La práctica de las Ciencias

Sociales en Nayarit y Sonora

The practice of Social Sciences in Nayarit and Sonora

Álvaro Bracamonte Sierra*

Iris del Carmen Valenzuela Gastélum*

 

Fecha de recepción: octubre de 2014

Fecha de aceptación: abril de 2015

*El Colegio de Sonora

Dirección para correspondencia: abraca@colson.edu.mx



Resumen / Abstract

 

En este documento se exponen los resultados de un estudio exploratorio en torno a la práctica de las ciencias sociales en dos entidades del país: Nayarit y Sonora. Ambas exhiben estructuras y dinámicas económicas diferenciadas: mientras que Sonora cuenta con un sector industrial moderno, Nayarit descansa básicamente en la actividad terciaria, particularmente en turismo. En tanto que la marginación social es significativa en Nayarit, la de Sonora es relativamente baja. Considerando dichas disparidades este análisis busca determinar la correspondencia entre las características socioeconómicas de las dos regiones y la práctica de las ciencias sociales a partir de la oferta educativa y la labor de investigación y vinculación llevadas a cabo por las instituciones de educación superior locales.

Palabras clave: práctica, ciencias sociales, educación superior, Nayarit, Sonora.

 

This paper presents the results of an exploratory study regarding the practice of the social sciences in two states in Mexico: Nayarit and Sonora. Both show different economic structures and dynamics, while Sonora has a modern industrial sector, Nayarit rests basically in a tertiary activity, tourism. While social exclusion is significant in Nayarit, in Sonora is relatively low. Considering these disparities this analysis seeks to determine the correspondence between the socioeconomic characteristics of the two regions and the practice of the social sciences from the educational offerings, research and academic linkage from the local higher education institutions.

 

Key words: practice, social sciences, higher education, Nayarit, Sonora.

 

Introducción

En este documento se exponen los resultados de un estudio exploratorio en torno a la práctica de las ciencias sociales en dos entidades del país: Nayarit y Sonora. Ambas exhiben estructuras y dinámicas económicas diferenciadas: mientras que Sonora cuenta con un sector industrial moderno, Nayarit descansa básicamente en la actividad terciaria, particularmente en turismo. En tanto que la marginación es significativa en Nayarit, la de Sonora es relativamente baja. Considerando dichas disparidades se busca determinar la correspondencia entre las características socioeconómicas de las dos regiones y la práctica de las ciencias sociales a partir de la oferta educativa que ofrecen las instituciones de educación locales (universidades públicas y privadas y centros de investigación), así como en materia de investigación y vinculación que llevan a cabo. Para cumplir con este objetivo se revisaron, en primer término, la estructura económica y la problemática social de las entidades objeto de estudio. Para ello se consultó y se sistematizó la información estadística disponible. Enseguida se analizó la práctica de las ciencias sociales para lo cual se utilizó la base de datos elaborada en el marco del proyecto Las ciencias sociales en México. Un enfoque regional.[1]

El texto se divide en tres partes, sin incluir la introducción. En la primera se discuten las principales características socioeconómicas de Nayarit y Sonora; la segunda aborda la naturaleza de la práctica de las ciencias sociales en los tres aspectos mencionados (docencia, investigación y vinculación). En el tercer apartado se formulan algunas conclusiones para lo cual se coteja la información compilada y se establece la pertinencia de la práctica de las ciencias sociales respecto a las características y problemática socioeconómica de ambos estados.

Caracterización y análisis comparativo de la estructura socioeconómica

El propósito de esta sección es establecer las peculiaridades socioeconómicas de Sonora y Nayarit. Para ello se analiza la composición de la estructura productiva y en la medida en la que la información lo permite se examina la problemática sociodemográfica. Considerando que el objetivo es mostrar la congruencia entre la práctica de las ciencias sociales y las características económicas y sociales en las dos entidades, se asume que los elementos contemplados son suficientes para ilustrar dichas particularidades para ambas. La sección se organiza de la manera siguiente: primero se toca la situación socioeconómica de Nayarit; enseguida la de Sonora y, posteriormente, se formula un resumen comparativo de las analogías y diferencias registradas.

