Jueves, Septiembre 21, 2017
   
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Como parte de sus actividades de difusión cultural, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) abrió sus puertas para recibir “El bautizo de Abundito”, obra de teatro que se presentó el pasado 11 de mayo en el auditorio “Dr. Inocencio Higuera Ciapara”.

 

La obra de la autoría de José María Martínez, y puesta en escena por Marcos González, aborda con un toque humorístico y pintoresco la celebración de un bautizo en uno de los pueblos que se vieron afectados por el derrame de tóxicos de una compañía minera en las cuencas de los ríos Sonora y Bacánuchi.

 

La trama se desarrolla en una fiesta llena de folclor regional a la que concurren personajes enmascarados que son una representación de las instituciones gubernamentales que atendieron la contingencia ocasionada por el derrame.

 

La intención es reforzar en los ciudadanos el cuidado del medio ambiente, en especial del agua potable que se utiliza para consumo humano, mencionó Antonio Paz Romo, investigador de la Universidad de Sonora y miembro de la Red Fronteriza de Salud y Ambiente, A. C., que promueve este montaje, junto con foros y conferencias relacionados con esta problemática.

 

La obra se presentará nuevamente en las comunidades de la sierra sonorense, con el propósito de concientizar a la población de una manera lúdica sobre la presencia de un problema ambiental en la cuenca del río, comentó José María Martínez, escritor de la obra.

 

La presentación en el CIAD se realizó a través de la Coordinación de Desarrollo Regional, en conjunto con la licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad de Sonora, y contó con la participación de estudiantes de octavo semestre de la especialidad en actuación, quienes expresaron su gusto por formar parte de un proyecto que busca mantener vigente la reflexión sobre esta problemática.

 

El elenco estuvo integrado por Karina Murrieta, Edgar Véjar, Carolina Osuna, Miguel Vargas, Karely Ibarra, Dionicio Castro, Ruth Sanabia, Sarahi Leyva y Yadira Palacios.

 

El derrame de tóxicos fue ocasionado por una compañía minera en agosto de 2014 y, como consecuencia, se han visto afectados más seis mil productores agropecuarios de siete municipios aledaños a la zona de los ríos Bacánuchi y Sonora, según lo señalan cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.