3-Luis Alejandro Vergara

Estudios Sociales
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Globalización neoliberal y los cambios de una ciudad pequeña: el caso de Angol, Chile

Neoliberal globalization and changes in a small town: The case of Angol, Chile

 

Luis Alejandro Vergara Erices*

 

Fecha de recepción: abril de 2014

Fecha de aceptación: octubre de 2014

 

* Becario de Magister en Ciencias Sociales Aplicadas

Universidad de La Frontera, Temuco, Chile

Dirección para correspondencia: l.vergara002@gmail.com

Resumen / Abstract

En este artículo se busca analizar los efectos y las transformaciones urbanas acaecidas durante el periodo de globalización en la pequeña ciudad de Angol, ubicada en la Región de La Araucanía, Chile. Los resultados dan cuenta de que la globalización neoliberal ha tecnificado la agricultura, expandido las plantaciones forestales y robustecido el sector servicios de la comuna dándole continuidad a procesos de migración rural-urbano. Mientras los sectores antiguos de la ciudad están experimentado una renovación urbana, aquellos distritos periféricos se han expandido espacial y poblacionalmente. Esto es por la construcción de viviendas sociales, cuestión que se ha traducido en un aumento de la segregación a pequeña escala, sin fragmentación urbana, ni desintegración funcional gracias a la tendencia hacia la policentralización gatillada por la globalización neoliberal.

Palabras clave: neoliberalismo, ciudades pequeñas, desarrollo urbano, segregación, Angol, Araucanía.

This paper seeks to analyze the effects and urban transformations that occurred during the period of globalization in the small town of Angol. This city is located in the Araucania Region, Chile. The results show that the neoliberal globalization has modernized agriculture; forest plantations expanded and strengthened the service sector of the commune giving continuity to processes of rural-urban migration. While the older sectors of the city are experiencing urban renewal, those outlying districts have expanded spatial and demographic thanks to the construction of social housing, an issue which has resulted in increased small-scale segregation without urban fragmentation, or functional disintegration due to the trend towards policentralización triggered by neoliberal globalization.

Key words: neoliberalism, small towns, urban development, segregation, Angol, Araucanía.

Chile y la instalación del neoliberalismo1

Los setenta constituyen un punto de inflexión en la historia de la economía y del Estado a nivel mundial. Varios acontecimientos se combinan para terminar modificando sustancialmente la dinámica del capitalismo existente hasta ese momento, algunos son de carácter mundial, como la crisis del sistema cambiario Bretton Woods que llevó a EE.UU. a suspender el patrón de convertibilidad del dólar en oro, el descontento social generado por la derrota norteamericana en Vietnam y también la crisis energética que afecto a ese paísluego de la guerra del Yom Kippur. En tanto en Chile, el golpe de Estado de 1973 ponía fin al modelo de desarrollo industrializador e intervencionista liderado por Salvador Allende, dando inicio a una larga dictadura militar que reestructuraría por completo el sistema económico y Estatal nacional.

El modelo fordista que se había impulsado desde la década del treinta en Chile, mostraba durante el gobierno de Allende su mayor agotamiento. Los altos niveles de inflación, la mala focalización de los recursos, el aumento de la cesantía, el exceso de burocracia, la movilización social creciente y la polarización producida por la Guerra Fría (Comunismo/Capitalismo), fueron argumentos para que en septiembre de 1973, una junta militar liderada por Augusto Pinochet se hiciera violentamente con el poder de la nación.

Para superar la crítica situación nacional, la junta militar se apoyó en algunos economistas neoliberales formados bajo las ideas de Milton Friedman y sus planteamientos económicos que apuntaban directamente a la apertura comercial de la economía nacional, la eliminación de prácticas monopólicas, la liberalización del sistema de precios, la modificación del sistema tributario, la creación y formación de un mercado de capitales, la generación de un sistema previsional, la normalización de la actividad agrícola y la protección de los derechos de propiedad (De Castro, 1992: 8). La aplicación de estos principios económicos, por parte de la dictadura militar, llevaría a realizar una serie de reformas paradigmáticas que refundadarían el rol del Estado (Schamis, 1992) e instalarían en Chile un modelo de economía de libre mercado basado en la desregulación económica, una progresiva eliminación del papel arbitral del Estado (Garretón, 1982) y la apertura hacia el mercado global y el proceso de globalización (Borsdorf, Sánchez y Marchant, 2008).

Hernán Büchi, ministro de economía durante la dictadura Militar, en su libro La transformación económica de Chile, el modelo del progreso (Büchi, 2008) argumenta que las reformas neoliberales implementadas en Chile dieron inicio a una rápida expansión de la economía nacional y una mejora sostenible de la calidad de vida. Sin embargo, a juicio del autor, la falta de cultura del emprendimiento de la sociedad local es un factor que limita desenvolver el máximo potencial de crecimiento del modelo neoliberal. El libro tiene un marcado carácter economicista, naturalmente debido a la profesión del autor. Sin embargo, deja de lado algo que a nuestro entender es fundamental y que tiene que ver con el contexto sociopolítico en el cual se llevan a cabo estas reformas. Cabe preguntarse si estas reformas podrían haberse realizado en un país caracterizado por la estabilidad política y social o más bien necesariamente requieren un contexto de crisis para poder ser aplicadas. A juicio de Klein (2008) la imposición del modelo neoliberal siempre debe ir acompañada del desastre y de momentos convulsionados política y socialmente, momentos de Shock.

