Sábado, Julio 22, 2017
   
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LA DISCRIMINACIÓN DE LOS JÓVENES SONORENSES HACIA MIGRANTES INDÍGENAS

 

 

 

Un estudio realizado en 2012 por un investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) encontró que en un sector de los jóvenes sonorenses hay sutiles manifestaciones de discriminación hacia los indígenas migrantes que habitan en la entidad.

 

En medio de una polémica nacional a raíz de un estudio presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el que se expone que existe una relación entre el color de piel de los mexicanos y las oportunidades laborales a las que las personas pueden acceder, el estudio realizado por el CIAD recobra relevancia.

 

El trabajo llamado “Discriminación y prejuicios de jóvenes sonorenses hacia el migrante indígena”, elaborado por los profesores Jesús Laborín Álvarez (CIAD), Gloria Ciria Valdez Gardea y el estudiante Erik Parra Armenta, fue realizado a través de 780 encuestas aplicadas a estudiantes universitarios (hombres y mujeres), residentes en Hermosillo, Caborca y Nogales.

 

La primera dimensión evaluada, oposición al contacto, examinó el rechazo de los sonorenses para relacionarse con los migrantes indígenas en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, como la familia, los amigos, el vecindario, el trabajo y los espacios públicos.

 

La tendencia general observa que a los jóvenes no les molesta o molestaría mantener relaciones con los migrantes indígenas, por lo cual se puede pensar que los jóvenes del estudio son tolerantes y respetuosos con las personas indígenas procedentes de otros estados del país.

 

El segundo factor, amenaza y rechazo, refiere la percepción de los encuestados sobre los migrantes como “personas en las que no se puede confiar, que se aprovechan de las condiciones, los recursos y la gente que los acoge, así como el gasto innecesario que representan para el estado y la nación”.

 

Se reportó la poca aceptación a que las minorías étnicas reciban algún tipo de ayuda de carácter gubernamental, social o económica, pues se consideró que no es necesario ayudarlos, ya que pudieran salir adelante por ellos mismos si así lo quisieran, además de que se ve como injusto que estos grupos ocupen puestos de trabajo que debería de tener la población local.

 

Finalmente, el aspecto diferencias culturales analizó la opinión de los entrevistados sobre temas como las tradiciones, alimentación, higiene, religión, relaciones de pareja, etcétera, donde se encontró que los sonorenses conciben a los migrantes como “un grupo ajeno y distinto”.

 

Los hallazgos describen que fueron los hombres quienes presentaron mayores niveles de prejuicio, cuya oposición a relacionarse con los migrantes indígenas se basa en que los perciben como “personas aprovechadas y en las que no se puede confiar” y, además, refieren más que las mujeres una exageración de diferencias culturales entre los sonorenses y el grupo migrante.

 

Cinco años después de este estudio, y en medio de la controversia que ha suscitado la encuesta sobre movilidad social realizada por el Inegi, Laborín Álvarez señala que mantenemos formas sutiles de discriminación hacia los mismos grupos minoritarios, tales como personas enfermas o de la tercera edad, grupos culturales indígenas, o por factores como apariencia física, discapacidad y preferencia sexual.

 

Lo anterior se explica por el mantenimiento de estereotipos y prejuicios que enaltecen la ascendencia europea o regional de ser del sonorense. Por último, el investigador del CIAD enfatizó que hay que leer con precaución los datos del estudio de Inegi sobre el color de las personas como un predictor de logro y movilidad social.

EL FOCUS SE VA A CHINA

 

 

 

El retiro de la inversión proyectada por la compañía automotriz Ford para la planta de Hermosillo, Sonora, es una llamada de atención para que la entidad anticipe la necesidad de diversificar sus fuentes de generación de empleo e inversión extranjera, advirtió Luis Huesca Reynoso, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

 

Recientemente la transnacional informó que el ensamblaje del auto compacto Focus se producirá en China y no en México, como lo había comunicado hace meses, tras cancelar la construcción de una planta en San Luis Potosí, lo cual significará un ahorro de cerca de mil millones de dólares para el gigante automotriz.

 

Huesca Reynoso explicó que si bien esta decisión está basada en la rentabilidad de la empresa, para Sonora esto significa de 200 a 500 millones de dólares que se dejarían de invertir en la entidad entre 2017 y 2018 por esta decisión, mientras que medios de comunicación internacionales hablan de hasta el doble de la cifra para el país.

 

El economista del CIAD comentó que los empleos en el sector obrero que genera Ford son de los mejores pagados en Sonora, pues oscilan entre los 14 a los 16 mil pesos mensuales, y aunque indicó que no se anticipa pérdida de puestos en la planta de Hermosillo, de darse la situación impactaría negativamente el nivel de valor agregado por hora que genera el sector y, por ende, se reflejaría en el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de la industria.

