Sábado, Diciembre 10, 2016
   
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INVESTIGADOR DEL CIAD SERÁ ASESOR EN LA ONU

 

 

 

El Profesor Investigador Emérito del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Ramón Pacheco Aguilar, cumple su sueño y a partir de noviembre se integra como miembro activo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

El maestro y doctor en Ciencia y Tecnología de Alimentos por la Universidad de Oregon (EE. U.U.) señaló que siempre había anhelado culminar su carrera en la investigación, integrándose a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), un anhelo que hoy está por cumplir; aunque aclaró, desconoce todavía en qué área de la ONU le tocará estar.

 

El próximo 7 de noviembre Pacheco Aguilar viajará a Nueva York para conocer a fondo sus labores en la ONU, capacitarse durante un mes en la 'Gran Manzana' y, después de ello, integrarse a sus nuevas funciones en la sede que la Organización le indique, y que podría ser en Asia.

 

¿Cómo surgió la oportunidad?

 

Dice el dicho que "la fortuna juega a favor de una mente preparada" (Louis Pasteur), y así ha ocurrido con el doctor originario de Mexicali, quien egresó en 1976 de la carrera de Químico por la Universidad de Sonora, se graduó como maestro en ciencias (1986) y doctor en ciencias (1989) por la Universidad Estatal de Oregon, y que actualmente es Profesor Investigador Emérito y Miembro Fundador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD)

 

Tiene una trayectoria de 34 años en el Centro y más de 26 como investigador titular. Fue fundador y jefe del Departamento de Productos Pecuarios y Marinos (1989-2002), que derivó en la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal (CTAOA), la cual dirigió en el periodo 2002- 2007, para después convertirse en Director General de la institución a partir del 5 de noviembre de ese año y hasta 2012.

 

Su ingreso a la ONU fue resultado de su perseverancia de más de seis años de enviar solicitudes, a través del sitio electrónico de la Organización, para puestos directivos. 

 

"Periódicamente en la página de la FAO, dentro de la ONU, lanzan convocatorias para diferentes puestos profesionales, que son por un periodo de dos años, después por proyectos y como asesores. Yo seguido revisaba esta página porque, dentro de mi desarrollo profesional, uno de mis deseos era trabajar para la FAO o para la ONU; por ello seguía atento a las convocatorias de esta organización, hasta hoy", explicó.

 

El esfuerzo dio frutos y primeramente fue invitado en años anteriores a eventos de la FAO como consultor especializado. "Me tocó ir a Santiago de Chile; Punta del Este, Uruguay; Buenos Aires, Argentina, y una vez como representante de México ante el Codex Alimentario de la FAO en Noruega", dijo.

 

La última solicitud para integrarse a la FAO la hizo en enero, y sigue aún sin respuesta. Lo interesante, explicó Pacheco Aguilar, fue que el 16 de septiembre llegó a su correo electrónico un aviso de la ONU invitándolo a integrarse como Asesor Especializado Internacional P5 en las áreas de competencia de dicha organización, no en la FAO.

 

A Nueva York

 

Para integrarse a su nueva tarea en el extranjero, el investigador del CIAD viajará el próximo 7 de noviembre a Nueva York, donde estará en la ONU por un mes. "Todavía no sé ni dónde me van a poner, no es en la FAO, no es en mi área de expertise; yo supongo que será en una área que se relacione con lo que yo hago", explicó.

 

En Nueva York, el maestro en ciencias recibirá adiestramiento y capacitación en la sede de la ONU; "es obligatorio asistir y de ahí muchas preguntas se van a responder", indicó.

 

Alcanza su meta

 

El ex director general del CIAD siempre ha tenido el deseo de integrarse a la FAO y la ONU. "Es la oportunidad que yo siempre había buscado, en al menos los últimos diez, doce años, sino es que quince", dijo Pacheco Aguilar.

 

La expectativa es alta y tiene el reto de aprender más idiomas, pero ve para más adelante la oportunidad de un desempeño a nivel nacional como representante mexicano en la ONU, ya que su nuevo cargo internacional es como empleado y con intereses de las políticas y acuerdos de dicho organismo internacional en la región.

 

Activo en el CIAD

 

Actualmente, como catedrático en el CIAD, tiene cuatro estudiantes de maestría y dos de doctorado, además de otros proyectos por terminar con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, los cuales no descuida con su nuevo cargo internacional.

 

"Mi condición de ser Profesor Investigador Emérito del CIAD me abre las posibilidades de poder pedir permiso para realizar mi trabajo allá. Mis actividades con los estudiantes se manejarán a distancia y a través de mis colaboradores: Juan Carlos Ramírez y María Elena Lugo, mi asistente personal."