Las reformas neoliberales también fueron acompañadas de un nuevo enfoque económico-territorial (De Mattos, 1992). Según Harvey (2005) el capitalismo genera un paisaje geográfico que se adecúa a su propia lógica de acumulación en cada momento particular, de ahí que en esta fase globalizadora se fomentara la integración económica mundial a través del aumento de las exportaciones y la especialización territorial. Así, las diferentes unidades espaciales (comuna, provincia, región) se volcarían al desarrollo de una actividad económica específica, a través de la cual salieran al mundo aprovechando las ventajas comparativas y competitivas que poseían, entregándole así competitividad a los territorios y con ello crecimiento económico y una mejora en la calidad de vida de la población (Merchand, 2007).

La región de la Araucanía no estuvo ajena a las dinámicas generadas por la instalación del modelo neoliberal, sobre todo el sector rural. El mecanismo empleado para entregarle competitividad a la región fue el Decreto Ley 701 de 1974 que fomentó el desarrollo dela actividad forestal y más tarde el turismo, sobre todo, en el área de los grandes lagos (Pucón, Villarrica). Paralelamente la agricultura regional experimentó un rápido proceso de tecnificación y disminución de su importancia en el aparato económico regional (Clapp, 1998; Garín, Albers y Ortega, 2011).

Las ciudades nacionales tampoco estuvieron ajenas al proceso de reestructuración neoliberal. En efecto, la dictadura militar promulga en 1979 una nueva política de desarrollo urbano. El mecanismo remueve los cimientos que hasta ese momento había regulado el crecimiento de las ciudades chilenas. Restringió el rol planificador del Estado y amplificó la trascendencia de las empresas privadas (inmobiliarias) en la coordinación del desarrollo urbano. Ello gatilló una verdadera revolución de la estructura y características de las ciudades (Sabatini, 2000).

La literatura especializada en estudios urbanos ha dado cuenta de las transformaciones que han experimentado las ciudades chilenas a partir de las reformas neoliberales, concentrándose estos estudios esencialmente en las grandes áreas metropolitanas.

El neoliberalismo urbano ha significado la apertura hacia un nuevo modelo de ciudad caracterizado por la privatización y fragmentación del espacio. La constante alza del precio del suelo, regulado por el libre juego del mercado, ha generado fuerzas centrífugas que expulsan a ciertos grupos sociales hacia la periferia urbana y fuera de la ciudad. Eso se consolida a través de diferentes tipologías constructivas: barrios privados, parcelas de agrado (Privatópolis inmobiliaria) y viviendas sociales. Estas, en muchos casos, se encuentran desintegradas funcional y simbólicamente de la ciudad principal (Precariópolis Estatal). Así se constituyen verdaderas células que se desprenden de la ciudad mayor (Janoschka, 2002; Borsdorf, 2003; Hidalgo, 2004; Borsdorf, Hidalgo y Sánchez, 2007; Hidalgo, Borsdorf, Zunino y Álvarez, 2008; Vergara, 2014).

La retirada del Estado en la regulación del crecimiento urbano y, por consiguiente, la ampliación de las capacidades de coordinación urbana por parte del mercado, ha motivado la expansión del sector inmobiliario al interior de la ciudad. Es una cuestión que en un primer momento se tradujo en una fuerte expansión horizontal sobre lo que antes eran sectores rurales y, en la actualidad, en la ruptura del patrón tradicional de segregación socio-espacial. En efecto, las ciudades nacionales están experimentando una disminución espacial en la escala de segregación. Estamos pasando de una ciudad altamente polarizada donde el rico vive con el rico y el pobre con el pobre, a una ciudad en la cual grupos socioeconómicamente disímiles habitan en condiciones de proximidad espacial. La relocalización de las inversiones inmobiliarias hacia la periferia urbana ha motivado la movilidad residencial de la clase media-alta hacia la periferia urbana, sectores que antes habitaban casi exclusivamente población en condición de pobreza (Sabatini, Cáceres y Cerda, 2001; Sabatini y Cáceres, 2004; Sabatini y Salcedo, 2007; Ruiz-Tagle y López-Morales, 2014). Estos procesos se han fortalecido a partir del surgimiento de autopistas circunvalatorias del área metropolitana.

Paralelamente, y a medida que el estrato medio-alto se ha comenzado a dispersar en la mancha urbana, se han configurado nuevos centros al interior de la ciudad, cada uno de ellos especializados en actividades económicas acotadas. Los grandes centros comerciales o también llamados Mall, “artefactos de la globalización”, han contribuido a intensificar el proceso de policentralización de las ciudades latinoamericanas dando origen con su instalación a economías de aglomeración que han fortalecido los negocios cercanos a estos centros. Paralelamente también han contribuido a reducir la cantidad e importancia de negocios y tiendas locales que lentamente ceden terreno frente a las grandes cadenas de tiendas nacionales (De Mattos, 2002; Pérez y Salinas, 2007).

