Jueves, Septiembre 21, 2017
   
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HANT CMAH QUIH. AÑO NUEVO SERI

 

Diana Luque

Investigadora de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo

 

El pasado miércoles 21 de junio, a las 4.24 a.m., ocurrió el solsticio de verano del año 2017, según cálculos de los modernos astrónomos. Seguramente el lector habrá escuchado términos como la etnohistoria, etnoecología, etnobotánica, para referir los conocimientos tradicionales de las diversas culturas, generalmente de los pueblos indígenas. El prefijo etno antes del nombre de la ciencia nos señala que este tipo de disciplina científica tenía otro formato y otro contenido, según el grupo étnico en estudio. Así, por ejemplo, las etnobotánicas y etnofaunas dan cuenta del enorme acervo milenario en relación al uso y manejo de la biodiversidad que realizaban en sus territorios estas comunidades.

 

La etnoastronomía también ha sistematizado la gran diversidad de interpretaciones y representaciones que las comunidades indígenas han elaborado, a partir de la observación de los astros, el sol, la luna y las estrellas. Con base en estas observaciones, en particular de la luna, han surgido los calendarios, que generalmente son anuales, dándole seguimiento a los ciclos mensuales y a la identificación de los dos solsticios (verano e invierno), así como de los dos equinoccios. Es evidente que estos ciclos son iguales para cualquier grupo social. Sin embargo, cada grupo le ha dado nombres distintos; sobre todo, los “ajustes” tienen un fuerte componente simbólico que caracteriza a cada grupo y, más bien, están relacionados con sus sistemas de subsistencia.

 

Así, en las sociedades agrícolas, como las mesoamericanas, la milpa –y el maíz como especie central– marcaba los ciclos de sembradío, de los que derivaban diversas celebraciones de corte religioso. La mayoría de estos grupos identificaron el inicio del año alrededor de los solsticios; algunos en el día más largo del año, en verano, y otros en el más corto, en invierno, como el que rige actualmente al mundo moderno, que proviene del calendario gregoriano, aceptado en Europa desde el año 1582.

 

Para la comunidad indígena comcaac, mejor conocida como seri (cazadores, pescadores y recolectores nómadas milenarios de la Costa Central del Desierto Sonorense y Golfo de California, en el Estado de Sonora), su calendario anual inicia alrededor del solsticio de verano, cuando aparece la estrella cmaanc, según la astronomía de los antepasados. Esto sucede a finales del mes de junio y principios de julio. Así, junio se denomina como Imám imám iizax (luna de las pitayas) y, julio, Icoozlajc iizax (luna cuando se espolvorean de arena las vainas o péchitas del mezquite). Es decir, tanto las pitayas como los mezquites formaban parte importante de la dieta ancestral.

 

Durante cuatro días, a partir del 30 de junio, la comunidad comcaac festeja el Año Nuevo, que en su lengua materna le llaman Hant cmah quih. En estos días los pueblos de Desemboque y Punta Chueca, donde actualmente habitan, realizan una serie de fiestas que agrupan a varias familias cada una de ellas. Se cocinan platillos tradicionales, en particular, la moosni, que es el nombre génerico para las cinco especies de tortugas marinas que migran y habitan en su territorio y que ha sido su principal alimento desde hace dos mil años, seguido por peces, moluscos y venados. El gobierno federal decretó la veda total de las tortugas marinas, debido al colapso de sus poblaciones, pero debido al valor cultural que tiene para los comcaac, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) les autoriza la pesca de un par de ejemplares para esta celebración. Así, su pesca, matanza, cocinado y saboreado se vuelve el ritual principal de esta fiesta.

 

También se elabora el imam hamaax, que es una bebida sagrada tradicional que se elabora con la pulpa de la pitaya. Tortillas de mezquite y pasteles de xnoiz (trigo marino) pueden enriquecer esta fiesta. En estos días, hombres mujeres y niños portan sus hermosos trajes tradicionales y se esmeran en exhibir las milenarias pinturas faciales. Por doquier se escucha a los grupos cantando en la lengua materna y se ven sus danzas típicas. También las mujeres se prestan a jugar el tradicional amoiij, y los hombres también tienen el suyo, que, se dice, apuestan. Al final, se reparten regalos entre los ganadores.

 

Así, el Hant cmah quih es una excelente oportunidad de celebrar la diversidad cultural de México, esta vez con la comunidad comcaac, una cultura milenaria cuyo conocimiento tradicional es único en todo el mundo.

 

Yooz quij mizj massaiia comcaac / Que Dios bendiga a los comcaac

Diana Luque Agraz es coautora del libro Del mar y del Desierto. Gastronomía de los Comcaac (Seris). Ecoturismo y Pueblos Indígenas

DESARROLLAN BIOFERTILIZANTE CON RESIDUOS DE PESCADO

 

 

 

Científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) han emprendido un desarrollo tecnológico denominado Piscatus Biofertilizante, el cual consiste en una composta elaborada a base de residuos de pescado.