 

Cortesía de Agustín Valle, editor de la revista Correo 

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RECIBE EL CIAD ACREDITACIÓN COMO LABORATORIO NACIONAL DEL CONACYT

 

 

El Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA) del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) recibió la constancia que lo acredita como Laboratorio Nacional durante el periodo 2016-2018.

 

El reconocimiento fue recibido por el Dr. Cristóbal Chaidez Quiroz, Director del LANIIA, durante la Segunda Reunión de Laboratorios Nacionales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) 2016, llevada a cabo en Xochitepec, Morelos, el pasado mes de septiembre.

 

La distinción fue entregada en un evento que contó con la presencia de la Dra. Julia Tagúeña Parga, Directora Adjunta de Desarrollo Tecnológico, y de la Dra. Verónica Bunge Vivier, Directora de Redes e Infraestructura Científica, ambas del Conacyt.

 

Promoviendo la innovación y la vinculación

 

Un Laboratorio Nacional es una unidad especializada promotora de la innovación en ciencia, en la formación de recursos humanos altamente especializados y en la vinculación con los sectores social, científico y empresarial de la región en la que se instalan. El Programa de Laboratorios Nacionales del Conacyt inició en 2006 y actualmente existen cerca de 70 en todo el país.

 

La consolidación del LANIIA, con sede en la Coordinación Regional Culiacán del CIAD, permite fortalecer las capacidades analíticas del noroeste del país. Además, es una “ventanilla” para acceder a más de un centenar de científicos nacionales ubicados en cada una de las unidades donde el CIAD tiene presencia física: Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Nayarit.

 

“Para Sinaloa contar con un Laboratorio Nacional especializado en inocuidad es, sin duda, un soporte técnico-científico para toda la cadena de producción de alimentos, así como un espacio donde concurrirán estudiantes y científicos del estado para fortalecer la red de inocuidad”, explicó Chaidez Quiroz.

 

El LANIIA cuenta con unidades en las Coordinaciones Regionales de Hermosillo, Sonora, y Mazatlán, Sinaloa, del CIAD, así como en el Parque de Innovación Tecnológica de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en la Ciudad Educadora y Sustentable del Saber de la Universidad Tecnológica de Culiacán, en el Instituto Tecnológico de Sonora y en el Centro Nayarita de Innovación y Transferencia Tecnológica (CENIT2) de la Universidad Autónoma de Nayarit.

 

“La generación del conocimiento científico es el producto de un trabajo colectivo, del ingenio y experiencia de muchas personas; esto es lo que en esencia son los Laboratorios Nacionales del Conacyt”, concluyó Chaidez Quiroz.

CELEBRARÁ EL CIAD EL DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

 

 

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que en su edición de este año lleva como lema “El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también”, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realizará un foro en el que se discutirán las opiniones de diferentes ponentes en torno a este tema.

 

Cada 16 de octubre, desde 1945, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) celebra esta fecha como un recordatorio de la lucha perpetua del hombre contra el hambre y la malnutrición.

 

Dentro de los objetivos de esta conmemoración se encuentran estimular una mayor atención a la producción agrícola en todos los países, incentivarla cooperación económica y técnica multilateral, promover la participación de las poblaciones rurales y grupos menos privilegiados y, sobre todo, aumentar la conciencia pública de la naturaleza del problema del hambre y la pobreza en el mundo.

 

Como parte de su compromiso institucional de contribuir al bienestar de la sociedad por medio de la generación y difusión de conocimiento científico, investigadores y estudiantes del CIAD compartirán su punto de vista con base en su experiencia académica y proyectos de investigación.

 

La cita es el próximo lunes 17 de octubre del presente a las 10:00 horas en el auditorio “Inocencio Higuera Ciapara”, ubicado en carretera a La Victoria km 0.6 en Hermosillo, Sonora.

 

AGROBIODIVERSIDAD Y SISTEMAS ALIMENTARIOS EN COMUNIDADES INDÍGENAS (PARTE I)

 

 

México es uno de los poquísimos países en el mundo que conjunta una gran biodiversidad con una vasta diversidad cultural, lo que ha llevado a E. Boeger a establecer las regiones bioculturales que son centros de diversidad biológica, agrobiológica y cultural y que constituyen parte de la identidad de los pueblos indígenas y comunidades locales no indígenas. 

 

En ellas, las comunidades que las habitan hacen uso sustentable de su biodiversidad, la cual es conservada. La pregunta que nos hicimos un grupo transdisciplinario de investigadores y estudiantes fue: ¿cómo han evolucionado la dieta y el uso de la diversidad agrobiológica en estas comunidades?

 

Una de las premisas fue que las sociedades indígenas poseen creencias (cosmos), conocimientos (corpus) y prácticas (praxis) productivas y que estos saberes aplicados a su cultura alimentaria les permite satisfacer sus necesidades de manera sustentable.