La investigación en geografía urbana y los resultados expuestos aquí sobre los impactos que la globalización ha tenido sobre el desarrollo urbano, surgen a partir de estudios realizados en ciudades grandes, sobre todos metropolitanas (Bell y Jayne, 2009). La teoría urbana se ha construido con base en la exclusión de las ciudades pequeñas. Se asume de forma tácita que estas replican los efectos ya evidenciados en las grandes ciudades. Sin embargo, creemos necesario reconocer las particularidades que los asentamientos menores poseen. Ello permitiría aportar con elementos nuevos a una teoría sobre desarrollo urbano ya consolidada y comenzar a evidenciar ante la academia la necesidad de estudiar este tipo de ciudades, sobre todo, considerando la coyuntura actual que lleva a los habitantes de las grandes metrópolis a valorar de forma creciente la calidad de vida que ofrecen las ciudades pequeñas. Asumiendo estas necesidades es que en este trabajo buscamos analizar los efectos y las transformaciones urbanas acaecidas durante el periodo de globalización en la pequeña ciudad de Angol, ubicada en la región de La Araucanía, Chile. Para ello este documento se estructura como sigue: en un primer momento describiremos brevemente el área de estudio, luego, y a modo de contextualización, conoceremos las principales transformaciones económicas acaecidas en la comuna durante las últimas décadas. A continuación caracterizaremos los cambios en la dinámica poblacional y de vivienda ocurridos en la ciudad entre 1982 y 2002. Seguidamente, analizaremos las transformaciones urbanas evidenciadas en la ciudad de Angol durante las últimas décadas para concluir con reflexiones finales y el planteamiento de algunas líneas de investigación sobre las ciudades menores.

La metodología empleada es de carácter descriptivo y tuvo como fuente de información los datos emanados desde los censos 1982, 1992 y 2002, para entender con ello cuál es la dinámica poblacional, inmobiliaria y productiva local. Paralelamente, nos apoyamos en los permisos de edificación otorgados por el gobierno local, algunas fuentes históricas, planos reguladores y observación en terreno.

Descripción del área de estudio

Angol se ubica en el noroeste de la región de la Araucanía, Chile, cerca del límite de la región del Biobío. Actualmente es la capital de La Provincia de Malleco. Según datos del Censo 2002 tiene una población total que alcanza los 48.996 habitantes, de los cuales 43.801 viven en el área urbana y 5.195 en zonas rurales. Ello constituye la tercera comuna más poblada de la región, luego del área metropolitana Temuco-Padre Las Casas. Su zona urbana está compuesta por un total de siete sectores llamados Distritos Censales, estos son: Cañón, Hospital, Regimiento, Centro, Rosario, Estación y Huequén (imagen 1).

Fue fundada en 1553 en plena zona “fronteriza” en el contexto de la guerra de Arauco, entre los mapuche y los conquistadores españoles. Su carácter fronterizo y neurálgico en este largo conflicto, hizo que la ciudad fuera destruida en seis ocasiones, refundándose por última vez en 1862, esta vez en el contexto de la ocupación de la Araucanía. Luego de su última fundación se convirtió en uno de los puntos neurálgicos de la región, este testimonio de Luis Durand hacia 1880 da cuenta de aquello:

Comenzaba el verano y las calles se veían llenas de gente que llegaban de todos los rincones de La Frontera. Venían a comprar en las tiendas y almacenes, encima de cuyas puertas se cimbraban las piezas de un arado, junto a una azuela, un formón y una sierra.

El viento del sur hacia sonar las echonas que colgaban relumbrando al sol. Por las aceras desiguales cruzaban a grandes pasos los colones alemanes, franceses y suizos, recién llegados a la Región. También algunos vascos franceses que no se fueron a Cañete ni a Lebu y se quedaron en Angol como almaceneros o dedicados a trabajos de hortalizas en los cuales eran especialistas. Pasaban por las calles, hombro con hombro con el mapuche y con la gente de Chillán, de Curicó, San Javier y Parral, que venían a buscar acomodo para establecerse a vender monturas, riendas, frenos y lazos trenzados con habilidad admirable (Ilustre Municipalidad de Angol, 1987: 32).

Según Pinto (2010), el pujante ritmo que caracterizaba a la ciudad vio su cima durante las primeras décadas del siglo XX, periodo que estuvo caracterizado por una fuerte expansión económica en la región de la Araucanía en general (1895-1930).

Tal situación se había derivada de la fuerte inversión pública y privada realizada para consolidar el proceso de ocupación militar de la zona. Esto produjo el surgimiento de una agricultura agroganadera y un potente sector comercial que ante la llegada de nuevos habitante a la zona debía expandir su producción. Particularmente, la provincia de Malleco durante este periodo se transformó en el granero de Chile y era Angol la “ciudad nodo” donde confluían una serie de ramales de ferrocarril que extraían el trigo de la zona y lo trasladaban hacia el centro de Chile y el mercado internacional.