Caracterización socioeconómica de Nayarit

El estado de Nayarit se localiza en la región centro occidente de la república mexicana; colinda al norte con Sinaloa, al sureste con Jalisco y al oeste con el océano Pacífico. Cuenta con 28,073 kilómetros cuadrados de extensión, una orografía esencialmente montañosa y un régimen pluvial abundante. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda (INEGI, 2010) el número de habitantes asciende a 1.084 millones. En 1970 era de 544 mil y en el año 2000 de 920.2 mil, lo que significa que la población aumentó en ese lapso a una tasa de 2.3% en promedio anual.[2] En materia social se advierten algunos rezagos. De acuerdo con el Conapo, Nayarit muestra un índice de marginación medio (37.28 para 2010)[3] e índices de escolaridad relativamente bajos: entre 2005 y 2010 los años en aula oscilaron entre 8 a 8.6 años (INEGI, 2013a). 

En el ámbito económico se advierten rezagos notables. Por ejemplo, el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco) (2012) ubicó a Nayarit en el lugar 12 (2010) en el índice de competitividad; el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) (2012) lo colocó en el sitio 24 en el índice de competitividad estatal. Esa misma institución le asignó la posición 29 en el índice de economía del conocimiento (2010). Por otra parte la dinámica y la estructura productiva exhiben debilidades que llaman la atención: entre 2003 y 2012 el Producto Interno Bruto (PIB) se expande a una tasa de 3.4% en promedio anual que es superior a la registrada a nivel nacional en esa década (2.8%; INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México).

La estructura productiva nayarita está constituida de la siguiente manera: la actividad primaria explica el 8% del PIB; le sigue la industria con 21%. El sector terciario contribuye con 71% del producto interno bruto estatal (INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México). Nayarit es líder agropecuario en varios productos; en particular ocupa el primer lugar nacional en la producción de tabaco y guanábana. De hecho cuenta con un significativo potencial agrícola debido a la enorme riqueza hídrica; en ese sentido, las posibilidades de incrementar el área cultivable con sistemas eficientes son significativas.

Respecto al sector industrial llama la atención su dinamismo: entre 2003 y 2012 la tasa de crecimiento fue de 4.29% en promedio anual, por encima del PIB estatal y del sector primario (3.7%). Entre las actividades industriales y manufactureras destacan la alimentaria, bebidas y tabaco, así como la industria maderera y la fabricación de productos a base de minerales no metálicos (INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México).

Como se indicó arriba, el sector que más contribuye en la estructura del PIB es el de servicios. Entre las principales actividades destaca el subsector comercio (16.96%; INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México) y el turismo cuyo desarrollo, notable en la zona del litoral,[4]ha provocado un incremento sustancial en la composición del PIB estatal: pasa de 5% en 2003 a prácticamente 8% en 2012 (INEGI, 2013a).

La población económicamente activa asciende a 47% de la población total. La ocupada se distribuye de forma similar a la estructura del PIB descrita arriba: 19 % en el sector primario, 33 en el secundario (industrial) y 48 en el sector servicios  (IV trimestre de 2013; STPS, 2014a).

A primera vista estos datos revelan una baja productividad en la industria y en la actividad agropecuaria; en cambio se deduce que los servicios poseen alta productividad.

 

Caracterización socioeconómica de Sonora

El estado de Sonora se localiza en la región noroeste de la república mexicana; colinda al sur con Sinaloa y al norte con Arizona en Estados Unidos. Al este con Chihuahua y al oeste con el litoral del Golfo de California. La extensión territorial asciende a 180 mil kilómetros cuadrados donde convergen montaña, praderas, desierto y una considerable superficie apta para la explotación agrícola. De acuerdo con el INEGI el número de habitantes registrados en el 2010 era de dos millones 600 mil personas. Entre 2000 y 2010 la tasa de crecimiento promedio anual se ubicó en 2.6%, es la más alta en la historia del estado. Los sonorenses están concentrados en las zonas urbanas: de hecho alrededor de 90 % de la población se asienta en ese tipo de localidades.[5] En tan solo tres municipios (Hermosillo, Cajeme y Nogales) se aglomera prácticamente la mitad: es Hermosillo el más poblado con el 30 % (INEGI, 2010).

Sonora es una de las entidades con menos problemas de marginación del país.[6] La escolaridad es aceptable, pues el promedio de años cursados es de 9.4 años cuando el nacional es de 8.6 (INEGI, 2010); por otro lado, varios indicadores económicos ubican a la entidad en posiciones relevantes: el índice de competitividad del Imco (2012) la colocó en el sitio 15; el índice de competitividad estatal elaborado por el ITESM le asignó el lugar ocho y esta misma institución, en su índice de economía del conocimiento la posicionó en el octavo lugar (Molina y Herández, 2011). Este indicador de alguna manera revela las capacidades tecnológicas y de innovación con que cuenta el estado.

