Miércoles, Septiembre 20, 2017
   
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LLAMAN A PRODUCTORES DE PAPAYA A ACERCARSE AL CIAD

 

Ante los casos de papayas mexicanas reportadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) como contaminadas con el brote de Salmonella, científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) llaman a los productores a acercarse a la institución para resolver sus dudas y reforzar sus programas de inocuidad en campo y empaque.

 

El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) informó que actualmente investiga el brote de Salmonella en EE.UU., y para ello ha desplegado a un grupo de expertos que analizarán desde la unidad de producción de esta fruta en México hasta los procesos de empaque, transporte, almacenamiento y distribución en Norteamérica.

 

Aunque la autoridad sanitaria estadounidense, la FDA, presume que pudiera haber 46 casos relacionados al consumo en ese país de papaya mexicana asociada a una marca comercial e instó a su población a evitarla, en México no se ha presentado ningún caso de contaminación.

 

Miguel Ángel Martínez Téllez, investigador del CIAD adscrito a la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal, comentó que el contar con un programa de inocuidad establecido, reduce o elimina la posibilidad de contaminación de un producto, por lo que estos sistemas deben de funcionar al cien por ciento en todas las etapas del proceso.

 

“Los investigadores podemos acompañar a los productores para mantener un procedimiento de manejo de crisis, apoyándonos en la ciencia. Estamos para apoyar al sector hortofrutícola”, agregó el experto en tecnología de alimentos.

 

Asimismo, Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD, afirmó que la institución cuenta con la infraestructura científica y tecnológica necesaria para apoyar a los productores mexicanos en temas de calidad, inocuidad y trazabilidad de alimentos.

 

Por último, puntualizó que el CIAD cuenta con expertos en la materia, ubicados en las sedes de Hermosillo, Sonora, y en Culiacán, Sinaloa, así como en diferentes consorcios, como el Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Michoacán (CIDAM) en Morelia, Michoacán.

PROMUEVEN VINCULACIÓN ENTRE ACADEMIA Y SECTOR AGROINDUSTRIAL

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) fue sede de la reunión de trabajo del sector agroindustrial del Programa para Fortalecer el Ecosistema de Innovación en el Estado de Sonora, celebrada el pasado 14 de agosto.

 

Dicho programa tiene el objetivo de compartir las mejores prácticas, procedimientos y lecciones en vinculación entre la academia y la industria, así como las técnicas para el desarrollo de nuevos productos y servicios de alto valor agregado, reducción de costos e impactos ambientales en distintos sectores productivos y desarrollo de planes de negocios para financiar apropiadamente empresas con giro sustentable, entre otras.

 

Esta iniciativa se desarrolla bajo la orientación de la Universidad de Harvard y la gestión de la Secretaría de Economía de Sonora, quienes capacitarán a investigadores y empresarios sonorenses sobre un modelo de vinculación que ayude a crear los marcos legales, educativos y financieros para promover la innovación y el emprendimiento, con el propósito de resolver algunas de las necesidades principales de diversos sectores productivos del estado.

 

Impulso al emprendimiento

 

Ramón Alberto Sánchez Piña, Director del Programa de Salud y Tecnologías Sostenibles en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, fue el responsable de conducir la reunión a la que asistieron empresarios, funcionarios públicos estatales e investigadores del CIAD.

 

En el acto de bienvenida, Pablo Wong González, Director General del CIAD, compartió con los asistentes parte del quehacer institucional, las oportunidades de vinculación que existen con el Centro y ofreció un recorrido en el que expuso parte de la infraestructura de plantas piloto con la que cuenta la sede en Hermosillo, Sonora. El director general del CIAD hizo hincapié en la necesidad de mejorar y modernizar las áreas de oportunidad para estar en mejores condiciones de contribuir como actor clave del ecosistema de innovación en la entidad.

 

Por su parte, Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD, comentó que estos son tiempos para unir esfuerzos y apoyar el desarrollo de proyectos con potencial de ser transferidos o propiciar la generación de empresas de base tecnológica, para convertirlos en satisfactores para la sociedad. Lo anterior fue uno de los principales motores para proponer al CIAD como sede de este evento, dijo.

 

Asimismo, agregó que este proyecto se desarrolla en un momento en el que la Oficina de Transferencia de Tecnología de la Coordinación de Vinculación del CIAD ha sido reconocida por la Secretaría de Economía federal y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, por lo que augura un mayor impulso al emprendimiento regional.

