Viernes, Septiembre 30, 2016
   
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GENERAR CONOCIMIENTO EN BENEFICIO DE LA SOCIEDAD

 

Desde joven, Julián Esparza Romero descubrió que su vocación estaba encaminada a la investigación, especialmente en el área de la salud. El estudio de la diabetes se cruzó por su camino y decidió tomarlo. A la fecha suma 24 años estudiando esta enfermedad, así como la obesidad, en grupos indígenas de Sonora.

 

Mientras estaba por concluir la licenciatura en ciencias químico-biológicas, en la Universidad de Sonora, supo que quería dedicarse a la generación de conocimiento que impacta positivamente en la sociedad. Fue así que decidió cursar la maestría en ciencias, con especialidad en nutrición en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), institución que se ha convertido en su segundo hogar.

 

“Cuando terminé la carrera tenía muy claro el punto a seguir. Me gustaba la investigación, creo que por influencia de los profesores, y desde ahí la visualicé como un área de desarrollo y en que podía aportar con el conocimiento para el beneficio de la sociedad”, dice a la Agencia Informativa Conacyt.

 

Miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), recuerda que tenía la inquietud de seguir su formación en el extranjero, por lo que buscó realizar una estancia sabática en la Universidad de Arizona y, posteriormente, el doctorado en epidemiología en la misma institución.

 

“Quería irme al extranjero y decidí hacerlo no porque no hubiera programas importantes en México, sino porque era un deseo que tenía. Luché bastante para pasar los exámenes y me aceptaron en la Universidad de Arizona, donde solicité el programa de doctorado del Colegio de Salud Pública, en el Departamento de Epidemiología y Bioestadística, con el apoyo de una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)”, recuerda.

 

Su inicio en el ámbito académico fue con un proyecto enfocado en el análisis de las comunidades pima en Sonora, México, y en Arizona, Estados Unidos, para conocer la prevalencia de diabetes y obesidad, en función de su dieta y estilo de vida. El tema lo siguió trabajando como su proyecto de doctorado y a la fecha sigue siendo su línea de investigación.

 

A su regreso a México, su camino ya estaba escrito y lo llevó de regreso al CIAD, donde debía aplicar el conocimiento y la experiencia en epidemiología y bioestadística que adquirió en el posgrado, especialmente en lo relacionado con el diseño de estudios epidemiológicos, así como en el análisis estadístico de este tipo de proyectos.

 

El primer estudio en el que participó se realizó en comunidades de la etnia pima en 1991, cuando analizaron dos grupos genéticamente relacionados: una comunidad que habitaba en Sonora y otra en Arizona, Estados Unidos. El propósito era evaluar la influencia de la dieta y la actividad física de ambos grupos sobre la prevalencia de diabetes mellitus y obesidad.

 

Le siguió un segundo análisis comparativo (en 1995) entre ambas comunidades pima genéticamente relacionadas, incluyendo además un grupo de comparación con personas no genéticamente relacionadas pero viviendo bajo el mismo ambiente que el grupo pima de Sonora.

 

Un tercer proyecto se realizó en el año 2010 para observar si los cambios ambientales en la comunidad pima mexicana impactaron en la prevalencia de los padecimientos estudiados previamente. A través de estas investigaciones, ha mostrado que el ambiente es uno de los factores más importantes que explican la prevalencia de obesidad y diabetes en las comunidades indígenas.

 

Decisiones correctas

 

A la distancia, el doctor Esparza Romero se muestra satisfecho de que su trabajo durante más de dos décadas es una contribución en beneficio de estas comunidades. Ello lo hace sentir satisfecho de que, al inicio de su camino, tomó las decisiones correctas en función de su vocación.

 

“No me arrepiento de haber elegido esta profesión. En la vida, en muchas ocasiones se toman decisiones que en el momento se consideran las mejores, aunque en realidad no sean las que uno quiera. En mi caso elegí la que me apasionaba que he comprobado era la correcta”, abunda.

 

En entrevista, evoca los recuerdos del momento en que se cruzó con el proyecto de los pima y la diabetes, pues refiere que fue la mejor decisión llegar al CIAD y elegir el área de nutrición.