 

Esta iniciativa, encabezada por la Dra. Jaqueline García Hernández, investigadora de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD e impulsada por la Coordinación de Vinculación del Centro, forma parte de los proyectos desarrollados a partir de la convocatoria IDi4Biz “ciencia-vinculación-emprendimiento”, la cual busca atender la necesidad del sector agrícola de contar con una opción de fertilizante altamente efectivo y amigable con el ambiente, ideal para cultivos orgánicos.

 

Las opciones comerciales de biofertilizantes no contienen los nutrientes suficientes y por lo mismo no son tan efectivas, razón por la cual los agricultores siguen optando por los productos químicos, explicó García Hernández.

 

 “Con nuestro producto ofrecemos una composta superior, con un alto contenido de nutrientes y fácilmente aprovechable por las plantas, y a un precio competitivo”, añadió la especialista en ciencias ambientales.

 

Promoviendo la sustentabilidad

 

El proceso de compostaje consiste en la liberación de los nutrientes atrapados en diferentes matrices mediante un proceso aeróbico llevado a cabo por microorganismos. Piscatus Biofertilizante realiza este proceso con seguimiento de pruebas de laboratorio, para obtener un producto estable y con alto contenido de nutrientes biodisponibles.

 

Los insumos para Piscatus se colectan de las actividades productivas de la región, derivados de la pesca en Guaymas y la agricultura en el valle del mismo municipio. Los residuos de pescado se obtienen del comercio local que genera más de doce toneladas al mes de residuos de pescados y mariscos de diferentes especies, los cuales normalmente son depositados en el relleno sanitario de la ciudad.

 

Sus creadores establecen como ventajas competitivas su alto contenido de materia orgánica y de nutrientes, así como un mayor rendimiento por hectárea. El proyecto ya cuenta con un plan de negocios y una marca registrada. Actualmente se produce a escala precomercial en la sede Guaymas del CIAD.

 

Planes y metas

 

García Hernández señaló que aun cuando su desarrollo fue ideado para la aplicación agrícola comercial, así como para el cultivo orgánico y de transición, su utilización es viable para su uso en invernaderos, hogares y áreas verdes en general.

 

 A mediano plazo, los científicos contemplan incrementar la escala de producción, utilizando maquinaria especializada, lograr la certificación orgánica de la marca a través de organizaciones como bio-agri cert inputs, realizar pruebas de fertilidad en diferentes cultivos y explotar derivados de la composta.

 

La Dirección General del CIAD, a través de la Coordinación de Vinculación, continuará impulsando el programa IDi4Biz “ciencia-vinculación-emprendimiento” para que en su próxima convocatoria se puedan sumar otros desarrollos tecnológicos del CIAD, evaluar alternativas de modelos de negocio y estructurarlos para ser transferidos al sector productivo nacional.

LA DISCRIMINACIÓN DE LOS JÓVENES SONORENSES HACIA MIGRANTES INDÍGENAS

 

 

 

Un estudio realizado en 2012 por un investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) encontró que en un sector de los jóvenes sonorenses hay sutiles manifestaciones de discriminación hacia los indígenas migrantes que habitan en la entidad.

 

En medio de una polémica nacional a raíz de un estudio presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el que se expone que existe una relación entre el color de piel de los mexicanos y las oportunidades laborales a las que las personas pueden acceder, el estudio realizado por el CIAD recobra relevancia.

 

El trabajo llamado “Discriminación y prejuicios de jóvenes sonorenses hacia el migrante indígena”, elaborado por los profesores Jesús Laborín Álvarez (CIAD), Gloria Ciria Valdez Gardea y el estudiante Erik Parra Armenta, fue realizado a través de 780 encuestas aplicadas a estudiantes universitarios (hombres y mujeres), residentes en Hermosillo, Caborca y Nogales.

 

La primera dimensión evaluada, oposición al contacto, examinó el rechazo de los sonorenses para relacionarse con los migrantes indígenas en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, como la familia, los amigos, el vecindario, el trabajo y los espacios públicos.

 

La tendencia general observa que a los jóvenes no les molesta o molestaría mantener relaciones con los migrantes indígenas, por lo cual se puede pensar que los jóvenes del estudio son tolerantes y respetuosos con las personas indígenas procedentes de otros estados del país.

 

El segundo factor, amenaza y rechazo, refiere la percepción de los encuestados sobre los migrantes como “personas en las que no se puede confiar, que se aprovechan de las condiciones, los recursos y la gente que los acoge, así como el gasto innecesario que representan para el estado y la nación”.

