROGRAMAS EDUCATIVOS DE ACUERDO CON SU CONTEXTO

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Las formas en las que la familia, la comunidad y el entorno social impactan en la formación de rutinas, hábitos y procesos de desarrollo del niño (de cero a cinco años) antes de que se integre a la escuela son diferentes en el contexto urbano, rural, indígena o de migración, por lo que se requiere conocerlas para poder plantear los contenidos de los programas educativos.

En las zonas rurales indígenas los procesos naturales de crecimiento, reproducción y muerte son importantes en la educación del niño, y los patrones de cuidado y promoción del desarrollo de madres indígenas tienen similitudes entre grupos distintos, como los yaquis en Sonora o los tzotziles en Chiapas, indicó José Ángel Vera Noriega, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

“Desde pequeños, los niños participan de las festividades patronales, lo mismo que de las mayordomías y las procesiones y de lo que se conoce como rituales de transición en el desarrollo, como el bautizo, la primera comunión, el matrimonio, y otros que forman parte de los procesos educativos en las comunidades rurales e indígenas”, explicó el especialista en el estudio de estilos de crianza y desarrollo del niño en zonas rurales. 

El doctor en psicología explicó que este tipo de estudios son vitales porque se enfocan en el establecimiento de los fundamentos morales, éticos, estéticos y epistemológicos de un niño que acudirá a la escuela entre 40% y 50% de su tiempo. De ahí que las escuelas indígenas tendrían que seguir educando al niño conforme sus rituales y las costumbres de sus comunidades. 

Vera Noriega ha trabajado en la zona rural mayo y yaqui en el estado de Sonora, también tzotzil y tzeltal en Chiapas, así como en los campos agrícolas en Sinaloa, Sonora y Baja California en donde se ha enfocado en los niños migrantes de comunidades zapotecas, mixtecas y choles para hacer estudios comparativos en estilos de crianza entre los niños indígenas que están migrando y los que permanecen en sus comunidades de origen. 

La metodología que utiliza es la observación participativa en las comunidades indígenas, lo que implica pasar semanas o meses en las comunidades para observar los comportamientos de la madre, el padre y el niño; otra estrategia es la entrevista estructurada y a profundidad, además de diferentes metodologías cuantitativas. 

En el caso de los estudios de identidad de los niños migrantes indígenas recurre al análisis del dibujo como expresión infantil para poder visualizar qué aspectos de su percepción personal, social y familiar se modifican cuando comienzan a migrar y qué cambios en el comportamiento materno y paterno se generan en los contextos de migración. 

Junto con investigadores del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), el investigador ha evaluado el impacto de los programas estatales y federales, así como los que se instalan en Sonora para apoyar el desarrollo del niño en las comunidades rurales e indígenas.

“Hemos identificado que aumentan los procesos de inequidad dentro de las comunidades porque las madres beneficiadas con una beca son las que están allegadas a los personajes públicos en el poder, y los contenidos están descontextualizados de la realidad específica del niño indígena, migrante y rural, y más relacionados con los procesos de desarrollo de las zonas urbanas”.

Es fundamental que todos los que proponen políticas o diseñen programas de estimulación temprana dirigidos a niños de esta edad, en la que se establecen los fundamentos de lo que llegará a ser el adulto, estén atentos a los datos que se generan en este tipo de investigaciones para que puedan enfocar sus programas y diseñar sus intervenciones basándose en los parámetros de cada contexto de los niños, destacó el investigador del CIAD.

Y para dar continuidad a lo que ha venido trabajando al lado de sus colaboradores, José Ángel Vera Noriega, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, analiza los procesos de socialización cuando el niño se incorpora a la escuela, cómo transforma la educación institucionalizada la visión del niño sobre su persona, familia y cultura y como esta confrontación da lugar a conflictos y enfrentamiento con la escuela, el currículo, sus pares y normatividad.

Colaboración de periódico Mirador, de Zacatecas

Fotografía: tomada de Internet

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