 

Pero además, considera, también influye que los acontecimientos se dan en el momento y lugar adecuados, “porque me ofrecen participar en ese estudio, me uno al grupo binacional y hasta ahora continúo con esa línea de investigación”.

 

El responsable de la Unidad de Investigación en Diabetes del CIAD refiere que este mensaje es el que comparte con los nuevos estudiantes, les habla de su ejemplo pero, además, los insta a que conozcan el trabajo de los distintos investigadores, para que se formen un criterio más amplio “y decidan hacia dónde les gustaría ir, porque si toman la mejor decisión serán más exitosos y perderán menos tiempo”.

 

Investigación para la solución de problemas

 

Convencido de que la ciencia y la tecnología son las palancas que impulsan el crecimiento de las naciones, el doctor Julián Esparza se muestra comprometido con la formación de los futuros investigadores.

 

Es por ello que pone su mejor empeño con los estudiantes, pues desea que se dejen atrás las cifras actuales de que en México por cada mil habitantes solo hay 0.9 personas dedicadas a actividades científicas y tecnológicas.

 

“Ya está demostrado que el éxito de muchos países de debe a la inversión en investigación; esa es la clave para el crecimiento, pues aquellos que han crecido mucho es porque le han invertido en esas áreas, además de que impulsan la generación de nuevos investigadores”, añade.

 

En ese sentido, reitera que el conocimiento que se genera debe estar enfocado en atender los problemas que aquejan a las naciones. En el caso de la nuestra, la diabetes es la principal causa de muerte, pues, según cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 70 de cada 100 mil personas murieron a causa de diabetes mellitus (tipo 2) en 2011.

 

“Se trata de un tema prioritario del país, por lo que necesitamos mucha gente formada en las áreas de diagnóstico y prevención de estas enfermedades, cuyo trabajo busque influir en la política pública”, dice.

 

De acuerdo con el investigador, las preocupantes cifras en torno a la diabetes representan un grave problema para las finanzas de las personas, de sus familias y de las instituciones de salud.

 

“Es un problema que no debemos dejar pasar, se debe actuar ya y confiamos que el trabajo que realizamos contribuya a que en un futuro cercano veamos cambios favorables para el país”, concluye.

 

El doctor Julián Esparza tiene como áreas de interés la epidemiología de la diabetes y los factores de riesgo cardiovasculares, entre ellos obesidad, resistencia a la insulina, síndrome metabólico, prediabetes y micro y macroalbuminuria, además del análisis de los estilos de vida y su asociación con la salud de comunidades indígenas, así como programas de prevención y manejo de obesidad y diabetes.

 

Actualmente está por concluir un estudio sobre los indígenas seris de Sonora e iniciar un nuevo proyecto en comunidades yaquis centrado en el diagnóstico y prevención de estas enfermedades.

 

Colaboración de Ana Luisa Guerrero, corresponsal de la Agencia Informativa Conacyt 

http://bit.ly/2bnRWUU

 

INVESTIGAN RIESGOS EN LA SALUD POR USO DE PLAGUICIDAS

 

El uso de plaguicidas en México, como en muchas partes del mundo, tiene el propósito de contribuir a que los cultivos sean altamente productivos; sin embargo, su uso indiscriminado en diversas regiones ha provocado efectos adversos a la salud de poblaciones donde se realiza la actividad.

 

Con el objetivo de conocer el impacto que estas sustancias químicas tienen en comunidades con vocación agrícola en la costa de Hermosillo y el valle del Yaqui en Sonora, especialistas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) estudian la salud de la población a través de análisis de sangre —especialmente en niños— y aplicación de encuestas.

 

La doctora Jaqueline García Hernández, investigadora y titular de la Coordinación Regional Guaymas del CIAD, explica a la Agencia Informativa Conacyt que este proyecto forma parte del trabajo realizado en la Red Temática de Toxicología de Plaguicidas, auspiciada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

El proyecto, en el que participarán investigadores de los departamentos de Desarrollo Regional y Ciencias de los Alimentos de Hermosillo y las coordinaciones regionales de Guaymas y Mazatlán del CIAD, así como diversas universidades e institutos de investigación del país, también incluye campañas de comunicación entre la población sobre el riesgo al que están expuestos.