La crisis económica de 1929 generó estragos en la economía nacional, altamente dependiente de la situación internacional. La solución al estancamiento económico por intentar industrializar el país bajo la lógica de un Estado interventor y benefactor. Sin embargo, entre 1930-1960 la Araucanía y Angol perdieron la centralidad económica del periodo anterior y comenzaron a acumular una serie de problemas de marginalidad, pobreza y exclusión social que se vio acentuada por la fuerte migración campo-ciudad acaecida a mediados de siglo.

La creciente internalización económica y el advenimiento de la globalización no han sido capaces de que la zona recupere su centralidad económica. La región de La Araucanía y aún más la provincia de Malleco, de la cual Angol es capital muestra, actualmente, los mayores niveles de pobreza y exclusión social del país. En el siguiente apartado conoceremos la reestructuración económica derivada de la globalización experimentada por Angol durante las últimas décadas.

Cambios en la estructura económica de Angol durante la globalización neoliberal

La década de los ochenta ha sido denominada por muchos como “la década perdida”. Durante ese decenio, Chile, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, experimentó una serie de cambios en su estructura productiva que derivaron en una apertura fronteriza e inserción en el mercado económico global.

La época del modelo fordista había generado un estancamiento en el desarrollo tecnológico nacional. Con la apertura económica en los ochenta, las industrias nacionales no fueron capaces de insertarse de manera competitiva en el mercado global, ya que la tecnología utilizada en la producción local era muy atrasada con respecto a la que ya poseían los países europeos, estadounidenses y asiáticos. La consecuencia de esta mala inserción fue la crisis económica que afectó a Chile en 1982 que estuvo caracterizada por la quiebra de aquellas industrias emblemáticas de la epoca fordista marcando con ello la lápida definitiva de este modelo de desarrollo.Una de las soluciones a la crisis fue la especialización territorial, con ella los diferentes espacios regionales orientaron sus esfuerzos de producción hacia una actividad económica que presentara ventajas comparativas y competitivas.

La comuna de Angol no estuvo ajena al proceso de reestructuración económica. A continuación conoceremos los cambios ocurridos en la estructura productiva de la comuna de Angol entre 1982 y el 2002 a través del estudio de la distribución de la mano de obra. Desde la tabla 1 se puede inferir que, en términos absolutos, la mayoría de los sectores económicos de la Comuna de Angol aumentaron la mano de obra contratada, la excepción solo la constituye la categoría otros y el sector agricultura, caza, silvicultura y pesca, todas ellas actividad asociadas al sector primario. Por otro lado, en términos comparativos entre 1982 y 2002 la estructura de la mano de obra comunal no sufre modificaciones sustanciales, las actividades que concentran los mayores porcentajes de mano de obra continúan siendo el sector servicios, agrícola y comercial. Sin embargo, llama la atención que el sector comercio en un plazo de diez años logre superar al agrícola, considerando que el valle de Angol es una zona destacada a nivel local y regional por su alta productividad agrícola.

En suma, la reestructuración capitalista ha gatillado algunos cambios menores en la estructura económica de comunal, el primero de ellos guarda relación con la disminución de la mano de obra empleada en la actividad agrícola, la caza, silvicultura y la pesca, situación que se explica por tres factores.

Primero, con el advenimiento de la globalización y las políticas neoliberales la agricultura y silvicultura han comenzado a experimentar un proceso creciente de tecnificación con el objetivo de aumentar la eficiencia productiva y una reducir los costos de producción, situación que ha repercutido en un lento crecimiento de la mano de obra empleada en estos sectores, ya que lo que antes hacia el humano hoy lo hace la máquina. Segundo, la mano de obra agrícola, sobre todo la que se ubicada en la década del ochenta en la cordillera de Nahuelbuta, se ha visto fuertemente afectada durante las últimas décadas por el avance del suelo forestal (silvicultura) sobre la comuna (ver tabla 2), proceso vinculado directamente por la especialización territorial que experimenta la comuna. Las reformas neoliberales, a través del decreto núm. 701 de 1974 que fomenta la actividad forestal, han convertido a la Cordillera de Nahuelbuta en un escenario privilegiado para la actividad forestal, avanzandopreferentemente sobre suelos que en los ochenta eran minifundios orientados hacia la agricultura de baja productividad.