Respecto a la dinámica económica y estructura productiva las estadísticas señalan lo siguiente. La composición del PIB ha experimentado cambios notables desde mediados del siglo XX: de ser una economía básicamente rural ha pasado a ser preponderantemente industrial. En efecto hace unas décadas la economía sonorense giraba alrededor de la actividad agropecuaria (contribuía con cerca del 30% al PIB estatal); actualmente esa participación no es mayor al 7%. En cambio, el sector industrial exhibe un notable incremento pues pasa de 20% a porcentajes que fluctúan entre el 35 y el 43%. Esto fue posible gracias al establecimiento de empresas maquiladoras en las ciudades fronterizas (principalmente Nogales) y a la instalación de la Ford Motor Company en la capital, suceso que incubó la gestación de un clúster automotriz que consolidó la reestructuración productiva local. También es digno de mencionar el florecimiento de otras industrias como la aeroespacial que recientemente afianzó el sesgo exportador de la industria sonorense.

La economía local registra entre 2003 y 2012 un crecimiento por encima de los promedios nacionales: 4.3 contra 2.8% promedio anual. Entre las actividades más dinámicas destaca, como era de esperarse, la industria que creció a un ritmo superior a la media estatal: 5.78% (INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México). Las ramas manufactureras que mostraron mayor crecimiento son: actividades manufactureras en general, fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (accesorios, aparatos eléctricos y equipo), así como las industrias metálicas básicas y de productos metálicos.

 Por su parte el sector primario muestra un debilitamiento persistente: entre 2003 y 2012 se expandió en 2.58% en promedio anual que es menor al observado por la industria y el conjunto de la economía. A pesar del precario dinamismo y de que ha perdido relevancia en la estructura productiva, el campo sigue siendo un pilar indiscutible de la economía estatal: tiene el primer lugar nacional en la producción de uva, calabaza y espárrago en el agro y sardina y camarón, entre otros, en la pesca; igualmente lidera la exportación de carne de cerdo y es un reconocido productor avícola y ganadero. De la misma forma la minería de Sonora encabeza la producción en varios metales preciosos (esencialmente oro) e industriales como el cobre, wallastonita, grafito, etc. (INEGI, 2013b).

En la distribución regional de la producción se advierten polos de desarrollo auspiciados por la dotación de recursos naturales. En este caso está la actividad agropecuaria y agroindustrial desarrollada alrededor de los extensos valles agrícolas del sur de la entidad; lo mismo puede decirse de los clústers mineros de Cananea y Nacozari y otros tantos diseminados en la extensa geografía del estado. La industria sin chimeneas se concentra en dos municipios: Puerto Peñasco y Guaymas-San Carlos. Los polos industriales derivados del establecimiento de empresas de base tecnológica han conformado sólidos distritos manufactureros en las ciudades de Hermosillo (automotriz y electrónicos), Nogales y la subregión Guaymas-Empalme (aeroespacial, electrónicos, etc.).

La población económicamente activa asciende a 41% de la población total. De esta, la ocupada se distribuye de la siguiente forma: 11% en el sector primario, 27 en el secundario (industrial) y 62 en el sector servicios (IV trimestre de 2013; STPS, 2014b).

Sonora y Nayarit: análisis comparativo

Sonora y Nayarit son dos entidades que por su extensión territorial, estructura productiva y ubicación geográfica son marcadamente diferentes. La superficie de Sonora es casi seis veces y medio la de Nayarit: representan 9.2 y 1.4% del territorio nacional, respetivamente. La población de la segunda es de un millón 85 personas (38.6 por kilómetro cuadrado); en cambio, la primera cuenta con una población de 2 millones 662 mil personas (14.4 por kilómetro cuadrado). Estas diferencias también son evidentes en la extensión de sus litorales: 296 kilómetros en Nayarit (2.7% del nacional) frente a los 1,209 kilómetros de Sonora (10.9% del país). Los contrastes son claros en varios indicadores sociodemográficos: por ejemplo, la población urbana de Nayarit representa el 69% del total mientras que en Sonora es el 86 por ciento. Suponiendo que existe una correlación positiva entre ruralidad y marginación, los datos anteriores insinúan que Nayarit tiene mayores rezagos sociales que Sonora: efectivamente de acuerdo con el Conapo (2011) Sonora ocupa el lugar 24 y Nayarit el 12 en el índice de marginación por estado. 