 

La académica de este centro público de investigación detalla que recientemente se hizo un estudio previo en el que identificaron plaguicidas organoclorados, utilizados en las décadas de los años setenta y ochenta que todavía están presentes en suelos sonorenses, los cuales representan un riesgo para la salud y el medio ambiente por su toxicidad, bioacumulación, volatilidad y persistencia.

 

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿En qué consiste este proyecto?

 

Jaqueline García Hernández (JGH): Este trabajo está inserto en uno de los objetivos de la Red Temática de Toxicología de Plaguicidas para evaluar el impacto de estas sustancias en las comunidades agrícolas.

 

Lo haremos a través del análisis de sangre para evaluar la salud de la población, sobre todo de los niños, y con la aplicación de encuestas en las comunidades. Además contemplamos comunicar entre la gente el peligro de tener exposición a los plaguicidas.

 

Estamos trabajando en la costa de Hermosillo y el Valle del Yaqui. Será en poblaciones con más de trescientos habitantes y contemplamos colectar cien muestras de sangre de niños escolares.

 

AIC: ¿Por qué realizar este estudio?

 

JGH: El uso indiscriminado de plaguicidas en México, particularmente en el noroeste, es una problemática muy fuerte, y en su uso no hay ningún contrapeso, porque a los agricultores solo les llega la información de las compañías de lo que les “conviene” para combatir plagas y no se les dice que son químicos muy peligrosos.

 

Es así que buscamos hacer este contrapeso, porque si los productores ya están usando los plaguicidas, entonces debemos ver qué puede hacer la comunidad para disminuir las exposiciones y los riesgos.

 

AIC: ¿Cuáles son los niveles de pesticidas presentes en la zona?

 

JGH: La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tiene un mapa, pero es muy general porque está basado en reportes de las personas intoxicadas que han sido hospitalizadas; el uso de agroquímicos no se tiene normado y, por lo tanto, no se reporta qué y cuánto se usa, y eso es un grave problema.

 

Nosotros hemos identificado desde hace tiempo que no se reportan las cantidades, por lo que para conocer el estado de esta situación tenemos que ir al campo, hablar con la gente, pero no es fácil porque existen varias metodologías para determinar el uso de plaguicidas; por tal motivo esta información no se tiene de manera estadística.

 

La zona noroeste de México es la que mayor agricultura tecnificada tiene; por lo tanto, la que más utiliza agroquímicos. No obstante, hay regiones del país donde hacen un uso indiscriminado de plaguicidas, como lo es el centro, donde se han identificado cultivos de flores, mientras que en el sur todavía es muy común el uso de DDT o de algunas sustancias prohibidas para combatir la malaria.

 

Entonces hay que identificar puntualmente cada región y, en este propósito, el trabajo que se hace dentro de la Red Temática abonará mucho porque los expertos que la integramos buscamos hacer este mapeo y además homogeneizar técnicas analíticas y de laboratorio para el estudio de los plaguicidas.

 

AIC: ¿Qué rubros de la salud afectan esas sustancias?

 

JGH: En cuanto a enfermedades, hay varios niveles; por ejemplo, si es una exposición baja, se observa un impacto en menor rendimiento académico en los niños; pero si es mayor o están expuestos crónicamente, puede haber problemas en el material genético.

 

La exposición continua puede llevar a problemas de cáncer y también a problemas hormonales, como el hecho de que las niñas se desarrollen más rápido y les dé el periodo antes.

 

Que estén en contacto con plaguicidas organoclorados puede causar alteraciones en el material genético o malformaciones en fetos.

 

AIC: ¿En torno a qué líneas han girado las investigaciones sobre el tema?

 

JGH: Ese es otro tema que atiende la Red, pues cada región está trabajando en el estado del arte del estudio de los plaguicidas. La idea es que en este año se publique la revisión de toda la bibliografía al respecto y se identifiquen los riesgos que hay.