Tanto los productos agrícolas de la zona (manzanas, frutillas, tomates, arándanos, etc.) como los derivados de la silvicultura (pino radiata, el eucalipto nitens, etc.) se han constituido, desde la aplicación del modelo neoliberal, los pilares con los cuales Angol se inserta y compite en el mercado económico global. Sin embargo, tal como se evidencia en la tabla 1, paradójicamente estas actividades, durante las últimas décadas, y sobre todo en el periodo 1992-2002, han disminuido. En términos comparativos, la mano de obra contratada a nivel comunal, esto, producto de la creciente tecnificación de la agricultura y la propia naturaleza del sector forestal, el que no necesita grandes cantidades de mano de obra en el proceso de producción (Ilustre Municipalidad de Angol, 2004). Por parte del sector industrial local, este muestra un leve aumento de la mano de obra contratada hacia 1992 y un retroceso para 2002. El modelo de industrialización en Chile alcanzó niveles precarios y aún más en ciudades localizadas en la “periferia de la periferia” como Angol. La tecnificación de la agricultura comunal fomentó la instalación de pequeñas industrias agrícolas en modalidad Packing y también la expansión del suelo forestal permitió la construcción de industrias procesadoras de la madera de mediano tamaño.2 Contrario a lo que sucede con el sector agrícola e industrial, desde 1982 al 2002, destaca el fuerte aumento que, en términos absolutos y relativos, experimentó la mano de obra empleada en actividades de comercio, transporte y comunicación y servicios financieros. Todas ellas son actividades más bien ligadas a la ciudad y a la expansión que ha tenido esta, no tanto en su población total, sino que más bien, como veremos más adelante, a la fuerte expansión en superficie que experimenta Angol durante la década del noventa. Lo anterior dio origen a una expansión de las necesidades locales de transporte público (microbuses y taxi-colectivo), construcción de viviendas a través de conjuntos sociales o negocios inmobiliarios y la llegada de cadenas comerciales y financieras de carácter nacional (supermercados, tiendas comerciales, bancos, etc.).

Caracterizando cambios poblacionales y de vivienda en la ciudad de Angol, 1982-2012

La ciudad de Angol ha experimentado durante las últimas décadas un leve aumento de su población y un notable crecimiento en la superficie urbana, así lo indica un estudio realizado en 2007 por el MINVU el que da cuenta de que en 1993 Angol tenía una superficie de 391,54 hectáreas y en 2003 esta había aumentado en un 86,54% siendo de 730,36 hectáreas. Estos datos se complementan con el trabajo de Vergara y Rozas (2013) quienes estiman que para el año 2012 la superficie total de la ciudad era de 866 hectáreas, mostró un estancamiento en la expansión urbana durante el nuevo milenio. Sin embargo, estos fenómenos no son homogéneos si los analizamos a nivel de distrito censal.

Los distritos censales urbanos que aumentaronsu población entre 1982-2002 son: Estación (67,5%); Hospital (59,5%) y Regimiento (38%), en tanto que los distritos Huequén, Cañón y Centro la han disminuido en un 9%, 13,1% y 17,2% respectivamente. Por otro lado, en términos de vivienda solo el distrito Centro ha disminuido su cantidad (-2,4%), en tanto que el resto de los distritos la han aumentado, destacando por sobre los demás nuevamente el distrito Estación (108,3%), Hospital (104,8%) y Regimiento (72,1%) (ver gráfico 1).

El explosivo aumento de las viviendas construidas en algunos distritos censales y la expansión de la mancha urbana, explica la disminución en la cantidad de habitantes por hectárea experimentada entre 1993 y el 2003 (ver MINVU, 2007). Pasemos a revisar a continuación los cambios en población y vivienda de cada uno de los distritos.

El distrito Cañón recepcionó una parte importante de la población que migró desde sectores rurales de la cordillera de Nahuelbuta hacia la ciudad, por ello experimenta un aumento de su población entre los años 1982-1992. Sin embargo, la población en un inicio “allegada”, comenzó a lo largo de los noventa y en los albores del nuevo siglo a salir del Distrito, debido a que puedo acceder a viviendas propias, sobre todo viviendas sociales. Ahora bien, la situación resulta paradójica considerando que la dinámica inmobiliaria del distrito no continuó la misma tendencia que la población, ya que entre 1982 y 2002 aumentó la cantidad de viviendas. El aumento de la cantidad de viviendas fue causado por la expansión urbana experimentada a lo largo del camino que se dirige al Parque Nacional Nahuelbuta, específicamente entre el popularmente conocido “sector los bares” y el “pilón”, sector donde en estas últimas décadas se han otorgado varios permisos de construcción. Cabe agregar que este distrito es uno de los más antiguos de la ciudad y muchas de las antiguas viviendas se desplomaron en el terremoto de 2010 lo que provocó una pérdida importante en el patrimonio arquitectónico local.

El distrito Centro, durante el periodo estudiado, disminuyó su población y vivienda. El cambio se debe, esencialmente, a la expansión del sector servicios al interior de la ciudad y al proceso de renovación urbana al que se ha visto sometido producto de la llegada de cadenas comerciales de carácter nacional. En efecto, hacia la década de los ochenta los locales comerciales que se localizaban en este distrito eran en su mayoría atendidos por sus propios dueños, los que por lo general habitaban dentro de la misma propiedad, en un segundo piso o bien en otra vivienda dentro del mismo terreno.

