Domingo, Septiembre 25, 2016
   
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AVALA CIAD ESQUEMA ALIMENTICIO DEL PROGRAMA ENCAUSA

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) avala el esquema nutricional de los integrantes de las 200 familias del programa EnCausa, que es impulsado por la Dirección de Desarrollo Social del Ayuntamiento para atender a familias en zonas de atención prioritaria del municipio.

“Felicito y celebro que el municipio esté llevando a cabo este tipo de programas de desarrollo social integrales, así como la iniciativa del presidente municipal, Manuel Ignacio Maloro Acosta, a través de la Dirección de Desarrollo Social, que es muy atinada, pues pocas veces instituciones municipales se adentran en resolver una problemática muy compleja”, expresó Pablo Wong González.

El Director del CIAD comentó que como institución los objetivos y las metas del programa EnCausa están muy alineados a su visión, misión y filosofía de trabajo, por lo cual sus investigadores participan en algunas acciones dentro del programa.

“Una de ellas es la elaboración de la canasta de alimentación y la vigilancia del cumplimiento, calidad de los productos; también damos capacitación a estudiantes sobre nutrición, para trabajar directamente con las familias; cursos de nutrición, preparación de alimentos y cultura alimentaria", indicó.

Wong González aseguró que la participación del CIAD, como de otras instituciones académicas de investigación y universitarias, le da mucha fortaleza al desarrollo de este tipo de programas.

En principio, dijo, el CIAD cuenta con una amplia tradición de investigación de acción participativa y también de desarrollo de políticas públicas; EnCausa engloba los grandes temas que llevamos a cabo.

Los factores centrales de EnCausa tienen que ver con alimentación y salud; por lo tanto, tener dos mesas de trabajo para esos temas permite contribuir en esas grandes áreas, en términos de desarrollo individual, familiar y social, para reducir la pobreza y la marginación.

LA UDEO Y EL CIAD IMPULSARÁN INVESTIGACIÓN; FIRMAN CONVENIO

 

La Universidad de Occidente y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) celebraron la firma de un convenio de colaboración para establecer trabajo conjunto entre investigadores de ambas instituciones.

 

Por la UdeO signó el documento su rector, Aarón Sánchez, y por el CIAD la Coordinadora en Culiacán, María Dolores Muy Rangel, ante la presencia del Coordinador de Vinculación del mismo, Aarón Fernando González Córdoba, y del director de la Unidad Culiacán de la UdeO, Juan Cayetano Niebla Zatarain.

 

Durante el evento que se celebró en la Unidad Culiacán, y al que asistieron estudiantes y profesores del Doctorado en Ciencias Administrativas y del Doctorado en Gobiernos Locales y Desarrollo Regional, el rector Aarón Sánchez destacó las investigaciones que se realizan en el CIAD, “que contribuyen al desarrollo regional”, así como que el “avance en la mejora de productos se debe en gran medida a las investigaciones que se realizan desde el CIAD”.

 

Dijo que para la UdeO “es ésta una oportunidad extraordinaria para vincularnos aún más con este centro de investigación, que representa la oportunidad para establecer una alianza estratégica”.

 

Señaló que en la UdeO, a través principalmente del Doctorado en Ciencias Administrativas, se realizan investigaciones de índice comercial, en diseño de estrategias de negocios y de nuevas formas de comercialización de los productos”.

 

Añadió que “las investigaciones que se hacen en el CIAD y en la UdeO en materia administrativa son un complemento ideal para potenciar los hallazgos que se hacen en materia científica”.

 

Indicó que también en la Unidad Culiacán se cuenta con el Doctorado en Gobiernos locales y Desarrollo Regional, donde igualmente se abre todo un campo de colaboración entre ambas instituciones.

 

Por su parte, González Córdova informó que dentro de su misión el CIAD contempla el sumar esfuerzos con los actores estatales para apoyar el desarrollo de las entidades; “creo que la firma de este convenio pone de manifiesto esta relación entre las instituciones”, agregó.

 

 “El mundo de hoy es de trabajo colaborativo, de trabajo en equipo donde cada quien aporta lo mejor que tiene para construir los proyectos y las acciones en común”, expresó.