 

“Un obrero en Estados Unidos gana, en promedio, 29 dólares la hora, mientras que un hermosillense obtiene 4 dólares, es decir, hasta 7 veces menos. En el país, el PIB per cápita es de 9,500 dólares, cuando en Sonora la cifra es algo superior a 11,500 dólares anuales”, indicó el investigador.

 

Las demandas del futuro

 

Huesca Reynoso expuso que la decisión de trasladar la producción del Focus a la ciudad china de Chongqing se basa en que esta es una de las cuatro ciudades más grandes de ese país, tiene conectividad marítima a través del río Yang-Tse y mano de obra calificada, además de que, según la compañía Ford, la planta está subutilizada.

 

“Chongqing cuenta con cerca de ocho millones de habitantes (y 30 millones con los suburbios), y en China existe un mercado de clase media emergente, razón que motiva a Ford a trasladarse a una región que tiene el potencial de convertirse en consumidora de sus autos, lo cual no sucede en México por la caída en el poder adquisitivo”, sentenció el especialista en desarrollo regional.

 

Agregó que la venta de los autos compactos cayó un 20% en Estados Unidos, dado que la baja en el precio de la gasolina motivó la mayor compra de carros grandes, lo cual afectó las ventas del Focus compacto, que era producido en Sonora.

 

Por último, enfatizó que se observa una paradoja, donde pareciera que la cercanía geográfica de México con EE.UU. ya no es garantía para que las empresas vengan a invertir, como tampoco utilizar el discurso de la mano de obra barata, ya que el obrero industrial chino percibe ya, en promedio, una remuneración igual o superior al trabajador sonorense.

 

Por ello, añadió, Sonora debe reinventar su estrategia de venderse al mundo de competitividad global, incentivando mayor competencia en sus sectores con mejores salarios, exigencia que se hará cada vez más tangible en este campo, como ha sucedido en Aguascalientes y Saltillo, donde actualmente sus obreros calificados ganan mejores sueldos.

 

“Queda abierta la expectativa de que se introduzcan innovaciones en el caso de Ford-Hermosillo, en una planta de más de treinta años, y que se popularice el consumo de automóviles eléctricos compactos en un mediano plazo. ¿Será China o Hermosillo quien tome la delantera en esta innovación?, concluyó el investigador.

DOCENTES DEL CIAD FORTALECEN SUS HABILIDADES DE ENSEÑANZA

 

 

Miembros de la planta académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participaron en un taller a través del cual fortalecieron sus capacidades para el proceso de enseñanza aprendizaje en el nivel superior.

 

Los investigadores e investigadoras aprendieron a desarrollar instrumentos, herramientas y estrategias de evaluación que permitirán dar seguimiento, dirigir y valorar los logros y áreas de oportunidades para las diferentes cátedras que se imparten en el Centro.

 

Herlinda Soto Valdez, Coordinadora de Programas Académicos del CIAD y responsable de la organización del evento, destacó la importancia de este tipo de actividades, pues, dijo, es necesario que, en una época donde la información está al alcance de todos, los profesores se actualicen en las técnicas de cómo evaluar lo aprendido por los estudiantes y, adicionalmente, hagan uso de las tecnologías de la información y la comunicación para facilitar la evaluación.

 

Asimismo, agregó que es importante homologar los criterios de evaluación en la planta docente, así como implementar modelos de heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación, o la combinación de estos. Dichos modelos, además de ser herramientas útiles, pueden hacer cambiar también las técnicas de enseñanza.

 

La capacitación fue impartida por el Dr. Marcelino González Maitland, del Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativo del Estado de Sonora, quien explicó temáticas como los problemas y contradicciones de la evaluación de los aprendizajes, así como los modelos y métodos de la evaluación de los mismos.

 

En el taller, realizado del 12 al 16 de junio en la Sala de Usos Múltiples del CIAD, en Hermosillo, Sonora, también se estudiaron los niveles de interactividad social y cognitiva en las comunidades de aprendizaje y su aplicación a la evaluación educativa.

 

Para poner en práctica lo aprendido, los asistentes diseñaron un sistema de evaluación correspondiente a una asignatura que estos imparten en el CIAD, donde se consideró la interactividad social y cognitiva de la comunidad en la que se realiza el proceso de enseñanza.

¿SOYA Y ATÚN EN LA MISMA LATA?

 

El atún es uno de los alimentos más consumidos por los mexicanos, debido a su accesible costo y fácil preparación. Además, su aporte nutricional es importante, pues al igual que la mayoría de los productos marinos, destaca por ser una rica fuente de proteína y de otros constituyentes presentes en su fracción grasa.

 

La Norma Oficial Mexicana 084 (NOM-084-SDFI-1994) establece las especificaciones de información comercial y sanitaria para atún y bonita. De acuerdo con esta NOM, para su envase se permiten cantidades de hasta el 2% en peso de otros constituyentes diferentes al atún.