Sin embargo, el avance del comercio y servicios incidió directamente en que muchos comerciantes tuvieran que dejar sus viviendas debido a la expansión de sus negocios, obligándolos a asentarse en otros distritos de la ciudad. Paralelamente, la construcción de algunos edificios menores en la zona, grandes tiendas comerciales, farmacias y bancos han contribuido a disminuir la cantidad de viviendas de la zona. Los efectos de estos cambios han afectado el patrimonio arquitectónico local y disparado una pérdida de la identidad local producto del remplazo de los negocios tradicionales por una cultura de consumo desterritorializada.

En el distrito Huequén, la estabilidad laboral entregada por el fundo El Vergel y la potente actividad agrícola desarrollada en los ochenta en el valle de Angol, absorbían gran parte de la mano de obra de la zona, lo que permitía que la población se mantuviera en él. Sin embargo, la quiebra económica del fundo el vergel y la tecnificación de la actividad agrícola motivaron la búsqueda de nuevas oportunidades a la población del distrito y la salida de él. Sumado a ello, los hijos de las antiguas familias comenzaron a adquirir viviendas en otros distritos censales de la ciudad. Estos factores han mantenido relativamente estancada la cantidad de viviendas y población del distrito.

El distrito Hospital ha aumentado su población y cantidad de viviendas, principalmente a su condición periférica y la existencia de grandes paños de terrenos disponibles para la construcción. Esto permitió que durante la década del ochenta y noventa el distrito albergara varios proyectos habitacionales, sobre todo dirigidos a vivienda social. La consecuencia de esta situación fue la creación de áreas homogéneas en términos socioeconómicos, cuestión que se traduce en un aumento de la segregación espacial del distrito.

Otro de los distritos que ha experimentado un fuerte crecimiento en términos de población y vivienda es Regimiento. Nuevamente, la condición periférica se transforma en un motor de expansión urbana, sumado a la existencia de algunas vías estructurantes donde se han construido nuevos conjuntos de viviendas. Al igual que en el distrito Hospital, la expansión del distrito ha gatillado procesos de segregación espacial, ya que en el extremo norte de este, cercano al cementerio y cárcel municipal, se han concentrado la construcción de viviendas sociales, en tanto que a lo largo del eje Bonilla y cercano al aeródromo local, se ha instalado el negocio inmobiliario de viviendas para clase media alta, dando origen al surgimiento de algunos barrios privados durante los últimos años.

Finalmente, el distrito que más crecimiento en términos de población y vivienda ha experimentado entre 1982 y 2002 es Estación. Nuevamente, su condición periférica, su topografía plana y la gran cantidad de terrenos disponibles en él sostuvieron en una parte importante la expansión urbana de Angol durante la década del noventa y el nuevo milenio. La expansión de la superficie urbana en este distrito ha estado sustentada preferentemente en la construcción de conjuntos de vivienda social a lo largo del eje estructurante sur general Bonilla.

En suma, el crecimiento de la población y las viviendas en la ciudad de Angol entre 1982 y el 2002 se ha concentrado en tres distritos censales (Regimiento, Hospital y Estación), gracias a que ellos concentran las viviendas sociales construidas.

La globalización urbana en Angol: ¿Fragmentación, segregación y policentralización?

En este apartado analizaremos algunos de los cambios y transformaciones experimentadas en el radio urbano de Angol entre 1982-2012, vinculadas a los cambios de aparato productivo local y a la instalación del modelo neoliberal de gobernanza urbana local.

La reestructuración productiva local, que sienta sus pilares sobre el avance del suelo forestal y la tecnificación agrícola, ha tenido dos consecuencias sobre el radio urbano de Angol. Primero, le ha entregado continuidad al proceso de migración campo-ciudad que ha experimentado la comuna a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX, ya que tanto el avance del suelo de uso forestal que ha deteriorado la tierra rural y provocado problemas de sequía como la disminución de competitividad de la agricultura rural frente a las empresas frutícolas y la tercerización de la comuna, han permitido que el sector rural continúe expulsando población. Un segundo impacto guarda relación directa con el desarrollo de la actividad forestal en la comuna y es paralelo al proceso de construcción de la planta de Celulosa Pacífico Mininco a inicios de la década de 1990, ubicada a aproximadamente 20 km de la ciudad de Angol. Producto de la entrada en funcionamiento de esta planta de procesamiento de la madera, fue necesario construir dentro del radio urbano de Angol dos villas donde se asentaron ejecutivos y trabajadores que llegaban desde otras zonas del país: La Villa Ecal y La Villa Segpac. Las dos villas, luego de terminar la construcción de la planta de Mininco, entraron al mercado de vivienda y se vendieron rápidamente a población preferentemente de clases media y alta.

Como evidenciamos en el primer apartado, los cambios introducidos por la instalación del neoliberalismo en la ciudad han provocado que la gobernanza urbana quede a merced de los intereses económicos de las grandes inmobiliarias. Con ello se han disparado procesos de fragmentación urbana, el surgimiento de barrios privados y ciudades satélites compuestas esencialmente de viviendas sociales. Se ha dado también una disminución de los patrones de segregación espacial y, finalmente, el surgimiento de una ciudad policéntrica. Si bien es cierto que Angol se ve sometida a los mismos parámetros de gobernanza urbana de todas las ciudades chilenas, se presentan en la ciudad particularidades que tienen a cuestionar los resultados ya evidenciados en las grandes ciudades.