CELEBRARÁN SEGUNDO FORO ACADÉMICO DE LA CTAOA DEL CIAD

 

Con el propósito de fortalecer la colaboración entre la comunidad que conforma la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal (CTAOA) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y a la vez generar sinergias entre los grupos de investigación, se realizará un foro académico los días 31 de agosto y 1 de septiembre.

 

En el evento, las y los participantes presentarán avances y resultados de proyectos de investigación que realizan los distintos grupos de trabajo de esta Coordinación. Además, se expondrá la importancia de la utilización de la infraestructura tecnológica con la que cuenta esta área del CIAD.

 

Entre los temas que se abordarán en el Segundo Foro Académico de la CTAOA, se encuentran avances e innovación en alimentos de origen animal, así como la participación especial de investigadores invitados de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal y de Nutrición.

 

Asimismo, se contará con la intervención de egresados de la CTAOA que se desempeñan en otros ámbitos laborales, quienes compartirán con la comunidad científica su perspectiva profesional, al igual que sus experiencias laborales y empresariales, además de promover sus líneas de trabajo y posibles colaboraciones, tanto con la CTAOA como con la comunidad de este Centro.

 

Con este evento se inician las actividades conmemorativas que se celebrarán en el marco del trigésimo quinto aniversario de la fundación del CIAD, las cuales se desarrollarán durante el mes de septiembre próximo.

 

La invitación es gratuita y abierta a todo el CIAD. Las presentaciones se realizarán de 9:00 a 14:00 horas en el Auditorio Dr. Inocencio Higuera Ciapara del CIAD.

 

El comité organizador de este evento está integrado por los doctores Humberto González, Aída Peña, Juan Carlos Ramírez y Susana M. Scheuren. Para mayor información puede escribir al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llamar al teléfono 2892400, ext. 522.

RECONOCEN OFICINA DE TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA DEL CIAD

 

La Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT) de la Coordinación de Vinculación del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha logrado el reconocimiento por parte de la Secretaría de Economía federal y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en virtud de ser articuladora del ecosistema de innovación nacional.

 

El reconocimiento se recibió en función de la intensa labor realizada en materia de vinculación, gestión y transferencia tecnológica, así como al apoyo continuo que históricamente el CIAD ha brindado a los sectores productivo, social y gubernamental.

 

Fue durante la XXVIII Sesión Extraordinaria del Comité Técnico y de Administración del Fondo Sectorial de Innovación Secretaría de Economía-Conacyt, que se otorgó la distinción correspondiente a la convocatoria 2017-03.

 

A través de un comunicado institucional, Pablo Wong González, Director General del CIAD, congratuló a las y los investigadores del Centro por su esfuerzo y elogió el empeño del personal técnico y administrativo como elementos fundamentales para el alcance de este logro.

 

Asimismo, felicitó a los integrantes de la Coordinación de Vinculación que, con dedicación, esmero y profesionalismo, gestionaron la participación en esta convocatoria.

 

Por su parte, Aarón González Córdova, titular de la Coordinación de Vinculación, comentó que esta distinción representa una oportunidad, bajo una vía establecida por la Secretaría de Economía, para la consecución de la ya activa participación del CIAD a nivel nacional para incrementar las oportunidades de vinculación entre instituciones generadoras de conocimiento y el sector productivo.

 

Agregó que la OTT tiene el objetivo de ofrecer una serie de servicios que facilitarán la transferencia de conocimiento y de tecnología vía, entre otros recursos, consultorías, licenciamientos y spinouts

 

En las entidades donde el CIAD cuenta con unidades regionales, el CIAD se convierte en la cuarta OTT para Sonora, tercera en Chihuahua y única en los estados de Nayarit y Sinaloa.

LA DESAPARICIÓN DE LOS “PAJARITOS”

 

 

Los “pajaritos” son unos pequeños peces comestibles que forman parte de la tradición culinaria de Mazatlán y del sur de Sinaloa. Su preparación es muy simple, ya que sólo hace falta limpiarlos y freírlos en un sartén con aceite bien caliente, para luego acompañarlos con salsa de tomate, frijoles y tortillas.

 

Los “pajaritos” son un manjar, pero como sucede con muchas cosas buenas del mar, los seres humanos han acabado con ellos. Tal como lo explica Héctor Plasencia González, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo de Mazatlán (CIAD), la pesca del “pajarito” solía realizarse de manera sencilla entre abril y mayo. Sólo hacía falta esperar el atardecer, saber usar la atarraya y dirigirse a una zona tranquila, como la pequeña bahía arenosa que se ubica al noroeste del lado protegido de la Isla Venados o en Cardones, para encontrar grandes cardúmenes de “pajaritos” atraídos instintivamente por la luz de las lámparas.