En relación a sus estructuras productivas vimos en los subapartados anteriores que hay notables disparidades. El tamaño de la economía sonorense es 4.6 veces la nayarita (INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México). Esta entidad pese a contar con una población rural significativa (31% del total) las actividades primarias solo contribuyen con el 8.36% del PIB estatal; esta participación es solo 1.39 puntos mayor a la de Sonora cuando en este la población rural es solo de 14 por ciento. Se deduce de estos indicadores que la productividad y el producto per cápita de los agricultores nayaritas son notablemente precarios.

Donde las asimetrías son más nítidas es en el sector secundario. Nayarit cuenta con desarrollo industrial escaso. Contribuye con el 20% del PIB cuando en Sonora participa con el 43 por ciento. Particularmente el subsector manufacturero es casi inexistente en Nayarit (5.15%); en cambio en Sonora es de los más dinámicos pues explica alrededor del 20% del PIB estatal registrando picos superiores al 22 por ciento. El sector secundario de Sonora es casi diez veces el de Nayarit; en especial entre 2009 y 2012 la industria sonorense creció a ritmos cercanos a los dos dígitos (en el 2011 superó el 12%); en cambio Nayarit en ese mismo lapso registró un pobre dinamismo  (0.026%) y en particular en el 2011 se contrajo en 3.36 puntos.

Nayarit cuenta con una industria turística relevante derivada de las paradisíacas playas de Bahía de Banderas donde se han establecido imponentes resorts y cadenas hoteleras. Sin duda, por este desarrollo, el sector terciario exhibe un peso apreciable en la estructura económica de la entidad. En Sonora no se cuenta con esa infraestructura, lo que explica que el turismo (rama 72 de las cuentas nacionales, Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas) apenas aporte el 1.67% del PIB estatal cuando el nayarita asciende a 7.32 por ciento. Si a ello se le agrega la contribución que proviene de la rama 53 (correspondiente a servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes inmuebles y muebles) que en Nayarit es superior a la de Sonora (15.9 contra 10.23%, respectivamente) entonces se puede dimensionar la importancia del turismo en tierra cora.

 

Análisis comparativo de la práctica de la Ciencias Sociales

En esta sección se analiza la práctica de las ciencias sociales en Nayarit y Sonora. Los datos utilizados proceden del proyecto Las ciencias sociales en México. Un Enfoque Regional. La información recabada se basó en la aplicación de dos instrumentos: el primero correspondió a un formato para el “inventario” de las “Entidades Académicas de Ciencias Sociales” (EACS)[7] que brindan o hacen trabajo académico (investigación y/o docencia) relacionado con las varias disciplinas que componen el quehacer de las ciencias sociales. El segundo es una “cédula” que incluía reactivos sobre formación profesional, investigación básica y aplicada y vinculación con organismos públicos y privados y con la sociedad civil. Evidentemente, los múltiples modos en los que se expresa la práctica profesional asociada a las ciencias sociales complicó la delimitación del universo a considerar. Esto es especialmente notorio en la variada y a veces imprecisa oferta docente (profesional y posgrado) que se brinda en las Instituciones de educación Superior (IES). Para evitar sesgos se filtró dicha oferta a fin de considerar solo carreras que cumplieran con los requisitos mínimos para una praxis y una reflexión teórica ligada a las principales doctrinas y disciplinas de las ciencias sociales. Con esta premisa se prescindió de programas académicos como administración de empresas, contabilidad y otros cercanos; igual tratamiento tuvieron las carreras de derecho, comercio internacional, negocios internacionales y mercadotecnia; se eliminó además las licenciaturas de educación cuando su currícula se circunscribía a la capacitación pedagógica. El levantamiento de los datos resultó un arduo ejercicio debido a que varias instituciones rechazaron la solicitud de información. Este problema fue especialmente frecuente en las IES privadas cuyo crecimiento ha sido exponencial.

En particular para los propósitos específicos de este estudio la información disponible en las bases de datos del proyecto era insuficiente para desahogar el objetivo, pues la relación entre la práctica de las ciencias sociales y la problemática socioeconómica no es fácil derivarla con la información contenida en la cédula y el inventario. En cambio, es fácil establecerla cuando la oferta educativa es asociada a carreras técnicas o a las ciencias duras como son las ingenierías, medicina, biología y otras. En vista de esta limitante se procedió a darle mayor importancia a las actividades de investigación y vinculación. Para el primer caso se analizaron las orientaciones temáticas de los cuerpos académicos (CA) y sus líneas de investigación; para el segundo se revisaron los programas de colaboración llevados a cabo por las IES con otras instituciones u organismos del sector público, privado o bien con la sociedad civil.

