Miércoles, Febrero 22, 2017
   
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HONGOS DE LA RESERVA DE LA BIÓSFERA EL PINACATE Y DEL GRAN DESIERTO DE ALTAR

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Más de la mitad de la superficie de Sonora es un área desértica: al norte del estado se localiza la Reserva de la Biosfera El Pinacate y el Gran Desierto de Altar. A pesar de ser un ambiente aparentemente inhóspito, la realidad es que las zonas desérticas como estas constituyen ecosistemas ricos en una gran variedad de hongos y otras especies animales y vegetales.

 

Esto fue parte de lo que explicó el maestro Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), durante el taller “Los hongos de las zonas áridas de México”, impartido en el estand del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) durante la XXX Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

 

En este taller, niños, jóvenes y adultos pudieron conocer distintas especies de hongos, así como algunas de sus características, ubicaciones y usos. Como el Ganoderma lucidum, que tiene propiedades medicinales gracias a sus más de cuatrocientos compuestos bioactivos y se utiliza en forma de té o como suplemento para reforzar el sistema inmune.

 

En tanto, el investigador comentó que estos especímenes tienen diversas estrategias para sobrevivir al ambiente desértico, a temperaturas de hasta sesenta grados. El color oscuro y crecer enterrados para salir a la superficie hasta su madurez son algunos de estas estrategias para garantizar la adaptación al medio.

 

Algunos de los hongos que pudieron observar los asistentes fueron Agaricus deserticola, Myriostoma coliforme, Schizophyllum commune, Trametes villosa, Cyathus stercoreus y Phellinus fastuosus.

 

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el maestro Gutiérrez Saldaña platicó respecto a los hongos que se encuentran en el territorio desértico sonorense.

 

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cuál fue la intención de este taller?

 

Aldo Hiram Gutiérrez Saldaña (AHGS): Que el público conociera que hay hongos en zonas áridas, porque es más común asociarlos a lo verde, y otra es que que se sepa que no hay problema si los tocas o interactúas con ellos. Si no lo conoces, mejor no lo consumas, porque hay demasiado parentesco entre ciertas especies que pueden parecer comestibles pero que no lo son. Siempre es bueno conocer el bueno y el malo; conocer los que son comestibles pero también los que pueden hacer daño. El problema es ingerirlos, pero también hay personas muy susceptibles que tan solo con olerlos pueden tener dolor de cabeza o escurrimiento nasal.

 

AIC: ¿Cuáles son algunas de las especies más populares en zonas áridas como Sonora?

 

AHGS: En Hermosillo tenemos comúnmente el Podaxis pistillaris y el Chlorophyllum molybdites. Esos son los más comunes, pero hay muchos hongos gasteroides (de forma redonda), que están muy adaptados a zonas áridas.

 

AIC: ¿Dónde los podemos encontrar?

 

AHGS: Se pueden encontrar donde sea, poniendo la atención suficiente. Por ejemplo, nosotros trabajamos con hongos que crecen directamente en el suelo. También en hongos en las ramas de los árboles.

 

AIC: ¿Cuántas especies de hongos hay en Sonora y cuáles son endémicas?

 

AHGS: En Sonora tenemos entre setecientos y ochocientos. Otros estados pueden llegar a tener más de cuatro mil y en México se conocen cerca de diez mil especies. Dependiendo de a quién consultes, te pueden decir que hay —a nivel mundial— desde un millón y medio hasta once millones de especies.

 

Uno de los hongos endémicos de la región es el Coltriciella sonorensis. Tenemos también algunos segundos registros, como el Tulostoma gracilipes, que solo había sido reportado en Sudáfrica. Así tenemos varios primeros y segundos registros.

 

AIC: ¿Qué significa para el CIAD estar en la FIL?

 

AHGS: Es casi un mundo nuevo. Traemos el libro Hongos de Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, que describe 56 especies trabajadas durante varios años de muestreo.  

 

Lo que queremos es tratar de que las cosas no se queden nada más en el laboratorio. [En el CIAD] tenemos nuestro herbario, nuestra colección de hongos numerada y registrada ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). ¿Pero de qué sirve ahí? La idea es difundir el conocimiento; muchas veces uno saca artículos pero no llegan al público en general. Queremos hacer más difusión y que las personas vean que el trabajo de los centros públicos también da frutos de esta manera.

 

AIC: ¿Cuáles son algunos de los proyectos a futuro en el área de hongos desde el CIAD?

 

AHGS: Estamos trabajando con un enfoque biotecnológico, ver qué compuestos tienen utilidad medicinal. Estamos también en planes de un segundo libro, enfocado en la reserva ecológica Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui. Por lo pronto, ya tenemos el listado que dice que son cerca de trescientas especies las que tendría ese libro.

 

Colaboración de Montserrat Muñoz, corresponsal de la Agencia Informativa Conacyt.