Domingo, Febrero 19, 2017
   
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Cada vez es más común encontrarse con información, principalmente en redes sociales, sobre los efectos que representa consumir leche para beber, particularmente aquella que la califica como un alimento que, según se dice, propicia el aumento de peso y la aparición de alergias. Sin embargo, la evidencia científica indica lo contrario a esta corriente.

 

Si bien es cierto que algunas personas tienen alergia o intolerancia a la lactosa (disacárido presente en la leche), la cual se manifiesta en síntomas como dolor estomacal, cólicos, diarrea, gases y náuseas, que suelen presentarse de 30 a 120 minutos después de consumir productos lácteos, esto no significa que el consumo de estos alimentos sea adverso para todas los seres humanos.

 

Los profesores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Aarón González Córdova y Belinda Vallejo Galland, expertos en productos lácteos, explicaron que estos alimentos son reconocidos como “alimentos funcionales”, debido a los múltiples beneficios que brindan a la salud humana, y que incluso para los intolerantes a la lactosa existen opciones en productos comerciales.

 

Leche deslactosada y semidescremada

 

La leche deslactosada o la leche fermentada son las opciones para los intolerantes a dicho elemento, y de estas existen muchas versiones de productos comerciales.

 

Por otra parte, si existe el caso de que una persona tenga la indicación de seguir un plan nutricional en el que deba vigilar su consumo de grasas, la mejor opción es tomar leche semidescremada (2% de grasa) o incluso descremada (0-1%).

 

A este tipo de lácteo se le ha procesado de tal forma que se le ha disminuido el porcentaje de grasa, mas no de lactosa. Un error común es que quien busca reducir su consumo calórico compre leche deslactosada, cuando la que debería consumir es la descremada. Sin embargo, en el mercado existen productos etiquetados como deslactosados y semidescremados, que son útiles para intolerantes a la lactosa y personas con un régimen alimenticio particular.

 

Si se goza de buen estado de salud y no se tiene una indicación médica al respecto, no existe ningún inconveniente en beber leche entera (3% de grasa).

 

Para toda la vida

 

Para personas de todas las edades el consumo de leche representa una rica fuente de proteínas, grasas, hidratos de carbono, agua, vitaminas y minerales. Estos mismos beneficios se pueden obtener a través de sus derivados, como el queso, requesón y yogur, entre otros.

 

Por último, los investigadores recomendaron que en las comunidades rurales donde se tiene un acceso más fácil a obtener la leche directamente de las vacas (leche bronca), es decir, no proveniente de productos comerciales, es necesario pasteurizarla antes de consumirla, ya que no hacerlo representa un alto riesgo de contaminación bacteriológica para el ser humano.