Con estas advertencias este subapartado se integra de dos partes: en la primera se discute la práctica de las ciencias sociales en Nayarit; esta revisión se hace siguiendo el orden siguiente: docencia, investigación y vinculación; en la segunda se hace lo propio para Sonora.

La práctica en Nayarit

Docencia: oferta educativa

Nayarit cuenta con dieciocho instituciones de educación superior; de estas, cinco son públicas y el resto privadas, de las que solo una, la Universidad del Valle de Atemajac, está acreditada por la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES). Estas instituciones al mismo tiempo albergan veintiún EACS;  de ellas siete (33%) pertenecen al sistema público y catorce (67%) al privado. El caso de Nayarit es interesante, pues, prácticamente, el número de instituciones coindice con el de entidades. En otros estados (como el de Sonora) esta coincidencia es difícil encontrarla.

El número de programas académicos en CS ofrecidos por las veintiún EACS en Nayarit asciende a cincuenta (35 de nivel superior y 15 de posgrado), son 32% programas públicos y el resto particulares. Del total de programas de licenciatura prácticamente dos terceras partes (23 de 35) son impartidos por instituciones privadas; en cuanto a los programas de posgrado esa relación es aproximadamente de tres cuartos (11 de 15) (cuadro 2).

De los datos colectados[8] se desprende lo siguiente: la carrera de piscología en distintas variantes concentra el 37 % de la oferta educativa. Le sigue educación con casi 17 por ciento. Esto significa que dos carreras explican más de la mitad de la oferta educativa en CS. Si se suma comunicación (13.3%) el porcentaje se eleva a 67% (tabla 2). Esta concentración es mucho más clara en las IES privadas: mientras que en estas los porcentajes son 53, 21 y 16%, en las públicas son 9, 9 y 9%, respectivamente. Vale decir que estas carreras poco tienen que ver con el perfil de la estructura productiva y menos con los rezagos sociales que exhibe la entidad.

Donde sí existe una correlación interesante es en la industria turística. Se mostró en la sección 1 que el turismo es uno de los sectores más dinámicos e importantes de la entidad; dicha condición se refleja en la oferta educativa donde las licenciaturas relacionadas con esa actividad representan el 20% de los programas en ciencias sociales.

No ocurre lo mismo en posgrado, los programas en educación explican el 60% de toda la oferta estatal en ese nivel. Si agregamos la maestría en gerencia de política educativa (6.7%) el porcentaje se eleva a más de dos terceras partes.

Los posgrados ligados al desarrollo económico local, desarrollo sustentable y turismo no superan el 14% lo que indica una escasa correlación con las necesidades de la estructura económica centrada esencialmente en el turismo o bien respecto a los rezagos sociales que acusa la entidad como se apuntó en el apartado uno de este mismo ensayo.

Un análisis más puntual sobre la pertinencia de la práctica en las ciencias sociales por parte de las IES nayaritas llevaría a revisar detalladamente las actividades académicas ligadas a la investigación y la vinculación. Esto se hará en el siguiente subapartado analizando los Cuerpos Académicos y sus líneas de investigación así como los programas de colaboración signados con otras instituciones del sector  público, privado o social.

Investigación: cuerpos académicos

Las instituciones de educación superior en Nayarit cuentan con un total de diecisiete CA reconocidos por el Programa para el Desarrollo Profesional Docente (Prodep) antes Promep (Programa de Mejoramiento del Profesorado). Todos, excepto uno de la Universidad Tecnológica de Nayarit, están adscritos a la Universidad Autónoma de Nayarit, lo que significa que las IES privadas no cuentan con programas de investigación articulados o al menos no cumplen con los requerimientos establecidos por la autoridad en la materia.

De los nombres de los CA se deducen los temas que trabajan los académicos pertenecientes a esas instancias de investigación. Seis (35%) contemplan el turismo en el nombre oficial; esto da idea de que están vinculados con una de las actividades económicas medulares del estado; ocho (47%) aluden a la economía regional, lo que de alguna forma corresponde con los desafíos que impone el desarrollo de la región; los tres restantes (18%) sugieren a la educación y el desarrollo comunitario. Dada la naturaleza de la problemática socioeconómica de la entidad parecería a simple vista que esta dedicación es apropiada.

Considerando las líneas de investigación de los CA es factible derivar las áreas de estudio particulares. Trece (44.8%) se orientan hacia la economía y el desarrollo regional; ocho (27.6%) se relacionan con estudios vinculados al turismo y ocho (27.6%) a la educación y estudios de género.

En suma, los CA reconocidos por Prodep y sus líneas de investigación son, en general, pertinentes a la situación socioeconómica de Nayarit;  ello sobre la base de que la investigación se orienta fundamentalmente a las áreas de economía, desarrollo regional y turismo.