 

Se reportó la poca aceptación a que las minorías étnicas reciban algún tipo de ayuda de carácter gubernamental, social o económica, pues se consideró que no es necesario ayudarlos, ya que pudieran salir adelante por ellos mismos si así lo quisieran, además de que se ve como injusto que estos grupos ocupen puestos de trabajo que debería de tener la población local.

 

Finalmente, el aspecto diferencias culturales analizó la opinión de los entrevistados sobre temas como las tradiciones, alimentación, higiene, religión, relaciones de pareja, etcétera, donde se encontró que los sonorenses conciben a los migrantes como “un grupo ajeno y distinto”.

 

Los hallazgos describen que fueron los hombres quienes presentaron mayores niveles de prejuicio, cuya oposición a relacionarse con los migrantes indígenas se basa en que los perciben como “personas aprovechadas y en las que no se puede confiar” y, además, refieren más que las mujeres una exageración de diferencias culturales entre los sonorenses y el grupo migrante.

 

Cinco años después de este estudio, y en medio de la controversia que ha suscitado la encuesta sobre movilidad social realizada por el Inegi, Laborín Álvarez señala que mantenemos formas sutiles de discriminación hacia los mismos grupos minoritarios, tales como personas enfermas o de la tercera edad, grupos culturales indígenas, o por factores como apariencia física, discapacidad y preferencia sexual.

 

Lo anterior se explica por el mantenimiento de estereotipos y prejuicios que enaltecen la ascendencia europea o regional de ser del sonorense. Por último, el investigador del CIAD enfatizó que hay que leer con precaución los datos del estudio de Inegi sobre el color de las personas como un predictor de logro y movilidad social.

CONTAMINACIÓN EN AMBIENTES HOSPITALARIOS

 

 

 Una infección hospitalaria o nosocomial es un proceso contraído durante la asistencia médica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que, anualmente, más de 1.4 millones de personas contraen una infección en hospitales. En México, se reportan más de 450 mil casos de infecciones relacionados con atención sanitaria, los cuales provocan 32 muertes por cada 100 mil habitantes anualmente.

 

Pacientes geriátricos, personas inmunodeprimidas, receptores de quimioterapia y neonatos son los objetivos de estos agentes infecciosos oportunistas, debido a que su sistema inmune está debilitado, lo cual facilita la colonización de los microorganismos.

 

Bacterias, virus, hongos y otros patógenos están detrás de estas infecciones, que suelen ser difíciles de tratar con los antibióticos habituales. Puede haber contagios cruzados (cuando el agente se contrae de otro enfermo), endógenos (cuando procede de la flora del propio individuo) o ambientales (por contacto con material contaminado).

 

Algunos de los agentes infecciosos más comunes son: Klebsiella pneumoniae, Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus, Candida albicans, Aspergillus spp, Virus sincitial respiratorio y rotavirus, entre otros.

 

Lo sucedido recientemente en el Hospital Regional No.1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Culiacán, Sinaloa, donde se asocian al menos dos muertes de recién nacidos con una bacteria no definida aún, es un llamado de atención de la gran capacidad patogénica que tienen los microorganismos cuando acceden a ambientes donde se encuentran personas susceptibles.

 

La principal hipótesis es la presencia de una bacteria, y toda la atención se ha centrado en buscarla. Desde la perspectiva científica, se considera necesario averiguar en qué sitio del hospital estaba la bacteria que causó la infección y cómo llegó a este.

 

La forma de realizar un rastreo de la fuente de contaminación puede tardar meses, ya que se requiere evaluar muestras de pacientes infectados y muestras ambientales donde se presuma que estuvo la bacteria. Estos análisis se realizan en laboratorios acreditados del gobierno federal o en particulares.

 

Si un número significativo de pacientes coinciden con la misma especie bacteriana, se procede a cotejar con las muestras ambientales. Sin embargo, los resultados nunca han sido definitivos, y mientras el proceso de investigación epidemiológica continúa, más individuos se enferman.

 

Lo cierto es que la solución la tenemos todos. El cuerpo médico, el personal de limpieza y las personas que visitan el hospital. Si cada uno observara y aplicara las buenas practicas higiénicas que le corresponden, los riesgos de infección disminuirían significativamente.

 

En ninguno de los espacios hospitalarios se debe bajar la guardia, y esto incluye la sala de espera, donde frecuentemente personas consumen alimentos y deciden pernoctar hasta el momento de visitar a sus familiares enfermos.

 

El principal vehículo de contaminación son las personas; es decir, en algún momento esta bacteria y otras arribaron a los ambientes hospitalarios en un alimento, ropa, equipos de comunicación (teléfonos, tabletas, etc.) o en las personas mismas. Por lo tanto, se deben de aplicar de manera irrefutable las buenas prácticas higiénicas.

