Encabezado CONACYT
Miércoles, 23 de Mayo de 2012 - 03:35
 
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Feliz Navidad y Año Nuevo 2010
Responsable: Coordinación de Vinculación   
ImageA mis Amigos y Amigas….

Llegó la Navidad, como siempre, a la hora exacta, puntual; con ella, la benévola intensión de saldar nuestra propia cuenta con la humanidad, quién hace un llamado al corazón y a nuestros fraternos sentimientos.

Sin duda, nuestro mundo contemporáneo creció en el último año en dificultad y desigualdad. Nos embarga nuevamente el arduo resumen de realidades; para muchos, como un mañana lleno de nunca, haciéndole  trampa a la esperanza.

Navidad, época del año en que queremos transformar la verdad en lo correcto y ser más consecuentes con lo que nuestro corazón nos confiesa al oído. Tiempo de exaltar de manera especial nuestras cualidades morales, emocionales e intelectuales. Tiempo para la unidad de espíritu y de cultivar nuestro propio sentimiento de humanidad y justicia.
 
Aunque las posibilidades de paz y bienestar en el mundo no avanzan y año con año tenemos el mismo relato inconcluso, no permitamos que afloren sentimientos de impotencia. En esta temporada navideña concentremos los sentidos y sentimientos en crear nuevas oportunidades, probando nuestra capacidad de generar situaciones cambiantes.

Dejemos en el pasado los planes viejos ya envejecidos. No nos acostumbremos a ver al mundo con una objetividad parcializada y cómoda, que nos conduzca a vivir sin sentimiento de responsabilidad.

No permitamos que los nudos en la garganta se nos agoten, como si el plural sufrimiento del mundo no existiese; de ser así, tendríamos que preguntarnos si es válido pedir perdón al silencio. No olvidemos que nuestra consecuencia como seres humanos se mide por lo cómodo que nos sintamos con nuestras contradicciones.

La Navidad sigue siendo mágica con un intenso valor terapéutico, porque en ella se cierne siempre una esperanza. La Navidad es la fecha especial para expresarnos; para expresar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y deseos, dejándolos transitar por todos los caminos que señala la Rosa de los Vientos.

Por ello, en Navidad no ocultemos nuestras huellas de manera que nadie las pueda hallar o guardemos silencio de manera que nadie pueda oírnos. Expresemos abierta e intensamente los principios de la naturaleza humana y convirtámonos en bien versados de las tareas humildes con una inconfundible sensación de urgencia, evitando las  economías del alma.

Amigos y Amigas todos, que ésta Navidad y el nuevo año que pronto iniciará, sean para ustedes y sus familias refugio de intensas emociones y sabias reflexiones, y que su vida se desenvuelva, siempre, en esa zona feliz donde se confunden el bien y la belleza.

Un abrazo            

Dr. Ramón  Pacheco Aguilar
Diciembre de 2009
Modificado el ( jueves, 07 de enero de 2010 - 08:31 )
 
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