El negocio inmobiliario local ha provocado que la superficie urbana de Angol se expanda rápidamente, sobre todo durante la década de los noventa. A diferencia de las grandes áreas metropolitanas, el negocio inmobiliario en la ciudad de Angol se ha sostenido en la utilización de los mecanismos públicos de acceso a vivienda para financiar y expandir horizontalmente la ciudad. En efecto, es el Estado quien a través de la vivienda social ha sustentado el crecimiento urbano local; el negocio inmobiliario es solamente quien ha ejecutado los proyectos de vivienda económica en la ciudad. Tal como se observa en la imagen 2, la vivienda social ha replicado los patrones de localización de las grandes ciudades ya que se encuentra concentrada en solo algunos distritos censales de la ciudad y más específicamente en la periferia de la mancha urbana. Sin embargo, estos nuevos barrios están integrados funcionalmente a la ciudad, no existen, por tanto, evidencias de que puedan llevar a concluir la existencia de precariopolis estatal. Por parte del desarrollo del negocio inmobiliario privado es aún incipiente y sus dimensiones no se comparan con las grandes ciudades, sin embargo, igualmente se han construido al interior de la ciudad algunos barrios con acceso controlado. La localización de estos barrios privados y otros dirigidos a estratos socioeconómicos medio-alto es al interior de la ciudad consolidada, cercanos al centro y a las vías estructurantes locales. En suma, la ciudad no ha experimentado procesos de fragmentación urbana, la expansión de la mancha urbana ha sido continua ya que tanto la vivienda social como otros barrios se han construido en sectores consolidados de la ciudad.

La vivienda social se ha convertido en un mecanismo que ha contribuido a aumentar la segregación espacial de la Angol, ya que concentra población homogénea en términos socioeconómicos en sectores acotados de la ciudad. El tamaño relativamente pequeño de la ciudad le entrega una particularidad: grupos socioeconómicamente opuestos habitan en condiciones de proximidad espacial, este fenómeno se ha consolidado luego de las reformas urbanas neoliberales y se evidencia en que en todos los distritos censales es posible encontrar viviendas destinadas a todos los sectores económico. Así la segregación espacial en Angol se presenta a micro escala, reducida y acotada a ciertos sectores homogéneos en términos socioeconómicos. Si bien es cierto que actualmente las áreas metropolitanas también están experimentado una reducción de la escala espacial de la segregación, este fenómeno es provocado, principalmente, por el accionar del negocio inmobiliario y la relocalización de sus inversiones en la periferia urbana, no obstante, en Angol la integración espacial esta parece ser una condición histórica de larga data, consecuencia de la naturaleza de ciudad pequeña.

En suma, la acción del Estado ha contribuido a generar una ciudad más segregada, aunque espacialmente esta segregación adquiere una escala reducida, situación que se traduce en que habitantes de grupos socioeconómicamente opuestos habiten en condiciones de proximidad espacial. La reformas neoliberales ampliaron el sector servicios en la ciudad, cuestión que no solo se ve reflejada en el aumento de la mano de obra, sino que también en una expansión espacial al interior del radio urbano. En efecto, durante las últimas décadas se ha comenzado a configurar de forma incipiente, pero permanente, un nuevo centro de actividades comerciales a lo largo del principal eje vial de Angol: Avenida O’Higgins. La infraestructura del centro histórico de la ciudad se ha modernizado, sobre todo luego del terremoto que afectó a la zona el 27 de febrero de 2010; los antiguos negocios familiares lentamente han sido remplazados por nuevas tiendas de vestuario, tecnología, bancos y farmacias de carácter nacional. El colapso y renovación del centro histórico han generado fuerzas centrífugas que han dispersado algunos de los servicios urbanos a lo largo de la Avenida O’Higgins, en ella se han instalado sobre todo nuevas cadenas de supermercado, bancos, farmacias, tiendas de construcción que son manejadas por capitales externos a la ciudad (imagen 3).

Ahora bien, la creación de un nuevo centro de servicios y las dispersión de funciones urbanas desde el centro histórico hacia la Avenida O’Higgins, ha provocado una serie de problemas de tráfico a lo largo de esta vía y un desorden arquitectónico evidente.Ahí se mezclan algunas construcciones antiguas con grandes bodegas de supermercado sin identidad territorial, cuestión que impacta directamente sobre la cultura urbana local. Esta dispersión ha contribuido a disminuir los efectos negativos que podría haber generado la concentración espacial de viviendas sociales en la ciudad. En efecto, gracias a la dispersión de las funciones y servicios urbanos los habitantes de conjuntos de vivienda social pueden acceder rápidamente, e incluso con un tiempo que caminando no supera los veinte minutos, a bancos, supermercados, farmacias, etc. Así la tendencia hacia la policentralización de la ciudad ha suavizado los potenciales efectos negativos de la segregación espacial.