 

La bienvenida estuvo a cargo del director de la Unidad Culiacán, Juan Cayetano Niebla  Zatarain, quien consideró que “es a través de estos convenios que brindamos a nuestros investigadores y estudiantes la oportunidad de asumirnos como sujetos reflexivos y activos de nuestras propias áreas de estudio, en donde la investigación y la difusión del conocimiento van de la mano con el diálogo de saberes, con la pertinencia de su contribución al desarrollo colectivo y con la responsabilidad social que tenemos con la sociedad”.

 

Colaboración del área de comunicación de la Universidad de Occidente

LA VERDAD SOBRE LA CARNE DE PUERCO

 

 

El consumo de la carne de puerco ha sido estigmatizado al límite de que la desinformación que genera la sabiduría popular recomienda evitar su ingesta. Sin embargo, la evidencia científica indica que este desconocimiento provoca que nos estemos perdiendo de una excelente fuente nutricional de origen animal.

 

De acuerdo a Juan Pedro Camou Arriola, profesor investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), experto en el estudio de productos cárnicos, existen mitos arraigados sobre la higiene en la crianza de los cerdos y respecto a que su carne es transmisora de algunas enfermedades.

 

Existe la creencia popular de que la ingesta de puerco causa, por ejemplo, triquinosis, una enfermedad producida por el microrganismo Trichinella spiralis, el cual invade los tejidos musculares y provoca diarreas severas y dolor muscular, entre otros síntomas; no obstante, esto es mínimamente probable que ocurra, explicó el investigador.

 

Actualmente el cerdo que se cría en las empresas porcícolas sonorenses, dijo, se produce con altos estándares de inocuidad y bajo una rígida vigilancia de las autoridades sanitarias en toda su cadena productiva para evitar cualquier tipo de contaminación que afecte a los consumidores.

 

“En la década de los años sesenta al puerco se le criaba para producir 50% carne y 50% grasa, que era usada como manteca para cocinar; hoy el cerdo produce 75 por ciento proteína; es decir, carne magra y 25% grasa, la cual es de cobertura (envuelve el cuerpo del cerdo), disminuyendo también, en gran medida, la grasa entreverada muscular, señaló el experto en cárnicos.

 

El investigador explicó que se tienen indicios de que el ser humano empezó a comer puerco hace más de cinco mil años y que en la actualidad es la carne más  consumida a nivel mundial, principalmente en el continente asiático.

 

“No hay que temer comer puerco, es una excelente opción nutricional; en un filete cerca del 20% es proteína, su carne tiene menos del 10% de grasa y es una rica fuente de complejo B, hierro, fósforo y magnesio”, concluyó Camou Arriola.

 

LA PITAHAYA, RIQUEZA NATURAL DE SONORA

 

Es temporada de pitahayas (Stenocereus thurberi) y hay que procurar su consumo, pues además de ser un alimento que forma parte de la riqueza cultural y alimentaria de Sonora, es una fruta que tiene propiedades benéficas para la salud humana, además de que su compra favorece la sustentabilidad de comunidades rurales que se dedican a su comercialización.

 

Mayra de la Torre Martínez, profesora investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que se ha trabajado con el grupo Aaki Nawa (“raíz de pitahaya” en idioma yaqui), de mujeres yaquis, quienes en su planta de alimentos producen un dulce de pitahaya utilizando una receta ancestral con el apoyo de equipos diseñados en el CIAD.

 

Este dulce, dijo, es un concentrado de pulpa de pitahaya al cual no se le añaden azúcares ni conservadores, al que le quitan gran parte de la semillas, y que contiene 2.4% de proteína, 0.4% de aceites insaturados (linoleico y oleico), los azúcares de la pitahaya y 3.1% de fibra dietaria.

 

A pesar de que, antiguamente, las artesanas no contemplaban la esterilización de utensilios y frascos contenedores para su elaboración, prácticas que han cambiado gracias a la intervención de expertas del CIAD, la investigadora aseveró que el producto era capaz de conservarse hasta dos años a temperatura ambiente, lo que hace suponer que la pulpa de pitahaya debe contener inhibidores para el crecimiento de microorganismos porque no se “echa a perder”; cuestión que será analizada en futuros proyectos.

