Lunes, Agosto 21, 2017
   
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LA DESAPARICIÓN DE LOS “PAJARITOS”

 

 

Los “pajaritos” son unos pequeños peces comestibles que forman parte de la tradición culinaria de Mazatlán y del sur de Sinaloa. Su preparación es muy simple, ya que sólo hace falta limpiarlos y freírlos en un sartén con aceite bien caliente, para luego acompañarlos con salsa de tomate, frijoles y tortillas.

 

Los “pajaritos” son un manjar, pero como sucede con muchas cosas buenas del mar, los seres humanos han acabado con ellos. Tal como lo explica Héctor Plasencia González, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo de Mazatlán (CIAD), la pesca del “pajarito” solía realizarse de manera sencilla entre abril y mayo. Sólo hacía falta esperar el atardecer, saber usar la atarraya y dirigirse a una zona tranquila, como la pequeña bahía arenosa que se ubica al noroeste del lado protegido de la Isla Venados o en Cardones, para encontrar grandes cardúmenes de “pajaritos” atraídos instintivamente por la luz de las lámparas.

 

Lamentablemente, dice Plasencia, desde 2012 la pesca del “pajarito” ha disminuido sustancialmente debido a diversos factores, entre los que destacan:

 

1. La pesca no regulada

 

El único límite para la pesca de los “pajaritos” es la capacidad de carga de las pangas, que es de entre una y dos toneladas. La demanda ha hecho de los “pajaritos” una especie sobreexplotada, ya que se le pesca en épocas de mayor vulnerabilidad. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una estrategia de remediación consistiría en aplicar medidas de conservación del recurso a través de una pesca responsable y vedas espaciales y temporales que protejan su apareamiento y reproducción.

 

2. El cambio climático

 

Debido a la variabilidad atípica en las temperaturas de las aguas marinas costeras, y de acuerdo con la propia experiencia de los pescadores, los “pajaritos” han migrado a zonas en las que el agua está más caliente, como el Canal de Navegación, cerca de la termoeléctrica, a donde acuden los pescadores del Parque Bonfil para capturarlos. A pesar de tenerlos ubicados, los pescadores afirman que ya no se forman los grandes cardúmenes, por lo que ahora se pescan con redes de cuchara. Si a esto se suma que la pesca se realiza en meses como noviembre y diciembre, se tiene como resultado la disminución de los volúmenes de captura.

 

3. El factor económico

 

En los tiempos de bonanza los pescadores de “pajaritos” sacaban la lancha llena de estos peces. El precio de una cubeta de “pajaritos” (unos 16 kilogramos) era de veinte pesos. En 2017, al escasear este producto, el precio subió hasta 120 pesos por kilogramo; es decir, que una cubeta podía venderse en casi dos mil pesos.

 

Este año surgió la esperanza de que el “pajarito” hubiera regresado, ya que a partir del 19 marzo los pescadores ya los tenían entre sus redes, aunque en un volumen menor al de otros años; apenas se juntaban entre tres y cinco kilogramos y ya estaba a la venta en el embarcadero de la Isla de la Piedra. Luego, simplemente el “pajarito” se esfumó.

 

De acuerdo con los expertos, si los mazatlecos quieren seguir disfrutando de los “pajaritos”, la estrategia para la protección y recuperación de sus poblaciones naturales sería decretar una veda espacio-temporal por unos años y, mediante una labor de seguimiento, control y vigilancia constantes, reconocer cuando la biomasa y la productividad de este recurso alcance el nivel deseable. De la misma forma se tendrá que regular la pesquería mediante el otorgamiento de un número limitado de permisos, con sus respectivas cuotas de captura, y reemplazar las atarrayas por cucharones que no afectan los sustratos de algas y las zonas donde los “pajaritos” depositan sus huevos. Todo esto contribuirá al desarrollo de una pesquería sustentable.

 

El manjar del mar

 

Los “pajaritos” son peces de hábitos epipelágicos, es decir, viven en la superficie de los mares tropicales y subtropicales, aunque algunos pueden habitar o penetrar en sistemas lagunares-estuarinos y ríos.

 

Para el Pacífico Oriental Tropical se tienen registradas siete especies, de las cuales cinco están presentes en las costas de Sinaloa.

 

En la Bahía de Mazatlán se pescan tres especies: Hemiramphus saltator, la cual es la más rara y grande (hasta 55 cm de longitud total), y dos especies más pequeñas: Hyporhamphus rosae (20 cm) e Hyporhamphus naos (25 cm).