1 Esta investigación da cuenta de algunos resultados parciales del proyecto desarrollado por el autor en la academia de Ayudantes de Investigación del Departamento de Ciencias Sociales de La Universidad de La Frontera, titulado “Segregación socioespacial en la ciudad de Angol, 1992-2012”.

2 Hacia el 2009 existían en la zona dos complejos industriales de la empresa forestal Santa Elena, sin embargo, el año 2011 el complejo de secado de una de estas plantas cerró producto de una crisis económica que actualmente afecta a la empresa. Este cierre dejó cerca de 303 personas cesantes lo que impacto fuertemente sobre la mano de obra comunal.http://www.australtemuco.cl/prontus4_noticias/site/artic/20090309/pags/20090309003319.html

Conclusiones

Las reformas neoliberales han traído tresconsecuencias directas sobre la actividad productiva de la comuna de Angol: tecnificación de la agricultura, el avance del suelo forestal y la tercerización de la economía local. La especialización territorial ha aumentado la inserción de la comuna dentro de circuitos económicos internacionales, sin embargo, ha generado una erosión importante sobre el suelo rural, el secado de napas subterráneas y la progresiva desaparición de la agricultura de subsistencia, sobre todo en la franja de la cordillera de Nahuelbuta. Ello ha propiciado procesos de migración hacia el radio urbano los que se ven reforzados por la concentración en el de los servicios y funciones.

Los impactos de la globalización no solo son evidentes en la estructura productiva de la comuna, sino que también se han expresado y materializado en nuevas dinámicas y transformaciones urbanas. Según los cambios que están experimentando los distritos censales urbanos de Angol, podríamos hablar de la existencia de dos tipologías. Los distritos antiguos o históricos (Centro, Cañón, Huequén) han estado sujetos a procesos de renovación urbana debido a la antigüedad de las viviendas, proceso que se ha visto acelerado por algunos desastres naturales (terremotos) y el avance de la actividad comercial de carácter nacional, provocando una pérdida del patrimonio arquitectónico local y el ingreso de tipologías constructivas que tienden a homogeneizar el paisaje urbano. Por otro lado, los distritos censales nuevos (Estación, Regimiento, Hospital) son los que durante las últimas décadas han sustentado la expansión de la superficie urbana de Angol, sobre todo a través de la construcción de conjuntos de vivienda social localizados en la periferia de estos, cuestión que contribuye a crear una franja periférica con un paisaje homogeneizado al igual que aumentar la segregación espacial. Por otro lado, los distritos nuevos también han recibido las inversiones de un incipiente sector inmobiliario, estas se han materializado en la construcción de diferentes tipologías de barrio, entre ellos algunos con accesos restringido que se han localizado en los sectores consolidados de la ciudad y muy cercanos, debido a la condición de ciudad pequeña, de conjuntos de vivienda social. Lo señalado ha generado que grupos socioeconómicamente opuestos habiten en condiciones de proximidad espacial.

Bajo una perspectiva comparada, a diferencia de los efectos que la globalización neoliberal ha tenido sobre las grandes ciudades, la expansión urbana de Angol no ha tendido hacia la fragmentación. Más bien, la conformación de la mancha urbana es homogénea, continua y su crecimiento solo ha estado limitado por algunas colinas que la flanquean. Además, las viviendas sociales y los barrios privados se han localizado en sectores consolidados del radio urbano que están integrados funcionalmente, evitando así el surgimiento de ciudades satélite ya sea por la acción del Estado o la industria inmobiliaria. No obstante las diferencias, la ciudad sí ha estado sujeta a una dispersión de las funciones urbanas tradicionalmente localizadas en el centro histórico, configurando un nuevo centro a lo largo de la principal vía urbana local. Los efectos de este proceso de policentralización han contribuido a aquellos conjuntos de vivienda social ubicados en la periferia de Angol no experimenten procesos de desintegración funcional.

La realidad de las ciudades pequeñas es compleja, si bien es cierto que algunas de las dinámicas que la globalización ha desenvuelto sobre ciudades mayores se replican en las ciudades chicas, como la policentralización, aumento de la segregación, pérdida de lo local, etcétera. Estas presentan ciertas particularidades que redefinen los efectos que se han evidenciado en la literatura especializada: segregación a micro escala de forma histórica, ciudad compacta e integrada funcionalmente. Ante este contexto, surgen a nuestro juicio, dos nuevas líneas de trabajo que permitan profundizar en las dinámicas urbanas que experimentan las ciudades menores, reconociendo y tratando de entender las particularidades que presenta cada una de ellas. Primero, partiendo de la base de que las ciudades pequeñas son mayoritariamente compactas desde el punto de vista espacial, resultaría necesario e interesante explorar la dimensión social de la segregación y fragmentación urbana, tanto desde el punto de vista de grupos socioeconómicos como identitarios, analizando las relaciones sociales, sociabilidad e imaginarios de la otredad que conviven al interior de este tipo de ciudades. Y segundo, analizar las transformaciones que la globalización ha provocado sobre la cultura urbana de las ciudades pequeñas, a partir de la pérdida de lo local y la apertura, simbólica y material, hacia lo mundial.

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