 

Lamentablemente, dice Plasencia, desde 2012 la pesca del “pajarito” ha disminuido sustancialmente debido a diversos factores, entre los que destacan:

 

1. La pesca no regulada

 

El único límite para la pesca de los “pajaritos” es la capacidad de carga de las pangas, que es de entre una y dos toneladas. La demanda ha hecho de los “pajaritos” una especie sobreexplotada, ya que se le pesca en épocas de mayor vulnerabilidad. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una estrategia de remediación consistiría en aplicar medidas de conservación del recurso a través de una pesca responsable y vedas espaciales y temporales que protejan su apareamiento y reproducción.

 

2. El cambio climático

 

Debido a la variabilidad atípica en las temperaturas de las aguas marinas costeras, y de acuerdo con la propia experiencia de los pescadores, los “pajaritos” han migrado a zonas en las que el agua está más caliente, como el Canal de Navegación, cerca de la termoeléctrica, a donde acuden los pescadores del Parque Bonfil para capturarlos. A pesar de tenerlos ubicados, los pescadores afirman que ya no se forman los grandes cardúmenes, por lo que ahora se pescan con redes de cuchara. Si a esto se suma que la pesca se realiza en meses como noviembre y diciembre, se tiene como resultado la disminución de los volúmenes de captura.

 

3. El factor económico

 

En los tiempos de bonanza los pescadores de “pajaritos” sacaban la lancha llena de estos peces. El precio de una cubeta de “pajaritos” (unos 16 kilogramos) era de veinte pesos. En 2017, al escasear este producto, el precio subió hasta 120 pesos por kilogramo; es decir, que una cubeta podía venderse en casi dos mil pesos.

 

Este año surgió la esperanza de que el “pajarito” hubiera regresado, ya que a partir del 19 marzo los pescadores ya los tenían entre sus redes, aunque en un volumen menor al de otros años; apenas se juntaban entre tres y cinco kilogramos y ya estaba a la venta en el embarcadero de la Isla de la Piedra. Luego, simplemente el “pajarito” se esfumó.

 

De acuerdo con los expertos, si los mazatlecos quieren seguir disfrutando de los “pajaritos”, la estrategia para la protección y recuperación de sus poblaciones naturales sería decretar una veda espacio-temporal por unos años y, mediante una labor de seguimiento, control y vigilancia constantes, reconocer cuando la biomasa y la productividad de este recurso alcance el nivel deseable. De la misma forma se tendrá que regular la pesquería mediante el otorgamiento de un número limitado de permisos, con sus respectivas cuotas de captura, y reemplazar las atarrayas por cucharones que no afectan los sustratos de algas y las zonas donde los “pajaritos” depositan sus huevos. Todo esto contribuirá al desarrollo de una pesquería sustentable.

 

El manjar del mar

 

Los “pajaritos” son peces de hábitos epipelágicos, es decir, viven en la superficie de los mares tropicales y subtropicales, aunque algunos pueden habitar o penetrar en sistemas lagunares-estuarinos y ríos.

 

Para el Pacífico Oriental Tropical se tienen registradas siete especies, de las cuales cinco están presentes en las costas de Sinaloa.

 

En la Bahía de Mazatlán se pescan tres especies: Hemiramphus saltator, la cual es la más rara y grande (hasta 55 cm de longitud total), y dos especies más pequeñas: Hyporhamphus rosae (20 cm) e Hyporhamphus naos (25 cm).

 

La longitud de los “pajaritos” fluctúa entre los 55 y 20 cm, su coloración es verde o azul oscuro en la parte del lomo y plateado en los costados de la cabeza y del cuerpo y blanco en el vientre. Esta coloración es un tipo de camuflaje conocido como contracoloración o contrasombreado (Ley de Thayer) que tiene como efecto confundir con el entorno a sus depredadores y presas.

 

Algunas especies ponen los huevos unidos por filamentos que se adhieren en las algas flotantes, mientras que otras son ovovivíparas.

 

 Los “pajaritos” también son utilizados como carnada para otras pesquerías de importancia comercial de grandes depredadores como picudos (marlines y velas).

 

Héctor Plasencia González es maestro en ciencias e investigador asociado del Laboratorio de Ictiología y Biodiversidad de la Coordinación Mazatlán del CIAD.

Fuente: Reportaje especial del periódico Noroeste / http://bit.ly/2wEIVQM

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