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Viernes, 05 Septiembre 2014 14:36

Utilizará el CIAD toda su fuerza científica en apoyo a las comunidades afectadas en la zona del Río Sonora

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  • *Revelan científicos que el verdadero problema “No es lo que se ve sino LO QUE NO SE VE: no vemos que la corriente arrastra metales pesados que potencialmente afectarían a personas y medio ambiente”.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo A. C. (CIAD), ha conformado un grupo interdisciplinario de trabajo para evaluar la contingencia social y ambiental derivada del derrame de lixiviados en los ríos Bacanuchi y Sonora, informó el Dr. Pablo Wong González, director general de esta institución.        

 

El propósito de este esfuerzo es hacer una evaluación integral que permita generar información base y con ello cuantificar el grado de avance de los contaminantes a través del tiempo; asimismo, poder medir su impacto en el desarrollo de la región, los efectos en el ecosistema, en las actividades económicas y en la salud pública, dijo.

Desde la semana pasada, diversas brigadas de especialistas del CIAD salieron a realizar muestreos en el agua del río, en sedimentos y en plantas ribereñas con el fin de determinar la presencia de metales pesados. De igual manera se tomaron muestras del agua que bebe el ganado, de la leche y de los quesos que se elaboran en la región. Otras brigadas muestrearon cultivos como chile verde, chiltepín y sorgo forrajero. Asimismo, realizaron entrevistas a miembros de las comunidades afectadas para recoger sus opiniones, inquietudes y temores respecto a su situación actual y futura, explicó.

“En nuestros laboratorios se está trabajando ya de manera continua en el análisis de las muestras y se espera que los primeros datos puedan ser entregados a los usuarios a principios de la semana entrante. Para ello, el grupo de científicos del CIAD sostendrán reuniones donde además de compartir la información con los habitantes de la cuenca, se les entrenará para su adecuada interpretación”, señaló Wong González.

Los sitios donde se tomaron muestras y realizaron entrevistas abarcan desde los ríos Bacanuchi y El Ojo de Agua de Arvayo, hasta San Rafael de Ures y la presa del Molinito.

 

“Hemos encontrado que la gente se preocupa cuando ve el color dorado del agua y esa no es la parte más grave de la situación, ya que esa tonalidad se diluye en el líquido. El problema son los metales pesados, pues pequeñísimas cantidades pueden ocasionar un verdadero daño a la población, no inmediato pero si con el paso del tiempo.”

 

El Dr. Wong destacó que este trabajo se realiza en apego a la misión institucional del CIAD que es: contribuir al desarrollo sustentable y al bienestar de la sociedad en las áreas de alimentación, nutrición, salud, desarrollo regional y recursos naturales.

 

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