 

Es por ello que algunos de los atunes comerciales disponibles en latas o recipientes similares, no contienen solo atún, sino, también, soya añadida, que es utilizada con el fin de conferir textura al producto.

 

La soya no es perjudicial para la salud humana. Por el contrario, posee propiedades nutricionales importantes. Como lo indica la NOM-084-SDFI-1994, en el caso del atún su presencia no debe sobrepasar el 2% en peso, para garantizar que la participación de la proteína animal, que es lo que se está ofreciendo comercialmente, no se vea desplazada por la proteína vegetal, lo que, por otra parte, también tendría un efecto sensorial sobre la textura.

 

No obstante lo anterior, al consumidor solo se le notifica sobre la presencia de este vegetal, y no la cantidad con la que participa, lo que genera desconfianza.

 

En el Laboratorio de Calidad, Autenticidad y Trazabilidad de los Alimentos de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se cuenta con el talento humano y la infraestructura tecnológica para realizar pruebas de autenticidad de alimentos.

 

Dentro de ellas, se tiene la capacidad de determinar si la especie de pescado enlatada corresponde a las permitidas en la NOM que aplica para el atún y, en el caso de la soya, se puede cuantificar en qué proporción fue añadida.

 

Aarón González Córdova, Coordinador de Vinculación del CIAD, recordó que es obligatorio que en las etiquetas de los envases de alimentos aparezca completa la lista de ingredientes contenidos en el producto, su información nutrimental y su etiquetado frontal.

 

Finalmente, agregó que las empresas del sector alimentario que tengan dudas sobre la composición de sus productos, pueden encontrar en el CIAD un aliado para garantizar la calidad integral de estos con base en normas nacionales e internacionales. 

RENUEVAN ACREDITACIÓN EMA PARA LABORATORIO DE MICROBIOLOGÍA DEL CIAD

 

En reconocimiento a los altos estándares de calidad con los que opera el Laboratorio de Aseguramiento de la Calidad Microbiológica de Alimentos (LACMA) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), este acaba de recibir la renovación de la acreditación por parte de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).

 

De acuerdo a Alfonso García Galaz, investigador del CIAD y responsable del LACMA, este es un proceso que se realiza cada cuatro años, en el cual se revisa por completo la implantación y funcionamiento del sistema de gestión de calidad del laboratorio.

 

Cada año se vigila el funcionamiento del laboratorio por parte de la misma entidad, pero se seleccionan solo algunos procesos para la revisión, mientras que en la reevaluación se lleva a cabo la inspección de todos los procesos que se desarrollan en el laboratorio.

 

En la visita de auditoria efectuada los días 8 y 9 de junio del presente, se revisaron la infraestructura y todas las técnicas analíticas que en él se realizan, así como los controles de calidad, rastreabilidad de las muestras desde que ingresan al laboratorio hasta que se emite el informe de resultados, supervisiones, confidencialidad en el manejo de los datos y todos los elementos que componen los diferentes ensayos analíticos que presta el laboratorio.

 

García Galaz explicó que los servicios acreditados que ofrece el laboratorio son los establecidos por las normas oficiales mexicanas, entre ellos, el conteo de mesófilos aerobios, hongos y levaduras, coliformes totales en placa y Staphylococcus aureus, el número más probable para coliformes totales y fecales e identificación de Escherichia coli, Salmonella spp y Listeria monocytogenes.

 

El LACMA actualmente forma parte del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA), una unidad para el desarrollo científico y la innovación en temas de inocuidad alimentaria. Entre sus funciones destacan realizar investigación, formar recursos humanos y prestar servicios a través de la vinculación con diferentes instituciones de los sectores social, científico y empresarial, encaminada al fortalecimiento de sus capacidades científico-tecnológicas.

 

Asimismo, el LACMA forma parte de los sistemas de calidad de diferentes empresas alimentarias de la región noroeste.

 

“El LACMA está preparado para continuar prestando sus servicios con profesionalismo y calidad, con miras a la ampliación de nuevos métodos analíticos en el futuro cercano, así como un fortalecimiento en la formación de recursos humanos que se verán beneficiados al conocer la dinámica de trabajo de un laboratorio de microbiología con un sistema de gestión acreditado y consolidado”, comentó el investigador del CIAD.

 

Por último, el especialista en biociencias comentó que, como parte del control de calidad, el LACMA, también integrado por Karina Alejandra Zamora Quiñónez e Isabel Quintana Esquivel, participa en ensayos de aptitud a nivel internacional en los que se comparan sus resultados analíticos con los generados por laboratorios reconocidos en diferentes partes del mundo, obteniendo resultados similares a los laboratorios internacionales. 

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