 

La longitud de los “pajaritos” fluctúa entre los 55 y 20 cm, su coloración es verde o azul oscuro en la parte del lomo y plateado en los costados de la cabeza y del cuerpo y blanco en el vientre. Esta coloración es un tipo de camuflaje conocido como contracoloración o contrasombreado (Ley de Thayer) que tiene como efecto confundir con el entorno a sus depredadores y presas.

 

Algunas especies ponen los huevos unidos por filamentos que se adhieren en las algas flotantes, mientras que otras son ovovivíparas.

 

 Los “pajaritos” también son utilizados como carnada para otras pesquerías de importancia comercial de grandes depredadores como picudos (marlines y velas).

 

Héctor Plasencia González es maestro en ciencias e investigador asociado del Laboratorio de Ictiología y Biodiversidad de la Coordinación Mazatlán del CIAD.

Fuente: Reportaje especial del periódico Noroeste / http://bit.ly/2wEIVQM

DESARROLLAN SIMULADOR DE IMPACTO DE POLÍTICAS FISCALES EN LATINOAMÉRICA

 

 

Luis Huesca Reynoso, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), participa en LatinMod, un modelo de microsimulación que evalúa, antes de que ocurra, lo que pasaría en las condiciones económicas y sociales de los hogares si la autoridad hacendaria de un país modifica un impuesto o una transferencia pública.

 

En el período 2002-2013 los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) registraron una presión fiscal (impuestos gobierno central + gobiernos estatales + seguridad social) promedio del 34%, mientras que, en América Latina, esta relación llegó apenas a un 20%, lo que muestra una brecha del 70% entre ambas regiones en materia de financiamiento.

 

En México esta presión fiscal pasó de 8.4 a 13.9% en el período 2012-2016 por las reformas fiscales recientes, nivel aún muy inferior al promedio de Latinoamérica.

 

El proyecto en el que están involucrados académicos de distintas instituciones de educación superior es coordinado por los economistas Alfredo Serrano y Nicolás Oliva del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), y busca simular integradamente el comportamiento de los sistemas fiscales de América Latina. Al día de hoy están incluidos Argentina, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Colombia y México.

 

LatinMod tiene dos grandes objetivos: por un lado, contribuir con nuevas metodologías al debate sobre la necesidad de contar con mejores políticas fiscales, con base en la experiencia comparada de Latinoamérica para afrontar la actual restricción externa, sin costo para las políticas de bienestar y, por otro lado, disponer de múltiples escenarios de reformas fiscales, con impactos potenciales en variables económicas y sociales fundamentales desde la perspectiva de la justicia distributiva y la eficacia, como, por ejemplo, comparar los sistemas pensionarios entre los países, su cobertura y nivel adquisitivo.

 

De acuerdo a los coordinadores de este proyecto, es urgente que los gobiernos de la región diseñen e implementen mejores políticas fiscales, tanto tributarias ­-que recauden en forma más eficiente y con más equidad- como de inversión social e inversión en infraestructura, conocimiento, mejora de la productividad y en las necesidades de aquellos sectores económicos que sean vitales para un cambio del modelo de desarrollo económico.

 

Evaluarán impacto en hogares

 

El economista del CIAD comentó que, con los hallazgos de este simulador, México contará con información confiable para estar en condiciones, primero, de realizar comparaciones de su sistema fiscal con respecto de los países involucrados -a los que, en un corto plazo, se incorporarán los faltantes- y, segundo, construir escenarios de lo que sucedería si se hacen ajustes en materia de política social, así como en materia tributaria.

 

“Ambos objetivos llevarán a una constante mejora de la política fiscal y social de nuestro país, de tal forma que, por ejemplo, permitirá conocer la adaptación en México del sistema de pensiones argentino o uruguayo y la factibilidad de financiarlo con un mejor cobro de los impuestos”, señaló el investigador.

 

Huesca Reynoso agregó que LatinMod otorgará de forma sencilla un simulador al ciudadano experto y no experto, en el cual podrá comparar, además de la carga fiscal, las pensiones y programas de transferencias directas en los países de Latinoamérica, y con ello realizar proyectos o informar al empresario o gobiernos en turno acerca de la forma de mejorar el bienestar y aprovechar el gasto social.