 

Para la región noroeste del país, hemos identificado ochenta artículos publicados en los últimos diez años donde se prueba el efecto que tienen los plaguicidas en flora, fauna, ecosistemas y la salud humana.

 

 AIC: ¿Qué acciones de política pública podrían surgir a partir de estos trabajos?

 

JGH: Como investigadores tenemos poco acceso a las instituciones públicas que tienen la responsabilidad de hacer algo. Como Red se están haciendo recomendaciones, por ejemplo, para documentos que pide el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) que, dentro de su estructura, está haciendo propuestas para mejorar la situación.

 

Una de ellas es solicitar a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) la realización de los soportes para el uso de plaguicidas, así como el cumplimiento del convenio de Estocolmo (que firma México a nivel internacional) para descontinuar los plaguicidas que estén prohibidos, pues en el país ya hay algunos en la lista pero no se han traducido a acciones reales.

 

Colaboración de Ana Luisa Guerrero, corresponsal de Agencia Informativa Conacyt

https://bitly.com/

AVALA CIAD ESQUEMA ALIMENTICIO DEL PROGRAMA ENCAUSA

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) avala el esquema nutricional de los integrantes de las 200 familias del programa EnCausa, que es impulsado por la Dirección de Desarrollo Social del Ayuntamiento para atender a familias en zonas de atención prioritaria del municipio.

“Felicito y celebro que el municipio esté llevando a cabo este tipo de programas de desarrollo social integrales, así como la iniciativa del presidente municipal, Manuel Ignacio Maloro Acosta, a través de la Dirección de Desarrollo Social, que es muy atinada, pues pocas veces instituciones municipales se adentran en resolver una problemática muy compleja”, expresó Pablo Wong González.

El Director del CIAD comentó que como institución los objetivos y las metas del programa EnCausa están muy alineados a su visión, misión y filosofía de trabajo, por lo cual sus investigadores participan en algunas acciones dentro del programa.

“Una de ellas es la elaboración de la canasta de alimentación y la vigilancia del cumplimiento, calidad de los productos; también damos capacitación a estudiantes sobre nutrición, para trabajar directamente con las familias; cursos de nutrición, preparación de alimentos y cultura alimentaria", indicó.

Wong González aseguró que la participación del CIAD, como de otras instituciones académicas de investigación y universitarias, le da mucha fortaleza al desarrollo de este tipo de programas.

En principio, dijo, el CIAD cuenta con una amplia tradición de investigación de acción participativa y también de desarrollo de políticas públicas; EnCausa engloba los grandes temas que llevamos a cabo.

Los factores centrales de EnCausa tienen que ver con alimentación y salud; por lo tanto, tener dos mesas de trabajo para esos temas permite contribuir en esas grandes áreas, en términos de desarrollo individual, familiar y social, para reducir la pobreza y la marginación.

ESTUDIANTE DEL CIAD ES RECONOCIDO POR PARTICIPACION EN EL CONGRESO DE AMEQA

 

El estudiante de la maestría en ciencias, Ariel Arami Echenique, presentó parte de su trabajo de investigación durante el VII Congreso de la Asociación Mesoamericana de Ecotoxicología y Química Ambiental (AMEQA) y obtuvo el Premio a la Mejor Presentación Oral con la ponencia “Bioactividad de compuestos naturales; alternativas a fungicidas sintéticos contra Colletotrichum musae”.

 

El proyecto, realizado bajo la dirección del Dr. Alberto González León, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), tiene como objetivo prolongar la vida poscosecha del plátano por medio de la inhibición de los patógenos asociados a la antracnosis y a la pudrición de la corona, que se manifiesta con manchas oscuras perceptibles sobre la cáscara y la punta apical de la fruta, lo cual suele ser una causa de rechazo por parte de los consumidores.

 

El método innovador de la investigación consistió en determinar los efectos individuales y combinados de capsaicina, extracto etanólico de L. tridentata y quitosano, sobre la germinación de conidias del hongo Cm para demostrar su capacidad de combatir el crecimiento micelial y así poder utilizarlos como fungicidas orgánicos, al ser considerados agroquímicos potenciales de bajo impacto ambiental.