 

Vinculación: programas de colaboración con otras instituciones dentro del ámbito de las Ciencias Sociales

La vinculación es considerada una función sustantiva de las instituciones educativas; a través de ella se logra establecer una interacción con los usuarios de los potenciales productos educativos y posibilita el perfeccionamiento de los programas docentes y de investigación. En ese orden de ideas las IES de Nayarit registraron treinta y dos programas de vinculación; no obstante solo en seis de las dieciocho instituciones se concentran dicha actividad. En particular la Universidad Autónoma de Nayarit tiene trece (41%); sin embargo, únicamente cuatro se relacionan con la problemática socioeconómica de la entidad (turismo). En cambio, la Universidad Tecnológica de Nayarit registra cinco programas todos armonizados con el sector turístico. Asimismo, el Instituto Tecnológico de Bahía de Banderas cuenta con seis programas todos ligados a la actividad turística.

En síntesis, quince de los treinta y dos programas de vinculación están estrechamente relacionados al turismo; de los cuales doce (80%) corresponden a proyectos de investigación. El resto se trata de programas poco articulados con los problemas económicos y sociales del estado. Pese a ello es posible decir que la pertinencia de la práctica de las CS considerando los programas de vinculación es adecuada al menos con el turismo que es un sector crucial de la economía nayarita.

La práctica en Sonora

Docencia: oferta educativa

En Sonora se cuenta con veinte instituciones de educación superior que ofrecen carreras adscritas a las ciencias sociales. De ellas, nueve son públicas y once pertenecen al sistema particular. De éstas últimas solo cinco (Universidad del Valle de México, Universidad Kino, Universidad Tec Milenio, Universidad La Salle del Noroeste y Universidad de Tijuana) están acreditadas por FIMPES.

Las instituciones públicas cuentan con veintiocho programas de licenciatura y quince de posgrado; las particulares con sesenta y treinta, respectivamente. Es decir que las instituciones sonorenses brindan ciento treinta y tres opciones de formación en el ámbito de las CS. El número de EACS que sostienen los programas referidos, asciende a cincuenta y ocho de las cuales veinticuatro son públicas y treinta y cuatro privadas.

Los datos anteriores revelan la expansión de las instituciones privadas en el sistema educativo regional. Esto que pudiera ser positivo preocupa considerando que el tipo de programas ofrecidos por las IES privadas se concentra en alternativas ya contempladas en el sistema oficial. 

De los datos colectados[9] se desprende que cerca del 88% de las carreras en ciencias sociales se agrupa en tres áreas: educación (44.6%), psicología (27.7%) y comunicación (15.4%). Esta concentración es más clara en las IES privadas que en las públicas; mientras en las primeras los porcentajes son 42.1, 36.8 y 21.1%, en las públicas son 48.1, 14.8 y 7.4%, respectivamente. En contraste, las licenciaturas cercanas a las disciplinas tradicionales, economía, historia y sociología, acumulan apenas el 7.6% del total.

A nivel posgrado, específicamente en maestría, la concentración es mayor: solo los referidos a educación explican el 70% del total (16 de 23). Las IES privadas contribuyen con la mayor parte de las maestrías en educación: 81% pertenecen a ese sistema. A nivel doctorado, los programas de educación representan el 38% (3 de 8); todos impartidos por IES privadas. El resto relativamente están correlacionados con los procesos productivos y la problemática socioeconómica predominante en el estado; es el caso de la maestría en Desarrollo Regional, la maestría en Políticas y Gestión del Desarrollo Social y los posgrados en Integración Económica y Ciencias Sociales (gráfica 6).

En general, del total posgrados en CS ofrecidos en Sonora, el 61.3% se localiza en los programas de educación, mientras que los de economía, desarrollo regional y en estricto sentido de ciencias sociales contribuyen con el 22.6 por ciento.

Investigación: cuerpos académicos

Las IES de Sonora cuentan con veintiséis cuerpos académicos; todos están adscritos a instituciones públicas lo que sugiere que las privadas no desarrollan investigación y menos cuentan con personal académico dedicado a esa actividad

Los CA están concentrados en tres instituciones: Universidad de Sonora (12),

Instituto Tecnológico de Sonora (8) y El Colegio de Sonora (6).[10]

De los veintiséis CA reconocidos, ocho abordan la cuestión de la economía regional en un contexto globalizador y de integración regional. Esto hace pensar que, al menos, en materia económica existen espacios académicos para la interpretación de la problemática que suscita le evolución de la economía local. En cuanto a las cuestiones vinculadas con los rezagos e identidades sociales también es notaria la existencia de grupos de investigadores (cuatro) con líneas de investigación apropiadas a dicha situación (gráfica 7).