 

Por último, mencionó que se espera contar con el simulador Lartimod hacia finales de 2018, dado que durante el presente año han trabajado en elaborar manuales compatibles entre los países, para poder contar con las reglas fiscales y de programas de gasto social con las cuales se comenzará a trabajar en la homologación de las bases de datos y en la programación correspondiente para ejecutar las simulaciones fiscales por el equipo de trabajo. De esta forma, el acceso al público estaría listo en el tiempo concebido para el proyecto y lo mejor de ello es que sería sin costo alguno.

DESARROLLAN CULTIVO HIPERINTENSIVO DE CAMARÓN

 

 

Investigadores y estudiantes de la Universidad Estatal de Sonora (UES) desarrollaron un sistema que permite la producción de camarón mediante técnicas bioseguras, así como el incremento del rendimiento. Se trata del cultivo de ese crustáceo mediante una opción biosegura y de bajo impacto ambiental, el cultivo en biofloc.

 

El líder del proyecto, el profesor y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Anselmo Miranda Baeza, informó que una hectárea de cultivo mediante el sistema tradicional, es decir, en estanquería de tierra, produce entre 1.5 y dos toneladas por hectárea en los meses de mayo a julio, mientras que el sistema que desarrollaron produce de 40 a 60 toneladas por hectárea y por cada ciclo.

 

“Este tipo de sistemas se desarrollan en invernaderos. El producto no está en contacto permanente con el medio, eso hace que no haya transmisión de enfermedades entre granjas. En caso de registrarse algún problema, lo que resultaría muy raro, se aislaría porque son estanques pequeños”, comentó.

 

La camaronicultura en México

 

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), México ocupa el noveno lugar como productor mundial de camarón. El promedio de producción nacional de ese producto durante los últimos cuatro años es de 176,638 toneladas, superadas durante 2016. La producción en México aumentó hasta en 65.5% en cuatro años, lo que lo posiciona como el segundo producto más importante del sector pesquero del país. 

 

Sin embargo, en 2009 México llegó a producir 133 mil toneladas de camarón, solo por acuacultura. Ese año la pesca aportaba 60 mil toneladas de camarón. En 2013 incrementó el porcentaje de enfermedades en las granjas y la producción en pesca reportó la misma cantidad de producción, es decir, se mantuvo como en los cuatro años anteriores, mientras que en 2013 la acuacultura logró la producción de 70 mil toneladas, desplomándose a la mitad, debido a problemas sanitarios y brotes de enfermedades, generando repercusiones sociales y económicas.

 

Transferencia del conocimiento

 

A partir del año 2010 un gran número de empresas camaronícolas quebraron y algunas otras prácticamente sobreviven debido, principalmente, a problemáticas ambientales.

 

“A muchas empresas les va bien un ciclo y otro mal. No hay una seguridad en ese tipo de sistemas; sin embargo, a partir de 2014 comenzamos a transferir este conocimiento que habíamos acumulado en todo este tiempo, haciendo una especie de experimentos y ensayos en laboratorio, y comenzamos a transferirlo a las empresas con resultados sorprendentes: sobrevivencias muy altas”, dijo.

 

La técnica

El investigador explicó que la técnica comenzó en la década de los setenta y posteriormente empezó a implementarse en Asia, donde iniciaron los problemas sanitarios. Sin embargo, cada país y región tiene condiciones particulares, desde el equipo que utiliza y el dimensionamiento de las granjas.

 

Los investigadores explicaron que el sistema trabaja las 24 horas con un suministro de aire permanente, ya sea a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o de sistemas de respaldo. Es importante debido a que, si el producto carece del sistema de aire durante 30 minutos, comienza la mortalidad de este.

 

El sistema cuenta con tres o cuatro kilogramos de producto por metro cuadrado. Además del camarón, cuenta con una alta concentración de materia orgánica, que es el alimento vivo existente en los estanques, que es reciclado a través de procesos microbianos y que es el alimento natural para el camarón, es decir, sistemas en los que no se tira agua porque todos los desechos de restos de alimentos son colonizados por bacterias benéficas que producen una alta cantidad de biomasa.

 

“Tienen una capacidad increíble de degradar materia orgánica, convertirla en alimento vivo y, a su vez, esa bacteria será consumida por un organismo pequeño (plancton) y este será consumido por el camarón, así que le estamos dando al camarón lo que naturalmente consume en el medio natural, además del alimento que le damos”, dijo.

