Domingo, Diciembre 11, 2016
   
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DESDE HOLANDA PARA MÉXICO

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Bart Toirkens es un estudiante holandés de 28 años de edad que, en su búsqueda por desarrollarse profesionalmente, encontró su mejor opción en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en Hermosillo, Sonora, México.

 

Oriundo de Geldrop, Países Bajos, Bart actualmente estudia la maestría en Tecnología de Alimentos en la Universidad de Wageningen, pero cautivado por experimentar la cultura latinoamericana, según nos manifestó, no pensó dos veces la oportunidad de viajar a México para realizar una estancia en una institución con el prestigio académico que tiene el CIAD.

 

Dirigido por la Dra. Elizabeth Carvajal Millán, perteneciente al grupo de investigación en Biopolímeros, Bart estudia la encapsulación de papaína en nanoesferas compuestas por arabinoxilanos y pectina, usando el método de electroaspersión.

 

La papaína es una enzima a la cual se le atribuyen múltiples beneficios como coadyuvante en el sistema digestivo y por favorecer el aceleramiento en la sanación de heridas.

El encapsulamiento de dicha enzima en nanoesferas podría otorgarle mayor estabilidad para resistir la hostilidad a la que se enfrenta cuando ingresa al sistema digestivo, lo cual, según asegura el joven Toirkens, mejoraría su funcionamiento para diferentes aplicaciones médicas.

 

Impartiendo cátedra a nivel global

 

Una vez que en agosto Bart concluya su estancia en el CIAD, también habrá terminado su maestría y, entonces, espera colocarse laboralmente en una empresa transnacional en la que pueda aplicar los conocimientos que ha adquirido tanto en el Centro como en su alma mater, y donde le sea reconocida su experiencia académica en el extranjero, pues además de estudiar en México, previamente hizo una estancia en Indonesia.

 

En el contexto de su experiencia internacional, Toirkens considera que los artículos académicos del grupo de investigación en Biopolímeros del CIAD son de una alta calidad y prueba de ello es su publicación en reconocidas revistas científicas. En ese sentido, Bart confiesa que lo que más le ha gustado del CIAD es la investigación básica que aquí se realiza, además de la libertad de la que gozan los investigadores de estudiar lo que ellos deseen, pues en Holanda la mayoría de los fondos para la investigación son privados y el investigador debe trabajar en lo que la iniciativa privada le solicite.

 

Una valiosa opción a considerar

 

Con base en su grata experiencia, Bart espera que estudiantes de todo el mundo valoren la oportunidad de estudiar en el CIAD, pues a diferencia de instituciones de investigación extranjeras, en el CIAD los investigadores imparten cátedras a sus estudiantes, lo cual es muy poco común en Holanda, ya que esta labor es casi exclusiva para las universidades.

 

A quien se anime, Bart le deja tres recomendaciones: viajar con una actitud abierta a experimentar la cultura mexicana en su totalidad, planear un par de semanas de vacaciones para conocer las provincias de México y, finalmente, traer consigo “una tonelada” de bloqueador, pues los rayos del sol son “una locura”.