Haciendo un análisis con base en las líneas de investigación subyacentes en los CA se infiere que de las cincuenta y siete líneas de investigación detectadas, dieciocho (32%) se orientan a la economía y al desarrollo regional en un contexto globalizador y/o de integración regional; once (19%) a temas vinculados con los rezagos e identidades sociales; mientras que el resto, 49%, de las líneas de investigación a simple vista no son pertinentes con la problemática económica y social de la entidad.

En resumen doce de veintiséis CA (46%) y el 51% de sus líneas de investigación tienen una relación con los desafíos económicos que impone la actual fase del desarrollo local y también con las desigualdades sociales que está generando.

Vinculación: programas de colaboración con otras instituciones dentro del ámbito de las Ciencias Sociales

Con las cédulas aplicadas a las diferentes IES de Sonora (privadas y públicas) se documentaron 316 programas de colaboración entre universidades y centros de investigación locales o con dependencias no académicas ubicadas en la región (ONG, del sector público o particulares). De ellos, 239 (76%) fueron desarrollados por instituciones públicas donde sobresalen el Instituto Tecnológico de Sonora, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, El Colegio de Sonora y la Universidad de Sonora.

Entre las los programas de colaboración se consideran las actividades propiamente de investigación pues estas se incluyen acciones de vinculación interinstitucional y también con los sectores productivos (gráfica 8).

No obstante no hay evidencia que sustente que de la vinculación desarrollada se desprendan acciones de intervención frente a la problemática social o económica del estado: no existe o al menos no con la frecuencia que debiera, colaboración con las dependencias del gobierno, ONG o de la sociedad civil lo que implica que las actividades de vinculación efectivas son escasas y se circunscriben a convenios relacionados a visitas y prácticas profesionales o en el mejor de los casos para el desarrollo de proyectos de investigación que a menudo no están articulados a la problemática socioeconómica de la entidad.

En resumen doce de veintiséis CA (46%) y el 51% de sus líneas de investigación tienen una relación con los desafíos económicos que impone la actual fase del desarrollo local y también con las desigualdades sociales que está generando.

Vinculación: programas de colaboración con otras instituciones dentro del ámbito de las Ciencias Sociales

Con las cédulas aplicadas a las diferentes IES de Sonora (privadas y públicas) se documentaron 316 programas de colaboración entre universidades y centros de investigación locales o con dependencias no académicas ubicadas en la región (ONG, del sector público o particulares). De ellos, 239 (76%) fueron desarrollados por instituciones públicas donde sobresalen el Instituto Tecnológico de Sonora, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, El Colegio de Sonora y la Universidad de Sonora.

Entre las los programas de colaboración se consideran las actividades propiamente de investigación pues estas se incluyen acciones de vinculación interinstitucional y también con los sectores productivos (gráfica 8).

No obstante no hay evidencia que sustente que de la vinculación desarrollada se desprendan acciones de intervención frente a la problemática social o económica del estado: no existe o al menos no con la frecuencia que debiera, colaboración con las dependencias del gobierno, ONG o de la sociedad civil lo que implica que las actividades de vinculación efectivas son escasas y se circunscriben a convenios relacionados a visitas y prácticas profesionales o en el mejor de los casos para el desarrollo de proyectos de investigación que a menudo no están articulados a la problemática socioeconómica de la entidad.

[1] El proyecto se propone identificar el estado actual de las ciencias sociales en México y evaluar su contribución al desarrollo en las diversas regiones del país. Se pretende realizar  un diagnóstico global de las ciencias sociales en cada una de las seis regiones establecidas por ANUIES-Noroeste, Noreste, Centro-Occidente, Centro-Sur, Metropolitana y Sur-Sureste- que tome en cuenta tres aspectos generales:

a) formación profesional, b) investigación básica y aplicada y c) vinculación con organismos públicos y privados y con sociedad civil. La información recopilada es la referida al ciclo escolar 2011-2012 para Sonora; y 2012-2013 para Nayarit. El proyecto es auspiciado por el Consejo Mexicano de Ciencias Sociales con financiamiento del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, bajo la coordinación general de Cristina Puga Espinosa académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y el Dr. Óscar F. Contreras de El Colegio de la Frontera Norte.

[2] La población urbana (la que radica en localidades mayores a 2,500 hab.) representa poco más de 40% del total; menor al resto del país y por debajo de Sonora.