 

“Estamos controlando el sistema, lo estamos haciendo bioseguro. Disminuimos la demanda de alimento peletizado, porque cada vez hay menos sardina que se convierte en harina para fabricar alimentos para camarón. Si somos capaces de disminuir esa cantidad de alimento que está siendo demandado para producir camarón, estamos también beneficiando al medio ambiente porque también esa sardina podría utilizarse para consumo humano o para otras actividades productivas”.

 

Los estanques

 

A diferencia de las granjas tradicionales que alcanzan hasta las cinco hectáreas, los estanques en los sistemas hiperintensivos son generalmente de un quinto de hectárea, es decir, de dos mil metros cuadrados, e incluso hasta de mil metros cuadrados, debido a que son de invernadero y se encuentran recubiertos por una geomembrana, por lo que el producto permanece en algo similar a albercas de gran tamaño.

 

El equipo de trabajo validó, investigó y comprobó los resultados que generaban de técnicas específicas para México, incluso para las empresas. Encontraron que el protocolo de producción de algunas empresas no es necesariamente el mismo de otras. Influye el nivel de tecnología, las instalaciones, el tamaño de los estanques y la preparación del personal, de tal manera que los investigadores prácticamente traducen el conocimiento y la experiencia a un protocolo manejable, que comienza con un curso de capacitación a los técnicos y posteriormente el seguimiento con la empresa. Al cabo de tres ciclos las empresas operan las técnicas por sí solas.

 

“No tenemos una técnica estándar, es una técnica que la vamos adaptando a las necesidades de la empresa; esta viene con nosotros, hacemos una visita, comenzamos a trabajar y con base en eso comenzamos a hacer el proceso de transferencia”, dijo.

 

En práctica en empresa sinaloense

 

En 2014 los investigadores de la UES asesoraron a la empresa Camaronicultores de Sonora S.P.R. de R.L. (Sonora); en 2015 a las empresas Proveedora de Larvas S.A. de C.V. (Fitmar, del municipio de Rosario, Sinaloa) y Proimax S.A. de C.V. (de El Salvador); en 2016 y 2017 asesoraron a la empresa Unión de SPR de RI Ceferino Valenzuela (Granja: Acuícola Polifuncional Camahuiroa, Sonora).

 

El caso más importante es el de la empresa Fitmar, en Rosario, Sinaloa, que, con apoyo del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), logró la producción de 60 toneladas de camarón por ciclo y por hectárea.

 

“Dado que contaba con financiamiento, pudimos implementar muchas de las estrategias que habíamos venido trabajando, pero que por falta de infraestructura o de capacidad de inversión no habían podido hacerlo. Ahí se logró”, comentó.

 

La empresa contaba con instalaciones adecuadas; sin embargo, su producción no era estandarizada: durante algunos ciclos producía 30 toneladas de camarón y en otros 20 por hectárea, incluso menos. Carecer de un estándar repercutía en los niveles de producción.

 

“Cuando llegamos no tenían laboratorio para trabajar específicamente el biofloc. Sus técnicos, aunque ya lo hacían, no tenían los detalles finos de qué monitorear y cómo controlar las variables. Todo ese proceso de aprendizaje que tuvimos en los nueve años nos permite ahora crear diversos escenarios y dar alternativas de solución antes de que se dé el problema”, comentó.

 

Los expertos evaluaron diferentes marcas y dosis de probióticos, encontraron que la empresa contaba con datos excesivos y lograron reducir el gasto hasta en 70 y 80%. La asesoría indicaba cómo usar adecuadamente los insumos y el ahorro de recursos.

 

Actualmente el equipo utiliza la técnica de secuenciación masiva de ADN, que es metagenómica, y solo se había utilizado para estudios en salud humana y en ecología. Con apoyo del doctor Marcel Martínez Porchas, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Hermosillo, el equipo identificó las especies de bacteria que se encuentran en el medio natural e ingresan al estanque, y después cómo es que estas compiten con los probióticos comerciales que se agregan.

 

El equipo encontró que las especies que ya existían en el medio son capaces de prosperar y tener un desempeño similar o incluso mejor que las comerciales, dato que los expertos consideran valioso, ya que abre un panorama no solo para el área acuícola sino también en el área ganadera y avícola.

 

Colaboración de Janneth Aldecoa, reportera de la Agencia Informativa Conacyt.