 

El personal de limpieza del hospital debe verificar que esto se cumpla, y los visitantes en las salas de espera deben evitar consumir alimentos y abstenerse de traer consigo, en la medida de las posibilidades, enseres del hogar.

 

A continuación se presentan algunas alternativas para minimizar el riesgo de infección:

 

  • Llevar consigo gel a base de alcohol o toallitas impregnadas con desinfectante
  • Frotar las superficies con las cuales se tendrá contacto
  • Frotar frecuentemente las manos con gel a base de alcohol antes de utilizar cualquier equipo personal
  • Evitar permanecer en sala de espera con síntomas parecidos a la gripe (estornudo, flujo nasal, entre otros) o enfermedades diarreicas
  • Evitar tocarse la cara (boca, nariz, ojos y oídos)
  • Exigir a las autoridades del hospital que la sala de espera y los baños estén limpios y desinfectados y que provean de estaciones de lavado de manos con gel a base de alcohol

 

Mantener alejados a los microorganismos de los ambientes hospitalarios previene infecciones a los más susceptibles.

 

Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador de la Coordinación Regional Culiacán del CIAD.

EL FOCUS SE VA A CHINA

 

 

 

El retiro de la inversión proyectada por la compañía automotriz Ford para la planta de Hermosillo, Sonora, es una llamada de atención para que la entidad anticipe la necesidad de diversificar sus fuentes de generación de empleo e inversión extranjera, advirtió Luis Huesca Reynoso, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Recientemente la transnacional informó que el ensamblaje del auto compacto Focus se producirá en China y no en México, como lo había comunicado hace meses, tras cancelar la construcción de una planta en San Luis Potosí, lo cual significará un ahorro de cerca de mil millones de dólares para el gigante automotriz.

 

Huesca Reynoso explicó que si bien esta decisión está basada en la rentabilidad de la empresa, para Sonora esto significa de 200 a 500 millones de dólares que se dejarían de invertir en la entidad entre 2017 y 2018 por esta decisión, mientras que medios de comunicación internacionales hablan de hasta el doble de la cifra para el país.

 

El economista del CIAD comentó que los empleos en el sector obrero que genera Ford son de los mejores pagados en Sonora, pues oscilan entre los 14 a los 16 mil pesos mensuales, y aunque indicó que no se anticipa pérdida de puestos en la planta de Hermosillo, de darse la situación impactaría negativamente el nivel de valor agregado por hora que genera el sector y, por ende, se reflejaría en el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de la industria.

 

“Un obrero en Estados Unidos gana, en promedio, 29 dólares la hora, mientras que un hermosillense obtiene 4 dólares, es decir, hasta 7 veces menos. En el país, el PIB per cápita es de 9,500 dólares, cuando en Sonora la cifra es algo superior a 11,500 dólares anuales”, indicó el investigador.

 

Las demandas del futuro

 

Huesca Reynoso expuso que la decisión de trasladar la producción del Focus a la ciudad china de Chongqing se basa en que esta es una de las cuatro ciudades más grandes de ese país, tiene conectividad marítima a través del río Yang-Tse y mano de obra calificada, además de que, según la compañía Ford, la planta está subutilizada.

 

“Chongqing cuenta con cerca de ocho millones de habitantes (y 30 millones con los suburbios), y en China existe un mercado de clase media emergente, razón que motiva a Ford a trasladarse a una región que tiene el potencial de convertirse en consumidora de sus autos, lo cual no sucede en México por la caída en el poder adquisitivo”, sentenció el especialista en desarrollo regional.

 

Agregó que la venta de los autos compactos cayó un 20% en Estados Unidos, dado que la baja en el precio de la gasolina motivó la mayor compra de carros grandes, lo cual afectó las ventas del Focus compacto, que era producido en Sonora.

 

Por último, enfatizó que se observa una paradoja, donde pareciera que la cercanía geográfica de México con EE.UU. ya no es garantía para que las empresas vengan a invertir, como tampoco utilizar el discurso de la mano de obra barata, ya que el obrero industrial chino percibe ya, en promedio, una remuneración igual o superior al trabajador sonorense.

 

Por ello, añadió, Sonora debe reinventar su estrategia de venderse al mundo de competitividad global, incentivando mayor competencia en sus sectores con mejores salarios, exigencia que se hará cada vez más tangible en este campo, como ha sucedido en Aguascalientes y Saltillo, donde actualmente sus obreros calificados ganan mejores sueldos.

 

“Queda abierta la expectativa de que se introduzcan innovaciones en el caso de Ford-Hermosillo, en una planta de más de treinta años, y que se popularice el consumo de automóviles eléctricos compactos en un mediano plazo. ¿Será China o Hermosillo quien tome la delantera en esta innovación?, concluyó el investigador.

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