 

Hicimos el registro etnográfico de los sistemas alimentarios de tres comunidades indígenas, indagamos acerca de los cambios en la alimentación en el transcurso de los años y sobre cuáles han sido los elementos de donde estos grupos obtienen las materias primas para su alimentación. 

 

Para ello, establecimos una relación con las comunidades bajo un esquema participativo de diálogo de saberes en el que jóvenes bilingües de las mismas comunidades fueron los entrevistadores. Se seleccionaron tres ecosistemas diferentes: bosque templado, selva media caducifolia y un valle en una zona del semidesierto.

 

Las comunidades con las que se trabajó, fueron: a) Los pueblos yaquis del estado de Sonora que habitan una zona de semidesierto del valle del Yaqui (irrigada por las aguas del río Yaqui), donde se desarrollaron las investigaciones que dieron pie a la Revolución Verde. b) El grupo Rarámuri de la comunidad de Bawinocachi en la sierra alta del estado de Chihuahua, el cual habita un ecosistema de bosque templado. Su agricultura es para el autoconsumo y el maíz es el cultivo principal asociado con otros cultivos, además de que hacen un manejo diverso de su entorno. Este pueblo se caracteriza por ser uno de los grupos indígenas con más alta marginación del país. c) Los mayas de Xoy, una comunidad de la zona milpera de Yucatán, asentada en el trópico subhúmedo, con una amplia diversidad en vegetación y tradición campesina de autoconsumo; ellos han utilizado la agricultura de roza-tumba-quema, que responde a las características ecogeográficas de la península, pero que se ha vuelto inviable dado el crecimiento de la población.

 

La licenciada Anabela Carlón, integrante del grupo Yaqui, nos hizo el cuestionamiento sobre los beneficios y los beneficiarios del proyecto, y nos proporcionó un formato derivado del Protocolo de Nagoya, que sirvió de base para la firma de documentos con las autoridades de las tres comunidades; todo esto previo a las reuniones con ellas y a las asambleas con las comunidades para presentarles el proyecto y obtener su venia.

 

Rarámuris

 

Encontramos que en Bawinocachi la mayoría de la población es rarámuri y que conservan sus técnicas agroecológicas, semillas nativas y milpa, así como su cocina tradicional y técnicas de conservación de alimentos tradicionales. Utilizan estiércol y composta en sus milpas, colectan el agua de lluvia, hacen uso diverso del bosque y no utilizan agroquímicos porque para ellos los químicos echan a perder la tierra y ya no produce, a menos que se utilicen cada año. Las razas y variedades de maíz que han desarrollado durante siglos tienen las características de ser de ciclo corto o precoces, porque cosechan antes de la temporada de frio.

 

Ellos continúan año con año desarrollando y seleccionando nuevas semillas. La milpa es el principal espacio productivo. La dieta de la comunidad es muy diversa y estacional, incluye tanto productos sembrados en la milpa, como flora y fauna silvestres; a lo largo de un año consumieron como alimento más de cien especies diferentes entre animales, plantas y setas. La milpa, el traspatio, el bosque y los arroyos son los “espacios de vida” de los cuales se abastecen, de ahí la importancia de la cultura que ha generado los conocimientos para identificar sitios, épocas, especies, formas de conservación y preparación de alimentos, así como los momentos adecuados para su consumo.

 

El trueque de alimentos y otros productos con comunidades vecinas es común y la compra e ingesta de alimentos chatarra y refrescos es muy baja. Durante el año que duró la investigación fueron autosuficientes desde el punto de vista alimentario y en el invierno el consumo de papa fue alto. Para nuestra sorpresa, tienen una papa de tiempos ancestrales perfectamente adaptada a ese ecosistema y resistente al tizón de la papa.

 

Mayas

 

Los mayas de Xoy están orgullosos de rescatar y producir semillas nativas y de ser mejoradores de sus razas de maíz. La raza de maíz Nal-Tel, originaria de esta región, es una de las razas antiguas de México, está adaptada a regímenes limitados de lluvia, tiene un ciclo de maduración corto con gran adaptabilidad y baja sensibilidad al fotoperíodo. Los agricultores de Xoi combinaron Nal-Tel con las razas Dzit-Bacal y Tuxpeño, generando la variedad Nal-Xoy que rinde casi tres toneladas por hectárea y es más resistente a las plagas durante el almacenamiento.

 

El principal problema de los productores de Xoy son las plagas y las enfermedades en campo y en los granos almacenados, particularmente en el maíz, porque almacenan las mazorcas (con todo y hojas) apiladas en estrecho contacto una con otra, en ambos lados, arriba y abajo, lo que facilita la infestación y transmisión de plagas. A diferencia de los rarámuris, los mayas de Xoy, aparentemente, han perdido los conocimientos ancestrales sobre cómo controlar plagas y enfermedades con técnicas agroecológicas.