 

Uno de los principales beneficios de la investigación, según comenta Arami Echenique, sería aumentar la vida de anaquel del plátano y evitar las pérdidas de hasta el 40% de la producción generada en México como consecuencia de los efectos del hongo Cm en el período poscosecha, de modo que enfocar su aplicación al sector comercial podría resultar en el aumento de las exportaciones internacionales y en una reducción del costo de la fruta en el mercado nacional.

 

Asimismo, el joven investigador señaló que para Republica Dominicana, su país de origen, este estudio significa otra vía para mantener la producción de esta fruta en forma orgánica.

 

El estudiante galardonado agradeció la contribución de otras instituciones en su investigación, como el apoyo del Dr. Daniel Nieto Ángel (El colegio de Postgraduados) y del Ing. José Jesús Sánchez Escalante (Universidad de Sonora), quien realizó la identificación taxonómica del proyecto.

 

En esta ocasión, la séptima edición del Congreso AMEQA se celebró en las instalaciones de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México del 1 al 5 de agosto de 2016, el cual contó con asistentes del ámbito científico, gubernamental, empresarial y social, quienes se reunieron para compartir conocimientos y tendencias en torno a la ecotoxicología y química ambiental.

 

LA UDEO Y EL CIAD IMPULSARÁN INVESTIGACIÓN; FIRMAN CONVENIO

 

La Universidad de Occidente y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) celebraron la firma de un convenio de colaboración para establecer trabajo conjunto entre investigadores de ambas instituciones.

 

Por la UdeO signó el documento su rector, Aarón Sánchez, y por el CIAD la Coordinadora en Culiacán, María Dolores Muy Rangel, ante la presencia del Coordinador de Vinculación del mismo, Aarón Fernando González Córdoba, y del director de la Unidad Culiacán de la UdeO, Juan Cayetano Niebla Zatarain.

 

Durante el evento que se celebró en la Unidad Culiacán, y al que asistieron estudiantes y profesores del Doctorado en Ciencias Administrativas y del Doctorado en Gobiernos Locales y Desarrollo Regional, el rector Aarón Sánchez destacó las investigaciones que se realizan en el CIAD, “que contribuyen al desarrollo regional”, así como que el “avance en la mejora de productos se debe en gran medida a las investigaciones que se realizan desde el CIAD”.

 

Dijo que para la UdeO “es ésta una oportunidad extraordinaria para vincularnos aún más con este centro de investigación, que representa la oportunidad para establecer una alianza estratégica”.

 

Señaló que en la UdeO, a través principalmente del Doctorado en Ciencias Administrativas, se realizan investigaciones de índice comercial, en diseño de estrategias de negocios y de nuevas formas de comercialización de los productos”.

 

Añadió que “las investigaciones que se hacen en el CIAD y en la UdeO en materia administrativa son un complemento ideal para potenciar los hallazgos que se hacen en materia científica”.

 

Indicó que también en la Unidad Culiacán se cuenta con el Doctorado en Gobiernos locales y Desarrollo Regional, donde igualmente se abre todo un campo de colaboración entre ambas instituciones.

 

Por su parte, González Córdova informó que dentro de su misión el CIAD contempla el sumar esfuerzos con los actores estatales para apoyar el desarrollo de las entidades; “creo que la firma de este convenio pone de manifiesto esta relación entre las instituciones”, agregó.

 

 “El mundo de hoy es de trabajo colaborativo, de trabajo en equipo donde cada quien aporta lo mejor que tiene para construir los proyectos y las acciones en común”, expresó.

 

La bienvenida estuvo a cargo del director de la Unidad Culiacán, Juan Cayetano Niebla  Zatarain, quien consideró que “es a través de estos convenios que brindamos a nuestros investigadores y estudiantes la oportunidad de asumirnos como sujetos reflexivos y activos de nuestras propias áreas de estudio, en donde la investigación y la difusión del conocimiento van de la mano con el diálogo de saberes, con la pertinencia de su contribución al desarrollo colectivo y con la responsabilidad social que tenemos con la sociedad”.

 

Colaboración del área de comunicación de la Universidad de Occidente

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