 

De acuerdo a estudios que el CIAD ha realizado en dicho producto, se ha encontrado que todos sus estándares están dentro de normas sanitarias e, incluso, cumplen los requisitos necesarios para buscar su exportación.

 

Actualmente diez familias de distintos pueblos yaquis (que incluyen a parientes de hasta tercer grado) dependen de la labor de esta empresa. El CIAD, en coordinación con la delegación Sonora de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, busca impulsar estrategias para ampliar su mercado.

 

Alimento ancestral con calidad de exportación

 

Cuando se consume pitahaya de Sonora, dijo, se debe tener presente que se come un fruto completamente orgánico y que las características de su ecosistema le brindan un sabor y propiedades distintos al de otras partes de México.

 

La experta enfatizó que la pitahaya tiene propiedades antioxidantes, lo cual se atribuye, principalmente, a la presencia de betalaínas que le brindan el color rojo;  por ello el fruto representa una alternativa para incrementar y diversificar la ingesta de antioxidantes entre la población de las zonas áridas y semiáridas de México.

 

De la Torre Martínez recomendó que si se compra pitahaya en la vía pública es necesario prestar atención al estado de madurez del fruto y revisar que su cáscara no esté reventada, para evitar consumir un producto que pudiera haberse contaminado durante su colecta, transporte, manejo y comercialización, y ocasionar infecciones intestinales.

 

VACACIONES LIBRES DE DIARREAS

 

Si piensa realizar algún viaje con amigos o con la familia en las próximas vacaciones, lo mejor es planear para así evitar cualquier contratiempo que pudiera convertirlas en una pesadilla. En esta ocasión no nos referimos al presupuesto que debe invertir o al número de maletas que prevé llevar. Estas líneas están dedicadas a exponer los riesgos microbiológicos que es posible encontrar y nos pueden llevar a pasar los días de asueto en el cuarto de un hospital.

 

Para evitar lo anterior debemos prestar atención a las buenas prácticas higiénicas del hotel que elegiremos, a las costumbres alimentarias de la región que visitamos y a la inocuidad de los alimentos que consumimos. A continuación se mencionarán los principales microorganismos que podemos encontrar en nuestro tiempo de vacaciones.

 

Hongos, esporas y algunos insectos microscópicos estarán presentes, sin duda, en las sábanas, almohadas y alfombras del cuarto de hotel. Estos nos pueden provocar alergias, por lo que debemos requerir frecuentemente (una vez a la semana, por lo menos) el cambio de ellas. Además, es recomendable solicitar que el control remoto de la televisión y el auricular del teléfono sean debidamente desinfectados, ya que una gran cantidad (¡millones!) de bacterias pueden permanecer allí.

 

A quienes disfrutan de las albercas se les recomienda no beber el agua, independientemente de que el agua esté clorada, ya que existe el riesgo de ingerir Giardia lamblia, un parásito intestinal altamente resistente a los niveles de desinfección que se usan en albercas. Este microorganismo provoca un fuerte dolor abdominal acompañado de diarrea severa.

 

Al consumir alimentos en cualquier tipo de establecimiento debemos asegurarnos que se aplican buenas prácticas de higiene, tanto en quienes preparan los platillos como en el manejo mismo de los insumos; de lo contrario, podemos enfrentarnos a un cuadro severo de salmonelosis, fiebre tifoidea o hepatitis. Cualquiera de estas enfermedades causan como primer síntoma diarrea, pero en personas susceptibles estas enfermedades pueden tener complicaciones graves.

 

Finalmente, para alejar al fantasma de la diarrea de nuestras vacaciones, es recomendable siempre llevar consigo agentes desinfectantes como toallitas impregnadas con desinfectante y gel a base de alcohol, beber solo agua purificada y procurar consumir alimentos cocinados; si no puede resistirse a comer mariscos frescos, asegúrese que estén debidamente desinfectados.

 

Colaboración de Cristóbal Chaidez Quiroz, investigador del CIAD

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