 

La producción en la milpa maya constituye cada vez una menor proporción de los satisfactores alimenticios para la familia. Para los miembros jóvenes de las actuales familias, que han tenido acceso a una instrucción formal escolar, sus expectativas están orientadas hacia cualquier otra actividad que no sea la agricultura, dada su escasa rentabilidad, por lo que los jefes de familia que se han quedado a cargo de la milpa tienen en promedio sesenta años, lo cual limita sus posibilidades para hacer una milpa de la extensión necesaria para abastecer de maíz a la familia durante todo el año.

 

Una familia de cinco miembros cultiva en promedio una milpa de 2.3 hectáreas, con un rendimiento promedio de una tonelada, en el mejor de los casos. En la milpa se intercalan frijol tzamná, ibes, xnuc cum, xto'op pepita gruesa, frijol xmehen bul, tomate criollo, camote, yuca y varios cultivos más, dependiendo del tiempo disponible del productor; además, la poca disponibilidad de fuerza de trabajo familiar obliga a los milperos a utilizar herbicidas para controlar las malezas en los tiempos requeridos, pero estos llegan a impedir el crecimiento de cultivos asociados.

 

En la medida en que la familia ya no produce ni elabora la totalidad de su comida, pasa a depender de los alimentos y las preferencias que les son impuestas a través de la mercadotecnia, con lo que sus hábitos cambian e ingieren alimentos menos nutritivos. La “modernización” llegó junto con la migración y el cambio de actividad, lo que hace que los jóvenes prefieran los alimentos industrializados y se pierdan las recetas de alimentos cotidianos, aunque se conservan los guisos de los días festivos.

 

Autores: Mayra de la Torre (CIAD) y Ricardo Ma. Garibay Velasco (UAM)

 

Fuente original: http://bit.ly/2dXKAtf

 

EL CIAD PARTICIPARÁ EN LA 8ª FERIA MEXICANA DE POSGRADOS DE CALIDAD

 

 

 

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) participará en la 8ª Feria Mexicana de Posgrados de Calidad, que se celebrará del 6 al 7 de octubre en Medellín, Colombia, y del 10 al 11 de octubre en Tegucigalpa, Honduras, con el propósito de exponer en Latinoamérica su oferta académica.

 

Como parte de la misión institucional del CIAD, se encuentra la formación de profesionales altamente capacitados a nivel posgrado, por lo cual actualmente se imparten los programas de Maestría y Doctorado en Ciencias y los mismos posgrados en Desarrollo Regional, todos ellos acreditados en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

 

Las líneas de investigación que conforman el posgrado en Ciencias son: Acuacultura, Biopolímeros, Horticultura, Biotecnología, Bioquímica, Ecología y Medio Ambiente, Microbiología, Nutrición, Tecnología de Alimentos y Toxicología. Este posgrado se imparte en Hermosillo y Guaymas (Sonora), Culiacán y Mazatlán (Sinaloa) y Cuauhtémoc (Chihuahua).

 

El posgrado en Desarrollo Regional cuenta con las líneas de generación y aplicación del conocimiento en Economía y Desarrollo Regional, Estudios Sociales sobre Alimentación y Desarrollo, Estudios Ambientales y Socioculturales del Desarrollo, Estudios de Desarrollo Humano y Vulnerabilidad Social. Este posgrado se ofrece exclusivamente en Hermosillo, Sonora.

 

Todos los estudiantes aceptados en los programas académicos del CIAD que no tengan otro ingreso económico cuentan con la posibilidad de acceder a una beca de manutención que otorga el Conacyt y a apoyos de movilidad nacional e internacional que contribuyan a la formación de los estudiantes en instituciones ampliamente reconocidas por su calidad en investigación. 

 

Un escaparate internacional

 

Al igual que el CIAD, los participantes en esta feria darán a conocer a los estudiantes centroamericanos todo lo relacionado sobre los programas de posgrado, con información directa de los representantes de las instituciones de educación superior.

 

En este foro, los asistentes tendrán la oportunidad de acudir a conferencias y paneles temáticos en los cuales se abordarán temas de vanguardia y mecanismos de financiamiento para la formación de recursos humanos de alto nivel.

 

Por otra parte, y con el objetivo de establecer alianzas de cooperación entre actores que promuevan el desarrollo científico de los países asistentes, se realizará el networking de coordinadores de posgrado de instituciones de educación superior de México y de los países que se visitan.

 

La primera sede de la Feria será en Medellín, Colombia, del 6 al 7 de octubre, en la Biblioteca Efe Gómez de la Universidad Nacional de Colombia, Campus del Núcleo El Volador.

 

El evento continuará en Tegucigalpa, Honduras, del 10 al 11 de octubre, en el Complejo Deportivo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

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