Fuente: http://bit.ly/2vy5zhb 

GANA PREMIO BIOFUNGICIDA ELABORADO POR LA UNAM Y EL CIAD

 

 

El proyecto “Desarrollo, Comercialización y Consolidación en el Mercado del Primer Biofungicida 100% Mexicano: Fungifree AB®” fue galardonado con el Premio INNOVAGRO 2017 en la categoría de desarrollo tecnológico.

 

Fungifree AB® es el primer biofungicida desarrollado en México, cuyo principio activo fue aislado de follaje, y que cuenta con las ventajas de no dejar residuos tóxicos sobre la superficie del fruto, no tener efectos negativos en la salud ni el medio ambiente y contar con una efectividad biológica comparable a la de los productos químicos tradicionales.

 

Su desarrollo tecnológico fue realizado por los investigadores Enrique Galindo Fentanes y Leobardo Serrano, del Instituto de Biotecnología (IBT) de la Universidad Nacional Autónoma de México, que trabajaron más de una década en el proyecto y quienes en la etapa inicial contaron con el apoyo de Raúl Allende Molar, Raymundo García y Armando Carrillo Facio, especialistas del Laboratorio de Fitopatología de la Coordinación Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Este proyecto inició como un proyecto de ciencia básica, que consistía en la selección de microorganismos con potencial para el biocontrol in vitro de Colletotrichum gloeosporioides.

 

Gracias a la colaboración entre los científicos de la UNAM y el CIAD se buscó desarrollar una formulación que permitiera llevar a cabo pruebas a nivel comercial y semicomercial que compitiera con los pesticidas químicos utilizados comúnmente para el control de la antracnosis en mango, además de ser económicamente viable, inocuo, amigable con el ambiente, y con la calidad necesaria para su exportación.

 

Desde su salida al mercado en noviembre de 2012, Fungifree AB® se ha consolidado como una opción efectiva e inocua para el control de enfermedades fungales en un gran número de cultivos, lo que ha permitido que sus ventas se incrementen considerablemente en México.

 

Su efectividad ha sido avalada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural (Sagarpa) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Además, se ha certificado como producto orgánico (OMRI-2014) y se espera iniciar su comercialización en otros países de Latinoamérica.

 

El Premio INNOVAGRO es una iniciativa de carácter internacional, impulsada y coordinada por la Red INNOVAGRO, que en 2014 planteó la necesidad de reconocer la innovación generada en el sector agroalimentario, que dé cuenta de las innovaciones tecnológicas, institucionales, sociales y organizacionales, desarrolladas para atender las necesidades del sector.

CELEBRARÁN EL V FESTIVAL DEL QUESO DE TABASCO

 

La quinta edición del Festival del Queso de Tabasco se realizará del 25 al 27 de agosto en el municipio de Tenosique, y contará con la participación de un investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), como parte del jurado calificador.

 

Este año la exposición gastronómica que espera una asistencia de más de treinta y cinco mil personas y una derrama económica de más de treinta y tres millones de pesos, tendrá como país invitado a Italia, de acuerdo a la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo (SDET).

 

Con el lema “Tradición sin Fronteras”, y con sede en el Centro de Convenciones de Tenosique, este evento tiene el propósito de promover la cultura gastronómica, artesanal y turística del estado de Tabasco.

 

El certamen premiará al mejor queso artesanal y también a las categorías queso pasta molida, queso de poro, queso de pasta hilada y queso innovador, con un incentivo económico de diez mil pesos en cada una.

 

El jurado calificador está compuesto, por Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD e investigador experto en quimica y biotecnología de productos lácteos; Georgina Yescas, directora de la empresa Lactography y el chef Juan Pablo Loza, entre otras personalidades.

 

El investigador del CIAD destacó la relevancia de este evento, pues permite vincular el quehacer científico de la insititución, especificamente en lo relacionado a los lácteos, y generar un acercamiento con los productores artesanales de quesos.

 

Sobre la experiencia del CIAD en investigación de quesos artesanales, González Córdova explicó que desde hace más de diez años, en el laboratorio que dirige junto con Belinda Vallejo Galland, se trabaja con los principales quesos artesanales mexicanos, en la busqueda de caracterizarlos para su tipificación, en apoyo a las acciones para fortalecer esta importante actividad económica.

 

En ese sentido, agregó, se ha trabajado, principalmente, con el queso de Poro (Tabasco), Crema de Chiapas, Bola de Ocosingo (Chiapas), Fresco y Cocido (Sonora), entre otros.

 

Puede encontrar mayor información de este evento en www.festivaldelquesotabasco.com.

                                                                                             

 

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