[3] Nayarit ocupaba en 2010 la posición número 12 a nivel nacional en el Índice de marginación (Conapo, 2011).

[4] Para 2003 la región Costa Sur de la entidad acaparaba casi 50% del total de la afluencia turística total y alrededor de 70% de la oferta turística en materia de habitaciones de alojamiento temporal (Gobierno del Estado de Nayarit, 2013).

[5] De acuerdo con el INEGI, el porcentaje de población asentada en localidades consideradas rurales (2,500 habitantes o menos) en 2010 fue de 14% (INEGI, 2010).

[6] Sonora ocupaba en 2010 la posición número 24 a nivel nacional en el Índice de marginación (19.67); es de las entidades con baja marginación (Conapo, 2011).

[7] Instancias o unidades académicas dedicadas a la administración de la oferta educativa: escuelas, divisiones, facultades, centros o institutos. En el proyecto, esa esfera organizacional se denominó Entidades Académicas de Ciencias Sociales (EACS); es esta figura la directamente responsable de la gestión de los distintos niveles de la práctica de las ciencias sociales. Cada institución de educación superior puede tener más de una EACS, o bien la propia institución puede constituir una EACS en sí misma cuando es directamente responsable de la gestión de los programas docentes.

[8] Con base en los datos efectivamente colectados por el estudio Las Ciencias Sociales en México. Un enfoque regional se cubrieron 45 de 50 programas educativos en CS (90%); es decir, 30 licenciaturas de 35 posibles (85 %) y 15 posgrados de 15 (cien por ciento). Con base en esa información se esboza la situación de la oferta educativa.

[9] Con base en los datos efectivamente colectados por el estudio Las Ciencias Sociales en México. Un enfoque regional se cubrieron 96 programas educativos (72%) en ciencias sociales, es decir, 65 licenciaturas (38 privadas y 27 públicas) y 31 posgrados (14 públicos y 17 privados) de 88 y 45 posibles respectivamente. Con base en esa información se esboza la situación de la oferta educativa.

[10] Hay que recordar que esta información corresponde al ciclo 2011-2012; para años posteriores es posible que otras instituciones públicas dispongan de CA avalados por la SEP tal es el caso de la UES anteriormente llamada CESUES.


Conclusiones

Este ensayo tuvo el propósito de explorar la pertinencia entre la práctica de las ciencias sociales desarrollada por las instituciones de educación superior con la problemática socioeconómica de dos estados cuyas características son notoriamente asimétricas.

Los hallazgos permiten concluir que la oferta docente está fuertemente concentrada en profesiones que no corresponden a la problemática económica y los rezagos sociales de Nayarit y Sonora. Una revisión de los datos disponibles da cuenta de que en ambas entidades existe una alta concentración de programas educativos ligados a la educación, a la psicología y a la comunicación; esta concentración es más notoria en Sonora donde prácticamente nueve de cada diez están inscritos en esas áreas. En Nayarit es siete de cada diez.

El que en Nayarit exista un buen número de licenciaturas ligadas a la industria turística reduce significativamente la sensación de que la educación profesional es escasamente pertinente con la problemática socioeconómica observada en ese estado. En Sonora no es posible encontrar una situación parecida por lo que podría decirse que al menos en esta cuestión Nayarit está mejor posicionado que Sonora aunque ello no significa que sea satisfactoria la naturaleza de la educación impartida.

En cuanto a las actividades de investigación es posible sostener que la pertinencia mejora dado que los Cuerpos Académicos reconocidos por Prodep cuentan con estudios o realizan análisis relacionados con los problemas y los desafíos socioeconómicos más relevantes. De acuerdo a lo anterior, se tiene que 82 y 46% de los CA de Nayarit y Sonora respectivamente, tienen una relación con los desafíos socioeconómicos que impone la actual fase del desarrollo local.

En cuanto a las líneas de investigación de los CA, en el caso de Nayarit 76% se orienta hacia los estudios relacionados con la economía, el desarrollo regional y el turismo; en Sonora el 51% se orienta hacia el estudio de la economía regional y las cuestiones sociales de la entidad. Con referencia a los programas de vinculación registrados, solo en Nayarit es posible afirmar que hay relativa pertinencia al menos con relación al desarrollo de la actividad turística pues el 47% de los programas de colaboración con otras instituciones están ligados a esa actividad. Sin embargo, en el caso de Sonora no hay elementos que señalen la presencia de actividades de vinculación pertinentes a la verdadera problemática socioeconómica de la entidad.

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